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viernes, 21 de noviembre de 2014

Consuelo Despradel es descendiente de haitianos

   Consuelo Despradel, la popular comunicadora antihaitiana es de origen haitiano.

Hitler era descendiente de judíos
Adolfo Hitler fue reponsable por la matanza de más de seis millones de judíos de todas partes de Europa. Hoy es conocido por todos que entre sus ancestros habían judíos. En un examen de adn se determinó que tenía sangre africana y judía.

La popular comentarista de TVE, la Z-101 y otros medios de comunicación, según el historiador Frank Moya Pons, es de origen haitiano. 

Parece mentira que el odio que profesa la popular comunicadora hacia nuestros vecinos provenga de alguien de su misma raza, su actitud más que nacionalista es negación de origen, terror a que algún día se supiera lo que estamos afirmando, la señora Consuelo Despradel, el origen de su familia y apellido; es haitiano. ¿Nos aceptaría la popular Consuelo Despradel, someterse a una prueba de adn, la cual estamos dispuestos a costear?

LISTA DE APELLIDOS DE ORIGEN HAITIANO - LETRA D


Que quede en los récords de la nación.

Juan Santos / Desde La República Dominicana
Fuente: Frank Moya Pons

lunes, 19 de agosto de 2013

Frank Moya Pons y su bibliografía

                                           Frank Moya Pons.

Bibliografía de la Historia Dominicana 1730 - 2010
Este blog se une al regocijo que embarga a todos los que de una manera u otra nos interesamos por la historia de nuestra patria. El Doctor Frank Moya Pons sorprende al país con una bibliografía que abarca doscientos ochenta años de publicaciones históricas sobre nuestra media isla. Este logro fue hilvanado durante más de cinco décadas para que las generaciones de hoy podamos usarlas. Nuestros medios no nos alcanzan para adquirir los tres tomos de ficheros impresos para nuestra biblioteca, desconocemos si estarán disponibles en formato digital y si sus precios serán permisivos para nuestro presupuesto.

Frank Moya Pons es un historiador de larga data, goza de prestigio y credibilidad ante la élite culta. Nos sentimos orgullosos de compartir la nacionalidad con tan destacado intelectual. Le deseamos que reciba una cálida acogida entre los suyos por esta magna obra que no tiene precedentes. ¡Enhorabuena hardworking!

Desde La República Dominicana

jueves, 14 de marzo de 2013

Que la emoción no sustituya la razón!



Carretera Cibao-Sur: la conservación avasallada por el desarrollo
Las obras de infraestructuras representan las huellas más visibles de la intervención humana en la naturaleza. Estas van desde ciudades, acueductos, espacios electromagnéticos, presas, vías de comunicación terrestres, acuáticas, aéreas y hasta “fabricar” seres humanos a través de la ciencia, etc.

Estas acciones, muchas veces mal llamadas de desarrollo, se basan en el supuesto de que garantizan una mejora social y económica, sin embargo muchas veces, solo ocurre en el corto plazo.  Por cuanto dicho proceso no suelen acompañarse de la autogestión humana.  De ahí que sus efectos no son, ni económica ni ambientalmente sostenibles.  El desarrollo en sí mismo, contiene un germen detrimental para el medio ambiente.  En las últimas décadas, al desarrollo se le ha puesto una condición para controlar su indetenible expansión y reducir sus impactos negativos: la sostenibilidad, que implica prolongar en el tiempo, las amenidades y bondades que justifican su realización.

El medio ambiente que incluye al ser humano, la flora, la fauna, el suelo, el agua y el aire, donde se grupa lo físico y lo biológico en un marco de espacio y tiempo, son las huellas más visibles, atribuidas a la creación divina y su evolución, no el Homo sapiens.

La decisión del Presidente Danilo Medina, para construir la carretera Cibao-Sur constituye un desafío a los preceptos conservacionistas y para lo cual como para darle fuerza de sustentación a su anunciado propósito, contó con la presencia innecesaria de la jerarquía católica.  La Iglesia Católica, que siempre abogó por la conservación de los recursos naturales, debe ser la primera en mantener un celo permanente contra la construcción de obras que favorecen más intereses económicos del momento que a la población desposeída ya que con ello se acerca mucho más a su misión evangelizadora.

Eternizar las riquezas biológicas e hidrológicas, es imperativo donde debe prevalecer el Principio de Precaución para no poner en peligro a las mismas, especialmente si están en el debate alternativas de carreteras más baratas (Frank Moya Pons. Diario Libre, 13 febrero 2013), ambientalmente menos riesgosas, culturalmente mas añoradas, socialmente más esperadas y políticamente más convenientes.

Señor Presidente Danilo Medina, perturbar las Áreas Protegidas, como las que se afectarían por la nueva carretera Cibao-Sur, es arriesgar los remanentes de capa boscosa del pino nativo, que están en mismo corazón del la Cordillera Central, donde nacen los principales ríos y arroyos que sostienen la producción y vida económica de las partes media y baja de las cuenca hidrográficas afectadas.  Es poner en peligro los caudales que llenan nuestras presas hidroeléctricas, es un alto riesgo geológico por las fallas tectónicas existentes, es abrirle la puerta a la depredación mediante los procesos extractivos de troncos de pinos secos (esto ya fue intentado en el pasado), minería, contaminación y potenciar la vocación depredadora de los lugareños de ambas vertientes, de nacionales haitianos y los mercantilistas del norte al tiempo de aumentar la incertidumbre del Cambio Climático.

Es decir, estamos frente a un caso donde la conservación está seriamente amenazada por el desarrollo. Que la emoción no sustituya la razón!!!

Radhamés Lora Salcedo
Acento.com.do
http://www.acento.com.do/index.php/blog/8386/78/Carretera-Cibao-Sur-la-conservacion-avasallada-por-el-desarrollo.html

miércoles, 4 de julio de 2012

El legado de Leonel Fernández: ricos más ricos, más pobres


     Leonel Fernándex.

Crecen élites muy ricas y se mantienen los pobres
El historiador y presidente de la Academia Dominicana de la Historia, Frank Moya Pons, sostuvo que el país ha experimentado un gran crecimiento económico y demográfico en los últimos 50 años, sin embargo, el Estado ni la misma sociedad han podido producir los recursos necesarios para cubrir la deuda social que ha generado ese tránsito, en lo que tiene que ver con educación, salud y los servicios públicos que demanda.

Dijo que la sociedad dominicana va avanzando hacia un modelo de desarrollo social, tomando en cuenta las diferencias de tamaño,  similar a la de México y la India, que son colectivos con élites muy ricas, modernas e internacionalizadas, economías productivas y con amplias clases medias, pero que están produciendo pobres con una velocidad tan alta que el Estado no puede satisfacer las necesidades de esa población.

“Ésta ha sido una revolución capitalista que ha ido dejando detrás de sí una serie de deudas sociales, deudas ambientales, de salud y educación, que hoy la sociedad dominicana tendrá que ver cómo se organiza  para recuperar el tiempo perdido y pagar esa deuda”, sostuvo Moya Pons, al ser entrevistado por el director de Multimedios del Caribe, Osvaldo Santana, y el subdirector de elCaribe, Esteban Delgado, en el marco del Almuerzo Semanal. Resaltó que el país ha crecido enormemente en los últimos 50 años y durante este tránsito, también han habido costos muy altos y algunos beneficios.

Dijo que producto del crecimiento demográfico y la insuficiencia e ineficiencia del Estado para las necesidades de la población, han surgido una gran cantidad de entidades, entre ellas  el Instituto de la Piel, Centro de Rehabilitación, Instituto de Ayuda al Ciego, Instituto de Ayuda al Sordo, Instituto de la Diabetes y otras fundaciones e instituciones privadas, que están cubriendo servicios  que debería ofrecer el Gobierno, siendo éstas unas de las grandes deudas acumuladas de esa revolución capitalista.

Indicó que el primer cambio de este tránsito fue la revolución demográfica. En 1920, el país tenía menos de 1 millón de habitantes, sin embargo,  República Dominicana, junto a Costa Rica, fue uno de los países de mayor crecimiento poblacional del planeta en los años 1930 a 1950, duplicando su población cada 20 años. El historiador explicó que los problemas que confronta la sociedad dominicana son propios del crecimiento acelerado, argumentando que éste no es el único conglomerado que está pasando por esa situación.

Citó, por ejemplo,  sociedades con enormes territorios como México, Brasil y algunas sociedades asiáticas, que han tenido un gran desarrollo, pero con una masa de pobres cada vez más creciente y con gran desigualdad social.

Al preguntarle qué se puede hacer para controlar esa situación, Moya Pons respondió: “Tratar de hacer lo que se ha querido hacer durante tantos años, aunque de manera imperfecta”, tras precisar que cada una de las administraciones gubernamentales que ha tenido el país, desde la muerte de Trujillo a la fecha,  ha hecho lo mejor que ha podido con la dotación de recursos disponibles.

“Por eso, justamente, la economía del país ha crecido tanto, los ingresos se han distribuido mucho más de lo que estaban hace 50 y 70 años, y ciertamente una fórmula única, no la hay”.

Explicó que todavía la República Dominicana está en tránsito de una sociedad campesina, con economía rural basada en unos cuantos productos agrarios: azúcar, café, cacao y tabaco, a una sociedad urbana de servicios, que descansa su economía en otras actividades.

Crecimiento desigual
El escritor explicó que para hacer comparaciones sobre el crecimiento y los cambios en los modelos económicos,  siempre se debe tener en cuenta la base demográfica, porque una economía que crece más lenta que su población no puede abastecerla con los  alimentos que demanda ni con los servicios que necesita, sin importar el tipo de organización política que tenga.

Es por eso- dijo- que cuando se habla de crecimiento económico, siempre se compara de manera paralela con el crecimiento demográfico, para determinar si se tiene una mayor demanda de recursos económicos, por el hecho de tener más población.

Continuidad política
Al referirse al actual período de transición política, Moya Pons afirmó que en el país habrá continuidad y cambios, ya que se trata de una misma organización que ha trazado políticas sociales y económicas del Estado, que probablemente continúen. Sostuvo que hay una nueva voluntad política en el Poder Ejecutivo, hay personalidades diferentes: una que va a salir y otra que va a entrar y que tendrá función propia de cómo operará. Recordó que ese caso también ocurrió en 1982, cuando hubo una transición política de partido a partido y hubo continuidad y cambios.

Favoreció los períodos de gobiernos continuos, por entender que los años de mayor crecimiento económico de los más de cien años de vida republicana, han coincidido con largos períodos políticos, independientemente de que se trate de una tiranía, dictadura o lo que sea. Citó los casos de Lilís, durante la ocupación militar americana, incluso el gobierno de seis años de Ramón Cáceres, luego los 30 años de Trujillo, los 12 y 10 años de Balaguer, y en la actualidad, donde hay un crecimiento económico sostenido, si se comparan las cifras de 1993 a la fecha.

Analiza el impacto de la inmigración haitiana
A juicio del historiador, la inmigración haitiana en el territorio dominicano es algo que debe ser analizado con preocupación, ya que el país está importando pobres y pobreza, que a largo plazo el Estado no podrá mantener.

Indicó que hay economistas que defienden la importación de mano de obra haitiana, porque según ellos, favorece la economía porque mantiene bajo los costos de producción; otros afirman que se deprimen los salarios, porque no permite que los dominicanos mitiguen la pobreza o salgan de ella. “Pero hay algo más, hay quienes observan con gran preocupación, que si bien la importación de mano de obra barata puede estimular el crecimiento económico, en el mediano y largo plazo, esos pobres se van a quedar en el país y el Estado va a tener que darles servicios y eso va a implicar costos que la sociedad asumiría si no incurre en esa inmigración. El país está importando pobres y pobreza”, refirió Moya Pons.

Critica falta de apoyo a la Academia de la Historia
Como presidente de la Academia Dominicana de la Historia, Moya Pons se quejó de la falta de apoyo del Gobierno para sacar a flote los proyectos en que trabajan. Dijo que reciben recursos cuando el Estado se recuerda que la academia existe, con el agravante de que nunca los envían completos, pues de las 12 mensualidades que deben recibir sólo se les entregan cuatro.

Por otro lado, explicó que se encuentran inmersos en la conclusión de varias obras, entre las que citó la terminación de doce obras, una bibliografía general de la historia dominicana, en tres volúmenes de más de mil páginas cada una, dos obras sobre los orígenes de la agricultura en la isla y la agricultura europea, y otra sobre los orígenes de la ganadería.

Una historia social  de la bachata, escrita por una historiadora norteamericana, así como la traducción de una historia paralela de Nueva York y Santo Domingo, a través de la migración. En cuanto a sus proyectos particulares, indicó que trabaja en la bibliografía nacional, en la cual tiene 50 años preparando, y unos cuantos libros que concluirá cuando deje la academia.
Yanet Beltré
elCaribe
http://www.elcaribe.com.do/2012/07/04/ldquodesigualdad-social-mantiene-paisrdquo

domingo, 20 de febrero de 2011

Breve historia de la República Dominicana




UNA HISTORIA NACIONAL EN UNA PÁGINA
La República Dominicana ocupa dos tercios de la isla que escogió Cristóbal Colón para establecer la primera colonia española en el Nuevo Mundo.

En esta isla, llamada Española por Colón, los europeos adquirieron las primeras experiencias acerca de la naturaleza americana y sus sociedades. Aquí conocieron las primeras comunidades aborígenes y aquí padecieron nuevas enfermedades al tiempo que importaban gérmenes europeos que afectaron devastadoramente las poblaciones amerindias.

Después de un corto período dominado por la minería, los colonos españoles experimentaron con éxito en la producción de azúcar de caña que, junto a la ganadería, constituyó la base de la economía colonial dominicana durante todo el siglo XVI.

Atacada por corsarios y descuidada por España, que concentró sus atenciones en México, Perú y otros territorios más ricos en el continente, la colonia de Santo Domingo empobreció y se despobló paulatinamente.

Aventureros franceses ocuparon la parte occidental de la isla en la segunda mitad del siglo XVII. En el siglo siguiente desarrollaron la colonia de plantaciones más rica de las Antillas: Saint-Domingue. De esta colonia surgió más tarde Haití, la primera república negra en el mundo, luego de una cruenta rebelión de esclavos detonada por la Revolución Francesa.

Santo Domingo, entretanto, continuó debatiéndose entre la pobreza y el contrabando, aunque logró recuperar paulatinamente su población durante el siglo XVIII para caer nuevamente en una profunda crisis demográfica a consecuencias de las guerras y la emigración, a principios del siglo XIX.

Los criollos de Santo Domingo proclamaron su emancipación de España en 1821, coincidiendo con los movimientos independentistas hispanoamericanos, pero no pudieron sostener su autonomía pues los haitianos invadieron inmediatamente la parte española de la isla y la incorporaron a la República de Haití desde 1822 a 1844.

En este último año, los dominicanos proclamaron su separación de Haití y mantuvieron una larga guerra de independencia contra los haitianos hasta que el país fue anexado a España en 1861 buscando evitar una nueva dominación haitiana.

Durante la anexión Santo Domingo fue convertido en una provincia de ultramar como Cuba y Puerto Rico, en donde todavía existía la esclavitud, y el gobierno pasó a ser regido por la norma militar.

Después de cuarenta años de alejamiento de España, la población dominicana se había acostumbrado de tal manera a las formas republicanas que muy pronto empezó a resentir la nueva dominación española pues las nuevas autoridades trataban despectivamente a un pueblo de color acostumbrado a la libertad.

A partir de agosto de 1863 españoles y dominicanos se enfrentaron entonces en una violenta y corta guerra de dos años, llamada Guerra de la Restauración que le costó a España miles de bajas, la mayoría por enfermedades tropicales. España abandonó la isla en julio de 1865 y Santo Domingo volvió a su estatus anterior de República Dominicana.

A partir de entonces, y hasta 1916, la historia política dominicana es una de alternancias entre dictaduras y levantamientos revolucionarios, asonadas, golpes de Estado y pronunciamientos militares.

Sin embargo, en el último cuarto del siglo XIX, una sucesión de gobiernos liberales ofreció incentivos y franquicias fiscales a inversionistas extranjeros que quisieran invertir en empresas agrícolas, particularmente ingenios de azúcar y plantaciones de café, cacao y bananos.

Hasta entonces la economía dominicana había descansado en la producción campesina de tabaco y en las exportaciones de madera, pero entre 1875 y 1930, las masivas inversiones protegidas por el Estado produjeron una profunda revolución económica que convirtió a la dominicana en una economía de plantaciones, como la cubana, la puertorriqueña y las demás economías antillanas.

Entretanto, el Estado dominicano incurrió en un creciente endeudamiento para financiar gastos políticos y para construir importantes obras públicas, como ferrocarriles y puertos. Al no poder pagar a sus acreedores, la República Dominicana confrontó serios problemas con sus acreedores extranjeros.

Para bloquear cualquier intento de intervención europea en Santo Domingo, los Estados Unidos impusieron un protectorado financiero sobre el país en 1905 y, luego de numerosos incidentes, ocuparon militarmente el territorio dominicano en 1916.

Esta ocupación militar concluyó en 1924 y catalizó numerosos cambios en la vida dominicana, entre ellos la pacificación permanente del país por medio del desarme de la población y la creación de un ejército y una gendarmería profesionales.

Después de un corto interregno democrático de seis años, el jefe del ejército se hizo con el poder mediante un golpe de Estado en 1930 e instituyó una de las dictaduras más largas y crueles de América que concluyó con el asesinato del dictador en 1961.

La dictadura de Rafael Trujillo continuó muchas de las reformas iniciadas durante la ocupación militar estadounidense y ejecutó nuevos cambios. Pagó la deuda externa, amplió las vías de comunicación, inició la industrialización de sustitución de importaciones, estimuló la urbanización del país, modernizó la agricultura y la ganadería, y transformó el Estado en una maquinaria de control totalitario.

Muerto Trujillo en 1961, la sociedad dominicana se lanzó a la construcción de una democracia mientras sus gobiernos y empresarios acentuaban la revolución capitalista iniciada en años anteriores.

Un golpe de Estado en 1963, una guerra civil en 1965, una nueva dictadura entre 1966 y 1978, así como numerosos conflictos sociales han sido parte del costo que los dominicanos han pagado para lograr crear un espacio político nuevo en el que, finalmente, el cambio político se realiza mediante elecciones pacíficas y la economía responde libremente a las fuerzas del mercado.

Los cambios experimentados por la sociedad dominicana en los últimos cincuenta años reflejan, en sus costos y beneficios, los resultados de una revolución capitalista que contrasta mucho con la revolución socialista ejecutada en Cuba durante el mismo período.

Durante ese último medio siglo, la República Dominicana ha triplicado su población de tres a diez millones de personas, y ha dejado de ser una sociedad rural para convertirse en una sociedad urbanizada, al tiempo que ha exportado al extranjero más de millón y medio de emigrantes, recibiendo, en cambio alrededor de un millón de inmigrantes, la mayoría de ellos haitianos.

La base económica del país se ha transformado profundamente. Habiendo sido antes una economía exportadora de productos primarios (azúcar, café, cacao, tabaco, bananos y bauxita), ahora es una economía de servicios motorizada por el turismo, las comunicaciones y las finanzas, y estimulada por masivas inversiones públicas.

El crecimiento económico sostenido ha estimulado la aparición de más de medio millón de micro y pequeñas empresas, al tiempo que ha abierto las vías para el desarrollo de grandes corporaciones industriales, financieras y agropecuarias.

En términos absolutos la masa de pobres es cada vez mayor, pero en términos relativos los dominicanos hoy son menos pobres que hace cincuenta años y tienen mayor acceso a los servicios públicos.

La calidad de éstos deja mucho que desear todavía, y ello ha provocado la aparición de un amplio sector de servicios privados que abarca desde escuelas, clínicas y hospitales hasta cuerpos de vigilancia y seguridad, que tienden a compensar las carencias de los servicios estatales.

En este último medio siglo la sociedad dominicana también se ha secularizado y tanto la vida religiosa como la política se han pluralizado. Ya la Iglesia Católica no reina sola, como en el pasado, y ahora compite con numerosos credos y sectas por la atención espiritual de la población.

La vida política también refleja esa pluralización y el electorado se mueve alternativamente entre las distintas opciones partidarias, movido más por los intereses concretos de los ciudadanos que por las ideologías que dominaron la cultura política durante los años de la llamada Guerra Fría.

Habiendo sido antes una economía exportadora de productos primarios, ahora es una economía de servicios motorizada por el turismo, las comunicaciones y las finanzas, y estimulada por masivas inversiones públicas.


Frank Moya Pons
Diario Libre
Ilustración: Ramón L. Sandoval

domingo, 3 de enero de 2010

Orígenes de la cultura autoritaria en República Domininicana (2)


"Los cuatro poderes principales: el político, el judicial, el militar y el eclesiástico estuvieron concentrados en una sola persona durante los primeros 330 años de los 515 años de historia del pueblo dominicano".

Fuente: Frank Moya Pons
Orígenes de la cultura autoritaria
Diario Libre, página 16, 2/1/2010

Orígenes de la cultura autoritaria en República Domininicana (1)


"República Dominicana como pueblo tiene 515 años de edad, 450 años de estos los ha vivido bajo dictaduras y tiranías. 
Esto podría compararse a una persona de 51 años que hubiera pasado 45 años de su existencia bajo la férula de los llamados hombres fuertes".
Fuente:Frank Moya Pons
Orígenes de la cultura autoritaria
Diario Libre, página 16, 2/1/2010