HAY DOS BÁVAROS, EL HOTELERO Y EL PUEBLO: ÉSTE ES EL BÁVARO LOCAL
2 - El alto costo de la vida es insufrible, la especulación de los comerciantes raya en la locura, es una competencia a muerte para ganar el trofeo de quién es el más abusador y especulador.
3 - Los servicios públicos son de los más deficientes de la media isla, con excepción de la energía eléctrica; la que es la más cara del país y por eso posee un récord nacional.
4 - La delincuencia es excesivamente preocupante. Comienza con las autoridades judiciales, pasa por los policías y militares y termina con la afluencia de todos los pillos nacionales e importados que pululan sus aceras y calles.
5 - Los cazafortunas que se agolpan aquí no tienen miramientos para timar a inversionistas, visitantes y pobladores en todas las área comerciales existentes.
6 - Es lo más parecido a un sistema feudal, donde la industria hotelera internacional son los reyes y todos los demás los esclavos.
7 - La calidad de los sitios de diversión, restaurantes, bares, discotecas, etc., es irritante; ofrecen servicios deficientes, malos productos con precios astronómicos.
8 - La prostitución asquea. Niñas de 13, 14 y 15 años venden sus cuerpos por centavos. Es la mayor concentración de la prostitución nacional, con su secuela de delitos, violencia y propagación de enfermedades venéreas (ETS).
9 - Las drogas pululan por doquier. Abiertamente en las calles y casas de este sitio turístico, ante la mirada indiferente de las autoridades judiciales y policiales.
10 - La industria de la construcción, los bienes raíces, alquiler de propiedades, abogados, etc. es un timo de principio a fin. Una sarta de especuladores, timadores, fulleros, mentirosos y ladrones se apretujan en esta pequeña localidad. Se cuentan por centenas los emprendedores y empresarios que han perdido fortunas por las pirañas y envidiosos que moran en Bávaro. Los responsables de esta calamidad han sido las autoridades oficiales que lo único que les interesa es lucrarse de los beneficios de la industria turística, por lo que pronosticamos terminará como Puerto Plata, quebrada.
John Goodman / Desde La República Dominicana








