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martes, 31 de agosto de 2010

Baño de gato



“Un baño de gato” para la continuidad
A la mejor usanza de los caudillos de los siglos XIX y XX,  el presidente Fernández ha realizado un conjunto de cambios, con la única finalidad de preservar su control del poder político en la República Dominicana.

Independientemente de que se lance a la reelección o no, lo cierto es que los cambios realizados, a raíz del 16 agosto sólo han sido un “baño de gato” al tren gubernamental con el único objetivo de aligerar ciertas cargas que en términos mediáticos ya eran extremadamente difíciles de digerir para la ciudadanía.

La salida del “Cirujano”, deja intacta la estructura de corrupción que predomina en la policía nacional, así como en todas las agencias de represión del país. Podrán reducirse las redadas, o colocar los operativos militares en lugares con luz, pero los González González  seguirán operando con impunidad, en el marco de un sistema organizativo basado en la obediencia a la autoridad y no a la ley.

Los desmanes del “Cirujano” quedarán sin paga. Premiado con una designación  como asesor policial del Poder Ejecutivo,  mientras que los muertos del caso Valdera, entre otros,  quedarán  sin que se les haga justicia.

Héctor Rodríguez Pimentel, uno de los principales promotores de la reelección del presidente Fernández, ha sido señalado  por organizaciones de la sociedad civil como autor de  una serie de actos de corrupción mientras dirigía el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, INDRHI, e investigado por la Dirección de Persecución de la Corrupción Administrativa (DPCA).

Rodríguez Pimentel, en su momento, fue revocado de su cargo en el INDRHI y nombrado en el Instituto Agrario Dominicano (IAD) y ahora luego del 16 de agosto, por el decreto 455-10 fue también premiado con una designación como Ministro sin Cartera, por lo que este funcionario,  ligado a actos de corrupción por entidades privadas y públicas, si bien contará con menos recursos, tendrá mucho más tiempo para promover la reelección del presidente Fernández.

Otros han sido los cambios, pero como los anteriormente mencionados, no afectan la actual estructura clientelar que corroe la institucionalidad del tren gubernamental. Pero lo que se hace cada vez más difícil de controlar es la falta de recursos que padece este gobierno, por mucho que haya crecido la cuenta de “errores y omisiones”.

Sin duda el presidente Fernández tiene los suficientes amarres para seguir gobernando dentro o fuera del gobierno, no obstante, su base de sustentación tiene la debilidad de que ha sido comprada y los recursos se le están agotando y el poder es transitorio.
Olaya Dotel
7dias.com.do
http://7dias.com.do/app/article.aspx?id=82018

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