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jueves, 27 de agosto de 2015

Lambón de oficio

                                   Juan Pablo Duarte y Pedro Santana. Dibujo de Juan Medina

Los Judas atribulados
Un Judas es un Judas. Y decirlo así parece una tautología, pero es bueno aclararlo porque el único que no se siente Judas es un Judas. La noche del 23 de marzo de 1844 Juan Pablo Duarte entraba en la casucha destartalada que ocupaba Pedro Santana en la ciudad de Azua. Nadie sabe qué hablaron. La historia solo registra el desplante que Duarte sintió frente al caudillo seibano, y la retirada silenciosa del patricio acompañado de sus combatientes; mustio frente al estupor y la impotencia. Santana no conocía a Duarte, un idealista de mierda que escribía versos, y del cual había oído hablar. Duarte, quien tampoco conocía a Santana, lo calibró en la petulancia del hatero habituado a mandar peones, y el aura del triunfo de la batalla reciente. ¡Judas!- dijo entre dientes el Padre de la patria, montándose en su caballo-, y diecisiete años después, en marzo del 1861, Santana era un Judas, un traidor perdido para siempre en la alternativa de sus mentiras.

Nada hay más triste que un Judas atribulado. Un Judas es siempre la omisión de alguien. Una agresiva y engreída manera de no ser que lo lleva a creer que todos son sus semejantes. Un Judas simula, inventa, aparenta, y elude así su propia condición. “La mentira se instala en su ser y se convierte en el fondo último de su personalidad”. Pero si es un Judas atribulado se excede en el disimulo de sus pasiones.

Cuando asume la defensa de un gobernante de turno es el más radical, eufórico, implacable. Con su vozarrón crea un nicho de infalibilidad, y con el párpado algo plegado amenaza a todo el que no esté con su defendido. Es un trueno, se pasea por todos los salones, hace fortuna, encuentra una mirada glacial y la desdeña, es la pausa de la conversación en las fiestas de los diplomáticos, y parece que es la sombra protectora del amo. Pero tan pronto advierte que el amo va a caer del poder se repliega buscando campos de acción más efectivos. El Judas bíblico, padre de la metáfora, besa a Jesús no por remordimiento, sino porque se había secado, endurecido, porque ya era incapaz de legitimar otro azar.

El Judas de nuestros días traiciona por haber llevado la sumisión hasta el extremo, y ser un lambón de oficio que pone sus bienes por encima de la lealtad. El Judas bíblico se bambolea en la soga del ahorcado. El Judas de hoy en la obscenidad.

Un Judas atribulado tiene el poder de hacer su ración de daños, su traición, en cierto modo, es un espectáculo del miedo. Incluso es un ritual erótico porque el Judas atribulado se tiene que desnudar frente a todo el mundo. Pierde todos los escrúpulos. Antes justificaba y alababa sin medidas al líder a quien atribuía todos los dones, como un ser superdotado; y unas horas después, sin ningún remordimiento, lo abandona. El simulador jamás se entrega, su objetivo es mantener sus privilegios y hacerse útil a los ocultos intereses del orden. Y el modelo político rápidamente le recompensa. El Judas bíblico, bamboleándose en la soga, tiene el saquito con las treinta monedas apretado en las manos. El Judas de hoy recibe nombramientos para sus familiares, recompensas y cargos diplomáticos. El antiguo jefe ha sido abandonado sucesivamente por sus Dioses, sus vasallos y sus aliados. El Judas verdadero solo asciende para volver a caer, traicionar, y volver a crecer. Esa viñeta es la más parecida a la historia dominicana.

¿De dónde saca un Judas atribulado el mandato de vivir? ¿Se puede alguien inventar sus rasgos? Nadie es un Judas sin volverse ilustre. Únicamente leyendo su práctica se puede reconocer a un Judas atribulado. De un solo vistazo Duarte reconoció en Santana al Judas de sus martirios, y no confundió el desencanto con la verdad. Nuestra historia es escatológica y ruin, frecuentemente son los Judas, los canallas, los triunfadores. La verdadera revolución que necesitamos tiene que ser moral.

Pido perdón a mis lectores por estas reflexiones casi filosóficas, me brotaron de un tirón después de leer dos artículos de César Medina, un verdadero triunfador de la sociedad dominicana. Me resulta imposible atravesar la inasible y movediza frontera que separa la posesión de la representación. Un Judas es un Judas.


Andrés Luciano Mateo
Hoy

jueves, 25 de junio de 2015

No es justo echar a quienes han pasado toda su vida en nuestra tierra


Sin la sentencia 168-13 esto no estaría pasando
Escandalizados, todos pedimos hoy la cabeza del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, y nos unimos en defensa de la nación. Nos molesta, como tiene que ser, que a alguien se le ocurra sugerir un boicot contra el turismo dominicano sólo porque hemos decidido que ha llegado el momento de regularizar la migración.

Nadie puede criticarnos por pretender que los extranjeros que viven en la República Dominicana lo hagan de manera legal. Tampoco que repatriemos a quienes no han puesto al día sus papeles.

El problema, sin embargo, no es precisamente ése. Lo que se nos critica, con mucha dureza, es que terminado el plazo del Plan de Regularización deportemos también a los dominicanos despojados de la nacionalidad con la sentencia 168-13.

“Las recientes acciones en la República Dominicana contra los dominicanos descendientes de haitianos son deplorables. Rezamos por la igualdad y la justicia”, tuiteó De Blasio el día 21.

Como De Blasio, Human Rights Watch se pronunció contra la expulsión de los hijos de haitianos que nacieron en República Dominicana. Y es que muchos, a pesar del proceso de nacionalización, aún no tienen sus documentos.

Aunque República Dominicana tiene todo el derecho de mantener en su territorio a quien quiera, debe tener cuidado cuando se trata de gente que ha nacido en el país: no es justo echar a quienes han pasado toda su vida en nuestra tierra. Lo que se nos pide es, precisamente, eso: no tratar a los desnacionalizados igual que a los inmigrantes ilegales. Sus estatus no son comparables. Separemos ambas cosas.


Marien Aristy Capitán
Hoy
Dibujo: Wilson Morfe

miércoles, 27 de mayo de 2015

El naufragio simultáneo de dos proyectos políticos


Leonel ha dicho lo que piensa, falta Danilo
Finalmente, Leonel fija su posición sobre el tema de la reforma constitucional, en un discurso donde deja claro su rechazo a la resolución del Comité Político del PLD, a través de la cual los danilistas pretenden hacer pasar la reelección. Con su posición, formaliza la ruptura con Danilo y ahora le toca a este hacer pública su posición frente a ese rechazo y a la ruptura planteada por Leonel con una propuesta camuflada de jurídica, pero en esencia política.

Además, en todo el discurrir de su discurso deja claramente establecidas sus diferencias personales con Danilo. Fueron varias las alusiones a este, la parte de la cita que hace de José Martí: “un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado”, en la última parte de su discurso, difícilmente pueda no ser interpretada como una de esas alusiones y una ofensa de improbable olvido.

En tiempo de crisis y de deslindes en la lucha política los líderes acostumbran a recurrir al recuento de sus logros y a sacar del baúl los agravios que real o supuestamente le provocaron sus adversarios, el discurso de Leonel del pasado lunes se inscribe dentro de esos usos y costumbres. Ha amalgamado lo político y lo personal haciendo casi imposible cualquier entendimiento.

Más que una lucha política, la de ellos es una lucha de personalidades, agravada en este caso por ser también una lucha entre facciones/ corporaciones de una poderosa corporación económico/política, haciéndola inédita en la historia política del país y posiblemente de toda la región. Leonel propone la celebración de un Referendo para modificar la Constitución y el artículo 210, consciente de que este dice que para hacerlo será a través de una “ley que determinará todo lo relativo a su celebración” y requerirá las dos terceras partes.

Habrá que hacer esa ley, ponerse de acuerdo sobre si es orgánica o simple, hacer un protocolo introductorio y votarla, que demandará un tiempo que podría ser muy dilatado y traumático, de salida incierta, de alto costo político para Danilo y el PLD y de insoportable estrés para toda la sociedad. En ese sentido, la propuesta de Leonel, más que jurídica es esencialmente política y se enmarca en las posiciones y estrategia del sector más retrógrado del país, el de los Castillo, que está en plena guerra contra el gobierno de Medina, otro ingrediente de la crisis.

Otra cuestión que la complica es que la misma la plantea y conduce el presidente del partido, una arista institucional y simbólica muy significativa. Leonel tiene muchos seguidores que le son fieles y que podrían seguirlo hasta el final, no solo por su carisma, sino porque tienen suficientes recursos económicos para resistir por cierto tiempo el embate de la otra facción y porque están en juego sus intereses económico/políticos.

Leonel ha tomado la iniciativa y obligado por el tiempo, le toca a Danilo decir lo que piensa. En lo inmediato, la crisis afecta a ambos, no solo a Leonel, porque están en el mismo barco y parece que será simultáneo naufragio de sus respectivos proyectos.

César Pérez
Hoy
Dibujo:  Jack Thayler



jueves, 30 de octubre de 2014

Negro Veras ofrece defensa legal a Domínguez Brito



27 de octubre de 2014

Licenciado Francisco Domínguez Brito

Sus manos.-


Mi estimado Francisco


Por diferentes medios de comunicación del país, me  he informado  de la acción judicial que un grupo de abogados  se  propone incoar  en tu contra. Por los lazos de amistad que me unen contigo y tu familia, me veo vivamente motivado a escribirte estas líneas para manifestarte mi solidaridad incondicional en todo lo que a ti personalmente  te afecte derivado de  cualquier proceso judicial.

En el hipotético caso  de que se materialice la anunciada acción judicial contra ti, no lo pienses dos veces para llamarme  y decirme en la forma incondicional que te pueda servir.

Con el cariño y distinción de siempre te saluda,

Atentamente

Ramón Antonio Veras
Santiago de los Caballeros
Dibujo: Jonás Muvdi

viernes, 24 de octubre de 2014

Quisiera odiarte mi bien, pero no puedo / Audio


En mi soledad
En mi soledad
yo pienso en ti
en mi soledad
me acuerdo de tu amor
y aunque fuiste cruel
yo bien te amé
y me pagaste
burlándote de mi.

Hoy comprendo yo
lo que es la vida
Yo te di amor
y recibí heridas
más te perdono
yo lo confieso
quisiera odiarte mi bien
pero no puedo.

Hoy comprendo yo
lo que es la vida
Yo te di amor
y recibí heridas
más te perdono
yo lo confieso
quisiera odiarte mi bien
pero no puedo.




Tema : En mi soledad
Compositora: Myrta Silva (pr)
Intérprete: Daniel Santos (pr)
Acompañamiento: La Sonora Mexicana, de Rómulo Morán Lara (mx)
Año: 1958
Label: Orfeón Video - Vox (mx)
Dibujos: Marihal
Producción: Marihal / Desde La República Dominicana

jueves, 23 de octubre de 2014

El embajador Sergio Vargas


La ética del merenguero
Privando en “tíguere”, e instalándose como un pachá en la degradada atmósfera de la sociedad dominicana, el merenguero Sergio Vargas nos restregó su ética: “Todo el que pueda buscarse sus cuartos en esta sociedad, que los busque (… ). El fin justifica los medios”- exclamó. Pocas gentes dan en público un portazo tan rotundo a los valores, y se reconocen en la conciencia del culpable y en la del desdichado; porque no es más que un desdichado quien recomienda la ausencia de virtud en la búsqueda del triunfo, y porque desde Aristóteles, para la ética, no toda forma de triunfar vale.

En estos días está circulando un pequeño libro del reconocido filósofo español Fernando Savater, titulado “Invitación a la ética”, y copiaré su breve y sustancial definición: “Llamo ética a la convicción revolucionaria y a la vez tradicionalmente humana de que no todo vale por igual, de que hay razones para preferir un tipo de actuación a otros, de que esas razones surgen precisamente de un núcleo no trascendente sino inmanente al hombre y situado más allá del ámbito que la pura razón cubre”. Exactamente todo lo contrario de lo que el arrogante merenguero recomienda se haga en la sociedad dominicana, porque puede que exista una enorme disparidad de criterios respecto de la razón moral, pero eso que Savater dice que “está situado más allá del ámbito que la pura razón cubre” se llama valores, y a una sociedad le es imposible vivir sin valores. Los valores conforman la expresión concentrada de las relaciones sociales, y actúan como normas, como cemento invisible, de la actividad práctico social de los hombres y las mujeres a lo largo de la historia. Cuando la escala de valores se sume en una elasticidad tan permisiva e inmoral como la que proclamó el merenguero Sergio Vargas se prostituye el orden de las relaciones sociales.

La corrupción, por ejemplo, es un antivalor. Está opuesta a la honradez, a la honestidad, a la responsabilidad, a la solidaridad, etc. Por lo tanto, no debería valer por igual ser corrupto a ser honesto, solidario, honrado. Los valores son también un reconocimiento del otro, nos empujan a la convicción revolucionaria de que nos habla Fernando Savater cuando establece que en la interactuación social “no todo vale por igual”, y de que “hay razones para preferir un tipo de actuación a otros”. La corrupción no es algo natural, no define la condición genética del dominicano, no está cifrada en la biología particular del ser nacional, no tiene nada que ver con ser blanco, negro o mulato. La corrupción es una práctica, un modo de “hacer” de quienes nos han dirigido. Pero como se ha reiterado una y otra vez históricamente hablando, y se legitima en la impunidad; fenomenológicamente se describe como algo “natural” y “propio del dominicano”. Quienes asumen como naturales las prácticas repetidas de abandono de la escala de valores degradan la convivencia civilizada. Yo no aspiro a que las ínfulas y el engreimiento del cantante de merengue comprendan esta zozobra abstracta de luchar por valores, sobre todo porque él sabe muy bien cómo se corta el bacalao en la República Dominicana; aunque espero que sus recomendaciones no influyan en quienes pudieran admirarlo como artista. La corrupción se ha ganado su propio derecho a estar presente en la subvertida forma de razonar la práctica política en nuestro país, y son pocos los “líderes” que se han sustraído del embrujo de la concepción patrimonial del Estado.

Casi todos los filósofos que han tratado el problema de la ética dicen que los valores brotan del querer. Porque el ser humano es una creación social inacabada, y no es lo que debería ser, sino lo que es. El propio Fernando Savater explica, en el libro que ya hemos citado, que “partir del querer del hombre significa que éste no está dado de una vez por todas, no se configura como una naturaleza definida desde la necesidad de modo plenamente acabado, sino como un hacer que se abre a lo posible desde la libertad en cada decisión”. Por eso, cualquier discurso ético no puede presentar una descripción exterior de la conducta humana, sino que debe proponer un ideal. Pero un ideal enteramente realizable, no un sueño impotente que anhela lo imposible. Nuestro querer es vivir en una sociedad empinada sobre un régimen de consecuencias. Y eso es posible. Como derrotar la ética del merenguero, también es posible.

Andrés Luciano Mateo
amateo@adm.unapec.edu.do 
Hoy.com.do
http://hoy.com.do/la-etica-del-merenguero/
Dibujo: Wilson Morfe

Escuche y vea lo que el embajador adscrito al Ministerio de Relaciones Exteriores (desde 2010), el merenguero Sergio Vargas, expresó en televisión nacional en uno de los programas de mayor audiencia nacional e internacional (y hasta este momento sigue siendo embajador adscrito)


miércoles, 22 de octubre de 2014

El Secretario de Organización del PLD


Sí, es el Secretario de Organización
Jerárquicamente, el secretario de organización de un partido político, junto a su presidente y su secretario general, es la tercera figura más importante de la estructura partidaria. En cualquier país medianamente “civilizado”, sería inconcebible que el secretario de organización del partido de gobierno sea investigado por el Ministerio Público de ese gobierno por lavado de activos, sin que pase nada. Es el caso de Félix Bautista, simplemente una barbaridad.

A pesar de su rango en el partido, él no es miembro del Comité Político. Un absurdo sólo explicable por ese entramado de complicidades y arreglos entre las cúpulas partidarias en que discurre la vida de la mayoría de los partidos políticos de este país. La facción del PLD que controla el Gobierno, la de Danilo, impidió que Bautista fuese miembro de ese organismo, pero se arregló con la otra facción partidaria que controla gran parte del Estado, la de Leonel, para imponérnoslo como Senador y para que siga siendo Secretario de Organización de ese partido.

Ahora, con el recrudecimiento de la lucha interna entre ambas facciones, sectores de la del gobierno quieren la cabeza de Bautista, no porque les interese “corregir lo que está mal”, sino porque entienden que junto a esa cabeza también podría rodar la de Leonel. Una sórdida estrategia que evidencia parte del proceso de degeneración a que han llegado las pugnas internas en esa organización.

Evidencia, además, que a pesar del monolitismo del que se ufanan muchos de sus dirigentes y del espíritu de cuerpo que indiscutiblemente exhiben en determinadas coyunturas, carecen de un marco institucional realmente democrático para dirimir sus diferencias, lo cual significa una importante debilidad.

La incapacidad de ese partido de enfrentar los casos de varias de sus figuras acusadas de corrupción, causa serios problemas para su vida interna y su Gobierno, es una bola de nieve que está envolviendo las principales instituciones del Estado: los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo. Un escándalo, de los tantos que sacuden esta sociedad, que empaña la imagen del país en el exterior.

El proceso degenerativo que vive ese partido, por las luchas de facciones, se refleja en el discurrir del Gobierno, cada facción tiene su cuota de funcionarios que dirigen sus dependencias como un coto privado. Para fortalecerse, la que actualmente controla esa instancia del Estado ha incrementado la nómina pública en un 20.5% (75,138 empleados) en dos años. Es el tributo que se le cobra al contribuyente para mantener el reinado de esa facción.

El caso Félix Bautista, evidencia las contradicciones y debilidades del poder peledeísta, pero también las de la oposición. Él es lo que es, está donde está, tiene lo que se dice que tiene, no sólo por las componendas de los jefes/facciones de su partido ni por la tardanza de la Justicia en condenarlo, prueba en mano, junto a quien es sindicado como su jefe y real propietario de lo que se dice tiene, sino porque además de no estar unida, la oposición se multiplica numérica e indeteniblemente, multiplica sus diversas formas de querellas, multiplicando sus debilidades.

Eso explica, en parte, porqué este país tiene un partido gobernante con semejante Secretario de Organización.

César Pérez
cperez@intec.edu.do 
Hoy.com.do
Dibujo: Mercader

domingo, 15 de junio de 2014

Leonel Fernández y Rafael Leónidas Trujillo Molina


Minimizadores de los dominicanos: Trujillo y Leonel
Hoy es un día muy significativo para lo que seríamos los dominicanos después de la ocurrencia de una acción patriótica, que aparentemente culminó en un rotundo fracaso con la muerte de 190 expedicionarios. Fue un día como hoy, hace 55 años, cuando llegaron los expedicionarios para conmocionar las conciencias dormidas de la población y sembrar la simiente de todos los acontecimientos sociales ocurridos desde esa fecha.

La siembra de esa simiente de la libertad fue abonada con mucha sangre. Aquella década de 1960 adquirió las dimensiones de un crisol de la libertad, que nos permitió, a todos los dominicanos, vernos liberados de la larga tiranía, sacar de adentro las virtudes y defectos, siendo estos últimos los que han predominado en los pasados 53 años.

El período ha sido abundante en su caudal de los personajes que han pululado en el acontecer nacional, vendiéndose como los apóstoles de la democracia y de la honradez, en contraposición a lo que ya se había vivido con la dictadura de Trujillo, que bien supo manipular y aplastar las conciencias de los dominicanos, los cuales, con miedo e irresponsabilidad, le dejaron hacer hasta convertirlo en el monstruo que nos aplastó por 31 años.

En el país han surgido muchos personajes que se han granjeado el apoyo popular, y se les ha seguido creyendo como poseedores de las herramientas para preservar la nacionalidad y engrandecer la Patria, pero finalmente todos terminan en grandes fiascos, por la ciudadanía descubrir el motivo de sus acciones, buscando gravitar permanentemente sobre los demás compatriotas en base al engaño y atrayéndonos con falsas ilusiones de bienestar, como son los casos, en su debido contexto de historia y época, de Trujillo y Leonel.

Aparentemente son dos caracteres muy distintos, para ser considerados alineados en una misma línea de acción y de estrategia política. Uno, ya ultimado hace 53 años, nos dejó un país sumiso y temeroso, que con tantos años transcurridos, lo único real fue impulsar a sus herederos políticos al asalto de los bienes públicos.

El otro, Leonel, con vigencia actual y gravitación sólida en la vida y política dominicana, ha utilizado los recursos del poder, mediante la concesión de prebendas en perjuicio del Estado, creando una corporación política de reconocidos políticos peledeístas y allegados, que se han convertido en una fuerza poderosa de la economía y trastornadores del desarrollo cívico del país.

Mientras Trujillo se definió como un señor de horca y cuchillo, y sus acciones materiales era aplastar o eliminar al adversario, Leonel, con la palabra, ha sido más eficaz y ha maniobrado para configurar una poderosa maquinaria política y económica de adhesiones muy peculiares, en que la capacidad de generar riquezas ha estado apoyada durante sus gobiernos en un elevado endeudamiento externo de préstamos de supuestas blandas condiciones crediticias y muy saludables a la hora de repartir comisiones; con esto se han generado riquezas que le permite tener una asociación de políticos empresarios de exitosa carrera en la pasada década; esa agrupación es incondicional y adicta a su persona, que le asegura el éxito en cualquier campaña que se proponga realizar en un futuro cercano, contando con la atracción envolvente de su verbo.

Trujillo magnetizaba con su presencia y su proverbial generosidad para repartir favores a sus favoritos de todos los pueblos, cada quien esperaba en sus casas el cargo con que soñaban y muchas veces salían agraciados para ser tomados en cuenta por esa generosidad del dictador.

El caso de Leonel, apoyado en su inteligencia y habilidad innata, “arranca” de la base en la cual él considera a los dominicanos que no sabemos conceptualizar. Se concluye, entonces, que a todos se nos puede meter en un puño con el uso de un razonamiento simplista, bien llevado y atrayente. Se nos confunde a la hora de no poder sacudirnos de un derrotero adocenado, trazado y marcado por él en base a una sumisión de recompensa económica por su visión tan peculiar de su democracia, pero muy particular y estructurada para darle beneficios solo a los leales seguidores. Estos asumen el ejercicio de todas las tareas útiles en la política, desde las que se pueden ver y aquellas que solo se conciertan en secretas alcobas y lejos del ruido público.

Fabio Herrera Miniño
herreraclubnaco@gmail.com 
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy.com.do
http://hoy.com.do/minimizadores-de-los-dominicanos-trujillo-y-leonel/

domingo, 20 de abril de 2014

Qué leer de Gabriel García Márquez?

                             Gabriel García Márquez, 1967.

Su obra completa
NOVELA:

- "La hojarasca", 1955.

- "El coronel no tiene quien le escriba", 1961.

- "La mala hora", 1962. (Premio de la novela ESSO)

- "Cien años de soledad", 1967. (Premio Rómulo Gallegos)

- "La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada", 1972

- "El otoño del patriarca", 1975.

- "Crónica de una muerte anunciada", 1981.

- "El amor en los tiempos del cólera", 1985.

- "El general en su laberinto", 1989.

- "Del amor y otros demonios", 1994.

- "Memoria de mis putas tristes", 2004.

CUENTO:

- "Los funerales de la Mamá Grande", 1962

- "Isabel viendo llover en Macondo", 1968

- "Ojos de perro azul", 1972

- "El negro que hizo esperar a los ángeles", 1972

- "Todos los cuentos de Gabriel García Márquez: 1947-1972", 1975

- "La tigra", 1978

- "El verano feliz de la señora Forbes",1981

- "El rastro de tu sangre en la nieve", 1981

- "Los cuentos de mi abuelo el coronel", 1988

- "Doce cuentos peregrinos", 1992

- "Cuentos: 1947-1992", 1996

- "Todos los cuentos", 2012

MEMORIAS:

- "Vivir para contarla", 2002

NO FICCIÓN:

- "La novela en América Latina: Diálogo", junto a Mario Vargas Llosa, 1968

- "Relato de un náufrago",1970

- "Cuando era feliz e indocumentado", 1973

- "Chile, el golpe y los gringos", 1974

- "Crónicas y reportajes", 1976

- "Operación Carlota", 1977

- "Periodismo militante", 1978

- "De viaje por los países socialistas",1978

- "Obra periodística", 1981

- "Viva Sandino", 1982

- "El olor de la guayaba", con Plinio Apuleyo Mendoza, 1982

- "La aventura de Miguel Littín, clandestino en Chile", 1986

- "La soledad de América Latina: escritos sobre arte y literatura,

- "1948-1984", 1990

- "Primeros reportajes", 1990

- "Notas de prensa, 1961-1984", 1990

- "Cómo se cuenta un cuento", 1995

- "Me alquilo para soñar", 1995

- "Noticia de un secuestro",1996

- "Por un país al alcance de los niños", 1996

- "La bendita manía de contar", 1998

- "Por la libre: obra periodística (1974-1995)", 1999

- "Yo no vengo a decir un discurso", 2010

GUIÓN, TEATRO:

- "El gallo de oro", 1964

- "Lola de mi vida", coautor, 1964

- "Tiempo de morir", coautor, 1966

- "María de mi corazón", 1976

- "El secuestro: Guion cinematográfico", 1982

- "Eréndira", 1983

- "Diatriba de amor contra un hombre sentado: monólogo en un acto", 1987

- "El verano de la señora Forbes", coescrito, 1988

- "Milagro en Roma", coescrito, 1988

- "Edipo alcalde", coescrito, 1996

Fuente / AP
Dibujo: El Espectador /Colombia

jueves, 20 de marzo de 2014

República Dominicana: Secuestrada por un poder sin frenos


El guardia con el tolete
En “Ideas de bien patrio”, el insigne Ulises Francisco Espaillat describe la incidencia del generalato en la deformación  del aparato institucional, y opone, idealista él, un “ejército de maestros” para lograr la patria anhelada. Son pocos los políticos dominicanos que pueden escapar a esa maldad delirante y envolvente que tipifica la práctica política del siglo XIX, pero él tenía un don en el cual la sabiduría se combinaba con la inocencia, y  podía darle un sentido a la vida.  Por ello,   muy a pesar de sus numerosos martirios, no se sentía totalmente desdichado.  En su libro “El pueblo dominicano (1850-1900)”, H. Hoetink  descubre una “ideología del heroismo” , algo así como una herencia de la larga tradición manigüera del generalato, que caracteriza  al dominicano. Hoetink es minucioso, detallista y profundo, y todos los ripios de esa ideología que se manifiestan en la cultura criolla, quedan al desnudo en su libro que es, sin dudas, uno de los estudios de mayor pertinencia respecto del sujeto dominicano.

Y eso fue lo  que encontró José Martí, en ocasión de su último viaje a la República Dominicana, iniciado el 30 de enero de 1895. Como siempre, Martí llevaba un Diario, publicado después de su muerte; y ese Diario está lleno de generales atravesando ríos y caminos. Martí los dibuja envueltos en su gracejo popular y todo, en una escritura que imita el habla, destacando, de nuevo, la verdadera condición social de ese generalato. Una  genealogía del autoritarismo desde cuya hegemonía, hasta hoy día, se ha desplegado la práctica política en nuestra nación.

Somos el país  del mundo con más generales por kilómetros cuadrados.  Cuando en  el 2012 Leonel Fernández depositó el proyecto de Ley orgánica de las Fuerzas Armadas en las cámaras, al mismo tiempo aumentó el generalato a 214 generales activos. La ley fue aprobada en el 2013, y Danilo Medina la promulgó el 13 de septiembre del 2013, con el número 139-13.  Establecía un límite a esa tradición del generalato dominicano, permitiendo sólo cuarenta generales prorrateados entre  todas las instituciones armadas del país. Una forma de recuperar los discursos de deseo del insigne Ulises Francisco Espaillat. Pero no. Siempre digo que para entender el proceso social dominicano lo mejor es leer prácticas y no discursos. Pese a que fue el mismo Presidente Medina quien promulgó la ley, el 27 de febrero pasado nombró veintiún generales más, violando la nueva Ley orgánica de las fuerzas armadas.

¿Qué aportan al país estos nuevos “generales”, cuyas glorias militares se reducen a las arduas batallas en el vientre de sus queridas?  Hacer política castrense con el presupuesto nacional es una forma despiadada de despilfarro, violando su propia ley y en un momento económicamente difícil. ¿Cuánto costarán veintiún nuevos “generales” absolutamente innecesarios para las  estrategias defensivas del país? Leonel Fernández creó su generalato, intacto aún dentro de las fuerzas armadas. El danilismo bota el dinero público creando el suyo.  El mismo tango de la convención del Partido, en la cual le abollaron los dos ojos a Leonel Fernández usando el presupuesto nacional. El PLD es un partido enteramente financiado por el Estado, y a la vieja usanza caudillesca del siglo XIX, cada uno de sus líderes se hace acompañar de un generalato inútil. Es eso lo que empuja a Danilo Medina a violar su propia ley.

¿De qué forma se puede institucionalizar un país si el mismo que promulga las leyes, las jura defender y es el emblema máximo de la representación democrática, viola  sin ningún pudor las leyes que meses antes firmó?  La República Dominicana está secuestrada en manos de un poder que ha perdido todos los frenos. Danilo Medina es una  imagen irreal que no puede contornearse,  en él se concentra toda la contradicción  del filisteo, y quiere combatir a Leonel Fernández usando sus mismos métodos, sin decirlo. Le haría bien leer al insigne Ulises Francisco Espaillat, un buen tipo atrapado como él en las contradicciones del existir, pero que supo a tiempo poner de un lado la naturaleza humana y del otro el poder.

Si Martí regresara a trotar por éstas tierras, en una vuelta purificadora, de seguro encontrara  todavía ese retrato lastimero del generalato de manigua. ¡Oh, Dios, el guardia con el tolete!

Andrés Luciano Mateo
amateo@adm.unapec.edu.do 
Hoy Digital.com.do
Dibujo: Wilson Morfe
http://hoy.com.do/el-guardia-con-el-tolete/

miércoles, 12 de marzo de 2014

Hasta cuándo PLD, hasta cuándo?


Hechizo del PLD
El PLD ha logrado convencer un amplio segmento del electorado que el país va bien, “e’pa’lante que vamos”. El progreso se observa en túneles, elevados y el Metro. La ciudad de Santo Domingo tiene rascacielitos y proliferan las yipetas y carros de lujo en medio de accidentes, heridos y muertos. Ah, y comparado con Haití, la prosperidad dominicana es inconmensurable.
Es 2014, y desde agosto de 2004, el PLD gobierna a sus anchas, prácticamente sin oposición política. Los sectores de poder tradicional se enfilaron con el Gobierno a cambio de seguir recibiendo beneficios. El aire de renovación que trajeron los jóvenes líderes peledeístas en 1996 se lo tragó el conservadurismo.
El PLD controla el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Cambió la Constitución y nombró todos los jueces de las altas cortes. El desdén por la sociedad civil es tema recurrente de sus voceros mediáticos, y no hay real combate a la corrupción, aunque ahora existan las veedurías para cubrir apariencias.
El reciente informe del Banco Mundial, titulado, “Cuando la prosperidad no es compartida” evidencia que el PLD ha gobernado en medio de pobreza y desigualdad, adornada con crecimiento económico.
Según el Banco Mundial, y cito:
“A pesar del fuerte crecimiento económico de la última década, aún subsisten grandes inequidades en la sociedad dominicana, inequidades que han disminuido a un ritmo menor del esperado. El PIB per cápita creció en casi un 50 por ciento del 2000 al 2011, sin embargo, muchos de los 10 millones de habitantes del país no pudieron beneficiarse de este crecimiento. La pobreza moderada se redujo a sólo la mitad del aumento dramático que hubo después del único proceso de retroceso del crecimiento de la década, la crisis económica del 2003-2004. La pobreza crónica – en la que la gente sufre largos y persistentes episodios de privación – sigue siendo alta. Aún más preocupante es el hecho que casi una tercera parte de la población es pobre a pesar de tener las habilidades y los activos para generar un ingreso mayor”.
Agrega el informe:
“La República Dominicana también tiene una baja movilidad económica, con menos del 2 por ciento de la población escalando a un grupo de mayores ingresos durante la década, comparado con un promedio del 41 por ciento en la región de América Latina y el Caribe en conjunto”.
En este contexto, la pregunta crucial es: ¿cómo ha podido el PLD mantenerse en el poder a pesar de la pobreza endémica?
La respuesta tiene tres componentes principales:
Primero, el fuerte endeudamiento externo ha posibilitado el crecimiento de la economía aunque sea sin redistribución de riqueza. Segundo, la ampliación del sistema clientelar a través de programas de compensación de bajos montos ata un segmento importante de la población al partido gobernante. Tercero, la unidad de la dirigencia peledeísta contrasta con la fragmentación de la oposición política.
Para sostener este modelo económico, el PLD ha recurrido a múltiples aumentos de impuestos que se cargan fundamentalmente a la pequeña clase media. Por eso la base impositiva con relación al crecimiento del PIB aparece siempre baja, y existe la tentación de seguir aumentándola. Ahora es el peaje, otro impuesto regresivo que afectará fundamentalmente las capas medias.
A fines de 2012, el significativo aumento de impuestos se atribuyó a los excesos de Leonel Fernández, y Danilo Medina salió ileso del conflicto con un alto nivel de popularidad, que ha servido para mantener el hechizo del PLD. Pero como dice la canción: ¿hasta cuándo, hasta cuándo? Respuesta: hasta tanto no haya oposición política creíble que cautive la mayoría del electorado.

Rosario Espinal / rosares@hotmail.com Hoy Digital.com.do / Dibujo: Wilson Morfe

miércoles, 19 de febrero de 2014

Los que se fundamentan en puestos y sobrecitos son de los más endebles y efímeros


Leonel y Danilo: se equivocan los dos
El artículo de Leonel Fernández “El poder y el liderazgo: entre puestos y sobrecitos”, publicado en el Listín Diario el pasado 10 de febrero ha provocado diversos comentarios en la prensa nacional sobre la naturaleza del liderazgo político en República Dominicana. El postulado central de Fernández es que el liderazgo es circunstancial y depende de quién maneje los recursos. Quien da se hace líder, quien no se desploma como líder. Así de clarito.

El artículo no es una disquisición teórica o histórica, aunque la introducción esté cargada de nombres de autores. Es una fábula que se dirige, sin mencionarlo, a Danilo Medina, el mismísimo que recientemente se alzó con la mayoría de las posiciones en el Comité Central y Político, y registra alta aprobación.

De sus fábulas, Fernández elevó a axioma general que el liderazgo político es consustancial al acceso a recursos para su distribución clientelar. Este argumento es tan errado como el de Danilo Medina en 2007 cuando al perder las primarias dijo: “Me venció el Estado”.

Cierto, los recursos económicos son importantísimos en política, y con dinero se puede ganar y aumentar poder. Pero asumir que la popularidad o el liderazgo político que supone dirigir una nación derivan fundamentalmente del manejo clientelar de los recursos públicos es falso.

En las primarias de 2007, Leonel Fernández ganó no sólo porque manejaba el Presupuesto Nacional para dar puestos y sobrecitos, sino también porque había ganado las elecciones de 2004 con un alto nivel de votación, el país comenzaba a recuperarse de la crisis económica de 2003-2004, y la Constitución que había aprobado Hipólito Mejía en 2002 permitía la repostulación. En esa coyuntura, por más influencia que Danilo Medina tuviera en las estructuras del PLD, las circunstancias favorecían la candidatura de Fernández.

Para las primarias de 2011, a pesar de los intentos en contrario, Fernández hizo lo que procedía: anunció que no se repostularía. La Constitución que él mismo había promovido no lo permitía. El resultado fue el triunfo de Medina, principal sucesor a la espera.

El problema actual del liderazgo de Fernández proviene de que durante su Presidencia de 2004-2012, malgastó la alta aprobación que le confirió la ciudadanía. Con frecuencia hizo lo que quiso, aún en medio de fuerte oposición, y hubo permisividad en el Gobierno que se tradujo en corrupción y en desencanto de la gente.

Fernández fue perdiendo apoyo en la sociedad, aunque sus vínculos con todas las formas de poder eran (y son) muy grandes. Las encuestas comenzaron a registrar el desencanto a principios de 2011, y todavía siguen reportando evidencias.

Danilo Medina ha seguido una estrategia diferente. Sabe que a pesar del apoyo de Fernández en el 2012, es su contrincante. Sabe que los principales sectores de poder tradicional del país son más leonelistas que danilistas. Sabe que un amplio segmento del pueblo dominicano se había cansado del estilo jerárquico y argumentativo de Fernández, llevado a su máxima expresión en la negativa de asignar el 4% a la educación.

En este contexto político, Medina ha construido apoyo propio desde la Presidencia a través de una conexión más directa con la gente, escuchando sus demandas y dando respuesta rápida a algunos problemas. Se desdobló ante el pueblo como gobernante con buenas intenciones, combinando emoción primaria con pragmatismo. Mucha gente lo vio entonces creíble y culpan a Fernández de los males. Ahí radica la popularidad actual de Medina, no simplemente en que da puestos y sobrecitos.

El liderazgo político es siempre circunstancial y pocos trascienden en la historia. Los que se fundamentan en puestos y sobrecitos son de los más endebles y efímeros.

Rosario Espinal
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miércoles, 15 de enero de 2014

Grandes responsables de la pobreza y desigualdad: Bajos salarios, baja inversión en servicios públicos y corrupción


Reinado del PLD
El PLD se encuentra en su catorceavo año de gobierno, nueve consecutivos. Si contamos desde 1978, ha gobernado más que Joaquín Balaguer y el PRD. Desde 2004 ha ganado todas las elecciones realizadas en el país, un total de cinco entre presidenciales y congresionales-municipales, y en el 2012 se produjo una sucesión presidencial.

Después de 2004, el PLD ha gobernado durante un período de crecimiento económico que produjo un aumento significativo del ingreso per cápita. El Gobierno aumentó sustancialmente el presupuesto nacional y ha realizado un amplio programa de obras públicas, con el Metro de Santo Domingo como buque insignia. Además, los niveles de inflación y devaluación se han mantenido moderados, lo que se conoce como estabilidad macro-económica.

Los siguientes datos ilustran lo dicho.

La tasa de crecimiento del PIB fue positiva en todo el período 2005-2012, y particularmente alta en los años inmediatamente posteriores a la crisis financiera de 2003-2004, registrándose un crecimiento de 9.3% del PIB en 2005, 10.7% en 2006 y 8.5% en 2007. El PIB per cápita aumentó de 2,548 dólares en 2005 a 5,762 dólares en 2012.

El presupuesto nacional aumentó de unos 200 mil millones de pesos en 2005 a más de 500 mil millones en 2012 y 2013, y se perfila en unos 600 mil millones para 2014. El índice de precios al consumidor se ha mantenido por debajo de dos dígitos en casi todo este período; y el peso dominicano, aunque se ha depreciado, ha mantenido su valor por encima de la devaluación que se produjo durante la crisis financiera de 2003-2004.

El valor del peso dominicano ha sido apoyado por un aumento significativo en la inversión extranjera de unos 1,200 millones de dólares en 2005 a 3,600 millones en 2012, el acceso al endeudamiento externo, y las remesas.

En base a estos datos podríamos decir que República Dominicana ha vivido una época de bonanza en el período 2005-2013.

Pero veamos el otro lado de la moneda.

El desempleo y la pobreza, aunque han disminuido con relación a los niveles alcanzados en la crisis financiera de 2003-2004, se han mantenido altos en relación al impresionante crecimiento económico. De 2005 a 2012, la tasa de desempleo oficial sólo bajó de 17.9% a 14.7%, la de pobreza de 47% a 41%, y la de indigencia de 24.6% a 20.9%.

En el 2012, el 20% más pobre de la población sólo captó 3.9% del ingreso nacional, mientras el 20% más rico captó 50% del ingreso nacional, según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Esta desigual distribución del ingreso es similar a la del año 2002.

Además, el porcentaje del ingreso nacional que captan los dominicanos más pobres es de los más bajos de América Latina, lo que significa que en República Dominicana, a los más pobres les va relativamente peor. Por otro lado, el crecimiento económico ha perdido dinamismo en los últimos años.

Los bajos salarios, la baja inversión en servicios públicos y la corrupción son los grandes responsables de la persistente pobreza y desigualdad, mientras los frecuentes aumentos de impuestos para sostener la expansión del gasto público golpean duramente a los sectores de ingresos medios.

Se sabe bien, y lo sabe el Gobierno, que el aumento de salarios y en la inversión social, así como la eficiencia y transparencia gubernamental, son cruciales para revertir el modelo de acumulación basado en alto crecimiento y alta desigualdad que ha predominado durante el reinado del PLD.

¿Transcenderá Danilo Medina este modelo de inequidad o lo reproducirá? El 2014 será crucial para definir los parámetros de su gestión.

Rosario Espinal
rosares[@]hotmail.com 
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jueves, 9 de enero de 2014

Este Gobierno es el limbo, mientras golpea


Suave que me estás matando…. (2)
De charquito en charquito, Danilo Medina le aprieta el cuello a la pequeña burguesía dominicana, y a las clases más desposeídas de la fortuna. El año apenas comienza y los productos de primera necesidad experimentarán un alza considerable, y de nada vale el cuentazo de que los supermercados absorberán los impuestos durante el primer mes, porque todos hemos experimentado que en la práctica eso no es verdad. Ese “puño invisible” que nos aprieta el cuello es concreto, y desmonta, poco a poco, el precario estado de bienestar que la pequeña burguesía había levantado históricamente con innumerables sacrificios, y arroja sobre el asistencialismo a los sectores más empobrecidos de la nación.

Con motivo de la primera etapa de la “reforma” fiscal consulté a seis economistas investigando qué cantidad de dinero adicional se necesitaría para cubrir el presupuesto familiar después del paquetazo, y dependiendo de lo que percibía como salario promedio el núcleo familiar, las disposiciones fiscales que Danilo Medina imponía al país obligaban a conseguir de cuatro a seis mil pesos adicionales para poder mantener la estabilidad del presupuesto familiar. Lo del “puño invisible” que nos ahorca no es una metáfora, y bastaría sólo con comparar una escala de precios que de manera silente ha ido ascendiendo vertiginosamente, y que ahora volverán a incrementarse. La leche en polvo subió poco más de un 200%, subirán aún más los aceites, el azúcar, yogourt, el café, el chocolate, etc. Todos los productos de consumo masivo y esenciales se dispararán nuevamente, y si a ello agregamos los veintiún aumentos del precio de la gasolina, el ascenso casi demencial de los precios de la medicina, el costo de la energía eléctrica, y todos los servicios públicos; hay que preguntarse por el futuro de esa desvalijada pequeña burguesía dominicana, y de las clases más desposeídas de la fortuna.

Conozco en profundidad lo que se heredó de Leonel Fernández, que es aún más dramático y cruel que la parábola del maletín lleno de facturas de cobro que empleó el propio Danilo Medina para ilustrar el estado calamitoso de la nación al momento de él tomar el poder; pero lo cierto es que después que Danilo Medina gobierna, somos aún más pobres. Y si no separáramos el pensar del sentir, pudiéramos afirmar que todo ese sacrificio del paquetazo, los empréstitos que empeñan el futuro de los dominicanos, y la incertidumbre en la que nos hundimos; son más dolorosos porque, en rigor, se han impuesto para escapar a la realidad del desfalco y la corrupción más burda de toda la historia dominicana, perpetrados por el Gobierno anterior de su propio partido.

Arrojando sobre los hombros del pueblo la carga del déficit fiscal, lo que Danilo Medina demuestra es que el poder real escapa a las reglas del derecho, y que el sistema mismo es una manera de ejercer la violencia, de desplegar la asimetría de la justicia que debería haber juzgado a tantos canallas que se enriquecieron a costas del sacrificio de todos. Su Gobierno es una negación de la audacia, él ama el glamour del poder, pero rehúye el sueño de una sociedad perfectible. Y también niega, en el hecho de hacerse indiferente a la corrupción, el postulado de que el poder debe, por esencia, e idealmente, ejercerse con arreglo a un derecho fundamental (De Carlos Marx a Georges Canguilem, pasando por Habermas, Foucault, Deleuze, Chomsky, y muchos otros; esto es un lugar común). Este Gobierno es el limbo, mientras golpea. La pequeña burguesía se ahoga, y el inmovilismo la asfixia; el pueblo llano se abisma en el asistencialismo falso y teatral de Margarita Cedeño; tanto, que sigue cantándole al presidente aquel tierno bolero que decía: “Suave que me estás matando…”

Otro año entra, de nuevo, con insoportables aumentos de precios. Deseémosles feliz año a Félix a Bautista, a Díaz Rúa, a Chío Jiménez, a Bauta Rojas, a Francisco Javier, a Temo Montás, y, por supuesto; a Leonel Fernández. Y a tantos prohombres de la patria, de cuyos nombres, como dijo el manco de Lepanto, no quiero acordarme.

Andrés Luciano Mateo
amateo[@]adm.unapec.edu.do 
Dibujo: Wilson Morfe
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jueves, 19 de diciembre de 2013

Si a Juan Bosch lo despertaran regresaría presuroso al sepulcro


Bosch no usó su influencia para el enriquecimiento personal

UNO
En ocasión del cuarenta aniversario de la fundación del Partido de la Liberación Dominicana, el inefable Euclides Gutiérrez escribió lo siguiente: “Los dirigentes del PLD mantienen en alto la dignidad y la honestidad de Juan Bosch”.

¡Dios mío!

Si pudiéramos exportar el cinismo en lingotes, como el oro de la Barrick, éste sería el país más rico del mundo. Si a Juan Bosch lo despertaran de su sueño de eternidad, se volvería presuroso al sepulcro.

DOS
No era un santo, su carácter a veces era impredecible, no tenía ninguna pasta divina; pero lo que no puede ser discutido es el valor de paradigma de su honestidad y moralidad. Su vida era un arco tendido que en la práctica política sólo buscaba el bien común. Amó la rectitud, el respeto a los pobres, y el compromiso de honor con la palabra empeñada. No era un charlatán, un mentiroso que amaba el poder por encima de todas las cosas. Además, sabía que la honradez era una ardua tarea, en un país en el que los políticos han legitimado la corrupción casi al grado de constituir un componente genético de la dominicanidad. “(…) No hemos derramado una gota de sangre, ni hemos ordenado una tortura ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones”, gritó ése Juan Bosch que Euclides Gutiérrez no debería nombrar en su boca.

TRES
El PLD era el instrumento de liberación que él concibió para alcanzar el bienestar del pueblo dominicano. Venía de proclamar la derrota de la pequeña burguesía, que en el nicho del PRD, también fundado por él, había fracasado como vanguardia. Estaba cogido en los engranajes de la decepción, y fundó el PLD encaramado en un discurso ético que era el espesor de su propia vida, el más puro manifiesto de que su práctica era una forma diferente de hacer política.

¿Qué queda de ese vibrante testimonio?

Únicamente el lazo del soliloquio. Juan Bosch es un cadáver en un armario, y lo desempolvan para el panegírico y la oración mentirosa del filisteo. Lo han domesticado, y cercado esgrimiendo el argumento del pragmatismo. No era un político, era un politólogo. Apenas fue un teórico. Sus ideas eran solo palabras, y las palabras se destiñen sobre las cosas, argumentan. Norge Botello, ese mismo cuyo nombre lleva el Congreso que el PLD desarrolla en este momento, en una vieja entrevista en el semanario “Clave”, lo llegó a descartar de plano diciendo que “Con el discurso de Juan Bosch no hubiéramos llegado a ninguna parte, seguiríamos siendo un partido de comunicados de prensa y no de poder”. Ciertamente, Norge Botello representaba el tipo de poder que Juan Bosch no quería encarnar.

CUATRO
¿Por qué en los gobiernos de sus discípulos son muchos los dineros del pueblo que han ido a parar a manos de ladrones?

¿Por qué los gobiernos de sus vástagos han alcanzado los más altos índices de corrupción en la historia republicana? ¿Qué hace de su legado ético una pesada carga para el discipulado que lo nombra?

Juan Bosch no amó el poder sin medidas. No usó su influencia para el enriquecimiento personal. Su opción de goce no era el dinero. Pero sus discípulos han desencadenado la libido del poder, el poder sin medidas. Han desfogado sus ambiciones irrefrenables alterando la naturaleza de aquella prédica, algo que ha ocurrido frecuentemente en la historia del pensamiento liberal dominicano. Ahora son millonarios, jorocones, que han reducido el pensamiento del maestro a esa supervivencia paralizada que llaman inmortalidad. Y los arrebatos del “viejo”, su terca honradez, su majestad fundada en los valores espirituales; los exorcizan con homenajes y romerías a su tumba, con artículos como el de Euclides Gutiérrez, que son, en el fondo, una manera de actuar que acaba por adoptar todo lo que el viejo corazón del maestro había criticado.

Si a Juan Bosch lo despertaran de su sueño de eternidad, regresaría presuroso al sepulcro. ¡Oh, Dios!

Andrés Luciano Mateo
Dibujo: Wilson Morfe 
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miércoles, 11 de diciembre de 2013

La salvaje cleptocracia dominicana


Capitalismo salvaje dominicano
Si usted aun no lo ha sentido, ni lo han asaltado para robarle, más vale que se espabile. El capitalismo salvaje dominicano extiende sus tentáculos y las tarjeticas de solidaridad que reparte el gobierno no son suficientes para contener su efecto devastador en la sociedad dominicana. Veamos.

Primero, se estima que más de un millón de dominicanos ha emigrado al exterior en los últimos 50 años.  Estos dominicanos no emigraron porque les gusta hablar inglés u holandés, o porque disfrutan encapuchados el frio nórdico. Lo hicieron porque en República Dominicana no encontraron formas adecuadas de subsistir y prosperar. En las economías desarrolladas donde se han asentado, han formado guetos muchas veces detestados por los nativos del lugar. Trabajan para mantenerse y ayudar a sus familiares.

Alrededor de 25% de los hogares dominicanos recibe remesas, y al país entran por ese concepto más de 3,000 millones de dólares anuales. En resumen, República Dominicana expulsa un segmento de su población porque no ofrece condiciones de vida adecuadas. Hay alto desempleo, bajos salarios y precarios servicios públicos. Esos inmigrantes dominicanos son el seguro social de sus familiares que no emigraron, y en estos días llegan cargados de regalos.

Segundo, se estima que en República Dominicana hay medio millón de inmigrantes haitianos (aquí no se incluyen unos 200 mil descendientes). La entrada de estos trabajadores a territorio dominicano ha sido patrocinada o permitida por el gobierno dominicano para ganancia empresarial. Recuerde, sólo el gobierno controla la frontera con militares y personal de migración (ahí no hay militares extranjeros ni ONG custodiando el tráfico).

Estos trabajadores haitianos entran indocumentados y permanecen indocumentados hasta la muerte porque así son más vulnerables a la súper-explotación del capitalismo salvaje. Muchos viven en barrancones o en las obras de construcción donde laboran. Ahí duermen, comen y hacen sus necesidades fisiológicas porque el salario que reciben no es suficiente para asentarse decentemente. Esto no es una obra de caridad dominicana; repito, es propio del sistema de súper-explotación laboral del capitalismo salvaje. Emigran de Haití porque allá la súper-explotación es peor.

Tercero, después de la crisis financiera dominicana de 2003-2004, se ha producido un alto crecimiento del PIB: 9.3% en 2005, 10.7% en 2006, 8.5% en 2007, 5.3%% en 2008, 3.5% en 2009, 7.8% en 2010, 4.5% en 2011 y 3.9% en 2012. Esto quiere decir que el bizcocho de riqueza dominicano creció. No obstante, para el 2012, el 20% de la población más pobre del país sólo recibió 3.9% del salario nacional, igual proporción que en 2002. Por el contrario, el 20% más rico de la población dominicana captó 50% del ingreso nacional en 2012 (todos datos de la CEPAL).

Esto quiere decir que en República Dominicana el crecimiento económico se ha acompañado de una alta desigualdad entre ricos y pobres. Por eso muchos dominicanos emigran, y por eso, los trabajadores haitianos indocumentados son empleados para trabajar en el capitalismo salvaje dominicano.

Ojo: no es por casualidad que el gobierno ha permitido la entrada ilegal de miles de haitianos en los últimos 100 años. Ojo: no es por casualidad que nunca les dio documentación oficial. Ojo: no es por casualidad que un alto tribunal quiera ahora declarar ilegal esa ilegalidad para hacer legal la ilegalidad sin apelación. Ojo: no es por casualidad que el gobierno y sus voceros quieran defender la soberanía de su rentable capitalismo salvaje.

El Papa Francisco debería darse una vuelta por esta isla caribeña colmada de abusos para constatar su denuncia del capitalismo salvaje, plasmada en la reciente exhortación apostólica titulada: “La Alegría del Evangelio”.

Rosario Espinal
rosares[@]hotmail.com 
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jueves, 28 de noviembre de 2013

La hipercorrupción tiene necesidad de volver y volver


Teoría de la corrupción
Con motivo de que soy un “demandado”, en los últimos días he tenido que hablar abundantemente sobre  el tema de la corrupción, y me he percatado de que es necesario desalojar del imaginario dominicano algunas ideas respecto de éste cáncer que  ha azotado históricamente a la sociedad.

Por ejemplo, no se puede explicar la desbordada corrupción de los últimos años situando la historia como si la corrupción fuera una naturaleza, una esencia de la dominicanidad, porque la corrupción se vincula con un orden histórico particular, con un manejo del poder, con una ideología patrimonialista, con la ausencia dramática de instituciones verdaderas;  y no con las grandes formas neutras de la naturaleza humana. Lejos del ser, los humanos están anegados en las cosas. La corrupción no es una maldad de origen, sino un vastísimo sistema circulatorio (“El tiburón se baña, pero salpica”),  una enorme palanca de movilidad social, ante cuyo funcionamiento el poder es como el susurro de las escamas del réptil. Quienes mejor saben esto son los  funcionarios ex pequeños burgueses del PLD,  porque toda su naturaleza de clase se transformó súbitamente, abriéndose con la movilidad social unos apetitos cuya ausencia de límites ha borrado cualquier escrúpulo ético.

Cuando al  expresidente Leonel Fernández le hablaban de la corrupción en sus gobiernos,  lo atribuía a la “percepción”.  Los grandes arquetipos mentales con los que siempre intentó impresionarnos salían desahuciados por meras imágenes sensoriales. Las ideas le salían artríticas, antañonas. Y desde la decepción uno pensaba que cuánto más cambiaban las cosas, más idénticas permanecían. La “percepción”, sin embargo, era tan generalizada  que en medio de la reelección del 2008  en una encuesta de la Gallup,  el 98% de los encuestados “percibía” corrupción en el gobierno, lo que quiere decir que los propios corruptos la “percibían”.

En el año 1978 los perredeístas llegaron al poder, abrasados de un ardiente deseo de justicia social, pero no pudieron encarcelar ni uno solo de los corruptos. Y siguiendo la escuela de Balaguer, produjeron su propia camada de corruptos, y se adhirieron a la saga de usurpadores de la riqueza pública que cuentan con la impunidad y el olvido. Pero el peledeísmo, viniendo de una prédica moral angustiosa y terminal, nos clavó con violencia en lo impensable, en las alucinaciones y los simulacros, en la desventura de vivir la práctica de la hipercorrupción como un discurso invertido. ¿Qué es lo que ha hecho diferente la hipercorrupción de los últimos años, de esas sistemáticas formas de corrupción que registra la historia política dominicana?  Simplemente, que conforman un sistema que posibilita la continuidad en el poder. Ambas se roban un porcentaje de la felicidad ciudadana, pero la hipercorrupción tiene necesidad de volver y volver.

Además del enriquecimiento personal de los dirigentes, la corrupción ha propiciado la aparición de un grupo económico que compite en diferentes esferas con los grupos tradicionales del aparato productivo y financiero. Se han repartido el Estado. En la reelección del 2008 la nómina pública aumentó un 33%, pero después siguió aumentando como pago a los 426  movimientos y los 12 partidos que la apoyaron. Todavía muchas instituciones infuncionales del gobierno sobreviven porque forman parte de esa piñata, y son frecuentes los actos de corrupción que escenifican los “líderes” de esos ventorrillos políticos. El caso es que, cuando hablamos de corrupción, denominamos una práctica que se perpetúa en la política dominicana conformando un sistema, y cuya acumulación originaria de capital tiene como fuente el erario. ¿Por qué razón, después de haber sido electo Danilo Medina, en ése largo periodo transicional,  Leonel Fernández gastó más de 120 mil millones de pesos del presupuesto, agudizando el déficit sin ninguna piedad por su pueblo?  Es que desgajaba la acción del Estado en actos personales, y hacía fluir de su exclusiva laboriosidad toda la política de construcciones públicas, permitiendo un incremento de comisiones, pago de deudas, etc.  El Estado como botín, el despojo de la riqueza social, cual si los políticos fueran un ejército de ocupación.

Andrés Luciano Mateo
Dibujo: Wilson Morfe
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miércoles, 27 de noviembre de 2013

El Presidente es actualmente el pilar que legitima el sistema político dominicano


Danilo Medina: presidente terapeuta
Los estilos presidenciales vienen en distintas envolturas. La República Dominicana ha tenido tirano, sádico, muñequito de papel, cortesano, finquero, formalista, campechano, chistoso, bibliófilo, conceptualizador, y ahora un presidente terapeuta.

Una función clave de la terapia sicológica o física es aliviar las penas. Los dominicanos, a pesar de ser alegres y bochinchosos, están adoloridos por las precariedades de la vida, la sordera de los gobiernos, la arrogancia de los políticos, la corrupción hecha costumbre, la luz que se va, el agua que no llega, la basura en la calle, la educación que no enseña, los hospitales pocilgas, el tollo migratorio, los contratos leoninos, el endeudamiento excesivo, los impuestos que suben y suben.

Danilo Medina llegó al poder después de una larga espera y dos derrotas electorales (2000 y 2007). Arribó como víctima y por eso no pagó el costo de sus primeras medidas impopulares. Hace un año, marchaban en las calles de Santo Domingo los jóvenes reclamando justicia por el hoyo fiscal y el paquetazo impositivo. Medina lo firmó sin que le dijeran ni ji. El malo era su compañero.

En su discurso de los cien días, con los ánimos aún caldeados, llamó a no lanzar piedras hacia atrás. Su Gobierno, lleno de fichas contaminadas, fue enterito liberado de posibles pesquisas judiciales.

Para diciembre abundaba el alcohol. Las navidades y el doble sueldo siempre alivian las penas, y después viene el round Robin, la serie final, la del Caribe, el carnaval, Semana Santa, la playa, el verano, las tormentas tropicales y los huracanes.

Durante esos largos meses, Danilo Medina se estableció como el presidente terapeuta.

Ante el reperpero con los terrenos de Bahía de las Águilas, paró la legalización del desfalco en seco. Feos quedaron los funcionarios envueltos. En el discurso del 27 de febrero se disparó con la denuncia del contrato Barrick. Es “inaceptable” y una estafa al pueblo, dijo a viva voz el empoderado presidente. Los aplausos retumbaron y su popularidad subió a la estratosfera. Muchos congresistas que aprobaron el contrato, tranquilitos lo modificaron.

Cuando la clase media se molestó por el impuesto de circulación a los vehículos, Medina lo pospuso. Cuando la Sentencia TC 168/13 se evacuó, fue el único que desde las altas esferas habló de humanidad y se reunió con un grupo de posibles afectados.

Hace varios días, los panaderos subieron el pan, y pocas horas después, desde el Palacio Nacional, acordaron no modificar el precio. Además, el Gobierno prometió comprar muchas teleras y otorgar préstamos. No olvidemos, la subida de impuestos todavía lastima al pueblo.

En las visitas sorpresas, Danilo Medina reparte préstamos, subsidios y otras promesas; además, aparece como un simple ciudadano, muchas veces en chacabana o guayabera.

Entre carencias e incertezas, Medina es actualmente el pilar que legitima el sistema político dominicano. Detuvo el desprestigio de la camarilla de poder peledeísta que sigue ahora tranquilita gobernando, el PRD es un desparpajo, el reformismo un fracaso, y los ultra-conservadores sientan las bases de un nacionalismo patriotero con el que quisieran alzar vuelo, si pudieran, en algún momento.

En América Latina, cuando los sistemas políticos se vacían de contenido como ocurre actualmente con el dominicano, la gente ha coreado: “que se vayan todos”, y los sistemas de partido han colapsado. No así en República Dominicana. La gente se encariña con su Presidente y casi nada cambia porque no hay fuertes demandas.

Danilo Medina juega un papel terapéutico en medio de las dolencias porque se acerca al pueblo sin ostentación, da respuesta rápida a algunos problemas puntuales, y se desempolva rápido en las tempestades.

Rosario Espinal
rosares[@]hotmail.com 
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lunes, 25 de noviembre de 2013

El cómputo real de la Deuda Pública son US$35 mil millones


El monto de la deuda
¿Cuánto debemos? Para el Banco Central US$27,109.8 millones o 44.9% del PIB a septiembre del 2013, llega al número sumando a su propia deuda, la externa e interna del gobierno central, CDEE, Corde, ayuntamientos y otras entidades gubernamentales. El cómputo real es US$35 mil millones, adicionando deudas flotantes, contingentes y la de los bancos Reservas, Bagrícola y Nacional de la Vivienda, según estados financieros auditados. Como no hablo de depósitos y elimino deudas entre instituciones, la diferencia de doce puntos porcentuales del PIB tiene que ver con metodología de cálculo, porque datos y fuentes son iguales. El método oficial de cálculo debería ser el que nos dice la verdad, que no tenemos espacio para nueva deuda, que llegó el momento de recoger los escombros de la violenta explosión de las burbujas del crecimiento de mentira y de la deuda. El que aplica el sencillo principio de que deuda es deuda y suma todos los compromisos del sector público, porque lo demás es sofisticación técnica.

La ingeniería financiera de Organismos Internacionales nos conduce a cálculo sesgado y no debe verse como palabra de Dios, porque luego se lavan las manos escribiendo: “existe una relación causal (negativa la correlación) entre deuda pública y crecimiento”; “el aumento de la deuda reduce el crecimiento”; “el poco crecimiento aumenta la deuda, reduce el empleo y aumenta la pobreza”. No olvidemos que el exceso de gastos para el crecimiento económico desequilibrado causó el déficit fiscal acumulado de RD$333,213.6 millones y el brutal aumento de la deuda en los años 2008-2012. Que a la euforia del ciclo de gastos excesivos y muchos impuestos siguió el actual agujero negro, en el 2014 el Gobierno se endeuda para pagar intereses (RD$71,465.6 millones), del presupuesto dedica poco menos de la quinta parte (18.4%) para amortizar deuda y con préstamos (RD$189,261.2 millones) financia la tercera parte. Un desastre.

Es mejor sobre-estimar que subestimar lo adeudado para alejarnos de la práctica de Ulises Heureaux, razón por la que el gobierno de Alejandro Woss Gil la estimó en US$33 millones o 44% del PIB en 1905, alejado de los US$40,269,404.83 o 54% del PIB según los Estados Unidos, que también creía que deuda era deuda, que debía sumarse la flotante, la contraída por Lilís a muy corto plazo con bancos y prestamistas dominicanos y extranjeros, que renovaba continuamente. La deuda pública de US$35 mil millones o 57% del PIB del 2013 es comparable con el 54% de 1905, la referencia de la Convención de 1907. Aunque los intereses de US$1.2 millones o 40% de los impuestos de 1905 se aleja de US$71,466 millones o 17.8% de los impuestos de 2014, el país podría entrar en problemas si el indicador supera 20%. Estamos en el umbral.

Por el desorden fiscal de Lilís perdimos la soberanía financiera y política en 1905, por el mal manejo del presupuesto en dos ocasiones el FMI asumió la soberanía financiera en el periodo 2008-2012, para evitar que se repita debemos seguir una regla de oro: el gasto público anual debe aumentar menos que la suma de la expansión del PIB y la inflación. En el 2014 el gasto aumentará 10.3% y 9% lo segundo, debió ser lo contrario.

Arturo Martínez Moya
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/el-monto-de-la-deuda/autor/arturo-martinez-moya/

domingo, 24 de noviembre de 2013

Quiénes trajeron a los haitianos a RD?


Los que trajeron a los haitianos
La reciente Encuesta Nacional de Inmigrantes de la Oficina Nacional de Estadísticas establece que en territorio dominicano viven 458,233 haitianos, cerca de medio millón en una población de casi 10 millones de habitantes.

Esa masiva presencia haitiana no va a desaparecer con la sentencia del TC, como se le ha hecho creer a mucha gente.

Por la frontera siguen entrando haitianos indocumentados, simplemente porque los dejan pasar a cambio de un pago, y muchos de los recién llegados han sido sorprendidos con cédulas falseadas, porque pueden comprar cédulas auténticas con nombres ajenos, tal y como lo puede hacer cualquier capo. Nuestros gobiernos no se han interesado en tapar ninguno de esos dos coladores.

Hay, sin embargo, otras causas más importantes de la masiva presencia de haitianos en nuestro territorio.

La intervención armada estadounidense de 1916 enganchó a Rafael Trujillo a la guardia y lo premió con rápidos ascensos por su crueldad criminal hacia los verdaderos patriotas que lucharon contra las tropas que atropellaron nuestra soberanía.

Washington acabó entregándole el poder militar y Trujillo lo usó para conquistar el poder político y el poder económico, este último comprando con recursos del Estado la mayoría de los ingenios azucareros y poniéndolos a su nombre.

Trujillo inició el negocio de traer a miles de braceros para cada zafra, pagándole al gobierno haitiano por cada uno de esos seres humanos.

Cuando el dictador ordenó el asesinato de miles de haitianos en 1937, la masacre se hizo en la frontera, pero en las zonas cañeras no le dieron ni un pellizco a bracero alguno. Aquel genocidio se zanjó con el pago de 750 mil dólares como “indemnización” al gobierno haitiano.

Después de pagar por haitianos muertos, Trujillo comenzó a pagar por haitianos vivos en el decenio de los 40. Luego formalizó un acuerdo con el presidente Paul Magloire en 1952 para que le enviara anualmente miles de braceros, pagando un precio por cabeza.

El siguiente acuerdo lo firmó con Francois Duvalier en 1959 y el tercero y último lo concertó el presidente Joaquín Balaguer en 1966 con el presidente hereditario y vitalicio Jean Claude Duvalier.

Los acuerdos fueron sustituidos por contratos anuales. Balaguer firmó con Baby Doc en 1971, 1973, 1974, 1975 y 1976, cada vez por miles de braceros y siempre pagando un precio al gobierno haitiano.

En octubre de 1978, el nuevo gobierno del PRD que presidió Antonio Guzmán negoció y firmó un acuerdo con Duvalier y otro más en diciembre de 1979, el primero por 15 mil trabajadores y el segundo por 14 mil.

Ambos fueron firmados a nombre del Estado dominicano por el secretario sin cartera Dr. Milton Ray Guevara, hoy presidente del Tribunal Constitucional*. Por Haití firmaron Hubert Deronceray, ministro de Asuntos Sociales, y Fritz Cineas, embajador.

El gobierno dominicano pagó cada año un millón 225 mil dólares al gobierno haitiano por esos braceros, aparte de otras partidas menores, siguiendo las mismas condiciones que negociaba Balaguer.

El gobierno de Salvador Jorge Blanco firmó con Duvalier en 1982 por 19 mil braceros y el número siguió anualmente en aumento.

Año por año, durante décadas, el gobierno dominicano los compraba y el gobierno haitiano los vendía, mientras Puerto Príncipe sacaba ganancias políticas alentando el anti-dominicanismo y Santo Domingo hacía otro tanto con el anti-haitianismo.

Cada contrato establecía que al final de la zafra, el CEA debía regresar a esos haitianos a su país, pero eso nunca se cumplió, pues irresponsablemente se ahorraban los recursos necesarios para concentrarlos, alojarlos, alimentarlos y transportarlos.

En ejercicio de su concepción del nacionalismo y la soberanía, cada uno de esos gobiernos dominicanos aceptó que el gobierno haitiano estableciera en nuestro territorio hasta 90 miembros del Voluntariado de la Defensa Nacional de Haití, mejor conocidos como los ton ton macoutes, para espiar a los trabajadores. Agentes extranjeros en suelo dominicano, autorizados por nuestras autoridades.

Cuando la “capitalización” de los ingenios acabó con la industria azucarera estatal, la mano de obra haitiana inundó muchas otras actividades productivas.

El Estado, en lugar de poner controles, también aprovechó para traer más haitianos. El gobierno de Joaquín Balaguer los trajo en los 90 para hacer las zanjas del acueducto de Santo Domingo. Otras zanjas, las del Metro, llevaron a la administración de Leonel Fernández a traer más haitianos.

Hoy resulta difícil calificar como “extranjeros en tránsito” a trabajadores que pasan años cortando caña o haciendo zanjas, contratados por el mismo Estado, que si no los repatrió ni los documentó, ha sido culpa de las mismas autoridades.

El sector privado ha traído una cantidad de haitianos similar a la importada por los gobiernos del país. Los gobiernos que de verdad quieren controlar el flujo migratorio, hacen caer el peso legal de la responsabilidad en quienes contratan indocumentados, pero como el nuestro compite en ese negocio, no tiene autoridad para regularlo.

Es más fácil optar por una campaña de falso nacionalismo para defender una política que viola derechos fundamentales y que al mismo tiempo no constituye solución ninguna a la cuantiosa presencia haitiana.

Huchi Lora
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/los-que-trajeron-los-haitianos/autor/hoy/
* Negritas DLRD