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lunes, 2 de marzo de 2015

Frases célebres: Leonel Fernández (16)


MEMORIA CONTRA EL OLVIDO

"En la tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca, William Shakespeare, el gran genio inglés de la dramaturgia pone en boca de su personaje central, estas esclarecidas palabras. 

'¡El mundo está desquiciado!
¡Vaya faena, haber nacido yo para tener que arreglarlo!'

Nunca he tenido las pretensiones de Hamlet. Pero al llegar al término de este mandato presidencial, he vuelto donde doña Yolanda, para indagar su opinión acerca de lo alcanzado durante estos intensos y absorbentes ochos años de gestión pública. Ella me contestó: 

'La verdad, mi hijo, orgullosa del deber cumplido. Satisfecha de la dignidad y el decoro con que has asumido tu compromiso con la Patria'".

+ Expresadas en su discurso de rendición de cuentas (paginas 42-43) ante la Asamblea Nacional, el 27 de febrero de 2012, hace exactamente tres años.


Jeannelle Koss / Desde La República Dominicana

viernes, 2 de mayo de 2014

Cincuenta mejores restaurantes del mundo


Como todos los años presentamos la lista de los mejores restaurantes del mundo, estos son los premiados en 2014. El Noma retoma el primer lugar y el Celler de Can Roca pasa al segundo luego de estar en la cima el año pasado. España como siempre mantiene tres de sus cocinas en los primeros diez lugares y Brasil uno. El Central de Perú logra el honroso puesto 15, un orgullo para Latinoamérica.

Listado de posiciones

1. Noma - Copenhagen, Dinamarca.

2. El Celler de Can Roca - Girona, España.

3. Osteria Francescana - Modena, Italia.

4. Eleven Madison - Nueva York, Estados Unidos.

5. Dinner by Heston Blumenthal - Londres, Reino Unido.

6. Mugaritz - San Sebastián, España.

7. D.O.M. - Sao Paulo, Brasil.

8. Arzak - San Sebastián, España.

9. Alinea - Chicago, Estados Unidos.

10. The Ledbury - Londres, Reino Unido.

11. Mirazur - Menton, Francia.

12. Vendome - Bergisch Gladbach, Alemania.

13. Nahm - Bangkok, Tailandia.

14. Narisawa - Tokio, Japón.

15. Central - Lima, Perú.

16. Steirereck - Viena, Austria.

17. Gaggan - Bangkok, Tailandia.

19. Astrid & Gastón - Lima, Perú.

19. Faviken - Jarpen, Suecia.

20. Pujol - México D.F., México.

21. Le Bernardin - Nueva York, Estados Unidos.

22. Vila Joya - Albufeira, Portugal.

23. Restaurant Frantzén - Estocolmo, Suecia.

24. Amber - Hong Kong, China.

25. L’Arpege - París, Francia.

26. Azurmendi - Larrabetzu, España.

27. Le Chateaubriand - París, Francia.

28. Aqua - Wolfsburg, Alemania.

29. De Librije - Swolle, Holanda.

30. Per Se - Nueva York, Estados Unidos.

31. L’Atelier Saint-Germain de Joel Robuchon - París, Francia.

32. Attica - Melbourne, Australia.

33. Nihonryori Ryugin - Tokio, Japón.

34. Asador Etxebarri - Atxondo, España.

35. Martín Berasategui - San Sebastián, España.

36. Maní - Sao Paulo, Brasil.

37. Restaurant Andre - Singapur.

38. L’Astrance - París, Francia.

39. Piazza Duomo - Alba, Italia.

40. Daniel - Nueva York, Estados Unidos.

41. Quique Dacosta - Dénia, España.

42. Geranium - Copenhagen, Dinamarca.

43. Schloss Schauenstein - Furstenau, Suiza.

44. The French Laundry - Yountville, Estados Unidos.

45. Hof Van Cleve - Kruishoutem, Bélgica.

46. Le Calandre - Rubano, Italia.

47. The Fat Duck - Bray, Reino Unido.

48. The Test Kitchen - Cape Town, Sudáfrica.

49. Coi - San Francisco, Estados Unidos.

50. Waku Ghini - Singapur.

Marihal / Desde La República Dominicana

sábado, 12 de febrero de 2011

Hans Christian Andersen: El traje nuevo del emperador


                  Hans Christian Andersen.

El traje nuevo del emperador

Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia. No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario”.

La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y una vez se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las más maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida.

¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-. Si los tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos para el cargo que ocupan. Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico, para que pusieran manos a la obra cuanto antes.

Ellos montaron un telar y simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.

«Me gustaría saber si avanzan con la tela». -pensó el Emperador-. Pero había una cuestión que lo tenía un tanto cohibido, a saber, que un hombre que fuera estúpido o inepto para su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas.

Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz.

«Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores. -pensó el Emperador-Es un hombre honrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él».

El viejo y digno ministro se presentó, pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos. «¡Dios nos ampare! -pensó el ministro para sus adentros, abriendo unos ojos como naranjas- ¡Pero si no veo nada!». Sin embargo, no soltó palabra.

Los dos fulleros le rogaron que se acercase y le preguntaron si no encontraba magníficos el color y el dibujo. Le señalaban el telar vacío, y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había. «¡Dios santo! -pensó- ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela».

¿Qué? ¿No dice Vuecencia nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores-.¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes-. ¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.

Nos da una buena alegría -respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El viejo tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y así lo hizo.

Los estafadores pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías.

Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.

¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía-. «Yo no soy tonto -pensó el hombre-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta». Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.

¡Es digno de admiración! -dijo al Emperador-.

Todos los moradores de la capital hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Emperador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras, se encaminó a la casa donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.

¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-. Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos -y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela-.

«¡Cómo! -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso no sirvo para emperador? Sería espantoso».

¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-. Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío; no quería confesar que no veía nada.

Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Emperador: -¡Oh, qué bonito!-, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela en la procesión que debía celebrarse próximamente. ¡Es preciosa, elegantísima, estupenda! -corría de boca en boca, y todo el mundo parecía extasiado con ella-.

El Emperador concedió una condecoración a cada uno de los dos bribones para que se las prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales.

Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados, con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: ¡Por fin, el vestido está listo!

Llegó el Emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:
Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. Aquí tienen el manto... Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, más precisamente esto es lo bueno de la tela.

¡Sí! -asintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había-.

¿Quiere dignarse Vuestra Majestad quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestirle el nuevo delante del espejo?

Quitose el Emperador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y cogiendo al Emperador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.

¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-. ¡Vaya dibujo y vaya colores! ¡Es un traje precioso!

El palio bajo el cual irá Vuestra Majestad durante la procesión, aguarda ya en la calle -anunció el maestro de Ceremonias-.

Muy bien, estoy a punto -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? - y volviose una vez más de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido-.

Los ayudas de cámara encargados de sostener la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decía:

¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!

Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.

¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño-.

¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.

¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!

¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero-.

Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.
Hans Christian Andersen

lunes, 24 de enero de 2011

Continúa matanza de delfines calderón en Dinamarca

 La mar se tiñe de rojo, pero no se debe a un efecto climático de la naturaleza.

Se debe a la sangre derramada producto de la crueldad con la que los seres humanos (“civilizados”) matan centenares de los famosos e inteligentísimos delfines calderón.

Todo esto sucede año tras año en la isla Feroe en Dinamarca; en esta masacre participan principalmente jóvenes, ¿Para qué? - Para demostrar que estos mismos jóvenes ya han llegado a una edad “adulta” y a la "madurez".

A esta celebración regularmente nadie falta por no perderse “la diversión”. Todos participan de una manera u otra, matando o viendo la crueldad, “apoyándola como espectador”.

Cabe mencionar que el delfín calderón, como casi todas las otras especies de delfines, se acerca al hombre únicamente para interactuar y jugar con él como gesto de amistad.

Así “jugamos” los seres humanos: todo lo terminamos echando a perder, ya sea violentamente o destructivamente. Hasta lo mas insano que nos permite la naturaleza.

Ellos no mueren al instante, son penetrados una y otra vez con filosos ganchos; en esos momentos el delfín emite sonidos parecidos a los un bebé llorando. 

Sufren mucho y no hay compasión hasta que este dócil ser se desangra lentamente y adolorido por las tremendas heridas infligidas, se abate y muere sobre su propia sangre.


Finalmente estos “héroes” de la isla, ahora ya son adultos razonables hechos y derechos, ya han demostrado su "madurez".

Ahora nos toca a nosotros enviar el link de este artículo a todos nuestros conocidos para denunciar ante el mundo la barbaridad que cometen año tras año en la isla Feroe, de Dinamarca, los "adultos" y "maduros" de ese lugar.

Grid de Peña / Desde La República Dominicana
Washington, United States of America
Todos los derechos de las fotos: www.jail-alsahare.com

lunes, 26 de julio de 2010

El mejor cocinero de todos los tiempos y su sucesor



Dos platos fuertes al sol
El mejor cocinero de todos los tiempos y su sucesor desvelan para ABC su admiración mutua
«René es un fenómeno, pero hay que dejarlo tranquilo. A veces la presión que ejerce el mundo de los medios y la crítica se puede hacer insostenible... pero él es un número uno. Te lo dice alguien que lo ha sido cinco veces». Ferran Adrià (Hospitalet de Llobregat, 1962) sabe a las mil maravillas de qué habla y sobre quién habla.

Maestro y mentor de las nuevas generaciones de chaquetillas blancas, el chef en jefe de El Bulli solo tiene buenas palabras para su más inmediato sucesor, René Redzepi (Copenhague, 1977; responsable del restaurante Noma). Aquel muchacho nórdico que en el verano de 1999 hizo prácticas en la cocina de El Bulli y que, tras años de hegemonía indiscutible, le ha destronado como número uno de la gastronomía mundial. O al menos así lo ha decidido la revista británica «Restaurant».

Maestro y alumno
El veredicto se conoció el 26 de abril de este mismo año durante la gala anual que los promotores del prestigioso galardón ofrecen en Londres. Aunque algunas voces lo discutieron por «injusto», la mayoría hizo la digestión con normalidad, sobre todo después de que Adrià anunciara meses antes el adiós de El Bulli como casa de comidas.

 Había que resolver la difícil cuestión sucesoria. Y Adrià, rey Midas de la cocina, propició su relevo. «Dará vidilla», aventuró el de cala Montjoi nada más conocerse que René era el nuevo príncipe.

Y exactamente tres meses después, rey y príncipe se reencontraron ayer en San Sebastián, capital gastronómica mundial, para constituir el Consejo Asesor Internacional del Basque Culinary Center (BCC), la futura Facultad de las Ciencias Gastronómicas. «Yo mismo le llamé.

Fue el primer nombre que sugerí. Si quieres contar con los mejores, entonces él siempre debe estar dentro», asegura Adrià, quien además de buena mano, siempre tuvo buen ojo. «¿Qué te puedo decir de él? Estuvo un año con nosotros y ya se vio que era un chico extraordinario.

Me alegro mucho por él. Ahora solo necesita un poco de suerte y que le dejen trabajar tranquilo», insiste el maestro sobre el pupilo aventajado, quien tras meses de intenso trabajo aceptó interrumpir sus vacaciones para estar junto a Ferran Adrià en el nuevo y apasionante proyecto de la Universidad gastronómica donostiarra.

Aires de libertad en El Bulli
Fue en 1998 cuando René Redzepi pisó por primera vez El Bulli y desde entonces tampoco ha dejado de venerar al mejor cocinero de todos los tiempos. Antes, había ensayado entre fogones a cocinar lo que él mismo denomina «una copia mala» de la cocina francesa.

Por eso decidió que quería viajar a Francia, donde trabajaría varios años y crearía su propia versión de la mejor «nouvelle cuisine». Y así lo hizo. Hasta que reservó mesa donde «Ferran», y entonces cambió su horizonte. «Me pareció una ventana abierta que me descubrió un mundo hasta ese momento secreto para mí», relata el chef, de 32 años y enorme futuro.

El verano del año siguiente, en 1999, René lo pasó de becario en el restaurante de Cala Montjoi. «Estaba en el nivel cero», reconoce. Pero, al contrario que su experiencia a la francesa, cuando salió de allí, jamás pensó en imitar a Adrià. «Los libros de Historia siempre hablarán de sus técnicas, de sus creaciones», conviene. «Pero el mejor regalo que nos ha dado Ferran es la sensación de libertad para hacer nuevas cosas.

Ha logrado abrir la mente de los que llegamos detrás. Siempre será un referente indiscutible para las próximas generaciones». Otra vez juntos, ayer tocaba diseñar la formación de quienes les sucederán en el futuro.
ITZIAR REYERO / SAN SEBASTIÁN
abc.es
http://www.abc.es/20100727/estilo-gastronomia/platos-fuertes-201007270353.html

lunes, 25 de enero de 2010

Los 10 mejores restaurantes del mundo 2009

    1 - El Bulli (España)  

      2 - The Fat Duck (Reino Unido) 

       3 - Noma (Dinamarca) 

       4 - Mugaritz (España)

  
        5 - El Celler de Can Roca (España) 

        6 - Per Se (EE.UU.)

       7 - Bras (Francia)

       8 - Arzak (España)
  
       9 - Pierre Gagnaire (Francia) 

       10 - Alinea (EE.UU)

Marihal / Desde La República Dominicana
Fuente: Revista Gastronómica Restaurant