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jueves, 27 de agosto de 2015

Lambón de oficio

                                   Juan Pablo Duarte y Pedro Santana. Dibujo de Juan Medina

Los Judas atribulados
Un Judas es un Judas. Y decirlo así parece una tautología, pero es bueno aclararlo porque el único que no se siente Judas es un Judas. La noche del 23 de marzo de 1844 Juan Pablo Duarte entraba en la casucha destartalada que ocupaba Pedro Santana en la ciudad de Azua. Nadie sabe qué hablaron. La historia solo registra el desplante que Duarte sintió frente al caudillo seibano, y la retirada silenciosa del patricio acompañado de sus combatientes; mustio frente al estupor y la impotencia. Santana no conocía a Duarte, un idealista de mierda que escribía versos, y del cual había oído hablar. Duarte, quien tampoco conocía a Santana, lo calibró en la petulancia del hatero habituado a mandar peones, y el aura del triunfo de la batalla reciente. ¡Judas!- dijo entre dientes el Padre de la patria, montándose en su caballo-, y diecisiete años después, en marzo del 1861, Santana era un Judas, un traidor perdido para siempre en la alternativa de sus mentiras.

Nada hay más triste que un Judas atribulado. Un Judas es siempre la omisión de alguien. Una agresiva y engreída manera de no ser que lo lleva a creer que todos son sus semejantes. Un Judas simula, inventa, aparenta, y elude así su propia condición. “La mentira se instala en su ser y se convierte en el fondo último de su personalidad”. Pero si es un Judas atribulado se excede en el disimulo de sus pasiones.

Cuando asume la defensa de un gobernante de turno es el más radical, eufórico, implacable. Con su vozarrón crea un nicho de infalibilidad, y con el párpado algo plegado amenaza a todo el que no esté con su defendido. Es un trueno, se pasea por todos los salones, hace fortuna, encuentra una mirada glacial y la desdeña, es la pausa de la conversación en las fiestas de los diplomáticos, y parece que es la sombra protectora del amo. Pero tan pronto advierte que el amo va a caer del poder se repliega buscando campos de acción más efectivos. El Judas bíblico, padre de la metáfora, besa a Jesús no por remordimiento, sino porque se había secado, endurecido, porque ya era incapaz de legitimar otro azar.

El Judas de nuestros días traiciona por haber llevado la sumisión hasta el extremo, y ser un lambón de oficio que pone sus bienes por encima de la lealtad. El Judas bíblico se bambolea en la soga del ahorcado. El Judas de hoy en la obscenidad.

Un Judas atribulado tiene el poder de hacer su ración de daños, su traición, en cierto modo, es un espectáculo del miedo. Incluso es un ritual erótico porque el Judas atribulado se tiene que desnudar frente a todo el mundo. Pierde todos los escrúpulos. Antes justificaba y alababa sin medidas al líder a quien atribuía todos los dones, como un ser superdotado; y unas horas después, sin ningún remordimiento, lo abandona. El simulador jamás se entrega, su objetivo es mantener sus privilegios y hacerse útil a los ocultos intereses del orden. Y el modelo político rápidamente le recompensa. El Judas bíblico, bamboleándose en la soga, tiene el saquito con las treinta monedas apretado en las manos. El Judas de hoy recibe nombramientos para sus familiares, recompensas y cargos diplomáticos. El antiguo jefe ha sido abandonado sucesivamente por sus Dioses, sus vasallos y sus aliados. El Judas verdadero solo asciende para volver a caer, traicionar, y volver a crecer. Esa viñeta es la más parecida a la historia dominicana.

¿De dónde saca un Judas atribulado el mandato de vivir? ¿Se puede alguien inventar sus rasgos? Nadie es un Judas sin volverse ilustre. Únicamente leyendo su práctica se puede reconocer a un Judas atribulado. De un solo vistazo Duarte reconoció en Santana al Judas de sus martirios, y no confundió el desencanto con la verdad. Nuestra historia es escatológica y ruin, frecuentemente son los Judas, los canallas, los triunfadores. La verdadera revolución que necesitamos tiene que ser moral.

Pido perdón a mis lectores por estas reflexiones casi filosóficas, me brotaron de un tirón después de leer dos artículos de César Medina, un verdadero triunfador de la sociedad dominicana. Me resulta imposible atravesar la inasible y movediza frontera que separa la posesión de la representación. Un Judas es un Judas.


Andrés Luciano Mateo
Hoy

miércoles, 22 de julio de 2015

No merecen ser dominicanos, mucho menos gobernarnos


Endeudamiento y soberanía
Cuando le debemos al prestamista, o al banco, sobre todo si es mucho, él comienza a ser nuestro dueño, pues debemos dedicar nuestro tiempo y esfuerzo en buscar dinero para pagarle, capital e intereses. Parte de nuestra energía vital se quedará en sus manos.

Perdemos libertad, no podemos decidir qué hacer con nuestras vidas, no podemos dejar de trabajar ni un día, incluso, es probable que tengamos que buscar dos trabajos. Si no nos alcanza deberemos vender nuestros bienes.

Lo mismo con los Estados cuando toman préstamos. Van perdiendo libertad, y dejando una parte importante de sus riquezas en manos de los acreedores. Si no llegan a tener con qué pagarles, tienen que darles bienes: carreteras, empresas estatales, tierras, recursos naturales, etc.

Mientras más se debe, más serviles los Gobiernos; más control tienen los de afuera en las políticas de adentro. Y como a los de afuera no les importa la felicidad de los pueblos sino su dinero, esto se traduce en sufrimiento.

El presidente solicita préstamos, el Congreso los aprueba, pero ellos no se  comprometen, sino todos nosotros. Mientras nos tocará pagar por décadas, ellos disfrutarán de las fortunas que amasaron a costilla nuestra.

Ya debemos más del 50% del PIB, es decir, más de la mitad de toda la riqueza que genera el país, y aumentando.

Por ese camino nos están llevando nuestros actuales gobernantes. Pidiendo préstamos para cubrir el déficit de la corrupción, y luego más préstamos para pagar las cuotas de los prestamos anteriores. Y más y más préstamos para mantenerse en el poder, única garantía de su impunidad.

Nos tienen en una ilusión de desarrollo, cuando la verdad es que estamos hipotecando nuestra soberanía. Los gobernantes que hacen esto son peores que Pedro Santana y Buenaventura Báez. Son enemigos de la soberanía y la libertad. Son enemigos de nuestro escudo y nuestra bandera. No merecen ser dominicanos, mucho menos gobernarnos.


Claudio Caamaño Vélez
Z-101 Digital

viernes, 19 de junio de 2015

No es que yo quiera…Es que el pueblo me lo reclama


La rutina inalterable
Pedro Santana, Buenaventura Báez, Ulises Heureaux, Horacio Vásquez, Rafael Leónidas Trujillo, Joaquín Balaguer, Hipólito Mejía, Leonel Fernández y ahora Danilo Medina no han tenido el más mínimo rasgo de originalidad en sus justificaciones continuistas.

Todos han dicho lo mismo: “No es que yo quiera…Es que el pueblo me lo reclama¨. No han tenido el más mínimo recato en hacer de la Constitución un traje ajustado a sus medidas, hecho con el dinero (nunca propio, siempre ajeno) o con la fuerza (esa sí de su exclusiva incumbencia).

Y, ¡qué curioso!, nunca ha faltado que un payaso disfrazado de opositor apoye oportunamente.

Ramón Colombo
Fogaraté
elCaribe

jueves, 11 de junio de 2015

Determinación para el saqueo del Estado


Los límites del despojo
La historia del Estado-nación denominado “República Dominicana” es la historia de un gigantesco despojo. Y a ése despojo se ligan indisolublemente las ambiciones de la clase media por ascender en el orden social y económico. La seudo-república no ha sido más que el escenario de la movilidad social y las angustias de los pequeños burgueses; y el saqueo del Estado ha constituido la norma. Por eso no es nada nuevo que el pensamiento liberal altere su naturaleza para reproducirse a sí mismo en el poder. Antes de lo que está ocurriendo ahora con el pichón de dictador de Danilo Medina, el ejemplo más angustioso es el del Partido Azul, porque Ulises Heureaux se encaramó en el dulzor de su primer juramento, reburujando a Azules y Rojos, y desfogó su ambición irrefrenable alterando la naturaleza liberal del proyecto restaurador que encabezaba Gregorio Luperón. Desde entonces, la raya que separa a liberales y conservadores se entrecruza, y cuando la verticalidad de una propuesta se mantiene, como en los casos de Ulises Francisco Espaillat y Juan Bosch, seis meses después termina en tragedia.
Es por eso que Américo Lugo será por siempre un pensador indignado; se empinó iracundo apoyándose en esa constante, y tronó maldiciendo nuestro destino: “El Estado dominicano (…) no ha podido subsistir sino en condición de farsa o parodia de los Estados verdaderos”. Y esa “parodia de los Estados verdaderos”, ha tenido momentos trágicos y hasta cómicos. Santana fundó un Estado sin el pueblo, y era como un país portátil que viajaba en su mochila. Báez se robó “hasta la cubertería del palacio de gobierno”, y cuajó un desprecio inaguantable contra su propio pueblo, aunque fue él quien dio aliento al espíritu aventurero de la clase media, como dice Juan Bosch. Lilís era un portento para saquear al Estado. Entre la riqueza pública y su fortuna personal no había diferencia. En los burros de “Guelito”(el general Miguel A. Pichardo, su hombre de extrema confianza) viajaban la nómina pública junto con los dineros de las amantes de turno y el pago al viejo Vicini (“Págale al viejo Vicini, y no lo pongas a firmar ningún papel, que cuando él me prestó no me puso a firmar nada”). Pero la extrema depauperación del Estado por la clase media la narra el propio Juan Bosch en su libro “Composición social dominicana”, son los “vales” en el gobierno de Ignacio María González, cuyo valor de cambio alcanzaban hasta para pagar a las prostitutas por sus favores sexuales en los cafetines de mala muerte.
La del Estado-nación dominicana es la historia del saqueo. Podríamos llenar numerosas cuartillas, infinitos escenarios en los cuales la realidad supera la imaginación. El trujillismo, cuya dimensión de saqueo absoluto y dominación alcanzó hasta lo mágico religioso, supera a todas las emanaciones divinas de los dictadores del continente. Balaguer nos hizo creer que su segunda naturaleza era el poder. Leonel Fernández mordió el destino, para legitimar el saqueo. Creíamos que lo habíamos superado todo, que habíamos agotado todos los límites, y que nuestros martirios nos autorizaban a confundir la memoria con la imaginación. Pero no. Apareció Danilo Medina, un hombre que adora el plagio, y nos propone reproducir un esquema de saqueo del Estado casi perfecto. Lilís coaligó Rojos y Azules para el saqueo, e hizo desembocar el aliento liberal de los azules en dictadura. Danilo Medina organiza el saqueo del Estado con Rojos, Blancos y Morados; están dispuestos a todo para desvencijarnos. En una historia tan truculenta como la dominicana, no se conocía tanta determinación para el saqueo del Estado.
Danilo Medina encontró su verdad en la elaboración de sus mentiras. Él pedía sólo un periodo para mostrarnos la Luna, ahora despliega su vocación de absoluto mostrándonos el trasero. Ambos eran falsos, ambos estaban estancados en el oprobio de una historia de despojo mil veces repetidas.
Entramos en una fase de negación pragmática del espacio democrático y asalto al Estado. No hay instituciones, todos los mecanismos de arbitraje social de la vida democrática están en poder de la coalición de partidos que organiza el saqueo más espectacular de la historia dominicana. Es la nueva forma de la dictadura.
Como dice el campesinado: esto es un convite. No habrá elecciones libres, no podrán serlo de esta manera. Solo queda la lucha para defender las débiles conquistas democráticas.

Andrés Luciano Mateo
Hoy


sábado, 7 de marzo de 2015

Que no servimos para nada?


Tripas de la historia
Es aclarador mirar la historia en sus grandes líneas. Si le creyéramos a Peña Batlle, tendríamos que los años 1500 los pasamos en lucha contra la reforma, contra el comercio de los países de la Iglesia reformada; los años 1600 los pasamos guerreando contra los bucaneros y filibusteros; los 1700, hasta el Tratado de Basilea en 1795, transcurrieron peleando una guerra fronteriza contra la penetración francesa. Estos no son los acontecimientos políticos ordenados cronológicamente. Son los hechos que señalan “las formas de vida”. Lo cual quiere decir que hemos vivido sin organizarnos, en continuo estado de emergencia, de interrupción de la vida normal. Los años 1800 fueron años de combates contra los haitianos, años de invasiones, de luchas o amenaza de luchas.

Si a esto añadimos la historia económica de la época colonial veremos que esa historia consiste en fracasos, crisis, despoblaciones. El fracaso continuado de varias formas de economía: oro, azúcar, contrabando, maderas, cacao, está mezclado con abandono administrativo e invasiones extranjeras. Podemos sintetizar diciendo que la historia dominicana ha sido “desorden, pobreza, violencia”. Y aun no hemos nombrado las luchas intercaudillistas.

En cuanto a la “sociedad resultado de esa historia”, podemos enumerar algunas notas características. Las clases sociales no se formaron nítidamente porque no se desarrolló la economía, las barreras sociales y distingos se destruyeron por la pobreza; negros y blancos, pobres por igual, no tuvieron más alternativa que disminuir sus prejuicios raciales, económicos y de clase. Los mulatos empezaron pronto a ser funcionarios, con la aquiescencia de la corona española, puesto que desde mediados del siglo XVII ya éramos una población principalmente mulata.

Entre los países birraciales, Santo Domingo tiene una privilegiada posición por la atenuación de los prejuicios. Y es tradicional una gran movilidad social. Ha sido fácil ascender socialmente por razones de talento, cultura, milicia, comercio o política. En resumidas cuentas: “nunca hemos tenido una guerra racial ni tampoco una guerra social”. La política “resultante de esa sociedad”. Ha sido tiranía, militarismo, falta de justicia, ilegitimidad. Santana, Báez, Lilís, Trujillo, son tiranos que cubren grandes trechos de nuestra historia independiente. Tras esa historia, esa sociedad y esa política, vienen “los pesimistas” a decirnos que nuestros compatriotas no sirven para nada… (Un ciclón en una botella, 1996).

Federico Henríquez Gratereaux
henriquezcaolo@hotmail.com 
Hoy

lunes, 26 de enero de 2015

Quién sigue matando la memoria de Duarte?


Duarte, despreciado
Su mención es sospechosa, más si se cuenta la historia o se pide reconocimiento y verdad. Conservadores, autócratas sucesivos, salaces y pedestres, ocultaban su gloria o auspiciaban el menosprecio y ridiculización de su figura. La manigua no es para filorios ni apóstoles, que la patria se forja a machetazos y abusos, encima de la grupa salvaje de una bestia. Complaciendo. Trágico destino el del forjador de la patria, quizás como el de la patria misma. De prócer a perseguido. Encarcelado y expulso. Ignorado, olvidado, despreciado, como peor condena. Pedro Troncoso Sánchez, autor de “Vida de Juan Pablo Duarte”, escribe la estrofa triste de su agonía, en Venezuela: “nunca fue la muerte tan piadosa, cuando besó y puso paz en la frente atormentada de Juan Pablo Duarte”.

Sobre su sarcófago no fue colocada la bandera creada por él, para la nación que cinceló (página 516). Su deceso mereció el lamento de cuatro panegiristas, afirma el biógrafo, un venezolano y tres dominicanos. Uno de ellos, Félix María del Monte, expresó: “la juventud solo ha podido aprender a juzgarlo a favor de los relatos enconados de sus enemigos y émulos envidiosos”.

Inclemente ha sido la posteridad con el patricio. Su logro luce arrebato. Se diluyó el esfuerzo frente al embate certero de los conservadores y de la cobardía de allegados, antes trinitarios después traidores y pusilánimes, oportunistas sin prebenda, sitiados por el miedo y el asombro de una epopeya con nombre de República Dominicana. La contemporaneidad manipula su estampa. Los interesados en la distorsión omiten, añaden, retuercen. Se quedan con el exilio y la tristeza, con la desolación. Zarandean su lucha, la denuestan. Fue accidente, tal vez ficción. El clamor del equivoco. No hay arrojo en su biografía porque esconden contexto y detalles, arremetidas, intereses y soportes. Demeritan los antecedentes del 27 de febrero de 1844, para negar la estrategia del político que fue. Roberto Cassá, historiador, asevera que La Trinitaria, tuvo impronta única. “Es el primer agrupamiento revolucionario animado por una doctrina política, con un programa y un sistema de organización. Su razón de ser estribaba en plasmar el objetivo que había predicado Duarte, derrocar el dominio haitiano para fundar un Estado independiente”. (R. Cassá. Padres de La Patria. AGN). El proyecto de Constitución del fundador de la República revela sus convicciones. “La Ley no reconocerá más nobleza que la virtud, ni más vileza que la del vicio, ni más aristocracia que la del talento, quedando para siempre abolida la aristocracia de sangre”. “El gobierno deberá ser siempre y antes de todo, propio y jamás ni nunca de imposición extraña bien sea esta directa, indirecta, próxima o remotamente. Es y deberá ser siempre popular en cuanto a su origen, electivo en cuanto al modo de organizarle, representativo en cuanto al sistema, republicano en su esencia y responsable en cuanto a sus actos’’.

Destino inconcebible el del vástago del gaditano José Duarte Rodríguez y Manuela Díez Jiménez, descendiente de español y criolla. La gloria para él fue fugaz. 202 años después de su nacimiento, blasón tienen sus verdugos, no él. Preferible seguir a Santana, a Báez. Rentable y chic, cotizar la patria. Mejor cuando la soberanía es antigualla y hay protectorados sin camuflaje, con certeras acometidas. Desdén hubo antes y ahora más. Orcopolitas redivivos cuestionan la identidad. Es pecaminoso el patriotismo y suspicaz la exaltación del prócer. Duarte, continúa Cassá, fue “radical en las ideas y en la acción. Y esto lo llevó a combatir, intransigentemente, a los conservadores, partidarios de anexar el país a una potencia extranjera”. Hoy, su evocación provoca más mofa que alusión al decoro. La mayoría repite, Duarte la autopista y el peso, la calle y la avenida. Duarte peluquería, banca de apuesta. Compañía de transporte y liceo. ¿Quién sigue matando su memoria? La respuesta estremece cuando se recuerda que su única pasión fue “la patria libre, en paz; su única ilusión, el bien y la justicia para todos”.


Carmen Imbert Brugal
Hoy

jueves, 11 de diciembre de 2014

Desde el arzobispo Portes e Infante hasta López Rodríguez

El arzobispo Tomás Portes e Infante recibe a Juan Pablo Duarte a su llegada del exilio a Santo Domingo en 1844, logo de la Arquidiócesis de Santo Domingo y una extraña y rara imagen filtrada a los medios del cardenal López Rodríguez. DLRD

¿Acaso no responde la Iglesia católica dominicana a un poder extranjero?
Uno de los “argumentos” más socorridos de los sectores conservadores dominicanos para impugnar ideas y posiciones de sus contrarios, es acusarlos de responder a intereses extranjeros y de ser parte de una maquiavélica conspiración contra un inagotable inventario de “valores” nacionales. El recurso tiene una clara intención descalificadora, no solo en el plano ético o moral, sino también intelectual. Atribuyéndoles una acrítica y bovina dependencia, se les niega la capacidad de pensar, aunque sea erróneamente, con cabeza propia. La derecha es inteligente; los otros, tontos.

La discusión pública sobre la observación presidencial al nuevo Código Penal echa mano generosa al recurso. Católicos y evangélicos han puesto en línea el discurso y repiten, a diestra y siniestra, que el reclamo de despenalizar el aborto en las tres excepciones mencionadas por el presidente Danilo Medina es una imposición foránea que tiene a las ONG como instrumento.

Ciertamente, en el mundo de estos días los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres son reconocidos por una gran mayoría de países occidentales y los organismos internacionales los promueven. Son parte de la cultura democrática del siglo XXI. También lo son todos los demás derechos sociales, económicos, políticos y culturales, y los de las minorías. Lo es también la democracia, hija, en su versión moderna, de la Revolución Francesa de 1789.

Mas al imputar sumisión a los “otros”, católicos y evangélicos exhiben sus partes pudendas porque  las Iglesias son pioneras en la “importación” de ideas y creencias. No olviden los católicos ni su jerarquía que la evangelización fue parte de la empresa colonial y que, como esta, se impuso a sangre y fuego a la población indígena, animista y politeísta. La cruz precedió a las armas aquel 12 de octubre de 1492, y las acompañó después con envidiable eficacia.

Escribe el sacerdote, teólogo e historiador Antonio Lluberes en su libro Breve historia de la Iglesia dominicana. 1493-1997, que fue orden del papa Alejandro VI a los Reyes Católicos, mediante las bulas Eximiae devotionis e Inter cetera, del 3 de mayo de 1493, que “se preocupasen de la evangelización de los indígenas, sus nuevos súbditos”. En el ADN del catolicismo dominicano actual están esas bulas, dictadas a miles de kilómetros de la recién descubierta isla. Importadas. Intrusas. Impuestas.

Respecto al protestantismo, hay quienes datan su aparición en la isla alrededor del siglo XVII. Habría llegado con piratas y corsarios, con quienes los locales contrabandeaban no solo cueros, sino también Biblias luteranas. Según Lluberes, la práctica “no era solamente un fraude: se consideraba como una traición política y religiosa, ya que esos comerciantes eran súbditos de países enemigos de España y además protestantes”. En el siglo XIX, el nuevo auge de la industria azucarera traería al país, desde las posesiones inglesas en el Caribe, un considerable número de trabajadores protestantes que organizaron sus iglesias alrededor de los ingenios. No los parió la isla. Importaron sus creencias.

No sé si es práctica habitual, pero en 2010 el mismo CODUE que habla de sujeciones a centros de poder ajenos, llamó a su grey a celebrar el 493 aniversario de la reforma protestante, protagonizada por Martín Lutero en Alemania. ¿No es esto adscripción a épicas extrañas?

La historia de la Iglesia católica dominicana es pródiga en datos sobre cómo ha servido a intereses extranjeros en detrimento de los  mejores de la patria, llegando incluso a lesionar a uno de sus más caros símbolos: Juan Pablo Duarte. Prueba al canto:

Tan temprano como el 24 de julio de 1844, documenta el historiador Orlando Inoa, la Iglesia católica, a cuya cabeza estaba el arzobispo Portes e Infante, publicó una carta pastoral de apoyo a Santana y en contra de Duarte y los trinitarios: “(…) ese grandísimo Dios (…) se dará por ofendido si no obedecéis los mandatos y las órdenes, tanto del General de División, y Jefe Supremo Santana, como de la Junta Gubernativa, para lo cual os conminamos con excomunión mayor, a cualquiera clase de persona que se mezclase en trastornar las disposiciones de nuestro sabio gobierno…”.

La historia de la Iglesia católica en nuestra época republicana es conocida y sobra recrearla. Desde Portes a López Rodríguez. Así que, para concluir, hagamos unas preguntas tontas: ¿No responde la Iglesia Católica al Estado Vaticano, es decir, a un Estado extranjero? ¿No son los dogmas de fe de este Estado extranjero los que quieren anular la soberanía de los legisladores dominicanos? ¿Habrá algún proyecto de sumisión a dictados foráneos más absoluto y bien pagado que el católico?

Margarita Cordero
LA OPINIÓN DE LA DIRECTORA
www.7dias.com.do
http://www.7dias.com.do/editorial/2014/12/09/i178219_acaso-responde-iglesia-catolica-dominicana-poder-extranjeroa.html#.VInoGdKG_Hg

lunes, 27 de enero de 2014

Cardenal López Rodríguez rememora a los que hicieron sufrir a Duarte

El Cardenal López Rodríguez, quien omitió el papel de su iglesia en el destierro y asesinato de los padres de la Patria.

Cardenal desmemoriado
El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez lamentó ayer que muchos dominicanos vendan sus conciencias en contra de la Patria y citó los casos de organizaciones no gubernamentales que viven acusando al país sin tomar en cuenta todo  lo que ha hecho República Dominicana a favor de Haití.

“Hoy no faltan personas como las que en  aquellos tiempos le provocaron sufrimiento a Duarte, que prefieren venderse a intereses, a unas supuestas organizaciones no gubernamentales que yo traduzco siempre a organizaciones no gratas, porque son de poco recuerdo para nosotros”, indicó López Rodríguez al oficiar una misa con la presencia del presidente Danilo Medina y de la primera dama Cándida Montilla de Medina. Ver aquí.

Los que verdaderamente hicieron sufrir a Duarte
El historiador Juan Maríñez, en su libro Origen y desarrollo de la nación dominicana, nos revela la Carta Pastoral del 28 de julio de 1844, en la cual la Iglesia Católica respalda y apoya al traidor Pedro Santana y su gobierno, quien declaró "traidores a la Patria" a Duarte, a Sánchez, a Mella y a otros, por oponerse a los planes anexionistas con Francia. Veamos:

Esta Carta Pastoral fue la que legitimó desde el punto de vista teocrático a la dictadura criminal encabezada por Pedro Santana. Los fusilamientos de María Trinidad Sánchez, de los Puello, del general Mora, etc. están aquí legitimados. Los expulsados y los fusilados fueron excomulgados por el mismo obispo inquisidor.

El original de la Carta se localiza en el Archivo General de la Arquidiócesis de Santo Domingo, estante B cajón 62, legajo 28. Esta fuente fue consultada por Maríñez en la copia localizada en el Archivo General de la Nación, Colección del Centenario de la República Dominicana, la cual fuera dirigida por Emilio Rodríguez Demorizi. Volumen II páginas 47 a 55. Maríñez transcribe el contenido de la Carta Pastoral firmada por el Arzobispo Portes:

“Solo Dios puede consolar nuestras penas, solo ese grandísimo Dios, ese Dios de dioses de toda consolación, es el único que sabe hablar al corazón: por consiguiente él os dice por órgano de mi débil voz pero embajador de su hijo preciosísimo, que os mantengáis en tranquilidad, que no abuséis de su misericordia y advertid que él es muy celoso de su honor y de su gloria y ya vosotros estáis comprometidos, y por supuesto se dará por ofendido si no obedecéis los mandatos y órdenes tanto del General de División y Jefe Supremo Santana como los de la Junta Central Gubernativa para lo cual os conminamos con excomunión mayor, a cualquier clase de persona que se mezclase en transformar las disposiciones de nuestro sabio Gobierno y del bien social.

"Dada en la ciudad de Santo Domingo, en el arrabal de la misericordia a los días 24 del mes de julio de 1844, firmado, Doctor Tomás de Portes (rúbrica)”.

Vistas estas traidoras acciones tempranas de la jerarquía eclesiástica, justo es enarbolar la bandera que reclama el rechazo del malhadado CONCORDATO y el establecimiento de un Estado LAICO en nuestro país. Ver aquí.


Luis Del Monte / Desde La República Dominicana
Fuente y foto: Listín Diario / Acento

martes, 19 de noviembre de 2013

Juan Pablo Duarte ¿traidor a la patria?

           Juan Pablo Duarte.

El primer acusado como “Traidor a la Patria”
La primera acusación de traicionar a esta Patria fue blandida cuando acababa de nacer: Pedro Santana la lanzó sobre Juan Pablo Duarte.

Los propósitos de Santana no resistían un debate abierto y democrático, así que, ya con el poder de la República que Duarte concibió y creó, decidió quitar del medio a los trinitarios.

La familia Duarte sufrió desde antes de nacer Juan Pablo la presencia militar haitiana, cuando el ex esclavo y general Toussaint Louverture ocupó el país en 1801, a nombre de Francia, aplicando así el Tratado de Basilea, mediante el cual Madrid cedió a París esta parte de la isla, en 1795.

Muy pronto don Juan José Duarte cerró su ferretería en La Atarazana, recogió sus cosas y se fue con doña Manuela Diez en una goleta a Mayagüez, Puerto Rico, donde alquiló una casa y se radicó hasta la reconquista, en 1809, cuando Santo Domingo volvió a ser colonia española.

Juan Pablo nace cuatro años después, el 26 de enero de 1813, así que cuenta 9 años cuando la Independencia Efímera de Núñez de Cáceres sucumbe en 40 días ante la ocupación haitiana el 9 de febrero de 1822.

Duarte, a los 15 años, es enviado por sus padres a Europa para estudiar, se interesa allí por los ideales liberalistas que bullían por todas partes y se decidió a luchar por fundar la Patria dominicana como un Estado de derecho.

A los 20 años, regresa Duarte al país en 1833 y de inmediato inicia su lucha, organiza La Trinitaria y cuando los interventores haitianos se dan cuenta de que su movimiento va cobrando fuerza, lo deportan el 2 de agosto de 1843.

Aún sufriendo la persecución del poder extranjero, sus compañeros continuaron su lucha y la idea de Duarte dio a luz la República Dominicana el 27 de febrero de 1844. El nuevo gobierno mandó a buscarlo en Saint Thomas, lo recibió como un héroe y lo nombró militar.

No hubo final feliz, porque quien se alzó con el poder fue Pedro Santana, cuyos propósitos requerían silenciar a quienes concibieron la Patria y la crearon.

Pedro Santana acusó entonces “traidor a la Patria” al mismísimo Padre de la Patria, y lo deportó el 2 de agosto de 1844 junto a varios trinitarios más.

Pedro Santana celebró el 27 de Febrero de 1845 el primer aniversario de la independencia fusilando a María Trinidad Sánchez y a otros trinitarios; en 1847 a los hermanos Puello, en 1855 a Antonio Duvergé, en 1861 a Francisco del Rosario Sánchez y en el camino a muchos más.

Las últimas palabras de Sánchez antes de su sacrificio, son muy claras: “Para enarbolar el pabellón dominicano fue necesario derramar la sangre de los Sánchez; para arriarlo se necesita también la de los Sánchez”.

Una acusación tan infamante contra los padres de la Patria como la de “traidores a la Patria”, tenía un propósito muy definido, así que después de quitarlos del medio, el “nacionalista” Pedro Santana perpetró la anexión y entregó la soberanía dominicana a España.

Huchi Lora
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/el-primer-acusado-como-traidor-la-patria/autor/hoy/

lunes, 18 de noviembre de 2013

Entreguistas y vendepatria


Patriotismo de cartón
Que entreguistas y vendepatria se quieran arrogar el derecho de hablar como lo únicos representantes de la nación y que incluso llamen “traidores” a verdaderos patriotas, a buenos dominicanos, no es nada nuevo. Alarma, eso sí, que lo hagan en pleno siglo XXI.

Adolfo Hitler hablaba a nombre de Alemania, Augusto Pinochet a nombre de Chile, Benito Mussolini creía representar el bien de Italia, Francisco Franco se pronunciaba a nombre de España y Trujillo se consideraba como el gran protector de la República Dominicana.

Reconozco que todos ellos, en su momento, tuvieron legiones de seguidores, algunos por convicción, otros por ser simples incondicionales y serviles, ya sea porque estaban envilecidos, por miedo, por ignorancia o por oportunismo. Pero en todo caso, la historia se encargó de demostrar que estaban equivocados. Y hoy, lejos del fanatismo que despertó su liderazgo, impuesto muchas veces a sangre y fuego, todo hombre sensato reconoce que esas bestias y sus regímenes y sus leyes jamás debieron existir.

Pedro Santana, el mismo que si bien se destacó en los campos de batalla contra las tropas haitianas, nunca creyó en un proyecto de nación Independiente, como lo concibieron los trinitarios, se atrevió a llamar traidor a Juan Pablo Duarte y lo obligó a vivir en el exilio.

En nombre de la Patria, Santana mandó a fusilar a María Trinidad Sánchez en el primer aniversario de la Independencia. En nombre de la Patria, Santana y su claque, también ordenó fusilar a Antonio Duvergé, a Francisco del Rosario Sánchez y muchos otros patriotas bajo la acusación de traidores a la Patria, pero desde que pudo, anexó la República a España…y el resto de la historia es conocida.

En nombre de la Patria, el dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina ordenó el fusilamiento de cientos de opositores, entre ellos los expedicionarios del 14 de Junio de 1959, las hermanas Mirabal y muchos otros héroes anónimos. Paradoja: Trujillo era “patriota”, y quienes se le oponían eran llamados traidores.

Por eso no hay que extrañarse de que promotores del odio y la división entre los dominicanos se atreva a llamar traidores a la Patria a gente honesta como Huchi Lora o Juan Bolívar Díaz y a otros muchos hombres y mujeres, que como ellos, creemos en que no hay manera de justificar la ignominia que significa la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional mediante la cual se despoja de la nacionalidad dominicana a decenas de miles de ciudadanos nacidos aquí antes de 2010.

Menos quienes se quieran hacer los tontos, o gente muy confundida por una retórica patriotera, ha de reconocer que detrás de todo esto hay una actitud racista y excluyente; dirigida especialmente en contra de los haitianos y miles de dominicanos descendientes de haitianos, porque son “prietos, feos y pobres”, olvidando que somos un pueblo de mestizos, fruto de una hermosa mezcla entre negros esclavos provenientes de África, y blancos españoles, porque a los indígenas los exterminaron bien temprano.

Nótese que entre esos pseudos patriotas están la familia de abogados que más veneno, odio y racismo ha destilado, pero al mismo tiempo ha defendido contratos onerosos como el de los Rayos X en los puertos del país, por solo mencionar uno de sus “servicios a la Patria”.

Entre esos patriotas de nuevo cuño están los que casi regalaron el oro de la mina de Pueblo Viejo Cotuí, a un precio tan vil, que el propio presidente Medina tuvo que decir que se trataba de un contrato “inaceptable”.

Entre los llamados nacionalistas están los mismos que entregaron los peajes, los que depredaron el erario y se enriquecieron de la noche a la mañana y hoy hasta dan charlas de moral y someten a quien hable mal de sus malas artes.

Gente que reniega del legado ético y moral que dejó el profesor Juan Bosch y que hoy tiene como único Dios la riqueza. Gente que le mató la esperanza a este pueblo.
Entre los supuestos patriotas están algunos que dicen ser cristianos, pero que promueven el odio y la exclusión.

Pero no hay que dejarse engañar por ese tipo de poses, porque en definitiva el suyo no es más que un “patriotismo de cartón”.

Germán Marte
El Día.com.do
http://eldia.com.do/patriotismo-de-carton/autor/g-marte/

Atentar contra los ingresos de la cleptocracia es traicionar a la patria


Los verdaderos traidores
Nueva York.- Cuando Pedro Santana acusó a los Trinitarios de “traidores”, tenía planeado asesinar la nación con la anexión. Usando esa parte de nuestra historia como referente fundamental, vemos que la república enfrenta serios peligros.

Los que hoy usan recursos del poder para desacreditar como “traidores” a quienes disentimos de sus políticas pre-jurásicas, racistas y neonazistas, como Santana, nos distraen.

El mismo anti-haitianismo que llevó a Leonel Fernández a la presidencia en el 1996 y lo rescató de la impopularidad en el 2006 se enarbola otra vez. Porque el  Partido de la “Liberación” Dominicana decidió que retendrá el poder a sangre y fuego si fuere necesario.

Ellos saben que Joaquín Balaguer no pudo gobernar más de 12 años porque ningún pueblo lo resiste. Los billones de Mike Bloomberg no lo libraron del desprecio de los neoyorquinos después de 12 años como alcalde.

Santana usó la “traición” para esconder su plan anexionista y los peledeístas la usan escondiendo su plan continuista.

El anti-haitianismo moderno es innegablemente nazi, un hijo de inmigrantes árabes, gran admirador de Hitler, que odiaba con pasión a judíos y haitianos, inició la matanza de 1937.

Los dominicanos que escondieron y protegieron a los haitianos de la matanza nazi-trujillista del 37 “traicionaron la patria”.

Rechazar el anti-haitianismo “traiciona”, el plan continuista santanista-trujillista-nacista-leonelista.

Los “patriotas” neoyorquinos, nacionalistas radicales que piden “muerte a los traidores” son botellas leonelsitas cobrando hasta $7.000 mensuales.

Atentar contra sus ingresos, se entiende, “traiciona” la patria.

Manipular una asquerosa mezcla de nativismo y racismo que laman “nacionalismo”, les resultó en el 96 y el 2006, ¿resultará otra vez?

J. C. Malone
Jcmalone01@aol.com
TESTIGOS DEL TIEMPO
Listín Diario.com.do
Dibujo: Marihal
http://listindiario.com.do/puntos-de-vista/2013/11/18/300020/Los-verdaderos-traidores

lunes, 21 de octubre de 2013

Solo así se encontrará a los Juan Pablo Duarte de hoy


El conservadurismo dominicano
En la República Dominicana el conservadurismo ha operado como una fuerza que no sólo se opone a los cambios, sino que también abraza los intereses de las élites locales e internacionales.

En la República Dominicana del siglo XIX, los conservadores se constituyeron en defensores de las ideas del tutelaje político, ya sea con la anexión o el protectorado de alguna fuerza extranjera, siempre y cuando dicha fuerza no fuera Haití. España, Francia y Estados Unidos eran sus preferidas, teniendo entre sus principales representantes a Pedro Santana y Buenaventura Báez.

Pedro Santana, quien en 1861 concretó la  anexión de la recién fundada República a España, saboreó la amargura de ser tratado como un funcionario público de segunda por las autoridades españolas. Mientras  Buenaventura Báez intentó lograr el protectorado de Francia; habiendo recibido la negativa de los franceses, colocó sus ojos en Estados Unidos.

El legado de estos dos personajes a la historia política dominicana fue la pérdida de la soberanía, así como el saqueo de las arcas del Estado, ya que  Báez, además de anexionista impenitente, fue un ladrón. En su último gobierno (1876-1978), estafó a los comerciantes locales con setenta mil pesos (RD$70,000.00), dinero que depositó en una cuenta personal en Puerto Rico, a donde se dirigió exiliado.

Hoy el conservadurismo, a pesar de estar vestido con ropajes nacionalistas, en realidad sigue operando en contra del pueblo dominicano, por lo que resulta fácil identificar a los Pedro Santana y Buenaventura Báez de hoy: sus acciones hieren constantemente las esperanzas de una mejor vida de las mayorías de este país y blindan los privilegios de las élites económicas, locales y transnacionales.

Para encontrar a los Pedro Santana y Buenaventura Báez de hoy solo hay que preguntarse quiénes lograron enormes riquezas a velocidades meteóricas luego de haber ocupado un puesto en el Estado; quiénes se oponen a que el sistema judicial investigue a los sindicados como ladrones de los recursos públicos; quiénes han hecho contratos “modélicos” en los que regalan los recursos naturales del país;  quiénes apoyan que las mujeres  mantengan un embarazo aunque esto les cueste la vida; quiénes se oponen a que se imparta educación sexual en las escuelas públicas, mientras sigue creciendo el embarazo entre las adolescentes, quiénes han desnacionalizado a José Francisco Peña Gómez.

Solo cuando se aprenda a identificar a los Pedro Santana y Buenaventura Báez, se encontrará a los Juan Pablo Duarte de hoy.

Olaya Dotel

sábado, 9 de marzo de 2013

Francisco del Rosario Sánchez, padre de la patria



Sánchez, padre de la patria
“Cuando escuchen el nombre de Juan Pablo Duarte, persígnense, pero cuando escuchen el nombre de Francisco del Rosario Sánchez, arrodíllense”, decía a sus nietos don Virgilio -Cucho- Álvarez, ciudadano descendiente de restauradores. En un día como hoy sábado nació Francisco del Rosario Sánchez, padre de la patria, junto a Duarte y Mella,  en Santo Domingo, en 1817, y muere fusilado junto a otros 20 compañeros, el 4 de julio de 1861 por combatir la oprobiosa anexión de la República a la España de entonces. Es el único de los padres que fuera ejecutado vil y salvajemente.

Por ahora, nos limitaremos a señalar algunas de tantas opiniones, criterios, conceptos de intelectuales, historiadores, patriotas, sustentos biográficos sobre su vida, valentía y el patriotismo hecho hombre que Sánchez simboliza.

 Don Félix Mariano Lluberes, febrerista y patriota, proclamó: “Debe constar, para más gloria de este hombre insigne, que los colores y forma de nuestro glorioso pabellón, es obra suya, y el propio Sánchez escribió 17 años después en su manifiesto de enero 1861, al pronunciar: “Más, si la maledicencia buscare pretexto para mancillar mi conducta, responderéis a cualquier precio diciendo en alta voz, aunque sin jactancia, que soy la bandera dominicana.”

Sánchez, afirmamos, fue golpeado en su dignidad patriótica por intereses y antagonismos políticos, y su historia verdadera en su justa dimensión hay que continuar escribiéndola y ser conocida por las presentes y futuras generaciones.

El intelectual y amigo doctor Rudy Grullón, en su obra Apuntes Biográficos de los Padres de la Patria, refiere: “La masacre de Sánchez  y sus compañeros, alcanzó un grado de atrocidad, que el brigadier español Peláez la calificó de una escena sanguinaria, digna tan solo de un pueblo bárbaro, Sánchez murió con la frente en alto”.

Don Francisco Henríquez y Carvajal expresa: “Duarte, refiriéndose a Sánchez, habla de su muy querido amigo, Pina y Pérez lo califican como el mejor de sus amigos; es el más acendrado patriota y de su nombre que es inmortal, siendo Sánchez la única persona que, en vida de Duarte, recibiera tan grande honra de los labios del apóstol, al enterarse de la muerte de Sánchez, Duarte prorrumpe en amarga queja, diciendo: Si ha muerto, todo ha terminado”.

Don Américo Lugo escribe: “Francisco del Rosario Sánchez, fue en verdad, uno de los dominicanos más insignes y uno de los intelectuales de la época, su personalidad es genial, y son las resoluciones supremas que hacen de él, una  el creador de la República, la otra, el más glorioso mártir  de la historia de América”.

La profesora Socorro Sánchez, hermana del patricio, le dice al verdugo Pedro Santana, expulsada de su tierra inmediatamente junto a Balbina, esposa de Sánchez y su sobrino Papi, enviados a Saint Thomas lo siguiente: “Mi tía María Trinidad dio su sangre por la patria; quisiera yo que a mi se me presentara también la ocasión, para abrirme las venas y dar la mía, joven y fuerte por la santa Libertad”. ¡Salve padre de la Patria, tu nombre encarna la eternidad!
Domingo Porfirio Rojas Nina 
(rojas_nina@hotmail.com)
El Nacional
http://elnacional.com.do/opiniones/2013/3/8/153210/Sanchez-padre-de-la-patria

jueves, 29 de noviembre de 2012

Frases célebres: Bonaparte Gautreaux Piñeyro (12)


"Lo grave de esto es que nuestra sociedad, muchas veces, premia a traidores como Miguel Vargas y Leonel, como antes lo hizo con Pedro Santana, Buenaventura Báez y otros pillos.
Lo menos que podemos hacer es insistir, exigir, que el pueblo y los tribunales los juzguen". 
+ Expresada en su artículo para el diario Hoy Digital.com.do: Para ayudar la memoria.
Jeannelle Koss / Desde La República Dominicana

domingo, 29 de enero de 2012

Iglesia Católica Dominicana traicionó a los patriotas


     General de División y Jefe Supremo Pedro Santana, 1er presidente dominicano y traidor de los padres de la patria.

Transcripción del contenido de la Carta Pastoral de 1844 firmada por el Arzobispo Portes
“Solo Dios puede consolar nuestras penas, solo ese grandísimo Dios, ese Dios de dioses de toda consolación, es el único que sabe hablar al corazón: por consiguiente él os dice por órgano de mi débil voz pero embajador de su hijo preciosísimo, que os mantengáis en tranquilidad, que no abuséis de su misericordia y advertid que él es muy celoso de su honor y de su gloria y ya vosotros estáis comprometidos, y por supuesto se dará por ofendido si no obedecéis los mandatos y órdenes tanto del General de División y Jefe Supremo Santana como los de la Junta Central Gubernativa para lo cual os conminamos con excomunión mayor, a cualquier clase de persona que se mezclase en transformar las disposiciones de nuestro sabio Gobierno y del bien social.

"Dada en la ciudad de Santo Domingo, en el arrabal de la misericordia a los días 24 del mes de julio de 1844, firmado, Doctor Tomás de Portes (rúbrica)”.

Este es un extracto del artículo de José F. Ramírez, "Duarte no morirá", para el diario digital Acento.com.do, que le sugerimos leer completo, aquí.

APOYAMOS UN ESTADO LAICO EN DOMINICANA / DLRD.
José F. Ramírez
Duarte no morirá 
Acento.com.do / http://www.acento.com.do/index.php/blog/3141/78/Duarte-no-morira-a-pesar-de-los-deseos-de-los-Leoneles-Pared-Perez-y-Vinchos.html

sábado, 7 de enero de 2012

Egolatría, promoción personal


             Leonel Fernández.

¡Prohibido joderse!
El último tributario de la consigna trujillista  ¡Prohibido joderse! fue Ramón Font Bernard (fallecido no hace tanto tiempo), un León afeitado que se desayunaba con un té de tachuelas y ni siquiera eructaba, cuya divertida figura nadaba en el cinismo oportunista sin inmutarse, dejando a la sociedad pasmada por la utilidad vulgar que de sus taras extraen quienes se abrogan el derecho de su representación.

El ¡prohibido joderse! era en el  aparato burocrático trujillista la forma despiadada de sobrevivir en medio de la humillación y el miedo, y quedar en la nómina, no salir del círculo de influencia del poder, agarrarse de cualquier bejuquito cuando la ira del tirano hacía soplar vientos huracanados. La abyección funcionaba como el cemento invisible que le garantizaba a Trujillo la fidelidad, y el ¡prohibido joderse! era el alerta apropiado para permanecer en el reino del príncipe. El proyecto de dominio social de Leonel Fernández ha revivido la consigna hacia dentro de los cuadros de ese partido, y quienes no se quieren quedar fuera de esa retícula de poder empujan un exagerado culto a la personalidad que ya casi asquea a la sociedad dominicana.

En la historia penosa del poder en nuestro país, el pequeño burgués que se traga el suspiro de su condición de insustituible construye siempre un mundo de justificaciones hecho a la medida de su comercio. Santana, Báez, Heureaux, Trujillo y Balaguer, y ahora Leonel Fernández; han atribuido sus propias ambiciones de poder a encantadoras cláusulas conjuratorias de todos los males del país, y el lenguaje oficial y su sustantivación hacen creer que únicamente el Príncipe detentador del poder puede resolverlos.Leonel Fernández le ha querido dar a ese ritual despreciable, dimensiones universales. La aceptación  de su proposición en la  ONU ha abierto un espacio de veneración, y el cortejo ha traído hasta al mismo embajador árabe que presidía la Asamblea,  a tributarle un agradecimiento infinito en nombre de la humanidad en el mismo Palacio Nacional, "por esa resolución redentora".  Sólo este año la ONU ha evacuado más de trecientas resoluciones de todo tipo,  incluyendo dos con el mismo tema; y a ningún mandatario se le ha ocurrido armar una romería que lo declare salvador de la tierra. Ese es un procedimiento burocrático, y nada significa en los hechos, ni altera el curso de la especulación en los mercados.

Escuchando los discursos ditirámbicos  en la televisión por este "acontecimiento grandioso de la resolución", corrí a buscar el libro de Joseph E. Stiglitz "El malestar en la globalización", publicado  en el 2002; porque Stiglitz ya desde esa época había analizado los mercados en las condiciones del mundo posmoderno, y el papel que la globalización ha desempeñado en el carácter especulativo del comercio.Quienes quieran saber de este tema no leerán el discurso de Leonel Fernández, sino a Stiglitz y a muchos otros especialistas (hace poco  escribí un artículo en esta misma columna citando a numerosos de ellos), porque de lo que se trata es de la naturaleza del capitalismo mundial, de su razón de ser; mientras que en Leonel Fernández de lo que se trata es de su promoción personal, de su egolatría, del dominio absoluto del "parecer" sobre el "ser" que ha implantado en la sociedad dominicana.

Nosotros siempre producimos acontecimientos singulares, y es claro que estamos viviendo uno. En medio de esta campaña electoral, con un candidato del partido oficial elegido, el presidente de turno construye un proyecto de dominio social, y erige un culto a la personalidad desmesurado y odioso. Quienes a toda velocidad, dentro del partido de gobierno, se están acogiendo a la consigna trujillista de ¡prohibido joderse! lo que están es congregando el pasado, y apostando a ver cuál de los dos, Danilo o Leonel (en el caso de que el PLD gane las elecciones), será el poder real. Algo que tiene un fundamento  perfectamente histórico en la República Dominicana, y que cuando de mantener los privilegios del poder se trata, no le importa nada.  Por eso tendremos que soportar la divina trascendencia de Leonel Fernández, ya que es el equivalente del ¡prohibido joderse" de los trujillistas.
Andrés Luciano Mateo
Hoy

jueves, 20 de octubre de 2011

El bastón de Euclides y hasta las pelucas de Fefita la grande existen por el autoritarismo



Las modalidades del autoritarismo
En la historia dominicana el autoritarismo congrega lo que por naturaleza es diverso y múltiple, y es tan frecuente que muchas veces no se asienta ni sobre la dureza de las leyes, ni sobre la represión; sino sobre la manipulación y el miedo. Nuestra tradición autoritaria es tan extensa en el tiempo y en el espacio, que le ha brotado como una carta de naturalización.

De ciento sesenta y siete años de vida republicana hay apenas un interregno verdaderamente democrático que no alcanza a  tres décadas, y los paradigmas de la expresión liberal, como Ulises Francisco Espaillat y Juan Bosch, sucumbieron seis meses después de tomar el poder, expulsados porque la marejada de la corrupción a la que se enfrentaron los volvió torpes e impotentes. Es por ello que el poder se nos presenta   como un   hecho consumado que no podemos discutir, ante el cual hay como un designio de doble exclusión que proviene mágicamente de la historia.

La gente quiere el poder para extasiarse en la indefensión del otro, para anular la molestia del interlocutor.  El portero de la oficina pública vive su cuota de poder dolorosamente dividido contra sí mismo, pero jode  y esquilma al que reclama un servicio. El policía raso se mortifica por su insignificancia ante el superior, pero se hace un verdugo con los civiles. El jefe de oficina que tiembla ante el ministro, se consume en la falsedad de una simbólica arbitraria que lo hace sentir poderoso. Y el ministro es lo más próximo a un Dios, sublimado en la ilusión eufórica que le depara su poder real de dejarte sin salario, de arrojarte a la incertidumbre, de hundirte en el desdén de la sordera,  porque sólo escucha lo que quiere oír, la lisonja, la guiñada sumisa, las desgraciadas imposturas de la vida inmediata, el chisme, la doblez, el silencio cómplice ante la arbitrariedad, la inflación moral y el miedo.

Y ni qué decir del Presidente de la República, cuyo poder real lo convierte en este país en el centro de todas las mitificaciones que el autoritarismo ha asumido, desde el inicio mismo de la vida republicana.

Los dominicanos hemos vivido bajo la subordinación social que el autoritarismo ha impuesto, y ello ha originado muchas dificultades para que la democracia funcione. Balaguer, por ejemplo, implantó un gobierno en el cual existían todos los aparatos formales de la representación democrática, pero  era, en esencia, un régimen autoritario.  Ahora el autoritarismo es otra cosa. Ya no es necesaria la persecución política, el partido único, el exilio. Autoritarismo es emplear el presupuesto con sentido personalista, ignorando las prioridades nacionales y las demandas de la sociedad. Autoritarismo es que la figura presidencial sustituya las instituciones. Autoritarismo es la permisibilidad ante la corrupción. Autoritarismo es lo que confesó Leonel Fernández en la ciudad de New York; porque la naturaleza enteramente despótica de la expresión autoritaria en nuestro país ha variado, pero sigue igual. Esa es la cuesta de Sísifo de un país que superó la dictadura y el unipartidismo, pero que no ha podido rebasar el personalismo, ni sustituir los múltiples proyectos individualistas, por un gran proyecto social.

Es ahí donde sestea el chirrido de la impotencia. Porque Dios y el Jefe, Balaguer y Dios, Hipólito y Dios, Leonel y Dios, son la misma cosa. Y los tránsfugas de toda laya, los marrulleros con sueldos, los saltimbanquis de profesión, los izquierdistas escindidos entre corazón y barriga, los tígueres bimbines que apagan con la lengua el cabo del cigarrillo, los sindicalistas claveteados por la podredumbre, el tigueraje intelectual comido por el silencio, el bastón de Euclides y hasta las pelucas de Fefita la grande  existen porque la tradición autoritaria de este país los ha creado. La sumatoria de los años de poder que compendian Santana y Báez, Ulises Heureaux y Mon Cáceres, Trujillo y Balaguer, es la zapata de poco menos de la mitad de la vida republicana. Pero hoy hay que estar alerta contra el autoritarismo subliminal, que hace un discurso democrático y se pierde en los vericuetos de la lisonja, imaginándose único, eterno, providencial e insustituible.
Andrés Luciano Mateo
Hoy
Dibujo: Wilson Morfe
http://hoy.com.do/opiniones/2011/10/19/397961/Las-modalidades-del-autoritarismo

martes, 23 de junio de 2009

Presidente Leonel Fernández Reyna de República Dominicana: ¿Exitoso?


                                          Leonel Fernández

Pese a los años compartidos y a las afinidades ideológicas, no lograban ponerse de acuerdo. El punto de la diferencia era si el presidente Leonel Fernández es o no un político exitoso. Resultaba evidente que la discusión tenía su aspecto fundamental en el concepto mismo de éxito. En el aire flotaba, imperceptible pero martillante, la expresión atribuida a Juan Bosch de que gobernar era saber mantenerse en el poder.
Trujillo supo gobernar. Innecesario mencionar especímenes que, con ese rasero, se agregarían, desde Santana al actual.





Mientras ella sustentaba el criterio de la permanencia, a él le parecía una aberración, la cual, pese a la admiración por Don Juan, rechazaba. El costo que supone su implantación y las consecuencias que ha significado para el país, respaldan su oposición. Por ironía, la tesis del Maestro devendría en desmérito de su efímera gestión y del ejemplo que legó a la historia en 7 meses de dignidad, los cuales, no hacen más que desdecir su propio aserto. Algún día a esta nación le será más útil verse en el espejo de lo que sucedió en ese período, que la imagen borrascosa irradiada desde la más dilatada gestión.

Para él, la variable esencial del éxito político es la contribución de ese ejercicio público al engrandecimiento material, institucional y espiritual del entorno social. Tal concepción es una derivación de lo que entiende como la naturaleza del oficio del político: Un servidor de la colectividad. Todo lo demás, podrá justificar glorias personales y nombres inscritos en la posteridad con grandes dificultades para sobrepasar un juicio crítico e imparcial.
En ese sentido, desde el punto de vista individual, el presidente es exitoso. Sus logros, y el tiempo en que los ha alcanzado, sirven para satisfacer su autoestima. Han sido consecuencias naturales del camino que decidió transitar: El mismo que sólo sirve para dar continuidad a las causales que determinan que no salgamos del atraso y el caos. Lo contrario de lo que debía hacer y de lo que de él se esperaba. ¿Exitoso? PEDRO P. Pedro Pedro P YERMENOS 
El Nacional