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miércoles, 14 de junio de 2017

Aclararlo TODO


Temo: enlodado en el lodazal
Ante el juez, defendiéndose de la acusación de haber sido uno de los favorecidos de los sobornos de la Odebrecht, Temístocles Montas dijo que junto a Leonel Fernández y Danilo Medina fue el artífice para llevar el PLD al poder, citó sus iniciativas que a su juicio constituyen la base en que descansa los logros de los gobiernos de ese partido, concluyendo, que “no esperaba que se me enlodara como se me ha enlodado”. Decepcionado, deja entrever que el lodo que le han tirado encima viene del grupo del presidente que contribuyó a reelegir: Danilo Medina, quien, sacrificándolo como chivo expiatorio trata de salvar un gobierno y un partido que sumergidos en el lodazal de la corrupción y la impunidad han situado esta sociedad al borde de la ruina moral, política e institucional.

Temo, como se le llama, admite que recibió dinero de Odebrecht para las campañas presidenciales del PLD 2008, 2012 y 16 y si hace honor a sus palabras de que él es el más interesado en que se aclare el escándalo de los sobornos tiene que decir en qué momento recibió el mandato de su partido para recibir ese dinero, quién o quiénes le dieron ese mandato, a quién o quiénes se lo entregó, en cuales condiciones los recibió de parte de esa empresa. Recordemos que Medina admitió que se involucró en las negociaciones con Odebrecht para el proyecto Punta Catalina, logrando que esta disminuyera sus pretensiones económicas, por lo tanto, debe investigarse la relación que pudo haber tenido ese involucramiento con el dinero que dice Temo recibió de esa empresa.

El financiamiento a las campañas del PLD de parte de Odebrecht, junto al otorgamiento a ésta del contrato de Punta Catalina y sus sobrevaluaciones, constituyen los elementos más relevantes del escándalo de los sobornos y para su esclarecimiento, la admisión de Temo de que recibió dinero de esa empresa para esas campañas es fundamental. Por eso guarda prisión justa o injustamente, y como los demás prisioneros, su prisión lanza a toda su familia al escarnio público; pasa por la tragedia de ver cómo su carrera política llega prácticamente al final, a pesar de que de los mosqueteros que llevaron al poder al PLD él es quien tiene mejor formación profesional para la gestión pública.

En su tiempo, fue el más sistemático y enjundioso polemista contra los adversarios de los gobiernos del PLD, ahora está ante una ineludible polémica intrapartidaria en la que deberá aclarar el papel de Danilo, Leonel y de todos aquellos involucrados en los sobornos, en el lodazal que lo ha enlodado. Seguro que es consciente de que las sobrevaluaciones de Punta Catalina, las nominillas partidarias, los Tucano, la SunLand, las ventas del barrio Los Tres Brazos y de las tierras del CEA, entre otras, son parte del lodazal en que han discurrido los gobiernos del PLD y resultados del vergonzoso Frente “Patriótico”, del que fue uno de sus artífices y que “relanzó” ese partido, llevándolo a ese poder que hoy inmisericordemente lo envía a una cárcel de su lar natal.

Temo, luego de su vibrante discurso ante el juez, de su declaración de que si hay alguien interesado en que el tema de Odebrecht se lleve hasta las últimas consecuencias es él, luego de su desafiante expresión de que “aquí hay que matarme” está obligado a dar lo que puede ser su última batalla al interior de su partido: defenderse de los serios agravios a que ha sido sometido, tanto por el actual grupo en el poder, como por el anterior, de cuyos ascensos a la presidencia él fue pieza fundamental. La lógica de la lucha de facciones es despiadada, es una maquina de destruir posiciones y personas, quien se somete a ella debe saber que en determinados momentos debe tener el coraje de defender sus posiciones y, sobre todo, su persona. Mientras menos democrático es un partido o cualquier colectivo, más cruentos son los ajustes de cuenta, mayor es la inobservancia de valores fundamentales de las personas y del propio colectivo. De eso, el PLD está dando ejemplos.

Es la realidad que vive actualmente Temo Montás, que se ha declarado culpable de un delito: el de aceptar dinero ilegal para las campañas de su colectividad política, por eso debe pagar un precio, pero no solo él sino sus directos beneficiarios. Él tiene el atenuante de que su delito fue hecho a nombre de la causa de ese colectivo, una justicia verdadera establecería los alcances de ese atenuante, pero debe aclarar a la sociedad las circunstancias en que cometió ese delito, el cual él no lo acepta como tal, sino simplemente como una reiteración de un uso y costumbre propios del sistema político dominicano. Ahí se equivoca, esta sociedad ha dicho basta a esos usos y costumbres porque además de injustos son inmorales.

En tal sentido, la vertiente del atenuante moral tendrá sus alcances dependiendo de que aclare las condiciones en que recibió el dinero para las campañas, pero aclarando TODO, todos los vericuetos del lodazal, como  la única carta que tiene para salvar la honra de parte de su familia y de todos sus descendientes, además de la estima de muchos dentro y fuera del país.


César Pérez
Hoy

domingo, 4 de junio de 2017

Grado sumo de corrupción, se ha cometido crimen de lesa patria


Sociólogo cree confesión Temo Montás implica al presidente Danilo Medina
Para el sociólogo César Pérez, lo más grave que ha salido hasta ahora en el escándalo de Odebrecht ha sido la confesión hecha por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Temístocles Montás, de que recibió dinero de la empresa brasileña para las campañas electorales del presidente Danilo Medina.

Por tal razón, Pérez considera que el mandatario debería ser el primero en ser investigado. “No solamente hay una violación penal de sobornos, sino también en término político-electoral. Cómo en las elecciones falsea la voluntad popular utilizando recursos de una empresa extranjera, es el grado sumo de la corrupción, un crimen de lesa patria”, reflexiona.

El cientista social cree también que “no están todos los que son”, como afirmara el procurador general, Jean Alain Rodríguez.

En efecto, estima que el presidente del Senado y secretario general del PLD, Reinaldo Pared Pérez, también debería ser objeto de investigación. Sin embargo, eso no ha sucedido porque el Ministerio Público le ha dado un manejo político al expediente, según él.

“Temo ha dicho sí, yo tomé dinero para la campaña política. Aceptar eso es aceptar que se violó una ley por la que usted no puede recibir recursos de una empresa internacional para provocar un hecho político, y eso es lo que Temo ha dicho que ha sucedido”, postula Pérez.

La visión de Pérez rebasa lo judicial, pues ve que “el punto esencial de esta crisis no es meramente penal, sino político”.

Para él, ya el escándalo ha empezado a erosionar al sistema de partidos, por lo que podría generar el surgimiento de un nuevo liderazgo en el país. Si no arriesga un vaticinio extemporáneo, se adelanta a los escarmientos del caso.

Escarmientos 
César Pérez no establece paralelismo entre el escándalo actual y otros del pasado. Antes bien, estima que este caso ha llegado lejos por dos razones: por la presión internacional y por el empuje del Movimiento Verde.

De lo que sí está convencido es de que el escándalo actual incidirá en el cambio de comportamiento de la élite política.

Esto quiere decir, que el caso en cuestión pone en jaque a la estructura de corrupción que la esfera gobernante ha mantenido durante años, observa Pérez.

“Muchos dirigentes de la clase política no saldrán indemnes ni limpios de este proceso, y evidentemente tendrán que pagarlo”, expone él.

Percepción popular
Mientras Pérez ve las repercusiones políticas del escándalo, otros perciben que el gobernante es el que maneja los hilos ocultos del expediente.

Uno de ellos es Sixto Almonte, para quien no habrá justicia en el caso.


Ling Almánzar
Hoy

miércoles, 24 de mayo de 2017

Redes sociales mantienen informados y centrados a los dominicanos


El virus de la insumisión
Después de la época de las olas de los movimientos gremiales, sindicales y obreros que se insubordinaron contra la explotación capitalista en el Siglo XIX, la más importante ola de insumisión en Occidente fue el llamado Mayo de 1968, iniciado en Francia y extendido en toda esta parte del mundo hasta mediados de los 70's. Uno de los elementos más salientes de ese movimiento es que, si bien fue iniciado por estudiantes contra la opresión de la baronía del profesorado, inmediatamente se convirtió en una onda de protesta contra las esclerotizadas estructuras de las instituciones sociales y políticas que servían de base a las formas de dominación en esa época. En general, contra esas mismas estructuras se baten los movimientos de protesta posteriores al mayo francés.

Ese movimiento constituyó una revolución social, cultural y política que demostró que la cultura en sus diversas manifestaciones, la política y has ta las costumbres, en sus dinámicas existen como sedimentos que lenta e imperceptiblemente van posándose en los diversos segmentos de la sociedad y en determinados momentos políticos/sociales emergen con fuerza, articulándose (no necesariamente amalgamándose) para unir en tiempo y espacio una gran diversidad de fuerzas políticas y sociales como, son los movimientos de protestas. Hobsbawm resalta cómo los jóvenes la clase media alta anglosajona asumieron como modelo de consumo la música (a veces étnicas), la ropa y hasta el lenguaje de los grupos sociales urbanos de extracción popular.

Los actuales movimientos de protestas son mucho más complejos, en términos de su composición social, étnica y de edad, que los de los años 60/70/80, pero están más informados y centrados que estos últimos, debido al contexto de la gran revolución de los medios de la comunicación en que se desenvuelven. Millones de personas intercambian in formaciones y saberes, y a diferencia de otros tiempos hoy están tan o mejor informados que los dirigentes de las estructuras partidarias y de los poderes del Estado, que muchos de sus profesores y que ese nuevo tipo de intelectuales que son los comunicadores de los medios de comunicación. Esos conocimientos permiten una mayor conciencia del atraso, autoritarismo, corrupción e impunidad de quienes controlan dichas estructuras.

Esa conciencia impulsa hacia la insumisión a una diversidad de grupos y segmentos de clases sociales contra viejas formas de dirigir los partidos y de controlar el Estado y otras instituciones, radica la fortaleza y potencialidad del Movimiento Verde en el caso de este país, lo cual constituye una oportunidad para darle una direccionalidad política que impida la eventual aparición de cualquier mesías de vocación autoritaria. La presencia en las marchas de una significativa cantidad de gente que son parte de nuestra historia de resistencia al autoritarismo y de la lucha por la libertad, junto a sectores sociales, etarios y políticos que tienen firme voluntad de que este país sea gobernado de otra manera, dan al Movimiento Verde una auspiciosa perspectiva.

Esos factores y la conciencia de que este gobierno, además de corrupto mantiene la cultura represiva en sus órganos judiciales y policiales para reproducirse, les imprimen una proyección progresista al Movimiento, al tiempo de mantener una propensión a la insumisión que tiende a convertirse en viral.


César Pérez
Hoy

miércoles, 17 de mayo de 2017

Azua 21MY


Lejos de bajar, la marea permanece y crece
Lejos de bajar, la Marea Verde permanece y crece, a pesar de algunos pronósticos, de escepticismos y del deseo de que finalice de parte de un significativo número de dirigentes del partido de gobierno y de la oposición. Es comprensible, en un país donde generalmente todo es breve, frágil y leve, principalmente en las relaciones políticas, sociales y hasta de pareja, ante cualquier fenómeno inusitado instintivamente se tiende a pensar que este será breve. Mucha gente no calibró en su justa dimensión la marcha verde del 22 de enero, tampoco las sucesivas y ante el entusiasmo que concita la del próximo domingo 21 en Azua y su aparición en el populoso barrio de Capotillo, quien no la aquilate correctamente el significado de este fenómeno, máxime si es dirigente político, es ciego o estúpido.

La generalidad de los nuevos movimientos de carácter político en la sociedad moderna son muy similares, pero sus contextos los diferencian sustancialmente. Por ejemplo, los movimientos de la llamada “primavera árabe”, no tenían ese sustrato de luchas políticas, sociales e ideales que sí tuvieron Podemos y Syriza en España y Grecia, respectivamente, y el reciente movimiento político/estudiantil de Chile; estos tres tenían tras de sí la historia del movimiento obrero y socialista/comunista, algo de que adolecían los de la “primavera árabe”. En los casos de Podemos y Syriza, el contexto socio-político les permitió convertirse en partidos y acceder inmediatamente a instancias claves del poder. Casi por las mismas razones, el movimiento chileno logró llevar al Congreso a algunos de sus dirigentes.

En nuestro país, el Movimiento Verde no tiene un contexto con los elementos esenciales que catapultaron de inmediato a los movimientos arriba citados hacia conquistas políticas de gran trascendencia. Pero, aunque sin esos elementos, el nuestro tiene factores a su favor que pueden potenciar su permanencia y expansión. Se desarrolla con un gobierno inmerso en una profunda crisis de credibilidad, dando palos a ciegas para reprimir las demandas de la población, con el partido que lo sostiene con graves contradicciones internas y con el principal partido de oposición inmerso en un proceso de lucha entre sus principales líderes por la nominación presidencial, que podría ser normal en otro contexto, pero en medio a una coyuntura como la creada por el Movimiento Verde esa lucha interna podría arrastrarlo hacia la insignificancia.

Además de esos factores, el hecho de que el Movimiento Verde se haya mantenido en ascenso y expansión territorial por más de cuatro meses, comenzando a despuntar en los barrios populares, con una composición etaria donde la mayoría de sus adherentes tiene una edad que oscila entre los 35/50 años (la que más vota) y la generalidad de ellos con una significativa experiencia de lucha en sus espaldas, constituyen signos de que este es una realidad con potencialidad para provocar un cambio sustancial en el sistema político dominicano. Cuáles y cómo?, todavía no se sabe, pero en política las potencialidades de un movimiento o circunstancia pueden no cuajar como la generalidad de la gente predice o desea, pero el mero hecho de haberse presentado impacta objetivamente en el posterior desarrollo del sistema.

Aprovechar ese impacto es la cuestión.


César Pérez
Hoy

miércoles, 10 de mayo de 2017

Las calles son el lugar correcto, ¡a la calle!


Chapucerías y nerviosismo de un gobierno en aprietos
Las marchas verdes han sacado a las calles, caminos y carreteras la rabia de la población contra este gobierno y de condena a la generalidad de la clase política, la amplitud y significado de esas marchas han determinado que desde diversas instancias del gobierno se incurra en lastimosas chapucerías. El montaje contra el destacado activista social mocano, Juan Comprés, es la más grotesca y que mejor expresa la propensión al abuso y a la torpe coerción de quienes han ejercido el poder en este país. Esa acción constituye una manifestación del nerviosismo que provoca en el gobierno la eclosión del movimiento verde; como también algunas lastimosas declaraciones de funcionarios de este gobierno a propósito de este movimiento.

Un vídeo de una cámara de seguridad ha demostrado que la acción policial contra ese activista para amedrentarlo fue un montaje, que además de un abuso, es criminal, evidenciando la propensión a la arbitrariedad de los cuerpos policiales. El vídeo ha obligado a la Policía a admitir el abusivo exceso de los jefes de su dotación en Moca y, además, al Procurador General a admitir la chapucería policial y judicial. El hecho constituye una demostración de la arbitraria discrecionalidad en el ejercicio del poder de cualquier jefe policial, departamental, judicial e incluso de cualquier jefe político. Dictan sus reglas, sus procedimientos, desvían ríos hacia sus fincas, depredan bosques, pagan los servicios si les da la gana y disponen de los dineros públicos.

Por otro lado, algunos funcionarios del gobierno expresan un nerviosismo por el desarrollo del movimiento verde que los lleva a utilizar argumentos contra este a sabiendas de que son falsos. Recurren a esos argumentos porque son conscientes de que, a partir del movimiento verde, independientemente de hacia donde se deslice en términos organizativos, el país difícilmente podrá ser gobernado como hasta ahora lo ha hecho la clase política que se ha alternado en el poder y que este movimiento está erosionando no solamente la base de ese poder, sino que está creando las bases para que en este país se instaure un poder con otra forma de hacer política.

Insinuar, como insinúa el vocero del gobierno, que no es en la calle donde ha reclamarse el justo veredicto de la justicia, es tratar olvidar lo que él recuerda bien: que las calles han sido y son el lugar donde se han construido los valores de la libertad, la justicia y la igualdad. Sabe que, si aquí la Justicia no cumple su papel de hacer justicia, es porque  ha sido secuestrada por el actual grupo gobernante, algo que ha llegado a la abyección en el gobierno del cual él es vocero. Sino que le pregunte al ex Procurador General y actual ministro de Medio Ambiente, por qué este dijo: “se impuso la impunidad” y que la Suprema Corte de Justicia no le merecía credibilidad, cuando el tribunal que juzgaba a Félix Bautista, actual Secretario de Organización del partido de gobierno, lo absolvió de la acusación de corrupción.

Las calles han sido el principal lugar de la demanda a la Justicia dominicana para que haga justicia en los casos de los sobornos y sobrevaloración de la empresa Odebrecht, negar que sea allí y cualquier escenario donde de manera pacífica y legal se lleve a cabo una demanda de justicia es, de parte del referido vocero, una negación del ejercicio de un derecho que en otros tiempos él ejerció profusa y conscientemente. Como también es el caso de otro funcionario del gobierno, que siendo fundador de la agrupación apartidista Participación Ciudadana quiere negarle a esta su derecho a apoyar las demandas del Movimiento Verde, bajo la falsa acusación del carácter sedicioso de dicho movimiento.

Otro funcionario dice que el caso de Odebrecht se aclara y se cierra, en lo que concierne al Presidente, porque una testigo se retracta de su anterior testimonio, donde admitía que la referida empresa dio dinero para la reelección de Danilo. Como buen político y abogado que es, ese funcionario debe saber que el testimonio de un testigo donde niega otro anteriormente dado no es necesariamente concluyente. Con esas actitudes estos niegan sus trayectorias, algo que deben evitar aquellos que siendo parte de este gobierno mantienen sus convicciones de manera profesional, sin incurrir en la defensa de acciones del gobierno que son indefendibles desde el punto de vista ético y profesional.

Las declaraciones y acusaciones sin fundamentos de algunos funcionarios y bocinas, ni tampoco las nuevas distracciones que podría estar ensayando el gobierno de nada servirán para detener la esencia de un fenómeno que ha creado un nuevo contexto político en sociedad dominicana: el Movimiento Verde.

César Pérez
Hoy

miércoles, 15 de marzo de 2017

El régimen se tambalea y se agudiza la crisis de gobernabilidad


Esto no se detiene con bocinas…
Bocinas, es el nombre que se le ha dado al ejército de periodistas/sicarios pagados para amplificar y magnificar determinadas acciones u obras del actual gobierno que, como especie de caballos de Troya, medran o accionan en los medios escritos, televisivos y radiales, básicamente. Sin embargo, la amplitud del entramado de corrupción e impunidad creado por este gobierno para sostenerse, ha determinado que algunos altos ejecutivos y miembros de los medios más importantes hayan tomado una posición de cuestionamiento y hasta de condena a ese entramado, lo cual es otra demostración de la profundidad y vastedad del descontento que ese expande en esta sociedad y del hondo calado de la crisis de gobernabilidad por la que atraviesa el régimen.

Es bastante difundida la expresión de que la prensa dominicana se ha vendido a este gobierno, pero esta es una generalización que no hace justicia al sostenido combate de importantes sectores de esa prensa contra este y otros gobiernos, exigiendo transparencia y manejo decente de la cosa pública. No todos han vendido sus plumas o sus voces, algunos no han llegado al activismo militante de otros, pero sí han ejercido su profesión con decoro; al igual que no pocos de aquellos que de una u otra manera ocupan una función en la administración del Estado. En ese sentido, vale destacar que la dolosa y costosa presencia del gobierno en la prensa, a través de la cual en gran medida ha organizado su consenso o hegemonía, tiende a fracturarse.

No es por casualidad que esos sectores de la prensa hayan tomado una posición de distancia o combate a los escándalos y al entramado de corrupción e impunidad construido por gran parte de la clase política del país. En momentos de profundas crisis políticas y morales de las sociedades, cuando los gobiernos se tornan avasallantes y depredadores de los bienes públicos, como el que actualmente nos desgobierna, la prensa tiende a ponerse en primera fila, junto a quienes combatimos ese tipo de gobierno. A pesar de nuestra insularidad, muchos periodistas tienden a ponerse a tono con el papel que juega la prensa en diversos países frente a determinados escándalos que hipotecan el futuro de las naciones, como son los sobornos de Odebrecht, las sobrevaluaciones de Punta Catalina, entre otros.

La prensa a nivel mundial ha jugado un papel esencial en las luchas contra los excesos de poder, recordemos los casos de Watergate, el Apartheid, los crímenes de estado durante los 12 años de Balaguer, etc. Los últimos casos de corrupción son ejemplos de esos excesos del poder que determinan que la prensa responsable, ora por conciencia, ora por instinto, tienda a coincidir con las luchas contra esos excesos, expresadas en el movimiento contra la corrupción e impunidad iniciado el 22 de enero pasado, continuado con el Libro Verde en febrero, la gran marcha realizada en Puerto Plata y con la del próximo 26 de marzo en Santiago. Algunas posiciones de esa prensa indican que de la coincidencia podrían pasar a un más acentuado involucramiento compromiso.

Y es que la profundidad de crisis de gobernabilidad por la que atraviesa el presente gobierno no se detiene con bocinas.


César Pérez
Hoy

miércoles, 1 de marzo de 2017

Una estructura de corrupción e impunidad asentada en un gobierno


El discurso del Presidente: lo que siempre ha hecho
Nadie, en su sano juicio y con un mínimo de conocimiento de lo que son las “rendiciones” de cuentas de los presidentes de este país ante la Asamblea Nacional, esperaba del presidente Medina un discurso diferente del que este pronunciara el pasado 27 de febrero en términos de forma y contenido. Nadie esperaba que se refiriese de manera transparente a los aspectos cardinales de los escándalos de los sobornos Odebrecht para obtener contratos de obras del Estado, porque como lo definiera Leonel Fernández, usando una cita de José Martí, este “hombre (..) oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa”.

Medina no dijo lo que sabe y debió decir sobre las actuaciones dolosas de Odebrecht en este país, no se refirió a sus relaciones políticas y de negocios con Joao Santana, quien fuera su principal jefe de campaña electoral, según confesara el Presidente. No dijo hasta donde llegaban sus relaciones con ese personaje, que salió de aquí con una orden de captura de su país de origen, Brasil, donde guarda prisión por ser uno de los principales sobornadores de la referida empresa. Debió aclarar si sus relaciones con Santana se limitaban al tema de conducción de su campaña reeleccionista o si estas iban más allá, si llegaban hasta el cabildeo para obtener contratos como el de Punta Catalina, que como se dice, sucedió con el conocimiento y aprobación de Medina.

En este último punto, al Presidente se le salió el cobre y ejemplificando la carencia de transparencia en que han discurrido sus mandatos y cómo maneja los recurrentes casos de corrupción, dejó caer que si Punta Catalina, “se realizó de acuerdo a los más altos estándares, tal como me ha sido dicho” y si las “firmas Internacionales actuaron, como se espera de ellas, con responsabilidad”, entonces las terminará. No cabe duda de que quienes se lo han dicho son sus comisionados, los más comprometidos con él; además de algunos consultores contratados para que falsean datos sobre esa obra, como hacen algunos buffet de abogados que redactan y venden sentencias. Al salírsele el cobre, Medina avanza parte esencial del informe que rendiría su Comisión investigadora de la corrupción denunciada en el proceso de construcción de la referida planta eléctrica.

En su discurso, el Presidente no se refirió a los casos de la venta del barrio Los Tres Brazos hecha por un subalterno y socio de su ministro de Relaciones Exteriores, ni a la disolución de la dirección del CEA, envuelta en varios escándalos de cuales uno de ellos ha dejado tres muertos en las últimas semanas. Sólo él sabe las razones políticas que les impiden decir lo que sabe sobre esos casos que abochornan al país e indignan a vastísimos sectores de la población, sólo él lo sabe, pero como de costumbre, no dice lo que piensa. Su discurso discurrió en la recurrente letanía de unas “realizaciones” basadas en la manipulación de los números e informaciones, concitando aplausos de sus congresistas en el hemiciclo y fuera, los vítores de gente transportada y pagada con pica pollo y papeletas. Fanfarria.

El acto de rendición de cuenta, como es de rigor, lo inaugura el presidente de la Asamblea, esta vez ha introducido el acto adelantando juicios sobre el tema de la Odebrecht y sobre la actitud de Presidente sobre el mismo y lo que este diría iría al respecto. Al iniciar su discurso, el Presidente anunció que se referiría al tema, por lo cual, desde el inicio se condicionó el auditorio y a los representantes y funcionarios del partido y del gobierno respectivamente, indicándole el papel que debían desempeñar: el de claque. Y es que la rendición de cuentas de los presidentes de la Republica ante la Asamblea Nacional ha perdido toda solemnidad, toda la seriedad que se quiere de esta instancia y las bancadas de congresistas del partido oficial de turno hacen de esos actos una manifestación política en medio del más grosero desparpajo.

El presidente Medina se asumió como el abanderado de una transparencia, de una honestidad y una independencia de la Justicia en su manejo de la cosa pública que es diariamente desmentida por los hechos. Basta recordar la batalla que dio el ex procurador y actual ministro de Medio Ambiente, Francisco Dominguez Brito en el tribunal que conoció el caso Félix Bautista, secretario general del PLD, para obtener una condena, cuando derrotado por el Estado, dijo “Lamentablemente, (….) nos pone a dudar en algunos casos como este de la imparcialidad de los miembros de la judicatura del más alto nivel”,  y  que  “Con mucho dolor a mí no me merece la más mínima credibilidad la Suprema Corte de Justicia en este caso, no creo en su imparcialidad, no creo en su interés en la búsqueda de la verdad, y creo que han hecho un grave daño a la democracia de la República Dominicana”..

Si caen los verdaderos responsables de los casos de corrupción denunciados, como dijo el Medina en su discurso, sería el inicio del desmonte de la estructura de corrupción e impunidad en que se asienta su gobierno, de la cual él es su más conspicuo creador, algo que no es de esperarse. Esa estructura sólo la desmontaría la acción de masas sin tregua en las calles, unitaria y basada en propuestas creíbles y viables, no en consignas.

Es la única manera de impedir que el Presidente y su partido sigan haciendo lo que siempre se ha hecho.


César Pérez
Hoy
Portada El Nacional

miércoles, 15 de febrero de 2017

El nerviosismo de un poder


Gobierno y su presidente con el agua al cuello
Finalmente, el presidente Medina y su gobierno se encuentran con el agua al cuello, el barco en que hasta el momento han navegado en aguas relativamente tranquilas sin mayores problemas, parece que hace agua empujado por la furia de una marea humana en ascenso y en expansión por décadas nunca vista en el país. Todo apunta a que la masiva manifestación de protesta iniciada el 22 del pasado mes de enero en la capital, será superada el próximo 22 de febrero con manifestaciones en todo el país, la firma espontánea y militante del Libro Verde contra la Impunidad es claro indicador de que así será y de que vivimos una inédita situación política que apunta hacia un cambio de régimen.

El descontento es medido de manera convincente por la última encuesta Gallup/Hoy, la cual no solo recoge la incertidumbre y miedo de la gente sobre el futuro del país, debido a la percepción que tiene sobre el incremento de la inseguridad y la corrupción. Finalmente, la corrupción se convierte en una preocupación para la mayoría de los dominicanos y ante eso, el gobierno intenta enfrentarla a través de algunas medidas que lejos de aplacar la ira popular en expansión contra el robo a los bienes públicos, la incrementa. La forma, contenido y momento de esas, ponen en evidencia que este y los demás gobiernos del PLD han discurrido en medio de la estafa y la impunidad.
Es el caso de la llamada comisión investigadora del caso de corrupción que envuelve la construcción de la planta eléctrica Punta Catalina, al momento de crearla se denunció la parcialidad de algunos miembros de esa comisión.

Ya, según algunos medios, los señores Agripino Núñez Collado, quien la preside, junto a Jaime Aristy Escuder, un consultor al servicio del gobierno, han emitido declaraciones casi concluyentes sobre el proceso de construcción y sobre “pertinencia de la rápida terminación de la obra”, una muestra de caradurismo y parcialización de esos señores que provocan indignación en la población hacia el gobierno y su presidente, y que evidencian que la integración de esa comisión constituye un fraude y una vergüenza para el país, tanto en el plano local como internacional.

Entre las otras medidas tendentes a darle argumento al discurso que deberá pronunciar el Presidente ante el Congreso el próximo 27 de febrero, está la declaración de nulidad de la venta del barrio Los Tres Brazos a un personero vinculado al presidente del PRD, el traspaso a Obras Públicas la responsabilidad de construcción de planteles escolares que estaba en manos del Ministerio de Educación y que fuera una de las principales fuentes de acumulación de capital para el proyecto de poder de la fracción del PLD que hoy domina ese partido; igualmente, el aumento de un 40% a los policías rasos que aun así siguen teniendo un miserable salario, por debajo del salario mínimo del sector privado.

Ese tipo de medidas no detiene la ola de repulsa contra la corrupción y la impunidad, ni el deterioro de la imagen del Presidente, estas sólo expresan el nerviosismo de un poder que se encuentra con el agua al cuello.


César Pérez
Hoy

miércoles, 8 de febrero de 2017

Comité Político PLD combina cinismo y prepotencia en su práctica


Controlar al verdadero Contralor
El inusitado llamado del Comité Político del PLD al Procurador General de la República, para que “profundice” la investigación sobre el tema de los sobornos de la Odebrecht, constituye una expresión de preocupación sobre el impacto que esta cuestión puede tener sobre el futuro de ese partido de cara a futuras fechas del calendario político del país. Sin embargo, ese llamado constituye una muestra de cómo esa dirección combina cinismo y prepotencia en su práctica, porque más que nadie sabe quiénes son los principales beneficiarios económico/político de esos sobornos y que el primero es quien controla ese Comité Político y al Procurador.

De los países involucrados en el entramado de sobornos, sólo en el nuestro uno de los principales jefes de ese entramado, preso en su país, fue director de la campaña política del presidente de la República y de la imagen de su gobierno. En otros países se han apresado varios involucrados en el escándalo; en el nuestro al principal acusado y en esencia confeso repartidor de sobornos, amigo y condecorado por el Presidente, no ha sido tocado por la Justicia, en ningún país la acción de la Justicia ha sido tan descarada y displicente en el proceso de investigación del referido entramado.

Aquí, además de los 92 millones de dólares distribuidos como sobornos para la Odebrecht obtener la asignación de obras, la sobrevaluación de estas se calcula en US$836 millones. Además del distribuidor de esos 92 millones, se sabe quiénes y para qué se pagaron los sobornos; igualmente, quiénes y cómo se beneficiaron de las sobreevaluaciones. No es difícil determinar cuáles diputados y senadores recibieron sobornos para aprobar los contratos de esa empresa y quién los sometía a las cámaras legislativas para su conocimiento urgente. Lo saben los que han presidido esas cámaras, presentes en la reunión del Comité Político del PLD del pasado lunes, que dicen estar a “disposición” de un Procurador que ha debido citarlos y no lo ha hecho.

Piden al Procurador que “profundice” la investigación, mientras tanto este aprueba un acuerdo con Odebrecht, ilegal, insostenible y vergonzoso en provecho de esa empresa, en una maniobra política orientada hacia el desmonte de la ira popular en ascenso contra la impunidad. Esa maniobra ha sido orquestada por los estrategas del gobierno y de ella no puede estar ajeno un presidente que atraviesa la situación más delicada de sus casi cinco años de gobierno, al estar en la picota de un polvorín de dimensión internacional que puede estallar en cualquier momento y llevarse de encuentro gran parte de la clase política de esta región.

El pago de Odebrecht de 788 millones de dólares en sobornos en 12 países, es sólo una parte de los muchos millones que pagan otras multinacionales para consolidar gobiernos y una clase política que se reproduce a través de la corrupción y la impunidad en todo el mundo, la cual está generando una indignación que crece exponencialmente en diversas esferas de la vida social y política a nivel internacional, siendo las calles el principal escenario donde se expresa esa indignación. Aquí, sólo en ese escenario se podría controlar al Gran Contralor y detener el lastre de la corrupción e impunidad.



César Pérez
Hoy

miércoles, 1 de febrero de 2017

El régimen se sotiene del entramado mafioso/político de los sobornos


Seguir la marcha
Resulta estimulante que además del natural y justificado entusiasmo generado por la marcha del pasado 22 de enero, diversos sectores de la oposición en sus diferentes espacios expresen su determinación de darle continuidad a ese evento, convencidos de que la lucha contra corrupción y la impunidad debe desarrollarse tanto en el plano legal como el político. De esa manera se recoge la esencia del reclamo de los participantes en esa marcha: la acción de la justicia contra los implicados en los diversos casos de corrupción y una política que sea capaz de sacar del poder al grupo que actualmente lo detenta.  Articular esos dos ámbitos de la lucha es el gran reto para poder dar efectiva continuidad a la lucha contra ese grupo.

El atraso que tiene el aparato judicial del país en relación a otros países en cuanto a identificación de los culpables de los sobornos de la Odebrecht, no hay que buscarlo en la supuesta incompetencia de quienes están al frente del referido aparato, sino en que aquí los sobornos a los sectores políticos y empresariales forman parte de un entramado de acciones ilegales de corte mafioso/político que sirve de sostén a la estructura de poder del actual gobierno y del partido que lo sustenta. En tal sentido, si se va al fondo del problema, si se rompe ese entramado, llevando a los tribunales a los principales beneficiarios de los sobornos la Odebrecht, en este caso, se estaría rompiendo los pilares en que se sostiene el régimen.

La conciencia de esa circunstancia, determina que muchos digan que la acción de la justicia dominicana a lo más que llegaría es al apresamiento de uno que otro chivo expiatorio y no tocar los principales responsables del entramado arriba referido. Sin embargo, el caso de los sobornos, que es la mayor preocupación del Presidente, cliente del jefe de la orquesta de sobornos de la Odebrecht, del partido oficial y de los principales dirigentes de ese partido tiene dimensiones internacionales y si es verdad que la justicia brasileña hará de público conocimiento la lista quienes dieron y recibieron los pagos, el impacto que esto pudiera tener sobre el sistema de justicia de este país podría tener la fuerza de un tsunami.

Pero esa variable internacional no la controla la oposición, la que esta puede controlar es la política, para aprovechar la presente coyuntura anti corrupción y particularmente contra la empresa Odebrecht en varios países, a pesar del trumpismo, para crear conciencia de un mayor número de sectores populares el daño que producen a la economía en lo general en lo personal, la corrupción y la impunidad, para poder integrarlos a la lucha política. Eso es clave para poder construir un bloque político social y un proyecto de sociedad como alternativa al régimen actual; en una coyuntura de la que el gobierno y su partido podrían salir significativamente debilitados, al faltarles los recursos obtenidos con los sobornos de la Odebrecht para sostener el ritmo de construcción de obras como base de sustentación de su poder y de su enriquecimiento personal.

El escándalo de los sobornos afectará significativamente al grupo que actualmente controla el Estado, independientemente del desenlace de la acción de la displicente e irresponsable del Ministerio Público en el seguimiento del caso del tinglado de sobornos montado por la Odebrecht para ganar concursos amañados para favorecerla o para  esa empresa comprar contratos adjudicados por contratos a otras empresas para luego, en complicidad de sectores de poder, obtener adendas para inflar los costes y por consiguiente sus ganancias. De ahí que, sin restarle importancia a la lucha en el plano legal contra la corrupción, serán las acciones de calles, la que en definitiva podrán infligirle a ese grupo un golpe mortal en sus pretensiones absolutistas y continuista.  

Solo en esa perspectiva tiene sentido seguir la marcha del pasado 22 de enero mediante diversas acciones de masas en las calles y solo en esa perspectiva se podrá recoger con sentido político el sentimiento de generalizada repulsa a la corrupción y a la impunidad expresado por todos los participantes en la marcha y por todos aquellos que en sus diversos espacios y formas apoyaron.


César Pérez
Hoy

miércoles, 19 de octubre de 2016

Sólo con determinación podrá la oposición hacer valer sus razonables reclamos


La perversa estrategia de la desmovilización política
Cuando en una sociedad el partido de gobierno se constituye en juez y parte, cuando los márgenes de independencia de los poderes del Estado son prácticamente inexistentes, cuando un importante sector de la prensa está al servicio del gobierno o condicionada por éste; cuando un grupo en el poder se consolida y se reproduce sobre la base del soborno a sectores productivos y de la sociedad civil, cuando un país deviene uno de los ocho países más corruptos de mundo, y cuando ante el reclamo de selección de figuras independientes y honestas para integrar los poderes judiciales y electorales los principales dirigentes responden con el insulto y la descalificación, se está ante un gobierno de fuerza que no puede ser enfrentado con tibieza ni dispersión en las filas opositoras.

En un país como el nuestro, donde la apuesta al olvido, al desconocimiento del origen de las cosas, de las ofensas, las afrentas y hasta de los debates, es necesario recordar la manera dolosa y hasta delictiva en que este gobierno y la generalidad de sus legisladores se reeligieron. Es necesario tener presente el espurio origen de este gobierno, de su vocación continuista y de su inveterada tenencia hacia el desprecio de los derechos de las minorías y la disidencia, que lo lleva a simplificar y distorsionar la esencia de los reclamos de las minorías. En ese sentido, no se puede esperar de este gobierno ni de su partido ninguna voluntad de escuchar ni mucho menos la firma de acuerdos que limiten su vocación absolutista.

Cuando diversos sectores sociales y políticos reclaman jueces independientes para integrar las llamadas Altas Cortes y la JCE, no están reclamando que estas sean seleccionadas al margen de los procedimientos formalmente establecidos, simplemente están reclamando que, a diferencia del pasado, al momento de seleccionar las figuras que integrarían esas instituciones, por sus trayectorias, gocen de la confianza de la población y sobre todo de la oposición, como ocurre en la generalidad de países democráticos. Es esa la regla de oro de la democracia: jueces no sujetos a la presión ni a los dictados del poder de turno.

En cualquier país, donde sus dirigentes tengan sentido de responsabilidad crearían un espacio para que el reclamo de la oposición sea escuchado; eso le corresponde a la principal figura del gobierno y de su partido. Pero eso no es su estilo, dialogar y pactar con el adversario no forma parte de la cultura peledeísta, la cual se ha caracterizado por el aplastamiento del contrario, aunque sea del propio partido, y por la tendencia hacia una generalizada compra de conciencia que ha corrompido esta sociedad hasta la náusea, sumergiéndola en una profunda desconfianza de la gente hacia las instituciones del Estado, y a la desmovilización de importantes franjas de los sectores populares, de la sociedad civil y del estudiantado.

La apuesta de los estrategas del gobierno para mantener su dominio es acentuar esa desmovilización para limitar el margen de maniobra de la oposición. No les importa que eso implica unos costes sociales y políticos que lastran irremediablemente esta sociedad. Sólo con la determinación podrá la oposición hacer valer sus razonables reclamos.


César Pérez
Hoy

miércoles, 6 de julio de 2016

Cleptocracia gobernante nunca renunciará a sus privilegios


Un pacto político/social en extremo difícil
El reciente discurso del presidente del CONEP, Rafael Blanco Canto, ha puesto sobre el tapete el tema de la necesidad de un pacto político en este país. Los ejes fundamentales de su propuesta de pacto constituyen una crítica bastante punzante a una forma de poder centralizador, avasallante y negador de elementos básicos de la institucionalidad democrática, que dentro de poco iniciará su cuarto mandato ininterrumpido. Las características de ese poder, más el hecho de que en su proceso de entronización, apuntalamiento y reproducción, sectores del empresariado han aportado una cuota altamente significativa, determinan la complejidad y dificultad para alcanzar el pacto propuesto.

En tal sentido, además de la contundencia de la posición del presidente del CONEP y del reconocimiento de que sectores del empresariado han tenido el tino de denunciar el estado de situación del país con igual énfasis y con mayor sentido de pertinencia, el empresariado debe avanzar algunos gestos indicativos de su inequívoca voluntad de impulsar un proceso de institucionalización del país. Por ejemplo, deben ponerse de acuerdo en que terminarán definitivamente el auspicio de actividades para recabar dinero para los candidatos presidenciales, sobre todo para los del partido oficial, incrementando así la grosera inequidad en cuanto al uso de los recursos en que discurren los procesos electorales. Como el reciente.

También, deberán renunciar a las alianzas estratégicas privilegiadas de algunos grupos e individualidades del sector con individualidades o sectores del gobierno de turno para servirse del poder y ensanchar sus fortunas al margen de la ley e institucionalidad. De igual manera, renunciar al privilegio de las exenciones/sobornos privilegiadas, rechazar las donaciones/extorsiones de millones de galones de combustibles y hacer un pacto entre el trabajo y el capital que garantice la libertad sindical y los derechos fundamentales de los trabajadores. La libertad sindical que no solamente contribuye al desarrollo del sentido de la dignidad de los trabajadores, sino también del capital.

Muchos empresarios son conscientes de que es necesario que el país discurra con reglas claras y que se imponga la institucionalidad, pero deben entender que ese sector ha sido en extremo pasivo y hasta cómplice de la entronización de un sistema político que lleva el país hacia el despeñadero. La voracidad de algunos y la cortedad de miras de no pocos han determinado la situación que hoy valientemente algunos condenan. Pero, deben estar conscientes de que el grupo político que actualmente controla el Estado tiene una férrea voluntad de mantener sus privilegios y su fuente de enriquecimiento a toda costa, sin importar medios. Es su filosofía del poder.

Un pacto con ese grupo es en extremo difícil. Por tanto, si los empresarios quieren realmente crear las condiciones para un pacto social o político para enfrentar las propuestas de pactos que los gobiernos de ese grupo hacen reiteradamente, deberían examinar la idea ser parte, de hecho, de un pacto entre diversos actores productivos, sociales y políticos para imponerle nuevas reglas de juego a un grupo político de vocación continuista y autoritario que no se suicidará renunciando sin más a su idea de cómo, para qué y para quién gobernar. Solos, difícilmente podrán doblarle el pulso a ese grupo.


César Pérez
Hoy

miércoles, 27 de abril de 2016

La supuestamente inexplicable ventaja del Presidente / candidato


De encuestas, consistencia e infidencias
Es curioso, mientras más se usa el método de la encuesta política para ser usado por los partidos como recurso para el diseño de sus estrategias, más se tiende a cuestionar los resultados de esa herramienta de medición. En gran medida, eso se debe a que muchos políticos recurren a empresas encuestadoras carentes de ética profesional para que les avalen datos falsos sobre la realidad y con ellos manipular la opinión pública, contribuyendo a que se tienda a desconfiar de los resultados de cualquier encuesta, independientemente de la demostrada profesionalidad de la firma encuestadora. También a que muchos hacedores de opinión, si bien saben que ese método es válido, a la hora de leer los resultados de encuestadoras acreditadas, no tienen en cuenta muchos factores que determinan la consistencia de determinados resultados.

Como ejemplo, me referiré a las últimas mediciones hechas por diversas firmas encuestadoras de demostrada capacidad predictiva, sobre la intención de votos proyectada para candidatos en las próximas elecciones presidenciales, las cuales dan ampliamente favorito al presidente/candidato Danilo Medina. Muchos se extrañan y cuestionan la amplitud de la ventaja. Sin embargo, insisto, existen elementos objetivos que hacen posible dicha ventaja, uno de ellos es que el Gobierno de Medina favorece o envilece directa e indirectamente a una cantidad de personas cuya suma ronda el 50% del cuerpo electoral y, lógicamente, una significativa parte de esa tenderá a votar por él.
Son también importantes la masiva compra de conciencias a través de favores a amplios sectores sociales, políticos, profesionales, intelectuales y empresariales, la extrema desigualdad de la competencia electoral, en la cual los candidatos del partido oficialista gastan más del 80% de los recursos de campaña. Sin embargo, en última instancia el factor determinante es la difícil situación en que se ha desenvuelto la oposición antes y fundamentalmente durante la campaña electoral, la inconsistencia e inconsecuencia de toda ella y de la infidencia de gran parte de sus integrantes. De esto último, el sector más afectado ha sido el PRM.

Ese partido y su candidato presidencial han sido afectados por la deserción de importantes cuadros que durante el proceso electoral se han vendido al Gobierno utilizando al PRD, un partido carroñero y lleno de carroñas, como vía de impúdica militancia reeleccionista. El PRM y su candidato han tenido que lidiar con el chantaje, ambición e infidencia de muchos de sus candidatos, así como de gente de su estructura de campaña a todos sus niveles: militantes o consultores. Eso constituye una sangría de personal, de filtración de informaciones para el adversario, cuyos daños objetivos y subjetivos son difícilmente cuantificables.

Esos factores, además de una cohesión interna lejos de lo deseable, podrían ser la razón de que el PRM haya tenido una campaña poco sistemática, a pesar de contar con la más articulada y fundamentada propuesta electoral y el más numeroso y sólido núcleo de profesionales. Estos factores, más la imposibilidad de una unidad de un espectro opositor que cree en la ilusión de que se puede derrotar el reeleccionismo, constituyen una realidad que se reflejaría en las encuestas.
Esa es también una lectura de las reales y aparentes razones que explicarían la supuestamente inexplicable ventaja del Presidente/candidato.


César Pérez
Hoy

miércoles, 13 de abril de 2016

Tiranía


La prepotencia: parte esencial de la ideología peledeísta
Generalmente, la arrogancia conduce a la prepotencia; prepotencia significa abuso de poder. Por sus orígenes políticos y sociales, la generalidad de los dirigentes del PLD asumieron la arrogancia como norma que guía sus relaciones políticas intra, extra grupales e interpersonales, haciendo de eso una práctica que ha devenido parte de su abigarrada ideología que habitualmente los conduce a resolver los temas políticos de manera arbitraria, sin importar medios, adversario o contexto. Por eso, sin importarles el contexto de una Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa en el país, el partido/Estado obligó a los dueños de dos importantes medios a no difundir un video del principal partido opositor.

La casi totalidad del contenido del referido video había sido difundido por diversos medios televisivos y radiales, sin que nunca se le calificase de difamatorio. No lo es, ni tampoco constituye un recurso de campaña que tipifica como sucio. Si esta vez el gobierno, su partido y su candidato presidencial impidieron que se difundiese, es porque dicho video constituye una sistematización de diversos hechos de corrupción, que al estar articulados se convierten en un sólido argumento de la oposición para que no se vote por la reelección de este gobierno a través de todos sus candidatos, comenzando por el presidencial.

La prepotencia impide que los dirigentes del PLD piensen que pueden perder unas elecciones, pero quieren ganarlas de manera apabullante, para que no les queda duda a la oposición ni, en este caso, al grupo que internamente le adversa; el de Leonel, de que el grupo que tiene el control del Estado y del partido, están decididos a mantener ese control de manera absoluta, sin limitaciones de tiempo, sin control alguno sobre su desenfrenado uso y abuso de las instituciones del Estado para imponer su reelección y su proyecto de poder absoluto, comprándolo todo y corrompiéndolo todo y a casi todos.

Por su prepotencia, para el peledeísta no hay adversarios políticos, sino enemigos; con los que no se discute: se les aplasta. Para ese partido, el disenso no tiene sentido ni cabida, para ellos no cuenta el principio de libertad e igualdad de oportunidades en las esferas social, política, la cultura y la economía, que son valores esenciales de la democracia. Por eso se arrojan el derecho de impedir que el principal partido de la oposición, el PRM haga uso de su derecho a difundir un video de contenido propagandístico como recurso de campaña, legítimo y legal.

Por su prepotencia desconocen la libertad de opinión, al tiempo de ir limitando la libertad de empresa sostenidamente al ellos constituirse, valiéndose del Estado, en pujantes empresarios que compiten con fortunas de reconocida solera. De este aserto, la prohibición de la difusión del Video del PRM constituye un ejemplo; eso lo comprenden importantes directores y editorialistas de medios, los cuales han condenado valientemente ese hecho, al tiempo de exigir que se diga cuáles elementos del video en cuestión podrían determinar una demanda judicial a los medios que se negaron a difundirlo.
Cuando un partido/Estado llega al casi absoluto control de los medios de comunicación, inicia su existencia como régimen esencialmente tiránico.


Hoy

miércoles, 30 de marzo de 2016

Obra de gobierno de corrupción, perversión y concentración de poder


Además de votar, pensar el futuro
Mientras busca votos hasta “debajo de las piedras” no sólo para ganar, sino para hacerlo de manera apabullante y apuntalar su hegemonía política, el partido de gobierno a través de sus incontables bocinas, persiste en crear la atmósfera de que la victoria de su presidente/candidato es ineluctable. Con ello buscan sumir la oposición en el pesimismo, la desmovilización y en la abstención. Esa circunstancia obliga a los sectores más consecuentes de la oposición a movilizarse para incrementar sus votantes reales y potenciales, por la importancia que esto tiene en una lucha que no se agota en este proceso electoral.

El PLD ha construido una estructura de poder de naturaleza populista/clientelar, a través de la cual ha logrado una hegemonía o aceptación de sus gobiernos indiscutiblemente sólida, la cual, para una mejor compresión y enfrentamiento con posibilidades de éxitos, debe ser situada en un contexto internacional en que se están consolidando un significativo número de proyectos de dominación política de naturaleza conservadora; incluso en países donde existían o existen gobiernos de impronta progresista. El referido partido es consciente de esa circunstancia y por eso, a pesar de estar convencido de sus posibilidades de ganar las elecciones, quiere hacerlo de manera contundente para consolidar y ampliar su hegemonía.

Como expresión de su persistente desprecio hacia la crítica, que es lo mismo decir, hacia la población, como muestra de la arrogancia con que han construido y mantenido para atropellar todo y a todos, se niegan a debatir en cualquier escenario con los candidatos de la oposición, saben de la debilidad de una “obra de gobierno” que se lleva la palma en corrupción, perversión y concentración de poder. Al abstenerse a debatir, recurren al silencio en esta coyuntura electoral; acuden al silencio como expresión de desprecio hacia sus contrincantes, como lo hacen siempre desde el poder frente a los reclamos de la población. En este caso el silencio lo usan como expresión de su prepotencia, como abuso de su poder; parafraseando a Bobbio.

Es pues, en la perspectiva de la naturaleza del poder peledeísta como la oposición debe enfrentar la presente coyuntura electoral. Ese poder no puede ser combatido con particularismo, mezquindades, luchismo entre las componentes de la oposición y/o abstencionismo estéril, porque quiéranlo o no, en un futuro tendrán que enfrentar unidos un poder que ha construido la forma de hegemonía más enajenante y perversa que quizás jamás haya existido en sistema político alguno. Una hegemonía construida apelando a los peores sentimientos con se puede fundar una identidad nacional: el nacionalismo xenofóbico, el rechazo al derecho de la mujer sobre su cuerpo y a la libre opción de preferencia sexual y sobre la generalizada idea de que el Estado es medio para el enriquecimiento individual.

Ese lastre no lo borra un resultado electoral, no importa cuál este sea para cualquiera de las opciones opositoras participantes. En tal sentido, la cuestión no es cómo o por cual candidato opositor votar, no es solo buscar una buena representación en las instancias donde se toman las decisiones políticas fundamentales, sino pensando de cara al futuro, cómo construir una hegemonía en un contexto nacional e internacional en extremo desfavorable.


César Pérez
Hoy

miércoles, 23 de marzo de 2016

Sólo durante la dictadura trujillista Estado dominicano fue tan avasallante

                                 Rafael Leónidas Trujillo Molina (a) Chapita.

El PLD: un partido atrápalotodo, corrómpelotodo
El proceso evolutivo/degenerativo del PLD es digno de estudio política y sociológicamente. Creado en torno a un líder carismático, Bosch, como una suerte de partido de cuadros tipo leninista, lo convirtieron en partido de masas; con su ascenso al poder ha devenido un partido atrápalotodo, corrómpelotodo. Es una máquina trituradora del Estado, de las reglas básicas normativas de las actividades políticas, económicas y democráticas de cualquier sociedad, que se ha convertido en la principal amenaza para el futuro de esta nación. Ante esa circunstancia, son inexcusables las actitudes irresponsables ocínicas.

El gobierno del PLD es el principal colocador de publicidad en la prensa, algo insólito en cualquier sociedad capitalista con una economía de tamaño relativamente importante como la que tiene este país, la cantidad de periodistas al servicio de este gobierno es superior a la cantidad de periodistas que trabajan en los medios privados y la mayoría de los que trabajan en estos medios, reciben un salario del gobierno. Recordemos que en la actualidad, los periodistas constituyen el tipo de intelectual más activo e influyente, es el que organiza, prioriza y orienta los debates, el que crea opiniones, etc.

Este gobierno tiene una presencia mayoritaria en las salas de redacción de los periódicos y los programas televisivos de opinión. Si de sociedad de masas, en la actualidad hemos pasado a la sociedad de la información, quien domina esta herramienta tiene una extraordinaria ventaja comparativa en la lucha de los diversos actores y sujetos políticos por la conquista de la hegemonía y por la creación del consenso o aceptación de la población de una determinada forma de dominación política. Con su apabullante y ultra millonaria campaña a su favor del partido de gobierno y sus candidatos logran captar y/o comprar la aceptación de la población y comprar el Congreso y los municipios.

Sólo durante la dictadura trujillista el rol del Estado dominicano había sido tan avasallante, omnipresente y omnipotente, nunca un partido político, aparte del de Trujillo, había integrado a tantos tránsfugas y cooptado a tantos profesionales e intelectuales, reduciendo casi hasta la nada el rol de la sociedad civil y de los intelectuales, como sucedió durante la dictadura trujillista y como sucede en los regímenes dictatoriales. Nunca un Estado/partido había sido una fuente de acumulación originaria de riqueza tan rápida y tan cuantiosa, es posible que eso sólo se ha dado en este país.

Estamos ante una forma de dominación política inédita, compleja, de inigualables niveles de perversidad; ante un sistema de partido que ha devenido no competitivo, porque el gobernante dispone arbitrariamente a su favor los recursos del Estado, impidiéndole a los otros competir en igualdad de condiciones; porque es atrapalotodo, corrompelotodo, coóptalotodo y obstruye las potencialidades del país para su desarrollo económico e institucional.

Defender un poder como este, como hacen algunos, es ética y políticamente injustificable, echarle un voto a tal maquinaria constituye un irremediable desatino.

Mi reflexión en esta Semana Santa es que, en una coyuntura como la descrita, independientemente de inocultables dificultades, inconsecuencias e inconsistencia de la oposición, votarla es votar contra la indignidad la inequidad e iniquidad.

Una posición de dignidad, política y éticamente ineludible.

miércoles, 2 de marzo de 2016

No solo tendría que renunciar a todos sus cargos, sino que iría a la cárcel


La “obra de gobierno” de los conversos/gobiernistas
La directa participación del presidente Medina, en una estructura internacional para diseñar campañas de imagen a favor de gobiernos, presidentes, candidatos presidenciales y para favorecer empresas transnacionales altamente beneficiadas por esos presidentes y gobiernos, constituye otra de las tantas muestras del significado de su “obra de gobierno”. La reacción de los alabarderos y voceros de este gobierno ante este hecho, además de evidenciar sus inconsistencias ética y política, motiva una reflexión sobre lo que realmente ha sido el gobierno de Medina.

Diversos documentos evidencian que la referida estructura está financiada con fondos públicos por las autoridades de los países envueltos en ella. En el nuestro, su director era o es Joāo Santana, encarcelado en su país, Brasil, acusado de diversas acciones criminales. No sólo era, o sigue siendo, el principal creador de la imagen de este gobierno y de Medina, sino el principal “buscón” de los contratos de la empresa constructora más beneficiada de los megaproyectos del Estado, una colusión público/privado de carácter delincuencial.

Podría discutirse que Medina contrate a semejante personaje, pero lo que no es discutible es que, si como todo parece indicar, utilizó los fondos públicos para pagar los servicios del señor Santana, para acrecentar tanto la imagen de su gobierno, como la de él mismo en tanto presidente y candidato presidencial, estaría cometiendo un delito de tal magnitud que si este fuera un país normal, con una sociedad civil con verdadero sentido cívico, no solo tendría que renunciar a todos sus cargos, sino que iría a la cárcel.

Punta Catalina y otros escándalos de corrupción en la construcción de diversas obras del Estado, la defensa de la sentencia 168/13, las compras de su reelección, partidos, medios, periodistas, profesionales e intelectuales conversos y alabarderos, de importantes cuadros de la cuadra de Leonel Fernández, constituyen hechos abominables que caracterizan y descalifican la llamada “obra de gobierno” del presidente/candidato Danilo Medina. Los poquísimos e incuestionables puntos luminosos de su gobierno, los no pocos funcionarios probos y capaces que se incorporaron a su gestión, son simples luceros en una administración del Estado hundida en el más oscuro pantano de la corrupción.

A ningún intelectual o profesional debe censurársele su participación en un gobierno o en cualquier proyecto para alcanzar el poder, tiene todo el derecho no solo de participar, sino de exigir su participación si así lo considerase, tampoco que escriban o hablen en favor de ese gobierno o proyecto de poder, es su derecho y deber. Lo inadmisible es que muchos de ellos, pegados a esa pródiga ubre que es el Presupuesto Nacional, lo hagan con mentiras y medias verdades. Algunos dicen que los “reales o supuestos delitos” del señor Santana, por los cuales guarda prisión, de por sí no incriminan a Medina. Una pobre argucia jurídica para evadir lo esencial del tema: el uso de recursos públicos para favorecer a un presidente/candidato y a su gobierno.
Bajo el régimen mejicano de partido único, dice Enrique Serna, según un dicho popular “el que no transa no avanza”. Vergonzosamente, ese dicho lo han asumido muchos profesionales e intelectuales dominicanos para justificar su conversión en defensores de la “obra de gobierno¨ de Medina.


César Pérez
Hoy

miércoles, 6 de enero de 2016

Situación delicada para el proyecto reeleccionista


¿Quién curará las heridas del PLD?
En última instancia, los militantes muertos y heridos durante el reciente proceso de elecciones internas en el PLD, además de las trampas, iniquidades y abusos en que discurrió dicho proceso, es el resultado de la imposibilidad de ese partido de someterse a las más elementales reglas para su funcionamiento interno. El discurrir y resultados de estas elecciones han provocado unas heridas a esa organización difícilmente reparables, debido sobre todo, por la circunstancial debilidad del liderazgo de los principales jefes de las facciones que se disputan el control de ese partido.

Sin respetar sus propios estatutos y las reglas de oro de la participación y representación democrática, los dirigentes y representantes del partido en las instituciones del Estado se reeligen y auto reeligen sin someterse a ningún tipo de libre elección. Cualquier colectivo que incurra en violaciones procedimentales de esa naturaleza crea los gérmenes de su ineluctable disolución. Es el caso del PLD.

Sin reglas claras, la cura de las heridas y los reclamos de las partes afectadas por las irregularidades cometidas, pasa necesariamente por los acuerdos y/o transacciones entre los jefes de las principales facciones en pugnas: Danilo Medina y Leonel Fernández. En el caso de este último, además de sus evidentes dificultades, sus expectativas políticas dependen básicamente del futuro inmediato de Danilo: del fracaso o éxito de su proyecto reeleccionista. Si no logra reelegirse, hasta ahí llega su primacía dentro del partido; si lo logra, a partir de agosto próximo comienza su declive.

En tal sentido, el futuro de ambos dirigentes está objetivamente limitado en términos de tiempo, una debilidad que atenta contra las posibilidades de curar las heridas provocadas por los acontecimientos acaecidos durante del parcial proceso de convencional del partido. Ambos dirigentes son conscientes de sus limitados márgenes de maniobra para imponer un acuerdo que no lesione los intereses de unos seguidores que no solamente son igualmente conscientes de esas debilidades, sino también de la cuantía de sus inversiones en la promoción de unas candidaturas que no están dispuestos a ceder en nombre de un ficticio “interés partidario”.

Objetivamente, los intereses de los miembros de las facciones partidarias, entrelazadas con intereses de sectores económicos, sociales y profesionales extrapartidarios, han alcanzado un poder difícilmente controlable por líderes de limitadas legitimidad y legalidad.

El largo discurrir de la vida partidaria sin reglas y con mucha trampas entre sus dirigentes han llevado a ese partido a un callejón sin salida, a un proceso degenerativo sin liderazgo de relevo con legitimidad y a una conducción del Estado que es reflejo del estado de descomposición de esa colectividad política.
En eso radica la casi imposibilidad de que cualquier acuerdo o solución que plantee el Comité Político del PLD, evite que las referidas heridas no se reflejen negativamente en los resultados de las próximas elecciones congresuales y municipales, como en las candidaturas presidenciales. Los muertos, los heridos y las heridas sufridas por la estructura partidaria peledeísta, han creado una situación en extremo delicada para el proyecto reeleccionista. Automáticamente no decretan su muerte, pero reviven y amplían las posibilidades de éxitos de una oposición que debe mostrar más imaginación, determinación y generosidad.


César Pérez
Hoy

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Tigres con flú se desmontan con acciones políticas unitarias


El desorden de una orgía de poder
La anomia o desorden generalizado que vive la sociedad dominicana, es en esencia el reflejo de una inédita forma de poder instaurado por un partido político cuyos principales cuadros fueron educados con espíritu de grupo cerrado, una suerte de casta política que una vez en el poder, se ha constituido en una casta económica, en un proyecto de dominación sin límites en términos de tiempo, reglas, leyes o pudor. Un poder orgiástico y disoluto que se ha convertido en una peligrosa forma de vida socio/política, en una ideología.

Causa estupor la estructura del poder corrupto entronizado por el PLD en la sociedad dominicana, porque eso es diametralmente opuesto a las prédicas moralizantes que sobre el poder y sobre el papel del Estado tenía su fundador, Juan Bosch. Pero, si olvidamos los rasgos autoritarios, de arrogancia y de espíritu de secta de su pensamiento político, difícilmente podríamos comprender por qué, esencialmente, son éstos los rasgos que tipifican los principales cuadros del PLD, hoy exacerbados hasta la náusea en el ejercicio del poder.

Las personalidades o los grupos políticos que poseen los rasgos arriba referidos, cuando asumen el poder los convierten en una ideología que no solamente permea el ejercicio de la política desde una posición de control de las instituciones donde se toman las decisiones, sino que permea toda la sociedad, convirtiéndose en una concepción del ejercido de mando en todas sus esferas. El poder, en la esfera pública o privada, se ejerce como un coto esencialmente desvinculado de toda regla legal, ética o procedimental.

El juez de una Corte o Sala, es su dueño cuasi absoluto, dicta sentencia a su buen grado, la administra como su feudo y de la misma hace su fuente de enriquecimiento vendiendo sentencias; lo mismo hacen diputados y senadores que se crean sus “cofrecitos” y “barrilitos”, que el contribuyente engrosa, para beneficio exclusivo de ellos; el regidor o el alcalde montan sus negocios para ofertar y realizar servicios a los ayuntamientos y algunos llegan a proteger los bienes que se les generan, recurriendo a sicarios para asesinar a aquellos que de alguna manera atentan contra sus intereses.

Libres profesionales e intelectuales, viviendo en un mercado de escasas posibilidades de inserción laboral venden sus talentos para disfrutar de los privilegios que discrecionalmente distribuyen quienes controlan el Estado. Desde sus ministerios o puestos de mando, algunos funcionarios cobran “peajes” para otorgar licencias a posibles inversionistas nacionales o extranjeros, fortunas tradicionales sucumben ante el chantaje y/o beneficios que prodiga ese Estado, haciéndose cómplices de una forma de poder que está socavando las bases de la nación dominicana.

Es la forma de dominación de un grupo político de origen social mayoritariamente humilde, transformado desde el poder en una casta económica, rica, arrogante, autoritaria y represiva. Poseedora de una riqueza “caída del cielo”, la cual disfruta con desparpajo y desenfreno; creando la cultura del boato, del derroche y la orgía del poder que no solamente norma la vida la generalidad de los políticos, sino de agentes sociales, económicos, profesionales e intelectuales.

Esa estructura de poder no se desmonta simplemente con denuncias, sino con sostenidas acciones políticas unitarias en todos los escenarios.


César Pérez
Hoy

miércoles, 21 de octubre de 2015

Un gobierno que se bate a la defensiva


La oposición en su inédito momento
No sería descaminado decir que la aplastante mayoría de la gente auto percibida contraria al presente gobierno hubiese preferido que las diversas componentes de la oposición hubiesen sido capaces de llegar a un gran acuerdo político. Por el momento no ha sido así, pero existe un contexto para que esa oposición converja en la sistematización y sustentación de las denuncias contra el gobierno basadas en datos sólidos, tal como lo está haciendo una de sus principales componentes, iniciándose de ese modo una inédita campaña electoral sustentada en denuncias/propuestas.

Muchos lamentan que de nuevo importantes sectores de la oposición tomen el camino de la dispersión, ante una coyuntura electoral caracterizada por la existencia de un partido/gobierno que tiende a perpetuarse, que monopoliza todos los poderes del Estado, violador de la libertad de protestar, de representación y de elección de propios y ajenos. Sin embargo, existen indicadores que permiten pensar que a pesar de todo, estos podrían centrar sus esfuerzos contra el objetivo fundamental: ese partido/gobierno/Estado, evitando inútiles distracciones.

El Presidente y su partido no tienen ningún empacho para utilizar al máximo la estructura de corrupción en que se ha basado el poder que ostentan, pero nunca se habían visto enfrentados por una oposición con capacidad de combatir esa estructura sobre la base del dato y de la propuesta. Finalmente, esta capacidad se ha manifestado con el desmonte de la falacia de las “visitas sorpresa”, la asignación presupuestaria a los ayuntamientos, distritos municipales y a Agricultura, la denuncia de las mafias controladoras de la OISOE y de los precios de los hidrocarburos y del manejo del Presupuesto relativo al 4% a la Educación.

En la presente campaña electoral, alrededor de esas y otras denuncias podría la oposición centrar sus acciones, intercambiando informaciones, evitando innecesarias competencia entre ella, coordinando en la medida de lo posible la participación conjunta en iniciativas de protestas de calles para recuperar ese escenario, ese territorio, que ha sido y es el lugar donde se ha construido la democracia en esta parte del mundo.

La calle, la plaza, debe ser recuperada para impedir que este gobierno siga acentuado la vieja tradición de los poderosos de reservarla para que agentes policiales y militares repriman a quienes ejercen el derecho a la protesta. Una barbaridad, que en parte explica el significativo déficit de participación ciudadana efectiva en la cosa pública. La oposición no ha logrado la construcción de un esperanzador y único polo opositor, pero todas tienen en el territorio la oportunidad e imperativo de actuar unitariamente para cerrarle el paso al Presidente reeleccionista.

Es difícil la construcción de un bloque opositor, grandes déficits de producción de reflexión política de significativo nivel y nuestra limitada formación general lo dificultan. Pero, la gente no puede entender por qué sectores de origen o militancia de izquierda sean tan reiterativos en enfrentar de manera dispersa procesos electorales como el actual. No entiende las reiteradas razones que estos esgrimen para trillar el camino de la dispersión.

Afortunadamente, esos sectores tienen la oportunidad de aprovechar este inédito momento de la oposición en que el dato sustenta la denuncia/propuesta contra un gobierno que se bate a la defensiva.


César Pérez
Hoy