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domingo, 25 de septiembre de 2016

Autoritarismo y corrupción en el sistema electoral dominicano

Vista del edificio de la JCE, pintado en una ocasión con los colores morado y amarillo del PLD por Roberto Rosario, miembro del Comité Central del partido de gobierno y presidente de la Junta Central Electoral.

El secuestro electoralista dominicano
Todavía tengo en la mente cuando Franklin Almeyda y César Pina Toribio, delegados del PLD en la Comisión que discutía en el 2001 una nueva Constitución dominicana; acusaron paladinamente al PRD de pretender eternizarse en el poder como el PRI de México, señalandome a mí de tramar en favor de la reelección del Presidente Hipólito Mejía, a lo que tuve que aclararle que no era partidario de la reelección de nadie y no participaba en manejos de esa calaña.

14 años después, el PLD, el que ha dirigido a este país hacia la total desinstitucionalización antidemocrática del que en la práctica es el primer poder del Estado, como decía Hostos, porque de éste dependen todos los demás, pueden enumerarse algunas distorsiones que ha generado ese partido en nuestro país:

1) Hizo aprobar una nueva Constitución a su medida, disfrazándola de una simple reforma, para no tener que aprobarla por una Constituyente, como correspondía.

2) No ha permitido que se apruebe una Ley Orgánica Electoral con mayoría calificada en violación flagrante del art. 112 de la Constitución. La Ley “vigente” tiene graves carencias que facilitan el fraude y la manipulación.

3) El presidente crónico de la JCE hace lo que le viene en ganas en materia electoral, al margen de la Constitución y las leyes, para beneficios de su partido.

4) El presidente de la JCE, antes de recibir las partidas de dinero a que aspiraba, declaró enfáticamente que para que pudiese aceptarse la repostulación presidencial se requería la aprobación de cinco leyes; pero tan pronto éste “se canteó”, solo se aprobó una de ellas, dejando fuera el referéndum aprobatorio.

5) Todo el proceso electoral, incluyendo la compra-venta de votos y cédulas, la participación activa de dirigentes peledeístas y efectivos militares dentro de los centros electorales, fallas y carencias de técnicos y aparatos electrónicos, marginación de los delegados así como de los propios directores de los colegios y juntas electorales locales.

6) La Constitución manipulada del 2010 incluyó en el Colegio de la Magistratura al Procurador General de la República, en la práctica un empleado del Presidente de la República; y la Ley le dio a éste el voto calificado en caso de empate en la designación de las “altas cortes”, incluyendo el Tribunal Superior Electoral.

7) Para colmo, en franca violación de la Constitución, el Presidente de la República intervino en la elección de su hermana como Presidente de la Cámara de Diputados, para acabar de controlar absolutamente el Consejo de la Magistratura.

8) El sistema electoral dominicano y todas sus instituciones públicas están inficionadas por la corrupción y el autoritarismo del PLD, lo que amenaza gravemente la estabilidad política, económica y social de la nación dominicana.


Tirso Mejía Ricart
Hoy

viernes, 16 de septiembre de 2016

Lo que conviene a cada quien


Conveniencias para la sociedad, el PLD y la oposición
Como los pragmáticos han impuesto su ley de que en política debe hacerse lo que conviene, resulta útil ejercicio separar el arroz de la paja en los debates y escarceos sobre la elección de nuevos directivos de la Junta Central Electoral y el Tribunal Superior Electoral, y las reformas de las leyes Electoral y de Partidos Políticos, para ver qué le conviene a la sociedad en general, qué es mejor para un PLD en control de todos los poderes del Estado, y cómo puede salir bien librada la oposición en la presente coyuntura.

Lo que conviene al país es que en la mesa de Agripino Núñez Collado sea concertada una reforma política y electoral que institucionalice y democratice el funcionamiento de los partidos políticos, y haga efectivo el postulado constitucional de que cada 4 años celebremos elecciones libres, equitativas y transparentes.

Esa es la conveniencia de la sociedad, porque con esas reformas empezaríamos a romper el cuello de botella institucional que aquí ha alargado la transición a la democracia por más de 55 años, demorando a su vez las posibilidades de que empecemos a forjar un país moderno, capaz de apalancarse en su excepcional ubicación geográfica y en la revolución tecnológica para emprender un estructurado modelo de desarrollo incluyente, equitativo, sostenible.

Al PLD le vendría bien que luego de 16 años de gobierno, que van para 20, en los que muchos de sus dirigentes han hecho acumulación original de capitales, el partido retorne a la abandonada filosofía de “servir al partido para servir al pueblo”, y vuelva por el camino real trazado por Juan Bosch de darle contenido institucional a la que llegó a calificar -no sin un dejo irónico- como “la mentada” democracia representativa.

Cuando se dirige a cumplir 20 años de ejercicio del poder, habiendo elevado la deuda pública de 7 mil 757 millones de dólares al cierre de 2005, a US$33 mil millones a julio de este año, más que cuadruplicándola; extrayendo vía impuestos estratosféricas sumas de los bolsillos de los contribuyentes; regodeándose por haber contribuido a que el país mantenga un alto porcentaje de crecimiento económico que no entra a las casas de la mayoría de los dominicanos, ni provee al pueblo educación de calidad, seguridad ciudadana, salud y seguridad social, agua, luz, etc.

Habiendo manejado tantos recursos y no siendo capaz de resolverle al pueblo servicios tan elementales, lo que al PLD le convendría ahora es una concertación política que despeje tensiones y crispaciones.

En cambio, lo que conviene a la oposición es que el PLD imponga a Roberto Rosario y su pleno en la JCE, que repita con una directiva del Tribunal Superior Electoral como la actual, que sólo emita fallos de conveniencia morada, que arranquen con otra reforma constitucional para reelegir al Presidente, desprecien el consenso social y se burlen del diálogo político, como hacen cotidianamente las plumas al servicio del partido de gobierno en sus engañosas columnas periodísticas.



Nelson Marte
elCaribe

lunes, 16 de septiembre de 2013

El Defensor del Pueblo, Ley de Financiamiento Público a los Partidos Políticos, Voto Preferencial y la Ley de Partidos

   

  

Las excusas de los políticos
LA VENTAJA.-  Lo que es igual no es ventaja debiera ser norma en la política dominicana, pero lamentablemente al dominicano no le gusta lo igual y si la ventaja. De ahí que sea tan difícil promover o apoyar o aprobar leyes que de la boca hacia afuera se consideran fundamentales. Incluso, el sancionarlas no garantiza nada, ya que o se retrasa la aplicación o se olvida. Todavía no se  sabe para qué sirve el Defensor del Pueblo, puesto que para dar de comer a los detenidos en la cárcel del palacio de justicia de Ciudad Nueva, no había que crear una institución que en su momento fue tenida como el mayor de los avances en institucionalidad. Que ponía a República Dominicana a la altura de Suecia y Noruega. Y la intriga es porqué después de existir como ley, e incluso de dársele rango constitucional, pasó mucho tiempo antes de que tuviera real vigencia. La que todavía no tiene, puesto que funciona en la calle, a agua, sol y sereno. El Defensor del Pueblo necesitó y sigue necesitando que  lo defiendan del desinterés general...

EJEMPLOS.- Los políticos dominicanos tienen entre sus muchas malas costumbres, promover reformas atendiendo a necesidades del momento, presionados por la  coyuntura,  y no porque lo amerite el sistema. Ejemplos. Después de las elecciones de doble vueltas del  l996, y con la cercana experiencia del 1994, se consideró impensable recurrir al sector privado para costear las congresuales y municipales del 1998. ¿Qué se hizo entonces? Las principales fuerzas políticas llegaron prontamente a un  consenso y acordaron una ley de financiamiento público. Los gastos de los partidos serían incluidos en el Presupuesto Nacional. El problema del 1998 fue resuelto sin arte y sin magia, sino con una medida oportunista. Ahora se está dando lo mismo con el voto preferencial. Los actuales  legisladores en su mayoría -- no se dan por satisfechos con seis años y se preparan a disputar  un nuevo mandato y quieren que sea con  esa modalidad. Los caníbales no se cansan de comer carne humana, y no debe olvidarse la sentencia latina de que “el hombre es un lobo para el hombre”...

NO QUIEREN.- Ese temperamento del dominicano y en particular del político es lo que explica que la Ley de Partidos no sea una realidad. Demasiada igualdad y pocas ventajas. La nueva legislación no se aprueba porque a los partidos simplemente no les interesa un estatuto que organice y discipline la vida política nacional. Prefieren jugar con la opinión pública, y sobre todo con la gente, y acusar al contrario, creyendo que de ese modo salvan la cara y hacen que la culpa recaiga en los demás. Todavía no se dan cuenta de que la gente no es tan tonta, y que ya conoce al cojo sentado y al  tuerto durmiendo. Con tantos engaños y de manera tan reiterada, era justo que aprendiera el oficio de los manipuladores. La gente conoce más a los políticos, que los políticos a la gente. Descuidaron las cartas  y todas se las voltearon. Consenso para el financiamiento, y más o menos para el voto preferencial, y no para la Ley de Partidos,  y su carnal la Ley Electoral. Se hace sospechoso que  las partes  sean  más importantes que el conjunto...

EL SEMINARIO.-  Ahora se destapa el PLD que la Ley de Partidos no tiene el visto bueno del Comité Político porque hay miembros que no están de acuerdo con las primarias simultáneas. Esto es, que sean celebradas el mismo día. Esa discrepancia era conocida, y no puede decirse que ese punto sea el más relevante del proyecto. Además, ese alto organismo había acordado resolver sus diferencias por una vía más expedita: un estudio comparado de las legislaciones más avanzadas del continente. Que se diga ahora que  hará un seminario para solucionar el impasse da que pensar. ¿Cómo realizar un seminario si se supone que por el momento no tiene tiempo más que para el VIII Congreso? La situación es más grave si se recuerda que el evento ocupará lo que resta del año y  que si acaso terminará en marzo del 2014. Evidentemente una excusa, y como excusa, le queda bien. No debe olvidarse lo que dice el pueblo, que desde que se inventaron las excusas nadie queda mal. No hay tiempo para el seminario, pero si para discutir las virtudes del voto preferencial o avistar posibles candidaturas...

Orlando Gil
orlandogil@claro.net.do /@orlandogildice
ORLANDO DICE
Listín Diario.com.do
http://listindiario.com.do/puntos-de-vista/2013/9/16/292336/Las-excusas-de-los-politicos