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viernes, 16 de junio de 2017

Elevado déficit de credibilidad


El camino de la reelección está cerrado
Esta semana Felucho Jiménez dijo que el presidente Danilo Medina le dijo que dijera a los medios, para que ellos le dijeran a la gente, que él dijo que no procuraría una nueva reelección.Ese enmarañado juego de palabras, casi un trabalenguas, refleja lo complicado que pudiera ser hoy la malaventura de montar un intento para volver a comprar una reforma constitucional y tratar de que el presidente Medina pudiera reelegirse.

Hay quienes creen que el Presidente pone el tema para que se hable de eso, y que toda cáfila de oportunistas y vividores empiecen a hacerle coro.

Sostienen, los que así piensan, que mientras el presidente Medina mantenga en la prensa una campaña continuista que lo presenta cada día como un Dios que lo resuelve todo, aunque aquí no hay un solo problema social resuelto, sigue acariciando la idea de seguir, y seguir, y seguir...

Porque parece que el presidente Medina y sus asesores brasileños no terminan de internalizar la magnitud de la crisis en que el mandatario está metido.

El doctor Vincho Castillo, para que se tenga una idea, está convencido de que la corrupción de Odebrecht es el tiburón podrido que decía Medina había que tragarse para embarcarse en un proyecto reeleccionista. Y que el Presidente está indigesto.

Como si todo le saliera mal al grupo en el poder, la maniobra política montada con Jean Alain Rodríguez y Francisco Ortega, ha devenido en una caricatura de administración de justicia.

Así porque periodistas de la talla de Juan Bolívar Díaz y Marién Aristy Capitán han advertido que en el mismo expediente que se dice armó Rodríguez y manejó Ortega para apresar y enviar a los imputados a Najayo, están las informaciones para que fueran procesados y juzgados los responsables de recibir los sobornos, y obtener o compartir las ganancias ilícitas de las sobrevaluaciones que se produjeron entre 2012 y la fecha de hoy.

Entre esas sobrevaluaciones se cuentan los 900 o mil millones de dólares que se denunció se produjeron en la contratación de las plantas de Punta Catalina.

El Gobierno navega sobre una crecida mar de falta de credibilidad que se le acentúa por el escándalo Odebrecht, y la presión política y social para que le ponga fin a la corrupción y la impunidad acumulada en una larga retahíla de escándalos sin castigo.

Se recordará que al ser juramentado como candidato presidencial en 2015, Medina juró ante el pueblo y ante Dios que no volvería a repostularse. Dicen que a sus allegados les pide que le lean los labios, para que vean que esta vez no va.

Pero sea que jure ante Dios con los dedos en cruz sobre su boca, que pida le lean los labios, o lo mande a decir con Felucho, el problema del Presidente es que padece de un elevado déficit de credibilidad, ya insuperable.

Que el Presidente no sueñe, que no alucine: el camino de la reelección está cerrado, y más le vale a él y a sus asesores emplear sus mejores energías en prepararse a entregar el poder el 16 de agosto de 2020, sin mayores consecuencias.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe

viernes, 9 de junio de 2017

Delincuentes sustentan acusaciones sobornados


Esto apenas empieza, y les saldrá mal
Quienes respaldan la decisión evacuada ayer por el juez Francisco Ortega,  pese a reconocer que se basa en pruebas falsas y fallas múltiples.

Los que expresan conformidad con las medidas, aunque reconocen que las pruebas aceptadas por el juez Ortega son insuficientes para justificar la privación de libertad a todos los imputados.

Aquellos que apoyan la decisión del juez Ortega, conscientes sin embargo de que se trata de un expediente selectivo, y advirtiendo que faltan culpables pero asumen las medidas como un inicio del combate a la corrupción y la impunidad.

Y, en otra onda, quienes ven que cuando el juez Ortega sigue a pies juntillas al Procurador  malea desde el principio lo que debió ser la base de un expediente de inequívoca contundencia por su estricto apego al debido proceso.

Todos, tirios y troyanos,  sabemos que el manejo dado al caso responde a una maniobra política del gobierno del presidente Danilo Medina, materializada a través de Jean Alain Rodríguez con los  siguientes objetivos:

i) Excluir del expediente a los grandes responsables del fraude perpetrado por Odebrecht y compartes;
ii) Golpear y tratar de debilitar a la oposición externa e interna al presidente Medina; y,
iii) Ganar tiempo y espacios perdidos por la lujuria reeleccionista del presidente Medina.

El procurador Rodríguez y el juez Ortega sustentan el expediente Odebrecht de corrupción en el relato “Historia y relación de la compañía con Ángel Rondón Rijo”, de la autoría del delincuente Marco Antonio Vasconcelos Cruz.

Ese relato, acomodado al crimen de lesa patria que es el acuerdo Gobierno-Odebrecht,  junto a las mentiras de los desacreditados Monica Moura y Joao Santana, son la base de las pruebas montadas por el Procurador,  y que apadrina  ahora el juez Ortega,  con  que cuenta la administración Medina para ganar un pleito que, como dijo Ángel Rondón, apenas comienza.

Vaya capital moral y ético en que se basa la acción judicial del gobierno del presidente Medina: los testimonios de delincuentes ya sentenciados por corrupción, y algunos investigados por falso testimonio por la justicia de su país.

Pero les saldrá mal.

Porque frente al proceso mostrenco y acomodado al interés político de la concupiscencia continuista, está la determinación de los partidos de oposición, el movimiento social y  la presión internacional de demandar una indagatoria en la que prevalezca el debido proceso.

Una presión demandando que jalen a los verdaderos responsables del fraude más grande que se haya cometido jamás en contra del pueblo dominicano.

Una presión que encarte también la parte más abultada del fraude Odebrecht, que es la cuestionada licitación y construcción de Punta Catalina, donde se ha planteado que sólo la sobrevaluación, sin mentar los sobornos, ronda entre 900 mil y mil millones de dólares.

Una presión para lograr una verdadera profilaxis ética, que retome la indagatoria judicial de los fraudes de SunLand, PEME, Súper Tucano, sobrevaluaciones en obras públicas, nominillas políticas, OISOE y el reparto de tierras del Estado, entre otros, de los que son responsables los gobiernos del PLD.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe

viernes, 26 de mayo de 2017

El presidente Medina debe pedirle perdón al pueblo por lo de João Santana


Sí, Miguel, pero el Presidente debe explicar…
En su artículo del miércoles el periodista Miguel Guerrero advirtió “las terribles consecuencias que tendría una eventual destitución del presidente Danilo Medina, como se reclama en estos días en el marco de la lucha cívica contra la corrupción y la impunidad”.

Es una sana preocupación que en mi doble calidad de comunicador  y militante de la lucha por la institucionalidad democrática comparto, observando implicaciones y consecuencias diferentes a las que lo preocupan a él.

Creo igual que Miguel, que por el bien del país y el sosiego y la paz ciudadanos, el gobierno del presidente Medina debe terminar su mandato el 16 de agosto de 2020.

Las “terribles consecuencias” que preocupan a Miguel incuban, entre otras razones, en que al no existir contrapesos al Ejecutivo, el Presidente suplanta a las instituciones gubernamentales, y las decisiones del partido “de organismos”, que creó Juan Bosch, terminan en los designios personales de Medina.

La eventual sucesión presidencial, así, devendría en alumbramiento traumático y desestabilizador, es verdad.

Pero por las mismas “terribles consecuencias” que según Miguel podría acarrear la destitución del Presidente, y por su propio bien  y legado, el hecho de encontrarse al frente del Poder Ejecutivo cuando ha reventado el tumoroso detonante Odebrecht, le manda darle al país algunas explicaciones.

El presidente Medina debe pedirle perdón al pueblo por haber usado los servicios como asesor del delincuente internacional João Santana, diciéndole al país –como le pide Vincho Castillo– que desconocía de las andanzas de ese rufián y, por el contrario, no usarlo como testigo de descargo.

Debe el Presidente establecer responsabilidades  y penalidades porque en su gobierno se permitió que operara aquí a sus anchas la oficina  de sobornos de Odebrech, usando al país como plataforma delincuencial.

El Presidente debe explicar por qué su gobierno hizo un acuerdo de homologación con Odebrecht,  que libera a esa empresa y a sus funcionarios del pago de las sobrevaluaciones y las ganancias ilícitas que junto a las multas de sobornos ascienden a unos 800 millones de dólares que se suman a la ya insostenible deuda pública.

El presidente debe explicar al pueblo por qué tras Odebrecht confesar que sus operaciones se basaban en un esquema delictuoso, su gobierno continúa haciendo negocios y haciéndole pagos, pudiendo sustituir sus trabajos pendientes con otra de la gran cantidad de empresas disponibles en el mercado internacional.

Debe explicar también por qué uno de los delatores premiados por la justicia brasileña relató que el ex presidente Lula da Silva vino al país pagado por Odebrecht a tratar de que el presidente Medina favoreciera a esa empresa con el contrato de construcción de Punta Catalina.

Las propias bocinas oficialistas han desatado y desencadenado una ola de rumores y contra rumores, listas y contra listas que un conocido periodista dice filtró gente de la Procuraduría, entidad que por esa y otras razones está totalmente desacreditada.

Por eso también el Presidente debe explicar lo de él y, porque como diría Juan Bosch, no es una finca de su propiedad lo que él administra. Es un país con intereses muy diversos, aunque de propiedad común, vaya complejidad.

Sus explicaciones pueden tener algún costo político, pero debe recordar la repetida frase de su colega economista Milton Friedman: no hay almuerzo gratis.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe

viernes, 19 de mayo de 2017

País al borde de una crisis sin precedentes


Pensando en los antípodas
La encuesta hecha por Geodata Survey, publicada anteayer por Diario Libre, confirma que a un año de ser elegido con un 62% de los votos, el presidente Danilo Medina ha perdido la mayor parte de la aprobación ciudadana. Conforme esa encuesta si el presidente Medina pudiera ser candidato presidencial en 2020 perdería el lance ante Luis Abinader por 41.2% a 25.5. Otros dos datos apuntalan la caída del apoyo electoral: el 96.2% de los entrevistados opina que bajo la administración Medina existe mucha o bastante corrupción, mientras que tomando en cuenta la situación económica, la mayoría de entrevistados ve que el país lleva una dirección negativa pues el 41.1% lo ve por mal camino y un 46.9% en niveles de sobrevivencia, una suma negativa del 88%.

Esos datos ya habían sido expresados por la población en la encuesta Gallup-Hoy de principios de año al computar que la aprobación del presidente investido hacía apenas unos 6 meses con altísimo apoyo, sólo contaba con algo más de un 50%, mientras un altísimo 91% expresaba su respaldo a la #MarchaVerde, que se realiza en contra de la corrupción y la impunidad.

Y está además el estudio revelado por Jim Sisco y Luis Soto en las redes sociales, coincidiendo con que el rechazo y la condena al gobierno, responsabilizando incluso directamente al presidente Medina por colocar al país al borde de riesgo social.

Entiendo que la población le está facturando ahora al Presidente los pasos perdidos que inició al embarcarse en la reelección. En 2014, cuando aún Medina conservaba alta popularidad, le escribí en el periódico Hoy el artículo “No se encarame en ese tren, Presidente”.

Lo advertía que lo empujaban a la reelección “el mismo tipo de gente que en sus respectivas coyunturas endiosaron a Santana, a Báez a Lilís, a Trujillo, a Balaguer y a Hipólito para que se subieran al fatídico tren de la reelección y el continuismo”.

Le señalaba que en la debilidad institucional del país: “No hay forma, Presidente, de que un mandatario se lance a retener el poder sin lesionar principios institucionales fundamentales, sin causar traumas en su propio partido, y sin acentuar la degradación de valores que corroe el alma nacional”.

Hoy el presidente Medina se encuentra en una situación bien difícil, de lo cual tiene responsabilidad directa, pero que es también parte de la crisis identitaria, la deformación presenciada por el pueblo cuando se van a cumplir 20 años de gobiernos peledeístas que han hecho lo contrario de los propósitos fundacionales.

En esos tiempos a Bosch le gustaba exponer sobre los antípodas, aquellos países y gente que vive en el lado opuesto del globo terráqueo en que habitamos los dominicanos.

Pónganse a pensar que ellos tienen los pies en dirección opuesta a donde están los nuestros, y las cabezas apuntando a zonas opuestas del Universo, razonaba.

Ojalá que el Presidente piense en las reflexiones que hacía Bosch sobre los antípodas, reconozca que él y su gobierno han venido actuando erráticamente, y no continúe cometiendo errores que tienen al país al borde de una crisis sin precedentes en los tiempos modernos.

Y recuerde, lo citaba yo en un artículo reciente, que como dice Milton Friedman, no hay almuerzo gratis.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe

viernes, 5 de mayo de 2017

Quiénes desean dividir, debilitar y anular a #MarchaVerde?


Quien divide, traiciona
Aunque con grandes pero escasos momentos en que ha resaltado lo mejor de nosotros, nuestra historia republicana ha sido traumática, desgraciada y malograda en sus potencialidades por gobernantes que han trabajado de espaldas a los intereses generales de la sociedad.

Hoy, como ayer, mantiene vigencia la reflexión duartiana: “Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la patria”.

Hoy estamos los dominicanos ante un antes y un después,  un despertar y un empoderamiento ciudadano de una nueva visión de país, fundamentado en la vigencia del Estado de Derecho que sirva de cauce a la construcción de una sociedad solidaria que nos dé las oportunidades a que todos y cada uno de los y las dominicanas tenemos derecho.

Esa oportunidad la venimos construyendo poco a poco, resbalando, cayendo y levantándonos una y otra vez,  muchos dominicanos y dominicanas a lo largo de esa larga historia constructiva.

Somos dominicanos y dominicanas independientes, que pertenecemos a todos los partidos políticos, del centro, de izquierda y derecha. Meritorios compatriotas que desde entidades cívicas  defienden los derechos individuales y sociales de la gente.

Hoy los herederos de los sueños e ilusiones que inspiraron a Duarte y a los Trinitarios, a Luperón y a los Restauradores, y a tantos hombres y mujeres que desde la principalía o el anonimato dedicaron parte de sus vidas a legarnos una patria de la que todos podamos sentir orgullo, compartimos el paso trascendente que es  #MarchaVerde.

Pero no estamos solos en el escenario. También están quienes se oponen a que el pueblo avance sobre el atraso, las injusticias, el irrespeto a la Constitución y las leyes. Quienes se benefician de  la corrupción y la impunidad, que operan para dividir y debilitar esta nueva oportunidad popular.

Y ocurre que supuestamente hablando desde las filas de #MarchaVerde, hay gente que, consciente o inconscientemente, contribuye a sembrar cizaña, a tratar de dañar parte del hermoso tejido social, político, multicolor que es #MarchaVerde

¿Qué tipo de gente pudiera estar operando para dividir, debilitar y anular a #MarchaVerde?

En primer lugar, agentes al servicio de las pretensiones continuistas del gobierno de Danilo Medina y el PLD, y su plataforma de bocinas de toda laya.

Alguna gente que por cerrazón de miras pudiera sobreponer objetivos particulares, sean personales o grupales, al interés del colectivo.

Y gente que por carencia de inteligencia emocional, acusa un protagonismo que le impide discriminar entre sus apetencias individuales, y esta trascendente causa de carácter social.

Quien divide, traiciona,  título de estas notas, se aplica perfectamente a gente (No Colombo, claro) que busca  regar fogaraté entre los diferentes sectores que componen el mosaico de estratos sociales, creencias de todo tipo y  banderías políticas que #MarchaVerde.

Pero quien divide, traiciona, es una consigna que se ha levantado doquiera que grupos humanos se han enfrentado, y apelando a la maquiavélica directiva “divide y vencerás”, unos infiltran a otros para debilitarlos y ganar la lucha.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe

viernes, 28 de abril de 2017

Para el gobierno aquí no ha pasado nada

     Milton Friedman. 

Friedman pasa la bandeja
El cuestionado acuerdo Procuraduría-Odebrecht; el encargo a la Cámara de Cuentas-comité de base PLD de las auditorías a las obras construidas por esa firma brasileña; el despojo al PRSC del recuadro 3 en las boletas electorales para los próximos comicios; y la continuidad de la permanente campaña de promoción y endiosamiento del presidente Danilo Medina, proyecta la idea de que para el Gobierno aquí nada ha pasado.

Como si Odebrecht y compartes no hubiesen hecho y confesado una estafa al país que entre sobornos, sobrevaluaciones y ganancias ilícitas representan un abundoso almuerzo que supera los 800 millones de dólares.

Y como si en el gobierno del presidente Medina no se tomara en cuenta la advertencia del premio nobel Milton Friedman de que no hay almuerzo gratis, que cada beneficio tiene su costo, y que no se puede obtener algo a cambio de nada.

La gran estafa Odebrecht fue confesada a Estados Unidos a Suiza, a Brasil y al mundo siendo Medina jefe de Estado y de gobierno, por lo que a través de la Procuraduría General de la República le corresponde gestionar que los comensales paguen ese almuerzo tan costoso.

Corresponde al presente gobierno, entre otras responsabilidades, perseguir todos los delitos que se relacionen con la estafa, pero de manera específica la etapa 2012-2015, de mandatos de Medina, en los que Odebrecht construyó obras por US$2,300 millones, equivalentes al 57.5% del total de los 4,000 millones de dólares contratados.

Como parte de su responsabilidad directa, a la gestión Medina le toca explicar por qué operaron en el país con toda tranquilidad, a partir del segundo semestre de 2014, las oficinas del entramado de sobornos para conseguir obras sobrevaluadas a Odebrecht.

Un documento del Tribunal Federal Supremo de Brasil revela que el motivo por el cual la empresa Odebrecht trasladó a República Dominicana el departamento de pagos de coimas o sobornos (“propinas) fue por la seguridad que le ofrecía el país a sus operaciones empresariales, vale decir, delincuenciales.

Debe explicar el Gobierno y establecer penalidades a los funcionarios que, teniendo el Gobierno tanta capacidad de escucha y vigilancia, como se revela ahora, permitieron a esa asociación de malhechores instalar aquí sus operaciones y entrar y salir del país como Pedro por su casa.

La estafa a esclarecer y castigar no es sólo de orden económico, es también ética y moral, pues como muy bien se ha interpretado, se trata de un expediente que derrama la paciencia de una sociedad que tragó callada caso tras caso de corrupción sin castigo, gracias a la permisividad e impunidad de las autoridades ante el delito.

Tan pronto reflexioné sobre el calado del rechazo que tendría el fraude Odebrecht y compartes, advertí que un primer daño colateral es que cerraba espacios a la pretensión de un grupo de altos funcionarios del Gobierno de montar otro proyecto reeleccionista.

Hoy han surgido otros obstáculos, de tal magnitud que si el presidente Medina no pagara el almuerzo del que habla su colega Friedman, sería difícil predecir en qué puede parar la cosa, caballeros.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe

viernes, 3 de marzo de 2017

Atrapado y sin salida (No way out)


Ojo con posibles inventos del gobiernismo
Desde que se conoció que Odebrecht admitió haber operado aquí su esquema internacional de asesoría y financiamiento de campañas electorales y sobornos para lograr la contratación de obras públicas sobrevaluadas, adelanté los devastadores efectos que tendrá el caso para el Gobierno del presidente Danilo Medina.

No era aventurado suponer, escribí, que “un primer daño colateral del tema Odebrecht (...), es que cierra espacio a la aspiración de sectores del PLD de aventurarse a ... que el presidente Medina aspire a reelegirse”.

Sin importar el derrotero que siga el affaire, el tribunal del imaginario popular, ya condenó al Gobierno, cual muestran el empoderamiento ciudadano de las demandas por el fin de la impunidad, y la caída en la popularidad del presidente Medina.

¿Por qué la mayoría de la población, que habría respaldado la reelección presidencial de Medina, hace apenas 8 meses, ha dado un giro tan negativo?

Porque eran de público conocimiento los estrechos vínculos entre el PLD, Danilo Medina y el Partido Trabalhista Brasileiro y sus líderes Lula da Silva y Dilma Rousseff, arrastrados en el entramado de corrupción Lava Jato.

Fue de ese infeccioso entorno brasileño de donde salió el engendro Joao Santana-Mónica Moura, asesores de marketing político de Lula, Dilma y Danilo, y fichas claves en las operaciones de Lava Jato.

La mayoría de los medios dominicanos no publicaron informaciones de los allanamientos e interrogatorios de la policía de Brasil a la parejita de delincuentes, en los que fueron mencionados los nombres de República Dominicana y del presidente Medina, mas esas informaciones fueron profusamente difundidas por las redes sociales y Radio Bemba.

Como parte de su anuncio de disposición a sancionar a Odebrechet, en su discurso del lunes el presidente Medina destacó que el acuerdo firmado con la empresa la compromete “a colaborar con las investigaciones y a asumir el mismo código de comportamiento ético, gobierno corporativo, integridad y transparencia pactado en el Acuerdo de Lenidad firmado con Brasil, Estados Unidos...”

Pese a esa defensa presidencial, el juez José Alejandro Vargas se acogió a las leyes y rechazó por inadmisible el acuerdo, pues como advirtiera el líder opositor Luis Abinader, “ningún acuerdo puede ser aprobado sobre la base de eximir de responsabilidad penal a los implicados, ni puede ser homologado por los tribunales dominicanos hasta tanto no sea conocido el alcance de los daños sufridos por nuestro país”.

En ese desesperado panorama, los politólogos Daniel Pou y Belarminio Ramírez y el fino columnista Orlando Gil coinciden en vaticinar la existencia de condiciones para una nueva reelección de Medina.

Hablar de reelección en un momento tan adverso indica que gente del entorno palaciego pueden tratar de correr ideas descabelladas.

Miren lo que sugiere Berlarminio Ramírez debe hacer el presidente Medina, cito su declaración: “coger un colín como esos campesinos de San Juan, amolarlo por los dos lados, y todo aquel que le hago daño a la imagen de él y de su Gobierno, chapiarlo de lado y lado’’.

Se trata de una sugerencia que indica la ansiedad, el estrés y la sensación de “atrapado y sin salida” en que se encuentran litorales gobiernistas. Ojo con eso.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe
Viñeta: El Roto

viernes, 24 de febrero de 2017

Si no cae quien tiene que caer, puede caer el Gobierno

                     Eduardo Jorge Prats, abogado del gobierno.

Odebrecht, Jorge Prats y desestabilización
Algunos “delatan” conspiración en las pacíficas demandas ciudadanas del fin de la corrupción y la impunidad, que lógicamente respaldan los opositores, liderados por el excandidato presidencial del PRM, Luis Abinader. En otra onda, Eduardo Jorge Prats, contratado por el Gobierno como asesor en el tema Odebrecht, ha planteado el dilema del país tras revelarse el sonado escándalo de corrupción.

Entrevistado en el canal 37 la semana pasada, el aliado político del presidente Danilo Medina dijo a Edith Febles: “Si no cae quien tiene que caer, puede caer el Gobierno”.

Despejando las dudas que pudieran provocar su sorprendente afirmación, Jorge Prats preguntó a continuación: “¿Qué es preferible, que caiga el Gobierno, o que caiga quien caiga porque haya metido la mano donde no la tenía que meter?”

El sorpresivo reconocimiento de Jorge Prats es sólo un registro espectacular del calado que tiene el affaire Odebrecht que, entre otras consecuencias, ha generado un sacudimiento, -“un despertar, un antes y un después”, lo llamó Abinader en la marcha del 22 de enero-, del adormecimiento del pueblo, soportando los abusos de gobiernos injustos, abusadores y mentirosos.

Otra consecuencia puntual es la caída en la popularidad del presidente, que del 62% que le asignó la JCE en los comicios de hace 8 meses, según Gallup-Hoy a inicios de febrero registra un descenso que lo sitúa en alrededor de un 50%, tendencia que seguirá acentuándose conforme indica el 91% de electores que apoyan las demandas por el fin de la corrupción y la impunidad.

Las revelaciones admitidas por Odebrecht, de que funcionarios dominicanos participaron en el esquema de asesoría de campañas electorales y sobornos para la concesión de obras públicas sobrevaluadas, han tenido un impacto devastador en la credibilidad y la confianza popular en las autoridades.

No han faltado analistas sugiriendo que el presidente Medina podría verse obligado a renunciar a menos de un año de ganar las pasadas elecciones, en caso de que su Gobierno no dé respuestas contundentes al más grande escándalo de corrupción que se haya conocido en el país, por lo que su Gobierno podría caer, como plantea su asesor Jorge Prats.

Junto al pago de 184 millones de dólares de multa se ha estimado que Odebrecht debe devolverle al país indemnizaciones y ganancias ilícitas que suman más de US$360 millones, además del valor del financiamiento de todo ese dinero.

No hay acuerdo de la Procuraduría que valga, al margen del conjunto de multas, indemnizaciones, identificación y penas de cárcel para los culpables, en el marco de un juicio abreviado como el que se hizo en Brasil.

Sin la imposición de penas para los ilícitos que castigan la Constitución, el Código Procesal Penal, la Ley 340-06 de Compras y Contrataciones de Bienes, Obras, Servicios y Concesiones, la 448-06 sobre Sobornos en el Comercio y la Inversión, y el contrato CDEEE-ODEBRECHT para la construcción de las plantas de Punta Catalina, el Gobierno del presidente Medina estará desatando confrontaciones que el país no necesita.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe

viernes, 17 de febrero de 2017

La Comisión de Notables es sólo un tente allá


El balón histórico del lado de la cancha de Medina
“Primero un presidente muerto, que un presidente huyendo”, proclamó en 1961 el entonces mandatario Joaquín Balaguer, poco antes de refugiarse en la Nunciatura, de donde saldría exiliado al exterior. “En República Dominicana un golpe de Estado duraría menos que una cucaracha en un gallinero”, vaticinó Juan Bosch en 1963, espantando rumores sobre planes conspirativos, siendo derrocado a 7 meses de mandato.

El 23 de abril de 1984, y tras el Gobierno del presidente Jorge Blanco aplicar recetas del FMI que dispararon el costo de la vida, el pueblo sorprendió con una poblada sólo controlada tras el saldo de un alto número de muertos y heridos. Se dice que litorales opositores organizaron las protestas, pero el desbordamiento popular superó cualquier laborantismo partidario.

En 2002 el presidente Hipólito Mejía modificó la Constitución para reelegirse. Sus partidarios decían entonces que tenía el apoyo del Congreso Nacional, las Fuerzas Armadas, el PRD, “los gringos” y otros. Pero la reelección no cuajó.

“Ahora es que más interés tengo en volver a dirigir el país”, decía el entonces presidente Leonel Fernández en 2011, lo cual confirmó cuando el 28 de marzo de ese año declaró, tras anunciarse que contaba con 2.2 millones de firmas para optar por un cuarto mandato, que “dejo la decisión en manos del PLD”.

¿Por qué cito esos pasajes históricos? Para recordar que el desencadenamiento de fuerzas y presiones puede impedir, inclusive a presidentes, cumplir sus deseos y, por el contrario, llevarlos a ser “Desbordados por los acontecimientos”, como tituló el embajador Bartlow Martin su libro sobre el golpe a Bosch.

El presidente Danilo Medina se encuentra ahora frente a una coyuntura en la que dependiendo de la administración que le dé su Gobierno a la demostrada y admitida estafa Odebrecht, podría desatar situaciones en las que en cualquier momento se genere “una chispa que encienda la pradera”, como decía un dirigente y teórico político.

Esa pradera es la indignante desigualdad que vive el pueblo, que tiene como burlona contraparte una sostenida producción de riquezas. La densa pradera del desmadre institucional y sus consecuencias más directas que son la corrupción, la impunidad y el desbordamiento de la delincuencia y la violencia social contenida.

La sobrecalentada pradera que forma un sistema judicial y altas cortes operando privilegiadamente al servicio del partido de Gobierno y sus dirigentes, y otras manifestaciones que han tenido un activo detonante con la estafa de Odebrecht, frente a la cual la mayoría del pueblo ha dicho ¡BASTA!

La mayoría ciudadana se ha empoderado del reclamo de que al velar por la legalidad del manejo del expediente Odebrecht, como jefe de estado y de Gobierno Medina garantice que se cumplan las penas de cárcel, las multas e indemnizaciones ascendentes a más de 360 millones de dólares, y la anulación de los contratos con esa firma mafiosa y corrupta.

La mayoría ciudadana se ha empoderado del criterio de que la Comisión de Notables es sólo un tente allá, meros “americanos feos”, y que las tales investigaciones del Procurador, incluso su viaje a Brasil, son sólo allante, bulto y movimiento, y ensayo de manejos para exculpar a culpables y culpar a no culpables, sobre todo entre opositores y competencia del presidente Medina.

El presidente Medina tiene la bola histórica del lado de su cancha. Veamos cómo se sigue manejando. Seguiremos con el tema.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe

viernes, 14 de octubre de 2016

El PLD se ha convertido en un mecanismo de ascenso individual


Boschismo al revés
En el artículo de hoy uso testimonios de altos dirigentes del PLD para apoyar mi tesis de que ese partido se ha metamorfoseado en una estructura clientelar que se apoya en la explotación del patrimonio estatal para actuar en beneficio del ascenso económico, social y político de sus líderes y dirigentes.

Que el PLD, considerado la obra maestra de Juan Bosch, creado para sacar al país del subdesarrollo, ha devenido en un instrumento más de opresión social, de profundización de las desigualdades y el atraso general del país.

El PLD carga con la responsabilidad de agravar una deuda social injustificable en un país con más de 50 años de crecimiento económico positivo, y en el que persiste un descalabro en los servicios públicos que arrebata al pueblo derechos como educación y salud de calidad, seguridad ciudadana y social, energía eléctrica, agua corriente y potable en los hogares…

Hay quienes atribuyen el abandono de los principios del peledeísmo a la conversión del partido de cuadros en partido de masas, para poder ganar elecciones y llegar al poder.

Sigamos este proceso de metamorfosis e involución del partido de gobierno, y lo que pueda sobrevenir en una organización que según sus propios líderes y dirigentes reniega de sus fines y principios

Pero importantes dirigentes peledeístas han ponderado las desviaciones  en la ausencia de un liderazgo responsable.

La primera gran desviación se expresó en las primarias del PLD en 2007, cuando Danilo Medina denunció que se habían impuesto los recursos estatales a favor de la reelección del presidente Leonel Fernández.

El intelectual Daniel Beltré López, miembro del Comité Central caracterizaba el año pasado el negativo balance orgánico y de valores que prevalece en el PLD, observando que “la organicidad derretida y la proscripción de los principios, nos autoriza a hablar de una suerte de boschismo al revés…”

La gran frustración con el PLD es que no aprovechó los 20 años casi consecutivos en el gobierno que cumplirá en 2020 para que República Dominicana superara la arritmia histórica de que hablaba Bosch, que calificaba como madre de todos los atrasos del país.

Que no aprovechara su ya dilatada permanencia en el poder para instaurar el estado de derecho, instituciones fuertes que sentaran las bases del desarrollo infraestructural y superestructural del país, creando y consolidando la articulación de un modelo de desarrollo sostenible de inclusión social.

Una expresión de la involución que se verifica en el PLD la ofreció el dirigente Temístocles Montás, quien subrayó que “el personalismo y la falta de disciplina han hecho metástasis” en el partido, “donde el dinero lo ha corrompido todo”.

Criticó que “dirigentes han terminado sacrificando lo que sea, cayendo en el cinismo, perdiéndose en los ideales, y tolerando y hasta justificando la corrupción”.

Puntualizó que el PLD se ha convertido “en un mecanismo de ascenso individual en donde predomina el pragmatismo, la ausencia de ideas, acompañado del abandono de los principios, todo lo que criticó Juan Bosch en el viejo PRD, hoy lo estamos viendo en el PLD”.

Sigamos este proceso de metamorfosis e involución del partido de gobierno, y lo que pueda sobrevenir en una organización que según sus propios líderes y dirigentes reniega de sus fines y principios.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe

viernes, 16 de septiembre de 2016

Lo que conviene a cada quien


Conveniencias para la sociedad, el PLD y la oposición
Como los pragmáticos han impuesto su ley de que en política debe hacerse lo que conviene, resulta útil ejercicio separar el arroz de la paja en los debates y escarceos sobre la elección de nuevos directivos de la Junta Central Electoral y el Tribunal Superior Electoral, y las reformas de las leyes Electoral y de Partidos Políticos, para ver qué le conviene a la sociedad en general, qué es mejor para un PLD en control de todos los poderes del Estado, y cómo puede salir bien librada la oposición en la presente coyuntura.

Lo que conviene al país es que en la mesa de Agripino Núñez Collado sea concertada una reforma política y electoral que institucionalice y democratice el funcionamiento de los partidos políticos, y haga efectivo el postulado constitucional de que cada 4 años celebremos elecciones libres, equitativas y transparentes.

Esa es la conveniencia de la sociedad, porque con esas reformas empezaríamos a romper el cuello de botella institucional que aquí ha alargado la transición a la democracia por más de 55 años, demorando a su vez las posibilidades de que empecemos a forjar un país moderno, capaz de apalancarse en su excepcional ubicación geográfica y en la revolución tecnológica para emprender un estructurado modelo de desarrollo incluyente, equitativo, sostenible.

Al PLD le vendría bien que luego de 16 años de gobierno, que van para 20, en los que muchos de sus dirigentes han hecho acumulación original de capitales, el partido retorne a la abandonada filosofía de “servir al partido para servir al pueblo”, y vuelva por el camino real trazado por Juan Bosch de darle contenido institucional a la que llegó a calificar -no sin un dejo irónico- como “la mentada” democracia representativa.

Cuando se dirige a cumplir 20 años de ejercicio del poder, habiendo elevado la deuda pública de 7 mil 757 millones de dólares al cierre de 2005, a US$33 mil millones a julio de este año, más que cuadruplicándola; extrayendo vía impuestos estratosféricas sumas de los bolsillos de los contribuyentes; regodeándose por haber contribuido a que el país mantenga un alto porcentaje de crecimiento económico que no entra a las casas de la mayoría de los dominicanos, ni provee al pueblo educación de calidad, seguridad ciudadana, salud y seguridad social, agua, luz, etc.

Habiendo manejado tantos recursos y no siendo capaz de resolverle al pueblo servicios tan elementales, lo que al PLD le convendría ahora es una concertación política que despeje tensiones y crispaciones.

En cambio, lo que conviene a la oposición es que el PLD imponga a Roberto Rosario y su pleno en la JCE, que repita con una directiva del Tribunal Superior Electoral como la actual, que sólo emita fallos de conveniencia morada, que arranquen con otra reforma constitucional para reelegir al Presidente, desprecien el consenso social y se burlen del diálogo político, como hacen cotidianamente las plumas al servicio del partido de gobierno en sus engañosas columnas periodísticas.



Nelson Marte
elCaribe

sábado, 13 de agosto de 2016

El PLD no está facultado para legislar únicamente en su beneficio


Anjá, el PLD deja ver el refajo
Luego de que los candidatos presidenciales de oposición documentaron que el proceso electoral del pasado 15 de mayo siguió “un patrón sistemático de manipulaciones fraudulentas y una gran desorganización, viciándolo en prácticamente todas las instancias de concurrencia de los ciudadanos…”

Tras Participación Ciudadana y otras entidades de la sociedad civil registrar los desafueros de esas elecciones. Que la misión de Observación de la OEA, la Unión Interamericana de Organizaciones Electorales y la Asociación Mundial de Órganos Electorales confirmaran sus defectos, desorganización y vicios.

Conocida la valoración de la autoridad electoral (distinguida por la actual dirección de la JCE) que es Daniel Zovatto: “Con preocupación y dolor observo que la calidad e integridad de las elecciones en la República Dominicana han sufrido un serio retroceso durante el pasado proceso”.

Calificado de “colapsado” el proceso electoral por Rafael Blanco Canto, presidente del Conep, en una aplaudida conferencia en la Cámara Americana de Comercio, se han disparado alarmas sobre la necesidad de renovar el sistema electoral.

De que los actuales directivos de la JCE y el TSE  sean sustituidos por funcionarios que no respondan a las directrices de ningún partido político, y que actúen únicamente conforme los mandatos de la Constitución y las leyes.

Reacio a cambios que le impidan seguir sirviéndose con la cuchara grande, el partido de gobierno ha reaccionado dejando ver el refajo de sus intenciones contrarias al fortalecimiento de la institucionalidad democrática, en ese primer nivel que es la celebración de elecciones libres y justas.

Primero trazaron la orientación destacados dirigentes y funcionarios del PLD, en el sentido de que es “muy difícil” elegir directivos de la JCE y el TSE que no tengan vínculos con los partidos.

Luego, columnistas y analistas que operan al servicio del partido de gobierno,  llevan varias semanas en una abierta campaña dirigida a desacreditar la importancia de hacer las reformas y cambios en el andamiaje electoral.

El presidente del Senado y secretario general del PLD, Reinaldo Pared, ha dado a entender la pretensión de que los cambios en la JCE sólo sean hechos por los 30 senadores peledeístas, cuya decisión se reducirá a la voluntad de un solo hombre, el presidente Danilo Medina, amo y señor de “su” Congreso.

Y, en un olímpico colofón de las pretensiones del PLD, el senador de Elías Piña, Adriano Sánchez Roa, ha acusado a la sociedad civil y al empresariado de pretender dar “un golpe constitucional”, por haber creado la “Iniciativa por la Institucionalidad Democrática” , inspirada en la necesidad de crear conciencia e impulsar la reforma del sistema electoral.

Ni siquiera el defectuoso y “colapsado” proceso electoral que dio tan amplia mayoría senatorial faculta al PLD para legislar únicamente en su beneficio.

Se supone que los “eligieron” para representar también a los sectores de la sociedad que demandan una renovación del sistema electoral para que los comicios legislativos, municipales y presidenciales del año 2020 reflejen el espíritu de libertad, equidad y legalidad que manda la Constitución.



Nelson Marte
elCaribe

viernes, 29 de julio de 2016

Un diálogo constructivo en el país


Objetivo fundamental del momento
La oposición y en general los sectores interesados en el avance institucional del país tienen múltiples objetivos y tareas por delante, resultando que el debate de algunos de ellos pueden incluso llevarlos a entrar en contradicciones que los distancien y dispersen en  la conquista de lo que debe ser el principal objetivo del momento.

Las elecciones generales del pasado 15 de mayo estuvieron caracterizadas por la desigualdad en la competencia,  violaciones a la Constitución y a toda la normativa legal, incluso a la Ley Electoral y a las resoluciones de la JCE, vicios, trampas, debilidades y desorganización general, representando un grave retroceso para el defectuoso andamiaje institucional del país.

Si esa caracterización fuera únicamente sustentada por la oposición, como lo hicieron sus 6 candidatos presidenciales al definir que el proceso siguió “un patrón sistemático de manipulaciones fraudulentas y una gran desorganización, viciándolo en prácticamente todas las instancias de concurrencia de los ciudadanos”, podría asumirse como  pataleo de perdedores.

Pero los cuestionamientos a las elecciones estuvieron en los 5 informes de Participación Ciudadana; en las valoraciones de la OEA; de la Unión Interamericana de Organizaciones Electorales; la Asociación Mundial de Organismos Electorales; del reconocido asesor de la JCE, Daniel Zovatto, y en el señalamiento del presidente del Conep, Rafael Blanco Canto, quien vio “colapsado” el proceso.

Si le aplicáramos a nuestra democracia los parámetros de cualquier democracia occidental, fundamentada en la celebración de elecciones libres, poderes del Estado independientes, existencia de un estado de Derecho, podríamos diferenciar que aquí tenemos una Dictadura Perfecta, como llamaron a la del PRI en México, una caricatura de democracia o cualquier otra vaina.  Pero no una democracia funcional.

En el discurso en que habló del colapso de las elecciones, Blanco Canto subrayó que  “En nuestra sociedad hay un malestar de desconfianza en las instituciones a las que hemos entregado la función de representarnos, producto de la falta de orden y de la inexistencia de un adecuado régimen de consecuencias que ofrezca a la población la seguridad de que vive en un verdadero Estado de Derecho…”

En ese contexto se ha planteado que los principales puntos de la agenda del momento son el restablecimiento de una JCE y un Tribunal Superior Electoral, más una reforma electoral y de partidos que garanticen la democratización de los procesos electivos internos en las formaciones políticas y elecciones libres, transparentes y equitativas, empezando  por los torneos generales de 2020 para elegir nuevas autoridades en los poderes legislativo y ejecutivo y en los municipios.

Coincidiendo con los 4 pilares que propone el Conep, el PRM ha planteado también una agenda y un amplio nivel de participación que incluya a los partidos participantes en las pasadas elecciones y a la sociedad civil  para que el país se dé un diálogo constructivo.

De no ser aprobada esa agenda a más tardar a mediados del año entrante, preparémonos a vivir crispaciones y crisis de gobernabilidad que no necesitamos, y que podrían lesionar seriamente hasta al poderoso gobierno del PLD. Escrito está.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe

viernes, 8 de julio de 2016

Danilo Medina se impone en otros poderes del Estado


La guagua va en reversa
El discurso y los hechos públicos de la última semana evidencian que el ideal de la sociedad, como ha subrayado el sector empresarial, de aprobar reformas que fortalezcan la institucionalidad democrática va por un camino, y la determinación de Palacio de monopolizar cada vez más los  poderes estatales, va por otro.

Definiendo como colapsado el pasado proceso electoral, el presidente del Conep ha inspirado un amplio consenso nacional alrededor de la propuesta de restaurar la institucionalidad democrática, en base al cumplimiento de la Constitución y las leyes y aprobar reformas al sistema político, y la necesidad de sanear las finanzas públicas.

Ha sido de tal magnitud el consenso sobre las reformas, que hasta destacados voceros de Palacio, como el ministro Administrativo de la Presidencia y el de Información declararon que el gobierno también  está con esa agenda.

Tales pronunciamientos  no pasaron de ser frases de ocasión, pues contraviniendo la referida inspiración democratizadora,  en vez de aprovechar la reunión del comité político del PLD del pasado martes para hacer algún ademán democrático y de descentralización institucional, el presidente Danilo Medina  consolidó el monopolio del control del Estado que ejerce, violando incluso abiertamente la Constitución.

Hasta para guardar las apariencias Palacio pudo decidir que fueran las mayorías danilistas que eligieran en el Senado a Reinaldo Pared y en la Cámara de Diputados a Yomaira,  la hermana del presidente Medina como sus respectivos presidentes. Pero ha sido el propio presidente Medina el que ha propuesto, puede decirse que los ha designado.

Aunque con ello se viole el artículo 4 de la Constitución, el cual  establece que “El gobierno de la Nación (…) Se divide en Poder Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder Judicial. Estos tres poderes son independientes en el ejercicio de sus respectivas funciones”.

Con las designaciones de las cabezas del Poder Legislativo, propuestas por el mismo presidente de la República, Palacio desnuda la subordinación del llamado Poder Legislativo al Poder Ejecutivo, resultando el nombramiento de la hermana del presidente Medina una transgresión del articulo 146, literal 2 de la Constitución, que reza: “De igual forma será sancionada la persona que proporcione ventajas a sus asociados, familiares, allegados, amigos o relacionados”.

Si bien tales decisiones podrían observarse como un asunto privativo del PLD, resulta que no es así.

Interesa a toda la sociedad pues implica un incremento del poder personal del Presidente de la República en el Consejo Nacional de la Magistratura, órgano que elige a los integrantes del Tribunal Constitucional, Suprema Corte de Justicia, el Tribunal Superior Electoral y la Cámara de Cuentas.

El Senado, que se sabe también bajo control absoluto de Palacio, elige a su vez a los integrantes de la Junta Central Electoral.

Todos esos órganos, llamados a velar porque se cumplan la Constitución y las leyes, estarán ahora más concentrados que nunca en el puño presidencial, con lo que en vez de avances de la institucionalidad democrática lo que estamos es retrocediendo, caminando de reversa, como La Guagua de Juan Luis Guerra.


Nelson Marte
elCaribe

viernes, 29 de abril de 2016

Danilo Medina: “aquí cualquier cosa puede pasar”


No tiene los votos, Danilo se va
Aunque el Grupo de Comunicaciones Corripio ya “reeligió” a Danilo Medina con un 63%, el primero sabe que son numeritos inventados, totalmente contradictorios con su historial y potencial electoral, que informan de manera implacable que Danilo se va, porque no tiene ni nunca tuvo los votos. El grupo Corripio escribió sobre esa encuesta, en entrada de primera plana, que Danilo gana las próximas elecciones en primera vuelta con un 63%. Si está hecha con rigor y sin contaminación, una encuesta pronostica un momento que no puede ser dado por hecho consumado. El candidato presidente sabe lo que en realidad hay. Por eso el viernes en Villa Riva dijo que entiende será el ganador de las elecciones, aunque arengando a su gente a seguir buscando votos, porque “aquí cualquier cosa puede pasar”. Anduvo moviéndose bajo lluvia, un señor ya mayor, indicando a su gente que hagan mayores sacrificios. Danilo anda y desanda haciendo inauguraciones a 20 días de las elecciones, sabiendo que el pueblo entero le observa y reprueba el ventajismo de seguir usando los recursos estatales sin control.

¿Cuál es el cianuro que envenena todas y cada una de las falsas encuestas, como la Gallup –que según escribió el funcionario reeleccionista César Medina- “trabaja para el gobierno y sus personeros”, y las otras que coinciden con esa y que dice el diputado Vinicio Castillo Semán son “patrocinadas por el ministro de la Presidencia”? Son tres los problemas: El pobre potencial electoral que ha tenido históricamente Danilo como candidato presidencial del PLD, que ni con el déficit fiscal de más 200 mil millones de pesos con que Leonel calentó (dicen que desguañangó) la economía para que en 2012 Medina llegara a su máxima votación, 37.7.

En su febril afán continuista Danilo desbarató con los pies el caudal electoral aliado que le construyó Leonel al PLD. Rompió con el Partido Reformista, el PQDC, se peleó con los vinchos y con importantes dirigentes que acompañaron al PLD en su crecimiento. Puede calcularse que se agenció al PRD, pero se divorció con una franja irreductible del PLD que supera por mucho a sus viejos y nuevos aliados. Se trata de los leonelistas que luego del expediente Quirino no hay quien les hable de reelección. El distanciamiento no puede ser más obvio. Leonel simplemente se está haciendo para mantener activo su liderazgo y evitar que le ocurra como a Miguel Vargas en el PRD, que por más que se lo reclamó su equipo no supo manejarse, y políticamente ha terminado como Chacumbele. Leonel y Danilo son los dos grandes líderes del PLD. ¿Cómo es que no salen levantando los brazos juntos, en señal de “gran unidad, gran victoria”? Puede que ahora con esta observación Palacio busque encaramar a Leonel a “la patana”, pero el video puede dar más sal que chivo.



Nelson Marte
elCaribe

sábado, 16 de abril de 2016

El engaño de las encuestas al desnudo

    José Ramón Peralta, Primer Ministro del Gobierno de Danilo Medina.

El Palacio y su mesa de encuestas
En un comentario de su sección El Termómetro, elCaribe de anteayer mostró su extrañeza por la coincidencia de que en los últimos días hayan sido publicadas varias encuestas de preferencia electoral. “Es como si se hubieran puesto de acuerdo”, señaló. Quien escribió ese comentario seguro que no lo sabe, pero casi todas esas encuestas son originadas en un mismo lugar y con igual patrón: atribuirle un alto posicionamiento que no tiene el candidato-presidente, para desmotivar a votantes favorables al cambio, y provocar una alta abstención en la que pudiera colarse la reelección.

La campaña reeleccionista sabe que entre Medina y Abinader ninguno tiene 50%, ni menos de 40% o más de apoyo, y que la competencia entre ellos se aprieta, proyectando un posible empate, sin descartarse una victoria opositora en la misma primera vuelta. Por eso la proliferación y coincidencia de tantas encuestas dirigidas a “construir” en el imaginario de los electores indefinidos y opositores blandos, el razonamiento de que “Si Danilo se va a imponer como quiera, no hago nada con ir a votar”. Según reveló en rueda de prensa y en un artículo publicado en acento.com en febrero el director de campaña de Luis Abinader, Roberto Fulcar, esa operación sigue un libreto de Joāo Santana, asesor de campaña de Medina. Fulcar reveló que la operación de “construir” falsos resultados de encuestas se hacía desde un despacho en Palacio donde opera lo que llaman sus hacedores “La Mesa de Encuestas”, que va otorgando resultados a diferentes firmas con un posicionamiento “inalcanzable” de Medina.

La faena fue también denunciada por el diputado Vinicio Castillo Semán, en la Z-101, declarando que el presidente-candidato está por debajo del 50% de apoyo y que la proyección de sus encuestas indica segunda vuelta. Dijo más: reveló que el patrocinador de todas esas encuestas es el ministro de la Presidencia, José Ramón Peralta, a quien felicitó por la faena. La estrategia fue develada tan temprano como el 29 de noviembre por César Medina en Listín Diario, informando que varias firmas encuestadoras incluyendo a la “Gallup, esta última con nomenclatura local pero encabezada igual por Rafael Acevedo, trabajan por encargo del Gobierno o de personeros suyos”. Escribió también Medina que “la Gallup, que encarga el Grupo de Comunicaciones Corripio para su publicación, no se hará hasta finales de enero por estrategia política y de mercado”. Esa revelación es del segundo semestre de 2015 cuando se comprobaba el desplome de la favorabilidad de Danilo ante un electorado decepcionado por verlo una y otra vez resaltando los males de la reelección, y luego imponiendo una cuestionada reforma constitucional y defendiéndola porque convenía a su ambición personal. Los focus group hechos entonces indicaron que esa caída de la favorabilidad presidencial era muy difícil revertir, y de ahí entonces lo de “sustituir” esa realidad por la percepción que trata de montar desde entonces La Mesa de Encuestas.


Nelson Marte
elCaribe

viernes, 8 de abril de 2016

Tanto derroche ofenden la miseria y la pobreza de los dominicanos

    Haga clic sobre la imagen para apreciar magnitud del derroche económico de la reelección.

¿Campaña sucia o recaída de Danilo?
La campaña reeleccionista se enreda cada vez más en su propia telaraña de engaños, de la que sobrevive gracias a un colosal apoyo mediático cuyo efecto se desacredita y diluye cada vez más, por su permisividad e incluso complicidad frente a situaciones en las que el gobierno y sus funcionarios se cruzan en rojo los semáforos institucionales.

En su último cuplé se les ocurrió acusar al PRM articular una campaña sucia. No pocos han quedado asombrados con tan temeraria parada que se vuelve contra ellos.

Porque los únicos reconocidos expertos en campañas sucias en este proceso electoral operan para el proselitismo reeleccionista.
Uno de ellos es Joāo Santana, el hombre cuyas campañas son consideradas "las más infames, más mentirosas y más dañinas para Brasil", según la revista Veja.

El diputado Vinicio Castillo fue contundente al afirmar que “el principal asesor del presidente Danilo Medina, el brasileño Joāo Santana, dirigió una campaña de ´linchamiento moral´ contra el expresidente Leonel Fernández, la cual incluyó la presencia mediática de Quirino Ernesto Paulino Castillo (El Don) en el país después que cumplió sentencia en Estados Unidos por tráfico de cocaína”.

El otro experto en campañas sucia es un personaje al que leonelistas acusan de ser el fontanero de la operación Quirino con que fueron frisados los vientos que medía Leonel Fernández para ver si se lanzaba a buscar la nominación presidencial por su partido, para las elecciones que llegan.

De modo que cuando los reeleccionistas osaron hablar de campaña sucia, mucha gente volvió a preguntarse ¿Y por qué tocaron esa tecla? ¿Hasta dónde va a llegar la campaña reeleccionista poniendo sobre el tapete temas que sólo les hacen daño?

¿Qué llevó a la campaña de Danilo a meterse en un terreno tan cenagoso, como el de hablar de campañas sucias, y otro tema aún más espinoso para ellos como es el de la corrupción?

Dicen que la prisa y la desesperación son malas consejeras, pero más aún lo es la angustia que provoca en la campaña reeleccionista el último giro que han tomado la preferencia electoral, de repunte de Luis Abinader y recaída del presidente-candidato.

Esas tendencias, que se venían manifestando en todas las encuestas, incluso en la Gallup antes de que el gobierno la obligara a desmentirse públicamente, y la convirtiera en otra saltimbanqui del encuetismo, han tomado cuerpo en las calles, en un rechazo cada vez más tupido y encendido en contra de la reelección.

Esa recaída le ha venido a Danilo luego de salir a hacer campaña reeleccionista con cientos de yipetas cada una valorada en millones de pesos.

Campaña reeleccionista con multitud de tarimas con músicos, bailarinas algunas de las cuales han posado tomando botellas de champaña del más fino.

Campaña reeleccionista con potentes y estridentes discolights, haciendo bulla como para quitarse el miedo y la soledad, y derrochando sin límites.
Como si no advirtieran que con tanto derroche ofenden la miseria y la pobreza de gente del pueblo que lo recibe demandándole agua, comida, empleos y con pancartas de rechazo, tras 4 años de promesas incumplidas y propaganda engañosa.


Nelson Marte
elCaribe