VISITANTES
DOMINICANOS SOMOS. Vea las más leídas de la semana en la columna lateral derecha de este blog. / DLRD, desde el 1ro. de septiembre de 2005 en la W.W.W.
Mostrando entradas con la etiqueta Ulises Heureaux. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ulises Heureaux. Mostrar todas las entradas
lunes, 5 de junio de 2017
jueves, 1 de junio de 2017
Los dominicanos no queremos más crespones negros
Uno de los principales responsables de lo que estamos sufriendo hoy día es Subero Isa
POR SU INCONDUCTA, LEONEL SE REELIGIÓ Y TODAVÍA CONTINÚA GOBERNANDO EL PLD
Memoria contra el olvido pueblo dominicano
Leonel y la SunLand
29 DE OCTUBRE DE 2007
Para todo el mundo lo de la SunLand esta muy claro, el Presidente Fernández violó la Constitución al no remitirlo al Congreso Nacional para su aprobación, también violo el Acuerdo Stand-by con el FMI al ocultar la operación, no quería que el préstamo se contabilizara dentro de los topes de endeudamientos externos.Es increíble, en contra de la opinión generalizada sigue negando sus errores, demuestra lo que la gente dice en las calles, que nunca admite equivocación, la razón por la se hunde cada vez más en el pantano de la terquedad y la arrogancia y la población le pierde confianza.
Los hechos, la realidad, son mas fuertes que la mentira. Félix Bautista, en nombre del gobierno dominicano y amparado en un poder especial del Presidente de la República, a la The Sund Land Group le firó 19 pagarés, cada uno por US$6,842,105, para un total de US$130 millones.
Al mismo Félix Bautista, el 13 de febrero del 2007, HSBC Bank USA le envía una carta informándole que Cox & Co. custodiaba los 19 pagarés que había firmado, además le solicita que haga efectivo el pagaré No. 3 con vencimiento el 15 de marzo del 2007. Por si acaso, le envió una copia de su carta del 27 de junio de 2006, donde se compromete autorizar al Banco de Reservas a hacer la transferencia correspondiente. Copia de la carta la recibió Leonel Fernández y la Dirección General de Crédito Público. Amigo lector, increíble, no obstante todas estas evidencias, el Presidente Fernández se atreve a decir que no aumentó el endeudamiento público.
El Presidente Fernández lució incoherente y sin argumento; intentó justificarse con una nueva teoría de endeudamiento; dijo que el acuerdo no implica compromiso de pago del Estado Dominicano, que la SunLand le presta dinero a contratistas y luego estos, cuando cubican sus obras, con fondos del presupuesto Félix Bautista repaga.
Su teoría es peligrosa: quiso decir que Félix Bautista no firmó los 19 pagarés, que fue Pedritín Delgado y otros contratistas los que estamparon su firma, y que por esa razón no implicaba deuda del gobierno dominicano y el contrato no tenía que ser sancionado en el Congreso Nacional. Para desgracia del Presidente Fernández, en economía de la deuda lo que hizo Félix Bautista está típificado como compromiso del Estado Dominicano, por eso el FMI en algún momento le diría que violó el Acuerdo, que se le ocultó información y eso es grave, las consecuencias ya la veremos los dominicanos en los próximos meses; su teoría es fallida, inconsistente, contradictoria, con muchas lagunas, por eso los medios ni siquiera la destacaron.
Su desesperación lo llevó a intentar otra teoría fallida, que a la SunLand se le pagaría identificando fuentes del Presupuesto de Ingresos y Ley General de Gastos Públicos del próximo ano 2008, que por esa razón no había que aprobar el Contrato en el Congreso Nacional. En que estamos: la deuda es de Pedritín y demas contratistas o del Estado Dominicano. Si es de los primeros como quiso decir entonces no tiene porqué preocuparse, pero si fue Félix Bautista el que firmó los pagarés, como efectivamente sucedió, el gobierno dominicano debe pagarlos con cargo a los ingresos corrientes y debe preocuparse porque el endeudamiento externo no fue aprobado por el Congreso Nacional.
En el siglo XIX se produjo un comportamiento similar. En nombre del gobierno dominicano y de Lilís, en 1887 Generoso Marchena fue a Europa a buscar un prestamo por 770,000 libras, de los cuales una buena parte lo uso para aceitar la maquinaria política. Con el préstamo, concertado con la Westendorp de Ámsterdam, y aprobado por el Congreso, se inicia la practica que finaliza con la ruina financiera de la República, la excusa de los Estados Unidos para intervenirnos en el 1916, tambien el hundimiento político de Lilís, el origen de su desgracia y de su final.
El préstamo externo gestionado por la SunLand se dice que en parte se uso en las elecciones congresionales del 2006 y para aplastar a Danilo Medina en el 2007. Como cuando Lilís, el de la SunLand no tenia supervisión de nadie, por eso los desembolsos pudieron usarse para fines políticos. Nadie lo esperaba, lo menos costoso para el Presidente Fernández era admitir su error, porque el pueblo no quiere que sea el inicio de una etapa donde el gobernante se endeuda interna y externamente a escondida del Congreso, con libertad para usar los recursos sin la supervisión. No importa si es verdad o mentira, ahora nadie cree en el uso que dijo el Presidente se le dio al préstamo, es cuestión de desconfianza.
Mientras lo de Lilís fue legal lo del Presidente Fernández es totalmente ilegal, una gran diferencia. Generoso Marchena, más que funcionario del gobierno de Lilís, era un banquero, dirigía o era un alto oficial del Banco Nacional de Santo Domingo, de capital francés, defendía sus intereses, como agente financiero hasta cierto punto justificó la comisión que manejó.
Félix Bautista, en cambio, es un alto funcionario del gobierno y alto dirigente del PLD, que para firmar los pagarés usó el nombre del Banco de Reservas (no sabemos si el Consejo de Directores del Banco lo autorizó, eso está por verse). Por donde quiera que se le vea el asunto es grave, por eso el Presidente Fernández luce desorientado. El pueblo espera una decisión de la Suprema Corte de Justicia apegado exclusivamente a las leyes y a la costumbre, sin importar las consecuencias.
Arturo Martínez Moya
Hoy
Nota: DLRD corrigió algunas palabras y acentuó otras sin el permiso del autor.
CAPTURA HOY DIGITAL
Luis Del Monte / DLRD
jueves, 8 de diciembre de 2016
Y entonces apareció Danilo Medina
La historia del Estado-Nación denominado “República Dominicana” es la historia de un gigantesco despojo. Y a ése despojo se ligan indisolublemente las ambiciones de la clase media por ascender en el orden social y económico. La seudo-república no ha sido más que el escenario de la movilidad social y las angustias de los pequeños burgueses, y el saqueo del Estado ha constituido la norma. Por eso no es nada nuevo que el pensamiento liberal altere su naturaleza para reproducirse a sí mismo en el poder. Antes de lo que está ocurriendo ahora con el pichón de dictador de Danilo Medina, el ejemplo más angustioso es el del Partido Azul, porque Ulises Heureaux se encaramó en el dulzor de su primer juramento, reburujando a Azules y Rojos, y desfogó su ambición irrefrenable alterando la naturaleza liberal del proyecto restaurador que encabezaba Gregorio Luperón. Desde entonces, la raya que separa a liberales y conservadores se entrecruza, y cuando la verticalidad de una propuesta se mantiene, como en los casos de Ulises Francisco Espaillat y Juan Bosch, seis meses después termina en tragedia.
Es por eso que Américo Lugo será por siempre un pensador indignado; se empinó iracundo apoyándose en esa constante, y tronó maldiciendo nuestro destino: “El Estado dominicano (…) no ha podido subsistir sino en condición de farsa o parodia de los Estados verdaderos”. Y esa “parodia de los Estados verdaderos” ha tenido momentos trágicos y hasta cómicos. Santana fundó un Estado sin el pueblo, y era como un país portátil que viajaba en su mochila. Báez se robó “hasta la cubertería del palacio de gobierno”, y cuajó un desprecio inaguantable contra su propio pueblo, aunque fue él quien dio aliento al espíritu aventurero de la clase media, como dice Juan Bosch. Lilís era un portento para saquear al Estado. Entre la riqueza pública y su fortuna personal no había diferencia.
En los burros de “Guelito” (el general Miguel A. Pichardo, su hombre de extrema confianza) viajaban la nómina pública junto con los dineros de las amantes de turno y el pago al viejo Vicini (“Págale al viejo Vicini, y no lo pongas a firmar ningún papel, que cuando él me prestó no me puso a firmar nada”). Pero la extrema depauperación del Estado por la clase media la narra el propio Juan Bosch en su libro “Composición social dominicana”, son los “vales” en el gobierno de Ignacio María González, cuyo valor de cambio alcanzaban hasta para pagar a las prostitutas por sus favores sexuales en los cafetines de mala muerte.
La del Estado-nación dominicana es la historia del saqueo. Podríamos llenar numerosas cuartillas, infinitos escenarios en los cuales la realidad supera la imaginación. El trujillismo, cuya dimensión de saqueo absoluto y dominación alcanzó hasta lo mágico religioso, supera a todas las emanaciones divinas de los dictadores del continente. Balaguer nos hizo creer que su segunda naturaleza era el poder. Leonel Fernández mordió el destino, para legitimar el saqueo. Hipólito mordió el ridículo.
Y creíamos que lo habíamos superado todo, que habíamos agotado todos los límites, y que nuestros martirios nos autorizaban a confundir la memoria con la imaginación. Pero no. Apareció Danilo Medina, un hombre que adora el plagio, y nos propone reproducir un esquema de saqueo del Estado casi perfecto. Lilís coaligó Rojos y Azules para el saqueo, e hizo desembocar el aliento liberal de los azules en dictadura. Danilo Medina organiza el saqueo del Estado con Rojos, Blancos y Morados; están dispuestos a todo para desvencijarnos. Es duro que le dan con un palo a la piñata del Estado.
Y préstamos van y préstamos vienen, y gente que ni siquiera ha nacido ya carga con una porción de la deuda que estos irresponsables han consumido. En una historia tan truculenta como la dominicana, no se conocía tanta determinación para el saqueo del Estado. Danilo Medina encontró su verdad en la elaboración de sus mentiras. Él pedía sólo un periodo para mostrarnos la Luna, ahora despliega su vocación de absoluto mostrándonos el trasero. Una lamentable historia repetida. Y al que crea que miento que lean la declaración jurada del pasado cuatrienio de José Ramón Peralta, y la de Gonzalo Castillo; y luego lean las de ahora, ¡cuatro años apenas!, para que vean cómo es que se corta el bacalao. Y no pasa nada, nada. ¿Es que no hay límite? ¡Oh, Dios!
Andrés Luciano Mateo
Hoy
lunes, 15 de agosto de 2016
Danilo el insaciable
Cuando los empresarios lanzaron la iniciativa que persigue devolverle al país cierto grado de credibilidad y transparencia institucional advertí que ya el señor Medina había marcado la pauta de su primera, aunque no única respuesta, al imponer a su hermana como presidente de la cámara de diputados. También advertí que el gobierno emprendería su propia campaña de descrédito, diversionismo y confusión. Ya empezaron con dos artículos, uno de Encarnación Pimentel que da pena y otro del inefable César Medina que se deleita dando cuenta de un documento que, según su relato, recogería el descontento de otros empresarios con la presidencia de Papo Blanco y su ingerencismo político partidario. Debemos esperar más de lo mismo pero también una gestión muy activa para sobornar empresarios, chantajearlos, presionarlos y dividirlos para que la iniciativa se venga abajo porque Danilo ni quiere ni le interesa ningún pacto social.
A Leonel Fernández se le advirtió que Danilo Medina no le daría tregua y que usar a Quirino para desacreditarlo e invalidarlo no era el final sino el principio de la historia. Pero Fernández no hizo caso a esa ni otras advertencias porque además de ser reo de confianza de Danilo Medina, está paralizado por el miedo. Invalidar a Leonel por un lado despeja un actor posible del escenario y ese vacío, naturalmente, desata el esfuerzo de otras personas por llenarlo lo cual tampoco quiere decir que lo hagan con competencia. Por otro lado me recuerda un expediente cuya veracidad no garantizo porque no trato de ser históricamente correcto sino y solamente alegórico. Se cuenta que cuando iban a fusilar a Pepillo Salcedo en Maimón, tras sacarlo de la fortaleza de Puerto Plata donde estaba prisionero éste pidió y le fue entregada una vara con la cual midió el tamaño del hoyo cavado para enterrarlo y le dijo a Lilís o al otro militar que lo custodiaba en la ceremonia que le llevaran esa vara a Gaspar Polanco y que le dijeran que, con esa misma lo iban a medir a él. Pocos meses después, Gaspar Polanco que había derrocado a Pepillo Salcedo, fue a su vez derrocado. Lo mismo que le ha hecho Danilo Medina a Leonel Fernández se lo harán a él aunque, ni el se lo cree ahora ni tampoco Leonel se lo creyó cuando muchos le dijimos y advertimos que podría verse como advirtió Meriño a Báez al juramentarse por 5ta. vez en la presidencia: “Mas no os alucineis por ello que, en pueblos como el nuestro, tan fácil es pasar del destierro al solio como descender de este ante las barras del senado”.
El Colegio Médico Dominicano ahora dirigido por el Dr. Ariel Suero quien no goza de la simpatía ni aceptación del gobierno encabeza desde hace meses la lucha de los médicos por mejores condiciones de trabajo. El gobierno fingió que le interesaba el tema y hubo negociaciones que se estancaban, se movían, se estancaban de nuevo y así continuaban ad infinitum en un círculo vicioso. ¿Qué hizo Danilo Medina? Comprar, corromper, engañar y de cualquier manera dividir a los médicos; firmó con diferentes gremios sectoriales unos acuerdos cuyo contenido y especificaciones no importan porque, en este caso también, lo importante es la disposición de Medina de no negociar, de no otorgar nada, ni siquiera legitimidad a gremios ni representantes ni negociadores que no sean de su agrado. Todo aquel que no sea capaz de verse en este espejo comete una grave imprudencia y lo hace a su propio riesgo.
Los que han participado en las negociaciones para el llamado pacto eléctrico han vivido la misma historia y al final, como ya ha sido denunciado, harán lo que quieran, según les de su santa gana.
Los que ahora piden, reclaman o exigen un pacto social condicionante de la nueva reforma fiscal que quiere el PLD-Medina deben saber a lo que se enfrentan. Danilo Medina dejó claro que él quería SU Congreso, SUS senadores y SUS diputados. El quiere SU reforma fiscal, como todo, a SU manera, en SU tiempo, a la medida de SU intolerancia, de SU ambición y de SU falta de escrúpulos. Quien fue capaz de comprar todo el Congreso para imponer su reelección y fraguó con otros el fraude electoral mas impresionante en la historia dominicana no se detiene ante nada a menos que sea obligado a hacerlo.
Por más deseos de restauración democrática que alberguen muchos dominicanos, por más necesidad que tengamos de restaurar las instituciones corrompidas y pervertidas por el PLD en mayor medida y escala que todos sus predecesores, por más deseos de paz y armonía que tengamos los dominicanos la verdad es una sola: Danilo Medina no dará nada. Lo quiere todo. El enfrentamiento es inevitable. Su gran debilidad es la ilegitimidad de su gobierno. Nuestra gran debilidad es la falta de respeto a nosotros mismos, propensos y dispuestos siempre a vender el alma. Nuestros enemigos son el ruido, la chercha, el consumo, el entretenimiento y la ignorancia. La gran fortaleza de Medina es su paciencia y su capacidad de trabajo. ¿qué quiere Danilo? Está urgido de legitimidad que solo nosotros podemos conferir. ¿Irá la oposición a celebrar el fraude el 16 de agosto?
¿Dónde está nuestra gran fortaleza? Esperando que la descubran, la fecunden y la hagan parir.
Melvin Mañón
Acento
jueves, 11 de febrero de 2016
La historia de este país es una conga encojonada
Dictadorcito de media-suela.
DANILO MEDINA SE SUEÑA COMO UN DICTADORCITO DE MEDIA-SUELA
Las elecciones dominicanas son el escenario más idóneo para demostrar la invisibilidad del contribuyente. El contribuyente es quien paga los impuestos, el contribuyente es el plural invisible de una sociedad saqueada. No hay como la imagen del contribuyente para definir “el largo exilio de la razón” en que vivimos sumido. Lo han esfumado algo más de ciento cincuenta años de autoritarismo, pero es él quien sostiene a todos. Es en el contribuyente que se han cebado todos los tiranos que nos han gobernado, y es de él que han brotado sus riquezas insólitas. El chivato torvo y alerta para el crimen de Ulises Hereaux lo pagaba el contribuyente. Trujillo le besaba la mano, obsequioso, a Horacio Vásquez, pero un pelotón de intelectuales, pagados con dinero de los contribuyentes, limaba las asperezas de la imagen dura del militar traidor que impondría el absolutismo. Si Balaguer se quería colar, furtivo, en la cama y la gloria del Almirante de la Mar Océana, construía un Faro a Colón que es la estafa hiriente más absurda que se haya hecho al contribuyente.
La historia de este país es una conga encojonada, un barroco delirante que todo lo confunde, porque Dios y Lilís, Trujillo-el Jefe- y Balaguer, Dios e Hipólito, Leonel y Dios, Danilo y Dios, son la misma vaina; casi siempre a despecho de la cordura, prendidos al gesto decisivo de construir el mito. Y nos desbancan, nos dejan sin aliento, para perseguir sus sueños de dominio. Es el contribuyente el que alimenta el monstruo, porque ése es el prototipo inmóvil de nuestra existencia, en cuyo seno todos los límites son posibles. Mirémoslo en la historia contemporánea. Cuando Leonel Fernández se quería arropar con el Destino, ahí estaba el contribuyente. Hipólito pensaba que el tiempo de su mandato no era suficiente, ahí estaba el contribuyente. Danilo Medina se sueña como un dictadorcito de media-suela, ahí está el contribuyente. A ese fin hemos sacrificado todos los discursos del alba.
Las barbaridades del poder la pagan los contribuyentes. El tigueraje intelectual comido por el silencio. Los tránsfugas de toda laya. Los partidos-ventorrillos con militancia portátil, los artistas con pensiones que reciben “grasa” en cada torneo electoral, los tígueres bimbines que apagan con la lengua el cabo del cigarrillo, el bastón de Euclides, los moños postizos de Fefita la grande, las togas claveteadas por la podredumbre de los “magistrados” de las “altas cortes”, el barrigón del “poeta-diplomático” que tiene sede en el Conde, el tupé de Sergio Vargas, las setenta yipetas pintadas con la imagen de Danilo Medina, el montón de marrulleros con sueldos, los sombreros de Margarita, el ceño fruncido del rostro del gobernador del Banco central, las “ingeniosidades” de Temístocles Montás, el carapacho del “ejemplar” ReInaldo Pared, el yate y el avión de Díaz Rúa, el cosmético que le convierte en rosada la tez de Amable Aristy Castro, el “diplomático” de la OEA que escribe sin firmarlo comunicados amenazantes, y le brota la vena familiar del lambonismo trujillista; todo lo pagamos los contribuyentes, incluyendo las guirnaldas entretejidas en las puertas barrocas de las casas de campo de algún funcionario.
Nadie lo nombra, nadie lo invoca. Ayer mismo, Reinaldo Pared anunciaba la solución de los problemas de la convención del PLD diciendo quién iba como candidato en La Vega. Y al perdedor lo designaba como compensación “en un puesto del gobierno”. Todo a costa del contribuyente. Como si el Estado les perteneciera, como si los fondos públicos fueran un patrimonio propio. Los poderes fácticos de esta nación tienen un defecto de fábrica, y es el hecho de que nunca han sido clase social para sí. Los políticos dominicanos han logrado invisibilizar al contribuyente, lo han esfumado.
Yo comprendo la inutilidad del gesto, pero si en este país de mortajas ardientes hace falta algo, es que el pueblo asuma la consciencia del contribuyente y le pidan cuentas airadas al clientelismo y a la corrupción. Danilo Medina está demostrando ahora mismo que el Estado es él. Se gasta más de diez millones diarios en promoción, y se burla de cualquier amago de institucionalización que se haya logrado desde el año 1961 hasta nuestros días. Los contribuyentes dominicanos enseñan sus harapos sin rubor. Sería bueno algún día que escucharan su trueno.
Andrés Luciano Mateo
Hoy
Imagen: DICOM / Olga Dipp / DLRD
jueves, 14 de enero de 2016
El Estado dominicano es una Mula
Panfletos y greguerías
El Estado dominicano es una Mula. No la metáfora de la Mula semiótica que Juan Bosch empleó en su novela para sintetizar en una imagen toda la inestabilidad de las guerras manigüeras. Una Mula de carga, una insolente Mula sobre la que se encaraman los demagogos y dirigentes de todos los pelajes, en esta larga historia de padecimientos.
Encima de esa Mula es que los relatos de nuestros “líderes” han prometido empujarnos hacia un mañana siempre inalcanzable y mentiroso. Mirando el corcoveo de esa Mula desastrada, es que podemos comprender los orígenes de las inesperadas miserias que nos desgarran, el recelo y la dificultad de construir instituciones, las andrajosas posturas de quienes nos han gobernado. Observando las palizas que le dan a esa Mula se entiende con facilidad que el objetivo ha sido siempre saquear el Estado, prostituir cualquier proyecto de pacto social civilizado para la convivencia, y apropiarse de la riqueza pública. Por eso todos los demagogos de nuestra historia republicana han proclamado que tienen las manos limpias y el corazón tranquilo, en el mismo instante que le dan un palo a la Mula.
DOS
La Mula que dejó Trujillo era robusta y amplia. Ningún otro Estado en el continente americano tenía tantas riquezas en sus árganas. El Estado trujillista era una desmesura, una hipérbole, y es por ello que Trujillo pudo encarnar la figura de un Dios, el imaginario de un Sátrapa, el horizonte inmedible de un Emperador. Esa sobredimensión del Estado Trujillista fue la que impulsó el culto a la personalidad del monarca de turno, porque después de su muerte, casi todas las grandes riquezas que se han formado provienen del despojo que se le ha hecho a la Mula. Si se hiciera una cartografía arqueológica de la formación de la riqueza a partir de la desaparición de la dictadura trujillista, se vería que casi todos los nuevos ricos, (y algunas de las espigas de la vieja oligarquía), son hijos de una madre tan indeterminada y vaga como ellos mismos; son hijos de la Mula apaleada del Estado.
TRES
Y esa Mula no fue ni metafórica ni semiótica en el caso de Lilís, ni en los muchos gobiernos que han practicado la concepción patrimonial del Estado. “El pacificador” juraba y juraba que en la historia dominicana hasta su época no había habido un gobierno más honesto; pero en la Mula del general Güelito se juntaban los dineros públicos con los dineros de las andanzas amatorias del tirano, y con todo el andamiaje de la dominación que usaba los fondos públicos para sostenerse. El Estado Dominicano ha sido y es una maldita Mula, y muerto Trujillo, con la excepción del gobierno de Juan Bosch; es palo y palo lo que le han dado.
CUATRO
Danilo Medina encaramado en la Mula, con su mano derecha en alto, su cara de tótem, los ojos cuatriboliaos, y el bigote erizado; jurando, como Lilís, que su gobierno es “el más honesto de la historia”. Hay que tener una cordura esclarecida para no encuerarse frente a la Catedral, bramando con una gran vivacidad de réplica, exigiendo que alguien nos explique cuál es la contenciosa moral oculta sobre la que esta sociedad edifica su existencia. ¿Qué puede hacer un maestro en el aula si en la práctica quienes se presentan como triunfadores sociales despliegan el engaño, la simulación y la mentira como destrezas esenciales del oficio político? Creíamos que Leonel Fernández era insuperable, pero Danilo Medina lo ha dejado corto. Nadie pensó que esa lisura de la ambigüedad aterradora que el cinismo encarna llegaría a los niveles de dominio con que lo maneja Danilo Medina; sobre todo porque en su gobierno hay más corrupción que en los gobiernos de Leonel Fernández.
CINCO
El Estado dominicano es una Mula. Corcovea y flaca, sí; pero cualquier “iluminado” que se encarama en ella nos clava su ego indomable. Ahora mismo Danilo Medina es un “iluminado” que, viniendo de una mansedumbre insospechada, está a punto de meterse en la faltriquera más de medio siglo de lucha democrática. Lo ha prostituido todo para mantenerse en el poder, ha comprado con el dinero constante y sonante de la Mula la resignación y el respeto, y ha enlazado la autenticidad de la vida al espectáculo. Para él, la verdad y la fábula son lo mismo.
Andrés Luciano Mateo
Hoy
domingo, 30 de agosto de 2015
El peligro de parquear 35 jeepetas en el COJPD
Escondiendo las plumas
Siendo el nuestro un país donde la palabra de un Presidente no vale dos cheles, no extraña que el actual jure que no se volverá a postular en 2020, ya lo había dicho en 2011 y reformó con la ayuda de las siglas del partido de José Francisco Peña Gómez en diez días la Constitución, se comió un tiburón podrido y ni eructó. Presidente, con todo el respeto, su palabra no tiene ninguna credibilidad. Se las puede ahorrar para que no tenga que seguir pasando vergüenza.
Parquear las 35 jeepetas de los miembros del Comité Político del PLD en los alrededores del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte es un peligro. Una nación arropada por la inseguridad ciudadana con una delincuencia que no respeta coroneles ni generales podría hacerle daño a esos bienes de lujo. Para qué correr riesgos de que algo le pueda suceder a uno de esos vehículos valorados en 6 o 7 millones de pesos si alquilando un autobús que pague el Estado se resuelve el problema. Además, como decía Lilís, para qué exhibir la bonanza del club de megamillonarios de RD ante los periodistas siendo mejor alternativa guardar las plumas.
Jeannelle Koss / Desde La República Dominicana
Jeannelle Koss / Desde La República Dominicana
viernes, 19 de junio de 2015
No es que yo quiera…Es que el pueblo me lo reclama
Pedro Santana, Buenaventura Báez, Ulises Heureaux, Horacio Vásquez, Rafael Leónidas Trujillo, Joaquín Balaguer, Hipólito Mejía, Leonel Fernández y ahora Danilo Medina no han tenido el más mínimo rasgo de originalidad en sus justificaciones continuistas.
Todos han dicho lo mismo: “No es que yo quiera…Es que el pueblo me lo reclama¨. No han tenido el más mínimo recato en hacer de la Constitución un traje ajustado a sus medidas, hecho con el dinero (nunca propio, siempre ajeno) o con la fuerza (esa sí de su exclusiva incumbencia).
Y, ¡qué curioso!, nunca ha faltado que un payaso disfrazado de opositor apoye oportunamente.
Ramón Colombo
Fogaraté
elCaribe
jueves, 11 de junio de 2015
Determinación para el saqueo del Estado
La historia del Estado-nación denominado “República Dominicana” es la historia de un gigantesco despojo. Y a ése despojo se ligan indisolublemente las ambiciones de la clase media por ascender en el orden social y económico. La seudo-república no ha sido más que el escenario de la movilidad social y las angustias de los pequeños burgueses; y el saqueo del Estado ha constituido la norma. Por eso no es nada nuevo que el pensamiento liberal altere su naturaleza para reproducirse a sí mismo en el poder. Antes de lo que está ocurriendo ahora con el pichón de dictador de Danilo Medina, el ejemplo más angustioso es el del Partido Azul, porque Ulises Heureaux se encaramó en el dulzor de su primer juramento, reburujando a Azules y Rojos, y desfogó su ambición irrefrenable alterando la naturaleza liberal del proyecto restaurador que encabezaba Gregorio Luperón. Desde entonces, la raya que separa a liberales y conservadores se entrecruza, y cuando la verticalidad de una propuesta se mantiene, como en los casos de Ulises Francisco Espaillat y Juan Bosch, seis meses después termina en tragedia.
Es por eso que Américo Lugo será por siempre un pensador indignado; se empinó iracundo apoyándose en esa constante, y tronó maldiciendo nuestro destino: “El Estado dominicano (…) no ha podido subsistir sino en condición de farsa o parodia de los Estados verdaderos”. Y esa “parodia de los Estados verdaderos”, ha tenido momentos trágicos y hasta cómicos. Santana fundó un Estado sin el pueblo, y era como un país portátil que viajaba en su mochila. Báez se robó “hasta la cubertería del palacio de gobierno”, y cuajó un desprecio inaguantable contra su propio pueblo, aunque fue él quien dio aliento al espíritu aventurero de la clase media, como dice Juan Bosch. Lilís era un portento para saquear al Estado. Entre la riqueza pública y su fortuna personal no había diferencia. En los burros de “Guelito”(el general Miguel A. Pichardo, su hombre de extrema confianza) viajaban la nómina pública junto con los dineros de las amantes de turno y el pago al viejo Vicini (“Págale al viejo Vicini, y no lo pongas a firmar ningún papel, que cuando él me prestó no me puso a firmar nada”). Pero la extrema depauperación del Estado por la clase media la narra el propio Juan Bosch en su libro “Composición social dominicana”, son los “vales” en el gobierno de Ignacio María González, cuyo valor de cambio alcanzaban hasta para pagar a las prostitutas por sus favores sexuales en los cafetines de mala muerte.
La del Estado-nación dominicana es la historia del saqueo. Podríamos llenar numerosas cuartillas, infinitos escenarios en los cuales la realidad supera la imaginación. El trujillismo, cuya dimensión de saqueo absoluto y dominación alcanzó hasta lo mágico religioso, supera a todas las emanaciones divinas de los dictadores del continente. Balaguer nos hizo creer que su segunda naturaleza era el poder. Leonel Fernández mordió el destino, para legitimar el saqueo. Creíamos que lo habíamos superado todo, que habíamos agotado todos los límites, y que nuestros martirios nos autorizaban a confundir la memoria con la imaginación. Pero no. Apareció Danilo Medina, un hombre que adora el plagio, y nos propone reproducir un esquema de saqueo del Estado casi perfecto. Lilís coaligó Rojos y Azules para el saqueo, e hizo desembocar el aliento liberal de los azules en dictadura. Danilo Medina organiza el saqueo del Estado con Rojos, Blancos y Morados; están dispuestos a todo para desvencijarnos. En una historia tan truculenta como la dominicana, no se conocía tanta determinación para el saqueo del Estado.
Danilo Medina encontró su verdad en la elaboración de sus mentiras. Él pedía sólo un periodo para mostrarnos la Luna, ahora despliega su vocación de absoluto mostrándonos el trasero. Ambos eran falsos, ambos estaban estancados en el oprobio de una historia de despojo mil veces repetidas.
Entramos en una fase de negación pragmática del espacio democrático y asalto al Estado. No hay instituciones, todos los mecanismos de arbitraje social de la vida democrática están en poder de la coalición de partidos que organiza el saqueo más espectacular de la historia dominicana. Es la nueva forma de la dictadura.
Como dice el campesinado: esto es un convite. No habrá elecciones libres, no podrán serlo de esta manera. Solo queda la lucha para defender las débiles conquistas democráticas.
Andrés Luciano Mateo
Hoy
jueves, 4 de junio de 2015
Dos vidas y las dos falsas
El PLD: Las castas del poder
El PLD se definió a sí mismo como un dechado de virtudes, se empinó sobre su gloria futura que era su causa verdadera, y desplegó el áspero placer del resentimiento pequeñoburgués golpeando con un látigo pavoroso toda conducta antiética. Los peledeístas eran franciscanos, curas de clausura, carmelitas descalzos. Tenían dos vidas y las dos falsas. Comenzamos a saberlo con el “Frente patriótico”, en el 1996; de un partido de cuadros escogidos pasaron a conocer todas las tentaciones del poder. El Juan Bosch que levantaba de un lado la mano de Joaquín Balaguer, y del otro la de Leonel Fernández; ignoraba, sin ningún dominio ya de sus facultades, el ciclo de degradación que se abría. Bajo la superficie del pragmatismo, el PLD desembocaba en la apología de la podredumbre.
Se transformaron en una maquinaria electoral, descubrieron que la revolución no era posible, y navegaron con viento favorable, sin las restricciones de lo concreto que impone un discurso moralista. Aprendieron a manejar todos los tinglados de las instituciones públicas, utilizaron cuantos recursos hay para manipular la voluntad individual, impusieron un discurso hegemónico en los medios de comunicación, fraguaron el manto frío de la impunidad, intimidaron a las cúpulas empresariales y a los poderes fácticos, cooptaron artistas, intelectuales, historiadores, e incluso grupos de izquierda; la corrupción configuró castas e hicieron de la justicia un teatro bufo con esperpénticos jueces que no son más que políticos disfrazados con togas y birretes. Y, finalmente, se embriagaron con el poder del dinero. Las castas de privilegiados y enriquecidos dentro del PLD pautan todas las decisiones que atañen al desenvolvimiento de la vida del país.
No hay nadie en la sociedad dominicana de hoy que no haya sentido y temido ese clima de rebajamiento y de sumisión general; esa ráfaga de incredulidad en la cual la ilusión peledeísta cuajaba en la corrupción de los ideales liberacionistas (no olvidemos que decían ser un “Partido de liberación dominicana”), para devenir en el más desencarnado proyecto de dominación totalitaria.
Esas castas políticas que han obtenido grandes beneficios del poder en los gobiernos del PLD constituyen hoy una amenaza a las débiles conquistas democráticas de la nación. Al danilismo no le importa la violación a los principios de respeto a la Constitución, y el uso demencial del presupuesto para reelegirse; la casta del Comité Político, nuevo club de millonarios al vapor, ni se inmuta ante el deterioro galopante de las instituciones en el país. Los beneficios económicos que la estructura de castas le ha proporcionado a su dirigencia, ha originado que en el PLD ya nadie sienta asco de ver los mismos esquemas de gobierno que reproducen y ahondan las lacras históricas reiteradas de nuestras vicisitudes. ¡Es como si regresáramos al siglo XIX! El mismo control, las mismas argucias de centralización de las reelecciones de Ulises Heureaux. Lilís era la transgresión desordenada de todo el liberalismo del partido azul al conservadurismo de los rojos, que culmina en la dictadura plena. Las castas del PLD, concretada en la ambición de Danilo Medina, nos conducen a una dictadura, cumplimentando todo el plano formal de una democracia.
¡Que nadie se equivoque!
Lo que se ha abierto es un espacio dictatorial en el país. ¿Quién puede creer que sean “libres” unas elecciones con esa Junta Central Electoral, con ese Tribunal Superior Electoral, con el peso específico del presupuesto del Estado, con la sumisión del asistencialismo que domestica las masas, con la incertidumbre existencial de la clase media, con una propaganda personalizada en la figura del candidato reeleccionista de más de nueve mil millones de pesos, con los ministros en campaña usando el presupuesto, con la compra de la “oposición” en forma vulgar, con la corrupción desplegada anulando voluntades?
La configuración del dominio en el PLD es de castas enriquecidas que tienen ya más de quince años saqueando el Estado, y harán lo que sea para mantenerse en el poder, incluso la dictadura.
Ese “dechado de virtudes” que decían ser tiene hoy un absoluto desdén por los valores, y en ellos el cinismo ocupa el lugar de la verdad. Juan Bosch es apenas un cadáver perfumado en un armario. Las castas del poder, aman la riqueza, la impunidad. El vivo retrato de que todo aquello en que decían creer se ha desmoronado.
Andrés Luciano Mateo
Hoy
El PLD se definió a sí mismo como un dechado de virtudes, se empinó sobre su gloria futura que era su causa verdadera, y desplegó el áspero placer del resentimiento pequeñoburgués golpeando con un látigo pavoroso toda conducta antiética. Los peledeístas eran franciscanos, curas de clausura, carmelitas descalzos. Tenían dos vidas y las dos falsas. Comenzamos a saberlo con el “Frente patriótico”, en el 1996; de un partido de cuadros escogidos pasaron a conocer todas las tentaciones del poder. El Juan Bosch que levantaba de un lado la mano de Joaquín Balaguer, y del otro la de Leonel Fernández; ignoraba, sin ningún dominio ya de sus facultades, el ciclo de degradación que se abría. Bajo la superficie del pragmatismo, el PLD desembocaba en la apología de la podredumbre.
Se transformaron en una maquinaria electoral, descubrieron que la revolución no era posible, y navegaron con viento favorable, sin las restricciones de lo concreto que impone un discurso moralista. Aprendieron a manejar todos los tinglados de las instituciones públicas, utilizaron cuantos recursos hay para manipular la voluntad individual, impusieron un discurso hegemónico en los medios de comunicación, fraguaron el manto frío de la impunidad, intimidaron a las cúpulas empresariales y a los poderes fácticos, cooptaron artistas, intelectuales, historiadores, e incluso grupos de izquierda; la corrupción configuró castas e hicieron de la justicia un teatro bufo con esperpénticos jueces que no son más que políticos disfrazados con togas y birretes. Y, finalmente, se embriagaron con el poder del dinero. Las castas de privilegiados y enriquecidos dentro del PLD pautan todas las decisiones que atañen al desenvolvimiento de la vida del país.
No hay nadie en la sociedad dominicana de hoy que no haya sentido y temido ese clima de rebajamiento y de sumisión general; esa ráfaga de incredulidad en la cual la ilusión peledeísta cuajaba en la corrupción de los ideales liberacionistas (no olvidemos que decían ser un “Partido de liberación dominicana”), para devenir en el más desencarnado proyecto de dominación totalitaria.
Esas castas políticas que han obtenido grandes beneficios del poder en los gobiernos del PLD constituyen hoy una amenaza a las débiles conquistas democráticas de la nación. Al danilismo no le importa la violación a los principios de respeto a la Constitución, y el uso demencial del presupuesto para reelegirse; la casta del Comité Político, nuevo club de millonarios al vapor, ni se inmuta ante el deterioro galopante de las instituciones en el país. Los beneficios económicos que la estructura de castas le ha proporcionado a su dirigencia, ha originado que en el PLD ya nadie sienta asco de ver los mismos esquemas de gobierno que reproducen y ahondan las lacras históricas reiteradas de nuestras vicisitudes. ¡Es como si regresáramos al siglo XIX! El mismo control, las mismas argucias de centralización de las reelecciones de Ulises Heureaux. Lilís era la transgresión desordenada de todo el liberalismo del partido azul al conservadurismo de los rojos, que culmina en la dictadura plena. Las castas del PLD, concretada en la ambición de Danilo Medina, nos conducen a una dictadura, cumplimentando todo el plano formal de una democracia.
¡Que nadie se equivoque!
Lo que se ha abierto es un espacio dictatorial en el país. ¿Quién puede creer que sean “libres” unas elecciones con esa Junta Central Electoral, con ese Tribunal Superior Electoral, con el peso específico del presupuesto del Estado, con la sumisión del asistencialismo que domestica las masas, con la incertidumbre existencial de la clase media, con una propaganda personalizada en la figura del candidato reeleccionista de más de nueve mil millones de pesos, con los ministros en campaña usando el presupuesto, con la compra de la “oposición” en forma vulgar, con la corrupción desplegada anulando voluntades?
La configuración del dominio en el PLD es de castas enriquecidas que tienen ya más de quince años saqueando el Estado, y harán lo que sea para mantenerse en el poder, incluso la dictadura.
Ese “dechado de virtudes” que decían ser tiene hoy un absoluto desdén por los valores, y en ellos el cinismo ocupa el lugar de la verdad. Juan Bosch es apenas un cadáver perfumado en un armario. Las castas del poder, aman la riqueza, la impunidad. El vivo retrato de que todo aquello en que decían creer se ha desmoronado.
Andrés Luciano Mateo
Hoy
jueves, 9 de abril de 2015
El juez: ¡Puta!
UNO
La tiranía está oculta bajo la ficción democrática. Yo te ofrezco la libertad, la justicia social, todo lo que tu alma anhela; pero las cosas siguen siendo igual porque la política es la habilidad de maniobrar las apariencias. ¿No es eso lo que hemos vivido desde el ajusticiamiento de Trujillo hasta nuestros días?
Cada época tiene sus características propias, la lucha por la justicia adopta muchas formas diferentes de manifestación, pero la historia del pueblo dominicano no es sino la repetición del mismo sueño y la reiteración de la misma realidad.
Y no es que yo sea pesimista, o que me haga daño leer a Ciorán, sino que uno se cansa de ver los mismos mentirosos, los mismos farsantes, los mismos cínicos, los mismos ladrones, los mismos “jueces” prevaricadores, los mismos “iluminados” que llegan disfrazados de novedad y terminan siendo lo mismo. Esta es la triste contabilidad de la mentira de un país desvencijado, pero uno no puede abandonarse a la sumisión ciega y frustrada.
Es así como pienso, obstinadamente, hasta que el ángel venga.
DOS
Ciento setenta y un años de vida republicana, más de ciento veinticinco de autoritarismo pleno, y un cúmulo incontable de decepciones históricas, obligan a que los pendejos (que somos la mayoría) tomen la palabra, así solo sea simbólicamente. ¡Pendejos, hablen!
TRES
Quizás las tantas burlas de los políticos dominicanos hagan pasar a los pendejos de objeto a conciencia, y los lleve a ver el rostro de su rebelión.
CUATRO
¿Hay algo que crece en el silencio de observar callados a tantos turpenes que se roban el patrimonio público sin que la justicia centelleante de los hombres y las mujeres les alcance la solapa del saco mal habido?
CINCO
¿Capa a capa, qué puede surgir de un estudio sociológico que saque a flote el esquema organizacional del poder y los nuevos ricos en la República Dominicana de hoy? ¿Un país tan pobre, con un PIB tan modesto, con una incidencia de la corrupción tan desproporcionada; podrá sobrevivir a sus depredadores?
SEIS
¿Qué suma de felicidad ciudadana se pudo haber conseguido con lo que se roba la corrupción endémica de la nación dominicana? Uno lo mira en la distancia y observa el gestuario del desapego con que funciona el autoritarismo, porque la corrupción es una constante tan reiterada en nuestra historia, que los cínicos proclaman que es genética. Pero es un conformismo criminal dejar que los políticos personalicen la riqueza social apropiándose de ella.
SIETE
¿Qué es lo que discurre de Santana a Báez, de Ulises Heureaux a Mon Cáceres, de Trujillo a Balaguer, de Balaguer a Leonel, de Leonel a Hipólito, etc. No es esa constante histórica la que recogerán los gobiernos del Partido Reformista, los del PRD, y los del PLD: el Estado como patrimonio del partido, la riqueza social, colectiva, mágicamente fundida en el despliegue de la laboriosidad del mandatario. En rigor, en toda la vida republicana de los dominicanos nunca ha existido una separación de la hacienda pública y los bienes de los caudillos, la concepción patrimonial del Estado ha abierto las compuertas de un cierto mecanismo redistributivo, que permite a altos funcionarios, medios y pequeños, apropiarse de un porcentaje de la riqueza social.
OCHO
En el país no hay un solo signo al que la idea de un Estado funcional ampare, tanto en el orden práctico como en el moral. Lo que rige, como si fuera una fatalidad histórica, es la concepción patrimonial del Estado, y su hermana gemela la corrupción; haciendo pequeños dioses de hombres y mujeres que nos dejan a menudo insatisfechos.
NUEVE
“La época de Conchoprimo” se llama al periodo que va desde la muerte del presidente Mon Cáceres (1911), hasta la intervención norteamericana de 1916. Es una metáfora de la historia personalista, sin instituciones, suspendida de la voluntad cesárea de un manigüero , ataviada siempre para el combate y la confrontación infinita. El peso de este símbolo en la historia nacional es desproporcionado, y no hay certeza si hemos salido de él. Luchar contra la corrupción es derrotar este símbolo nefasto de nuestra historia.
DIEZ
El juez: ¡Puta!
La puta: ¡Juez!
Andrés Luciano Mateo
Hoy
Viñeta: el Roto
sábado, 7 de marzo de 2015
Que no servimos para nada?
Es aclarador mirar la historia en sus grandes líneas. Si le creyéramos a Peña Batlle, tendríamos que los años 1500 los pasamos en lucha contra la reforma, contra el comercio de los países de la Iglesia reformada; los años 1600 los pasamos guerreando contra los bucaneros y filibusteros; los 1700, hasta el Tratado de Basilea en 1795, transcurrieron peleando una guerra fronteriza contra la penetración francesa. Estos no son los acontecimientos políticos ordenados cronológicamente. Son los hechos que señalan “las formas de vida”. Lo cual quiere decir que hemos vivido sin organizarnos, en continuo estado de emergencia, de interrupción de la vida normal. Los años 1800 fueron años de combates contra los haitianos, años de invasiones, de luchas o amenaza de luchas.
Si a esto añadimos la historia económica de la época colonial veremos que esa historia consiste en fracasos, crisis, despoblaciones. El fracaso continuado de varias formas de economía: oro, azúcar, contrabando, maderas, cacao, está mezclado con abandono administrativo e invasiones extranjeras. Podemos sintetizar diciendo que la historia dominicana ha sido “desorden, pobreza, violencia”. Y aun no hemos nombrado las luchas intercaudillistas.
En cuanto a la “sociedad resultado de esa historia”, podemos enumerar algunas notas características. Las clases sociales no se formaron nítidamente porque no se desarrolló la economía, las barreras sociales y distingos se destruyeron por la pobreza; negros y blancos, pobres por igual, no tuvieron más alternativa que disminuir sus prejuicios raciales, económicos y de clase. Los mulatos empezaron pronto a ser funcionarios, con la aquiescencia de la corona española, puesto que desde mediados del siglo XVII ya éramos una población principalmente mulata.
Entre los países birraciales, Santo Domingo tiene una privilegiada posición por la atenuación de los prejuicios. Y es tradicional una gran movilidad social. Ha sido fácil ascender socialmente por razones de talento, cultura, milicia, comercio o política. En resumidas cuentas: “nunca hemos tenido una guerra racial ni tampoco una guerra social”. La política “resultante de esa sociedad”. Ha sido tiranía, militarismo, falta de justicia, ilegitimidad. Santana, Báez, Lilís, Trujillo, son tiranos que cubren grandes trechos de nuestra historia independiente. Tras esa historia, esa sociedad y esa política, vienen “los pesimistas” a decirnos que nuestros compatriotas no sirven para nada… (Un ciclón en una botella, 1996).
Federico Henríquez Gratereaux
henriquezcaolo@hotmail.com
Hoy
jueves, 13 de noviembre de 2014
Si a los testaferros los obligaran a llevar máscaras, este país fuera un baile de disfraces
El rentismo y el clientelismo nacieron con la fundación de la república. Son prácticas históricamente reiteradas en la sociedad dominicana. Pero mientras el ejercicio clientelar usa los recursos del Estado para obtener beneficios políticos, el rentismo se atiene a las características más resaltantes de la inversión capitalista, cuya naturaleza es la reproducción rápida de lo invertido. Rentismo y clientelismo son afines a todos los partidos políticos que han gobernado en la era pos Trujillo.
El clientelismo propicia la inmovilidad social y almacena favores con fondos públicos (Margarita Cedeño con dos gruesas lágrimas, mientras entrega medicina comprada con dinero de todos a un niño con cáncer), que serán luego capital político; en el rentismo no hay idealismo posible porque es una transacción en la que un empresario invierte en un candidato con probabilidades de triunfo, para luego obtener contratos y otros privilegios de carácter comercial. Muchas de las fortunas tradicionales dominicanas florecieron al amparo del poder tutelar de una figura política, cuya financiación esos capitales apoyaron. Santana era él y sus compadres finqueros, Báez no se puede desligar de la industria maderera, Jiménez se expandía favoreciendo a sus amigos comerciantes, y a los gobiernos de Ulises Heureaux se vinculan ilustres prosapias del parnaso empresarial actual.
El rentismo y el clientelismo son formas de corrupción; pero lo que hemos vivido a partir de los gobiernos del presidente Leonel Fernández es el fenómeno de la hipercorrupción. La hipercorrupción es una práctica típica del leonelismo, y se evidencia en los montos de la acumulación originaria, en los niveles de reinversión del capital proveniente de la corrupción. Puede hacer brotar fortunas insólitas en sociedades que tienen un PIB muy modesto, dejando boquiabiertos al mundo. Es una maquinaria indolente de exacción del Estado. Se trata de un salto cualitativo de la concepción patrimonial del Estado. Para que la hipercorrupción opere es necesario, además, transformar la naturaleza política de un partido en el poder, y convertirla en ariete económico. Únicamente la expoliación del Estado sin ningún miramiento puede conducir a la formación de fortunas tan exageradas en poco tiempo. Y es imprescindible para ello, también, por el altísimo volumen de capital acumulado, la aparición del fenómeno del testaferrato.
Una lectura de las 412 páginas del expediente del Procurador General de la República contra el senador Félix Bautista, hace mención en por lo menos cuarenta veces de la figura del testaferro. El testaferro viene a ser un significante fundamental de todo el entramado de corrupción erigido. Un testaferro alquila o empeña su identidad, presta su nombre y sustituye al mandante. En términos simples, el testaferro permite encubrir al corrupto y facilita evadir el delito. Dado el hecho de que la hipercorrupción genera fortunas descomunales que no pueden ser justificadas, el testaferrato brota de manera natural. En “Bahía de las Águilas” un poco más del cincuenta por ciento de los “adquirientes” son testaferros, los apartamentos que repartió el INVI en la avenida Luperón eluden nombrar los verdaderos beneficiarios designando testaferros.
En las obras de construcción del Metro los dueños de muchas de las empresas que venden bienes y servicios son testaferros. Las concesiones y contratos muchas veces se escamotean con testaferros. Y no hay como las empresas de construcción cuyas personerías en esta labor de enmascaramiento, dada la cantidad de dinero que se maneja, alcanza variadas triquiñuelas jurídicas. La hipercorrupción en acto germina muy variadas maneras de aparición del testaferro. Como fenómeno, en cualquier sociedad que se presente, se hermana de inmediato con el testaferrato.
El caso es que la hipercorrupción practicada en el país en los últimos diez años ha generado la proliferación del testaferrato. Y aunque el daño económico alcanza cifras astronómicas contra el país, el perjuicio moral en la sociedad no se puede expresar en ningún valor material.
El pensamiento se hace de las cosas miradas-decía un pensador-; basta mirar a nuestro alrededor para intuir que el testaferrato convive de manera natural con nosotros, y es por eso que aparece como la figura predominante en el sometimiento del Procurador. Tanto es así, que si a los testaferros los obligaran a llevar máscaras, este país fuera un baile de disfraces.
Andrés Luciano Mateo
amateo@adm.unapec.edu.do
jueves, 16 de octubre de 2014
Las máscaras del carnaval no alcanzan para ocultar el cinismo
El tema es tan antiguo como el mismo proceso de “descubrimiento”, conquista y colonización, que acompañó el despliegue de la cultura occidental en el mundo americano. Fue, incluso, la base ideológica del despojo. Y sobrevivió en la cultura, y justificó el resurgimiento de la esclavitud como modo de producción que era un sistema agotado en la sociedad europea. Y permitió la condena de las creencias del “otro”, partiendo de ese binarismo sustancial que enfrentaba la “civilización” a la “barbarie”. Para aplacar las angustias del filisteo, el mundo europeo creó el estereotipo del “otro”, el bárbaro; frente a la sublimización de sí mismo como el “civilizado”, el portador de la luz y los saberes. Fue encaramado en ese presupuesto que el mundo “civilizado” justificó todo el exterminio en América.
Hay una enorme bibliografía sobre este tema que es imposible agotar en esta pequeña serie temática, pero quienes quieran ilustrarse sobre este antiquísimo debate del mundo americano pueden leer a Roberto Fernández Retamar, quizás el tratadista contemporáneo que más profundamente ha agotado el tema. En la Universidad de La Habana yo fui asistente de aula del profesor Retamar, y conozco en profundidad los enormes retos intelectuales que confrontó para tejer minuciosamente esa tupida red de ideas con las cuales desbrozó el camino a la comprensión de ese falso dilema, situándolo en el plano de la falsa conciencia (ideología), necesario para llevar a cabo todo el proyecto colonizador.
Pero tanto en el nivel del debate de lo político, como en la especificidad de la cultura del mundo americano, la formulación conflictiva de la falsa dicotomía entre civilización y barbarie, se hizo dilema intelectual y político con los artículos publicados en el 1845 por Domingo Faustino Sarmiento, en los cuales se pretendía, partiendo de una caracterización de Juan Facundo Quiroga, esculpir un arquetipo del “bárbaro” en la práctica de la política argentina. En realidad, las ideas de Sarmiento apuntaban hacia el dictador Juan Manuel Rosas, quien en esos momentos oprimía a la Argentina. Incluso antes de Sarmiento, el romanticismo argentino había diseñado en la figura de Juan Manuel Rosas al típico personaje político de la barbarie, representado en aquel cuento de Esteban Echeverria titulado “El matadero”. Cuando Sarmiento escribió ese libro tan celebrado, “Facundo”, vivía en Chile su segundo exilio; y fue esa puntillosa descripción de opuestos: civilización contra barbarie, ciudad contra campo, la forma de vida del gaucho contra la forma de habitar las ciudades, el poncho contra el frac, etc; la que estructuraría ese falso dilema que recorrería el continente como ideología, práctica política y debate intelectual.
No existe en América un tema que se haya metamorfoseado tanto en el campo político como ése de la confrontación entre civilización y barbarie. Ni ningún otro que se haya convertido tan extensamente en un tema instrumental para justificar la opresión. Los dictadores de nuestras naciones lo usaron como programa, haciendo ver que estaban habitados por un Dios, y portaban la luz de la civilización. Situar al país ante la disyuntiva de “civilización o barbarie” es como acceder al panteón del viaje, porque es desplegar un humor ofensivo que hace renacer sin cesar en nuestra historia la figura del dictador y del mesías. Lilís fue “el civilizador”, Mon Cáceres pujaba lo moderno como un valor fiduciario de la mano dura, Eladio Victoria “no comía pendejá” con las ciudades, Trujillo era el progreso en acto, y fundió arielismo y hostosianismo para construir la ideología del progreso, Balaguer era “tan lánguido tan leve y tan sublime” con el concepto de civilización, que sus crímenes quedaban justificados sólo por eso. Ahora entramos en una nueva etapa: Leonel Fernández quiere vender su regreso al poder invocando ese falso dilema de “civilización o barbarie” que, como hemos visto, ha cabalgado en la historia americana para encubrir la opresión y el despojo.
Yo sé que Leonel Fernández naufraga como político en el espesor de la palabra que arroja ante el auditorio pretendiendo encantar para volver al poder, y que confunde la vida con la nerviosidad. Pero la realidad no es exactamente equivalente a sus buenos logros verbales, y hacernos creer que él es la civilización y todos los demás la barbarie, es por lo menos creerse que él habita en las regiones de una humanidad superior, y que los demás no tenemos memoria. Ese dilema tiene, además, una particular aventura entre nosotros.
Desde el punto de vista de la cultura el dilema de “civilización o barbarie” quedó liquidado hacia 1928, con el libro de Pedro Henríquez Ureña “Seis ensayos en busca de nuestra expresión”. Este libro hurga críticamente todas las interpretaciones que han pretendido explicar la especificidad del mundo americano, a partir de las mortificaciones teóricas de la llamada generación de 1837, como ya hemos visto en el artículo anterior; y recupera uniendo los despojos de esas teorías, una “otredad” que no es el resultado de la simple suma de sus partes. Antes, José Martí había lapidado el falso dilema, con aquella expresión fulminante de que “En América no hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza”.
El falso dilema pasó a la ideología, y a la práctica política. En la República Dominicana tuvo un desenlace sensacional, puesto que matrimonió un pensamiento idealista con otro racionalista. La base de la formación intelectual dominicana desde finales del siglo XIX era el pensamiento de Eugenio María de Hostos. Distanciado por su carácter de todo tipo de especulación ideal, el hostosianismo se convertirá en la única propuesta que encarna un pensamiento de regeneración social completo en la historia dominicana. Desde la plataforma de la moral social que el hostosianismo pregonó, sin embargo; sus encontronazos con la sórdida actividad política y el partidarismo alcanzó la estatura de martirologio. Hostos huyó despavorido, frente a las atrocidades de la dictadura de Lilís. El normalismo hostosiano positivista y su expresión política liberal se replegaron, y en estas condiciones llega a la República Dominicana el libro “Ariel”, de José Enrique Rodó, en el 1901.
Contrario al fundamento racionalista del pensamiento positivista, el arielismo descansaba en la especulación ideal. Pero a partir de la propia frustración positivista, las condiciones no pudieron ser más favorables para que se regara como pólvora el nuevo lenguaje de la renovación que traía la prédica arielista de Rodó. Esos aires envolvieron a todo el mundo. Muchos hostosianos miraron con ojos lánguidos hacia el arielismo. Y lo curioso es que esas andanzas, teñidas por el martirio de la inadaptación entre práctica política e idealidad, culminarán como plataforma ideológica del trujillismo. Porque eso que se llamó “Ideología del progreso”, variable del falso dilema de “Civilización o barbarie”, añadía el componente despótico que el trujillismo acarreaba consigo, y matizaba las desventuras del pensamiento dominicano. Son los pensadores hostosianos y el conglomerado de arielistas pánfilos, quienes armarán el endeble andamiaje de la ideología trujillista, e instrumentalizarán la contraposición entre “civilización y barbarie”.
Es por eso que uno se sorprende de que un hombre como Leonel Fernández nos retrotraiga a una confrontación decimonónica, que era por demás fuegos artificiales de ideólogos del humanismo racista; y ni todas las máscaras del carnaval alcanzan para ocultar el cinismo que envuelve invocar “civilización o barbarie” como una coyuntura de la República Dominicana, en la cual él, Leonel Fernández, personifica la civilización. Trujillo se pintó como la “civilización” en acto, todo su despliegue en la historia esgrimió lo “moderno” para justificar su dominio absoluto del poder. Desde entonces, cada intento de implantación despótica, sin importar la modalidad, se define a sí mismo como lo “civilizado”. ¿Puede un gobernante como Leonel Fernández ser el “civilizado”? ¿Hay en su despliegue como gobernante algo que lo defina como “civilizador”? ¿Es suficiente un Metro, un Presidente viajero que se tongonea con grandes personalidades extranjeras, y consume millones y millones de dólares en su propia promoción en el mundo? ¿Es la “civilización” un gobernante que emplea la corrupción como cemento invisible de su liderazgo? ¿Civilizado es un gobernante que propicia un déficit fiscal descomunal, y deja en la intemperie a su pueblo únicamente para satisfacer su ego, su amor demencial al poder?
Cuando escuché en boca de Leonel Fernández esgrimir este tema, pensé en un estudio de Arthur Schopenhauer sobre la ética kantiana, en el cual el gran pensador alemán dice de manera categórica lo siguiente: “La única base de la moral es la compasión por el sufrimiento de los demás”. Y eso es lo que el “modernizador” no tiene. Sólo su actitud despreciativa hacia su propio pueblo explicaría que, de existir una confrontación semejante, él encarnaría la civilización, y los demás la barbarie.
Ni todas las máscaras del carnaval alcanzan para ocultar el cinismo de refugiarse en ese falso dilema de civilización o barbarie.
Andrés Luciano Mateo
amateo@adm.unapec.edu.do
Hoy.com.do
http://hoy.com.do/civilizacion-o-barbarie-i/autor/andres-l-mateo/
http://hoy.com.do/civilizacion-o-barbarie-y-ii/autor/andres-l-mateo/
miércoles, 30 de julio de 2014
Los fabuladores “guardianes” de la patria
La República Dominicana es un país de patriotismo muy distorsionado. Juan Pablo Duarte, inspirador de la independencia, fue desterrado y murió en el exilio. El infortunio recayó también sobre sus principales acompañantes en la gesta independentista. A todos los eliminaron en nombre del bienestar de la patria.
Luego, Pedro Santana, Buenaventura Báez, Ulises Heureaux, Rafael Leonidas Trujillo y Joaquín Balaguer (todos tiranos o tiranitos) se erigieron en “guardianes” de la patria, incluso para anexarla.
En la Era de Trujillo, quienes hablaban de libertad iban al exilio o a la cárcel, y quienes luchaban por la libertad eran asesinados en nombre de la patria.
Después de 1975, Balaguer bajó la represión y amplió la corrupción y el clientelismo. Todavía vivimos en esa patria, donde ahora, para colmo, abunda la delincuencia de todo tipo que consigue más adeptos cada día.
Pero amamos esta patria, el barrio que nos vio crecer, el sol picante, o el mar azul retinto que se expande hasta el infinito. Como amantes de esta patria, muchas veces confundimos la gimnasia con la magnesia, y en eso andamos.
La Sentencia TC 168-13, emitida por el Tribunal Constitucional, desató lo peor de nuestra patria. De un plumazo, el Tribunal quiso eliminar todo derecho de nacionalidad a miles de seres humanos nacidos y criados en territorio dominicano, cuyo pecado es ser hijos de inmigrantes indocumentados.
Por ser pobres, negros y marginados, los que concibieron esa Sentencia creyeron que todos nos quedaríamos callados; y si alguna duda cabía, ahí estarían los “guardianes” de la patria para declarar traidor al que discrepara.
Que quede claro, el propósito de la Sentencia 168-13 fue ilegalizar a todos los nacidos en territorio dominicano hijos de inmigrantes indocumentados, aun tuvieran acta de nacimiento emitida por el propio Estado Dominicano; y la inmensa mayoría es de origen haitiano.
Como he escrito muchas veces, en República Dominicana hay una gran cantidad de inmigrantes indocumentados haitianos porque los gobiernos dominicanos permitieron su entrada para la explotación laboral en plantaciones de azúcar, arroz, café, guineo y plátanos, en la construcción de edificios, calles, túneles, elevados, y también, el Metro de Santo Domingo. De esa mano de obra barata se han beneficiado muchos empresarios y el gobierno sin mirar las consecuencias sociales problemáticas. Ahí está la raíz del problema.
La Ley 169-14 y su reglamento han hecho un poco de justicia ante la injusticia de la Sentencia 168-13, al reconocer la validez del registro civil de los descendientes de inmigrantes indocumentados nacidos en territorio dominicano que tenían acta de nacimiento, y abrir un mecanismo temporal para que los sin papeles nacidos aquí puedan registrarse como extranjeros y posteriormente solicitar la nacionalidad.
Pero los “guardianes” de la patria insisten en la fabulación. Dicen que vendrán autobuses llenos de haitianos a solicitar la nacionalidad dominicana, que llegó la fusión.
Nada de eso. La Ley 169-14 abre una ventanilla de 90 días para que los nacidos y criados en este país de padres indocumentados tengan la posibilidad de regularizar su estatus civil.
El riesgo de la Ley 169-14 no es la fusión de la isla, sino que muchos descendientes de inmigrantes indocumentados nacidos y criados en República Dominicana, no puedan registrarse en 90 días porque viven sumidos en la pobreza.
En esta disputa sobre la Sentencia 168-13, lo que ha quedado claro es que para los “guardianes” de la patria, el poder, los puestos, las papeletas y la política del miedo tienen supremacía sobre la patria de derechos. Así ha ocurrido siempre desde que desterraron a Juan Pablo Duarte, supuestamente, por ser un traidor de la patria.
Rosario Espinal
rosares@hotmail.com
Hoy.com.do
http://hoy.com.do/la-patria-cual-patria/
lunes, 25 de noviembre de 2013
El cómputo real de la Deuda Pública son US$35 mil millones
¿Cuánto debemos? Para el Banco Central US$27,109.8 millones o 44.9% del PIB a septiembre del 2013, llega al número sumando a su propia deuda, la externa e interna del gobierno central, CDEE, Corde, ayuntamientos y otras entidades gubernamentales. El cómputo real es US$35 mil millones, adicionando deudas flotantes, contingentes y la de los bancos Reservas, Bagrícola y Nacional de la Vivienda, según estados financieros auditados. Como no hablo de depósitos y elimino deudas entre instituciones, la diferencia de doce puntos porcentuales del PIB tiene que ver con metodología de cálculo, porque datos y fuentes son iguales. El método oficial de cálculo debería ser el que nos dice la verdad, que no tenemos espacio para nueva deuda, que llegó el momento de recoger los escombros de la violenta explosión de las burbujas del crecimiento de mentira y de la deuda. El que aplica el sencillo principio de que deuda es deuda y suma todos los compromisos del sector público, porque lo demás es sofisticación técnica.
La ingeniería financiera de Organismos Internacionales nos conduce a cálculo sesgado y no debe verse como palabra de Dios, porque luego se lavan las manos escribiendo: “existe una relación causal (negativa la correlación) entre deuda pública y crecimiento”; “el aumento de la deuda reduce el crecimiento”; “el poco crecimiento aumenta la deuda, reduce el empleo y aumenta la pobreza”. No olvidemos que el exceso de gastos para el crecimiento económico desequilibrado causó el déficit fiscal acumulado de RD$333,213.6 millones y el brutal aumento de la deuda en los años 2008-2012. Que a la euforia del ciclo de gastos excesivos y muchos impuestos siguió el actual agujero negro, en el 2014 el Gobierno se endeuda para pagar intereses (RD$71,465.6 millones), del presupuesto dedica poco menos de la quinta parte (18.4%) para amortizar deuda y con préstamos (RD$189,261.2 millones) financia la tercera parte. Un desastre.
Es mejor sobre-estimar que subestimar lo adeudado para alejarnos de la práctica de Ulises Heureaux, razón por la que el gobierno de Alejandro Woss Gil la estimó en US$33 millones o 44% del PIB en 1905, alejado de los US$40,269,404.83 o 54% del PIB según los Estados Unidos, que también creía que deuda era deuda, que debía sumarse la flotante, la contraída por Lilís a muy corto plazo con bancos y prestamistas dominicanos y extranjeros, que renovaba continuamente. La deuda pública de US$35 mil millones o 57% del PIB del 2013 es comparable con el 54% de 1905, la referencia de la Convención de 1907. Aunque los intereses de US$1.2 millones o 40% de los impuestos de 1905 se aleja de US$71,466 millones o 17.8% de los impuestos de 2014, el país podría entrar en problemas si el indicador supera 20%. Estamos en el umbral.
Por el desorden fiscal de Lilís perdimos la soberanía financiera y política en 1905, por el mal manejo del presupuesto en dos ocasiones el FMI asumió la soberanía financiera en el periodo 2008-2012, para evitar que se repita debemos seguir una regla de oro: el gasto público anual debe aumentar menos que la suma de la expansión del PIB y la inflación. En el 2014 el gasto aumentará 10.3% y 9% lo segundo, debió ser lo contrario.
Arturo Martínez Moya
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/el-monto-de-la-deuda/autor/arturo-martinez-moya/
martes, 12 de noviembre de 2013
Deuda externa a septiembre 2013: Más de US$30 mil millones / 53% del PIB
En historia no existe verdad absoluta, nadie llega a escribirla porque siempre está en investigación con fuentes primarias, se reportan tesis dominantes, por ejemplo, el origen y salida de la trampa de la deuda pública. Ulises Heureaux nos metió en ella en el último cuarto del siglo XIX, nos liberamos cuando Washington permitió la renegociación en la década de 1930, de la actual la responsabilidad recae en Leonel Fernández, podremos superarla renegociándola o creciendo de verdad.
¿Por qué aumenta la deuda consolidada? Por los déficit en el presupuesto. La fiesta comenzó en mayo de 1869; Buenaventura Báez firma con la Casa Harmont y Cía., de Londres, un préstamo por $420 mil libras externas; como garantía cede la soberanía en el cobro de los impuestos. Por déficit fiscales acumulados aumenta la deuda a $669,000 pesos de plata en 1888, no obstante los ingresos del gobierno promediar anualmente $1.3 millones de pesos y la presión fiscal 3% del PIB en la década de 1880.
La deuda aumenta a $33 millones de dólares en 1905, Ulises Heureaux se encariñó con los excesos de gastos públicos que pusieron a crecer la economía 5.3% como promedio anual de 1880 a 1900, subiendo la presión fiscal a 3.7% en la primera década del siglo XX. La deuda se reduce a $24 millones de dólares o 8.5% del PIB en 1930, por el control del gasto público que obliga la Convención ratificada en 1924 y por mejores zafras azucareras que hicieron crecer de verdad la economía en 5.21% como promedio desde 1900.
¿Cuánto debemos ahora? Sumando las deudas del sector público no financiero y financiero, incluyendo pasivos del Banco Central y demás bancos del gobierno, excluyendo compromisos entre instituciones gubernamentales, supera US$30 mil millones o 53% del PIB a septiembre del 2013. Para comparar con otros países el número oficial es US$27,109.8 millones o 44.9% del PIB, al que llegan restando deudas reales de los bancos propiedad del Gobierno, pero no nos engañemos, es maquillaje, las deudas no desaparecen, al final de la historia el Estado Dominicano es el responsable.
¿Por qué, si la economía creció 6.7% como promedio anual, la deuda consolidada aumentó en lugar de reducirse en el periodo 2005-2012? Por dos razones: por el déficit fiscal acumulado de RD$358,638 millones, al año RD$44,830 millones, y porque no fue real el crecimiento de la economía basado en actividades informales. Como algunos todavía “cuentan el cuento” de que el actual nivel de deuda lo causó la crisis financiera del 2003-2004, deberían explicar porqué no se redujo si fue real el crecimiento acumulado de 53.5%.
Para salir de la trampa de la deuda no podemos sentarnos a esperar una nueva crisis financiera mundial, necesitamos gestión presupuestaria balanceada y superavitaria; olvidemos cuentos de hadas, sabemos que es un proceso, debe iniciarse el proceso de cambio del modelo económico para crecer de verdad, aumentar la recaudación y la presión fiscal. El triunfo llegará cuando no se dependa, como ahora, de sectores (motor-conchistas, ebanistas, sastres, salón de belleza, etc.) que además de no pagar impuestos resulta difícil cuantificar su valor agregado, por eso el Banco Central los engloba en la cuenta zafacón “otros servicios”. El problema es que aportan 56% del empleo.
Arturo Martínez Moya
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/origen-y-salida-de-la-trampa-de-la-deuda/
jueves, 10 de octubre de 2013
Luchar contra la corrupción es derrotar el conchoprimismo
UNO
La tiranía está oculta bajo la ficción democrática. Yo te ofrezco la libertad, la justicia social, todo lo que tu alma anhela; pero las cosas siguen siendo igual porque la política es la habilidad de maniobrar las apariencias. ¿No es eso lo que hemos vivido desde el ajusticiamiento de Trujillo hasta nuestros días?
Cada época tiene sus características propias, la lucha por la justicia adopta muchas formas diferentes de manifestación, pero la historia del pueblo dominicano no es sino la repetición del mismo sueño y la reiteración de la misma realidad. Y no es que yo sea pesimista, o que me haga daño leer a Ciorán, sino que uno se cansa de ver los mismos mentirosos, los mismos farsantes, los mismos cínicos, los mismos ladrones, que llegan disfrazados de novedad y terminan siendo lo mismo.
Esta es la triste contabilidad de la mentira de un país desvencijado, pero uno no puede abandonarse a la sumisión ciega y frustrada.
Es así como pienso, obstinadamente, hasta que el ángel venga.
DOS
Ciento sesenta y nueve años de vida republicana, más de ciento veinticinco de autoritarismo pleno, y un cúmulo incontable de decepciones históricas, obligan a que los pendejos (que somos la mayoría) tomen la palabra, así solo sea simbólicamente.
TRES
Quizás las tantas burlas de los políticos dominicanos hagan pasar a los pendejos de objeto a conciencia, y los lleve a ver el rostro de su rebelión.
CUATRO
¿Hay algo que crece en el silencio de observar callados a tantos turpenes que se roban el patrimonio público sin que la justicia centelleante de los hombres y las mujeres les alcance la solapa del saco mal habido?
CINCO
¿Capa a capa, qué puede surgir de un estudio sociológico que saque a flote el esquema organizacional del poder y los nuevos ricos en la República Dominicana de hoy?
SEIS
¿Qué suma de felicidad ciudadana se pudo haber conseguido con lo que se roba la corrupción endémica de la nación dominicana? Uno lo mira en la distancia y observa el gestuario del desapego con que funciona el autoritarismo, porque la corrupción es una constante tan reiterada en nuestra historia, que parece genética. Pero es un conformismo criminal dejar que los políticos personalicen la riqueza social apropiándose de ella.
SIETE
¿Qué es lo que discurre de Santana a Báez, de Ulises Heureaux a Mon Cáceres, de Trujillo a Balaguer, de Balaguer a Leonel, de Leonel a Hipólito, etc. No es esa constante histórica la que recogerán los gobiernos del Partido Reformista, los del PRD, y los del PLD: el Estado como patrimonio del partido, la riqueza social, colectiva, mágicamente fundida en el despliegue de la laboriosidad del mandatario. En rigor, en toda la vida republicana de los dominicanos nunca ha existido una separación de la hacienda pública y los bienes de los caudillos, la concepción patrimonial del Estado ha abierto la compuerta de un cierto mecanismo redistributivo, que permite a altos funcionarios, medios y pequeños, apropiarse de un porcentaje de la riqueza social.
OCHO
En el país no hay un solo signo al que la idea de un Estado funcional ampare, tanto en el orden práctico como en el moral. Lo que rige, como si fuera una fatalidad histórica, es la concepción patrimonial del Estado, y su hermana gemela la corrupción; haciendo pequeños dioses de hombres y mujeres que nos dejan a menudo insatisfechos.
NUEVE
“La época de Conchoprimo” se llama al periodo que va desde la muerte del presidente Mon Cáceres (1911), hasta la intervención norteamericana de 1916. Es una metáfora de la historia personalista, sin instituciones, suspendida de la voluntad cesárea de un manigüero, ataviada siempre para el combate y la confrontación infinita. El peso de este símbolo en la historia nacional es desproporcionado, y no hay certeza si hemos salido de él. Luchar contra la corrupción es derrotar este símbolo nefasto de nuestra historia.
Andrés Luciano Mateo
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/aforismos-y-consignas-de-nuestra-historia/autor/andres-l-mateo/
viernes, 12 de octubre de 2012
Abinader: Hay que ser muy cara dura para culpar al PRD del déficit
Luis Abinader.
“Después de ocho años de gobierno, el presidente Leonel Fernández entregó una economía en bancarrota, con un déficit superior a todos los déficits acumulados que ha tenido al país desde la fundación de la República, con el mayor endeudamiento en la historia de la nación y con la peor crisis del sector eléctrico”.
El excandidato vicepresidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Luis Abinader, responsabilizó hoy al expresidente Leonel Fernández del “del más grande hoyo fiscal que se haya registrado en la historia del país” y afirmó que hay que ser muy cara dura para culpar al PRD del desastre económico que ha puesto al descubierto la administración del presidente Danilo Medina.“Después de ocho años de gobierno, el presidente Leonel Fernández entregó una economía en bancarrota, con un déficit superior a todos los déficits acumulados que ha tenido al país desde la fundación de la República, con el mayor endeudamiento en la historia de la nación y con la peor crisis del sector eléctrico”, indicó Abinader.
Agregó que Fernández dejó al país con los más elevados índices de criminalidad y de inseguridad pública, con un retroceso en todos los niveles de la educación y con el bochornoso título de campeón mundial de la corrupción y el dispendio.
“Y aún así tiene la cachaza de echarle la culpa al PRD”, expresó.
Comentó que Fernández no ha sacado a relucir la crisis económica del presidente Buenaventura Báez en el año 1857, o la devaluación monetaria del 1897 provocada por “las papeletas de Lilis”, o la crisis de la balanza de pago que se produjo al final de la Era de Trujillo, porque esos gobiernos no eran del PRD.
“Durante los últimos años Leonel Fernández se jactó de proclamar que había superado la crisis que encontró en el 2004 y que la República Dominicana contaba con una economía blindada, pero ahora pretende hacernos creer que el gran hoyo fiscal que ha dejado su gobierno también es culpa del PRD”, apuntó el economista y empresario.
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/el-pais/2012/10/12/450333/Abinaderresponde-a-Leonel-Hay-que-ser-muy-cara-dura-para-culpar-al-PRD
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





















