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jueves, 9 de marzo de 2017

Cae ministro del gobierno


Andrés Navarro en el suelo
Andrés Navarro, ministro de Educación del gobierno de Danilo Medina, tuvo una estrepitosa caída mientras asistía a un tedeum en la Catedral en honor a la conmemoración del bicentenario del nacimiento del padre de la patria Francisco del Rosario Sánchez.

Que se recuerde, es el primer ministro del régimen que se estrella duro en el piso por sus propios pies desde 2004,  y por ello, es merecedor de este 'Figureo en DLRD'.


Olga Dipp / DLRD
Figureo en DLRD
Foto: Pedro Bazil / Diario Libre

miércoles, 22 de febrero de 2017

Himno Nacional de la República Dominicana / Audio


Versión completa
(Adoptado el 30 de mayo de 1934)

Quisqueyanos valientes, alcemos
Nuestro canto con viva emoción;
Y del mundo a la faz ostentemos
Nuestro invicto y glorioso pendón.

¡Salve! el pueblo que intrépido y fuerte
A la guerra, a morir se lanzó,
Cuando en bélico reto de muerte,
¡Sus cadenas de esclavo rompió!

Ningún pueblo ser libre merece
Si es esclavo indolente y servil;
Si en su pecho la llama no crece
Que templó el heroísmo viril.

Más Quisqueya, la indómita y brava
Siempre altiva la frente alzará;
Que si fuere mil veces esclava
Otras tantas ser libre sabrá.

II
Que si dolo y ardid la expusieron
de un intruso señor al desdén,
Las Carreras, Beller, campos fueron
que cubiertos de gloria se ven.

Que en la cima de heroico baluarte
de los libres el verbo encarnó
donde el genio de Sánchez y Duarte
a ser libre o morir enseñó.

Y si pudo inconsulto caudillo
de esas glorias el brillo empañar,
de la guerra se vio en Capotillo
la bandera de fuego ondear.

Y el incendio que atónito deja
de Castilla al soberbio león
De las playas gloriosas le aleja,
donde flota el cruzado pendón.

III
Compatriotas, mostremos erguida
nuestra frente, orgullosos, de hoy más,
que Quisqueya será destruida;
pero sierva de nuevo, jamás.

Que es santuario de amor cada pecho
Do la patria se siente vivir;
Y es su escudo invencible, el derecho;
Y es su lema: ser libre o morir.

¡Libertad! que aún se yergue serena
La victoria, en su carro triunfal.
Y el clarín de la guerra aún resuena
Pregonando su gloria inmortal.

¡Libertad! que los ecos se agiten
Mientras llenos de noble ansiedad
Nuestros campos de gloria repiten
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!

(Los signos de puntuación son los del autor)

Audio (Vers. corta)



Música y arreglo: José Reyes
Letra: Emilio Prud' Homme

lunes, 27 de enero de 2014

Cardenal López Rodríguez rememora a los que hicieron sufrir a Duarte

El Cardenal López Rodríguez, quien omitió el papel de su iglesia en el destierro y asesinato de los padres de la Patria.

Cardenal desmemoriado
El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez lamentó ayer que muchos dominicanos vendan sus conciencias en contra de la Patria y citó los casos de organizaciones no gubernamentales que viven acusando al país sin tomar en cuenta todo  lo que ha hecho República Dominicana a favor de Haití.

“Hoy no faltan personas como las que en  aquellos tiempos le provocaron sufrimiento a Duarte, que prefieren venderse a intereses, a unas supuestas organizaciones no gubernamentales que yo traduzco siempre a organizaciones no gratas, porque son de poco recuerdo para nosotros”, indicó López Rodríguez al oficiar una misa con la presencia del presidente Danilo Medina y de la primera dama Cándida Montilla de Medina. Ver aquí.

Los que verdaderamente hicieron sufrir a Duarte
El historiador Juan Maríñez, en su libro Origen y desarrollo de la nación dominicana, nos revela la Carta Pastoral del 28 de julio de 1844, en la cual la Iglesia Católica respalda y apoya al traidor Pedro Santana y su gobierno, quien declaró "traidores a la Patria" a Duarte, a Sánchez, a Mella y a otros, por oponerse a los planes anexionistas con Francia. Veamos:

Esta Carta Pastoral fue la que legitimó desde el punto de vista teocrático a la dictadura criminal encabezada por Pedro Santana. Los fusilamientos de María Trinidad Sánchez, de los Puello, del general Mora, etc. están aquí legitimados. Los expulsados y los fusilados fueron excomulgados por el mismo obispo inquisidor.

El original de la Carta se localiza en el Archivo General de la Arquidiócesis de Santo Domingo, estante B cajón 62, legajo 28. Esta fuente fue consultada por Maríñez en la copia localizada en el Archivo General de la Nación, Colección del Centenario de la República Dominicana, la cual fuera dirigida por Emilio Rodríguez Demorizi. Volumen II páginas 47 a 55. Maríñez transcribe el contenido de la Carta Pastoral firmada por el Arzobispo Portes:

“Solo Dios puede consolar nuestras penas, solo ese grandísimo Dios, ese Dios de dioses de toda consolación, es el único que sabe hablar al corazón: por consiguiente él os dice por órgano de mi débil voz pero embajador de su hijo preciosísimo, que os mantengáis en tranquilidad, que no abuséis de su misericordia y advertid que él es muy celoso de su honor y de su gloria y ya vosotros estáis comprometidos, y por supuesto se dará por ofendido si no obedecéis los mandatos y órdenes tanto del General de División y Jefe Supremo Santana como los de la Junta Central Gubernativa para lo cual os conminamos con excomunión mayor, a cualquier clase de persona que se mezclase en transformar las disposiciones de nuestro sabio Gobierno y del bien social.

"Dada en la ciudad de Santo Domingo, en el arrabal de la misericordia a los días 24 del mes de julio de 1844, firmado, Doctor Tomás de Portes (rúbrica)”.

Vistas estas traidoras acciones tempranas de la jerarquía eclesiástica, justo es enarbolar la bandera que reclama el rechazo del malhadado CONCORDATO y el establecimiento de un Estado LAICO en nuestro país. Ver aquí.


Luis Del Monte / Desde La República Dominicana
Fuente y foto: Listín Diario / Acento

viernes, 22 de noviembre de 2013

Se atreverá la ultra derecha?


Mis traidores favoritos
La sentencia del Tribunal Constitucional ha provocado que portavoces y grupos de la extrema derecha acusen públicamente a los críticos de la misma, que incluyen a directores de diarios, periodistas, intelectuales e importantes representativos de la sociedad civil, de ser traidores a la patria, quedando, consecuentemente, incorporados a una larga lista.

Mis “traidores a la patria” favoritos lo son Duarte, Sánchez y Mella, declarados así por resolución de la Junta Central Gubernativa en agosto de 1844. Ocho de los nueve que firmaron esa resolución, de apellidos Mercenario (¡qué apropiado!), Mañón, Medrano, Linares, López, Marcano, Jiménez y Bobadilla, quedaron olvidados por la historia, como seguro ocurrirá con los que hoy día difaman a prestigiosos ciudadanos.

Otros de mis favoritos son los que Trujillo hizo que el Congreso los declarara traidores en 1933 y 1937: Federico Velásquez, Ángel Morales, Manuel Alexis Liz, Juan Isidro Jiménez Grullón, Buenaventura Sánchez, Luis F. Mejía y el doctor Ramón de Lara, entre otros. Los de 1937 fueron traidores por haberse atrevido a criticar desde el exilio la matanza de entre 4,000 y 6,000 haitianos a finales de ese año.

Invito a los portavoces de ese falso nacionalismo a declarar traidor al que justamente hace 30 años osó sugerir lo siguiente: “Sería posible el establecimiento entre Haití y Santo Domingo de una Constitución paralela que garantice la existencia en toda la isla de un régimen democrático fundamentalmente idéntico para los dos países. Bajo una carta orgánica refrendada por los dos pueblos y similar en sus líneas esenciales, Haití y Santo Domingo podrían ayudarse mutuamente… Bajo esa Constitución podría reconocerse inclusive, con determinadas restricciones, la doble ciudadanía a los naturales de ambos países”. Ese candidato a la hoguera inquisicional lo es Joaquín Balaguer (“La isla al revés”, página 220).

Igual suerte podría sufrir el desvergonzado que en carta pública dijo: “Cómo es posible amar al propio pueblo y despreciar al ajeno, cómo es posible querer a los hijos de uno al tiempo que odia a los hijos del vecino así, sólo porque son hijos de otro. Creo que ustedes no han meditado sobre el derecho de un ser humano, sea haitiano o chino, a vivir con aquel mínimo de bienestar indispensable para que la vida no sea una carga insoportable, que ustedes consideran a los haitianos punto menos que animales”. Ese candidato al fuego divino lo es Juan Bosch (“La Opinión”, 16 de agosto, 1943).

Podríamos también sugerir a un tercer candidato, el que se atrevió a decir hace apenas un mes en New York: “Lo que puede verse en la reciente decisión de la Suprema Corte del Tribunal Constitucional es si tiene efecto retroactivo o solamente rige para el futuro. Pero si se interpreta simple y llanamente de regir para el futuro, no hay discusión, porque es una expresión de la soberanía del Estado dominicano de determinar quiénes son nacionales dominicanos. Si tiene efecto retroactivo, entonces implicaría un problema de determinar el estatus legal de quienes han vivido en el país, que han tenido la impresión de ser dominicanos, en algún momento tuvieron hasta la documentación dominicana, y ya eso engendra otro tipo de problema”. Se trata de Leonel Fernández (“El Caribe”, 2 de octubre, 2013).

¿Se atreverá la ultra derecha de también acusar de traidores a los antes citados ex-presidentes?

Bernardo Vega
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/mis-traidores-favoritos/autor/hoy/

martes, 19 de noviembre de 2013

Juan Pablo Duarte ¿traidor a la patria?

           Juan Pablo Duarte.

El primer acusado como “Traidor a la Patria”
La primera acusación de traicionar a esta Patria fue blandida cuando acababa de nacer: Pedro Santana la lanzó sobre Juan Pablo Duarte.

Los propósitos de Santana no resistían un debate abierto y democrático, así que, ya con el poder de la República que Duarte concibió y creó, decidió quitar del medio a los trinitarios.

La familia Duarte sufrió desde antes de nacer Juan Pablo la presencia militar haitiana, cuando el ex esclavo y general Toussaint Louverture ocupó el país en 1801, a nombre de Francia, aplicando así el Tratado de Basilea, mediante el cual Madrid cedió a París esta parte de la isla, en 1795.

Muy pronto don Juan José Duarte cerró su ferretería en La Atarazana, recogió sus cosas y se fue con doña Manuela Diez en una goleta a Mayagüez, Puerto Rico, donde alquiló una casa y se radicó hasta la reconquista, en 1809, cuando Santo Domingo volvió a ser colonia española.

Juan Pablo nace cuatro años después, el 26 de enero de 1813, así que cuenta 9 años cuando la Independencia Efímera de Núñez de Cáceres sucumbe en 40 días ante la ocupación haitiana el 9 de febrero de 1822.

Duarte, a los 15 años, es enviado por sus padres a Europa para estudiar, se interesa allí por los ideales liberalistas que bullían por todas partes y se decidió a luchar por fundar la Patria dominicana como un Estado de derecho.

A los 20 años, regresa Duarte al país en 1833 y de inmediato inicia su lucha, organiza La Trinitaria y cuando los interventores haitianos se dan cuenta de que su movimiento va cobrando fuerza, lo deportan el 2 de agosto de 1843.

Aún sufriendo la persecución del poder extranjero, sus compañeros continuaron su lucha y la idea de Duarte dio a luz la República Dominicana el 27 de febrero de 1844. El nuevo gobierno mandó a buscarlo en Saint Thomas, lo recibió como un héroe y lo nombró militar.

No hubo final feliz, porque quien se alzó con el poder fue Pedro Santana, cuyos propósitos requerían silenciar a quienes concibieron la Patria y la crearon.

Pedro Santana acusó entonces “traidor a la Patria” al mismísimo Padre de la Patria, y lo deportó el 2 de agosto de 1844 junto a varios trinitarios más.

Pedro Santana celebró el 27 de Febrero de 1845 el primer aniversario de la independencia fusilando a María Trinidad Sánchez y a otros trinitarios; en 1847 a los hermanos Puello, en 1855 a Antonio Duvergé, en 1861 a Francisco del Rosario Sánchez y en el camino a muchos más.

Las últimas palabras de Sánchez antes de su sacrificio, son muy claras: “Para enarbolar el pabellón dominicano fue necesario derramar la sangre de los Sánchez; para arriarlo se necesita también la de los Sánchez”.

Una acusación tan infamante contra los padres de la Patria como la de “traidores a la Patria”, tenía un propósito muy definido, así que después de quitarlos del medio, el “nacionalista” Pedro Santana perpetró la anexión y entregó la soberanía dominicana a España.

Huchi Lora
Dibujo: Wilson Morfe
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/el-primer-acusado-como-traidor-la-patria/autor/hoy/

martes, 13 de agosto de 2013

Frases célebres: Danilo Medina (9)

     Presidente Danilo Medina.

“Quiero que me escuchen bien: El oro que subyace en el suelo de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón es del pueblo dominicano. ¡De nadie más!”. 
+ Expresada en su discurso del 27 de febrero de 2013 ante la Asamblea Nacional.

Jeannelle Koss / Desde La República Dominicana

domingo, 10 de marzo de 2013

Frases célebres: Margarita Cedeño de Fernández (6)

                      Margarita Cedeño de Fernández, vicepresidenta de la República.

“La importancia de Sánchez Ramírez, entre muchos de sus roles, radicaba en su habilidad estratégica en la arena política”.
+ Expresada por la Vicepresidenta de la República al conmemorarse el 196 aniversario del nacimiento del patricio Francisco del Rosario Sánchez, en su cuenta de Twitter @margaritacdf.  Citado por Claudia Fernández Soto, para el listin.com.do.

Jeannelle Koss / Desde La República Dominicana

sábado, 9 de marzo de 2013

Francisco del Rosario Sánchez, padre de la patria



Sánchez, padre de la patria
“Cuando escuchen el nombre de Juan Pablo Duarte, persígnense, pero cuando escuchen el nombre de Francisco del Rosario Sánchez, arrodíllense”, decía a sus nietos don Virgilio -Cucho- Álvarez, ciudadano descendiente de restauradores. En un día como hoy sábado nació Francisco del Rosario Sánchez, padre de la patria, junto a Duarte y Mella,  en Santo Domingo, en 1817, y muere fusilado junto a otros 20 compañeros, el 4 de julio de 1861 por combatir la oprobiosa anexión de la República a la España de entonces. Es el único de los padres que fuera ejecutado vil y salvajemente.

Por ahora, nos limitaremos a señalar algunas de tantas opiniones, criterios, conceptos de intelectuales, historiadores, patriotas, sustentos biográficos sobre su vida, valentía y el patriotismo hecho hombre que Sánchez simboliza.

 Don Félix Mariano Lluberes, febrerista y patriota, proclamó: “Debe constar, para más gloria de este hombre insigne, que los colores y forma de nuestro glorioso pabellón, es obra suya, y el propio Sánchez escribió 17 años después en su manifiesto de enero 1861, al pronunciar: “Más, si la maledicencia buscare pretexto para mancillar mi conducta, responderéis a cualquier precio diciendo en alta voz, aunque sin jactancia, que soy la bandera dominicana.”

Sánchez, afirmamos, fue golpeado en su dignidad patriótica por intereses y antagonismos políticos, y su historia verdadera en su justa dimensión hay que continuar escribiéndola y ser conocida por las presentes y futuras generaciones.

El intelectual y amigo doctor Rudy Grullón, en su obra Apuntes Biográficos de los Padres de la Patria, refiere: “La masacre de Sánchez  y sus compañeros, alcanzó un grado de atrocidad, que el brigadier español Peláez la calificó de una escena sanguinaria, digna tan solo de un pueblo bárbaro, Sánchez murió con la frente en alto”.

Don Francisco Henríquez y Carvajal expresa: “Duarte, refiriéndose a Sánchez, habla de su muy querido amigo, Pina y Pérez lo califican como el mejor de sus amigos; es el más acendrado patriota y de su nombre que es inmortal, siendo Sánchez la única persona que, en vida de Duarte, recibiera tan grande honra de los labios del apóstol, al enterarse de la muerte de Sánchez, Duarte prorrumpe en amarga queja, diciendo: Si ha muerto, todo ha terminado”.

Don Américo Lugo escribe: “Francisco del Rosario Sánchez, fue en verdad, uno de los dominicanos más insignes y uno de los intelectuales de la época, su personalidad es genial, y son las resoluciones supremas que hacen de él, una  el creador de la República, la otra, el más glorioso mártir  de la historia de América”.

La profesora Socorro Sánchez, hermana del patricio, le dice al verdugo Pedro Santana, expulsada de su tierra inmediatamente junto a Balbina, esposa de Sánchez y su sobrino Papi, enviados a Saint Thomas lo siguiente: “Mi tía María Trinidad dio su sangre por la patria; quisiera yo que a mi se me presentara también la ocasión, para abrirme las venas y dar la mía, joven y fuerte por la santa Libertad”. ¡Salve padre de la Patria, tu nombre encarna la eternidad!
Domingo Porfirio Rojas Nina 
(rojas_nina@hotmail.com)
El Nacional
http://elnacional.com.do/opiniones/2013/3/8/153210/Sanchez-padre-de-la-patria

Honor y gloria a Francisco del Rosario Sánchez



Honor a Sánchez
Francisco del Rosario Sánchez, incluso mucho antes de morir, dio muestras de que por sus venas corría sangre de un patricio, de un hombre entregado a la causa del forjador de la República: Juan Pablo Duarte.

Un hecho que le dio carácter de irreversible a su decisión de mantener en alto su compromiso de luchar por la independencia nacional lo constituyó su entrada, a todo riesgo, por Haití.

Un capítulo que lo templó de valor cuando se comparó con la enseña tricolor.

Su muerte está ligada a una actitud que lo coloca a la altura de las circunstancias, ya que asumió responsabilidades que intentaron exculpar a sus compañeros, con el fin de salvarles la vida.

Murió fusilado; y esa muerte marcó de manera indeleble, uno de los capítulos más deleznables, oscuros y oprobiosos de la historia patria.

La independencia nacional  quedó rubricada con mucho dolor y sangre.

Eso lo demostró la valentía de Francisco del Rosario Sánchez, quien nació el 9 de marzo de 1817, para vivir una vida que ofrendaría, con 44 años, a la patria; y para que hoy los dominicanos seamos parte del concierto de naciones libres en el mundo.

Honor y gloria eterna al patricio Sánchez en el 196 aniversario de su nacimiento.


Editorial El Día
El Día

jueves, 7 de marzo de 2013

Bandera, padres de la patria y DLRD


Informamos a los asiduos visitantes a Desde La República Dominicana que, a sugerencia generalizada que realizara a sus compatriotas el destacado periodista y comunicador Miguel Guerrero en su columna "La Columna de Miguel Guerrero", en el diario elCaribe, en su artículo: Los colores de la bandera, sustituimos la imagen de Juan Pablo Duarte por la de los tres padres de la patria, como debe ser.


De igual manera hicimos lo propio con la bandera, estos son los colores oficiales del azul de nuestra enseña, no el azul marino que exhibíamos. Exhortamos a los demás colegas que estén cometiendo los mismos errores en que incurríamos a enmendarlos.

Desde La República Dominicana

viernes, 9 de marzo de 2012

El patricio Francisco del Rosario Sánchez



FRANCISCO DEL ROSARIO SÁNCHEZ: PERSONAJE DE LA HISTORIA
Francisco del Rosario Sánchez nació en Santo Domingo el 9 de marzo de 1817, en la casa No. 13 de la calle del Tapado, hoy 19 de marzo, hijo de Narciso Sánchez y Olaya del Rosario.

Por el año de 1838, junto a Juan Pablo Duarte y otros patriotas, recibió enseñanzas de filosofía del Presbítero Gaspar Hernández en la sacristía del convento de Regina Angelorum.

Al retornar de una misión patriótica en Los Llanos en el mes de julio de 1843, es perseguido por órdenes del General haitiano Charles Hérard, se reúne con Duarte y luego se oculta. Al salir Duarte subrepticiamente del país el 2 de agosto de 1843 para evadir la persecución haitiana, Sánchez esparció el rumor que había fallecido para despistar a los haitianos que querían apresarlo y desde su escondite guía el movimiento independentista hasta su feliz culminación el 27 de Febrero de 1844.

Sánchez es de los firmantes el 16 de enero de 1844, de la Manifestación de los Pueblos de la Parte Este de la isla antes Española o de Santo Domingo, sobre las causas de su separación de la República Haitiana, donde se resaltan los deseos de libertad.

Luego que Matías Ramón Mella disparara el trabucazo en la puerta de la Misericordia la noche del 27 de febrero de 1844, los patriotas se dirigieron a la puerta del Conde, lugar en el cual Sánchez izó la Bandera Nacional. Al formarse en la misma puerta del Conde una Junta Gubernativa Provisional, Sánchez es de sus integrantes y el 28 de febrero su firma encabeza un oficio que dicha Junta dirige al general de brigada haitiano Etienne Desgrotte, en contestación a correspondencia recibida de éste ese mismo día. Igualmente su firma aparece como integrante de esta Junta en el documento de capitulación de los haitianos del 28 de febrero.

El 9 de junio de 1844, al ser reorganizada la Junta Central Gubernativa por iniciativa de Juan Pablo Duarte, Sánchez preside la misma. Duarte había encabezado una acción militar para sacar de la Junta Central Gubernativa a los conservadores que propugnaban por el protectorado francés.

Cuando el general Pedro Santana preside la Junta Central Gubernativa a partir del 16 de julio de 1844, Sánchez, integrante de la misma, se niega a actuar en contra de Duarte. Posteriormente fue encarcelado y el 22 de agosto fue declarado por la junta presidida por Santana traidor a la Patria, junto a Duarte, Mella y otros patriotas y desterrado a perpetuidad con rumbo a Inglaterra, retornando al país en 1848, siendo nombrado Comandante de Armas de Santo Domingo por el presidente Manuel Jiménez.

Ejerció como Defensor Público desde 1849 a 1859 y son muchos los casos registrados que demuestran el gran conocimiento que tenía de leyes. Su bufete estuvo frente a la Plaza de Armas, actual Parque Colón.

Estando desterrado en Saint Thomas, Sánchez firma el 20 de enero de 1861 una manifestación dirigida al pueblo dominicano. En ella se opone a la anexión a España y hace fuertes críticas a Santana. En el misma dice: "he pisado el territorio de la República entrando por Haití, porque no podía entrar por otra parte ". Y adelantándose a los que pudieran criticarlo por esta acción "Si la maledicencia buscare pretextos para mancillar mi conducta, responderéis a cualquier cargo, diciendo en alta voz, aunque sin jactancia, que yo soy la Bandera Nacional ". 2

Producida la Anexión a España por Santana el 18 de marzo de 1861, a finales del mes de mayo de ese año, Sánchez penetró al territorio nacional desde Haití al frente de un grupo de patriotas armados, dirigiéndose él hacia El Cercado. En momentos en que la expedición marchaba con buenos pasos dentro del territorio nacional, llegó la noticia de que el gobierno haitiano, por presiones del gobierno español, había retirado su apoyo a los expedicionarios, razón por la cual la desmoralización cundió en sus filas. El general José María Cabral pudo retirarse a Haití y cuando el general Sánchez y sus hombres que comandaba hacía lo mismo, fue emboscado por un grupo al frente de los cuales se encontraba el general Santiago de Óleo. Sánchez cayó herido y fue hacho prisionero junto a 20 de sus compañeros y llevados a San Juan de la Maguana se les pasó un consejo de guerra el 3 de julio y fueron condenados a muerte, lo que se llevo a cabo en aquella ciudad al día siguiente 4 de julio de 1861.

1) José G. García, Compendio de la Historia de Santo Domingo, Tomo lll, Quinta Edición, Central de Libros, C. por A., 1982, p. 368.
Héctor Lachapelle Díaz
Mayor general (Ret.), Ejército Nacional (DEM)  
Académico Correspondiente Nacional Academia Dominicana de la Historia
Diario Libre / http://www.diariolibre.com/opinion/2012/03/09/i327264_index.html

miércoles, 9 de marzo de 2011

El patricio Francisco del Rosario Sánchez


                                       Francisco del Rosario Sánchez

El patricio Sánchez
El país conmemora hoy el 194 aniversario del nacimiento de Francisco del Rosario Sánchez; una fecha que cierra el calendario grande de las conmemoraciones patrióticas y los natalicios de los tres Padres de la Patria.

Independientemente de que Sánchez no estuvo desde el primer momento entre los trinitarios, se convirtió, luego de su ingreso al movimiento, en un trinitario de la confianza de Duarte; y poco tiempo después de iniciado el movimiento que culminaría el 27 de febrero con nuestra independencia, pasó a ser el segundo líder del movimiento.

Sánchez nació en Santo Domingo el 9 de marzo de 1817 y murió fusilado en San Juan de la Maguana, el 4 de julio de 1861. Eso significa que murió joven, a la edad de 44 años; y era muy joven –tenía 27 años-cuando se unió a Juan Pablo Duarte, a Ramón Matías Mella y los demás trinitarios en el proceso histórico que culminaría con la Independencia Nacional.

El día de hoy, grande en la historia, no es suficiente para recordar a Sánchez como fundador y prócer. La patria agradecida debe rendir permanentemente honor a este hombre que murió en la flor de su juventud abrazando los ideales más nobles por los cuales puede morir un ser humano. Gloria eterna a Francisco del Rosario Sánchez y la estirpe de hombres que junto a él nos dieron el país libre, soberano e independiente que tenemos.
Editorial EL DÍA
http://www.eldia.com.do/editorial/2011/3/8/47461/El-patricio-Sanchez

miércoles, 26 de enero de 2011

En honor a Juan Pablo Duarte


                                   Juan Pablo Duarte y Diez.

HONOR A DUARTE
Hay sucesos que se van encadenando a otros para dar paso a los acontecimientos que conforman las grandes historias, las grandes efemérides que celebramos; y el nacimiento de Juan Pablo Duarte es una de ellas.

 Sin ese hecho, que ocurrió el 26 de enero de 1813, a principios del siglo diecinueve, no podríamos predecir cuál sería el destino de los dominicanos.

Un destino que nació vinculado a ese nacimiento, a la sensibilidad social que desarrolló durante su corta estancia en España y que tradujo, ya de regreso a su país,  en una capacidad ideológica y de trabajo que culminó con la formación de hombres y mujeres con un pensamiento en armonía con los tiempos que vivíamos.

 Tenemos, gracias a ese hombre, un país libre, una independencia forjada a su sombra y con el apoyo de un conjunto de hombres y mujeres que ofrendaron lo mejor de sí para esa causa noble; y con el tiempo patriótica y valorada en su verdadera dimensión.

Justo al lado de Juan Pablo Duarte está la historia de otros grandes hombres: Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez. Sin ellos no habría Historia, no tendríamos lo que hoy llamamos un régimen de democracia, no viviríamos en libertad.

 Con él aprendimos a valorar las brillantes letras de su ideario: “Vivir sin patria es lo mismo que vivir sin honor”. Gloria eterna a nuestro patricio Juan Pablo Duarte.

Editorial El Día
www.eldia.com.do
http://www.eldia.com.do/editorial/2011/1/25/44254/Honor-a-Duarte

miércoles, 4 de agosto de 2010

Carta a Trujillo


                                     Rafael Leonidas Trujillo Molina.

                Américo Lugo.

Ciudad Trujillo, Distrito de Santo Domingo, 13 de Febrero de 1936
Generalísimo Rafael L. Trujillo.
Presidente de la República.
CIUDAD

Honorable Presidente:

En el discurso pronunciado por Ud. el 26 de Enero último al inaugurar el acueducto y el mercado de Esperanza, hace Ud. una afirmación que no puedo dejar pasar por alto, relativa al encargo que, a iniciativa de Ud. me fué propuesto por el gobierno dominicano y que, aceptado por mí, dió ocasión al contrato celebrado entre éste y yo en fecha 18 de julio de 1935, y en virtud del cual me he comprometido a escribir una nueva Historia de la Isla de Santo Domingo. Dicha afirmación es la siguiente: "Que Ud. me ha confiado el encargo de escribir, en calidad de Historiador Oficial, la historia del pasado y del presente".

Me veo en la necesidad de ocupar su elevada atención para manifestarle que no me considero historiador oficial ni obligado a escribir la historia de lo presente. No me considero historiador oficial, porque mi convenio excluye por naturaleza de toda idea de subordinación y debe ser cumplido exclusivamente bajo los dictados de mi conciencia. No recibo órdenes de nadie y escribo en un rincón de mi casa. Tampoco me considero historiador del presente, porque, por el contrario, la cláusula primera de mi contrato con el Gobierno Dominicano excluye de manera expresa el escribir la historia del presente.

Dicha cláusula dice así: "El doctor Américo Lugo se obliga frente al Gobierno Dominicano a escribir una obra intitulada Historia de la Isla de Santo Domingo, que constará de cuatro volúmenes en octavo, de cuatrocientas páginas, más o menos, cada volumen; la cual comprenderá el período comprendido entre los años 1492 a 1899, o sea desde el descubrimiento de la isla basta la última administración del Presidente Ulises Heureaux inclusive. A partir de esa fecha, el Dr. Lugo se obliga a hacer en su obra un recuento histórico de las demás administraciones". "Recuento" significa: Enumeración, inventario". En consecuencia, recuento histórico significa una enumeración de sucesos históricos; pero de ningún modo significa escribir la historia de dichos sucesos. Y un recuento es lo único a que me he obligado, a contar de 1899 o sea de la última administración del Presidente Heureaux. El título de historiador oficial carecía de sentido aplicado a un historiador del pasado.

No podría referirse sino a la persona nombrada para escribir la historia de la administración actual; y la historia de la administración actual está excluida de mi Contrato, con el Gobierno Dominicano, como lo está la de todas las demás administraciones públicas posteriores al 26 de julio de 1899. Yo manifesté al enviado de Ud. que mi deseo era y había sido siempre no escribir historia sino hasta el año 1886 solamente. Se me arguyó que mi historia quedaría muy atrás para los estudiantes; y en obsequio de éstos convine en alargarla hasta 1899 y en hacer un recuento o enumeración de sucesos históricos a contar de esa fecha, pero nada más.

A Ud. no podía sorprenderle que yo me negase a traspasar en mi historia, los linderos del siglo XX. Ud. recordará que en Marzo de 1934 Ud. me ofreció una fuerte suma de dinero para que yo salvara mi casa, a cambio de que yo escribiera la Historia de la Década, lo cual era proponerme que fuese su historiador oficial; y Ud. recordará así mismo que preferí perder mi casa, como efectivamente la perdí, contestando a Ud. en carta de fecha 4 de abril de 1934 lo siguiente: "Yo podría ser, aunque humilde, historiador, pero no historiógrafo... Creo un error la resolución de escribir la historia de la última década. Lo acontecido durante ella está todavía demasiado palpitante. Los sucesos no son materia de la historia sino cuando son materia muerta. Lo presente ha menester ser depurado, y sólo el tiempo destila el licor de verdad dulce y útil para lo porvenir. Todo cuanto se escribe sobre lo actual o lo inmediatamente inactual, está fatalmente condenado a revisión.

La administración del general Vásquez y la de Ud. sólo podrán ser relatadas con imparcialidad en lo futuro. El juicio que uno merece de la posteridad no depende nunca de lo que digan sus contemporáneos; depende exclusivamente de uno mismo. Aparte de estas consideraciones decisivas, yo no podría escribir ese trozo de historia por dos razones: la primera, mi falta de salud; la segunda, mi falta de recursos. Recibir dinero por escribirla en mis presentes condiciones, tendría el aire de vender mi pluma, y ésta no tiene precio".

No cabe en lo posible que quién escribió a Ud. lo que precede, acepte, ahora ni nunca, el cargo de Historiador Oficial. Aunque Ud. hubiera de alcanzar y merecer todo lo que se propone y dice en su discurso, de lo cual yo me alegraría por el bien que reportaría el país, yo no sería su historiógrafo. No puedo serlo de nadie. Un historiógrafo o historiador oficial huele a palaciego y cortesano, y yo soy la antítesis de todo eso. No soy ni puedo ser sino un humilde historiador de lo pasado, y sólo como tal me he obligado con el Gobierno.

Un historiador oficial es un historiógrafo, y la diferencia que hay entre simple historiador e historiógrafo ha sido magistralmente expuesta por Voltaire en su "Diccionario Filosófico", vocablo "Historiografía", en donde dice: "Este título es muy distinto del título de historiador. Se llama historiógrafo en Francia al hombre de letras que está pensionado. Es muy difícil que el historiógrafo de un príncipe no sea embustero, el de una república adula menos, pero no dice todas las verdades. En China los historiógrafos están encargados de coleccionar todos los títulos originales referentes a una dinastía... Cada soberano escoge su historiógrafo. Luis XIV nombró para este cargo a Pellisson. . . "

También se debe a mi exclusiva iniciativa la cláusula séptima del referido contrato del 18 de julio de 1935, cláusula que se refiere a la cesión de 5.000 ejemplares al Gobierno Dominicano. Esta no me exigió nada; pero yo no hubiera aceptado su oferta de escribir una historia sino a condición de ofrecer, a mi vez, la manera de reembolsar ampliamente la cantidad de dinero que costase escribirla y editarla. Es mi firme voluntad, sean cuales fueren las condiciones en que yo escriba mi Historia; poner desinteresadamente mi obra, por algún tiempo, a disposición del Estado.

He aceptado escribir una nueva historia de Santo Domingo a pesar de mi poca idoneidad por la razón capital expresada en 1932, en mi introducción al curso oral sobre historia colonial, cuando digo: "El efecto más doloroso para nosotros de la decadencia de la isla ha sido que, desde entonces, la historia de ésta quedó enterrada en los archivos coloniales; y allí está y estará hasta que la rescate de la noción que la conciencia nacional va creando de sí misma y tan poco a poco como lo requiere el hecho de que la formación de la conciencia nacional depende del conocimiento de la historia patria".

Cuando Ud. me propuso escribirla, envió a decirme que Ud. consideraba que prestaría un servicio eminente a las generaciones futuras aportando su concurso para que yo la escribiera, y yo acepté, por mi parte, el escribirla, con el único pero elevado propósito de contribuir, siquiera modestamente, a la formación de la conciencia nacional, que todavía no existe pero acepté teniendo cuidado en evitar, como se vé en las cláusulas primeras y séptima de mi contrato, que nadie pueda erróneamente figurarse que pertenezco a la farándula que sigue a Ud. como sigue a todos los potentados de la tierra, tratando de medrar a cambio de lisonjas.

Creo que, en honor a la verdad, si Ud. hubiera podido tener a mano y compulsar el contrato que he celebrado con el Gobierno Dominicano, no se habría expresado en la forma en que lo hizo, atribuyéndome un cargo que no tengo y una obligación que no me corresponde. Creo también que aunque Ud. me haya tratado muy poco, me conoce lo bastante, como me conoce todo el país, para saber que yo no me puedo consentir en verme uncido a ningún carro triunfal.

La virtud y la ambición son en principio incompatibles. Los vencedores no tienen entrada franca en mi cristianizado espíritu. Los que la tienen son los pobres y los humildes. "Los humildes serán ensalzados y de los pobres es el reino de los cielos", dice el Evangelio. En cuanto a los grandes triunfadores, éstos pertenecen a la historia: ella se los entrega a la posteridad, y la posteridad ha de juzgarlos. No se puede formar Juicio histórico contemporáneo sin violar la jurisdicción de ese tribunal misterioso y supremo.

Yo no tengo "una mentalidad erudita". Sólo tengo ideas claras y rectitud de corazón. No he estudiado nunca por la simple curiosidad de saber, sino, conforme a Aristóteles, para ser bueno y obrar bien. En este sentido creo que la lectura de la historia es una suprema lección de moral. Es injustificado el desdén hacia la historia del pasado. No hay pasado obscuro. La obscuridad sólo está en nosotros. Es del pasado de donde viene siempre la luz con que vemos hoy con el espíritu las cosas, sencillamente porque no puede venir del porvenir.

El porvenir sería tan obscuro como la muerte, si no fuera porque la luz de lo pasado es tan potente que permite prever ciertos acontecimientos de un futuro próximo. Y la ciencia difícil del mando es la eminencia sobre la cual la historia proyecta con más claridad la luz. Aunque la marcha de la humanidad sea progresiva, el hombre de Estado debe abismarse en la contemplación de lo pasado, porque éste es raíz, tronco y savia de los frutos del presente, sin los cuales éste se marchitaría y se secaría como rama arrancada del árbol.

Antes de elaborar sucesos históricos es indispensable estudiar los sucesos realizados por las generaciones anteriores. Ellos son la experiencia de la vida; ellos suministran las reglas y modelos. Y de modo singular necesita el político el conocimiento del pasado de su pueblo, porque ese pasado es la cantera de los materiales apropiados para la fábrica de una obra política verdaderamente nacional. La índole de un pueblo no puede estudiarse sólo en su generación viviente.

En política ninguna solución es fácil; ningún error es teórico. Las disposiciones legislativas de un pueblo, aunque sean científicas; son perturbadoras cuando no respondan a sus necesidades, a su situación, opiniones y creencias. Lo que se llama reconstrucción nacional debe hacerse de acuerdo con lo pasado: la reconstrucción contra el pasado es pura ideología; es lo mismo que si para reparar un edificio, se prescindiese de él.

Los más grandes, guiadores de sociedades y de ejércitos han medido sus pasos por la lección de la historia y acuñado sus hazañas en este acerado y finísimo troquel. Los mejores reyes y capitanes de Grecia y Roma y del mundo se criaron y formaron en el regazo de la historia, y aún algunos magistralmente la escribieron. La almohada de Alejandro era la Iliada junto con su espada; César puso al lado de la suya sus admirables Comentarios; y Napoleón, en sus reflexiones sobre la campaña del Magno Macedonio, nos revela su atento y profundo estudio de lo pasado.

El rey Alfonso el Sabio, el hombre más culto del siglo XIII, escribió la Historia de España para enseñar al pueblo español sus orígenes; también escribió la del suyo el profeta Moisés, mientras lo guiaba a la tierra prometida; y Mahomet el Conquistador leía y fundaba escuelas mientras combatía. La excelsitud no se improvisa. Las grandes acciones exigen poderoso y cultivado entendimiento, y necesitan ser puestas, antes de ser realizadas con audacia, bajo el signo de la prudencia, virtud suprema del que manda y rige pueblos y que sólo se acendra en la lección atenta de la historia.
La actual generación dominicana es precisamente, en mi pobre concepto, la más desgraciada de cuantas han hollado con su planta el suelo de la isla sagrada de América.

Débese ésto a la Ocupación Americana, que fue escuela de cobardía y envilecimiento, debilidad y corrupción, y cuya acción depresiva y deletérea destruyó la energía del carácter, la seriedad de la palabra, la vergüenza en el obrar, dejando, a la hora de la Desocupación, un pueblo muelle, despreocupado y descreído sobre esta tierra de acción y de fé, que fué almáciga de héroes desde los primeros tiempos del descubrimiento del Nuevo Mundo y que dió a éste, en el siglo XIX, un príncipe de la libertad en Francisco del Rosario Sánchez.

Los poderes públicos deben estimular en nuestra juventud el florecimiento de aquellas energías de que dieron alta prueba Meriño frente a Santana, Luperón frente a España, Emiliano Tejera frente a Báez, Luis Tejera frente a la tentativa filibustera de 1905, y, frente al desembarco de los norteamericanos en San Pedro de Macorís, Gregorio Urbano Gilbert. Es menester buscar al historiador dominicano que más se asemeje a Tucídides, para que evoque en toda su épica belleza el proceso glorioso de esta república nuestra durante la Anexión y riegue con la corriente y declaración de los sucesos antiguos los modernos, a fin de vigorizar la debilitada cepa del presente.

Mi creencia, cada vez más arraigada, de que el pueblo dominicano no constituye nación, me ha vedado en absoluto ser político militante. No he sido, dentro de los términos de mi país, ni siquiera alcalde pedáneo. En una serie de artículos publicados en 1899 y reproducidos luego en "A Punto Largo", he escrito lo siguiente: "Gobernar es Amar". "Son, a mi ver, más compulsivos para el político que para el sacerdote los deberes de humanidad, dulzura, piedad y tolerancia, porque lo más grave de la ley es como afirma San Mateo. el juicio, la misericordia y la fé.

Para mí la cuestión no es dispensar el bien y el mal como las divinidades antiguas, sino hacer el bien; es no adoptar resoluciones que no estén cimentadas en la rectitud del corazón, es dar al pueblo toda su personalidad enérgica y viril, fortificando diariamente su espíritu en el rudo ejercicio de la libertad, que es el único que produce los caracteres enérgicos que forman las naciones y mantienen independiente al estado de toda dominación extranjera; es proporcionar, no la educación meramente intelectual que sólo sirve para aumentar las filas de los peores auxiliares del poder, sino la que fecundiza, extiende y vivifica la libertad jurídica, hasta el punto de producir la libertad política, que es la verdadera libertad; es poner fuera. de todo alcance los derechos del ciudadano y reducir al mínimum necesario los de los poderes públicos, es finalmente, consagrarse al bien público con perfecto desinterés material e inmaterial, amar la pobreza y practicarla, despreciar el aplauso en absoluto, adoptar sólo los medios que justifiquen la nobleza de los fines y acuñar la paz en las palabras, en las medallas, en los actos y en las almas.

Suplico a Ud. dispensarme por haberle distraído de sus importantes ocupaciones, y espero que Ud. no tendrá inconveniente en reconocer, como es de estricta verdad y justicia, que no estoy encargado de escribir la historia del presente, sino la del pasado hasta el 26 de Julio de 1899, y que lo único a que estoy obligado, respecto del presente es a hacer una enumeración de los sucesos históricos a contar de 1899, todo de conformidad a mi contrato con el Gobierno Dominicano, de fecha 18 de julio de 1935; y que es conforme a este criterio que debo continuar escribiendo la Historia de la Isla de Santo Domingo.
Soy de Ud. Honorable Presidente, con sentimientos de la consideración más distinguida.
AMÉRICO LUGO
Marihal / Desde La República Dominicana

jueves, 21 de enero de 2010

Juramento de los Trinitarios


                         Sánchez, Duarte y Mella.

En el nombre de la santísima, augustísima e indivisible Trinidad de Dios Omnipotente, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la Separación definitiva del gobierno haitiano, y a implantar una República libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará República Dominicana, la cual tendrá su pabellón tricolor, en cuartos encarnados y azules, atravesados con una cruz blanca. Mientras tanto, seremos reconocidos los Trinitarios con las palabras sacramentales: "Dios", "Patria" y "Libertad". Así lo prometo ante Dios y el mundo: si lo hago, Dios me proteja, y de no, me lo tome en cuenta, y mis consocios me castiguen el perjurio y la traición, si los vendo.


Marihal / DLRD