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martes, 2 de julio de 2019

19 años en el gobierno han convertido al Estado en patrimonio privado de una cúpula partidaria


EL ENFRENTAMIENTO EN EL CONGRESO

Los violentos acontecimientos ocurridos la semana pasada alrededor del Congreso Nacional han perturbado profundamente a la nación. La sede del poder legislativo, el primer poder de la República, fue el más reciente escenario de la desmesurada ambición por el poder que los dos bandos de la cúpula del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) vienen demostrando desde hace más de un año, afectando gravemente la democracia dominicana.

Diecinueve años de predominio del PLD en el gobierno han convertido el Estado en patrimonio privado de una cúpula partidaria, con vocación absolutista, que ha sometido las instituciones públicas a dos proyectos personales de poder y enriquecimiento. Esa desenfrenada lucha, en vez de dirimirse en las instancias internas del PLD, ha llevado al Poder Ejecutivo a agredir con una severidad desproporcionada a legisladores de su propio partido y a ciudadanos, así como, insólitamente, a ocupar manu militari el Congreso.

Este desenlace ha sido el resultado de un control casi absoluto de los poderes públicos, que se agravó significativamente a partir de la modificación de la Constitución de 2010, lo que politizó las instituciones y transformó al PLD en un partido-Estado. Desde entonces, se acentuó el conflicto interno y brotaron las pasiones de las dos corrientes que se disputan el poder en ese partido, sin mesura o árbitro alguno que imponga límites, arrastrando irresponsablemente al país hacia una espiral de desestabilización institucional del Estado y poniendo en peligro nuestra vida democrática.

Este enfrentamiento se lleva a cabo bajo el pretexto de si se reforma o no la constitución, desplegando un sórdido conflicto de intereses entre dos grupos cuyo único objetivo es controlar el poder y el presupuesto nacional a toda costa: buscando uno la reelección y el otro volver al poder.

Cínicamente, el PLD somete hoy nuestra democracia y la existencia de las condiciones básicas para una vida ciudadana digna y estable, pacífica y segura, al reino de la incertidumbre con un silencio desconcertante del presidente, mientras, se adueñan de nuestras calles los delincuentes, el miedo y la inseguridad; se amenaza peligrosamente nuestra principal industria, el turismo; se pasea impunemente la corrupción por los pasillos de nuestras instituciones; y se deterioran los servicios públicos, como los vinculados a la salud, la energía eléctrica, el acceso al agua potable y a una educación de calidad.

Para colmo, el esfuerzo de un grupo de periodistas a escala internacional ha revelado un nuevo componente del caso Odebrecht, en relación a Punta Catalina, que afianza mi convicción de que el país requiere una gran renovación ética e institucional.

El grotesco espectáculo de las facciones peledeístas ha traído de vuelta la triste etapa del caudillismo, que pensábamos desterrada de nuestra vida política nacional por sus resultados catastróficos para el país, amenazando con sumirnos en el caos y la desesperanza. Pero no, no permitiremos que eso ocurra, no lo lograrán.

Hoy, reitero mi compromiso y el del Partido Revolucionario Moderno (PRM) de luchar en contra de una reforma constitucional, cuyo único propósito es restaurar el reeleccionismo, que tanto daño le ha hecho al país, y de producir el cambio democrático que reclama el sentimiento público de la nación.
Tras la salida del PLD del poder, será imperativo establecer una clara separación entre el partido y el Estado para poder restablecer la autonomía y libertad de acción del poder congresual, judicial y electoral, así como la más absoluta y total independencia del ministerio público, después de amplias consultas, requisitos imprescindibles para garantizar la vigencia del imperio de la ley y un verdadero Estado de derecho.

Por todo ello, estoy convencido de que hoy más que nunca es necesario cohesionar las fuerzas genuinamente democráticas de la nación en una gran concertación opositora, enfatizando, en base a un programa de gobierno compartido, los aspectos que nos unen para sacar al PLD del poder y llevar a cabo el cambio democrático que con urgencia exige el pueblo dominicano.
Nuestra causa es plural y patriótica. Invito a todos los que creen que nuestro país no va por buen camino, sin importar el color distintivo del partido por el cual simpaticen, a cambiar radicalmente el rumbo de nuestro destino nacional.

Reitero mi firme voluntad de contribuir a producir el cambio de gobierno que requiere y exige la nación, para así recuperar y avanzar las conquistas políticas, sociales, económicas y culturales logradas tan arduamente por el pueblo dominicano.

No tengamos duda alguna, dominicanas y dominicanos: ¡El cambio va!


Luis Abinader Corona
Dibujo: Wilson Morfe

jueves, 23 de marzo de 2017

Optimistas y pesimistas están en el mismo bando


El silencio del PLD
El ciudadano que cree que aquí no va a pasar nada es un pesimista. El político que piensa que aquí no va a pasar nada es un optimista.

En realidad... que no pasara nada es lo más grave que puede pasar, así que optimistas y pesimistas están en el mismo bando. No es un juego de palabras; es más o menos el punto donde se encuentra la sociedad dominicana ante el caso Odebrecht.

Odebrecht no mancha solo a un partido. Desnuda un sistema político, descubre ante el ciudadano todas las vergüenzas de una democracia defectuosa. Eso incluye la apatía o connivencia de los votantes. Con Odebrecht se sientan en el banquillo el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial. La democracia de funditas y acuerdos político empresariales reventó. No da más de sí, mucho ha durado. Los empresarios/políticos que jugaban con ventaja, también. Todos los poderes bajo la lupa.

El PLD como partido -no como Gobierno- debería haber respondido ya de manera oficial a las revelaciones y/o declaraciones de Minou, Felucho, Euclides Sánchez... En este caso el silencio no parece prudencia sino desconcierto. ¿Sus bases no lo piden? La única vía de salida que tiene un partido cuestionado por corrupción es condenar a los corruptos. ¿Cuál otra? Si el Estado aceptó 192 millones como multa por los sobornos es que acepta que ocurrieron. El sobreprecio viene por añadidura.

La pregunta es si el PLD tiene la voluntad de regenerarse o no se ve con fuerzas para limpiar la casa. Porque puede superar la tormenta Odebrecht si está dispuesto a pagar el precio. Lo que no superará es una salida en falso.

Lo que está en juego no es Punta Catalina, ni siquiera el PLD. Está en juego todo el sistema.

Inés Aizpún
IAizpun[@]diariolibre.com
AM
Diario Libre
Arte: Wilson Morfe

jueves, 25 de junio de 2015

No es justo echar a quienes han pasado toda su vida en nuestra tierra


Sin la sentencia 168-13 esto no estaría pasando
Escandalizados, todos pedimos hoy la cabeza del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, y nos unimos en defensa de la nación. Nos molesta, como tiene que ser, que a alguien se le ocurra sugerir un boicot contra el turismo dominicano sólo porque hemos decidido que ha llegado el momento de regularizar la migración.

Nadie puede criticarnos por pretender que los extranjeros que viven en la República Dominicana lo hagan de manera legal. Tampoco que repatriemos a quienes no han puesto al día sus papeles.

El problema, sin embargo, no es precisamente ése. Lo que se nos critica, con mucha dureza, es que terminado el plazo del Plan de Regularización deportemos también a los dominicanos despojados de la nacionalidad con la sentencia 168-13.

“Las recientes acciones en la República Dominicana contra los dominicanos descendientes de haitianos son deplorables. Rezamos por la igualdad y la justicia”, tuiteó De Blasio el día 21.

Como De Blasio, Human Rights Watch se pronunció contra la expulsión de los hijos de haitianos que nacieron en República Dominicana. Y es que muchos, a pesar del proceso de nacionalización, aún no tienen sus documentos.

Aunque República Dominicana tiene todo el derecho de mantener en su territorio a quien quiera, debe tener cuidado cuando se trata de gente que ha nacido en el país: no es justo echar a quienes han pasado toda su vida en nuestra tierra. Lo que se nos pide es, precisamente, eso: no tratar a los desnacionalizados igual que a los inmigrantes ilegales. Sus estatus no son comparables. Separemos ambas cosas.


Marien Aristy Capitán
Hoy
Dibujo: Wilson Morfe

domingo, 15 de marzo de 2015

Guerra entre danilistas y leonelistas


Leonel pone en jaque a danilistas continuistas: Análisis de Juan Bolívar Díaz
Cuando parecía que la corriente que promueve la reelección del presidente Danilo Medina ganaba terreno, el expresidente Leonel Fernández dio una exhibición de fuerza y formalizó su decisión de buscar una vez más la candidatura presidencial de su Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

El expresidente procura salirse del cerco en que lo colocaron las acusaciones del convicto narcotraficante Quirino Paulino Castillo, imposibilitar una reforma constitucional que viabilice la reelección y prevenir que no abran juicio por corrupción a su brazo derecho y alcancía Félix Bautista, con un dictamen de instrucción pendiente para el 27 de marzo.

Gran exhibición de fuerzas

Consciente de que el presidente Danilo Medina ha evadido comprometerse en el proyecto continuista que alientan muchos de sus parciales, Leonel Fernández hizo esta semana una jugada maestra con exhibición de fuerzas internas y el anuncio formal de que se lanza a la búsqueda de la candidatura presidencial del PLD

En tres días consecutivos, Leonel se reunió con por lo menos la mitad de los 31 senadores y del centenar de diputados del PLD así como de los integrantes de su Comité Central, evidenciando las dificultades de reunir los dos tercios de los integrantes de ambas cámaras legislativos necesarios para convocar la Asamblea Nacional y proceder a aprobar una reforma de la Constitución.

Fernández busca salir de la posición defensiva en que lo habían dejado las acusaciones de Quirino Paulino, al tiempo de advertir el alto costo que podría tener el intento de modificar la Constitución para abrir espacio a la repostulación del presidente Medina. Como los reeleccionistas pedían la convocatoria del Comité Político, donde tendrían mayoría para disponer una reforma constitucional, Fernández se adelantó a mostrar que tiene suficientes votos para evitarlo, ya en el decisivo Comité Central, como en las cámaras legislativas y la Asamblea Nacional.

En la reunión del jueves donde se dijo que había comprometido el respaldo de unos 312 de los 635 miembros del Comité Central de su partido, Leonel proclamó que “hay que respetar la Constitución” y adelantó que inicia un recorrido nacional procurando apoyo a su precandidatura. Eso en medio de afirmaciones de algunos legisladores, como Adriano Sánchez Roa, de que de ninguna forma votarían para abrir campo a la reelección.

Para salir del cerco Quirino

Tal como se había advertido en el “tema de Hoy” del 11 de enero (“Alta temperatura en la lucha Danilo/Leonel por el PLD“) los leonelistas salieron adelante proclamando la precandidatura de Leonel convencidos en que le favorece una definición que no puede adoptar el presidente Medina, que así es más difícil maniobrar en su contra y que el temor a la división llevará a un pacto de alternabilidad entre los dos líderes peledeístas.

La alarma ha cundido en las últimas semanas entre dirigentes del partido gobernante y articulistas y columnistas asalariados convencidos de que una división entre sus dos líderes sería tan extensa que provocaría la pérdida del poder el año próximo. Y justo sobre ese temor se lanza la precandidatura de Fernández para darla por hecho cumplido y dificultar el paso a sus contrincantes internos.

Leonel buscaría salir del “cerco Quirino”, sobreponiéndose a las acusaciones que lo vinculan a financiamiento del narcotráfico, tratando de dejar atrás el escándalo sobre la base de que detenerse implicaría reconocimiento de su implicación y colocarse en una posición de debilidad. Al fin y al cabo él llevaba ya dos años promoviéndose por todo el país, período en el cual se comparó con figuras históricas como Aníbal, Moisés y Buda. El 22 de febrero, presidiendo un acto de apoyo del MODA en medio del escándalo Quirino, Fernández proclamó que los vientos que soplan a su favor lo llevarán de nuevo al Palacio Nacional en el 2016.

Leonel tiene un desafío pendiente para el 27 de este mes, cuando el juez de instrucción Alejandro Moscoso Segarra deberá dictaminar si se abre proceso judicial a Félix Bautista. Tratándose de un juez vinculado a él y al acusado, se descarta que se pronuncie por el juicio, sobre todo si Leonel está en perspectiva de ser el candidato del 2016. Cualquier decisión sería apelada, pero indicará hacia dónde soplan los vientos en la Suprema Corte bajo dominio leonelista, en cuya constitución Bautista jugó papel estelar.

Sin Leonel no hay nada

Los acontecimientos han demostrado que a Leonel no se le puede subestimar, que mantiene un alto apoyo en un partido que gracias a él ha disfrutado del poder durante más de 14 años, incluyendo la última década, y con una concepción tan providencialista que sólo derribándolo podrían lograr que sacrificara sus aspiraciones para viabilizar la repostulación y reelección de Danilo Medina.

Ni aún el incremento de la tasa de rechazo que registra Leonel en las encuestas le ha restado una proporción significativa de su apoyo interno, en razón de que el presidente Medina no ha dado señales públicas de que se la jugará buscando la repostulación. Incluso hay quienes sostienen que el mandatario ha cifrado su gran aceptación en rehuir los conflictos y que prefiere mantener la palabra empeñada de respeto al mandato constitucional. La confrontación con Leonel le bajaría de inmediato su popularidad y le distraería del gobierno. Se cree que él preferiría concluir con alta aprobación, convencido de que nadie podría quitarle la candidatura en el 2020, independientemente de que el PLD gane o pierda el año próximo.

Nadie debe ignorar que para aprobar la ley de convocatoria de la Asamblea Nacional para reformar la Constitución se requieren dos terceras partes de los votos de cada cámara, lo que es imposible si Leonel conserva el apoyo de la mitad, y dicen que tiene un poco más. Aún con todos los peledeístas, todavía faltarían 17 votos, que tendrían que “conquistar”, probablemente con costo económico e institucional, entre los 10 reformistas, los 79 del PRD-PRM y menos probablemente del dueto Minou-Guadalupe para alcanzar los dos tercios de los integrantes de la Asamblea Nacional que son 148. El PLD tiene 100 diputados y 31 senadores.

Hay riesgos con Leonel

Los danilistas tienen razón en su planteamiento estratégico de que el presidente, cuya repostulación es aprobada hasta por el 70 por ciento en las encuestas, les daría mayores garantías de continuar en el poder. Apuestan a la convocatoria del Comité Político donde tendrían más de la mitad de los 35 integrantes. Pero no parece claro en el Comité Central que es el órgano partidario que tendría que adoptar una decisión que, sin una mayoría significativa, podría implicar una temida división. Los peledeístas se miran en el espejo del PRD, dónde ellos mismos protagonizaron una de sus múltiples divisiones.

Leonel se beneficia también de que la oposición política sigue dispersa sin haber logrado orquestar una candidatura que pudiera generar una confluencia de fuerzas y poner en peligro el dominio peledeísta. Si eso estuviese ocurriendo, muchos peledeístas preferirían “el camino más seguro de la reelección”.

Aunque insisten en pedir la reunión del Comité Político a los danilistas lo que les puede convenir es ganar tiempo para ver si el Partido Revolucionario Moderno pasa la prueba de la elección de su candidato presidencial, que si resulta Luis Abinader, pudiera convertirse en una amenaza al predominio peledeísta, ya que las encuestas lo ponen en competencia con Leonel desde una primera vuelta. Eso les permitiría fortalecer su planteamiento del camino seguro.

Las perspectivas actuales indican que Leonel Fernández tiene muchas posibilidades de volver a encabezar la boleta del PLD y retornar al poder en el 2016. Pero contradictoriamente, su taza de rechazo y las acusaciones de corrupción que le persiguen lo presentan como el mayor factor que podría impulsar una concertación de oposición llamada a beneficiarse de los temores que el exmandatario y su endiosamiento generan hasta en los poderes fácticos, nacionales e internacionales.-

Juan Bolívar Díaz
Hoy

jueves, 23 de octubre de 2014

El embajador Sergio Vargas


La ética del merenguero
Privando en “tíguere”, e instalándose como un pachá en la degradada atmósfera de la sociedad dominicana, el merenguero Sergio Vargas nos restregó su ética: “Todo el que pueda buscarse sus cuartos en esta sociedad, que los busque (… ). El fin justifica los medios”- exclamó. Pocas gentes dan en público un portazo tan rotundo a los valores, y se reconocen en la conciencia del culpable y en la del desdichado; porque no es más que un desdichado quien recomienda la ausencia de virtud en la búsqueda del triunfo, y porque desde Aristóteles, para la ética, no toda forma de triunfar vale.

En estos días está circulando un pequeño libro del reconocido filósofo español Fernando Savater, titulado “Invitación a la ética”, y copiaré su breve y sustancial definición: “Llamo ética a la convicción revolucionaria y a la vez tradicionalmente humana de que no todo vale por igual, de que hay razones para preferir un tipo de actuación a otros, de que esas razones surgen precisamente de un núcleo no trascendente sino inmanente al hombre y situado más allá del ámbito que la pura razón cubre”. Exactamente todo lo contrario de lo que el arrogante merenguero recomienda se haga en la sociedad dominicana, porque puede que exista una enorme disparidad de criterios respecto de la razón moral, pero eso que Savater dice que “está situado más allá del ámbito que la pura razón cubre” se llama valores, y a una sociedad le es imposible vivir sin valores. Los valores conforman la expresión concentrada de las relaciones sociales, y actúan como normas, como cemento invisible, de la actividad práctico social de los hombres y las mujeres a lo largo de la historia. Cuando la escala de valores se sume en una elasticidad tan permisiva e inmoral como la que proclamó el merenguero Sergio Vargas se prostituye el orden de las relaciones sociales.

La corrupción, por ejemplo, es un antivalor. Está opuesta a la honradez, a la honestidad, a la responsabilidad, a la solidaridad, etc. Por lo tanto, no debería valer por igual ser corrupto a ser honesto, solidario, honrado. Los valores son también un reconocimiento del otro, nos empujan a la convicción revolucionaria de que nos habla Fernando Savater cuando establece que en la interactuación social “no todo vale por igual”, y de que “hay razones para preferir un tipo de actuación a otros”. La corrupción no es algo natural, no define la condición genética del dominicano, no está cifrada en la biología particular del ser nacional, no tiene nada que ver con ser blanco, negro o mulato. La corrupción es una práctica, un modo de “hacer” de quienes nos han dirigido. Pero como se ha reiterado una y otra vez históricamente hablando, y se legitima en la impunidad; fenomenológicamente se describe como algo “natural” y “propio del dominicano”. Quienes asumen como naturales las prácticas repetidas de abandono de la escala de valores degradan la convivencia civilizada. Yo no aspiro a que las ínfulas y el engreimiento del cantante de merengue comprendan esta zozobra abstracta de luchar por valores, sobre todo porque él sabe muy bien cómo se corta el bacalao en la República Dominicana; aunque espero que sus recomendaciones no influyan en quienes pudieran admirarlo como artista. La corrupción se ha ganado su propio derecho a estar presente en la subvertida forma de razonar la práctica política en nuestro país, y son pocos los “líderes” que se han sustraído del embrujo de la concepción patrimonial del Estado.

Casi todos los filósofos que han tratado el problema de la ética dicen que los valores brotan del querer. Porque el ser humano es una creación social inacabada, y no es lo que debería ser, sino lo que es. El propio Fernando Savater explica, en el libro que ya hemos citado, que “partir del querer del hombre significa que éste no está dado de una vez por todas, no se configura como una naturaleza definida desde la necesidad de modo plenamente acabado, sino como un hacer que se abre a lo posible desde la libertad en cada decisión”. Por eso, cualquier discurso ético no puede presentar una descripción exterior de la conducta humana, sino que debe proponer un ideal. Pero un ideal enteramente realizable, no un sueño impotente que anhela lo imposible. Nuestro querer es vivir en una sociedad empinada sobre un régimen de consecuencias. Y eso es posible. Como derrotar la ética del merenguero, también es posible.

Andrés Luciano Mateo
amateo@adm.unapec.edu.do 
Hoy.com.do
http://hoy.com.do/la-etica-del-merenguero/
Dibujo: Wilson Morfe

Escuche y vea lo que el embajador adscrito al Ministerio de Relaciones Exteriores (desde 2010), el merenguero Sergio Vargas, expresó en televisión nacional en uno de los programas de mayor audiencia nacional e internacional (y hasta este momento sigue siendo embajador adscrito)


jueves, 17 de julio de 2014

Solicita al Presidente devuelvan RD$180 millones al BNV


Primera espístola a Danilo
Le escribo directamente porque la sociedad dominicana ya ha pasado a vivir el tiempo de lo impensable, y porque de alguna manera todo cronista de lo social aspira a expresar el alma machucada de su pueblo. Le voy a hablar de lo ocurrido en el Banco Nacional de la Vivienda, como un punto degradante de la práctica política dominicana del cual usted no se puede sustraer. Le estoy pidiendo que obligue al grupo de funcionarios del BNV, encabezados por el dirigente del Partido Reformista Quique Antún, a devolver los 180 millones de pesos del erario que se adjudicaron, y que someta a una investigación estricta la operación.

A Danilo Medina le ha sido muy exitoso en otras circunstancias administrar el silencio. Al Presidente de la República el silencio es una indigna abdicación de sus responsabilidades públicas frente al despojo de la riqueza social. Un Presidente de todos tiene que sentir, como dice Maurice Clavel, “la beatitud al mismo tiempo que el espanto”. Y este es el caso.

Aunque sé que usted posee el legajo de documentos elaborado por empleados del BNV que han descrito el tinglado que se levantó para armar el despojo, con un amigo común le estoy enviando copia fiel de lo que ocurrió, según los denunciantes. En un país donde no hay un régimen de consecuencias no es extraño que un funcionario haga de su gestión una fuente de acumulación originaria.

Nuestra cultura ha sido dislocada por una práctica casi salvaje de corrupción, y en los tiempos que transcurren parece que bordeamos el crepúsculo pálido y chato de nuestro derrumbe. (Ver: “El derrumbe”, de Federico García Godoy). Pero lo ocurrido en el BNV, además de un hecho jurídicamente imputable, es una injusticia de esas que parecen petrificar el mundo. El 85% de las pensiones del sector público no llegan a los cinco mil pesos. Hay más de ciento cincuenta mil cañeros de los ingenios del CEA que nunca han recibido una pensión, los viejitos arrojados como bagazos en los ayuntamientos del país reciben pensiones de hasta dos mil pesos, cuando les pagan; y son innumerables los maestros del sistema público que reciben de cuatro a cinco mil pesos mensuales.

¿Cómo es posible que funcionarios públicos de reciente ingreso al BNV levanten un plan complementario ilegal (abiertamente violatorio de las disposiciones del Presidente Medina), y se apropien de 106 millones para capitalizarlo; auto asignándose partidas millonarias muy por encima de lo aportado por ellos? ¿No fueron los ciento seis millones sobrantes de la liquidación del plan anterior la base de la capitalización del “plan complementario” ilegal; y sin embargo únicamente sesenta y un empleados fueron los beneficiados de la asignación de sumas millonarias? ¿Préstamos flexibles no reembolsables” para completar los 180 millones de pesos del Plan ilegal, en una institución técnicamente quebrada?

Señor Presidente, usted debería saltar de la “beatitud al espanto” -como ya le dije que dijo Clavel- y dar un soberbio puñetazo sobre el escritorio. Hay un deber moral, una obligación ineludible que lo empuja a actuar. Fueron cientos de veces que usted dijo en público que por un simple rumor llamaría a dar cuentas a sus funcionarios. ¿Acaso lo decía usted por el hambre de mandar y no por la voluntad de obrar, y sobre todo de hacer obrar a los demás? Somos un pueblo nómada, la corrupción y el terror se han convertido en factores de producción de riqueza. No enseñe usted la sumisión a lo mal hecho, y la admiración por el “héroe” que se empina sobre la riqueza social, para robarse una alta cuota de la felicidad ciudadana. Es como si toda la sociedad se sintiera indefensa ante sus jefes que administran el silencio en torno de sí mismos, y hablan de la “gobernabilidad”, para excusar su falta de acción frente al latrocinio. Pero no actúan.

No soy más que un humilde “escribidor” que observa con ojos atentos la sociedad y el tiempo que le ha tocado vivir. No albergo ninguna esperanza. No despliego ninguna nueva certeza. Pero estoy profundamente convencido que debe repudiarse el falseamiento que se ha hecho de nuestra existencia, que impide que podamos reconocer a nuestros “líderes” tal como son. Es confiando en su propia palabra que le he escrito esta Epístola primera, y apoyado en todo lo que usted vendió como imagen, quedo a la espera de su puñetazo colérico en el escritorio. Y usted, de mi segunda Epístola.

Andrés Luciano Mateo
amateo@adm.unapec.edu.do
www.hoy.com.do
http://hoy.com.do/primera-epistola-a-danilo/
Viñeta: Wilson Morfe

domingo, 15 de junio de 2014

Leonel Fernández y Rafael Leónidas Trujillo Molina


Minimizadores de los dominicanos: Trujillo y Leonel
Hoy es un día muy significativo para lo que seríamos los dominicanos después de la ocurrencia de una acción patriótica, que aparentemente culminó en un rotundo fracaso con la muerte de 190 expedicionarios. Fue un día como hoy, hace 55 años, cuando llegaron los expedicionarios para conmocionar las conciencias dormidas de la población y sembrar la simiente de todos los acontecimientos sociales ocurridos desde esa fecha.

La siembra de esa simiente de la libertad fue abonada con mucha sangre. Aquella década de 1960 adquirió las dimensiones de un crisol de la libertad, que nos permitió, a todos los dominicanos, vernos liberados de la larga tiranía, sacar de adentro las virtudes y defectos, siendo estos últimos los que han predominado en los pasados 53 años.

El período ha sido abundante en su caudal de los personajes que han pululado en el acontecer nacional, vendiéndose como los apóstoles de la democracia y de la honradez, en contraposición a lo que ya se había vivido con la dictadura de Trujillo, que bien supo manipular y aplastar las conciencias de los dominicanos, los cuales, con miedo e irresponsabilidad, le dejaron hacer hasta convertirlo en el monstruo que nos aplastó por 31 años.

En el país han surgido muchos personajes que se han granjeado el apoyo popular, y se les ha seguido creyendo como poseedores de las herramientas para preservar la nacionalidad y engrandecer la Patria, pero finalmente todos terminan en grandes fiascos, por la ciudadanía descubrir el motivo de sus acciones, buscando gravitar permanentemente sobre los demás compatriotas en base al engaño y atrayéndonos con falsas ilusiones de bienestar, como son los casos, en su debido contexto de historia y época, de Trujillo y Leonel.

Aparentemente son dos caracteres muy distintos, para ser considerados alineados en una misma línea de acción y de estrategia política. Uno, ya ultimado hace 53 años, nos dejó un país sumiso y temeroso, que con tantos años transcurridos, lo único real fue impulsar a sus herederos políticos al asalto de los bienes públicos.

El otro, Leonel, con vigencia actual y gravitación sólida en la vida y política dominicana, ha utilizado los recursos del poder, mediante la concesión de prebendas en perjuicio del Estado, creando una corporación política de reconocidos políticos peledeístas y allegados, que se han convertido en una fuerza poderosa de la economía y trastornadores del desarrollo cívico del país.

Mientras Trujillo se definió como un señor de horca y cuchillo, y sus acciones materiales era aplastar o eliminar al adversario, Leonel, con la palabra, ha sido más eficaz y ha maniobrado para configurar una poderosa maquinaria política y económica de adhesiones muy peculiares, en que la capacidad de generar riquezas ha estado apoyada durante sus gobiernos en un elevado endeudamiento externo de préstamos de supuestas blandas condiciones crediticias y muy saludables a la hora de repartir comisiones; con esto se han generado riquezas que le permite tener una asociación de políticos empresarios de exitosa carrera en la pasada década; esa agrupación es incondicional y adicta a su persona, que le asegura el éxito en cualquier campaña que se proponga realizar en un futuro cercano, contando con la atracción envolvente de su verbo.

Trujillo magnetizaba con su presencia y su proverbial generosidad para repartir favores a sus favoritos de todos los pueblos, cada quien esperaba en sus casas el cargo con que soñaban y muchas veces salían agraciados para ser tomados en cuenta por esa generosidad del dictador.

El caso de Leonel, apoyado en su inteligencia y habilidad innata, “arranca” de la base en la cual él considera a los dominicanos que no sabemos conceptualizar. Se concluye, entonces, que a todos se nos puede meter en un puño con el uso de un razonamiento simplista, bien llevado y atrayente. Se nos confunde a la hora de no poder sacudirnos de un derrotero adocenado, trazado y marcado por él en base a una sumisión de recompensa económica por su visión tan peculiar de su democracia, pero muy particular y estructurada para darle beneficios solo a los leales seguidores. Estos asumen el ejercicio de todas las tareas útiles en la política, desde las que se pueden ver y aquellas que solo se conciertan en secretas alcobas y lejos del ruido público.

Fabio Herrera Miniño
herreraclubnaco@gmail.com 
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy.com.do
http://hoy.com.do/minimizadores-de-los-dominicanos-trujillo-y-leonel/

sábado, 22 de marzo de 2014

El país seguirá sometido a la arrogancia peledeísta


El autoritarismo con manos de seda
Los políticos de mas rancia estirpe del PLD desde que fueron gobierno por primera vez en 1996, se nos presentaron como un regalo de Dios para gobernar a los dominicanos y enseñarnos a ser civilizados, permitiéndoles en su accionar ser engreídos, tozudos y prepotentes para civilizar, mediante la exhibición de una actitud arrogante y de mucho atropello a los demás. Con el paso de los años se ha agudizado y tienen la libertad de expresar, sin sonrojos, que ellos continuarían gobernando hasta el 2044.

Tal actitud tan marcada, de siempre pretender aplastar a la opinión pública, es por disponer de un cuerpo pensante de los medios de expresión, comiendo de sus manos con jugosos aportes del Presupuesto nacional, que a muchos de ellos les permite hablar de sus vacaciones de invierno en Vail, Colorado o del mejor vino español de la cosecha más rancia.

Los peledeístas, ante la ausencia de una oposición creíble, coherente y responsable, han podido armar una estructura mediática para aplastar a los dominicanos, suavizando sus acciones, presentándose como los mejores abanderados del civismo y protección de los intereses de los dominicanos, distinto a los que cada día se están destripando internamente, exhibiendo groseras ambiciones de querer ser presidentes y no darle paso a otros más capacitados, si no son ellos que se hunda su partido y el país, en consecuencia, el país seguirá sometido a la arrogancia peledeísta que muy bien se ganó el mote de los comesolos.

Esa creencia de la superioridad morada, y sus declaraciones como verdad inmutable, ha llevado a los peledeístas a inflar su ego autoritario, y no aceptan que nadie los rebata con argumentos; lo que ellos dicen, debe ser acogido como palabra divina; con resignación y obediencia ciega, someterse a un partido que surgió como una variante marxista que celebraba casi ya la victoria en Vietnam en 1973.

No es extraño la forma de como los gobiernos morados han logrado imponer varias reformas fiscales, que a nombre de mejorar la situación social de la mayoría de los dominicanos, han alcanzado niveles de recaudación nunca antes imaginado en la economía nacional. Pero con mayores ingresos, los niveles de corrupción se han elevado increíblemente, reflejándose por la percepción del ciudadano de que los políticos, pululando en torno al poder de turno, se han nutrido generosamente de esos recursos y ya no lo disimulan con sus gastos conspicuos, con sus comilonas, sus vehículos de lujo, sus residencias, sus amantes y una actitud despreciativa hacia los que fueron sus amigos y compañeros cuando ellos andaban en chancletas.

El autoritarismo de la administración actual trajo en cartera el plan de gobierno de los cuatro años para cada una de las actividades a realizar y ser aceptadas por todos, se pone de manifiesto en sus actuaciones donde se irritan cuando se les rebaten sus imposiciones desde arriba, como la famosa sentencia #168-13 que ha dejado muy mal parado al país al querer imponer un proceso para el cual el gobierno no tenía las herramientas de iniciar la organización de una situación que se arrastra desde cuando Haití se apoderó de los cuatro mil kilómetros cuadrados y se le santificaron en 1929 y 1936. El país no estaba preparado para contrarrestar las críticas cada vez más severas por haber actuado correctamente para defender la soberanía.

Y ese autoritarismo con manos de seda se puso de manifiesto en la forma tan altera y compulsiva al anunciar los nuevos niveles de tarifa para los peajes, que por la ola tan severa de oposición, obligó a las autoridades a retractarse y decir que eso era para estudio, pero los hechos al ver de como se están reconstruyendo y remodelando las estaciones de peaje, dicen otra cosa para el cobro en doble vía. De seguro se rebajarán las tarifas anunciadas ante la reacción tan adversa de la ciudadanía decidida a no aceptar esa terquedad y engreimiento de los funcionarios de que, sus decisiones, deben considerarse como mandato divino y aceptarse como tal como si fuéramos una gleba esclava sometida al todo poderoso partido.

Fabio Herrera Miniño
herreraclubnaco@gmail.com 
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy Digital.com
http://hoy.com.do/el-autoritarismo-con-manos-de-seda/

jueves, 20 de marzo de 2014

República Dominicana: Secuestrada por un poder sin frenos


El guardia con el tolete
En “Ideas de bien patrio”, el insigne Ulises Francisco Espaillat describe la incidencia del generalato en la deformación  del aparato institucional, y opone, idealista él, un “ejército de maestros” para lograr la patria anhelada. Son pocos los políticos dominicanos que pueden escapar a esa maldad delirante y envolvente que tipifica la práctica política del siglo XIX, pero él tenía un don en el cual la sabiduría se combinaba con la inocencia, y  podía darle un sentido a la vida.  Por ello,   muy a pesar de sus numerosos martirios, no se sentía totalmente desdichado.  En su libro “El pueblo dominicano (1850-1900)”, H. Hoetink  descubre una “ideología del heroismo” , algo así como una herencia de la larga tradición manigüera del generalato, que caracteriza  al dominicano. Hoetink es minucioso, detallista y profundo, y todos los ripios de esa ideología que se manifiestan en la cultura criolla, quedan al desnudo en su libro que es, sin dudas, uno de los estudios de mayor pertinencia respecto del sujeto dominicano.

Y eso fue lo  que encontró José Martí, en ocasión de su último viaje a la República Dominicana, iniciado el 30 de enero de 1895. Como siempre, Martí llevaba un Diario, publicado después de su muerte; y ese Diario está lleno de generales atravesando ríos y caminos. Martí los dibuja envueltos en su gracejo popular y todo, en una escritura que imita el habla, destacando, de nuevo, la verdadera condición social de ese generalato. Una  genealogía del autoritarismo desde cuya hegemonía, hasta hoy día, se ha desplegado la práctica política en nuestra nación.

Somos el país  del mundo con más generales por kilómetros cuadrados.  Cuando en  el 2012 Leonel Fernández depositó el proyecto de Ley orgánica de las Fuerzas Armadas en las cámaras, al mismo tiempo aumentó el generalato a 214 generales activos. La ley fue aprobada en el 2013, y Danilo Medina la promulgó el 13 de septiembre del 2013, con el número 139-13.  Establecía un límite a esa tradición del generalato dominicano, permitiendo sólo cuarenta generales prorrateados entre  todas las instituciones armadas del país. Una forma de recuperar los discursos de deseo del insigne Ulises Francisco Espaillat. Pero no. Siempre digo que para entender el proceso social dominicano lo mejor es leer prácticas y no discursos. Pese a que fue el mismo Presidente Medina quien promulgó la ley, el 27 de febrero pasado nombró veintiún generales más, violando la nueva Ley orgánica de las fuerzas armadas.

¿Qué aportan al país estos nuevos “generales”, cuyas glorias militares se reducen a las arduas batallas en el vientre de sus queridas?  Hacer política castrense con el presupuesto nacional es una forma despiadada de despilfarro, violando su propia ley y en un momento económicamente difícil. ¿Cuánto costarán veintiún nuevos “generales” absolutamente innecesarios para las  estrategias defensivas del país? Leonel Fernández creó su generalato, intacto aún dentro de las fuerzas armadas. El danilismo bota el dinero público creando el suyo.  El mismo tango de la convención del Partido, en la cual le abollaron los dos ojos a Leonel Fernández usando el presupuesto nacional. El PLD es un partido enteramente financiado por el Estado, y a la vieja usanza caudillesca del siglo XIX, cada uno de sus líderes se hace acompañar de un generalato inútil. Es eso lo que empuja a Danilo Medina a violar su propia ley.

¿De qué forma se puede institucionalizar un país si el mismo que promulga las leyes, las jura defender y es el emblema máximo de la representación democrática, viola  sin ningún pudor las leyes que meses antes firmó?  La República Dominicana está secuestrada en manos de un poder que ha perdido todos los frenos. Danilo Medina es una  imagen irreal que no puede contornearse,  en él se concentra toda la contradicción  del filisteo, y quiere combatir a Leonel Fernández usando sus mismos métodos, sin decirlo. Le haría bien leer al insigne Ulises Francisco Espaillat, un buen tipo atrapado como él en las contradicciones del existir, pero que supo a tiempo poner de un lado la naturaleza humana y del otro el poder.

Si Martí regresara a trotar por éstas tierras, en una vuelta purificadora, de seguro encontrara  todavía ese retrato lastimero del generalato de manigua. ¡Oh, Dios, el guardia con el tolete!

Andrés Luciano Mateo
amateo@adm.unapec.edu.do 
Hoy Digital.com.do
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miércoles, 12 de marzo de 2014

Hasta cuándo PLD, hasta cuándo?


Hechizo del PLD
El PLD ha logrado convencer un amplio segmento del electorado que el país va bien, “e’pa’lante que vamos”. El progreso se observa en túneles, elevados y el Metro. La ciudad de Santo Domingo tiene rascacielitos y proliferan las yipetas y carros de lujo en medio de accidentes, heridos y muertos. Ah, y comparado con Haití, la prosperidad dominicana es inconmensurable.
Es 2014, y desde agosto de 2004, el PLD gobierna a sus anchas, prácticamente sin oposición política. Los sectores de poder tradicional se enfilaron con el Gobierno a cambio de seguir recibiendo beneficios. El aire de renovación que trajeron los jóvenes líderes peledeístas en 1996 se lo tragó el conservadurismo.
El PLD controla el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Cambió la Constitución y nombró todos los jueces de las altas cortes. El desdén por la sociedad civil es tema recurrente de sus voceros mediáticos, y no hay real combate a la corrupción, aunque ahora existan las veedurías para cubrir apariencias.
El reciente informe del Banco Mundial, titulado, “Cuando la prosperidad no es compartida” evidencia que el PLD ha gobernado en medio de pobreza y desigualdad, adornada con crecimiento económico.
Según el Banco Mundial, y cito:
“A pesar del fuerte crecimiento económico de la última década, aún subsisten grandes inequidades en la sociedad dominicana, inequidades que han disminuido a un ritmo menor del esperado. El PIB per cápita creció en casi un 50 por ciento del 2000 al 2011, sin embargo, muchos de los 10 millones de habitantes del país no pudieron beneficiarse de este crecimiento. La pobreza moderada se redujo a sólo la mitad del aumento dramático que hubo después del único proceso de retroceso del crecimiento de la década, la crisis económica del 2003-2004. La pobreza crónica – en la que la gente sufre largos y persistentes episodios de privación – sigue siendo alta. Aún más preocupante es el hecho que casi una tercera parte de la población es pobre a pesar de tener las habilidades y los activos para generar un ingreso mayor”.
Agrega el informe:
“La República Dominicana también tiene una baja movilidad económica, con menos del 2 por ciento de la población escalando a un grupo de mayores ingresos durante la década, comparado con un promedio del 41 por ciento en la región de América Latina y el Caribe en conjunto”.
En este contexto, la pregunta crucial es: ¿cómo ha podido el PLD mantenerse en el poder a pesar de la pobreza endémica?
La respuesta tiene tres componentes principales:
Primero, el fuerte endeudamiento externo ha posibilitado el crecimiento de la economía aunque sea sin redistribución de riqueza. Segundo, la ampliación del sistema clientelar a través de programas de compensación de bajos montos ata un segmento importante de la población al partido gobernante. Tercero, la unidad de la dirigencia peledeísta contrasta con la fragmentación de la oposición política.
Para sostener este modelo económico, el PLD ha recurrido a múltiples aumentos de impuestos que se cargan fundamentalmente a la pequeña clase media. Por eso la base impositiva con relación al crecimiento del PIB aparece siempre baja, y existe la tentación de seguir aumentándola. Ahora es el peaje, otro impuesto regresivo que afectará fundamentalmente las capas medias.
A fines de 2012, el significativo aumento de impuestos se atribuyó a los excesos de Leonel Fernández, y Danilo Medina salió ileso del conflicto con un alto nivel de popularidad, que ha servido para mantener el hechizo del PLD. Pero como dice la canción: ¿hasta cuándo, hasta cuándo? Respuesta: hasta tanto no haya oposición política creíble que cautive la mayoría del electorado.

Rosario Espinal / rosares@hotmail.com Hoy Digital.com.do / Dibujo: Wilson Morfe

miércoles, 19 de febrero de 2014

Los que se fundamentan en puestos y sobrecitos son de los más endebles y efímeros


Leonel y Danilo: se equivocan los dos
El artículo de Leonel Fernández “El poder y el liderazgo: entre puestos y sobrecitos”, publicado en el Listín Diario el pasado 10 de febrero ha provocado diversos comentarios en la prensa nacional sobre la naturaleza del liderazgo político en República Dominicana. El postulado central de Fernández es que el liderazgo es circunstancial y depende de quién maneje los recursos. Quien da se hace líder, quien no se desploma como líder. Así de clarito.

El artículo no es una disquisición teórica o histórica, aunque la introducción esté cargada de nombres de autores. Es una fábula que se dirige, sin mencionarlo, a Danilo Medina, el mismísimo que recientemente se alzó con la mayoría de las posiciones en el Comité Central y Político, y registra alta aprobación.

De sus fábulas, Fernández elevó a axioma general que el liderazgo político es consustancial al acceso a recursos para su distribución clientelar. Este argumento es tan errado como el de Danilo Medina en 2007 cuando al perder las primarias dijo: “Me venció el Estado”.

Cierto, los recursos económicos son importantísimos en política, y con dinero se puede ganar y aumentar poder. Pero asumir que la popularidad o el liderazgo político que supone dirigir una nación derivan fundamentalmente del manejo clientelar de los recursos públicos es falso.

En las primarias de 2007, Leonel Fernández ganó no sólo porque manejaba el Presupuesto Nacional para dar puestos y sobrecitos, sino también porque había ganado las elecciones de 2004 con un alto nivel de votación, el país comenzaba a recuperarse de la crisis económica de 2003-2004, y la Constitución que había aprobado Hipólito Mejía en 2002 permitía la repostulación. En esa coyuntura, por más influencia que Danilo Medina tuviera en las estructuras del PLD, las circunstancias favorecían la candidatura de Fernández.

Para las primarias de 2011, a pesar de los intentos en contrario, Fernández hizo lo que procedía: anunció que no se repostularía. La Constitución que él mismo había promovido no lo permitía. El resultado fue el triunfo de Medina, principal sucesor a la espera.

El problema actual del liderazgo de Fernández proviene de que durante su Presidencia de 2004-2012, malgastó la alta aprobación que le confirió la ciudadanía. Con frecuencia hizo lo que quiso, aún en medio de fuerte oposición, y hubo permisividad en el Gobierno que se tradujo en corrupción y en desencanto de la gente.

Fernández fue perdiendo apoyo en la sociedad, aunque sus vínculos con todas las formas de poder eran (y son) muy grandes. Las encuestas comenzaron a registrar el desencanto a principios de 2011, y todavía siguen reportando evidencias.

Danilo Medina ha seguido una estrategia diferente. Sabe que a pesar del apoyo de Fernández en el 2012, es su contrincante. Sabe que los principales sectores de poder tradicional del país son más leonelistas que danilistas. Sabe que un amplio segmento del pueblo dominicano se había cansado del estilo jerárquico y argumentativo de Fernández, llevado a su máxima expresión en la negativa de asignar el 4% a la educación.

En este contexto político, Medina ha construido apoyo propio desde la Presidencia a través de una conexión más directa con la gente, escuchando sus demandas y dando respuesta rápida a algunos problemas. Se desdobló ante el pueblo como gobernante con buenas intenciones, combinando emoción primaria con pragmatismo. Mucha gente lo vio entonces creíble y culpan a Fernández de los males. Ahí radica la popularidad actual de Medina, no simplemente en que da puestos y sobrecitos.

El liderazgo político es siempre circunstancial y pocos trascienden en la historia. Los que se fundamentan en puestos y sobrecitos son de los más endebles y efímeros.

Rosario Espinal
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miércoles, 15 de enero de 2014

Grandes responsables de la pobreza y desigualdad: Bajos salarios, baja inversión en servicios públicos y corrupción


Reinado del PLD
El PLD se encuentra en su catorceavo año de gobierno, nueve consecutivos. Si contamos desde 1978, ha gobernado más que Joaquín Balaguer y el PRD. Desde 2004 ha ganado todas las elecciones realizadas en el país, un total de cinco entre presidenciales y congresionales-municipales, y en el 2012 se produjo una sucesión presidencial.

Después de 2004, el PLD ha gobernado durante un período de crecimiento económico que produjo un aumento significativo del ingreso per cápita. El Gobierno aumentó sustancialmente el presupuesto nacional y ha realizado un amplio programa de obras públicas, con el Metro de Santo Domingo como buque insignia. Además, los niveles de inflación y devaluación se han mantenido moderados, lo que se conoce como estabilidad macro-económica.

Los siguientes datos ilustran lo dicho.

La tasa de crecimiento del PIB fue positiva en todo el período 2005-2012, y particularmente alta en los años inmediatamente posteriores a la crisis financiera de 2003-2004, registrándose un crecimiento de 9.3% del PIB en 2005, 10.7% en 2006 y 8.5% en 2007. El PIB per cápita aumentó de 2,548 dólares en 2005 a 5,762 dólares en 2012.

El presupuesto nacional aumentó de unos 200 mil millones de pesos en 2005 a más de 500 mil millones en 2012 y 2013, y se perfila en unos 600 mil millones para 2014. El índice de precios al consumidor se ha mantenido por debajo de dos dígitos en casi todo este período; y el peso dominicano, aunque se ha depreciado, ha mantenido su valor por encima de la devaluación que se produjo durante la crisis financiera de 2003-2004.

El valor del peso dominicano ha sido apoyado por un aumento significativo en la inversión extranjera de unos 1,200 millones de dólares en 2005 a 3,600 millones en 2012, el acceso al endeudamiento externo, y las remesas.

En base a estos datos podríamos decir que República Dominicana ha vivido una época de bonanza en el período 2005-2013.

Pero veamos el otro lado de la moneda.

El desempleo y la pobreza, aunque han disminuido con relación a los niveles alcanzados en la crisis financiera de 2003-2004, se han mantenido altos en relación al impresionante crecimiento económico. De 2005 a 2012, la tasa de desempleo oficial sólo bajó de 17.9% a 14.7%, la de pobreza de 47% a 41%, y la de indigencia de 24.6% a 20.9%.

En el 2012, el 20% más pobre de la población sólo captó 3.9% del ingreso nacional, mientras el 20% más rico captó 50% del ingreso nacional, según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Esta desigual distribución del ingreso es similar a la del año 2002.

Además, el porcentaje del ingreso nacional que captan los dominicanos más pobres es de los más bajos de América Latina, lo que significa que en República Dominicana, a los más pobres les va relativamente peor. Por otro lado, el crecimiento económico ha perdido dinamismo en los últimos años.

Los bajos salarios, la baja inversión en servicios públicos y la corrupción son los grandes responsables de la persistente pobreza y desigualdad, mientras los frecuentes aumentos de impuestos para sostener la expansión del gasto público golpean duramente a los sectores de ingresos medios.

Se sabe bien, y lo sabe el Gobierno, que el aumento de salarios y en la inversión social, así como la eficiencia y transparencia gubernamental, son cruciales para revertir el modelo de acumulación basado en alto crecimiento y alta desigualdad que ha predominado durante el reinado del PLD.

¿Transcenderá Danilo Medina este modelo de inequidad o lo reproducirá? El 2014 será crucial para definir los parámetros de su gestión.

Rosario Espinal
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jueves, 9 de enero de 2014

Este Gobierno es el limbo, mientras golpea


Suave que me estás matando…. (2)
De charquito en charquito, Danilo Medina le aprieta el cuello a la pequeña burguesía dominicana, y a las clases más desposeídas de la fortuna. El año apenas comienza y los productos de primera necesidad experimentarán un alza considerable, y de nada vale el cuentazo de que los supermercados absorberán los impuestos durante el primer mes, porque todos hemos experimentado que en la práctica eso no es verdad. Ese “puño invisible” que nos aprieta el cuello es concreto, y desmonta, poco a poco, el precario estado de bienestar que la pequeña burguesía había levantado históricamente con innumerables sacrificios, y arroja sobre el asistencialismo a los sectores más empobrecidos de la nación.

Con motivo de la primera etapa de la “reforma” fiscal consulté a seis economistas investigando qué cantidad de dinero adicional se necesitaría para cubrir el presupuesto familiar después del paquetazo, y dependiendo de lo que percibía como salario promedio el núcleo familiar, las disposiciones fiscales que Danilo Medina imponía al país obligaban a conseguir de cuatro a seis mil pesos adicionales para poder mantener la estabilidad del presupuesto familiar. Lo del “puño invisible” que nos ahorca no es una metáfora, y bastaría sólo con comparar una escala de precios que de manera silente ha ido ascendiendo vertiginosamente, y que ahora volverán a incrementarse. La leche en polvo subió poco más de un 200%, subirán aún más los aceites, el azúcar, yogourt, el café, el chocolate, etc. Todos los productos de consumo masivo y esenciales se dispararán nuevamente, y si a ello agregamos los veintiún aumentos del precio de la gasolina, el ascenso casi demencial de los precios de la medicina, el costo de la energía eléctrica, y todos los servicios públicos; hay que preguntarse por el futuro de esa desvalijada pequeña burguesía dominicana, y de las clases más desposeídas de la fortuna.

Conozco en profundidad lo que se heredó de Leonel Fernández, que es aún más dramático y cruel que la parábola del maletín lleno de facturas de cobro que empleó el propio Danilo Medina para ilustrar el estado calamitoso de la nación al momento de él tomar el poder; pero lo cierto es que después que Danilo Medina gobierna, somos aún más pobres. Y si no separáramos el pensar del sentir, pudiéramos afirmar que todo ese sacrificio del paquetazo, los empréstitos que empeñan el futuro de los dominicanos, y la incertidumbre en la que nos hundimos; son más dolorosos porque, en rigor, se han impuesto para escapar a la realidad del desfalco y la corrupción más burda de toda la historia dominicana, perpetrados por el Gobierno anterior de su propio partido.

Arrojando sobre los hombros del pueblo la carga del déficit fiscal, lo que Danilo Medina demuestra es que el poder real escapa a las reglas del derecho, y que el sistema mismo es una manera de ejercer la violencia, de desplegar la asimetría de la justicia que debería haber juzgado a tantos canallas que se enriquecieron a costas del sacrificio de todos. Su Gobierno es una negación de la audacia, él ama el glamour del poder, pero rehúye el sueño de una sociedad perfectible. Y también niega, en el hecho de hacerse indiferente a la corrupción, el postulado de que el poder debe, por esencia, e idealmente, ejercerse con arreglo a un derecho fundamental (De Carlos Marx a Georges Canguilem, pasando por Habermas, Foucault, Deleuze, Chomsky, y muchos otros; esto es un lugar común). Este Gobierno es el limbo, mientras golpea. La pequeña burguesía se ahoga, y el inmovilismo la asfixia; el pueblo llano se abisma en el asistencialismo falso y teatral de Margarita Cedeño; tanto, que sigue cantándole al presidente aquel tierno bolero que decía: “Suave que me estás matando…”

Otro año entra, de nuevo, con insoportables aumentos de precios. Deseémosles feliz año a Félix a Bautista, a Díaz Rúa, a Chío Jiménez, a Bauta Rojas, a Francisco Javier, a Temo Montás, y, por supuesto; a Leonel Fernández. Y a tantos prohombres de la patria, de cuyos nombres, como dijo el manco de Lepanto, no quiero acordarme.

Andrés Luciano Mateo
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jueves, 26 de diciembre de 2013

PLD en el poder hasta el 2044


El egocentrismo del PLD apabulla al país
Se le está repitiendo al país hasta la saciedad, que los políticos del partido gobernante desde el 2004 se mantendrán en el poder hasta el 2044, ocasión del bicentenario de la Separación de Haití, de forma que ningún otro partido con aspiraciones y ambiciones de sus miembros, ni sueñe con acercarse al poder hasta que no concluya la dinastía morada de los 40 años.

Incluso, en estos días navideños, corrió la versión de que ya se estaba tramando un pacto entre los dos principales líderes del PLD para repartirse el período 2016-2024, en que los artífices de tal sueño basaban sus anhelos en que los demás políticos, tanto del PLD como los de la oposición, no reunían las condiciones para gobernar el país.

Tal estrategia, de aplastar a los políticos de todas tendencias, tanto del oficialismo como los de la oposición, se fundamentan en una tesis de la predestinación, a la que tan apegado es el presidente del PLD, que lleva a menospreciar a sus rivales de que no saben conceptualizar, razón por la cual casi no participa en debates, pese a que lleva adheridos un respetable conglomerado de periodistas y comentaristas de televisión y radiales, que le deben gratitud por la forma de cómo los ayudó a enriquecerse, que ya algunos se consideran expertos degustadores de los mejores vinos del mundo.

Faltando siete periodos presidenciales para llegar al bicentenario de la Separación, la viveza y sagacidad de los dominicanos, ya especulan acerca de quienes serían los privilegiados para acceder al poder a partir del 2016, sin faltar quienes creen que se establecería una dinastía familiar, como una forma de hacer notar que solo la capacidad e inteligencia se concentra en pocas mentes de una sola familia, y el país sumisamente debe aceptar la realidad de nuestra incapacidad y asumir lo que diga quien, desde hace 18 años, se considera predestinado por su inteligencia y su sagacidad política, muy admirable frente a la mediocridad de los demás dirigentes políticos.

Ya el PLD está en ebullición por su Octavo Congreso, y la muestra es su dinámico proceso interno de ampliación del Comité Central, que los aspirantes se están promoviendo en costosas campañas como si fuera para a participar en un debate nacional electoral, revelando que las mieles del poder, que disfrutan los peledeístas, son abundantes y ha sido regada a todos los niveles, por lo que algunos se sienten asustados por sus advenedizos compañeros que también quieren comer de los caramelos que desde hace años disfrutan.

Tal privilegio no se lo dejarán arrebatar por otros compañeros, ya que ellos se consideran escogidos por encima de las demás fuerzas políticas en la oposición, que no tienen calidad para ser apoyados por los dominicanos. Es una misión del egocentrismo de los peledeístas, que solo ellos deben gobernar al país. De ahí la profecía de los 40 años como si tratara del tiempo que Moisés pasó en el desierto, o que el PRI en México estuvo en el poder por más tiempo y los comunistas en la Unión Soviética duraron 70 años.

Con el poder logrado por el líder del PLD, para controlar todos los organismos del Estado, desde los legislativos y los judiciales hasta parte del Ejecutivo, se le cree que sus pronósticos de permanencia en el poder no es una sencilla demagogia o engreimiento, y más que ya está inmerso en una hábil campaña de promoción para las elecciones del 2016, tratando, con el uso de los más diversos medios, empañar, minimizar y desmeritar el trabajo que lleva a cabo su compañero de partido, Danilo Medina, que al gusto de los dominicanos está llevando a cabo una ajustada y ecuánime gestión presidencial, lo cual se demuestra en los elevados índices de aceptación y popularidad que disfruta desde el 16 de agosto del 2012.

Fabio Herrera Miniño
herreraclubnaco[@]gmail.com 
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jueves, 19 de diciembre de 2013

Si a Juan Bosch lo despertaran regresaría presuroso al sepulcro


Bosch no usó su influencia para el enriquecimiento personal

UNO
En ocasión del cuarenta aniversario de la fundación del Partido de la Liberación Dominicana, el inefable Euclides Gutiérrez escribió lo siguiente: “Los dirigentes del PLD mantienen en alto la dignidad y la honestidad de Juan Bosch”.

¡Dios mío!

Si pudiéramos exportar el cinismo en lingotes, como el oro de la Barrick, éste sería el país más rico del mundo. Si a Juan Bosch lo despertaran de su sueño de eternidad, se volvería presuroso al sepulcro.

DOS
No era un santo, su carácter a veces era impredecible, no tenía ninguna pasta divina; pero lo que no puede ser discutido es el valor de paradigma de su honestidad y moralidad. Su vida era un arco tendido que en la práctica política sólo buscaba el bien común. Amó la rectitud, el respeto a los pobres, y el compromiso de honor con la palabra empeñada. No era un charlatán, un mentiroso que amaba el poder por encima de todas las cosas. Además, sabía que la honradez era una ardua tarea, en un país en el que los políticos han legitimado la corrupción casi al grado de constituir un componente genético de la dominicanidad. “(…) No hemos derramado una gota de sangre, ni hemos ordenado una tortura ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones”, gritó ése Juan Bosch que Euclides Gutiérrez no debería nombrar en su boca.

TRES
El PLD era el instrumento de liberación que él concibió para alcanzar el bienestar del pueblo dominicano. Venía de proclamar la derrota de la pequeña burguesía, que en el nicho del PRD, también fundado por él, había fracasado como vanguardia. Estaba cogido en los engranajes de la decepción, y fundó el PLD encaramado en un discurso ético que era el espesor de su propia vida, el más puro manifiesto de que su práctica era una forma diferente de hacer política.

¿Qué queda de ese vibrante testimonio?

Únicamente el lazo del soliloquio. Juan Bosch es un cadáver en un armario, y lo desempolvan para el panegírico y la oración mentirosa del filisteo. Lo han domesticado, y cercado esgrimiendo el argumento del pragmatismo. No era un político, era un politólogo. Apenas fue un teórico. Sus ideas eran solo palabras, y las palabras se destiñen sobre las cosas, argumentan. Norge Botello, ese mismo cuyo nombre lleva el Congreso que el PLD desarrolla en este momento, en una vieja entrevista en el semanario “Clave”, lo llegó a descartar de plano diciendo que “Con el discurso de Juan Bosch no hubiéramos llegado a ninguna parte, seguiríamos siendo un partido de comunicados de prensa y no de poder”. Ciertamente, Norge Botello representaba el tipo de poder que Juan Bosch no quería encarnar.

CUATRO
¿Por qué en los gobiernos de sus discípulos son muchos los dineros del pueblo que han ido a parar a manos de ladrones?

¿Por qué los gobiernos de sus vástagos han alcanzado los más altos índices de corrupción en la historia republicana? ¿Qué hace de su legado ético una pesada carga para el discipulado que lo nombra?

Juan Bosch no amó el poder sin medidas. No usó su influencia para el enriquecimiento personal. Su opción de goce no era el dinero. Pero sus discípulos han desencadenado la libido del poder, el poder sin medidas. Han desfogado sus ambiciones irrefrenables alterando la naturaleza de aquella prédica, algo que ha ocurrido frecuentemente en la historia del pensamiento liberal dominicano. Ahora son millonarios, jorocones, que han reducido el pensamiento del maestro a esa supervivencia paralizada que llaman inmortalidad. Y los arrebatos del “viejo”, su terca honradez, su majestad fundada en los valores espirituales; los exorcizan con homenajes y romerías a su tumba, con artículos como el de Euclides Gutiérrez, que son, en el fondo, una manera de actuar que acaba por adoptar todo lo que el viejo corazón del maestro había criticado.

Si a Juan Bosch lo despertaran de su sueño de eternidad, regresaría presuroso al sepulcro. ¡Oh, Dios!

Andrés Luciano Mateo
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miércoles, 11 de diciembre de 2013

La salvaje cleptocracia dominicana


Capitalismo salvaje dominicano
Si usted aun no lo ha sentido, ni lo han asaltado para robarle, más vale que se espabile. El capitalismo salvaje dominicano extiende sus tentáculos y las tarjeticas de solidaridad que reparte el gobierno no son suficientes para contener su efecto devastador en la sociedad dominicana. Veamos.

Primero, se estima que más de un millón de dominicanos ha emigrado al exterior en los últimos 50 años.  Estos dominicanos no emigraron porque les gusta hablar inglés u holandés, o porque disfrutan encapuchados el frio nórdico. Lo hicieron porque en República Dominicana no encontraron formas adecuadas de subsistir y prosperar. En las economías desarrolladas donde se han asentado, han formado guetos muchas veces detestados por los nativos del lugar. Trabajan para mantenerse y ayudar a sus familiares.

Alrededor de 25% de los hogares dominicanos recibe remesas, y al país entran por ese concepto más de 3,000 millones de dólares anuales. En resumen, República Dominicana expulsa un segmento de su población porque no ofrece condiciones de vida adecuadas. Hay alto desempleo, bajos salarios y precarios servicios públicos. Esos inmigrantes dominicanos son el seguro social de sus familiares que no emigraron, y en estos días llegan cargados de regalos.

Segundo, se estima que en República Dominicana hay medio millón de inmigrantes haitianos (aquí no se incluyen unos 200 mil descendientes). La entrada de estos trabajadores a territorio dominicano ha sido patrocinada o permitida por el gobierno dominicano para ganancia empresarial. Recuerde, sólo el gobierno controla la frontera con militares y personal de migración (ahí no hay militares extranjeros ni ONG custodiando el tráfico).

Estos trabajadores haitianos entran indocumentados y permanecen indocumentados hasta la muerte porque así son más vulnerables a la súper-explotación del capitalismo salvaje. Muchos viven en barrancones o en las obras de construcción donde laboran. Ahí duermen, comen y hacen sus necesidades fisiológicas porque el salario que reciben no es suficiente para asentarse decentemente. Esto no es una obra de caridad dominicana; repito, es propio del sistema de súper-explotación laboral del capitalismo salvaje. Emigran de Haití porque allá la súper-explotación es peor.

Tercero, después de la crisis financiera dominicana de 2003-2004, se ha producido un alto crecimiento del PIB: 9.3% en 2005, 10.7% en 2006, 8.5% en 2007, 5.3%% en 2008, 3.5% en 2009, 7.8% en 2010, 4.5% en 2011 y 3.9% en 2012. Esto quiere decir que el bizcocho de riqueza dominicano creció. No obstante, para el 2012, el 20% de la población más pobre del país sólo recibió 3.9% del salario nacional, igual proporción que en 2002. Por el contrario, el 20% más rico de la población dominicana captó 50% del ingreso nacional en 2012 (todos datos de la CEPAL).

Esto quiere decir que en República Dominicana el crecimiento económico se ha acompañado de una alta desigualdad entre ricos y pobres. Por eso muchos dominicanos emigran, y por eso, los trabajadores haitianos indocumentados son empleados para trabajar en el capitalismo salvaje dominicano.

Ojo: no es por casualidad que el gobierno ha permitido la entrada ilegal de miles de haitianos en los últimos 100 años. Ojo: no es por casualidad que nunca les dio documentación oficial. Ojo: no es por casualidad que un alto tribunal quiera ahora declarar ilegal esa ilegalidad para hacer legal la ilegalidad sin apelación. Ojo: no es por casualidad que el gobierno y sus voceros quieran defender la soberanía de su rentable capitalismo salvaje.

El Papa Francisco debería darse una vuelta por esta isla caribeña colmada de abusos para constatar su denuncia del capitalismo salvaje, plasmada en la reciente exhortación apostólica titulada: “La Alegría del Evangelio”.

Rosario Espinal
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lunes, 2 de diciembre de 2013

Al Gobierno de Danilo Medina le han creado un delicado problema


Crisis con Haití
Porque vivimos en un mundo global, el rechazo de países de diferentes tamaños de la sentencia del Tribunal Constitucional podría tener más consecuencias negativas para el país, que la ruptura de las relaciones diplomáticas de los países miembros de la OEA en agosto de 1960, en aquella ocasión se nos prohibió exportar 322 mil toneladas de azúcar crudo libre de arancel a los Estados Unidos, se hizo después del magnicidio. Ahora, además del rechazo de la OEA, la Comunidad del Caribe (Caricom), integrada por 15 países muy pequeños la mayoría, con una población total de 17,640,000 habitantes, dice que no nos quiere en su seno, advirtiendo que en bloque nos perseguirán en todos los escenarios internacionales, porque coordina el mercado común en el Caribe y la política exterior de los Estados miembros.

Es el resultado del trabajo eficiente de la diplomacia de Haití, que con inteligencia y ecuanimidad tenemos que responder pero como un problema migratorio, no con voces nacionalistas repitiendo que el país es soberano para decidir.Tampoco podemos sentarnos y ver hasta dónde llega el Caricom en la actual crisis, porque de Trinidad y Tobago procede el gas natural licuado que en sustitución de petróleo consumimos en la industria, comercio y transporte por un monto anual de US$220 millones. Aunque el suministro lo hace la empresa británica Atlantic Basin Services Ltd., el producto se origina en Trinidad-Tobago, para su interrupción basta una decisión vinculante de los jefes de gobiernos del Caricom. La alternativa sería costosa, tendríamos que importarlo de Argelia, el Oeste de África o del Oriente Medio, mientras apelamos al Tribunal Europeo de Justicia, la jurisdicción competente porque pertenecemos a los foros ACP, AEC y Cariforum.

Al meter los dos pies en el mismo zapato el Tribunal Constitucional le ha creado un delicado problema internacional al gobierno de Danilo Medina, olvidó las raíces históricas de la problemática migratoria, manejar el tema con prudencia, sabiduría y paciencia, teniendo en cuenta aspectos cruciales como la histórica superposición de razas y culturas, con sus externos conflictos de intereses. Evitar dar un salto al vacío diplomático, mezclar innecesariamente problema migratorio-administrativo con soberanía que no puede estar en discusión, porque sabemos quiénes somos, tenemos nuestra propia identidad y conocimientos de las raíces históricas que constituyen la nacionalidad dominicana. Lo demostramos durante la ocupación haitiana, la historia registra que fortalecimos el hispanismo para contrarrestar las pretensiones de Boyer de haitianizarnos.

Fueron aspectos dejados de lado por el ensayo académico del Tribunal Constitucional, como también que nuestra independencia de Haití no conllevó control de la frontera, por lo que nunca se interrumpió totalmente el flujo migratorio hacia el Este. Lo mismo sucedió con el comercio fronterizo, dominicanos y haitianos seguimos intercambiando ganado por alimentos y textiles durante muchos años, a pesar de intentos fallidos de prohibiciones, estableciéndose la constante histórica de rechazo de la clase media y los pobres en defensa de sus intereses, como sucedió recientemente con los pollos, huevos y otros productos. Es decir, nunca tuvimos una política que frenara la masiva entrada de haitianos, lo que necesitamos ahora, pero sin retroactividad para no causar daños humanos innecesarios. Mientras, un vocero oficial, solo uno, debe referirse al tema y cuando sea necesario.

Arturo Martínez Moya
a.martinez[@]hoy.com.do 
Hoy Digital.com.do
Arte: Wilson Morfe
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jueves, 28 de noviembre de 2013

La hipercorrupción tiene necesidad de volver y volver


Teoría de la corrupción
Con motivo de que soy un “demandado”, en los últimos días he tenido que hablar abundantemente sobre  el tema de la corrupción, y me he percatado de que es necesario desalojar del imaginario dominicano algunas ideas respecto de éste cáncer que  ha azotado históricamente a la sociedad.

Por ejemplo, no se puede explicar la desbordada corrupción de los últimos años situando la historia como si la corrupción fuera una naturaleza, una esencia de la dominicanidad, porque la corrupción se vincula con un orden histórico particular, con un manejo del poder, con una ideología patrimonialista, con la ausencia dramática de instituciones verdaderas;  y no con las grandes formas neutras de la naturaleza humana. Lejos del ser, los humanos están anegados en las cosas. La corrupción no es una maldad de origen, sino un vastísimo sistema circulatorio (“El tiburón se baña, pero salpica”),  una enorme palanca de movilidad social, ante cuyo funcionamiento el poder es como el susurro de las escamas del réptil. Quienes mejor saben esto son los  funcionarios ex pequeños burgueses del PLD,  porque toda su naturaleza de clase se transformó súbitamente, abriéndose con la movilidad social unos apetitos cuya ausencia de límites ha borrado cualquier escrúpulo ético.

Cuando al  expresidente Leonel Fernández le hablaban de la corrupción en sus gobiernos,  lo atribuía a la “percepción”.  Los grandes arquetipos mentales con los que siempre intentó impresionarnos salían desahuciados por meras imágenes sensoriales. Las ideas le salían artríticas, antañonas. Y desde la decepción uno pensaba que cuánto más cambiaban las cosas, más idénticas permanecían. La “percepción”, sin embargo, era tan generalizada  que en medio de la reelección del 2008  en una encuesta de la Gallup,  el 98% de los encuestados “percibía” corrupción en el gobierno, lo que quiere decir que los propios corruptos la “percibían”.

En el año 1978 los perredeístas llegaron al poder, abrasados de un ardiente deseo de justicia social, pero no pudieron encarcelar ni uno solo de los corruptos. Y siguiendo la escuela de Balaguer, produjeron su propia camada de corruptos, y se adhirieron a la saga de usurpadores de la riqueza pública que cuentan con la impunidad y el olvido. Pero el peledeísmo, viniendo de una prédica moral angustiosa y terminal, nos clavó con violencia en lo impensable, en las alucinaciones y los simulacros, en la desventura de vivir la práctica de la hipercorrupción como un discurso invertido. ¿Qué es lo que ha hecho diferente la hipercorrupción de los últimos años, de esas sistemáticas formas de corrupción que registra la historia política dominicana?  Simplemente, que conforman un sistema que posibilita la continuidad en el poder. Ambas se roban un porcentaje de la felicidad ciudadana, pero la hipercorrupción tiene necesidad de volver y volver.

Además del enriquecimiento personal de los dirigentes, la corrupción ha propiciado la aparición de un grupo económico que compite en diferentes esferas con los grupos tradicionales del aparato productivo y financiero. Se han repartido el Estado. En la reelección del 2008 la nómina pública aumentó un 33%, pero después siguió aumentando como pago a los 426  movimientos y los 12 partidos que la apoyaron. Todavía muchas instituciones infuncionales del gobierno sobreviven porque forman parte de esa piñata, y son frecuentes los actos de corrupción que escenifican los “líderes” de esos ventorrillos políticos. El caso es que, cuando hablamos de corrupción, denominamos una práctica que se perpetúa en la política dominicana conformando un sistema, y cuya acumulación originaria de capital tiene como fuente el erario. ¿Por qué razón, después de haber sido electo Danilo Medina, en ése largo periodo transicional,  Leonel Fernández gastó más de 120 mil millones de pesos del presupuesto, agudizando el déficit sin ninguna piedad por su pueblo?  Es que desgajaba la acción del Estado en actos personales, y hacía fluir de su exclusiva laboriosidad toda la política de construcciones públicas, permitiendo un incremento de comisiones, pago de deudas, etc.  El Estado como botín, el despojo de la riqueza social, cual si los políticos fueran un ejército de ocupación.

Andrés Luciano Mateo
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/teoria-de-la-corrupcion/