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Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Guzmán Fernández. Mostrar todas las entradas
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martes, 7 de junio de 2016

Viviendo un sueño recurrente

Porque él tampoco se pertenece: Danilo 2020-2024. ¡Vamos por más! ¡La séptima pela!

Solo una revolución armada traerá el bienestar de los dominicanos
Cuando mataron a Trujillo estábamos seguros de que estaríamos mejor, no fue así. Juan Bosch se convirtió en la esperanza nacional, a los 7 meses lo derrocaron. Con Balaguer volvimos al trujilllismo sin Trujillo y en 12 años hubieron más muertos que en los 30 de su mentor. Volvió el PRD con don Antonio Guzmán y este terminó suicidándose. Salvador Jorge Blanco lo sustituyó y acabó preso con una condena a 20 años de cárcel. Balaguer repite por 10 años más ciego. Único caso en el mundo que un Presidente no podía ver, que tenía que atenerse a lo que otros le dijeran y confirmaran; y eso pasó aquí en República Dominicana.

Llegaron los chancletudos en su Volkswagen a Palacio, con nuevos paradigmas y con la promesa de que en 6 meses acabarían los apagones y en 4 años la pobreza. Fue tan grande el ridículo que hicieron en el Gobierno que hubo que elegir a Hipólito Mejía, la esperanza blanca. Unos desfalcos bancarios de proporciones monstruosas y una reelección impúdica trajeron de vuelta a los ya ricachones morados.

Vuelven Leonel Fernández y su PLD, en 8 años hicieron los "amarres legales" necesarios para perpetuarse en el poder. Continúa 4 años más el PLD con Danilo Medina, el hombre que se calificó a sí mismo como capaz de comerse un tiburón en descomposición y de no tener escrúpulos.

El inescrupuloso presidente reeleccionista gana con un 62% en las elecciones más fraudulentas que se recuerden desde la muerte de Rafael Leónidas Trujillo. Nunca antes una Junta Central Electoral fue más tramposa. Entre intercambios de disparos de la Policía con civiles y la delincuencia percepcionada, en los doce años al hilo que ha gobernando el PLD han habido más muertos que en los 30 años de Trujillo y los 22 de Balaguer, juntos. Ahí están las estadísticas.

El que tenga esperanza de que su suerte va a cambiar con el 'come tiburones podridos' que se mire en el espejo de los últimos 55 años, simplemente a este país solo lo salva una revolución armada que destruya de una vez y para siempre a este sistema político corrupto y a esta oligarquía insaciable, amoral e indolente.

SOCIALES

  La prudencia hizo un hombre exitoso a Roberto Rosario

Roberto Rosario: La prudencia le hizo un hombre exitoso
El presidente de la Junta Central Electoral habla en exclusiva para MercadoSocial Edición Especial de los valores que son pilares de su éxito, así como de las “columnas” que sostienen su vida: su madre y su familia.

“TENGO UN COMPROMISO DEMASIADO PROFUNDO CON LA SOCIEDAD Y CON MI FAMILIA DE QUE EL PROCESO ELECTORAL CONCLUYA DE MANERA EXCELENTE”, ROBERTO ROSARIO MÁRQUEZ.

Lea entrevista completa aqui.

Ramón Báez Figueroa: Soy una persona íntegra

República Dominicana es “un país agitado pero extremadamente satisfactorio para vivir”  
El ex banquero Ramón Báez Figueroa se definió en la revista First Class como una persona íntegra.

Lea más aquí.



¡A las armas pueblo dominicano, a las armas!



Juan Santos / Desde La República Dominicana

jueves, 14 de enero de 2016

Un presidente honesto no hace fraudes, no compra votos, ni vulnera la voluntad popular


El Gobierno más honesto
Francisco Ulises Espaillat y Juan Bosch pueden ser considerados los presidentes más honestos que ha tenido la República Dominicana, tal vez  -no lo sabemos- porque sus mandatos fueron demasiado breves; el primero de cinco meses y el segundo de siete. Pero ambos exhibieron prendas éticas y morales a lo largo de sus vidas.

Otros mandatarios podrán estar en la corta lista de honorables. No los citaré porque le corresponde a los historiadores señalarlos como lo han hecho con Espaillat y Bosch, y como posiblemente lo harán con don Antonio Guzmán, para solo añadir otro nombre.

Un deshonesto no puede encabezar un gobierno honesto. Es imposible. Su “ADN” se lo impedirá. (¿?)

Un presidente honesto no anuncia en su toma de posesión un “borrón y cuenta nueva” para que los corruptos de su partido no terminen en la cárcel y sus bienes incautados como lo ordena la Constitución en su artículo 146.

Un presidente que anuncia la cancelación de sus  funcionarios “hasta por el rumor público”, y  no lo hace a pesar de los rumores y denuncias de corrupción en todas las dependencias del Estado, no puede autocalificarse campeón de la honestidad.

Un presidente honesto ordenaría al Procurador General de la República investigar todas las denuncias de prevaricación hechas por Participación Ciudadana y otras entidades de la sociedad civil en los últimos 20 años y sometería a la justicia a los responsables, caiga quien caiga.

Un presidente honesto habría hecho valer la promesa de Juan Bosch  de que ningún miembro del PLD se haría rico con el dinero del Estado, que no se robaría un peso del dinero del pueblo. (Y todo sabemos que se han robado hasta la esperanza del pueblo)

Un presidente honesto habría cancelado a los funcionarios (más del 70%) que no han hecho su declaración jurada de bienes como manda la ley, ni permitiría que el director de ética de su gobierno cometiera perjurio cuando lo hizo.

Un presidente honesto no permitiría el “barrilito” ni el “cofrecito” de senadores y diputados a través de los cuales reciben cientos de millones de pesos todos los años, acto bochornoso reñido con la ética y la moral.

Un presidente honesto no mantendría las “nominillas” a través de las cuales cerca de 20 mil personas cobran sin trabajar, ni auspiciaría las botellas millonarias que han elevado extraordinariamente el gasto público.

Un presidente honesto no habría impedido que la justicia actúe en el caso de la Oficina Supervisora de Obras del Estado (OISOE) donde una joven y su hermano tenían un poder plenipotenciario y no han sido investigados seriamente por “una orden de arriba”, ni habría reprimido las “cadenas humanas” que exigen justicia.

Un presidente honesto no habría comprado la modificación de la Constitución para beneficio propio, ni pactado con personajes como Félix Bautista entre otros, garantizándoles impunidad en los tribunales.

En un gobierno honesto no quedan sin sanciones ejemplares los verdaderos jefes de la mafia del poder judicial, del Ministerio Público y la Policía, en complicidad con mercenarios del derecho de todos conocidos.

Un presidente honesto no utiliza los recursos del Estado como si fueran suyos fomentando el clientelismo y el transfuguismo, no envilecería compañeros de su propio partido para obtener mayoría en el Comité Central y el Comité Político, ni permitiría que sus funcionarios gastaran fortunas de las instituciones que dirigen para promover candidaturas de amigos y relacionados incluyendo esposas, hijos y  amantes.

Un presidente honesto no roba, pero tampoco permite que otros lo hagan en su nombre ni en su gobierno, sin pagar las consecuencias.

Un presidente honesto no hace fraudes, no compra votos, ni vulnera la voluntad popular con los recursos del Estado.


Juan Taveras Hernández (Juan TH)

miércoles, 8 de octubre de 2014

Arrogancia, superioridad, indiferencia, desatino y desprecio: fuera de moda

Artículo de la ganadora del Premio de la Fundación Corripio 2014 en periodismo, en la categoría de opinión.

El líder "cool"
Los jóvenes saben qué es ser “cool”; han integrado ese vocablo al lenguaje cotidiano. En sentido literal del inglés “cool” es frío; en sentido coloquial es algo o alguien chévere.

Todo lo humano es cambiante, y lo que es “cool” en un momento no lo es necesariamente en otro. Actualmente, la masificación de la política, la democracia y el poder de los medios de comunicación requieren que el líder político se perciba atractivo ante amplios segmentos de la población.

República Dominicana viene de una tradición donde el político ha sido formal y formalista. Joaquín Balaguer fue emblema de ese liderazgo, aunque de vez en cuando adornaba su cara muerta con alguna jocosidad pública. Le temían y respetaban pero no era “cool”. Tampoco fueron “cool” Antonio Guzmán ni Salvador Jorge Blanco; en ellos predominó también el formalismo político.

Al llegar al poder en 1996, por su juventud e internacionalismo, Leonel Fernández tuvo la posibilidad de ser el líder “cool” por excelencia, y lo fue por un tiempo; pero luego comenzó a transitar otro camino.

Fernández devino en un político valorado por su talento en unos sectores, y rechazado en otros por mostrarse distante e insensible ante las necesidades de la gente. De ahí su tasa de rechazo que no es simplemente producto de una conspiración mediática.

Hipólito Mejía trató de ser “cool” con informalidad y jocosidad, pero su irracionalidad política le quitó la gracia y sus chistes pasaron a ser irritantes. De ahí su alta tasa de rechazo, aún diez años después de haber terminado su mandato.

La altísima aprobación de Danilo Medina se sustenta en que ha logrado establecer en la sociedad dominicana una versión del líder “cool”. La guayabera de cuadritos, el charquito, desdoblarse en bien intencionado, etc. No es “cool” a lo juvenil, sino en el arquetipo del hombre bonachón dominicano.

Algunos políticos y analistas consideran que la alta aprobación de Medina es simplemente manufacturada desde el Palacio, y hay algo de eso; pero como en toda película, el actor tiene que sostener su papel para ser creíble; si no, la trama se derrumba. Que no se haya derrumbado en dos años significa que el personaje está sosteniendo el rol y su representación lo ha hecho creíble.

En lo sustancial, Danilo Medina cumplió con su promesa de asignar el 4% del PIB a la educación y ha dado un giro a ese sector al mejorar la infraestructura escolar y ampliar la tanta extendida con más aulas y comedores. El pueblo le asigna credibilidad aunque queda mucho por hacer.

En general, la República Dominicana de hoy sigue enfrentando los mismos problemas de hace dos años, y la gente lo manifiesta en las encuestas: insatisfacción con la delincuencia, el desempleo, la inflación, etc. En este sentido hay disonancia entre el nivel de aprobación de Medina y los malestares que expresa la población. Pero la popularidad, al igual que el poder, es relacional. Medina se beneficia de la incredulidad que la población siente hacia otros políticos; incredulidad que produce impopularidad.

En República Dominicana soplan muchos vientos políticos ahora mismo, y el pronóstico es que aumentarán porque los procesos de nominación de candidaturas y las elecciones del 2016 suponen la confrontación entre vientos de adhesión y de rechazo.

El desafío de todo aspirante a las elecciones de 2016 es forjar de manera creíble un estilo que llegue a la gente.

La arrogancia, la superioridad, la indiferencia, el desatino y el desprecio están ahora mismo fuera de moda. La gente está llena de problemas y desea atención y consideración de los políticos.

Rosario Espinal
rosares@hotmail.com 
Hoy.com.do
http://hoy.com.do/el-lider-cool/autor/rosario-espinal/

miércoles, 4 de junio de 2014

La política dominicana fluye de farsa en farsa, de trampa en trampa, de escándalo en escándalo


Fin de la política
Anunciar el fin de la política es un acto de insensatez intelectual similar al de Francis Fukuyama que anunció el fin de la historia y nunca llegó. Han continuado las guerras, la pobreza, la opresión, el descontento. Y es que la política es inacabable; es lucha de poder, y la historia de la humanidad no conoce época sin ella.

¿Por qué entonces encabezo así este artículo? Porque la idea del fin de la política sirve de metáfora para describir lo que sucede actualmente en el país.

Aunque la política es lucha constante de poder, también es construcción de utopías, de referentes éticos y normativos, y esperanzas por un mañana mejor. Desde esta óptica, en República Dominicana se asiste al fin de la política.

No hay ética ni utopía entre los actores principales de la macro-política: los partidos, el Estado y las grandes instituciones privadas. Los movimientos sociales y la sociedad civil son débiles y muchos están entrampados con los partidos y el Estado en la amplia red clientelar.

El PRSC se desvaneció como organización política por continuar derivando grandes beneficios del Estado, y nunca fue referente de construcción de utopías democráticas.

El PRD encarna una lucha personalista y desorganizada producto de tres décadas de abandono de todo referente ético y utopía democrática.

Antonio Guzmán se suicidó en medio de acusaciones de corrupción que levantaron sus propios compañeros de partido. Salvador Jorge Blanco terminó su presidencia con gran descrédito y Balaguer lo convirtió en un paria eterno. Hipólito Mejía dejó el gobierno en medio de un desastre financiero y la economía en picada. Ese partido que encarnó las utopías democráticas de las grandes mayorías, se ponchó con tres strikes en el gobierno. Ahora naufraga sin el menor apego a principios.

El PLD, inicialmente pequeño y con el líder político más intransigente con las normas éticas, fue transformado por sus jóvenes dirigentes en una maquinaria de hacer dinero y reproducir poder. Quedaron embrujados con Balaguer y se hicieron diestros en articular los intereses de los históricos desfalcadores del Estado que nunca se han despegado del poder.

En los gobiernos del PLD aumentaron el presupuesto, la deuda pública y los impuestos; se hicieron concesiones inadmisibles, y se elevó el clientelismo a nivel de política pública.

Los partidos minoritarios se colocan en uno de dos bandos: los que amamantan recursos públicos en coalición con un grande, y los que no logran ni siquiera votos suficientes para mantener estatus legal.

Así constituido, el panorama político de República Dominicana es desolador. No hay utopía ni ética, no hay justicia ni certeza. Predomina el inmovilismo.

Leonel Fernández encubrió todas estas deficiencias con un discurso de progreso que animó mucha gente después de la crisis económica de 2003-2004. Danilo Medina lo encubre ahora con sencillez y guayabera, y algunas medidas de impacto que sostienen su alta popularidad. La ultra-derecha enquistada en el Gobierno espera mantener el pueblo entretenido y enfilado con patrioterismo. Amplios segmentos del pueblo se apegan al gobierno buscando aliento económico para sostenerse. Con ellos aseguran una gran masa electoral.

La política dominicana fluye de farsa en farsa, de trampa en trampa, de escándalo en escándalo. Habita en un terreno fofo donde hasta los vientos soplan en burla.

Pero ah, el fin de la política nunca es eterno; hay oasis en el desierto. Algún día volverán a repicar las campanas de cambio por un país más justo y más organizado, de menos corrupción, menos violencia y menos delincuencia. Por ahora, el horizonte es agrio, los ladrones son muchos, y las víctimas sucumben en la impotencia.

Rosario Espinal
rosares@hotmail.com
hoy.com.do
http://hoy.com.do/fin-de-la-politica/autor/rosario-espinal/

lunes, 17 de marzo de 2014

Lo que más debe preocuparnos es que La Cosa se haga incontrolable


Para evitar conmociones sociales
Cuando se habla de conmociones sociales, se describe una situación de perturbación, algunas veces violenta, que altera la paz y la buena convivencia entre los ciudadanos. Esto así, tendríamos que concluir que República Dominicana vive en un estado permanente de conmoción social, dadas las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población. A golpe de sufrimiento, hemos pasado a ser los peores en todo, ya sea la educación, la salud o los accidentes de tránsito. No obstante, tan acostumbrados estamos a pasarla mal, que lo que más debe preocuparnos es que La Cosa se haga incontrolable y dejen de guardarse las apariencias formales que quieren hacer creer que vivimos en una sociedad democrática.

Desde el ajusticiamiento del tirano, en 1961, hasta el día de hoy, de acuerdo con los estándares dominicanos, hemos tenido que superar cuatro conmociones sociales.

La primera fue cuando el gobierno de Estados Unidos quiso nicaragüizar la sociedad dominicana al tratar de prolongar la dictadura trujillista con Ramfis Trujillo y Joaquín Balaguer encabezándola en 1962.

La segunda fue cuando, en 1965, el pueblo en armas le dijo ¡Basta! a los golpistas pro estadounidenses y exigió respeto por sus necesidades patrióticas.

La tercera conmoción social tuvo lugar cuando Balaguer quiso desconocer el resultado de las elecciones presidenciales de 1978 que lo declaraba derrotado resistiendo, junto a sus militares manchados de mucha sangre, a abandonar el poder.

La cuarta conmoción social tuvo lugar en 1984, cuando el gobierno perredeista de Salvador Jorge Blanco impuso una carga económica insostenible sobre los hombros del pueblo dominicano que masivamente se negó a soportar.

Vale la pena preguntar si podemos anticiparnos y evitar una quinta conmoción social. Para esto debíamos conocer: ¿qué tenían en común los momentos históricos en que cada uno de esos acontecimientos tuvo lugar? La respuesta puede intuirse de un menú en el que se representen los factores que llevaron al desarrollo y culminación de esas crisis. Sin ánimo de establecer órdenes prioritarios, puede apreciarse que tanto en 1962, en 1965, en 1978 como en 1984, se establecieron algunas de las siguientes situaciones:

1-     Corrupción generalizada entre los funcionarios con impunidad garantizada;

2-     Fraudes electorales y clientelismo generalizado;

3-     Agotamiento de las reservas internacionales de divisas;

4-     Crisis económica y social, generalizada y permanente;

5-     Auge de modelo económico muy conservador;

6-     Competencia desleal de los funcionarios corruptos contra el empresariado establecido;

7-     Déficit presupuestario exagerado y sostenido;

8-     Congreso y Justicia inexistentes o borreguiles;

9-     Frustración ante falsas expectativas democráticas;

10-  Intentos de perpetuarse en el poder político;

11-  Descrédito extremo de los funcionarios públicos y los políticos partidarios;

12-  Inexistencia o debilidad evidente de la oposición política organizada;

13-  Ilegalidad desde el poder político y económico;

14-  Continuidad en la represión;

15-  Descrédito extremo de los cuerpos armados y la  policía nacional;

16-  Desconfianza generalizada por el espionaje telefónico y de otros tipos;

17-  Hostigamiento y represión contra opositores;

18-  Ausencia de liderazgo político y arbitraje democráticos;

19-  Pérdida del temor a la represión de parte de la sociedad civil responsable;

20-  Contradicciones gubernamentales con la iglesia católica mientras se confabulan con la jerarquía;

21-  Apoyo extranjero a la continuidad del status quo;

22-  Servilismo ante el capital extranjero;

23-  Conflictos con organismos internacionales relacionados con derechos humanos;

24-  Problemas en la región del Caribe que inciden sobre el entorno dominicano;

He aquí dos docenas de características que se pueden apreciar en cada uno de los momentos en que la sociedad dominicana dijo ¡Basta! y echado a andar por cuenta propia, dando la espalda a los politiqueros y corruptos gobernantes. Otros graves problemas aparecieron en una u otra oportunidad, pero los mencionados aquí se agudizaron cuando Ramfis y Balaguer quisieron quedarse en el poder con el apoyo de John Kennedy, surgieron de nuevo cuando Donald Reid Cabral, “El Americano” como le decían, creyó que podía gobernar este país a golpe de CIA, aparecieron cuando Balaguer quiso quedarse en la Presidencia de la República a pesar de haber sido derrotado en las urnas por Antonio Guzmán y dijeron presente cuando Jorge Blanco puso las exigencias del Fondo Monetario Internacional por encima de las necesidades del pueblo dominicano.

Luego de este recorrido por la historia reciente de República Dominicana cabe preguntarse: ¿cuántos de estos parámetros se han estado imponiendo en estos períodos de gobierno de los discípulos de Juan Bosch? ¿Algunos? ¿Muchos? ¿Todos los anteriores? ¿Habrá en este gobierno algún funcionario público sensato que le ponga caso a la Historia sin caer en la histeria?

Ojalá apareciera uno, con influencia suficiente para evitar una crisis que reclamaría coraje y apoyo social para contener el reclamo de un pueblo que ellos han explotado para sólo satisfacer su ambición personal y su arrogancia.

Hamlet Hermann
CON LAS RIENDAS TENSAS
Acento.com.do
http://www.acento.com.do/index.php/blog/13115/78/Para-evitar-conmociones-sociales.html

domingo, 24 de noviembre de 2013

Quiénes trajeron a los haitianos a RD?


Los que trajeron a los haitianos
La reciente Encuesta Nacional de Inmigrantes de la Oficina Nacional de Estadísticas establece que en territorio dominicano viven 458,233 haitianos, cerca de medio millón en una población de casi 10 millones de habitantes.

Esa masiva presencia haitiana no va a desaparecer con la sentencia del TC, como se le ha hecho creer a mucha gente.

Por la frontera siguen entrando haitianos indocumentados, simplemente porque los dejan pasar a cambio de un pago, y muchos de los recién llegados han sido sorprendidos con cédulas falseadas, porque pueden comprar cédulas auténticas con nombres ajenos, tal y como lo puede hacer cualquier capo. Nuestros gobiernos no se han interesado en tapar ninguno de esos dos coladores.

Hay, sin embargo, otras causas más importantes de la masiva presencia de haitianos en nuestro territorio.

La intervención armada estadounidense de 1916 enganchó a Rafael Trujillo a la guardia y lo premió con rápidos ascensos por su crueldad criminal hacia los verdaderos patriotas que lucharon contra las tropas que atropellaron nuestra soberanía.

Washington acabó entregándole el poder militar y Trujillo lo usó para conquistar el poder político y el poder económico, este último comprando con recursos del Estado la mayoría de los ingenios azucareros y poniéndolos a su nombre.

Trujillo inició el negocio de traer a miles de braceros para cada zafra, pagándole al gobierno haitiano por cada uno de esos seres humanos.

Cuando el dictador ordenó el asesinato de miles de haitianos en 1937, la masacre se hizo en la frontera, pero en las zonas cañeras no le dieron ni un pellizco a bracero alguno. Aquel genocidio se zanjó con el pago de 750 mil dólares como “indemnización” al gobierno haitiano.

Después de pagar por haitianos muertos, Trujillo comenzó a pagar por haitianos vivos en el decenio de los 40. Luego formalizó un acuerdo con el presidente Paul Magloire en 1952 para que le enviara anualmente miles de braceros, pagando un precio por cabeza.

El siguiente acuerdo lo firmó con Francois Duvalier en 1959 y el tercero y último lo concertó el presidente Joaquín Balaguer en 1966 con el presidente hereditario y vitalicio Jean Claude Duvalier.

Los acuerdos fueron sustituidos por contratos anuales. Balaguer firmó con Baby Doc en 1971, 1973, 1974, 1975 y 1976, cada vez por miles de braceros y siempre pagando un precio al gobierno haitiano.

En octubre de 1978, el nuevo gobierno del PRD que presidió Antonio Guzmán negoció y firmó un acuerdo con Duvalier y otro más en diciembre de 1979, el primero por 15 mil trabajadores y el segundo por 14 mil.

Ambos fueron firmados a nombre del Estado dominicano por el secretario sin cartera Dr. Milton Ray Guevara, hoy presidente del Tribunal Constitucional*. Por Haití firmaron Hubert Deronceray, ministro de Asuntos Sociales, y Fritz Cineas, embajador.

El gobierno dominicano pagó cada año un millón 225 mil dólares al gobierno haitiano por esos braceros, aparte de otras partidas menores, siguiendo las mismas condiciones que negociaba Balaguer.

El gobierno de Salvador Jorge Blanco firmó con Duvalier en 1982 por 19 mil braceros y el número siguió anualmente en aumento.

Año por año, durante décadas, el gobierno dominicano los compraba y el gobierno haitiano los vendía, mientras Puerto Príncipe sacaba ganancias políticas alentando el anti-dominicanismo y Santo Domingo hacía otro tanto con el anti-haitianismo.

Cada contrato establecía que al final de la zafra, el CEA debía regresar a esos haitianos a su país, pero eso nunca se cumplió, pues irresponsablemente se ahorraban los recursos necesarios para concentrarlos, alojarlos, alimentarlos y transportarlos.

En ejercicio de su concepción del nacionalismo y la soberanía, cada uno de esos gobiernos dominicanos aceptó que el gobierno haitiano estableciera en nuestro territorio hasta 90 miembros del Voluntariado de la Defensa Nacional de Haití, mejor conocidos como los ton ton macoutes, para espiar a los trabajadores. Agentes extranjeros en suelo dominicano, autorizados por nuestras autoridades.

Cuando la “capitalización” de los ingenios acabó con la industria azucarera estatal, la mano de obra haitiana inundó muchas otras actividades productivas.

El Estado, en lugar de poner controles, también aprovechó para traer más haitianos. El gobierno de Joaquín Balaguer los trajo en los 90 para hacer las zanjas del acueducto de Santo Domingo. Otras zanjas, las del Metro, llevaron a la administración de Leonel Fernández a traer más haitianos.

Hoy resulta difícil calificar como “extranjeros en tránsito” a trabajadores que pasan años cortando caña o haciendo zanjas, contratados por el mismo Estado, que si no los repatrió ni los documentó, ha sido culpa de las mismas autoridades.

El sector privado ha traído una cantidad de haitianos similar a la importada por los gobiernos del país. Los gobiernos que de verdad quieren controlar el flujo migratorio, hacen caer el peso legal de la responsabilidad en quienes contratan indocumentados, pero como el nuestro compite en ese negocio, no tiene autoridad para regularlo.

Es más fácil optar por una campaña de falso nacionalismo para defender una política que viola derechos fundamentales y que al mismo tiempo no constituye solución ninguna a la cuantiosa presencia haitiana.

Huchi Lora
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/los-que-trajeron-los-haitianos/autor/hoy/
* Negritas DLRD

martes, 22 de octubre de 2013

Por qué incordian a un Miguel y no al otro?


¿Se quiso suicidar Bosch?
Vuelve a ser discutida la intención de Juan Bosch de suicidarse horas después del golpe de 1963. Los apologistas o pretendidos albaceas de don Juan no se rinden ante la evidencia del testimonio del subsecretario de la Presidencia a quien el propio Bosch manifestó su deseo de quitarse la vida. Este testimonio ha sido recientemente confirmado por un hijo del mismo don Fabio Herrera Cabral.

La versión publicada hace casi dos décadas por Miguel Guerrero en su libro sobre el golpe de Estado nunca fue desmentida por nadie pese a que estuvieron vivos Bosch, Herrera y otros testigos por muchos años tras esa primera edición.

Mientras investigaba para escribir mi libro sobre el suicidio del Presidente Guzmán, don Fabio también me contó casi exactamente como refiere Miguel en su obra, la fugaz intención suicida de don Juan. De haber querido matarse de verdad lo habría hecho, lo cual no quita ni un gramo de plúmbea gravedad a su manifestada intención.

Hay trances en que la enormidad del dolor momentáneo hace que matarse parezca cuerdo. En prisión tras su juicio por sedicioso, Manuel Rodríguez Objío intentó suicidarse para anticiparse a su condena de muerte. Su biógrafo Lugo Lovatón afirma que escribió a su amante la vegana Rita Reyes García diciéndole: “Consígueme una dosis de morfina. Yo la guardaré hasta el último momento y sólo en el último caso haré uso de ella. Aquel que me quiera bien y me distinga debe ayudarme para no servir de espectáculo”. Objío murió fusilado por sentencia judicial.

En el libro “Bosch, noventa días de clandestinidad”, publicado en 1998 por su propia firma de relaciones públicas, Miguel Franjul relata cómo Bosch padeció diarreas, úlceras y alteraciones nerviosas por la guerrilla de Caracoles de 1973. El autor deja muy mal parado a Bosch, revelando cómo sabía que llegaba Caamaño pero afirmó desconocerlo y al éste morir declaró que su cadáver lo habían traído congelado de fuera del país; cómo Bosch dizque usaba peluca para disfrazarse y cómo dormía con un cuchillo de cocina debajo de su almohada “para que no lo cogieran vivo”. Según ese libro, por causa de Caracoles y las tensiones políticas Bosch hizo una crisis nerviosa tan severa que debió ir a reponerse a una casa en Juan Dolio durante casi un mes.

¿Por qué, visto esto, incordian a un Miguel y no al otro?

José Báez Guerrero
jbg[@]baezguerrero.net 
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/se-quiso-suicidar-bosch/

martes, 19 de febrero de 2013

Juan Bosch procreó algo tan monstruoso como la jauría de lobos que hoy se engulle el país

     Profesor Juan Bosch.

De lo malo a lo peor
El robo que acaba de avalar Danilo Medina nos confirma que el país está regido por una dictadura corporativa
Después de la imposición del sello presidencial al robo de Bahía de Las Águilas ya es certeza consumada e incontrovertible que en medio siglo de farsa democrática el pueblo dominicano fue arrastrado de lo malo a lo peor.

De la dictadura unipersonal del ajusticiado en 1961 Rafael Leonidas Trujillo Molina el pueblo ha sido remolcado hasta la dictadura corporativa del PLD y sus aliados, regida por los aviesos principios de Leonel Fernández, quien en paz descanse. Guillermo Moreno lo ajustició con un grueso expediente por lavado de activos y moralmente Leonel está muerto. Lo prueba que su alma maliciosa se conservará en capilla ardiente en el Parlacen hasta el momento de su definitivo entierro político.

Mire, al voltear hacia atrás, sobrecoge la aflicción al recordar cómo fueron sofocados uno por uno los intentos del pueblo por darse una democracia. Todo empezó con el golpe de Estado a Juan Bosch, a quien el poder de facto solo le permitió siete escasos meses de genuino ejercicio democrático, período que solo sirvió para que Bosch decidiera abominar volver a ser presidente, decisión para la cual tenía plenitud de facultades. Algo que mantuvo en secreto lo desilusionó del cargo a pocos meses de ejercerlo, razón por la cual optó por no hacer nada cuando el pundonoroso coronel Rafael Fernández Domínguez le informó sobre la gestación de la asonada y, además, le garantizó que él estaba en capacidad de abortar su consumación.

Digamos que Bosch tenía razón para desencantarse de la presidencia. Pero no tenía derecho a mantener ese desencanto en silencio, conociendo que sería extremadamente pernicioso para el pueblo. Sufrimos una pérdida de tiempo mayúscula con un costo de sangre y sacrificios humanos inconmensurables invertidos en el propósito de reinstalarlo a él y su Constitución en la silla presidencial que él no tuvo la sinceridad de anunciar que no quería.

La experticia histórica es la que se encargó de arrojar luz sobre el oculto rechazo de Bosch al mandato presidencial del país. El primer eslabón de la cadena de sus actos consecuentes con esa actitud fue el cruce de brazos tras escuchar al coronel Fernández Domínguez. Obviando lo referente a la Revolución del 65, hay que agregar la campaña para las elecciones de 1966, la cual realizó desde un encierro insólito, lo que facilitó las cosas para que nos impusieran a Balaguer. Salió del país y regresó hablando de dictadura con respaldo popular, al tiempo que paradójicamente dictó una purga en el PRD, tras encontrarlo muy fortalecido antes de las elecciones de 1970.

Como sus seguidores no cogíamos la seña e insistíamos en que fuera nuestro candidato eterno, decidió marcharse del PRD para fundar al PLD en 1973.Ese fue su movimiento cumbre para distanciarse por completo de la posibilidad de regresar al poder y dejarle el campo abierto a Balaguer. Dicho así, porque mucho mejor que cualquier ciudadano común y corriente, Bosch sabía que en el país sólo había dos partidos con opción a gobernar y que el PRD obligatoriamente alcanzaría el poder, tal y como ocurrió en 1978.

Para más señas de qué era lo que le interesaba, hizo del PLD un partido de cuadros, con masa cero, una especie de logia para mantener una limitada vigencia en los medios.

Enerva pensar que en el ínterin de su reniego silencioso atravesamos por el sacrificio de Manolo Tavárez Justo, la revolución con su consecuente intervención militar del país, el asalto al Hotel Matum, el sacrificio de Los Palmeros y el de Francisco Caamaño y sus hombres, entre otros dolorosos hechos y pérdidas humanas conectadas al propósito del pueblo de regresar a la constitucionalidad de 1963.

Lo más terrible de todo es que Bosch no se conformó con alejarse personalmente de la presidencia sino que concentró sus esfuerzos para que Balaguer se mantuviera en la misma, llegando hasta a proponer el escamoteo del triunfo de Antonio Guzmán, lo que le dio fuerza a Balaguer para robarse cinco senadurías. Con esto se frustró en gran medida otro intento del pueblo de regalarse una democracia genuina, por primera vez sin Bosch a la cabeza.

Indigna pensar que un ápice de sinceridad de Bosch le hubiera ahorrado mucha sangre al pueblo. Indigna pensar de que en su afán por ser líder en la oposición, que era a lo único que aspiraba, procreó algo tan monstruoso como la jauría de lobos que hoy se engulle el país, y que acaba de sellar como bueno y válido el despojo al pueblo dominicano de una bahía de más de 10 kilómetros de playas vírgenes, un robo como nunca antes se había hecho.

    Leonel Fernández y Danilo Medina.

Pero como nada es absolutamente malo, el robo que acaba de avalar Danilo Medina nos confirma que el país está regido por una dictadura corporativa. Muestra al presidente nominal como un político que, emulando la habilidad del topo, amplía y profundiza la galería subterránea de la corrupción procurando hacerlo de la manera menos notoria en la superficie. Una y otra cosas obligan al pueblo a revisar su método de lucha para darse la democracia genuina a que aspira. Cierto es que ha sido remolcado de lo malo hasta lo peor, pero lo de Bahía de las Águilas puede ser la señal que necesitaba la ciudadanía para evitar que la enchiven.

Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones, y se apiade de la República Dominicana.

Rafael Calderón
rcalderon10@hotmail.com
Periodista dominicano residente en Nueva York.
ENTRE USTED Y YO
7dias.com.do
http://www.7dias.com.do/index.php/noticias/135283/79/De-lo-malo-a-lo-peor#.USPNEh2pDi4

jueves, 20 de septiembre de 2012

El país no está en condiciones de asumir tantas barbaridades



Economía sofisticada
Así la definió el jefe de la misión del FMI, y enseguida muchos leonelistas celebraron al interpretarlo como un elogio, sin preguntarse cuál de las acepciones del término utilizó el funcionario. Y es que sofisticado también significa “complicado”, y sospecho que lo dijo en ese sentido.

Porque la realidad es que el capitán que ahora conduce este avión, creyó que la pista estaba en condiciones “aterrizables”, pero en el “approach” ha encontrado la sorpresa de que está toda agrietada, amén del maletín lleno de facturas que había en la “cabina de mando”.

Parecería (lo he dicho varias veces), como si la tripulación saliente le hubiese entregado el timón a un piloto enemigo y no a uno del mismo “crew”.

Como “ayuda”, le llegaron los daños causados por la tormenta Isaac que, aunque se vean relativamente pequeños, significanalta inversión el poder repararlos.

A eso se añade la aparición de un conato de “fiebre porcina” en la frontera, haciendo temblar a quienes recordamos los estragos de aquella que enfrentó don Antonio Guzmán, obligando matar a todos los cerdos del país. Como colofón a esta “recepción de bienvenida”, los generadores le sacaron de servicio nueve plantas, lo que, bajo las mismas circunstancias de deuda, no le hicieron al pasado gobierno.

Ciertamente, nos dejaron una economía “sofisticada”, y basta con destapar la olla de prensa cada mañana para encontrarnos, aparte de las deudas monstruosas, con escandalosas revelaciones sobre contratos firmados “de último minuto”, próximo al 16 de agosto, lo que de por sí despierta legítimas sospechas. Decenas de convenios sirven como muestra de las muchas cacatas que comenzaron a picarle a la nueva administración, y que pondrán a prueba a un Danilo Medina de pretensiones pacifistas, cordializador y de evidente buena voluntad, pero que inevitablemente deberá comenzar a mostrar las garras de agresividad que requieren estos y otros abusos, inaceptables por inmanejables, ya que el país no está en condiciones de asumir tantas barbaridades.
Freddy Ortiz
devariados@yahoo.com
DE VARIADOS TEMAS
Listín Diario
http://listindiario.com.do/puntos-de-vista/2012/9/20/247959/Economia-sofisticada

viernes, 11 de mayo de 2012

Desmiente a Euri Cabral, Martínez Pozo y a Víctor Gómez Casanova: Miguel Guerrero

     Miguel Guerrero. 

Durante muchos años,  he hecho una costumbre reunir en mi casa a un grupo de amigos, en su mayoría periodistas, para escuchar a personalidades de la vida nacional, en el campo de la política, los negocios, la cultura y el deporte. En ocasión de la puesta en circulación de algunas de mis obras, las reuniones han sido con libreros y críticos literarios.

En cada campaña electoral, las citas me permitieron tener en mi residencia a candidatos y políticos. El actual presidente fue en 1996 uno de esos invitados, tan cercano a las elecciones que llegó a acusárseme de parcialidad.

Por casi dos años, he intentado sin éxito de hacerla con Danilo Medina. Las gestiones con el candidato del PLD, a través de uno de sus voceros, Rafael Ovalles, quien por mucho tiempo compartía los comentarios en mi programa y a quién confié por respeto a las ideas ajenas el segmento de entrevistas, el más importante del espacio, no recibieron respuesta.

En el programa radial que conducen Martínez Pozo, Euri Cabral, Maria Elena Núñez y Víctor Gómez Casanova, se dijo este viernes que el lunes pasado nos habíamos reunidos un grupo de catorce periodistas con el señor Hipólito Mejía, para conspirar contra el gobierno y desprestigiar lo que ellos llamaron el triunfo electoral del señor Medina y crear una situación de inestabilidad en el país. También se dijo, sólo Dios sabe con qué malsanos propósitos, que entre los invitados había un funcionario de un prestigioso banco comercial, lo cual es incierto.

Quiero informar que esa no fue la primera ni será la última reunión que yo celebre en mi casa con el señor Mejía y que no hemos podido celebrarla con el señor Medina porque éste, con quien me he reunido varias veces en mi oficina, no ha querido concederme ese honor.

El señor Mejía es un amigo que aprecio y a quien he tratado desde los días en que se desempeñaba como Ministro de Agricultura, durante el gobierno de don Antonio Guzmán. Durante la presidencia del señor Mejía fui un crítico de sus ejecutorias y la esencia de muchos de mis escritos inspiró después mi libro “Tocando fondo”, que es una historia de la crisis económica del año 2003, originada en el más grande de los crímenes económicos contra la República: la quiebra fraudulenta del Baninter.

Mis críticas a su gestión, que pueden leerse en mi columna de El Caribe desde agosto del 2000 hasta agosto del 2004, nunca afectaron esa relación y él siempre ha expresado respeto por mis ideas y yo, desde mi perspectiva de periodista, también he respetado las suyas.

De manera pues que no tendría reparo alguno en reunirme cuantas veces  el señor Mejía quisiera honrar con su visita el hogar donde nacieron y he visto crecer a mis hijos, sea en un plano estrictamente personal o en la grata compañía de aquellos colegas y amigos que estuvieron en nuestra más reciente re unión del lunes en mi apartamento.

Las temerarias e irresponsables acusaciones lanzadas en el programa de los señores y la dama señalados, me obligan a hacer la siguiente reflexión que todo ciudadano preocupado por el curso que lleva la nación tiene también  el deber de hacerse:

¿Desde cuando en un país democrático, constituye una actividad conspirativa reunirse con un candidato de oposición, o reunirse, lo que no fue el caso, para darle apoyo, o reunirse, tampoco fue ese el caso, hablar mal de un gobierno?

La señora Núñez me llamó por teléfono para que diera una explicación de la supuesta conspiración urdida en mi casa denunciada en su programa por el señor Martínez Pozo. Le dije  lo que correspondía, que no tenía que darle satisfacción alguna, porque nadie tiene derecho a fisgar lo que hago en la mía, como no es asunto mío lo que él o ellos hagan en las suyas, un derecho que nadie puede regatearles ni acusarlos por ello de conspirar para evitar el triunfo de la oposición.

Ante todo esto, quiero expresar mi profunda preocupación ciudadana por la peligrosa situación a que hemos llegado en el país, en la que, como en los viejos tiempos de la tiranía, se quiere intimidar a la gente pretendiendo hacer ilegal reunirse  pacíficamente con un candidato, espiando a los ciudadanos en sus hogares.

Y expresar como profesional del periodismo  mi también profunda consternación porque se utilice la radio para denigrar a ciudadanos por el sólo hecho de ejercer sus derechos de forma civilizada, levantando contra ellos falsos expedientes que ponen en peligro su seguridad y la de sus familias, en medio de un proceso en que el país se lo juega todo, incluso su más elemental aspiración de alcanzar cierto grado de adecentamiento de la vida pública.
Miguel Guerrero
acento.com.do
http://www.acento.com.do/index.php/news/16348/56/Miguel-Guerrero-desmiente-a-Martinez-Pozo-Euri-Cabral-y-a-Victor-Gomez-Casanova.html

domingo, 16 de octubre de 2011

Alerta máxima en la Junta Central Electoral




Vuelve el fantasma del fraude electoral
Se impone denunciar los aprestos fraudulentos de la mayoría de JCE

La denuncia y reclamaciones del Director de Informática de la Junta Central Electoral, Lic. García, deja ver claramente la vocación fraudulenta de los sectores más oscuros del Partido de la Liberación Dominicana,  para tratar de evitar la expresión de  la voluntad ampliamente mayoritaria del pueblo dominicano, de superar la penosa situación que padece, con la elección de Hipólito Mejía.

En 1978 sucedió algo similar con el Partido Reformista, que tras un intento cuasi golpista de algunos militares, que detuvieron el conteo de los votos en la JCE, se movió para invalidar la votación que le aseguraron el control del Senado y del poder judicial, aunque no pudieron impedir el ascenso de Antonio Guzmán y el PRD al Poder Ejecutivo.

En 1994, el Partido Reformista Social Cristiano, con el control que ejercía Leonardo Matos Berrido sobre ese organismo, se valió de la JCE para excluir a centenares  de miles de perredeístas del padrón electoral en casi todo el país, para declarar ganador de esas elecciones a Joaquín Balaguer; pero la rápida reacción del PRD dentro y fuera del país, con una campaña, para demostrar el fraude cometido, obligó al déspota ilustrado a aceptar que se recortara su mandato por dos años y se prohibiera un nuevo intento de reelección.

Ahora, 18 años después, las maniobras para controlar discrecionalmente el Centro de Cómputos y con éste los listados de electores y el cómputo de votos, parecen anunciar un  nuevo  intento  de fraude electoral.

Hay sin embargo otros signos ominosos de que se pretende violentar con medios ilícitos la soberanía  popular, como  son entre otros los siguientes:

a) La inscripción de dominicanos peledeístas en representaciones consulares donde no hay oficinas de la JCE.

b) La práctica de pasarle por encima a las Juntas Electorales municipales con inspectores que se arrogan la atribución de designar funcionarios de colegios electorales de esas demarcaciones.

c) La designación de numerosos funcionarios de colegios electorales, partidarios del PLD.

d) Hacer programas de cómputos de las votaciones unilateralmente, y pretender presentar un solo resultado parcial, que no permita se reaccione ante el “hecho cumplido”, antes de la proclamación  de un ganador.

e) Designaciones y atribución de funciones por vía administrativa a personas de la confianza del Partido oficial.

Ante la gravedad de esta situación, se impone denunciar a la luz pública y a la comunidad internacional los aprestos fraudulentos de la mayoría de la JCE, para  evitar que puedan ser exitosas esas maniobras y exigir militantemente los controles y equilibrios multipartidistas que garanticen que las elecciones de mayo del 2012 sean un  ejercicio transparente de la soberanía popular, y se evite así una alteración de la democracia y de la paz social dominicana, con sus imprevisibles consecuencias…
Tirso Mejía-Ricart
Hoy
http://hoy.com.do/opiniones/2011/10/15/397474/Vuelve-el-fantasma-del-fraude-electoral
Caricartura: A. Tuedo / La Nación.ar

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Cada dominicano debe $69,190.00 pesos gracias a sus gobernantes



La deuda per cápita de los dominicanos
La situación económica personal o familiar no se puede evaluar al margen de los compromisos financieros del país, que, según el Banco Central, el próximo mes rondarían los 18 mil 500 millones de dólares. En la medianoche del 31 de diciembre, cada dominicano debe comenzar a pensar en la forma de pagar los 69,190 pesos de deuda que a nombre suyo han contraído los gobiernos de los últimos 20 años.
Es la deuda per cápita, dato que se obtiene dividiendo los 18,500 millones de dólares entre los 10 millones de habitantes, y  multiplicándolo por la tasa de cambio actual de 37,40.
Esto representa el 37,2% del Producto Interno Bruto.
En 1966, después de la Guerra de Abril, la deuda externa del país era de 161 millones de dólares. En los 12 años de gobierno de Joaquín Balaguer, alcanzó los 1,353 millones de dólares; siendo duplicada en los cuatro años de Antonio Guzmán, pues al momento de su suicidio estaba en US$2,923 millones.
En los años siguientes la deuda externa fue manejada con prudencia. En el gobierno de Salvador Jorge Blanco se incrementó en 887 millones de dólares. Esa tendencia hacia la baja se mantuvo durante los siguientes 10 años de Balaguer, ya que en el período 1990-1996 la deuda pública se incrementó en sólo 184 millones de dólares.
Sin embargo, el primer período de Leonel Fernández es lo que se podría considerar la antítesis del actual, ya que en el mismo el incremento fue negativo, al reducirse en US$318 millones.
Pero llegó Hipólito Mejía en el 2000 y en sólo cuatro años elevó el monto de la deuda de US$3,676 millones a US$7,300 millones.
El dato es alarmante, pero, en los seis años que lleva de gobierno Leonel Fernández casi ha triplicado el monto, que está en US$ 18,500 millones.
Estos datos son suficientes para que usted medite sobre las causas y los responsables de su deuda.
José Antonio Torres / El Nacional

jueves, 14 de octubre de 2010

Rafael Flores Estrella murió hoy


                      Rafael Flores Estrella.

               Rafael Estrella Ureña, ex-vicepresidente de la República.

Santo Domingo. - Falleció esta mañana el dirigente político Rafael Flores Estrella a causa de un cáncer en la próstata que padecía desde hace algunos años.

Sus restos serán velados a partir de la 11:00 de la mañana en la Funeraria Blandino de la Avenida Abraham Lincoln.

Estrella ocupó el cargo de Secretario de la Presidencia durante el Gobierno de Salvador Jorge Blanco. Además fue diputado al Congreso Nacional y sub secretario de Turismo durante la administración de Antonio Guzmán Fernández.

Hombre de entereza y principios.
Combatió al hombre que enlodó su nombre, Joaquín Balaguer.
Flores Estrella era hermano de Josefina Flores (Doña Fifa), esposa de Johnny Ventura, ambos personas muy queridas.
Era nieto del ex-vicepresidente Rafael Estrella Ureña.
Paz a sus restos.

Juan Santos / Desde La República Dominicana

sábado, 21 de agosto de 2010

Presidentes más eficientes de República Dominicana desde 1930

      Joaquín Balaguer ha sido el Presidente más eficiente de los últimos 80 años.

Estos son los resultados de una encuesta hecha por este portal sobre los presidentes más eficientes desde 1930 a la fecha, aquí están los resultados:

9 - Leonel Fernández Reyna
8 - Donald Read Cabral
7 - Hipólito Mejía
6 - Salvador Jorge Blanco
5 - Jacobo Majluta Azar
4 - Juan Bosch y Gaviño
3 - Antonio Guzmán Fernández
2 - Rafael Leónidas Trujillo Molina (representa todos los presidentes de la tiranía)
1 - Joaquín Antonio Balaguer Ricardo

Soló se hizo una pregunta, cuál cree usted que ha sido el presidente más eficiente de República Dominicana.
Luego se les leía el listado de los presidentes que ejercieron el poder durante estos 80 años.
Es increíble, Joaquín Balaguer está más presente en el corazón de los dominicanos de lo que cualquiera pueda imaginar.
Nota: Los gobiernos de Francis Caamaño y otros efímeros, no fueron tomados en cuenta por no tener votación.
Desde La República Dominicana

jueves, 15 de julio de 2010

Leonel y el destino*



Balaguer desvirgó sin piedad el proyecto moral de los peledeístas, y convirtió la desmemoria en razonable, arrojando al limbo de las conveniencias todo juicio moral que reinventara el país. Desde entonces, el que se encarama en el poder se cree predestinado, se proclama instrumento del destino, y esos fueguitos líricos que le inflaman el pecho espejean el breve instante de sentirse un Dios.

Lo vivimos con Balaguer como un ser absurdamente celestial. Se insinuó en Antonio Guzmán. Trastornó el sueño de Jorge Blanco, y fue la pandereta que le tocó el ridículo tablao de la reelección a Hipólito Mejía.

Ahora Leonel Fernández se declara como un ser nimbado por el destino.

Para los griegos, el destino era más inexorable que la muerte. A la muerte no se le temía, porque era concebida como el tránsito natural de una vida a otra. Pero del destino (La Moira) sí que no se podía escapar. Ni siquiera en los casos que se huía de él se podía uno liberar de sus designios. Quien quiera saber lo que es el destino en la cultura occidental, que lea Edipo Rey, esa obra de Sófocles, en la cual lo predestinado se cumple a pesar de que el personaje marcado por los signos de la tragedia intenta eludirlo desesperadamente. Porque el destino no se construye con marrullerías y engaños.

Pero Leonel Fernández busca su destino, y sabe que su destino es una buena mentira para legitimar la rastrera práctica política dominicana de todos los tiempos. Su destino son los cinco mil millones que se invirtieron del erario para ganar las elecciones de diputados y senadores. Su destino es convertir en canallas a los políticos dominicanos a través del transfuguismo. Su destino es el hecho de que la mortalidad infantil en la República Dominicana creció de 32 a 35 x 1,000 nacidos, en los dos años de construcción del Metro. El destino es el 184% de aumento en los impuestos a la población en lo que va de gobierno.

El destino es su ambición de poder, la pasional aventura de decidir durante años la suerte o la desdicha de muchos otros. Su destino es arroparse en la semidivinidad de sus actos, y prostituir las instituciones con una conducta mágica que le es personalmente atribuida, al denigrar a los pobres entregándoles canastas financiadas con dinero de los contribuyentes como si fuera un despliegue de su bondad personal. El destino es mantener el Estado anómico, culipandiao ante el corrupto militante del partido.

Y es, además, decir una cosa y hacer otra, como en el caso de la educación y la salud, que en el discurso del gobernante son privilegiadas, pero en la ejecución se postergan para invertir en el Metro que ese destino ha colocado por encima de todos los sufrimientos del país.

Ahí está el Destino, Señor.

Andrés Luciano Mateo
Clave Digital
http://www.clavedigital.com/App_Pages/opinion/Firmas.aspx?Id_Articulo=18137
* Este artículo fue publicado el 11 de enero de 2007, en Clave Digital, página 22.

viernes, 9 de noviembre de 2007

50 años de crecimiento y de inequidades en República Dominicana



La concentración de las riquezas han excluido a millones de dominicanos y dominicanas de los resultados positivos de 50 años continuos de crecimiento económico
¿Cómo es posible que en 50 años consecutivos de crecimiento económico las inequidades o asimetrías económicas y sociales se amplíen en vez de disminuir? Esta pregunta se la hace mucha gente dentro y fuera del país, sobre todo especialistas en temas económicos y sociales. Sin hurgar mucho en las reconditeces de las políticas públicas y sin la necesidad de elaborar largos, costosos y complejos estudios es fácil responder que la llamada “clase política” de la República Dominicana no ha gobernado, durante ese período, con la intención o meta de resolver los grandes y estratégicos problemas de la nación.

Yo diría que con la excepción de los gobiernos del profesor Juan Bosch y de Antonio Guzmán Fernández, ambos del Partido Revolucionario Dominicano, los gobernantes y sus seguidores se han limitado a disfrutar de las llamadas “mieles del poder”, a acumular fortunas junto a sus auspiciadores de turno –generalmente empresarios y aspirantes a tales—y a buscar las maneras de cómo perpetuarse en el poder.

No es casual, entonces, que casi el 100% de quienes han usufructuado el poder político en el país sean hombres y mujeres afortunadas y acomodadas, muchos de ellos y de ellas sin necesidad de emplearse o poner la mano en el arado por el resto de su vida. Para alcanzar estas metas, muy alejadas de los intereses y las necesidades de la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas, los políticos locales han formado tándem con las élites de los negocios, con influyentes sectores militares y con figuras claves de los altares eclesiásticos.

No es casual, entonces, que los políticos dominicanos sean personas adineradas o en vías de serlos y que sus aliados claves en el ejercicio del poder también amontonen bienes y riquezas. Se trata de un juego de ganadores, donde todos los participantes ganan, y ganan mucho.

Siempre he considerado que desde la Economía y desde la Sociología y la Política fue razonable el ejercicio balaguerista dirigido a promover el nacimiento y la expansión de un segmento empresarial y una burguesía inexistentes. Era, pienso, una premisa obligada, un necesario punto de partida. También que se diseñaran políticas públicas para lograr el resurgimiento de aquellos grupos empresariales que Trujillo ahogó o impidió su desarrollo. Es probable que el establecimiento de un régimen democrático de corte occidental exigiera estos pasos basales. Pero no es comprensible ni es razonable que el cumplimiento de esta fase del proceso se convirtiera en una meta en sí misma, como ocurrió en todo el balaguerato, y posteriormente.

Mantener estas políticas a través de medidas fundamentalmente económicas y de inversiones públicas, acompañadas de restricciones a los ejercicios de los derechos laborales ciudadanos, ha dejado como resultado un tinglado de inequidades y asimetrías que con el tiempo han desdibujado la sociedad dominicana y amenaza con transformarla en un caos que simula ser una nación organizada. En efecto, el mantenimiento de políticas públicas que favorecen la acumulación de capitales y la concentración de las riquezas han excluido a millones de dominicanos y dominicanas de los resultados positivos de 50 años continuos de crecimiento económico.

De otro modo no podríamos explicar la proliferación de fronteras internas y de las constantes emigraciones hacia el exterior, sobre todo hacia Estados Unidos, Puerto Rico y Europa. Emigraciones que, está harto demostrado en sondeos y estudios, son motorizadas por la necesidad de encontrar mejores medios de vida.

Tómese como ejemplo, para un mejor entendimiento de nuestras ideas, las fronteras internas que existen en un territorio como la zona metropolitana. Social y económicamente pueden instalarse corredores entre zonas y barrios que están cercanos o colindan, pero difieren de manera esencial por los niveles de ingresos de sus habitantes, por la calidad de sus viviendas, por la existencia o no de los servicios públicos, por el orden público, por los niveles de escolaridad de sus niños y jóvenes, etcétera.

Estos fenómenos, amigo lector, no han surgido por generación espontánea. Son el resultado neto de unas políticas públicas muy bien concebidas y ejecutadas, como apuntamos en las notas del miércoles.
Bienvenido Álvarez Vega
HoyDigital.com.do