DÉJENME TRABAJAR.

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¡QUE HABLE!. Punta Catalina, cuerpo del delito. / Vea las más leídas de la semana en la columna lateral derecha de este blog. / DLRD, desde el 1ro. de septiembre de 2005 en la W.W.W.

sábado, 8 de abril de 2017

Gústele o no le guste al cínico y bien pagado bocinerío y al gobierno


No todos somos corruptos
Justificar la corrupción de ahora, la que nos sale hasta en la sopa, con la corrupción de siempre, con la que llegó a la isla prácticamente con  los españoles que pisaron “la tierra mas hermosa que ojos humanos hayan visto”, es cinismo puro,  por lo que no  es aceptable que nos quieran convencer de que lo que estaba mal antes tiene que seguir así siempre, y a Dios que reparta suerte y resignación a los que no les tocó nada del pastel.

Por eso han tenido tan poco éxito las bocinas  al tratar de descalificar las protestas contra la corrupción y la impunidad que, de la mano del Movimiento Verde, ha tomado las calles para expresar el rechazo ciudadano al flagelo que solo llena los bolsillos de los políticos, sus socios y cómplices.

Por supuesto que éramos corruptos cuando llegó Odebrecht con sus sobornos y sobrevaluaciones, y no hay dudas de que lo seguiremos siendo durante mucho tiempo, pues una infección tan extendida, que afecta a todo el cuerpo social, no se va a erradicar de un día para otro, mucho menos si no recibe el tratamiento apropiado.

Pero habrá, en materia de lucha contra la corrupción, un antes y un después del estallido del escándalo que protagoniza la constructora brasileña gústele o no le guste al cínico y bien pagado bocinerío y al gobierno al que sirve, que es al que mas le conviene –insisto– comportarse a la altura de las circunstancias y, sobre todo, hacer lo que le imponen esas circunstancias.

Si en el Palacio Nacional no lo entienden así, si no se dan cuenta de todo lo que está en juego a pesar de que para saberlo solo basta mirar hacia lo que ocurre en otros países donde Odebrecht aplicó el mismo librito, peor para ellos, pues los peledeístas , los que están en el gobierno y los que están en la “oposición” aunque cobrando puntualmente sus cheques (léase el leonelismo “en desgracia”), son los que más tienen que perder, pues lo van a perder todo. Y el día que eso ocurra, con Dios delante, será el país el que saldrá ganando.


Claudio Acosta
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Imagen: Portada LD

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