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miércoles, 21 de septiembre de 2011

FF. AA. y Policía Nacional están podridas de delincuentes

Teniente general Joaquín V. Pérez Féliz, ministro de las Fuerzas Armadas.

No importan las buenas intenciones que tengan el ministro de las Fuerzas Armadas, teniente general Joaquín V. Pérez Féliz, el jefe de la Policía Nacional, mayor general José Armando Polanco Gómez o el Presidente Director de la Dirección Nacional de Control de Drogas, mayor general Rolando Rosado Mateo; están trabajando con delincuentes de todas las calañas y a todos los niveles dentro de sus instituciones. Desde los más altos oficiales hasta los reclutas más recientemente enganchados están envueltos en todas las actividades delictivas que suceden a diario en la República Dominicana.

Mayor general José Armando Polanco Gómez, jefe de la Policía Nacional.

Bajo estas condiciones les es muy difícil a estos altos oficiales que se les ha dado la responsabilidad de proteger al país y a los ciudadanos, cumplir con su tarea efectivamente. Tan solo hay que revisar la prensa de los últimos diez años y se comprobará que en todos los actos reñidos con la ley sean de corrupción, narcotráfico, sicariato, robos, fullerías, secuestros, feminicidios, asesinatos, tráfico de personas, etc.; están protagonizados por militares, ex militares, policías y ex policías.

Mayor general Rolando Rosado Mateo, Presidente Director de la DNCD.

Hemos llegado a una situación verdaderamente insostenible, la actual alta oficialidad de los cuerpos castrenses y policiales deben de llegar a plantearse soluciones drásticas para terminar con esta aberración, de lo contrario ellos mismos terminarán siendo víctimas de sus propios subalternos. El caso más palpable de lo que decimos está en el del asesinado teniente coronel del Ejército, César Augusto Ubrí Boció, quien cayó víctima de un delincuente uniformado con el rango de cabo de la policía. Este cabo es hijo de un mayor sicólogo de la policía, Wáscar Antonio Cavallo Deñó, quien usó sus influencias para reeganchar en la institución a su hijo luego de ser dado de baja por robo a mano armada y asesinato. De igual manera en el mismo día, un primo del confeso asesino del teniente coronel Ubrí Boció, fue apresado con 185 libras de marihuana en su poder, el capitán del Ejército Luis Guiussepe Cavallo Cuello. Y por último Michael Antonio Valdez Castillo, el cómplice.

Cabo de la Policía Nacional Wáscar Cavallo, confeso asesino del teniente coronel del Ejército, César Augusto Ubrí Boció.

Tres miembros de una misma familia, un mayor de la Policía Nacional, un capitán del Ejército y un cabo de la Policía Nacional involucrados en narcotráfico, protección de un delincuente (su hijo) y en un robo y el asesinato de un alto oficial. Es una situación tan grave que amerita que los altos mandos militares y policiales se sienten en un mesa a discutir el futuro de sus organizaciones, porque como están no pueden seguir.

Teniente coronel Ejército Nacional, César Augusto Ubrí Boció, asesinado por un cabo de la Policía Nacional.

Para la ciudadanía un policía o un militar es sinónimo de delincuente, sinvergüenza, abusador, represivo, ladrón, asesino, y todas las bajezas que quepan en la más baja escala social. Tanto es así que nadie quiere tener el más mínimo acercamiento con personas uniformadas, en ningún campo de las actividades sociales o comerciales.  Es una injusticia lo que está sucediendo porque todos sabemos que existe una mayoría de gente sana, honesta y cumplidora de su deber dentro de nuestras Fuerzas Armadas y en la Policía Nacional, sin embargo con el status actual, la imagen dista mucho de ser la adecuada.

La sociedad le teme a la inseguridad de saber que no puede confiar en los hombres de uniforme, esto hay que cambiarlo lo más rápido posible. El descrédito es total y auguran un negro destino a las milicias y fuerzas represivas del Estado.

Si los que dirigen los institutos castrenses y policiales no toman medidas inmediatas para sanear sus respectivas instituciones, las consecuencias serán peores si las toman desde el poder político, pues de seguro que su destino será la desaparición de todos, como abogan muchos sectores desde hace mucho tiempo.
Desde La República Dominicana
Fotos: Listín Diario, Hoy, El Nacional y Acento.com.do