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jueves, 8 de junio de 2017

Dr. Fernández: Todos sabemos que usted es reo de Danilo Medina


Respuesta al doctor Leonel Fernández
Según artículo publicado a la firma del Dr. Leonel Fernández en el Listín Diario del día 5 de junio 2017 y aunque él no me preguntara, esta respuesta indica que me di por aludido.

“En la República Dominicana, como en el resto de América Latina y el Caribe, la corrupción es tan antigua como nuestra propia historia”.

Dice el Dr. Fernández. Y es verdad, pero lo que omite consignar el Dr. Fernández es la escala inaudita alcanzada por la corrupción dentro de y bajo los auspicios del PLD. Claro que es antigua la corrupción pero nunca fue tan generalizada, nunca alcanzó estas dimensiones y nunca gozó de tanta impunidad como la proporcionada por ese mismo PLD.

Hablando del periodo de la dictadura: “Lo que había era una Compañía Por Acciones, propiedad de Trujillo, que llevaba el nombre de República Dominicana”.

Es muy fácil el argumento pero un recurso barato, indigno de un presunto intelectual proveer una versión tan simplista y acomodaticia de la corrupción bajo el régimen de Trujillo. En primer lugar, durante el reinado de esa dictadura, la corrupción en este país estuvo confinada al propio dictador; más nadie robaba, no porque fueran virtuosos sino porque no se atrevían. Y si vamos a considerar el papel del ahorro interno en la inversión pública definitivamente Trujillo saca las mejores notas porque todo lo que se hizo bajo su dictadura fue con recursos internos, sin endeudamiento y por el contrario tras haber pagado la deuda externa que había heredado la república de gobiernos precedentes como nos tocará ahora lidiar con la mastodóntica deuda acumulada y dejada por el PLD y en menor medida por el PRD. El expediente de Trujillo en materia de libertades públicas y derechos humanos es una cosa, la administración pública de entonces es otra. Confundirlas para confundir, repito, es un recurso, barato e indigno.

Prosigue el Dr. Fernández: “Durante la etapa del presidente Joaquín Balaguer, el saqueo de fondos públicos llegó, en un momento dado, a niveles tan alarmantes, que el propio mandatario llegó a decir, en frase célebre, que la corrupción sólo se detenía en la puerta de su despacho”.

Es verdad que Balaguer afirmó que la corrupción se detenía ante las puertas de su despacho pero el PLD ni con usted ni con Danilo Medina puede hacer el mismo alegato porque la evidencia y la percepción nacional e internacional es la de que, la corrupción emana de ese despacho en lugar de detenerse ante sus puertas. Y le digo más, fue Balaguer el único que en la historia reciente del país persiguió, acusó y encarceló a un ex presidente y a varios de sus ministros y asesores cuando a partir de su victoria electoral del año 1986 produjo las denuncias, sometimientos y juicios que llegaron a ser llamados “las misas de los lunes” y en una de las cuales tuve la honra de participar mostrando la documentación de varias transacciones dolosas que habían perjudicado a la empresa Dominicana de Aviación de cuyo Consejo de Administración fui tesorero entonces. Pero hay algo todavía más trascendente para invalidar la comparación que usted ha pretendido.  Balaguer administraba el gobierno con una mentalidad de pulpero de barrio, odiaba el endeudamiento y financiaba el grueso de la inversión pública en obras con recursos propios y en casos extremos, cuando no se podía de otro modo, con préstamos internacionales. El PLD, en cambio, ha hecho todo lo contrario y ha sido el primer partido, en la historia de este país, que se dio cuenta de que endeudar el país era un recurso para alimentar la corrupción y acelerar el enriquecimiento ilícito de sus dirigentes como demasiado claramente ilustran no solamente el escándalo de ODEBRECHT sino una larga lista de préstamos y emisiones de bonos desde el fraude de la SunLand ventilado judicialmente en el año 2013 que tan de cerca lo involucró a usted mismo como todos los demás. Casi puede decirse que no hay un solo préstamo del PLD que no haya sido sobre valuado o tramitado a base de fraudes y soborno.

En otra parte su lamentable artículo usted escribe: “Corrupción universal. Pero no es sólo en la República Dominicana o en América Latina y el Caribe donde existe corrupción.

También hay corrupción en Rusia, donde luego del desplome de la primera revolución socialista del mundo, apareció una mafia rusa con ramificaciones en distintas partes del mundo.

En China persiste la corrupción, a pesar de que se han ejecutado personas por ese hecho y a otras se les ha condenado a prisión de por vida. Los antiguos países de la órbita socialista de Europa oriental se encuentran entre los más corruptos del viejo continente, como son los casos de Bulgaria, Rumanía, Polonia, la República Checa y Eslovaquia.

Pero algunos de los países de Europa occidental, que tienen siglos de civilización, tampoco escapan al contagio de la peste social de nuestros tiempos. Tal es el caso de Italia, España y Grecia, pero también de Alemania y Francia”.

De nuevo tengo que convenir con usted en la validez de la afirmación pero dejarla sin explicación, como hace usted, solamente sirve para, por carambola, justificar el desorden interno, el peculado, la impunidad reinante y todas las demás formas deshonrosas de corrupción y apropiación del bien publico. En todos los países citados por usted ha habido y hay corrupción pero no impunidad.

Los actos de corrupción han sido investigados, sancionados en algunos casos con fusilamiento en otros con vergüenza propia y cárcel pero no dejados impunes. La verdad histórica advertida por Joseph Stiglitz y otros economistas y pensadores contemporáneos es que, precisamente, la debacle en la Unión Soviética a partir de 1991 dejó al capitalismo y a Estados Unidos como los vencedores aparentes de la Guerra Fría y de la Coexistencia Pacífica y ese proceso condujo a la creencia de que empresarios, corporaciones y gobiernos disponían de un cheque en blanco o una licencia de corso para hacer y deshacer.

A medida que el mundo y su administración pasaron a regirse por los valores del Mercado, los políticos y los partidos se convirtieron en accesorios y auxiliares no reguladores de aquellos y los ciudadanos de todo el mundo empezaron, a gran velocidad, a convertirse en consumidores en sustitución de los ciudadanos que habían sido antes. De manera pues que, otra vez, estamos en presencia de una argumentación manipulada para hacer creer que en el mundo no hay salvación posible, que todos somos corruptos y que es más sencillo aprender a vivir con esa realidad y lucrarse de ella que enfrentarla que es exactamente lo que usted hizo y que me consta porque me lo hizo saber a mí mismo en la única vez que conversamos en su despacho en el año 2005 por solicitud suya, no mía – lo hago constar.

En otra parte de su trabajo consigna: “Ahora bien, dentro de ese marco, ha sido el Partido de la Liberación Dominicana la organización política que, desde el poder, mayores contribuciones ha realizado para crear la estructura legal que haga efectiva la lucha contra la corrupción”.

Un poco más adelante y todavía dentro del mismo tema usted escribió: ”En fin, a pesar de las debilidades institucionales aún existentes y de la justa indignación de importantes sectores de nuestra sociedad con respecto al flagelo de la corrupción, también es válido reconocer el aporte realizado por los gobiernos del PLD a la creación del entramado legal que permita su prevención, persecución y condena”.

Si no fuera por la seriedad del momento y por la gravedad de las circunstancias hubiera dicho que usted estaba relajando, porque Dr. Fernández, si hay algo que el PLD no ha hecho, ni siquiera intentado a pesar de toda la parafernalia legal a la que usted alude, si hay algo en lo cual el PLD ha dado el ejemplo de gestión más miserable y abyecto que pueda imaginarse nadie es precisamente cuando, refiriéndose a la corrupción afirma: “ es válido reconocer el aporte realizado por los gobiernos del PLD a la creación del entramado legal que permita su prevención, persecución y condena.”

Doctor Fernández al país le tiene sin cuidado todo ese entramado legal de que usted habla y así mismo, aunque no las menciona, la infinidad de instituciones, direcciones, entidades, policías, departamentos y administraciones creados por el PLD. Ninguna de las leyes que tienen que ver con justicia, procedimiento y pulcritud en la gestión pública emanadas del PLD sirve para nada porque aquí tenemos leyes para todo hasta para lo que no hace falta; de lo que carecemos es de gente decente, competente y temerosa de la ley que las aplique y lo mismo puedo decirle del reguero de instituciones creadas por el PLD: ninguna sirve para nada, todas son corruptas, todas están llenas de botellas vacías y en todas campea la corrupción desde los jefes hasta los mensajeros y guardianes, es mas, hasta los que cuidan la puerta y el parqueo están corrompidos. En el reinado del PLD la corrupción es la norma y la seriedad la excepción.

El mérito que el PLD podía y debió haber reclamado era el de haber adecentado la administración pública con gente laboriosa y limpia, haber fomentado un nuevo sistema de valores, fundado una ética de respeto, protegido la independencia del poder judicial y haber alentado una legislatura con las mejores personas de cada demarcación en lugar de haber efectuado una labor de buceo como hacen los infelices y desgraciados que en el vertedero de cada lugar se buscan la vida rescatando basura de la basura y parecería que el PLD, como esos buzos, salió a buscar basura y la encontró.

Este párrafo, que he dejado para el final es especial en muchos sentidos y cito: “Mientras tanto, en lo que atañe al expediente del caso Odebrecht, del que se encuentra apoderado un Juez de la Instrucción Especial de la Suprema Corte de Justicia, de lo que se espera es que el órgano judicial actúe, tal como se consagra en los Principios Fundamentales del Código Procesal Penal, con absoluta imparcialidad e independencia; en base al principio de presunción de inocencia: y sujeto al criterio de legalidad de las pruebas”.

Doctor Fernández, después de la Suprema Corte de Justicia conocer y fallar a su favor el caso de la SunLand, el juez que la presidía -el magistrado Jorge Subero Isa- lamentó la decisión porque había sido “política y una vergüenza” y se refirió a ella como un “crespón negro”  que enlutaba la trayectoria de dicha corte porque Subero Isa sabía lo que era hacer justicia pero no se atrevió a hacerla, lo absolvió de culpas y luego le remordió la consciencia y Doctor Fernández si eso fue Subero Isa en 2013, dígame por favor ¿qué podemos esperar de estas cortes y estos jueces y procuradores? Se lo digo yo: lo mismo o peor y sin ni siquiera el beneficio del arrepentimiento a posteriori.

Finalmente Dr. Fernández como usted consigna:  “Ahora, en esta segunda década del siglo XXI, lo que ocurre es que debido a la magnitud, el perfil de los actores y la mayor visibilidad y frecuencia de actos de corrupción, las sociedades se han tornado más sensibles, y exigen, con razón, que se haga justicia”.

Este no es el lugar ni momento para intentar una aclaración sociológica ni tampoco proclamar la efectividad de las redes sociales publicando todo lo que los grandes periódicos ocultan. Hay un reto personal. A pesar de todos los expedientes de los cuales usted tiene que avergonzarse y con toda razón, me permito recordarle que nunca es tarde para un hombre reivindicarse ante la historia y ante si mismo. Todos sabemos que usted es reo de Danilo Medina, todos sabemos que los detenidos del PLD son gente suya o lo fueron, todos sabemos que usted está seriamente comprometido con mucha gente canalla con la cual esquilmó al Estado Dominicano y todos sabemos que su parálisis frente a Danilo deriva de los expedientes suyos que el conoce del mismo modo que usted conoce muchos de los de él. Pues déjeme decirle, sea hombre, atrévase a romper con toda esa mierda y excúseme la vulgaridad, póngase por encima del miedo y de la vergüenza, admita lo que hizo, pídale perdón a su pueblo y pídale una oportunidad para enmendar todo el mal que hizo. Eso, aunque no lo crea usted ahora, es lo único que puede salvarlo porque nosotros somos gente que, ante la arrogancia ajena nos encabronamos pero ante la humildad nos dejamos seducir.  No me haga recordar un personaje de mi pueblo, amigo muy querido y buen combatiente durante la Guerra de Abril. Se llamaba Juan Rafael Benz (Fapi) quien, cuando quería calificar a una persona de “intelectualoide” decía: lo que pasa con fulano es que la cultura de él es de postalita (se refería al texto que suele indicar la temática de un libro y que se sitúa en la solapa o contraportada.

Y así, doctor Fernández, se hará justicia.


Melvin Mañón


PLUS +

ARTÍCULO DE REFERENCIA

OBSERVATORIO GLOBAL
5 de junio de 2017
Odebrecht y el combate contra la corrupción
EL AUTOR CONFÍA QUE SE ACTUARÁ COMO MANDA EL CÓDIGO PROCESAL PENAL, CON ABSOLUTA IMPARCIALIDAD

En estos días la sociedad dominicana ha sido conmovida por la solicitud de la Procuraduría General de la República de imponer medidas de coerción a varios ex-funcionarios y legisladores, tanto del partido oficial como de la oposición, por presuntamente haber aceptado el pago de sobornos en contraprestación para la adjudicación de obras de infraestructura.

De conformidad con el acto de solicitud de la medida de coerción, en diciembre del 2016, la empresa multinacional constructora Norberto Odebrecht, había suscrito un acuerdo con el Ministerio Público Federal de Brasil, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la Procuraduría General de Suiza, en el que reconocía que durante los años 2001 al 2014 había realizado pagos en distintos países, con el fin de facilitar o asegurar la adjudicación de contratos para la construcción de obras de infraestructura.

Casi al mismo tiempo en que las autoridades judiciales dominicanas actuaban frente al denominado caso Odebrect, igual ocurría en Ecuador, en el que cinco ex-funcionarios también fueron acusados por el Ministerio Público de ese país sudamericano de haber incurrido en actividades ilícitas vinculadas a la empresa brasileña.

Pero, con anterioridad, ya se habían desatado, de igual manera, persecuciones en contra de funcionarios y ex-funcionarios en Perú, Panamá, Colombia, México, Argentina y Chile.

Era algo sin precedentes en la historia judicial de América Latina.

Normalmente, los casos tienen lugar dentro del ámbito territorial de un país, dentro de su jurisdicción nacional, o a lo sumo, entre dos países.

Pero ahora, como consecuencia de las reveladas actuaciones de Odebrecht, una empresa multinacional, de origen brasileño, se creaba una situación novedosa que desborda las fronteras nacionales.

Aunque hay razones para molestarnos e indignarnos, por la todavía falta de transparencia y debilidades en los mecanismos institucionales de rendición de cuentas, lo que ha acontecido es algo de una gran complejidad. Es algo sin antecedentes. Es la entrada a una nueva etapa transnacional del delito de cuello blanco, guiada por empresas multinacionales.

Corrupción dominicana
En la República Dominicana, como en el resto de América Latina y el Caribe, la corrupción es tan antigua como nuestra propia historia.

En una aguda observación hecha en su libro, Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana, el profesor Juan Bosch escribió: ¨En los países de América Latina, con muy pocas excepciones, gobernantes y gobernados ejercen la corrupción en la forma más natural, y la corrupción no se limita al robo de fondos públicos sino que alcanza a otras manifestaciones de la vida en sociedad.¨ Luego, refiriéndose a su período de gobierno, afirmó: ¨Durante años y años, la corrupción había sido rampante, descarada y organizada desde lo más alto del poder público; no iba a ser fácil, pues acabar con ella.¨ Corrupción hubo durante la dictadura de Trujillo. Es más, se afirma que durante esa época ni siquiera existía la República Dominicana.

Lo que había era una Compañía por Acciones, propiedad de Trujillo, que llevaba el nombre de República Dominicana.

Durante la etapa del presidente Joaquín Balaguer, el saqueo de fondos públicos llegó, en un momento dado, a niveles tan alarmantes, que el propio mandatario llegó a decir, en frase célebre, que la corrupción sólo se detenía en la puerta de su despacho.

Yo mismo, hace más de 20 años, cuando fui escogido, por primera vez, como candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, llegué a consignar que el valor monetario de la corrupción en la República Dominicana era equivalente a cerca de 30 mil millones de pesos.

La corrupción, pues, a lo largo del tiempo, ha sido un elemento intrínseco de la vida pública en la República Dominicana, así como, en mayor o menor medida, en la generalidad de los países de América Latina.

Ahora bien, dentro de ese marco, ha sido el Partido de la Liberación Dominicana la organización política que, desde el poder, mayores contribuciones ha realizado para crear la estructura legal que haga efectiva la lucha contra la corrupción.

Fue en el artículo 46 de la Constitución del 2010, auspiciada por el PLD, que por vez primera se estableció, en forma clara y precisa en un texto constitucional, la condena a toda forma de corrupción en los órganos del Estado; la obligatoriedad de la declaración jurada; la pena de degradación cívica a las personas condenadas por delitos de corrupción; y la ampliación de los plazos de prescripción para su persecución.

Fue en los gobiernos del PLD que se aprobó la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción; la Convención Interamericana contra la Corrupción; la Ley de Función Pública; La Ley de Contraloría; la Ley de la Cámara de Cuentas; la Ley de Presupuesto; la Ley sobre Compras y Contrataciones de Bienes, Servicios, Obras y Concesiones; la Ley de Libre Acceso a la Información Pública; la Ley Contra el Lavado de Activos; la que instituye el Código de Ética del Servidor Público; la creación de Comisiones de Ética Pública; la creación del Consejo Asesor en Materia de Lucha Anticorrupción de la Presidencia de la República; la reforma y modernización de la justicia; y la elaboración del nuevo Código Penal, así como del nuevo Código de Procedimiento Penal.

En fin, a pesar de las debilidades institucionales aún existentes y de la justa indignación de importantes sectores de nuestra sociedad con respecto al flagelo de la corrupción, también es válido reconocer el aporte realizado por los gobiernos del PLD a la creación del entramado legal que permita su prevención, persecución y condena.

Corrupcion universal Pero no es sólo en la República Dominicana o en América Latina y el Caribe donde existe corrupción.

También hay corrupción en Rusia, donde luego del desplome de la primera revolución socialista del mundo, apareció una mafia rusa con ramificaciones en distintas partes del mundo.

En China persiste la corrupción, a pesar de que se han ejecutado personas por ese hecho y a otras se les ha condenado a prisión de por vida. Los antiguos países de la órbita socialista de Europa oriental se encuentran entre los más corruptos del viejo continente, como son los casos de Bulgaria, Rumanía, Polonia, la República Checa y Eslovaquia.

Pero algunos de los países de Europa occidental, que tienen siglos de civilización, tampoco escapan al contagio de la peste social de nuestros tiempos. Tal es el caso de Italia, España y Grecia, pero también de Alemania y Francia.

En los Estados Unidos, los principales bancos del país son sorprendidos continuamente en la comisión de prácticas dolosas, como ha ocurrido con Wells Fargo; JP Mogarn Chase o Citigroup.

La opinión pública internacional quedó estupefacta cuando se enteró de que las agencias calificadoras de riesgo otorgaban categoría Triple-A a los bonos creados con las hipotecas subprime o de alto riesgo, que llevaron a la ruina el sistema financiero internacional en el 2008; o cuando se destapó el escándalo Libor de manipulación de las tasas de interés en los préstamos interbancarios.

Empresas de gran prestigio internacional como la norteamericana Enron; la italiana Parmalat; y la alemana Siemens, se han visto envueltas en grandes escándalos por falta de transparencia en sus ejecutorias.

Hasta la Federación Internacional de Futbol, la famosa FIFA, no pudo patear el balón con transparencia y fue descubierta en una práctica continua, de años, de fraude, sobornos y lavado de activos.

Como podrá observarse, la corrupción está extendida por todo el planeta, y es tan vieja en su práctica que resulta incluso anterior a la época de cuando la Iglesia vendía el perdón de los pecados, es decir, las llamadas bulas de indulgencia, lo que provocó a tal grado la ira de Martin Lutero que terminó dando origen a la Reforma Protestante.

Ahora, en esta segunda década del siglo XXI, lo que ocurre es que debido a la magnitud, el perfil de los actores y la mayor visibilidad y frecuencia de actos de corrupción, las sociedades se han tornado más sensibles, y exigen, con razón, que se haga justicia.

Pero, además, se han desatado, en el ámbito internacional, nuevas dinámicas económicas, sociales y políticas como consecuencia de los persistentes niveles de desigualdad social; la expansión de una clase media urbana políticamente activa; las nuevas técnicas de comunicación y de movilización social; y el empoderamiento ciudadano y de organizaciones de la sociedad civil fruto de la nueva institucionalidad proclive a la transparencia.

Mientras tanto, en lo que atañe al expediente del caso Odebrecht, del que se encuentra apoderado un Juez de la Instrucción Especial de la Suprema Corte de Justicia, de lo que se espera es que el órgano judicial actúe, tal como se consagra en los Principios Fundamentales del Código Procesal Penal, con absoluta imparcialidad e independencia; en base al principio de presunción de inocencia: y sujeto al criterio de legalidad de las pruebas.

Y así, se hará justicia.


Leonel Fernández
Expresidente de la RD
Listín Diario

Leonel Fernández: indisolublemente vinculado al despliegue de la corrupción


Teoría de la corrupción
Cuando el presidente Leonel Fernández habla o escribe sobre la corrupción, los grandes arquetipos mentales con los que intenta siempre impresionarnos son desahuciados por meras imágenes sensoriales. Las ideas le salen artríticas, antañonas. Y desde la decepción uno piensa que cuánto más cambian las cosas, más idénticas permanecen. Aunque en su último artículo del lunes pasado se supera a sí mismo.

No se puede explicar la desbordada corrupción de los gobiernos peledeísta situando la historia como si la corrupción fuera una naturaleza, una esencia de la dominicanidad; porque la corrupción se vincula con un orden histórico particular, con un manejo del poder, con una ideología patrimonialista con la ausencia dramática de instituciones verdaderas, con la construcción de un manto de impunidad y la ausencia de un régimen de consecuencias; y no con las grandes formas neutras de la naturaleza humana. Lejos del ser, los humanos están anegados en las cosas. La corrupción no es una maldad de origen, ni un discurso, sino un vastísimo sistema circulatorio (“El tiburón se baña, pero salpica”), una enorme palanca de movilidad social, ante cuyo funcionamiento el poder es como el susurro de las escamas del reptil. Quienes mejor lo saben ahora son los funcionarios ex pequeñoburgueses del PLD. Nunca la corrupción había alcanzado un nivel tan elevado de presencia en la sociedad, jamás la acumulación originaria de capital provenientes de la corrupción habían alcanzado cifras tan estratosféricas y obscenas.

En el año 1978 los perredeístas no pudieron encarcelar ni uno solo de los corruptos. Y siguiendo la escuela de Balaguer, produjeron su propia camada de corruptos, y se adhirieron a la saga de usurpadores de la riqueza pública que cuentan con la impunidad y el olvido. Pero el peledeísmo, viniendo de una prédica moral, nos clavó con violencia en lo impensable, en las alucinaciones y los simulacros, en la desventura de vivir la práctica de la hipercorrupción como un discurso invertido. Es por eso que cada palabra con la que alguien trata de envolver el fenómeno de la hipercorrupción actual, la hipercorrupción misma las engulle y desaparece en su negra garganta. La ignominia del espectáculo de la hipercorrupción estriba en que  ha comenzado a detestar su propia naturaleza. En una encuesta de la Gallup el 98% de los dominicanos percibía corrupción en el gobierno, lo que quiere decir que los propios corruptos la perciben.

La corrupción que hoy espanta a los círculos sociales se relaciona con el hambre de poder, con la vocación de eternidad de nuestros gobernantes. Y no se trata únicamente de ODEBRECHT ¿No aumentó un 33% la nómina pública en los meses previos a la reelección del presidente Fernández, y un 36% en la reelección de Danilo Medina?  ¿No siguió aumentando después, como pago a los 426 movimientos y los 12 partidos que  la apoyaron? ¿A dónde fueron a parar los cincuenta y cinco mil millones del erario para la reelección? ¿No ha sido entregado el Estado a parcelas políticas corrompidas? ¿Los contratos grado a grado, el clientelismo qué son? ¿El nepotismo, el tráfico de influencias, las comisiones, no son privilegios políticos? ¿A qué obedecen las prioridades en la ejecución presupuestaria? ¿La mayoría de los funcionarios acusados documentalmente de corrupción, no formaron movimientos reeleccionistas y preservaron rangos y salarios, aún después de haber sido destituidos o reciclados?

Leonel Fernández puede seguir haciendo flores de retórica con el tema de la corrupción, pero él no puede hablar de la corrupción como si fuera un analista social, lejano y admirado, como se porfía en hacernos creer. Él está indisolublemente vinculado por su régimen al despliegue de la corrupción en nuestro país. Su artículo esfuma la corrupción concreta, real, transformándola en una corrupción universal que exculpa al corrupto verdadero y lo  disuelve en el esfumato de lo universal. Pero la corrupción es una práctica social, un hecho circunstanciado e intransferible. No es una tara genética, una maldición gitana, sino el modo concreto como quienes nos han dirigido han legitimado su vida. El escándalo ahora es porque la corrupción peledeísta ha estructurado un sistema, y el caso ODEBRECHT ha dejado al desnudo todo el funcionamiento de una maquinaria corrupta que no concibe límites ni tiene escrúpulos. Cuando terminé de leer el artículo de Leonel Fernández, pensé de inmediato que se trata de un hombre escindido entre las pequeñas escorias del poder y la verdad. ¡Oh, Dios!


Andrés Luciano Mateo
Hoy

lunes, 22 de mayo de 2017

Frases célebres: Cosette Álvarez


"Recuerdo a un personaje perseguido en los 12 años (de Balaguer) a quien dieron dos o tres pescozones para que hablara y luego tuvieron que darle como treinta patadas para que se callara".

+ Expresada en un comentario en Feibú...a propósito de los nombres de supuestos sobornados que las bocinas del gobierno han puesto a circular para tapar a los pejes gordos.


Jeannelle / Koss / DLRD

miércoles, 17 de mayo de 2017

Que Danilo se vaya!


Pedimos menos 26 años después
En diciembre de 1991 Danilo Medina, Leonel Fernández, el comité político y el comité central del PLD pedían a gritos ¡Que Balaguer se vaya!
Pidiendo un peso marchaban abogando por un aumento de sueldos y salarios, en contra de los apagones, en contra de la corrupción, por la educación y la salud pública.

26 años después marchamos por menos, sólo por el cese de la corrupción y de la impunidad; y pedimos lo mismo ¡Que Danilo se vaya! 

Si era bueno antes para el PLD pedir que se fuera un gobierno malo, hoy es mejor para todos nosotros los dominicanos.


Jeannelle Koss / DLRD
Imagen: Federico Nadal / FB

sábado, 13 de mayo de 2017

Frases célebres: Claudio Acosta

                     Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, 1906 - 2002.

"...como ya nos pasó con el doctor Joaquín Balaguer, ido a destiempo".

+ Expresada hoy 13 de mayo de 2017, en su columna del diario Hoy, Qué se dice...; de su artículo: El que calla otorga.



Jeannelle Koss / DLRD
Nota: El Dr. Joaquín Balaguer falleció a los 96 años.

jueves, 30 de marzo de 2017

Militares invitan a desfile en honor a Danilo Medina, no para conmemorar "Batalla del 30 de Marzo"


Como Balaguer y Trujillo
Como en los mejores tiempos de las dictaduras balaguerista y trujillista los militares son convocados en una fecha significativa para los dominicanos para hacer honor al Presidente y no a la efeméride patria del 173 aniversario de la Batalla del 30 de Marzo. El ministro de Defensa mediante un comunicado oficial invita a un desfile cívico militar en honor a Danilo Medina. Esto es sencillamente inaceptable en el siglo XXI.


DLRD

El costo de mantener al Presidente


¿Cuánto nos cuesta Danilo Medina?
El once de agosto del año dos mil once publiqué una columna titulada ¿Cuánto vale un líder?, en la que comparaba el costo económico y social del liderazgo patriarcal de la historia reciente (Balaguer,Bosch, Peña Gómez), con el liderazgo contemporáneo. Y el balance nos arrojaba sobre una pavorosa realidad: el liderazgo patriarcal de la historia reciente (Balaguer, Bosch, Peña Gómez) fue “un liderazgo histórico de costo muy bajo. Más que en el dinero, se empinaban en la pasión por el poder mismo (Balaguer), en la idea más pura del bien común (Bosch), o  en el sudario del redentor que mira su propia vida con un propósito liberador de las multitudes irredentas(Peña Gómez). Pero ninguno dejó fortuna, ninguno legó riqueza material obscena. Ninguno fue proclive al dinero”. Y lo que les costaban al país es incomparable con lo que le cuesta a la nación mantener un “líder” contemporáneo.

Y quisiera ilustrarlo con el caso del presidente Danilo Medina. ¿Cuánto nos cuesta mantener su “liderazgo”? ¿Qué pagan los contribuyentes para que Danilo Medina administre el Estado? ¿Un Presidente de la República no es, acaso, un empleado público? Estas interrogantes hay que formularlas así porque entre nosotros el Estado es portador de una agresiva y engreída manera de no ser, y solemos olvidar que todo lo que hace el presidente está financiado con los impuestos que aporta el ciudadano. El Estado somos todos, pero es lo que siempre se ignora; una extraña fatalidad que hace de los presidentes dominicanos pequeños dioses terrenales. Dejando de lado el primer período de Danilo Medina, ¿cuánto nos costó la reelección de este “líder”? ¿Cuál fue el valor de la compra de diputados y senadores para violentar la Constitución y posibilitar el marco legal de la reelección? ¿Alguien recuerda  en la historia moderna una campaña electoral más dispendiosa, llena de recursos, rebosante de dinero, con todos los ministros y sus presupuestos en campaña, con el 14% del presupuesto nacional que maneja de manera directa el presidente de la república, con los contratistas, ODEBRECHT, con quince partidos políticos y cuatrocientos movimientos? ¿No es aterradora la experiencia del déficit fiscal de más de doscientos cinco mil millones de pesos que acarreó la reelección de ése “líder”? ¿No sufrimos, al inicio del gobierno de Danilo,  un paquetazo tributario que era destinado a solventar un déficit generado por ellos mismos?

Ése liderazgo se sostiene también en más de veintiocho mil militantes del partido pagados por las nominillas A, B, y C; y por el dominio casi absoluto de todas las instituciones del Estado. Se bautiza mediáticamente en casi ocho mil millones de inversión en propaganda, pago de bocinas y cooptación de comunicadores y medios. Contando, además, con el combustible de los rentistas que financiaron el proyecto político, y llegaron al estado con numerosas compañías de carpetas. Todo eso es una carga económica gigantesca que debe soportar el estado al que todos contribuimos, únicamente para que un predestinado nos guíe. Es desde el estado que todos los relatos de nuestros “líderes” han prometido empujarnos hacia un mañana siempre inalcanzable y mentiroso. El estado es la mula del sacrificio, la mula semiótica de Juan Bosch esculpida en su novela “La mañosa”.  En suma, no es difícil comprender los orígenes de las reiteradas miserias que nos desgarran, el recelo y la dificultad de construir instituciones. Si todos nuestros inesperados conflictos de pronto se grabaran en la mente de los más humildes, y se hiciera la luz respecto de la felicidad ciudadana que se roban los políticos dominicanos que asaltan el estado, de seguro que el pueblo los echaría a patadas, de seguro que dejaríamos de ser una sociedad balbuciente y un pueblo enmarañado; y desplegaríamos una gran avidez por dejar de ser lo que somos.

La reingeniería de la política dominicana  debería cuestionarse sobre cuánto nos cuesta mantener los “líderes” que nos gobiernan, porque a estas alturas todos tenemos derecho a preguntarnos si en realidad  tales “liderazgos” son verdaderamente necesarios, y si sirven para algo que no sea enriquecerse. ¡Oh, Dios!


Andrés Luciano Mateo
Hoy

miércoles, 29 de marzo de 2017

Anécdotas: Cuando Cuco Valoy llamó criminal a Joaquín Balaguer / Audio

                                                   Cuco Valoy, gloria artística nacional, ganador de "El Soberano" 2017.

Corazón de acero
Anoche fue galardonado con el premio "El Soberano" 2017 don Cuco Valoy. Una de las personalidades de la farándula nacional más respetada. Por su entrega y dedicación a su oficio, por su hombría de bien e integridad personal. Un merecido premio.

Muchos lo conocen como el papá de Ramón Orlando, otros, como el creador del Dúo Los Ahijados y de la popularísima Tribu, que encabezaba su nombre. Sin embargo, Cuco Valoy ha tenido otras facetas a lo largo de su extensa y fructífera vida, siempre ha salido en defensa del pueblo, de los más débiles y su voz ha resonado cuando ha tenido que hacerlo en defensa de los mejores intereses de la patria.

     Joaquín Antonio Balaguer Ricardo (a) Elito.

Muchos desconocen que en 1971, en la era de "Los doce años", este músico de barrio llamó criminal al entonces presidente de la República Joaquín Antonio Balaguer Ricardo (a) Elito. Pero no vaya a pensarse que lo hizo por medio de una entrevista o una declaración de prensa, sino a través de un pegajoso 'son criollo' que compuso, especialmente dedicado al Presidente que encabezaba una sangrienta dictadura al mejor estilo balagueriano, ganando elecciones fraudulentas y aniquilando a la juventud pensante de la época.

Mientras la mayoría de los dominicanos bailaba y disfrutaba (incluyendo a balagueristas y reformistas) esta pieza de moda, supuestamente de desamor, Cuco Valoy reía a carcajadas por dentro, llamaba criminal a Joaquín Balaguer pública e impunemente. En ese Régimen mataban a los dominicanos solo por verlos caer.

El tema es 'Corazón de acero" y solo tiene que cambiar a la supuesta destinataria por el mandatario de entonces y cuando habla de "yo" se refiere al pueblo. Antes de que cualquiera ponga en duda esto que decimos, Cuco Valoy hace muchos años hizo esta afirmación y ahí está 'vivito y coleando' para quien desee preguntarle sobre este hecho.


CORAZÓN DE ACERO
Naciste para ser mala y mala serás, mientras vivas.
Tienes el corazón de acero, el alma como una piedra,
naciste para criminal.

¿Qué te hice yo para que tú me amargues la vida?
¿Qué te hice  yo para que tú me hagas malsufrir?

Naciste para ser mala y mala serás, mientras vivas.
Yo te entregué mi cariño, te idolatré cual ninguna 
y no supiste apreciar...



Marihal / DLRD
Intérpretes: Cuco y Martín Valoy, "Dúo Los Ahijados"
Compositor: Cuco Valoy
Ritmo: Son
Producción: Dúo Los Ahijados - Vol. 5 - 'Yo La Espero'
Sello: Kubaney
Año: 1971

martes, 28 de marzo de 2017

Ante este vacío, propuestas concretas!


Cuando asesinar es épico
A mis amigos de Masada, Somos Pueblo, Santiago Somos Todos y Fin de la Impunidad, muchachos viejos con sueños vírgenes. Los recojo en un solo abrazo, como se acopian los follajes.

En el mundo occidental ruge un sentimiento antipolítico que ya cuenta con su propio discurso. Esta aversión o desafección no solo nace de un agotamiento de la cultura, la tradición, la comunicación y la representación políticas, sino de una historia de fracasos, negaciones y deudas.

Mientras las sociedades avanzan a su ritmo, los modelos políticos permanecen encallados en prácticas y concepciones obsoletas que pierden pertinencia ideológica, fuerza interpretativa y capacidad de gestión. Se pierde así el puente entre la sociedad y sus representantes, quienes son vistos, por la primera, como sus antagonistas. La degradación ha sido tal que hoy es al pueblo a quien le ha correspondido defenderse de sus “políticos”. En esa dinámica paradójica de la historia, la sociedad postmoderna se mueve de distintas maneras hacia una “despolitización” de la política. Esa es justamente la dogmática política implícita de la rabiosa antipolítica que hoy rueda en las capitales del mundo.

¿Cómo despolitizar a la política? A partir de la experiencia española, norteamericana y en parte la latinoamericana se destacan dos visiones cimeras: una que procura ese efecto a través de la corrección ética de la cultura política para sanear o reencausar su accionar, y la otra que postula el predominio del mercado sin interferencias de la propia política (Iazzetta, 2002). En el primer caso se agita un verdadero fermento de cambios con el desgaste de la vieja partidocracia; en el segundo, se proponen gobiernos tecnócratas con visiones empresariales de fuerte inspiración neoliberal o republicana que conciben la gestión del Estado como un ejercicio neutral absolutamente gerencial y sin un compromiso social relevante.

En una sociedad política “desideologizada” como la nuestra, su despolitización entraña una tarea más constructiva que reformadora: hay que partir de cero, considerando que el quehacer político se ha limitado a una competencia sorda por el poder como medio, fin y razón.

Los partidos perdieron dimensión ideológica y conexión social, deviniendo en simples estructuras electorales ensambladas para llegar al poder o participar en el reparto de sus cuotas. Una vez en el gobierno, su misión se desperdiga entre la explotación personal de los negocios del Estado y la repartición de cargos en la burocracia pública. Mientras en una buena parte de los países latinoamericanos las posiciones públicas se ganan por oposición con base en el talento y la competencia, aquí se compran por apoyos financieros electorales, por militancia, por pactos de negocios o por criterios tan discrecionalmente absurdos como ¡una relación carnal!

Siempre recuerdo una memorable expresión de Hipólito Mejía cuando siendo presidente electo dijo: “a mi gobierno irán solo los que se fajaron”. “Fajarse” significa pegar afiches, “caravanear”, mover traseros, contribuir financieramente con las campañas y todos los rudos oficios que compromete el canibalismo electoral dominicano. Esos son nuestros políticos y esa es nuestra política: activista, callejera y villana. Eso explica el por qué la administración pública está plagada de gente inepta cuya única preocupación y ocupación es escalar socialmente a través del presupuesto público. Lo desconcertante es que la llamada oposición no se ha renovado ni ha propuesto una visión distinta a ese anacrónico paradigma que ha “industrializado” el PLD. Algunas  “nuevas opciones” vienen fundadas sobre un rancio caudillismo nada envidiable al de Balaguer, donde todo se negocia, menos su ego.

La tarea ciudadana se agiganta y adquiere horizontes impensados. Hay que asesinar a ese modelo que se resiste a claudicar. El mismo que ha fomentado la cultura de la “silicona política” que incita a la sensualidad del poder para hacer riqueza, ganar influencias, coronar mediocridades y viciar conciencias. Hay que desarraigar ese fermento antimoral de la política; sí, el que prohíja las mafias empresariales, los pactos de repartos, la corrupción sin castigo, la explotación mercantil del hambre, la enajenación de la hacienda pública y el que usa la política como proyecto de realización personal.  Se trata de un desafío mayor que marchar: es proponer rumbos, exigir espacios, levantar y negociar reformas institucionales de fuerte inspiración popular. Hay que pasar de la emotividad a la racionalidad; de la catarsis, a la reflexión; del músculo, a las neuronas; de la coyuntura, a la permanencia. Hay que dejar legados…

La lucha ciudadana debe marcar distancias, cerrar puertas, fijar fronteras y parar en seco a aquellos que ondean la bandera de la lucha en contra de la corrupción con la única moral de estar en la oposición. No nos equivoquemos: nuestra lucha es en contra del sistema impuesto por esa cultura política disoluta que se anida en el ADN de todos los partidos. En ese espacio no hay buenos ni malos: solo políticos.

Nuestro trabajo es arrancarle cambios al sistema, tales como establecer el referendo revocatorio para los cargos de elección popular y el referendo consultivo para afirmar la democracia participativa; la creación de la Fiscalía General contra la Corrupción y el Crimen Organizado con autonomía presupuestaria, funcional y dotada de un estatuto de elección por oposición; la reestructuración de la Cámara de Cuentas; la creación de un órgano legislativo unicameral; la puesta en vigencia de una ley de partidos abierta y justa; la modificación de la ley electoral; la reestructuración del Consejo Nacional de la Magistratura, por solo citar algunos apremios. Y para desarmar los fanatismos prejuiciosos no hablo de abandonar los reclamos por el fraude Odebrecht; me refiero a darles más perspectiva, alcance y trascendencia a las demandas ciudadanas.

Tampoco se trata de la lucha de los buenos contra los malos. Es de darnos un sistema de orden, legalidad, transparencia y autoridad como es el derecho de una sociedad moderna. Ahora nos ha tocado un régimen desertor de esa misión; mañana será otro. No soy antipolítico ni propongo una antipolítica confesional; creo que la sociedad política, al perder su identidad, abandonó de forma deliberada su rol natural; ante ese vacío, emerge la acción ciudadana, no con propuestas mesiánicas ni retos épicos sino con propuestas concretas.


José Luis Taveras
Letras Libres
Acento

viernes, 24 de febrero de 2017

Una verdadera revolución moral es impostergable

     Los buenos, los malos y los feos.

La oligarquía política
En un artículo publicado el 17 de enero de 1964, el entonces exiliado político en los Estados Unidos, Joaquín Balaguer, analiza la escasez de divisas en el país, que atribuye a “una evasión de divisas casi de la misma magnitud de la que se registró en las peores etapas de la Era de Trujillo”.

El expresidente entonces carga contra “la casta privilegiada que nació en el país después de la desaparición de la dictadura” y que el pueblo llamaba “oligarquía”, para culminar su análisis con un implacable ataque a la camarilla de dirigentes políticos que se enriquece desde el poder.

Decía Balaguer en 1964: “Hay un tipo de oligarca que merece una mención separada. Es el del político arribista y deshonesto. De todos los que componen la minoría oligárquica de los explotadores del país, el más vil y despreciable es el que se ampara de su investidura oficial para enriquecerse a costa del Estado. Este es el privilegiado que sube más fácilmente. Es el que con mayor rapidez pasa de la indigencia a la prosperidad, de la estrechez al boato. Su bienestar no solo ofende por la inmoralidad de los medios empleados para adquirirlos, sino también por la falta de recato con que se exhibe ante los mismos con cuyas lágrimas ha sido criminalmente amasado. La oligarquía política es hoy la peor plaga del pueblo dominicano. A ella se deben los grandes males que hoy sufre el país: desde el alto costo de la vida hasta el mercado negro que se realiza en las propias puertas de los bancos oficiales.”

Si se sale a la calle a preguntar, la mayoría de las respuestas admitiría que la oligarquía política en todos los partidos “es la peor plaga del pueblo dominicano”.

Una verdadera revolución moral es impostergable.


Adriano Miguel Tejada
atejada[@]diariolibre.com
Diario Libre
Caricatura: Harold Priego / Diógenes y Boquechivo

viernes, 17 de febrero de 2017

Un Canciller que gana licitaciones, obtiene préstamos y compra barrios completos


¿Expulsarme?
La idea de apoderarse del PRD tenía como meta esencial la estructuración de un partido a su “servicio”. Por eso, la gran tragedia de la organización de mayor tradición democrática no puede reducirse a la ridícula votación obtenida, sino al uso vil de la plataforma partidaria para la consecución de negocios y ventajas personales. Los que no participamos de ese esquema, y con energía cuestionamos al “amo” de turno representamos un sector del que se piensa salir.
Miguel Vargas Maldonado posee una concepción deformada de la actividad partidaria. Pretende dirigir un partido democrático, sin disensos y lo único que asume es el servilismo y genuflexión como expresión de militancia. Genio y figura. No debate a lo interno, olvida formular propuestas sobre los temas nacionales, desconecta el PRD de su histórica base social y “gana” cuando el partido “pierde”.

En su lógica, no tolera los cuestionamientos porque confunde el enfrentamiento con indisciplina. Así activa los circuitos institucionales creyendo que la sociedad no tiene una idea clara y precisa alrededor de lo que representa. Nunca el PRD había generado tanta repulsa en amplios núcleos ciudadanos. Y de paso, jamás un exponente del cuerpo directivo había sido desmantelado por el desarrollo de negocios privados que tanto daño provocan al crédito de la organización.

Vargas Maldonado es, ha sido y será un hombre de negocios, pero nadie en su sano juicio puede cuestionar su naturaleza comercial. El problema comenzó en el instante en que sus actividades privadas obstruyeron el desenvolvimiento de la institución. Por eso, el centro de los escándalos donde aparece su nombre, casi siempre, tienen como destino final una operación con el Estado, y un partido no puede hipotecar su conducta como resultado del oficio privado de su principal dirigente. Aquí a nadie le pasa por la cabeza que los lideres históricos se asociaran con transacciones distantes de su oficio: imagínense a Juan Bosch, Peña Gómez, Joaquín Balaguer ejerciendo su rol opositor y ganado licitaciones, consiguiendo préstamos en medio de una campaña electoral o un subalterno presidiendo una empresa que vendió un barrio.

Como no tolera la disidencia pretende expulsarme. Activa su entramado institucional para legitimar un deseo que, con la etiqueta de juicio disciplinario, expresa su profundo temor a competir en buena lid, enfrentar conceptos y explicar aspectos esenciales de su gestión como el manejo de los fondos partidarios. No iré ante ninguna instancia. Inclusive, el dislocamiento ético del PRD se retrata con la “figura” encargada de procesarme que, entre sus atributos inigualables, está el de aparecer en un video orientando a una turba para dispararle a sus compañeros en medio de un proceso convencional.
Siempre he tenido claro al tipo de personas que me enfrento. No me dejaré provocar.

Afortunadamente, el día 2 de febrero, el magistrado Carlos Vidal envió al despacho del Procurador General toda la documentación concerniente a la querella depositada por mí respecto al destino de 1,200 millones manejados por la autoridad partidaria. Ante esa instancia voy asistir porque he canalizado mis discrepancias por las vías que me asigna la ley.

Pretender que asista el día 17 a un juicio disciplinario constituye un acto de cobardía de Vargas Maldonado. Afortunadamente, tengo un compromiso que está por encima de mí y que no voy a traicionar porque seria echar por tierra, tantas horas de honor y sacrificio que corren por mis venas y me asignan el privilegio de llevar mis apellidos con orgullo.



Guido Gómez Mazara
Hoy

La Comisión de Notables es sólo un tente allá


El balón histórico del lado de la cancha de Medina
“Primero un presidente muerto, que un presidente huyendo”, proclamó en 1961 el entonces mandatario Joaquín Balaguer, poco antes de refugiarse en la Nunciatura, de donde saldría exiliado al exterior. “En República Dominicana un golpe de Estado duraría menos que una cucaracha en un gallinero”, vaticinó Juan Bosch en 1963, espantando rumores sobre planes conspirativos, siendo derrocado a 7 meses de mandato.

El 23 de abril de 1984, y tras el Gobierno del presidente Jorge Blanco aplicar recetas del FMI que dispararon el costo de la vida, el pueblo sorprendió con una poblada sólo controlada tras el saldo de un alto número de muertos y heridos. Se dice que litorales opositores organizaron las protestas, pero el desbordamiento popular superó cualquier laborantismo partidario.

En 2002 el presidente Hipólito Mejía modificó la Constitución para reelegirse. Sus partidarios decían entonces que tenía el apoyo del Congreso Nacional, las Fuerzas Armadas, el PRD, “los gringos” y otros. Pero la reelección no cuajó.

“Ahora es que más interés tengo en volver a dirigir el país”, decía el entonces presidente Leonel Fernández en 2011, lo cual confirmó cuando el 28 de marzo de ese año declaró, tras anunciarse que contaba con 2.2 millones de firmas para optar por un cuarto mandato, que “dejo la decisión en manos del PLD”.

¿Por qué cito esos pasajes históricos? Para recordar que el desencadenamiento de fuerzas y presiones puede impedir, inclusive a presidentes, cumplir sus deseos y, por el contrario, llevarlos a ser “Desbordados por los acontecimientos”, como tituló el embajador Bartlow Martin su libro sobre el golpe a Bosch.

El presidente Danilo Medina se encuentra ahora frente a una coyuntura en la que dependiendo de la administración que le dé su Gobierno a la demostrada y admitida estafa Odebrecht, podría desatar situaciones en las que en cualquier momento se genere “una chispa que encienda la pradera”, como decía un dirigente y teórico político.

Esa pradera es la indignante desigualdad que vive el pueblo, que tiene como burlona contraparte una sostenida producción de riquezas. La densa pradera del desmadre institucional y sus consecuencias más directas que son la corrupción, la impunidad y el desbordamiento de la delincuencia y la violencia social contenida.

La sobrecalentada pradera que forma un sistema judicial y altas cortes operando privilegiadamente al servicio del partido de Gobierno y sus dirigentes, y otras manifestaciones que han tenido un activo detonante con la estafa de Odebrecht, frente a la cual la mayoría del pueblo ha dicho ¡BASTA!

La mayoría ciudadana se ha empoderado del reclamo de que al velar por la legalidad del manejo del expediente Odebrecht, como jefe de estado y de Gobierno Medina garantice que se cumplan las penas de cárcel, las multas e indemnizaciones ascendentes a más de 360 millones de dólares, y la anulación de los contratos con esa firma mafiosa y corrupta.

La mayoría ciudadana se ha empoderado del criterio de que la Comisión de Notables es sólo un tente allá, meros “americanos feos”, y que las tales investigaciones del Procurador, incluso su viaje a Brasil, son sólo allante, bulto y movimiento, y ensayo de manejos para exculpar a culpables y culpar a no culpables, sobre todo entre opositores y competencia del presidente Medina.

El presidente Medina tiene la bola histórica del lado de su cancha. Veamos cómo se sigue manejando. Seguiremos con el tema.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe

martes, 1 de noviembre de 2016

De José Luis para Wally

     El distinguido abogado José Luis Taveras y el embajador de EE.UU en RD, Wally Brewster.

Carta al embajador Brewster
"Señor Brewster, en este país la corrupción manda, decide, impone, condena, absuelve, licita, negocia, trafica, compra, vende, elige y revoca; es cultura, sistema, condición y, para algunos, religión".
Le escribo, mi estimado embajador, con el propósito de revelarle las razones implícitas que yacen en la respuesta del presidente Medina a su reciente pronunciamiento sobre la corrupción. Como ha sido un tema tan manoseado, prefiero ir a lo sustancial.

Con el mismo sarcasmo del presidente Balaguer cuando era emplazado a explicar la muerte de cientos de jóvenes en sus gobiernos de terror, Danilo Medina le reta a citar nominalmente los casos de corrupción de su gobierno, como si usted fuera su Procurador. En esa fanfarronada apela a una socorrida maniobra retórica de los viejos dictadores latinoamericanos cuando se veían acorralados por el clamor público: contestar con una pregunta o poner al interlocutor a responder; una forma cínica y eufemística de refutar.

Estimado Brewster, lamento decirle que el presidente Medina tiene razón. Demandarle a un político dominicano que admita la corrupción de su gobierno es una pretensión tan osada como fallida. Es pedirle a una madre que acepte la fealdad de su hijo o a un ciego que cuente las estrellas de la noche. En este país no se conocen antecedentes de confesiones públicas ni los mea culpa o desagravios de sus gobernantes; nunca ha existido esa entereza. Pero además a usted le faltó considerar los patrones que rigen culturalmente la corrupción en una sociedad en franca disolución institucional.

Señor Brewster, en este país la corrupción manda, decide, impone, condena, absuelve, licita, negocia, trafica, compra, vende, elige y revoca; es cultura, sistema, condición y, para algunos, religión. El PLD nos puso a convivir con ella: a respirarla, a sentirla, a domesticarla y hasta desearla con los mismos apetitos adictivos que desata una droga. Dudo que el sistema vigente opere razonablemente sin ella, porque la “democracia” económica se ha construido sobre su lógica, premisas, inmunidades, arreglos y colusiones. Un ordenamiento dominado por reglas claras le importa a muy poca gente, estimado embajador, por una verdad tan llana como lapidaria: la política ha planificado la anarquía al justo modelo de las estructuras mafiosas y el caos, como negocio, reditúa exponencialmente. Sin ese torcido diseño del statu quo, grandes intereses colapsarían.

La corrupción afecta genéticamente el sistema. Es un engranaje colosal que le da vida y riqueza a la burocracia. Tan compleja es su maraña, que identificar casos particulares es como contar las olas del Pacífico. La corrupción es un estado de cosas, un todo unitario, una filosofía, una cosmovisión. En una maldita sociedad política donde sus aspirantes pagan hasta dos millones de dólares por una candidatura legislativa se revela la hondura de su corrosiva penetración. Para el presidente eso no es corrupción, sino cultura política; sus estándares de ética pública, señor embajador, responden a esa formación indulgente. Basta recordar cómo logró su reelección.

No se sorprenda, mister Brewster, de que mientras el presidente de la República se rasga la vestidura por su “imprudente” imputación, a las recepciones sociales de su propia embajada acudan, como nobles señores, oficiales militares o policiales activos y retirados con villas en Casa de Campo a pesar de sus dos mil dólares de sueldo; políticos y comunicadores que, sin una carrera empresarial notoria ni relevante, se ufanan de sus pujantes negocios, y aun jóvenes funcionarios que con menos de 45 años presentan sin bochorno declaraciones patrimoniales de siete o diez millones de dólares.

Me río con ganas viscerales cuando veo en las revistas sociales a poderosos contratistas, concesionarios y negociadores del Estado (que en menos de veinte años ya amasan fortunas de tres generaciones) posando con usted en los jardines de sus estancias en agasajos de lino, tapices colgantes y descorches espumantes organizados para alucinarlo y de paso acreditar poder frente a la sociedad o disipar los rumores libertinos sobre sus confusos negocios. Le puedo contar con detalle sus historias. Sospecho que usted y su compañero aceptan con ciertos reproches esas invitaciones por puro protocolo diplomático. Cuídese, mister Brewster, no dudo que lo envuelvan en sus cofradías cuando usted decida retirarse de la carrera diplomática. Pregúnteles a sus predecesores, algunos de los cuales son cortesanos de esos intereses. Detrás de esas fortunas, mi querido Brewster, duerme la misma corrupción que usted husmea en los sumideros políticos.

Usted, mister Brewster, no se ha preguntado cómo un país que en los últimos quince años ha reportado un crecimiento económico promedio del 5.4 de su PIB (líder en la región) sea uno de los más desiguales del mundo, cuya pobreza se ha mantenido estática mientras decrecen críticos índices de desarrollo humano con relación a otros que hace apenas cuatro decenios salieron de cruentas guerras civiles. ¿Ha visitado usted un hospital dominicano? ¿Sabe usted, señor embajador, que 46 familias se reparten algo más del cincuenta por ciento del PIB? Como usted es un activista social, le invito a dar un paseo por las laberínticas callejuelas que ramifican los promontorios humanos apilados como piedras a la orilla del Ozama o por las polvorientas calles de Elías Piña y Pedernales, pueblos fantasmas donde apenas se escucha el bostezo del hambre. Esa es la pobreza ancestral que ha prohijado la corrupción, la que consentimos indolentemente con nuestro silencio, miedo y complicidad.

Pero, a pesar de la ceguera del liderazgo político y la indiferencia ciudadana, no todo está perdido; se pueden hacer proezas éticas en la gestión de la hacienda pública. Lo que falta son voluntades visionarias con determinación y coraje.

Señor Brewster, su gobierno durante muchos años apoyó a mandos militares y oligarcas como freno al avance de ideologías “sediciosas”. El mundo ha cambiado, sin embargo los intereses que sus gobiernos tutelaron siguen incólumes en esta isla. Nada ha cambiado. Comprendo la preocupación de los Estados Unidos por la seguridad e integridad de sus inversiones, pero creo que llegó el momento de reparar y de pedirle a las elites políticas y económicas dominicanas un mayor compromiso con el futuro del país, ese futuro que el gobierno se traga de un solo bocado. Ante un ministerio público servil y un sistema judicial apocado y asustadizo con la corrupción, solo nos queda la cancelación del visado como sanción moral a esa impunidad que niega el presidente Medina. Créame, mister Brewster, que muchos de esos magnates le temen más a ese riesgo que a una sentencia de un tribunal dominicano. Ellos controlan los resortes del ministerio público. Si sus intenciones y la de su gobierno son sinceras, empiece, señor embajador, a cancelar visas y de paso a activar los instrumentos legales de intercambio fiscal. ¡Le juro que les dolerá!


José Luis Taveras
Acento

lunes, 19 de septiembre de 2016

Sólo se progresa cuando se mejora la calidad de vida de la gente


La paradoja de la “ideología del progreso” o el falso éxito
En diciembre de 2014 la Encuesta Gallup indicaba:

• El 65.7% de los dominicanos calificaba “las condiciones actuales del país” como mala o muy mala.
• El 51.6% consideraba que su situación económica personal es mala y muy mala. Esta percepción negativa sube al 72.5% en las mujeres.
• El 53.2% decía que al “final del período del gobierno la situación económica de RD estará” igual o peor.
• El 63.4% de la población entendía que las “cosas” no se mueven o van mal.
• El 85.7% decía que hay ninguna o poca posibilidad de salir de la pobreza.
Pero llegando al clímax de la esquizofrenia el 60.3% de la población decía que el país estaba progresando.

Más recientemente la Encuesta de Latinobarómetro indicaba que:

El 44% de los dominicanos y dominicanas respondió que algunas veces o seguido no han tenido comida, el más alto de América Latina de 18 países en 2015.

Cuando se le preguntó si el salario o sueldo que percibe y el total del ingreso familiar, le permite cubrir satisfactoriamente sus necesidades, el 56% de los que contestaron dijeron que no les alcanzaba y tienen dificultades o grandes dificultades, el séptimo país de América Latina que no le alcanza el ingreso.

A pesar de estas respuestas tan contundentes para el año 2015, el 54% dijo que el país estaba progresando, el tercer país de América Latina donde la población mostró mayor conformidad con el “progreso”. (Gráfico 1 y 2)


La esquizofrenia colectiva: progresamos, pero me quiero ir y paso hambre

La pregunta es ¿qué explica esta esquizofrenia colectiva? La esquizofrenia, según Wikipedia es cuando las personas sufren alucinaciones y perdidas de contacto con la realidad.

¿Cómo explicar esta paradoja? Pobreza generalizada, las “cosas” estancadas o en retroceso, ausencia de expectativas de mejorar, padeciendo algún nivel de hambre y un ingreso que no da, pero al mismo tiempo decir que el “país está progresando”.

Sencillamente por la “ideología del progreso” encarnada en el partido oficial, para quien el progreso, como diría Sen (2009) se evalúa mediante las cosas (los medios) y no por los fines (la calidad de vida de la gente): El “éxito del progreso” son los edificios, los túneles, las avenidas del polígono central, los centros comerciales, las importaciones de yipetas y carros lujosos, el Metro, los exquisitos y caros restaurantes de Santo Domingo y Santiago, Casa de Campo, entre otros; aunque la mayoría de los dominicanos estén excluidos y sean marginados. La “ideología del progreso” es el falso progreso porque es crear una sociedad capaz de generar riqueza, pero al mismo tiempo pobreza, exclusión y desigualdad social y territorial, sin cohesión social, pero sobre todo una sociedad que se mueve en la desesperanza, la frustración y el desaliento que la obliga a actuar sobre la base de “sálvese quien pueda”.  .

Las consecuencias de ese despojo, de ese “progreso excluyente” son terribles para la sociedad dominicana:

• La base de la cohesión social es la confianza interpersonal, pues resulta que según el Latinobarómetro 2016, la República Dominicana es el segundo país más desconfiado de América Latina ya que el 87% de la población está prevenida con los demás, esto dificulta construir un proyecto colectivo de Nación y hace mucho más difícil construir un país de ciudadanos con derechos.

• La RD, en 2015 es el país de América Latina cuya población más quiere emigrar. El 54% quiere irse y ha contemplado la posibilidad concreta de irse del país. Es paradójica que con tanto “progreso” la gente quiera irse.
Para esa “ideología del progreso” las personas no existen, ni los derechos ciudadanos, ni la institucionalidad. En esa concepción es llenar el país de publicidad y anuncios, aunque sea de mentiras o imprecisiones.

El discurso y la práctica de tres Presidentes

En el Informe Nacional de Desarrollo Humano del 2008, discutí por primera vez el tema e intenté rastrear el origen de esa visión que siente una fascinación por la construcción y desprecio por la calidad de vida de la gente. Algunos historiadores lo rastrean hasta el gobierno de intervención americana en 1916, otros hasta Trujillo, estoy consciente que tengo esa tarea pendiente.

Encontré, sin embargo, clara evidencia desde el Dr. Balaguer, tanto en su discurso como en su práctica, simplemente vale recordar aquella expresión de 1988 (publicada en “De vuelta al Capitolio 1986-1992”, p..66-67) cuando refiriéndose a los desalojos de Villa Juana y Villa Francisca al momento de construir la Avenida V Centenario, afirmaba que uno de sus objetivos era “adecentar el ambiente, (…) no con la pretensión de devolverle el esplendor que tuvo cuando se le dio, [a la Ciudad de Santo Domingo] pomposamente, el título de “Atenas del Nuevo Mundo”, […] sino simplemente para rodearla de la dignidad que necesita para que pueda servir de escenario a la conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América. (…) Nuestra aspiración (…) es hacer sencillamente esta ciudad más hermosa, ya que no es posible hacerla más rica, como están haciendo otras capitales más poderosas en reparación del Quinto Centenario del Descubrimiento de América, que para eso están llenando sus capitales de obras de arte y edificaciones realmente monumentales”.

El Presidente Fernández fue imbuido de esa visión quien, hablando en Estados Unidos en 2002, recordaba un eslogan que usó en la campaña presidencial de 1996, el cual “…solía repetir frecuentemente: transformemos República Dominicana en un pequeño Nueva York. Y éste ha sido mi sueño. Yo pasé mi niñez en esta ciudad y nunca he olvidado qué es lo que hace a la Gran Manzana lo que es: ¡el mejor lugar del mundo! Enormes rascacielos, largos puentes, túneles subacuáticos, hermosos parques, tiendas lujosas, negocios exitosos, galerías de arte, museos fabulosos, grandes teatros, calles llenas de bullicio y energía, gente de todo el mundo, trenes subterráneos ruidosos y pizzas deliciosas. Eso es Nueva York” (Fernández 2002)

En su discurso del 27 de febrero de 2012 el Presidente Fernández decía: “En ocasiones, al volar en helicóptero sobre el Gran Santo Domingo, contemplo, desde la altura, la notable transformación que esta ciudad ha experimentado. Logro observar la amplitud de las avenidas, la circulación masiva de los vehículos, la construcción de los elevados, los edificios que lucen como verdaderos rascacielos, y, en fin, todo el espíritu de modernidad que se vislumbra desde el aire. Al divisar semejante espectáculo, que me permite comparar a nuestra ciudad Capital con otras importantes ciudades del mundo, me digo para mis adentros, caramba, helo ahí, lo hemos logrado: el Nueva York chiquito”.

El Presidente Medina, con un discurso más sofisticado ha actuado de la misma manera y el mejor ejemplo son los “logros” de la “revolución educativa”, en donde convirtió el 4% para la educación en un formidable negocio inmobiliario, en un negocio de abastecimiento de una alimentación de mala calidad (véase el diagnóstico de la ADP publicado recientemente) y en una fuente de empleo clientelar en todo el territorio nacional para los allegados del Partido Oficial en detrimento de los indicadores de calidad. En la salud, los atrasos en la calidad son notables (por ejemplo, la mortalidad de menores de 5 años e infantil aumentaron entre 2013 y 2014), los problemas de seguridad ciudadana se acrecientan. La constitución de un reino de la impunidad se ha profundizado, convirtiéndose en la forma más aberrante de desigualdad social donde los miembros del Partido Oficial nunca son juzgados (OISOE, los archivos definitivos, etc.). Se habla de haber sacado a un millón de personas de la pobreza cuando la economía ni siquiera ha sido capaz de darle empleos (se crearon 318 mil empleos entre 2012 y 2015) a los que entraron al mercado de trabajo (entraron 334 mil personas) entre otras falsificaciones de la realidad.

La “ideología del progreso” falsifica, adultera, corrompe, vicia y pervierte la realidad. Convierte a los medios en fines, hace invisible a las personas, creando una métrica falsificada para medir el éxito. El éxito no son edificios ni carros lujosos, ni centros comerciales inaccesibles, ni clientelismo, ni la impunidad entre otros muchos engaños que convierten a la República Dominicana en un país sin cohesión social ni territorial, donde en 2015, más de 4 de cada 10 personas dice que padece alguna forma de hambre, donde más de la mitad de la población quiere emigrar porque perdió la esperanza, donde la mayoría de la población se hunde en la pobreza y pierde derechos. Hay que derrotar la “ideología del progreso” porque sólo se progresa cuando se mejora la calidad de vida de la gente.


Miguel Ceara Hatton
Quiero decir...
Acento

martes, 7 de junio de 2016

Viviendo un sueño recurrente

Porque él tampoco se pertenece: Danilo 2020-2024. ¡Vamos por más! ¡La séptima pela!

Solo una revolución armada traerá el bienestar de los dominicanos
Cuando mataron a Trujillo estábamos seguros de que estaríamos mejor, no fue así. Juan Bosch se convirtió en la esperanza nacional, a los 7 meses lo derrocaron. Con Balaguer volvimos al trujilllismo sin Trujillo y en 12 años hubieron más muertos que en los 30 de su mentor. Volvió el PRD con don Antonio Guzmán y este terminó suicidándose. Salvador Jorge Blanco lo sustituyó y acabó preso con una condena a 20 años de cárcel. Balaguer repite por 10 años más ciego. Único caso en el mundo que un Presidente no podía ver, que tenía que atenerse a lo que otros le dijeran y confirmaran; y eso pasó aquí en República Dominicana.

Llegaron los chancletudos en su Volkswagen a Palacio, con nuevos paradigmas y con la promesa de que en 6 meses acabarían los apagones y en 4 años la pobreza. Fue tan grande el ridículo que hicieron en el Gobierno que hubo que elegir a Hipólito Mejía, la esperanza blanca. Unos desfalcos bancarios de proporciones monstruosas y una reelección impúdica trajeron de vuelta a los ya ricachones morados.

Vuelven Leonel Fernández y su PLD, en 8 años hicieron los "amarres legales" necesarios para perpetuarse en el poder. Continúa 4 años más el PLD con Danilo Medina, el hombre que se calificó a sí mismo como capaz de comerse un tiburón en descomposición y de no tener escrúpulos.

El inescrupuloso presidente reeleccionista gana con un 62% en las elecciones más fraudulentas que se recuerden desde la muerte de Rafael Leónidas Trujillo. Nunca antes una Junta Central Electoral fue más tramposa. Entre intercambios de disparos de la Policía con civiles y la delincuencia percepcionada, en los doce años al hilo que ha gobernando el PLD han habido más muertos que en los 30 años de Trujillo y los 22 de Balaguer, juntos. Ahí están las estadísticas.

El que tenga esperanza de que su suerte va a cambiar con el 'come tiburones podridos' que se mire en el espejo de los últimos 55 años, simplemente a este país solo lo salva una revolución armada que destruya de una vez y para siempre a este sistema político corrupto y a esta oligarquía insaciable, amoral e indolente.

SOCIALES

  La prudencia hizo un hombre exitoso a Roberto Rosario

Roberto Rosario: La prudencia le hizo un hombre exitoso
El presidente de la Junta Central Electoral habla en exclusiva para MercadoSocial Edición Especial de los valores que son pilares de su éxito, así como de las “columnas” que sostienen su vida: su madre y su familia.

“TENGO UN COMPROMISO DEMASIADO PROFUNDO CON LA SOCIEDAD Y CON MI FAMILIA DE QUE EL PROCESO ELECTORAL CONCLUYA DE MANERA EXCELENTE”, ROBERTO ROSARIO MÁRQUEZ.

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Ramón Báez Figueroa: Soy una persona íntegra

República Dominicana es “un país agitado pero extremadamente satisfactorio para vivir”  
El ex banquero Ramón Báez Figueroa se definió en la revista First Class como una persona íntegra.

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¡A las armas pueblo dominicano, a las armas!



Juan Santos / Desde La República Dominicana

martes, 22 de marzo de 2016

Claudio Caamaño: vencido por la cleptocracia gobernante


Danilo, Leonel y el PLD superaron a Trujillo y a Balaguer
Claudio Caamaño sobrevive la conspiración contra Trujillo, sobrevive la revolución, sobrevive la guerra patria, sobrevive una guerrilla contra Balaguer, sobrevive una incursión clandestina para regresar a su patria después del destierro; sobrevive al huracán George, parado detrás de una mata de coco en Las Américas. Sobrevive a un atentado en el que perdió el dedo meñique de una mano; y no sobrevivió al sistema de salud de República Dominicana....


Forista de Acento