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sábado, 27 de febrero de 2016

El "barrilito" es un robo público de los senadores


¿Barrilito? Ahora no, luego sí…
Antes que nada llamemos robo público al “barrilito”, cero eufemismos. El Congreso de este país y el gobierno contemplativo continúan burlándose de esta sociedad que no reclama el fin de prebendas extras a estos “servidores” de la patria. Indignante y vergonzoso.

Millones de pesos extras para sus bolsillos y aquí no pasa nada. Ese “barrilito -maletín-cofrecito” nunca ha desaparecido ni lo hará. ¡Cuánta desfachatez y cara dura por parte del titular de la JCE Roberto Rosario, “prohibido cobrar barrilito por motivos pre-electorales”. Es decir, no roben ahora, continúen robando pasadas las elecciones y que siga la fiesta !!

En un país con tantas urgencias que resolver, con tantas necesidades latentes festinar millones de pesos del erario convertidos en “barrilitos” es para que la Justicia (inexistente) actúe. El Congreso, al igual que sucede con la podredumbre que se transpira en el Poder Judicial, debería ser disuelto para ser renovado.

Tenemos dos cámaras, Senado y Diputados, un Senado inservible que debería ser clausurado y conformar una “Asamblea Nacional y Popular”, quedarnos solo con diputados, y a estos exigirles rendición de cuentas, leyes, propuestas cada mes y quitarles maletines, prebendas, habichuelas con dulce, ONG, exoneraciones y todo el robo camuflado y privilegios de que gozan estos funcionarios.

Los congresistas de este país se adueñan del dinero perteneciente al erario que todos pagamos, convirtiendo esta costumbre en una corrupción permitida, consentida y no pasa nada.

Mi eterna pregunta, ¿qué hacer con un Congreso que nos llena de vergüenza y hastío donde opera una mafia declarada y donde cualquiera ocupa una curul?

Otro asunto que eriza la piel es que muchos de estos flamantes congresistas ni leen los proyectos de ley que aprueban, no son profesionales, algunos no saben escribir ni leer correctamente, otros están sentados ahí por heredar esa curul y algunos están con asuntos judiciales pendientes.



En estos momentos, los congresistas están de fiesta. Dejándose millones de pesos en los medios de comunicación, en las calles y en los barrios para promoverse o vender a otro pre-candidato al Congreso. Festinan dinero ajeno para la reelección de Danilo Medina, compran al que se sienta al lado para que apoye a otro pre-candidato a diputado o senador.

Los billetes vuelan por encima de sus cabezas y los “maletines-barrilitos” por supuesto que no se detendrán. Ese es el Poder Legislativo que nos gastamos desde hace años en este país.
¿Qué podemos esperar de este Congreso? Nada.



Dunia De Windt
El Día

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