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viernes, 16 de junio de 2017

Elevado déficit de credibilidad


El camino de la reelección está cerrado
Esta semana Felucho Jiménez dijo que el presidente Danilo Medina le dijo que dijera a los medios, para que ellos le dijeran a la gente, que él dijo que no procuraría una nueva reelección.Ese enmarañado juego de palabras, casi un trabalenguas, refleja lo complicado que pudiera ser hoy la malaventura de montar un intento para volver a comprar una reforma constitucional y tratar de que el presidente Medina pudiera reelegirse.

Hay quienes creen que el Presidente pone el tema para que se hable de eso, y que toda cáfila de oportunistas y vividores empiecen a hacerle coro.

Sostienen, los que así piensan, que mientras el presidente Medina mantenga en la prensa una campaña continuista que lo presenta cada día como un Dios que lo resuelve todo, aunque aquí no hay un solo problema social resuelto, sigue acariciando la idea de seguir, y seguir, y seguir...

Porque parece que el presidente Medina y sus asesores brasileños no terminan de internalizar la magnitud de la crisis en que el mandatario está metido.

El doctor Vincho Castillo, para que se tenga una idea, está convencido de que la corrupción de Odebrecht es el tiburón podrido que decía Medina había que tragarse para embarcarse en un proyecto reeleccionista. Y que el Presidente está indigesto.

Como si todo le saliera mal al grupo en el poder, la maniobra política montada con Jean Alain Rodríguez y Francisco Ortega, ha devenido en una caricatura de administración de justicia.

Así porque periodistas de la talla de Juan Bolívar Díaz y Marién Aristy Capitán han advertido que en el mismo expediente que se dice armó Rodríguez y manejó Ortega para apresar y enviar a los imputados a Najayo, están las informaciones para que fueran procesados y juzgados los responsables de recibir los sobornos, y obtener o compartir las ganancias ilícitas de las sobrevaluaciones que se produjeron entre 2012 y la fecha de hoy.

Entre esas sobrevaluaciones se cuentan los 900 o mil millones de dólares que se denunció se produjeron en la contratación de las plantas de Punta Catalina.

El Gobierno navega sobre una crecida mar de falta de credibilidad que se le acentúa por el escándalo Odebrecht, y la presión política y social para que le ponga fin a la corrupción y la impunidad acumulada en una larga retahíla de escándalos sin castigo.

Se recordará que al ser juramentado como candidato presidencial en 2015, Medina juró ante el pueblo y ante Dios que no volvería a repostularse. Dicen que a sus allegados les pide que le lean los labios, para que vean que esta vez no va.

Pero sea que jure ante Dios con los dedos en cruz sobre su boca, que pida le lean los labios, o lo mande a decir con Felucho, el problema del Presidente es que padece de un elevado déficit de credibilidad, ya insuperable.

Que el Presidente no sueñe, que no alucine: el camino de la reelección está cerrado, y más le vale a él y a sus asesores emplear sus mejores energías en prepararse a entregar el poder el 16 de agosto de 2020, sin mayores consecuencias.


Nelson Marte
Periodista
elCaribe

lunes, 23 de enero de 2017

Narcoestado en República Dominicana


Villoria: el Gobierno controla las calles o tendrá un narcoestado
El principal problema de la República Dominicana en estos momentos es el tema de la seguridad pública, según el experto Manuel Villoria, quien entiende que el Gobierno tiene que recuperar el control de las calles si no quiere que el narcotráfico y el crimen organizado permeen completamente el sistema.

Tras resaltar que el problema de la seguridad va mucho más allá de la inseguridad ciudadana y el miedo a un atraco, Villoria aseguró que el país debe tener mucho cuidado porque si no controla las fuerzas de seguridad corre el riesgo de que el dinero del narcotráfico controle las voluntades.

“El tema de la corrupción cuando tú no lo detienes es ese: que llega un momento en el que si lo conectas con el crimen organizado, el sistema se te viene abajo”, sostiene Villoria al tiempo de poner el ejemplo de México, donde ya había corrupción institucionalizada y violencia y, al llegar el crimen organizado, se dio un salto cualitativo mucho más peligroso: el Estado dejó de controlar la realidad.
Cuando esto sucede, advierte Villoria, el Estado pierde su papel y se pierde el futuro del país. “Está ya camino de lo que llamamos los estados fallidos. Esa sería la tragedia más grande de un país: ser un Estado fallido, como Somalia. Es el momento en el que tú has perdido el control de la realidad”, señala al tiempo de apuntar que hay estados mexicanos, por ejemplo, en los que el Gobierno no controla ya nada.

“No es capaz de controlar la calle, de definir políticas, porque todo está ya permeado por los intereses del narcotráfico y el crimen organizado. Es lo que no puedes permitir porque entonces te has cargado el Estado”, sostiene.

Aunque resalta que la República Dominicana todavía no ha llegado a ese punto, Villoria señala que es el camino que está tomando. Para evitar que la situación vaya a más, indica, lo primero que tiene que hacer el Gobierno es cambiar la Policía Nacional, darle la vuelta completamente.
“La corrupción está ahí. La Policía pide sobornos. Pero además que la Policía no solo pide sobornos: es que la Policía organiza sus propios grupos criminales para atracar. Y es que la Policía ya se pone al servicio del narcotráfico y es que el narcotráfico es el que Gobierna este país si te descuidas. Ese es el drama de este país”.

Controlar eso, sin embargo, no será posible sin darle a los agentes del orden un salario que les permita tener una calidad de vida digna, así como también una educación en valores. Para lograr esa instrucción, puntualiza Villoria, los policías deben permanecer tres años en la academia para que salgan con otra forma de pensar y ver la vida.

Corrupción. Para controlar la corrupción, además de tener el dominio de la seguridad pública, se necesita contar con un Poder Judicial fuerte y una administración de carrera profesionalizada.
“Hay algunas instituciones que o las mejoras o es muy difícil que esto funcione: una es el Poder Judicial. Si tú no tienes una judicatura bien preparada e independiente, dispuesta a meter en la cárcel al Presidente si se pone por delante, hay algo mal”, resalta Villoria al tiempo de indicar que el que el Poder Judicial esté supeditado al partido de Gobierno es una tragedia.

Uno de los problemas básicos del país, sostiene Villoria, es que hay un sistema que incentiva la corrupción. “Los desincentivos prácticamente no existen. Si yo tengo la oportunidad de corromperme y ganar mucho dinero, ¿por qué no hacerlo?”, dice al destacar que en algunos países la gente no se corrompe por vergüenza social mientras que en otros por miedo a la ley.
En República Dominicana, sin embargo, donde no hay vergüenza social ni miedo a la ley, se necesita un sistema judicial que funcione. “Si tú la haces la tienes que pagar o si no esto va a ser muy difícil”.
Otro de los obstáculos que hay en el país es que, cuando hay un caso de corrupción, al final todo colapsa y el sistema impide que las instituciones y las leyes que se han creado para estos casos funcionen.

También hace falta institucionalización. “Aún así el país mejora pero es muy lento. Pero todo está sostenido como en hilos. Es decir, hay un Gobierno que quiere, hay personas implicadas; el problema es que no sabes si mañana cambia este Gobierno y vuelves a diez años para atrás”.
Para evitar que eso suceda, dice Villoria, la única fórmula es implementar modelos de profesionalización del sector público: “un modelo meritocrático en el que tú tengas ahí gente que va a estar 20 años y que asume los valores de la institución y trabaja en función de esos valores”.
Avances. Villoria dirige el Máster de Alta Dirección Pública desde el 16 de junio del 2006. Gracias a ello, conoce bien nuestra realidad. Al preguntársele si en este tiempo el país ha cambiado, él afirma que sí.

“Ha habido un enorme cambio de leyes nuevas muy relevantes. En términos de normas sí podemos decir que ha habido una adaptación al sistema propio de democracias avanzadas. Se ha elaborado la ley de procedimiento, la ley de régimen jurídico, se modificó la Constitución, se estableció la ley del servicio civil, la ley de transparencia… en fin, yo creo que si uno analiza normativamente el país ha avanzado mucho”.

En cuanto a la implementación y el respeto de estas leyes, Villoria tiene sus dudas. Por ejemplo, destaca que el tiempo que está tardando la implantación de la ley de servicio civil es excesivo.
“Las normas de procedimiento muchas veces no se cumplen. El esfuerzo en el área de contrataciones está siendo enorme pero al mismo tiempo los intentos de huir de los controles también están ahí. El problema de fondo es que las leyes funcionan cuando hay una sociedad que tiene una cultura de la legalidad asentada y si no hay una cultura de la legalidad asentada las normas funcionan mucho peor”, señala el experto.

Para que las leyes surtan su efecto, sostiene Villoria, es indispensable que la gente las asuma y las defienda, así como también que lo hagan los propios gestores de esas leyes. “La sociedad quiere un país mejor, vivir con bienestar material, libertad, pero para ello tiene entender que tiene que defender sus derechos y defender sus sueños; eso implica sacrificarse cívicamente, estar dispuesto a luchar por tus derechos, a trabajar por tu país”.

Lograr esto implica vencer la desconfianza, creer en que el esfuerzo individual servirá de algo. “Esa desconfianza produce ese colapso, ese problema de acción colectiva. Todos esperan que los demás se muevan, que algún día todo cambie, pero mientras tú no te muevas es difícil que las cosas cambien”.
A pesar de la inercia de la sociedad, sin embargo, Villoria afirma que hay algo mucho más preocupante: la responsabilidad de los gobernantes y funcionarios. Y es que, si ellos no cumplen con lo que deben, la lucha está perdida.



Marien Aristy Capitán
Hoy

jueves, 5 de enero de 2017

Domingo 22 de enero, a las 10 de la mañana


Por Odebrecht, pongamos voz a la indignación
Tiene pocos días. Pero nació agitado. Viviendo uno de los últimos capítulos de la telenovela de acción más comentada de los últimos tiempos, protagonizada por John Percival Matos y Brayan Félix Paulino, el 2017 llegó con la promesa de ser intenso: con él, al parecer, no habrá tiempo para el aburrimiento.

Son muchas las teorías y conjeturas que se han desprendido sobre ese hecho. Pero, ¿nos quedaremos anclados en este caso? Aunque muchos quieran que así sea, porque así no se les toca, es evidente que no podemos darnos ese lujo.

Hoy toca pensar en la corrupción y la impunidad; en todas las fortunas que se han gestado en la oscuridad, robándonos muchas oportunidades y la tranquilidad. Es hora de reclamar contra ese el abuso y, por supuesto, contra uno de los peores escándalos que sacude al mundo: el de Odebrecht.
A pesar de que el Gobierno ha optado por el silencio y la justicia podría hacerse la caprina desquiciada, dándole largas para ver si olvidamos, estamos ante un gran hurto: son US$92 millones los que Odebrecht pagó en sobornos para conseguir los contratos de 17 obras que valen más de RD$200,000 millones.

Además de los sobornos podría haber una tremenda sobrevaluación. Por ello, tenemos que gritarle a las autoridades que exigimos justicia. ¿La cita? La marcha que tendrá lugar el domingo 22 de enero, a las 10 de la mañana (partirá desde la Máximo Gómez con 27 de Febrero y terminará frente al Palacio Nacional, bajando por la Doctor Delgado). Acudir a esta convocatoria, hecha por varias organizaciones sociales, es una obligación: es ponerle voz a nuestra indignación.


Marien Aristy Capitán
Hoy

sábado, 17 de diciembre de 2016

Mentiras tras mentiras y más mentiras


Burla y mentira van cuesta abajo
Sin sorpresas serían descargas moradas que hablen de un clima navideño con “rumba abierta para baile” o de un “año nuevo dizque colmado de esperanzas”.

El pasado sábado quien escribe anduvo con varios  directivos  de la Fundación Testimonio, la ruta “in situ” seguida en Estero Hondo por los héroes que desembarcaron en 1959.

Existe un contraste abismal entre la Raza Inmortal y los grupos politiqueros que desde hace décadas han hecho y deshecho de todo y cualquier cosa en este país.

Como hace 43 años de la fundación del PLD, prefiero dejar a los lectores que saquen sus íntimas conclusiones sobre la siguiente prédica de Juan Bosch:

“Los dominicanos saben muy bien que si tomamos el poder no habrá un peledeísta que se haga rico con los fondos públicos; no habrá un peledeísta que abuse de su autoridad en perjuicio de un dominicano; no habrá un peledeísta que le oculte al país un hecho incorrecto o sucio o inmoral”.

Cualquier marchante morado puede publicar que Bosch se equivocó “medio a medio” con tales palabras.

 Igualmente, cualquier dirigente morado puede calificar de invento el informe de PISA sobre la educación en RD, que deja desnuda las falacias acerca de una llamada “revolución educativa”.

 También siguen cuesta abajo megaburlas y mentiras publicitadas sobre la pobreza y otras expresiones del presente dominicano retratado en el artículo de Marien Aristy Capitán, columnista del diario HOY.

 Para que cualquier dirigente morado defienda la “seguridad ciudadana” en su gobierno, solo debe desmentir este párrafo del periodista Claudio Acosta publicado en HOY:

“Baní arde de indignación. Dos de sus hijos, HOMBRES SERIOS y DE TRABAJO, como coinciden en describir vecinos, amigos y familiares al taxista Rubén Darío Díaz Pimentel; y el mecánico Tirson Antonio Báez Mejía, fueron asesinados a mansalva, según versiones  de testigos,  por una patrulla de la Policía, que ha querido enmascarar el crimen de sus agentes con el desacreditado expediente del ‘intercambio de disparos’ y la acusación infame de que mató a dos delincuentes  que se proponían asaltar a un conocido comerciante de la zona”.


Raúl Pérez Peña (Bacho)
Pancarta
Listín Diario

jueves, 8 de diciembre de 2016

Pasándose por el forro la ley y el orden

        El dueño de Danilandia.

Bajo la bendición danilera, la ley es papel sanitario
Tres meses de cacareo extremo se fueron ayer al carajo. Poco importaron esas “cuartillas” impresas y virtuales que se gastaron en los llamados hechos por la Cámara de Cuentas, el ministro José Ramón Peralta y las organizaciones que aspiran a que la institucionalidad deje de ser, algún día, una quimera en este mal llamado país.

Mucho menos surtió efecto la tajante advertencia hecha por Gustavo Montalvo, el hombre duro de Palacio, quien hace 23 días advirtió que el día 1 de este mes quedarían fuera del Gobierno aquellos funcionarios que no hubiesen depositado su declaración jurada de bienes el 30 de noviembre para cumplir, aunque de forma muy tardía, con la Ley 311-14.

Es imposible calcular las notas publicadas desde septiembre para recordarle a más de 6 mil funcionarios que violaban la ley al no depositar su declaración jurada de bienes el 16 de septiembre, es decir, 30 días después de haber asumido su cargo.

A pesar de todo lo que se ha jodido con el tema, Danilo Medina tiene los timbales de decir que los 4,388 funcionarios que aún incumplen la ley “a lo mejor ni saben que tenían que hacer declaración jurada”. Por ello, ordenó que se reúnan con esos infractores para que cumplan con su deber y, en caso de no hacerlo, no cobrarán el día 24. ¿Sacarlos automáticamente de nómina como había dicho Montalvo? No, ya eso no sucederá.

La bendición de Danilo a los deudores no sorprende. El, que olvida cuanto le conviene, transfiere su amnesia a los suyos y se pasa por el forro una ley que, usada como papel sanitario, establece que no hacer la declaración es una falta grave y se sanciona con la cancelación.


Marien Aristy Capitán
Hoy

domingo, 6 de noviembre de 2016

Aquí, donde todo es posible, nada se puede dudar


La amnesia del poder: de Danilo al Procurador
Con el nacionalismo por bandera y una dignidad a prueba de fuego, el presidente Danilo Medina se envalentonó para enfrentar al embajador James Brewster y exigió que le demuestre los casos concretos de corrupción que podrían alejar las inversiones norteamericanas que estarían interesadas en venir al país.

Tras oír a Danilo, confieso que me dio un ataque de risa. ¿Cómo es posible que haya olvidado temas puntuales como la sobrevaluación de las plantas de Punta Catalina, el soborno en la compra de los aviones Tucano (que involucra a legisladores de su partido), los escándalos de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) desde Félix Bautista hasta Miguel Pimentel Kareh (recordemos el suicidio de David Rodríguez García), el caso de Inapa, el desastre en la inversión del 4% (con estafa en compras de solares y otras bellezas) y el lío en la construcción del Darío Contreras?

Imagino que, dada su carga de trabajo, Danilo tiene tanto oficio que su memoria se ha ido a pique y olvidó esas cositas. Él, sin embargo, no es el único que padece la amnesia del poder: hace unos días el procurador Jean Alain Rodríguez aclaró que invirtió ocho millones de pesos en Morosos, S.R.L antes de ser funcionario y que la empresa está inactiva, tal como consta en su declaración jurada del 2012, donde se aprecia que la empresa data del 2009. Lo que olvidó aclarar el Procurador es por qué en su declaración de este año dice que la empresa tiene RD$8,558,139 (medio millón más) y que la inversión fue hecha en septiembre del 2016. ¿Será que invirtió más y se le olvidó? Aquí, donde todo es posible, nada se puede dudar.


Marien Aristy Capitán
Hoy

viernes, 2 de septiembre de 2016

Fiesta con el Estado: ¡nunca comer fue tan rico!


¡Qué bueno es vivir comiendo de la burocracia!
El aroma lo inunda todo. Las especies, en una mezcla casi lúdica, se unen para crear un plato único, especial, que todos quieren probar. Al hacerlo, siempre piden más: cada bocado, delicioso, sacia sus espíritus y les hace soñar. Nunca comer fue tan rico.

Aunque en teoría todos deberíamos poder probarlo, este guiso está reservado para unos pocos: los que están muy cerca del chef, ese que quita y pone ingredientes a su antojo y, en ocasiones, hasta desvirtúa las recetas originales. ¿Qué importa si al final se cubren las apetencias y los comensales son muy felices?
Sazonado con hojas de dinero, toques de arribismo político, una pizca de clientelismo y gotas de nepotismo, el Estado es el alimento más delicioso. ¿Cómo ser de otra manera cuando tiene muchas más proteínas que el sector privado? ¿Quién no quisiera un trabajito que pague RD$500 mil mensuales por estar en una comisión? Tal vez, si no me sobrara vergüenza, hasta yo.

Nadie, salvo los que pagamos los grandes bacanales burocráticos sin darle una probadita siquiera a la comida, se queja de salir millonario del Estado. ¿Qué importa que haya tantos que no tengan qué comer o que pasen dificultades por culpa de un salario mínimo que no les deja vivir decentemente?

El Estado existe para que unos pocos hagan de él una fiesta. Con él se pagan favores políticos y se crean plataformas para perpetuarse en el poder. No es casualidad que haya tantas instituciones absurdas y que, incluso, hacen la misma función que tienen los ministerios de los sectores que rigen o, supuestamente, regulan. ¡Qué bueno es vivir comiendo de esa burocracia! ¡Buen provecho!


Marien Aristy Capitán
Hoy

viernes, 1 de julio de 2016

Vendiendo sueños con su puto disco rayado

Ese disco rayado que suena en Palacio Nacional
Gira una y otra vez. El sonido es el mismo pero a nadie parecería importarle. Su destino es volver a sonar. Nunca se detiene. Parece cosa de locos. Pero no lo es: cual si se tratara de un viejo disco de 45, con su delgada aguja surcando esas curvas que se dejan tocar con suavidad, escuchamos siempre lo mismo. República Dominicana se repite todo el tiempo y, con ella, los argumentos bailan al ritmo del vals del ridículo.

Con la pena de ser como ese disco de 45 que sólo tiene un par de melodías, y casi pidiéndole al reloj que no marque las horas para que la cordura no me abandone por completo, hoy tengo que volver la vista a las declaraciones del portavoz de la Casa de Gobierno, Roberto Rodríguez Marchena, a quien le parece que el debate sobre subir tal impuesto o no muchas veces es mediocre. ¿Será que para sus bolsillos, acostumbrado ya a las mieles del poder, hablar de impuestos es una tontería?

Alguien debería decirle al señor portavoz que los que trabajamos no estamos dispuestos a seguir pagando la sinrazón gubernamental: ¿con qué valor, cuando gasta RD$4,882,111 al mes en una entelequia como la Comisión Ejecutiva para la Reforma del Sector Salud (CERSS), el Gobierno habla de reforma fiscal?
Peor aún es oír que insiste en decir que el Gobierno tiene una mirada “más abarcadora” sobre la seguridad ciudadana, apelando a la seguridad del empleo, la salud, la educación y los negocios. ¿Se estará volviendo loco? Mientras él teoriza intentando vender sueños con su puto disco rayado, los delincuentes nos están matando. ¿Las patrullas mixtas? Bien, gracias, pero no funcionan.


Marien Aristy Capitán
Hoy

viernes, 24 de junio de 2016

Acaso piensan que seguiremos pagando su derroche?

              Marien Aristy Capitán.

Un pacto vestido con los timbales gubernamentales
Lo disfrazan de necesidad nacional. Envían mil notas de propaganda, a través de altoparlantes gubernamentales que hastían de tanto repetir sus mentiras, y ofrecen declaraciones en cuanto programa se presta o se cobra para ello.

¿Cuánto dinero gastan para hacernos creer las fábulas que rodean a ese pacto fiscal que no es más que otra treta que busca sacarnos el dinero para continuar su fiesta de despilfarro?                                                                                
Mientras Roberto Rodríguez Marchena tiene el descaro de decir que el pacto se necesita para buscar recursos para enfrentar la delincuencia, el Ministerio de Hacienda tiene el tupé de gastar RD$35,640,359 por concepto de compras menores, casi todas banales, en cuatro meses: de febrero a mayo. 

El gasto es indignante: RD$2,437,045 en una fiesta del “Día de la Integración”, RD$1,521,374 en la actividad del Día de las Madres, RD$672,600 en 1,200 souvenirs con chocolates/dulces para empleados por el Día de la Amistad, RD$447,976 en tres partidas de plantas y arreglos florales, RD$494,834 por un taller de coaching para cuatro empleadas y RD$644,280 en 700 souvenirs con estuche de maquillaje, entre otros más.

A eso se suman los RD$22,552,118 de compras menores de Contraloría, cuyos gastos son igual de bellos: los RD$3.3 millones en bonos de Centro Cuesta Nacional, los RD$325,000 en 50 arreglos de rosas y lirios y los RD$107 mil en comprar manteles son suficientes para enojarse.
Ante la desvergüenza del Gobierno, un pacto fiscal sólo puede justificarse por los grandes timbales de sus funcionarios. Si fueran honestos, ahora callarían. ¿Acaso piensan que seguiremos pagando su derroche? Bájense de esa nube, carajo.


Marien Aristy Capitán
Hoy

jueves, 14 de enero de 2016

Aún lo estamos esperando: señor Presidente

      Marien Aristy Capitán. Art by Marihal

¿Dónde está lo que nunca se ha hecho, Danilo?
Aquella promesa quedó grabada en nuestras almas cual si fueran piedras talladas. Sus palabras calaron hondo porque creímos, con fe ciega, que él sería distinto. Necesitábamos, después de habernos decepcionado tanto, confiar. Y lo hicimos.

Hoy han pasado casi cinco años desde aquel día. Corría el verano del año 2011 y Danilo Medina, apenas candidato presidencial, aseguraba que en su Gobierno haría lo que nunca se ha hecho.

A casi cuatro años de mandato (y casi anotándose para otros cuatro) vemos un Presidente que cumplió con el 4%, nos entregó un 911 y cae de sorpresa por los campos para acercarse a la gente y ofrecer financiamientos que no siempre se han dado. Más allá de eso, sin embargo, es lo mismo que los demás: simple creador de ilusiones que hace soñar.

Vale recordar la forma tan absurda y brutal en la que murieron la profesora Gioconda Milagros Pérez y su bebé de siete meses para decir que las cosas siguen igual que antes: fue asesinada, como Vanessa Ramírez Faña en el 2006, por un celular. ¿Dónde quedó lo nunca se hizo en materia de seguridad? Aún lo estamos esperando: señor Presidente, sepa que vivimos con miedo.

Además esperamos que se haga algo en materia de transparencia y corrupción.

Y no, no hablen de veedurías porque en la práctica no servirán para detener nada. Bien lo demuestra el caso de la OISOE, que ha sido callado y olvidado porque a nadie le conviene que se hable demasiado. También están lo del Darío Contreras, que pasó sin pena ni gloria; lo de las subastas, las sobrevaluaciones, la reforma fiscal y otras bellezas.

Al final las promesas… promesas son. Olvidemos.


Marien Aristy Capitán
Hoy

viernes, 4 de diciembre de 2015

Las 5,779 palabras de James -Wally- Brewster


El gran pecado de Wally: decir nuestra verdad
Sus palabras no fueron más que un espejo. Doloroso y triste, su discurso desnudó nuestra realidad en cada oración. Por ello, aunque no era a él a quien correspondía decirlo, causó roncha en muchos sectores.

Leer las 5,779 palabras que James -Wally- Brewster promunció ante la Cámara Americana de Comercio el miércoles pasado me dio duro. Aunque no dijo nada que no supiéramos, impacta que haya hecho una radiografía tan clara de todos nuestros males: habló de corrupción y sobornos, de fraudes, de trata y prostitución, de abuso en los precios, de la delincuencia y de la discriminación hacia la mujer, los miembros de la comunidad GLBTI y los dominicanos de ascendencia haitiana.

Cada cosa que él citó tiene su ejemplo. Si hablamos de la justicia encontramos una letrina en la que confluyen la corrupción, los sobornos, los fraudes y, por qué no, la prostitución (no sólo quien vende su cuerpo se prostituye); mientras que si queremos ver una muestra de la delincuencia y la inseguridad veamos el caso de Otto Viloria, quien fue tiroteado por ladrones cerca de la UASD.

Pasando a la discriminación que sufrimos las mujeres y la comunidad GLBTI vale quedarse con la frase que el eminentísimo Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez le dedicó a Brewster para confirmar que están latentes: “como esposa que es de un señor, que se ocupe de la casa”. Homofóbico y misógino, el arzobispo muestra que el machismo está tan arraigado en nuestra sociedad que convierte a gays en señoras y nos dice que somos esclavas del hogar. Por suerte Dios nos ve de otra manera. Para él quien peca es quien excluye y maltrata.


Marien Aristy Capitán
Hoy


NOTA DLRD : De Capitán a General. 
A la señorita o señora Marien Aristy, en reunión extraordinaria del personal de este blog por  votación unánime la hemos ascendido de Capitán a General. Todavía no nos atrevemos a colocarlo en su firma pero queríamos ponerlo en conocimiento de nuestros visitantes

viernes, 27 de noviembre de 2015

Hay que ser muy cínico


Danilo: no nos desees una paz que no nos das
Las imágenes duelen. Ver cómo los policías arremeten contra un grupo de gente que protestaba en calma, con la dignidad y el compromiso como únicas armas, es una afrenta contra la democracia, esa que nos garantiza el derecho a la protesta, a circular, a reunirnos y a expresarnos, así como también a que se respete nuestra integridad personal.

Lo que pasó el martes pasado es inaceptable en un lugar que se precia de ser un país que respeta los derechos humanos y la Constitución. Cada agresión fue un regreso a la represión y a los tiempos en los que la violencia se ejercía sobre todos, sin ninguna distinción de edad ni de género.

Lo más paradójico es que el atropello se cometió para “limpiar” la zona y que el presidente Danilo Medina pudiera llegar a encender el arbolito de Navidad del Palacio. Pero, ¿de qué Navidad hablamos cuando se irrespeta a los ciudadanos? Navidad es sinónimo de amor, respeto y tolerancia y eso es lo último que nos ofrece el jefe de Gobierno.

Hay que ser muy cínico para permitir que se atente contra la gente y luego desearle, sobre todo, “mucha paz y mucha salud al pueblo dominicano, que lo pasen en familia, tranquilos, y que el próximo año sea un año de mucha dicha y prosperidad para todos”.


El Presidente decía eso justo después de haber permitido que se atentara contra la paz y la salud de quienes protestaban frente a la Oisoe. Al cuestionarle sobre ello, además, respondió de forma burlona, demostrando que el tema ni siquiera le importa. Así, ¿cómo pretende que creamos en él? No se puede.


Marien Aristy Capitán
Hoy

jueves, 5 de noviembre de 2015

La palabra ha muerto


Danilo Medina: durmiendo en los tules del silencio
La palabra ha muerto. El silencio la abrazó, acunándola con delicadeza, y la dejó postrada en una cama de tules invisibles. Muchos fueron a despedirla. Otros esperan que vuelva a la vida. Pero, ¿puede regresar aquello que jamás ha existido? ¿Se puede lograr lo que se resiste a ser?

Así, como algo que ha muerto o que no ha vivido jamás, es la intención de comunicarse del presidente Danilo Medina: él, devoto fiel del silencio, se aleja cada vez más de la prensa. ¿Entenderá que, al callar, olvidaremos todo lo que le necesitamos preguntar?

Hace un par de días el súper ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, explicaba el silencio presidencial con el argumento de que elegimos al Presidente para gobernar, no para hablar. Para hablar, señalaba, están los ministros.

Sin olvidar que muchos ministros se han contagiado con el virus del silencio, Peralta debería entender que hay preguntas que sólo Danilo puede responder y que está en la obligación de hacerlo: él es un servidor público y como tal tiene que darle explicaciones a la ciudadanía cuando así se le requiera.

¿Cómo es posible que hayan llegado al punto de encerrar a los periodistas en los salones de las actividades para que nadie se le acerque al Presidente? Eso es un abuso.

Está claro que Danilo no quiere hablar porque es más cómodo mandar notas de prensa, llenas de propaganda barata, que exponerse a que le cuestionen. Es más bonito, lo sé, dormirse sobre los tules del silencio, creando una atmósfera celestial, y soñar con que todo está bien y con que todos nos creemos sus cuentos. Ya veremos quién despierta primero.



Marien Aristy Capitán
Hoy

jueves, 22 de octubre de 2015

Ayer se volvió a repetir la historia


Pueden archivar sus casos, pero no son inocentes
Queremos creer. Incluso por momentos, en un mero arrebato de romanticismo, soñamos con algo que se asemeje a un país. A veces nos parece que esa República Dominicana real es posible y que hacemos, en la medida de nuestras responsabilidades, algo para ayudar a que así sea.

Entonces viene la bofetada que, como de costumbre, nos sacude y nos obliga a entender que vivimos en una quimera: los políticos lo han diseñado todo para estafarnos, una y otra vez, y salir muy bien librados de ello. Ay, Leonel Fernández, ¡qué grande te diste conformando los tribunales y cuánto nos ha pesado -y nos pesará- tu elección!

Ayer se volvió a repetir la historia. Don Félix Bautista, sonriente por su triunfo, pasó a engrosar la lista de los exfuncionarios que han salido del Gobierno con inmensa fortuna sin tener que probar de dónde la han sacado. Pero, aunque su caso ha sido archivado, nunca podrá hacer galas de su inocencia: no la probó porque no llegó a juicio de fondo. Es como el caso de Víctor Díaz Rúa: victorias que saben a nada.
Si la justicia existiera en la República Dominicana ambos debieron, al menos, ir a juicio de fondo. Es como el caso del alcalde Félix Rodríguez Grullón, quien también recibió su divino “no ha lugar”.

Aunque ninguna de estas decisiones nos sorprendió, porque para algo eligen a los jueces indicados, es triste comprobar una y otra vez que aquí no existe la más mínima voluntad de juzgar los casos de corrupción. El Estado, a causa de ello, es ese botín que van a robar sin que nadie les ponga obstáculos. ¡Qué impotencia saber que trabajamos para engrosar la lista de millonarios! ¡Y cuánta rabia da!


Marien Aristy Capitán

jueves, 24 de septiembre de 2015

Qué equivocados están!


El silencio: un arma de doble filo que mata
Cual si fuésemos una sarta de idiotas amnésicos que nunca recordarán nada y dejarán pasar sin más, las autoridades dominicanas (gubernamentales y municipales) juegan a callar. No importa de qué hablemos o qué nos interese saber: la consigna, en todo momento, es callar.

A veces, sin embargo, por aquello de que la prensa jode demasiado, usan la técnica del mareo: se adjudican responsabilidades unos a otros y todo queda en la más absoluta nada. ¿Quién pierde? El ciudadano, cuyos problemas no se resuelven.

Uno de los ejemplos más obvios de esto es el del zoológico de Moca: Medio Ambiente se limpia las manos, aunque es su responsabilidad, y dice que Educación lo convertirá centro de educación ambiental. Mientras Carlos Amarante Baret afirma que construirán dos aulas. ¿Cuándo lo hará? ¿Salvarán a los animales? Nadie lo dice. Tampoco sabemos qué piensa Roberto Salcedo sobre el deterioro de El Conde o Juan de los Santos sobre el abandono de su municipio.

Pero para marear de verdad está la gente de Palacio. Ahora, para hacer el trabajo de los periodistas más emocionante, no permiten que salgan de los lugares antes que el presidente Danilo Medina. ¿Qué buscan con eso? ¿Es que nadie se puede acercar al gran “mecenas” que nos gobierna? ¿Qué temen? ¿Qué no quieren que le pregunten?

Ay, cuánto aman los peledeístas el silencio. Tal vez crean que, al asirlo con fuerza, podrán evitar que la gente piense. ¡Qué equivocados están! El silencio siempre es un arma de doble filo y, generalmente, mata.


Marien Aristy Capitán
Hoy

jueves, 10 de septiembre de 2015

Santo Domingo a través de los ojos de una turista


Santo Domingo, una víctima de nuestra desidia
Esta semana ha sido dura para mí. Santo Domingo me ha puesto a prueba. Con una amiga española que visita el país por primera vez he tenido que pensar dónde llevarla, qué recomendarle, cómo explicarle lo que somos y qué hacemos. ¡Qué duro ha sido descubrir, en el proceso, que el Distrito Nacional y la provincia son grandes víctimas de nuestra desidia!

¿Cuántas veces hemos pasado cerca de El Conde o hemos recorrido la Arzobispo Nouel sin darnos cuenta de que los edificios se caen a pedazos a pesar de que en algunos de ellos hay gente viviendo? ¿Cuántas otras hemos recorrido la avenida Anacaona sin fijarnos en lo tenebroso y oscuro que está nuestro Central Park? O, ¿no hemos detenido a ver lo mal que está el Malecón? ¿Imaginamos cómo acosan a los turistas en Boca Chica o en la zona colonial?

Confieso que he pasado mucha vergüenza. Es duro decirle a alguien que vaya a algún lugar, sin saber cómo está porque hace tiempo que no vas o porque cruzas sin fijarte en ello, y que regrese preguntándote por qué le has enviado a un sitio que se ve tan mal.

He tenido que reconocer que he olvidado recorrer mi ciudad. El olvido ha sido tal que pienso en ella como lo que fue y no acierto casi en nada: fuera de los centros comerciales y los restaurantes sólo he pegado con la Catedral que, tristemente, no se podía visitar.

Ver Santo Domingo a través de los ojos de una turista es doloroso. Descuidada y abandonada, con un tránsito caótico que demuestra nuestro lado más animal, está muy lejos de ser ese cálido lugar que quiere recibir 10 millones de turistas.


Marien Aristy Capitán
Hoy

viernes, 4 de septiembre de 2015

Creen que somos idiotas?


No somos tontos útiles… todos vemos qué pasa
Abres cualquier página. Sientes que los titulares se burlan de ti. Te incomodas. Respiras hondo. El periódico no tiene la culpa. Pero te indignas. Y te preguntas: ¿es que los funcionarios entienden que somos una sarta de tontos útiles que no ven la realidad?

Esta semana vimos cómo los jefes de la Policía y de la Amet, junto a Felucho Jiménez y Monchy Fadul, quisieron tomarnos por pendejos. A ellos se les une el Gobierno que, en su intento de mostrar a RD bajo un sol radiante, reproduce un artículo que “demuestra” que la inseguridad ciudadana es producto de nuestra paranoia (el mismo día que salen los anuncios, ¿por coincidencia?, matan al ganadero Rubén Darío Almonte para robarle).

¿Cómo se entiende que el general Nelson Peguero Paredes, de la PN, no opine en torno a la denuncia de que Ezequiel Guzmán Brito (Batatica) habría sido ejecutado porque “yo no me encontraba en ese momento en ese lugar? ¿Cómo dice el general Frener Bello Arias, de la Amet, que la dotación de Puerto Plata -la del lío con Alfonso Crisóstomo (alias El Querido)- fue removida por “cambios rutinarios”?

También sorprende que Monchy Fadul, ministro de Interior, asegure que la Policía es buena y que sólo hay algunos antisociales: ¿olvida que en todo gran asalto/asesinato participan agentes?; y que Felucho Jiménez, de Refidomsa, afirme que el precio de los combustibles no baja porque no compramos el crudo de Texas (US$45.99 el barril), sino una mezcla de México (US$40.66) y otra de Venezuela (US$36,48 el crudo). ¿Será que Felucho olvida que hay Internet o, como los demás, cree que somos idiotas?


Marien Aristy Capitán
Hoy

jueves, 13 de agosto de 2015

Le importa al Gobierno la vida de la gente?


El 5% o cuando el Gobierno se olvida de la vida 
Gente amontonada en los pasillos por falta de camas; hospitales en huelga con médicos que reclaman porque no tienen equipos con los que trabajar y gente que muere porque no se le puede dar la atención que necesita. ¿Hay, acaso, una expresión mayor de crueldad cuando el Gobierno gasta muchísimo dinero en burocracia barata y en botellas?

Sí, que a pesar de que el sector Salud esté casi agonizante, tal como lo plasman continuamente los medios, el ministro administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, descarte que se le otorgue el 5% del Producto Interno Bruto (PIB) bajo la premisa de que la presión tributaria no alcanza para ello.

Al oírlo, recordé muchas cosas: a esos diplomáticos con altos salarios que no van a sus destinos y hacen una vida muy pública en Santo Domingo, las carteras con abultadas nóminas paralelas cuyos funcionarios trabajan directamente en los despachos de los ministros y los altísimos viáticos y viajes pagados para congraciarse con gente que no está cumpliendo ninguna función para el ministerio que le invita, entre otras tantas.

Gastos como estos hay muchos. Vale con aplicar aquel famoso plan de austeridad, que sólo quedó en las palabras, para encontrar el dinero que necesita Salud. Es hora de que el Gobierno controle también los derroches de vanidad que persisten en muchos ministerios y gaste en lo que tiene que gastar. Los ciudadanos no podemos permitir que Peralta diga que no hay con qué darle la salud a los dominicanos. De hacerlo, estaríamos diciendo tranquilamente que la vida de la gente no nos importa.


Marien Aristy Capitán
Hoy

jueves, 25 de junio de 2015

No es justo echar a quienes han pasado toda su vida en nuestra tierra


Sin la sentencia 168-13 esto no estaría pasando
Escandalizados, todos pedimos hoy la cabeza del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, y nos unimos en defensa de la nación. Nos molesta, como tiene que ser, que a alguien se le ocurra sugerir un boicot contra el turismo dominicano sólo porque hemos decidido que ha llegado el momento de regularizar la migración.

Nadie puede criticarnos por pretender que los extranjeros que viven en la República Dominicana lo hagan de manera legal. Tampoco que repatriemos a quienes no han puesto al día sus papeles.

El problema, sin embargo, no es precisamente ése. Lo que se nos critica, con mucha dureza, es que terminado el plazo del Plan de Regularización deportemos también a los dominicanos despojados de la nacionalidad con la sentencia 168-13.

“Las recientes acciones en la República Dominicana contra los dominicanos descendientes de haitianos son deplorables. Rezamos por la igualdad y la justicia”, tuiteó De Blasio el día 21.

Como De Blasio, Human Rights Watch se pronunció contra la expulsión de los hijos de haitianos que nacieron en República Dominicana. Y es que muchos, a pesar del proceso de nacionalización, aún no tienen sus documentos.

Aunque República Dominicana tiene todo el derecho de mantener en su territorio a quien quiera, debe tener cuidado cuando se trata de gente que ha nacido en el país: no es justo echar a quienes han pasado toda su vida en nuestra tierra. Lo que se nos pide es, precisamente, eso: no tratar a los desnacionalizados igual que a los inmigrantes ilegales. Sus estatus no son comparables. Separemos ambas cosas.


Marien Aristy Capitán
Hoy
Dibujo: Wilson Morfe

jueves, 12 de marzo de 2015

Estaremos frente a la decadencia total?


Bienvenidos a la nueva tierra de los impensables
Un impensable ha llegado detrás de otro. Primero nos tocó ver el inusitado circo que se ha gestado alrededor de la llamada, las acusaciones y la llegada de Quirino Paulino Castillo y después nos sacudió la noticia del asesinato de Victoriano Santos Hilario, viceministro de Energía y Minas y presidente del PLD en Cotuí, quien fue ultimado en el interior de su propia residencia.

Pensar en ambas cosas desconcierta. ¿Cuándo en República Dominicana se podría pensar que veríamos a un exnarco acusando a un expresidente y que ello derive en aclaraciones que no aclaran porque tampoco se sabe si en realidad corresponde o no aclarar? ¿Gestado o no por alguien más? Eso nunca lo sabremos pero marcará un antes y un después en algo (aunque no sabemos bien en qué será).

Sin entrar en consideraciones de ningún tipo, hacía tiempo que el escándalo no se cernía a tales niveles sobre nuestra sociedad. Mucho menos que, en aras de una defensa, haya sectores que busquen ensuciar a todo el que se encuentren por delante. ¿Estaremos frente a la decadencia total? Eso parecería, la verdad.

El homicidio de Santos Hilario nos dice, además, que seguimos tocando fondo. Escabroso, vuelve a mostrar que el sicariato no es una moda pasajera: llegó para quedarse. Esta vez, sin embargo, la víctima era muy relevante a nivel social: era un funcionario y un dirigente del partido oficial. ¿Qué pudo haber hecho para que le mataran así? Descartado el móvil del robo, cualquier conjetura hace de este crimen algo muy grave. Tanto que quisiéramos creer, aunque suene cruel, que se trató de un asesinato con matices personales. Sería menos terrible.

Marien Aristy Capitán
Hoy