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domingo, 16 de marzo de 2014

Así funciona la discriminación en la cleptocracia gobernante

Roberto Rosario, presidente de la JCE y el empresario venezolano Gustavo Cisnero.

Privilegios para blancos, famosos, ricos y poderosos
Gustavo Cisneros es un empresario venezolano que huyó del acoso del chavismo, invirtió en la República Dominicana y se ha hecho ciudadano dominicano. Su mención en este artículo no es nada personal contra el señor Cisnero, sino un ejemplo a tomar para mostrarle a nuestros ciudadanos cómo la cleptocracia gobernante racista discrimina según el status del inmigrante. La muestra pudo haber sido el cantante Diego 'El Cigala' o cualquier otra de las personalidades que se han hecho nacionales, pero a estos, el presidente de la JCE Roberto Rosario, no les entregó personalmente su cédula ni lo publicaron en la primera página de todos los periódicos nacionales.

Mientras miles de descendientes de inmigrantes haitianos negros y pobres, después de estar viviendo en este lado de la isla La Hispaniola por décadas están apátridas, un desfile de conocidos artistas, adinerados y de raza blanca, adquieren con facilidad espantosa todas las bondades y finos tratos de parte de los cleptócratas para tramitar sus documentos y adquirir su ciudadanía.

Luego, estos amorales que putean a esta sociedad tienen el tupé de acusar a los miembros de la conciencia nacional de ser ONG's que reciben dinero del imperialismo para fusionar la isla, para unir a Haití con la República Dominicana, cuando lo que se recibe de esta Corporación delictiva no es más que un ejercicio constante de autoritarismo, xenofobia, homofobia y el robo del dinero de los contribuyentes para acumular riquezas, mientras que los otros, dan la cara ante el mundo para contrarrestar las atrocidades y atropellos que esta mafia enquistada en el poder desde hace diez años asesta a más de nueve millones de dominicanos y a desprotegidos seres humanos extranjeros.

Nadie que se precie de buen dominicano apoya la inmigración ilegal de extranjeros. Nadie que sea un verdadero dominicano desea ver a inmigrantes ocupando sus puestos de trabajo en un país preñado de desempleo. Tampoco, nadie que se precie de buen dominicano y que sea un verdadero dominicano va a estar de acuerdo y va a apoyar a un régimen que beneficie minorías privilegiadas y que viole los derechos fundamentales humanos y civiles de otros seres humanos.

Así funcionan estos negros criollos de sociedad, así funciona la discriminación en la cleptocracia gobernante peledeísta.

P.D. Me gustaría saber cuál es la opinión del presidente venezolano Nicolás Maduro y del embajador venezolano en el país, sobre esta difusión alegre del régimen, al adquirir al señor Cisnero para su equipo empresarial local.

Jeannelle Koss / Desde La República Dominicana

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