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miércoles, 10 de julio de 2019

No sabía que estábamos en guerra

                           Monchy Fadul, ministro de Interior y Policía.


DEFENDER LA PAZ

El Gobierno, a través de un comunicado dice que “defenderá la paz” a toda costa.
No sabía que estábamos en guerra; que grupos terroristas amenazan con colocar bombas en vehículos públicos, el Metro, universidades y parques; que Haití había decidido invadirnos, ni que las tensiones con Estados Unidos estaban tan ácidas.

No vi ni leí el llamado de los partidos a una huelga nacional indefinida hasta que el presidente Danilo Medina desistiera de sus pretensiones reeleccionistas, ni que Leonel Fernández llamara a movilizaciones violentas en todo el territorio, o que un general quisiera “casarse con la gloria” llamando al pueblo a las armas.

Qué el Gobierno defenderá la paz. ¿La paz de quién? ¿La paz de los funcionarios, amigos y relacionados de los reeleccionistas? ¿La paz de los que quieren modificar la Constitución para “perpetuarse” en el poder en contra de la voluntad del pueblo expresada en más de 15 encuestas que dicen que el 70% de la población la rechaza?

Nadie, que yo sepa, está atentando contra la estabilidad política, económica y social del país que no sea el propio Gobierno al pretender continuar en el poder más allá de lo que manda la Carta Magna. Quien atenta contra la precaria paz del país es Danilo que está inhabilitado por la Constitución, no Leonel. El que militarizó el Congreso con más de tres mil policías y militares, fuertemente armados, hasta con metralletas de alto calibre, dispuestos a disparar y matar, no fue Leonel, fue Danilo en su condición de “comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

Interior y Policía dice que “el Gobierno cumplirá con serenidad el mandato constitucional de defender la paz pública y el libre tránsito, así como proteger las vidas y los bienes de los ciudadanos”. No entiendo. El ministro Monchy Fadul dice que hará cumplir el mandato constitucional, para lo que políticamente le conviene, para lo demás no. Me pregunto: ¿Acaso la Constitución de Monchy no es la misma que le prohíbe a Danilo reelegirse? ¿La Constitución de Monchy no es la misma que establece el derecho a la protesta y al libre tránsito? ¿No fueron esos los derechos que justamente les fueron negados a los que libremente y en paz protestaban frente al Congreso? ¿O es que hay dos Constituciones: una que da derechos a particulares y otra que se los quita a las mayorías? De verdad, no entiendo.

La Constitución que conozco dice que el “Presidente o la Presidenta de la República podrá optar por un segundo periodo constitucional y no podrá postularse jamás al mismo cargo ni a la vicepresidencia de la República”. En el 2015 tras los acuerdos con Leonel Fernández el presidente Danilo Medina dijo en un discurso a la nación, que estaba de acuerdo: dos mandatos y nunca más, como en Estados Unidos.


Juan Taveras Hernández

miércoles, 24 de mayo de 2017

Todas las condiciones están dadas para un cambio


El PRM debe encabezar oposición
La pregunta no es: "¿Qué hace la oposición?"; la pregunta es: "¿Existe una oposición en el país?". Y si existe, ¿dónde está, qué hace, a qué se dedica?

El Partido de la Liberación Dominicana está en su peor momento, lleno de contradicciones, sin calidad moral para hablar de honestidad y transparencia, con un gobierno débil y un presidente ciego, sordo y mudo, atrapado en las redes de sus mentiras, perdiendo popularidad vertiginosamente sin que las falsas visitas sorpresas ni la prensa con sus bocinas estruendosas puedan impedirlo.

El gobierno se cae a pedazos. El partido que lo sustenta está desarticulado y dividido, mientras la crisis económica avanza generando incertidumbre en los sectores productivos y descontento en la población que desconcertada observa cómo aumenta el desempleo, el costo de la vida, la inseguridad ciudadana y la corrupción.

En medio de ese panorama desolador para el pueblo que sufre y padece los embates de la crisis, cabe preguntarse: "¿Por qué la oposición, si existe más allá de las notas y las ruedas de prensa, no aprovecha esos factores para ganarse un espacio cada vez mayor en la sociedad sin tener que ocultarse detrás de las organizaciones no partidarias?".

En la "oposición” actual hay de todo. Desde los asépticos revolucionarios, que rechazan a los “partidos del sistema”, que no quieren unidad con nadie ni con ellos mismos, hasta los conservadores, derechistas y oportunistas que buscan un pedazo del pastel del Estado. Y están, lógicamente, los tradicionales que pese a todo siguen ocupado los primeros planos políticos del país  entre los que se destacan el Partido Revolucionario Moderno, último desprendimiento del otrora poderoso PRD, el PRSC dividido una y otra vez, el Quisqueyano Demócrata, sin fuerza real, entre otros que no sacan ni “una gata a mear”, pero que creen lo contrario.

Dos partidos, el PLD y el PRM, ocupan los primeros lugares; el PRM al parecer no se ha dado cuenta del compromiso y la responsabilidad  que tiene frente al país a pesar de contar con dirigentes y líderes de mucha capacidad y experiencia, fraguados en las luchas por más de 50 años.

El PRM pierde tiempo en una lucha extemporánea por la nominación presidencial sin antes fortalecerse y organizarse, disciplinándose y dándose una filosofía ideológica que en el accionar cotidiano lo diferencie del resto.

La miopía política es imperdonable en el PRM. Sus dirigentes saben lo que tienen que hacer, pero por alguna razón que ignoro no lo hacen. Lucen temerosos, como si tuvieran mucho que perder y nada o poco que ganar en la lucha por sacar al PLD  del poder.

Todas las condiciones están dadas para un cambio. Pero no se producirá solo. El PLD no caerá del árbol a menos que los tumben. No es un mango bajito que pueda cogerse con las manos. Esa fruta está en el “cojollito” protegido por la estructura y los recursos del Estado incluyendo guardias y policías, armados y corrompidos dispuestos a lo que sea para mantener sus privilegios.

La oposición política no puede ser el Movimiento Verde ni Participación Ciudadana o Institucionalidad y Justicia. El PRM, que el gobierno querrá destruir de un modo o de otro, no debe temer ni ocultarse detrás de la sociedad civil para actuar políticamente. Sociedad civil y oposición no se contraponen, pero el papel de uno y de otro es diferente.

¿Qué hace la oposición en momentos en que el PLD se desarticula y el gobierno se cae a pedazos? Pregúntenle al PRM. Ese partido tiene dos figuras fundamentales: Hipólito Mejía y Luís Abinader. Basta con que se pongan de acuerdo firmando un pacto a mediano y largo plazo que garantice la unidad y la selección de los candidatos, incluyendo el presidencial, sin traumas.  Logrado ese objetivo, solo tendrán que echar hacia adelante y enfrentar al PLD.

El país no termina en el 2020, ni en el 24. No hay que pelear por una candidatura a tres años de las elecciones. Dejen que las manecillas del reloj sigan girando mientras se forja un frente opositor único sobre la base de un programa de gobierno de transición en el entendido de que la tarea principal de todos es sacar al PLD del poder no importa los sacrificios personales o grupales que haya que hacer.


Juan Taveras Hernández (Juan TH)

viernes, 21 de abril de 2017

Frases célebre: Juan TH (21)


"La gente está harta de Danilo, de sus mentiras, de su demagogia, de su cinismo y de sus cuentos de camino que a nadie entretienen. (Nadie le cree aunque diga verdad en unos casos)".

+ Expresada por el comunicador Juan TH en el diario el Nacional, en su artículo: Reflexiones de Semana Santa.


Juan Santos / DLRD

domingo, 9 de abril de 2017

Claro de luna para "El más caro"


No espero nada
Lo sabía! ¡Lo supe siempre! ¡Ningún candidato, ningún presidente de la República le ha salido más caro al pueblo dominicano que Danilo Medina!

¡Dos veces presidente! ¿Pero a qué costo económico, ético y moral? ¿Cuánto hemos pagado para hacerlo presidente de la República? ¿A cambio de qué? ¿Qué hemos recibido por la inversión extraordinaria que hemos hecho? ¿Clientelismo? ¿Paternalismo? ¿Mentiras y más mentiras? Corrupción, impunidad. Endeudamiento. Déficits, inseguridad ciudadana.

Se calcula que la primera elección de Danilo le costó al Estado más de 50 mil millones de pesos, sin contar lo que ahora nos dicen que entregó la constructora brasileña Odebrecht. El déficit generado estuvo por los 200 mil millones de pesos, para el hombre de “el cambio seguro”, para los desfalcadores del erario, para aquellos que debían ir a la cárcel por corruptos.

Tan seguro fue el cambio para ellos que todos están en sus casas, en los mejores puestos del partido y del gobierno disfrutando de sus inmensas fortunas. La impunidad ha sido el resultado del borrón y cuenta nueva iniciado el 16 de agosto del 2012 y que aún se mantiene.

El costo de la reelección, con Odebrecht incluida, es incalculable, sobrepasó la primera “elección” a juzgar por el uso de los recursos del Estado, el endeudamiento de la muy parcial Junta Central Electoral que dejó una deuda de aproximadamente dos mil millones de pesos y del nefasto Tribunal Superior Electoral que le asignaron una “victoria” desde el primer boletín de un 62% y la mayoría de senadores, diputados, alcaldes y regidores.

Las informaciones que nos llegan desde Brasil -¡Siempre desde Brasil!- sobre los sobornos de Odebrecht, más de 92 millones de dólares, las sobrevaluaciones de las obras construidas y en construcción, como las plantas de Punta Catalina y el financiamiento de las campañas electorales nos hablan de un entramado mafioso internacional con serias y graves imputaciones en la República Dominicana.

En países como Colombia, Perú, Panamá y Brasil el Ministerio Público ha demostrado independencia, apego a la ley, voluntad y coraje sometiendo a la justicia a los implicados y ordenando el apresamiento de personas muy importantes.

En el país, en cambio, el Ministerio Público está atado de pies y manos por el poderoso partido de gobierno que controla desde su Comité Político, el poder Ejecutivo, el Congreso, la Justicia y gran parte de los medios de comunicación, incluyendo las “bocinas”.
Joao Santana firmó un acuerdo de delación que fue homologado.

Ha cantado “claro de luna” señalando los países donde intervino por disposición de Odebrecht financiando campañas electorales que le darían a la empresa grandes beneficios.


Juan Taveras Hernández (Juan TH)

miércoles, 5 de abril de 2017

Una cleptocracia que destruye todo a su paso


Partido único y ley de partidos
El Partido de la Liberación Dominicana no debió volver al poder jamás tras la experiencia del periodo 1996-2000 que fue un verdadero desastre con la corrupción campeando en todas las esferas del Estado, además de la incompetencia en el manejo de la cosa pública. Tan malo fue ese gobierno que el pueblo lo sustituyó.

El gobierno del Partido Revolucionario Dominicano, que encabezó Hipólito Mejía, debió descabezar al PLD sometiendo a la justicia y encarcelando a sus principales líderes y despojarlos de los bienes adquiridos fruto del tráfico de influencia y la prevaricación. Elementos había de sobra para terminar con la peste morada. Aunque se hizo el intento, faltó voluntad y coraje.

Pero el PRD no ha sido nunca un partido unificado con planes a corto y largo plazo. El PRD ha sido por años la suma de las ambiciones personales y grupales que le han impedido coherencia ideológica y propósitos estratégicos. El gobierno de Hipólito también lo era del presidente del Senado y de la Cámara de diputados, del presidente del partido, muchos de los cuales se dedicaron a torpedear o impedir las políticas públicas del mandatario.

Además de la crisis bancaria, que costó al país más del 20% del PIB, otros elementos, como la desunión y el proyecto reeleccionista que, como ha señalado autocríticamente el propio Hipólito, fue una “metida de pata”, impidieron que el PRD se mantuviera en el poder.

La cosa es que el PLD volvió al poder, pero con el propósito de no abandonarlo nunca más. Sus dirigentes principales, Leonel, Danilo, diseñaron un plan que consistía en apoderarse de todas las instituciones del Estado bajo el mando de un grupo reducido (Comité Político) que, utilizando todos los recursos se convertirían en el grupo económico más grande y poderoso de la nación.

Para evitar contratiempos, era necesario liquidar la oposición, lo cual lograron comprando y destruyendo prácticamente, primero al Partido Reformista, luego al otrora poderoso PRD. Las bases del PLD quedaron aniquiladas con los programas de asistencia sociales, las nominillas y otras prebendas. ¡El PLD se adueñó del país corrompiéndolo!

No hay una institución estatal que no gire a su alrededor, que no controle. En los hechos el PLD es un partido único. La democracia en sus manos es una caricatura, una farsa que sólo sirve para legitimar la continuidad de un gobierno ineficaz y corrupto que ha elevado la deuda externa a niveles inimaginables con sus consecuencias devastadoras en el futuro cercano.

Juan Taveras Hernández (Juan TH)

jueves, 23 de marzo de 2017

AMP: ¡Lo sabíamos!


Asociación de malhechores políticos
Uno de los fundadores del Partido de la Liberación Dominicana, miembro  del Comité Político, funcionario del gobierno, Félix Jiménez (Felucho),  ha revelado que los miembros de ese importantísimo órgano de dirección (una especie de Soviet Supremo) que controla el Estado en su conjunto, sabían sobre la sobrevaluaciones de la empresa brasileña Odebrecht en nuestro país.

A juicio del dirigente político lo importante no son los “92 milloncitos de dólares” que se pagaron en sobornos, lo más relevante son las sobrevaluaciones, que no han sido investigadas ni cuantificadas.

El senador de la Vega, ingeniero civil Euclides Sánchez dijo que hace más de cinco años le expresó a Temístocles Montas, miembro del Comité Político y ministro durante los cuatro mandatos del PLD, su preocupación por la evidente sobrevaluación de las obras que construye Odebrecht.

Fernando Fernández, del Comité Central, ex director de Aduanas, y quien fuera hombre cercano al presidente Danilo Medina durante muchos años, ha dicho barbaridades sobre el partido y el gobierno involucrándolos en actos de corrupción relacionados con Brasil.

La ex vicecanciller, diputada durante varios periodos y  ex dirigente del PLD Minou Tavárez Mirabal aseguró que era un secreto a voces entre los legisladores que el dinero para la reelección del presidente saldría del contrato otorgado a Odebrecht para la construcción de las plantas de Punta Catalina.

Esas declaraciones no le han sido ajenas al pueblo dominicano. Antes que Felucho, Temo, Euclides, Fernando Fernández, Minou, Domingo Páez  o cualquier otro dirigente del PLD, ya el pueblo sabía que la corrupción lo arropaba todo en ese partido, solo que las bocinas, cornetas y megáfonos que el gobierno paga en los medios de comunicación apagaban esas voces o las descalificaban con insultos y acusaciones triviales.

Sabíamos que el vínculo estrecho y sospechoso Leonel Fernández, Danilo Medina con los gobiernos del Partido de los Trabajadores que de Lula da  Lula da Silva  y Dilma Rousseff no era casual; sabíamos que las visitas de Lula a la República Dominicana y de Danilo a Brasil no eran por amistad solidaria; sabíamos que el spot de Dilma instruyendo a los dominicanos a votar por Danilo, más la presencia de João Santana como jefe de campaña, era fruto de una relación económica que terminó beneficiando a esos grupos de poder y perjudicando tanto al pueblo dominicano como al brasileños.

Dicen que a “confesión de parte, relevo de pruebas”. Aunque esa máxima jurídica perdió vigencia, no deja de tener algo de verdad: Odebrecht admite haber pagado más de 92 millones de dólares en sobornos, Ángel Rondón admite haber recibido más o menos esa cantidad, pero niega el uso indebido, Felucho asegura que en el Comité Político todos sabían de las sobrevaluaciones,  otros dirigentes del PLD aseguran lo mismo, los medios de prensa de Brasil afirman que Odebrecht financió las campañas electorales de Danilo;  Joao Santana, hombre de confianza de Lula, Dilma y Odebrecht, era jefe de campaña de Danilo quien defiende, a capa y espada, que Punta Catalina sea terminada por Odebrecht, una empresa delincuente que admite haber violado el contrato firmado con el Estado dominicano. Las evidencias y coincidencias son abrumadoras. (¿?)

La compra sobrevaluada en Brasil de los aviones Súper Tucano después de un soborno de 3.5 millones de dólares, más la operación dolosa de los seguros de las naves, que aún no han sido investigada por las autoridades, en otro acto bochornoso del Ministerio Público, comprometido más con la impunidad que con la justicia.

Creo que estamos ante una asociación de malhechores con característica no solo nacional, sino internacional.

En el Código Procesal Penal Dominicano la asociación de malhechores está tipificada  en sus artículos 265, 266 y 267. Del mismo modo que la corrupción está tácitamente condenada  tanto en las leyes como en la Constitución. Pero el PLD controla la justicia, el Congreso y las demás instituciones incluyendo a las Fuerzas Armadas (bien armadas para reprimir al pueblo) al igual que la Policía.

 Me pregunto con dolor, ¿se convirtió el partido que fundó Juan Bosch en una simple  “asociación de malhechores”? ¡Oh no, qué horror!


Juan Taveras Hernández (Juan TH)

jueves, 16 de febrero de 2017

Odebrecht: El escándalo más grande que registra nuestra historia


De Sun Land a Odebrecht
El primer mandato del PLD, 1996-2000, que encabezó Leonel Fernández, se caracterizó por los escándalos de corrupción, desde la creación de la Fundación Global, Democracia y Desarrollo (Global), pasando por el Programa Mínimo de Empleo (Peme) donde se malversaron miles de millones de pesos. No hubo durante ese mandato, una obra que no fuera sobrevaluada, como comprobaron los estudios realizados por empresas internacionales.

El escándalo de la Sun Land durante el segundo mandato de los que “llegaron en chancletas y salieron en yipetas”, involucraba 130 millones de dólares, mediante un préstamo ilegal que terminó en los tribunales. Pero a pesar de comprobarse su “lado oscuro” y del “crespón negro” de la Suprema Corte de Justicia, los imputados no terminaron en la cárcel.

Aun cuando los expedientes han estado bien documentados, abogados, fiscales y jueces, apoyados por una buena parte de la prensa, han rechazado con un “no ha lugar” o cualquier otro artificio jurídico, los intentos por llevar a la cárcel los corruptos.

Participación Ciudadana, el organismo que más seguimiento ha dado al tema de la corrupción ha presentado decenas de casos sin que las autoridades hayan actuado consecuentemente. Si enumerara todas las denuncias de corrupción, incluyendo la de los sobornos de los Tucano, 3.5 millones de dólares y los de Odebrecht, 92 millones, tendría que hacer una enciclopedia con tantos tomos como la Británica.

Comprobado está que la Justicia, igual que el Congreso y demás órganos reguladores del Estado están en manos del Partido de la Liberación Dominicana, que actúa como un cártel o corporación empresarial, no como partido político que supone debe servir al pueblo, no servirse de la miseria del pueblo para el enriquecimiento de sus principales dirigentes como ha sucedido por espacio de casi 20 años.

El “látigo” para castigar a los corruptos de Danilo Medina, es de seda. Su promesa de actuar contra ese mal hasta “por el rumor público”, se desvaneció. La corrupción durante su gestión lejos de disminuir ha aumentado como lo establecen los estudios y lo percibe la gente en las encuestas.

El escándalo de corrupción más grande que registra nuestra historia es el de Odebrecht, la empresa brasileña que financiaba campañas electorales para luego obtener los contratos de las obras más importantes de los países donde actuaba. En la República Dominicana, Odebrecht envió a su estratega Joao Santana, jefe de las dos campañas electorales que “ganó” Medina, quien incluso le hizo un reconocimiento público. Joao Santana y su esposa están presos en Brasil al igual que los principales ejecutivos de la multinacional. (¿?)


Juan Taveras Hernández (Juan TH)
El Nacional

miércoles, 25 de enero de 2017

Contra el grupo económico más poderoso del país


Clase media marchando
A nadie le dieron un pica pollo y 500 pesos para que asistiera a la marcha ni lo chantajearon con quitarle la tarjeta Solidaridad, el bono gas, el bono luz, sacarlo de la nominilla del Gobierno, o cancelarlo del ministerio. El que marchó lo hizo por conciencia, porque quiso, porque está harto de tanta corrupción y tanta impunidad.

Tal vez el hecho más relevante de la exitosa jornada realizada el pasado domingo fue la participación mayoritaria de la clase media, en su mayoría jóvenes profesionales, liberales, pequeños y medianos comerciantes y empresarios, despertando, al parecer, del letargo político que les impedía involucrarse en los problemas nacionales, conscientes y militantemente.

Ese segmento de la población que teóricamente se encuentra ubicado entre la “burguesía y el proletariado” o trabajadores, empobrecido cada uno por la falta de oportunidades, algunas vinculadas a la corrupción y por la falta de políticas públicas adecuadas, mostró su fuerza y su capacidad de movilización en el recorrido realizado desde la 27 de Febrero con Máximo Gómez hasta el parque Independencia.

Estudiantes universitarios, médicos, enfermeras, profesores, abogados, ingenieros, periodistas, economistas, dirigentes comunitarios y políticos, caminaron pacíficamente ejerciendo un derecho constitucional diciéndole al Gobierno: ¡Ya basta! ¡No más robos, no más saqueos! ¡Estamos hartos de tantas injusticias y de tantos abusos, de tanta impunidad!

El mensaje no pudo ser más claro, ni más contundente. Miles de hombres y mujeres, reservas éticas y morales del país dieron el primer paso al frente sorprendiendo a los escépticos medios de comunicación y al propio Gobierno que dudaban de la participación masiva de la gente.
La clase media juega un papel trascendental en los procesos de cambios de los países como el nuestro independientemente de su comportamiento coyuntural y ambivalente.

Esa clase media que fue a la marcha no es la que se desclasó en el PLD, la que Juan Bosch dijo que no tenía “una escala de valores morales”, la que “no tiene lealtad a nada, ni a un amigo ni a un partido ni a un principio ni a una idea ni a un gobierno”. Para ellos, decía el maestro, “el único valor importante es el dinero porque con él pueden vivir en el nivel que les pertenece desde el punto de vista social y cultural, y para ganar dinero se desconocen las lealtades”. ¡Ese es el PLD de hoy! ¡Contra ese partido y sus líderes marché yo!

Esa pequeña burguesía, “arribista y trepadora”, que llegó al poder bajo la consigna de “servir al partido para servir al pueblo” predicando moral y dividiendo el país entre “peledeístas y corruptos” se aburguesó de tal manera que sus principales dirigentes constituyen el grupo económico más poderoso del país.


Juan Taveras Hernández (Juan TH)
El Nacional

miércoles, 18 de enero de 2017

No creo en el Presidente de la República, no creo en su Procurador...


Impunidad total
Ante el escándalo que rodea la contratación de obras del Estado a la empresa brasileña Odebrecht, de manera muy extraña y sorpresiva el presidente Danilo Medina ha creado una comisión “independiente” integrada por “notables” para que investigue la veracidad de las denuncias de soborno de 92 millones de dólares a funcionarios del gobierno, creando una dicotomía  inexplicable con el Ministerio Público que legalmente tiene esas atribuciones, no importa lo que diga el decreto del Ejecutivo.

Llamo la atención sobre el hecho de que en la mayoría de los casos los “independientes” no son independientes, ni  los “notables”,  notables. En algunos existen conflictos de intereses, en otros compromisos políticos muy obvios, lo cual los descalifica para una investigación seria. Ninguno tiene conocimiento ni experiencia en investigación criminal. La persona que preside el grupo o tiene calidad moral porque pertenece a una empresa vinculada con Odebrecht, de la cual dice ahora que ha renunciado creando más incredulidad.

El interés del gobierno no es encontrar a los culpables de recibir sobornos y de sobrevaluar las obras contratadas, que es peor y mayor el escándalo; el propósito es ganar tiempo, dejar que el circo siga su curso en lo que llega el pan, si es que llega, mientras el morbo mediático ocupa los primeros planos en los medios de comunicación a través del ejercito de bocinas que tiene el gobierno. (Más de tres mil)

Si de verdad existiera interés por “llevar el caso hasta sus últimas consecuencias”, como ha dicho el Procurador General de la República, (ese pobre muchacho) ya se habría contratado a una empresa extranjera   para que auditara las obras realizadas por Odebrecht en el país y de ese modo determinar los niveles de sobrevaluación de las mismas, incluyendo, claro está, las plantas eléctricas de Punta Catalina, Bani, cuyo sobreprecio, según las denuncias, es superior a los mil millones de dólares. (Más de 60 mil millones de pesos)

En Estados Unidos, Brasil, Perú, Panamá, Bolivia, Angola, etc.,  no  se han creado comisiones dudosas extrajudiciales para investigar lo que tiene que investigar de manera independiente el Ministerio Público, sin interferencia del presidente de la República.

Me temo que con Odebrecht sucederá lo mismo que con el Programa de Empleo Mínimo (Peme), la Fundación Global, Democracia y Desarrollo (Funglode), los 130 millones de dólares de la Sun Land, los aviones Súper Tucano, la empresa AAA,  la Oficina Supervisora de Obras del Estado, Félix Bautista, Díaz Rúa,  y muchos otros escándalos de corrupción: ¡NADA!

El entramado gansteril y mafioso que ha creado el Partido de la Liberación Dominicana en nuestro país, que le ha permitido controlar los estamentos del Estado y de la sociedad,  impide que se persiga y se castigue la corrupción ejemplarmente, como sucede en otras latitudes del mundo.

El caso Odebrecht no puede llegar hasta el final porque involucra a todo el gobierno, al partido que lo sustenta y a quienes lo encabezan. Para esos señores no hay justicia, ni cárcel que los albergue, ya sea  en el viejo o el nuevo modelo penitenciario.

Si tuviéramos fiscales y jueces comprometidos con la verdad y la justicia, si tuviéramos un Ministerio Público independiente,  entonces podríamos creer en el sistema de justicia en el país. Pero eso no existe. (La justicia dominicana es ciega, sorda y muda cuando se trata de corruptos del PLD y sus asociados)

En lo que a mí respecta, no creo en el Presidente de la República, no creo en su Procurador,  (pobre muchacho),  no creo en los jueces, no creo en los oportunistas,  políticos, tontos útiles, o ingenuos que integran la Comisión que “investigará” Odebrecht, ni le hago caso a las bocinas que hoy tienen más trabajo que nunca. Solo sé que en cualquier otro país mínimamente institucionalizado el escándalo de Odebrecht se habría llevado el gobierno completo obligando a nuevas elecciones presidenciales y congresuales después de haber metido en la cárcel a los culpables del mayor acto de corrupción de la historia.

PD: ¡Estaré en primera fila en la marcha contra la impunidad el próximo domingo 22 de enero!



Juan Taveras Hernández (Juan TH)

sábado, 7 de enero de 2017

Si el Ministerio Público investigara se derrumbaría el gobierno!


Los sobornos de Odebrecht
Los dominicanos nos hemos enterado de los escándalos de corrupción de la empresa constructora brasileña Odebrecht  que involucra a nuestro país  a través de la prensa internacional.

En 12 países Odebrecht pagó sobornos por  788 millones de dólares por lo cual pagará una multa de dos mil 600 millones. La República Dominicana, con 92 millones (4 mil 500 millones de pesos)  es el tercero  detrás de Brasil y Venezuela.

Me pregunto, ingenuamente: ¿Cómo se llaman los funcionarios que recibieron esa fortuna? ¿Lo sabremos algún día o lo sabemos pero no podemos o no queremos decirlo?

La compra  de los aviones Súper Tucano, que es otro expediente de 3.5 millones de dólares en soborno no ha  pasado desapercibido a pesar de los esfuerzos de las autoridades para ocultarlo. (Se nos quiere decir que un coronel es el único responsable, como si fuéramos estúpidos)

Frente a las graves denuncias y confirmaciones que vinculan a militares, diputados, senadores y funcionarios, el Ministerio Público rara vez se da por enterado, y, cuando lo hace, presionado por las evidencias, emite declaraciones ridículas que no convencen al más idiota de los idiotas.

Desde hace más de diez años vengo hablando y escribiendo del amor que el PLD les tomó a los gobiernos brasileños de Lula da Silva y Dilma Rausseff, a tal punto que uno visitó el país y la otra hizo un spot llamando al pueblo dominicano a votar por Danilo Medina, en un hecho insólito. (De haberlo hecho el embajador de Estados Unidos o de Haití los nacionalistas de postalitas habrían llamado al pueblo a tomar las armas)

Sabemos, gracias a la prensa foránea, que Odebrecht financiaba campañas electorales a cambio de ser beneficiada en la construcción de las obras más grandes y costosas de esos países. No olvidemos que Joao Santana, preso por corrupción, fue el jefe de las campañas electorales de Danilo, con tanto “éxito” que mereció un reconocimiento público.

No tengo dudas, porque no me chupo el dedo gordo del pie derecho, que Odebrecht financió por lo menos dos campañas electorales en el país para luego obtener privilegios onerosos que le permitieron construir puentes, elevados, túneles y carreteras, entre otras obras, que les dejaron pingues beneficios.

Si el Ministerio Público fuera independiente, si no estuviera atado al poder  que lo designa, tal vez las investigaciones fueran creíbles, y tal vez, solo tal vez,  los responsables, como en Brasil, terminarían  sometidos a la justicia y presos.  (Marcelo Odebrecht, rico y poderoso, uno de los dueños de Brasil, está preso)

Pero eso no sucederá en nuestro país. Lo más que puede suceder es que la Procuraduría General de la República haga un bulto mediático, como en otras ocasiones, sometiendo a la justicia y encarcelando a los más a los menos culpables de los culpables.

Los políticos que controlan fiscales, jueces, medios de comunicación, los llamados “pejes gordos”, esos no serán sometidos a la justicia, ni serán condenados. Las cárceles no están hechas para ellos. No mientras el PLD esté en el poder.

Si el Ministerio Público investigara sin importar posiciones políticas y económicas, óiganlo bien, se derrumbaría el gobierno. Pero no teman, eso no ocurrirá a menos que los fiscales y los jueces  sean norteamericanos  o brasileños.


Juan Taveras Hernández  (Juan TH)

domingo, 20 de noviembre de 2016

Vivimos la dictadura del silencio y la complicidad


La dictadura del silencio
La dictadura de partido único se afianza cada día más en la República Dominicana con el control de todos los estamentos de poder político, económico y social, incluyendo los poderes fácticos que han terminado subordinados a las decisiones del gobierno.

Congreso, Judicatura, Cámara de Cuentas, Junta Central Electoral,  Tribunal Superior Electoral, entre otras instituciones públicas, carecen de sentido en tanto las decisiones importantes emanan de un órgano, de apenas 35 personas, que no las eligió nadie, llamado Comité Político, una réplica desfasada y de mal gusto del “Presídium del  Soviet Supremo” del Partido Comunista de la otrora poderosa Unión Soviética Estalinista.

Es el Comité Político del PLD, controlado por el presidente Danilo Medina,  al igual que el Comité Central, quien decide el funcionamiento del Estado desde los niveles más altos, hasta los más bajos.

El Comité Político, no los senadores, ni los diputados, es quien  designa los miembros de la JCE, el TSE, la Cámara de Cuentas y de otras entidades. En tal virtud, hacen el ridículo quienes participan en exámenes y entrevistas para ser nombrados en esas instituciones, a menos que no esté vinculado por amistad o  familiaridad con el PLD.

Los empresarios del Comité Político han logrado destruir o debilitar a los partidos de oposición, envilecer y humillar a la población con las migajas del Presupuesto Nacional que se utiliza a través de los programas sociales como el bono gas, el bono luz, etc.

De igual modo esos empresarios de la política  han adquirido una buena parte de los medios de comunicación y de los periodistas convirtiéndolos en bocinas y matando su sentido crítico.

El poder del gobierno en los medios es más que evidente. Un escándalo de corrupción sustituye al otro sin que ocurra nada que no sea el olvido. Los funcionarios sólo tienen que guardar silencio. Esa es su respuesta. Nadie los interrogará, nadie les hará preguntas “capciosas”  o “incorrectas” al presidente de la República que se pasea como un pavo real por todas partes permitiendo solo cuestionamientos graciosos para que se luzca, y las fotos que luego se publicarán en las primeras planas de los diarios que de alguna manera él y su equipo de “expertos” en marketing dirigen, a veces sutilmente, otras no tanto.

Vivimos la dictadura del silencio y la complicidad.

Los partidos de oposición, debilitados por el transfuguismo y la degradación moral, están en una situación muy desventajosa, sin dinero y sin medios de comunicación que permitan por lo menos la difusión de sus ideas.

(Un ejemplo: Durante la campaña electoral las bocinas del PLD, que son cada vez más, decían que el candidato del PRM, Luis Abinader, no tenía propuestas. Sin embargo, era quien más sugerencias y propuestas le hizo al país durante todo el proceso. Su voz fue silenciada)

En ocasiones pienso que la Oposición es como el Congreso, una caricatura, un instrumento del juego  democrático perverso del Comité Político.

A veces creo que la Oposición legitima la dictadura del PLD  haciéndola  parecer ante la comunidad nacional e internacional como democrática, participativa, equitativa y legítima, cuando es todo lo contrario.

Una dictadura constitucionalizada y moderna como la que ha instaurado el PLD no se combate en el Congreso ni en la Justicia, donde las voces se pierden. Mucho menos a través de “notas de prensa” y “ruedas de prensa” que rara vez se publican o se resaltan en los diarios.

La Oposición, si es verdad que es oposición y no parte del tinglado mafioso y gansteril del Comité Político o “Presídium del Soviet Supremo”,  debe hacer una evaluación de sí misma, de sus pasos, sus políticas, su táctica y su estrategia, pues de lo contrario irá de fracaso en fracaso y los muchachos del PLD (que ya son viejos) se mantendrán en el poder hasta que la providencia lo decida.



Juan Taveras Hernández (Juan TH)
Imagen: El grito, de Edvard Munch.

martes, 25 de octubre de 2016

El acto de cinismo único de Danilo Medina


Que, "¿Cuál corrupción?"
Tiene razón el presidente Danilo Medina cuando afirma, en respuesta al embajador Jame (Wally) Brewster, que si la República Dominicana es un puente para “el tráfico de drogas”, Estados Unidos “es una avenida de diez carriles” donde se recibe y se consume esa misma droga. (Y mucha más)

Donde no tiene razón el mandatario  es cuando se pregunta de qué corrupción habla el diplomático, cuando todos los sabemos que ese flagelo se lleve más del 30% del Presupuesto Nacional como admitió en una ocasión el ex presidente Leonel Fernández.

Medina, en un acto de cinismo único afirma que le ha pedido a Estados Unidos que si conoce algunos casos que los señales. Es una lástima que el presidente de un país que se supone soberano, democrático, donde existe un Estado de Derecho, tenga que pedirle a otro país que investigue o presente los casos de prevaricación de los que esté enterado. Esas no son atribuciones de ningún otro país. Investigar y castigar la corrupción es función de las autoridades locales, no extranjeras.

Fue el presidente Medina quien afirmó, en la toma de posesión de su primer mandato, quien dijo cancelaria a cualquier funcionario señalado como corrupto hasta “por el rumor público”, y que además tenía un látigo para castigarlos, pero cuatro años después nadie ha sido azotado, cancelado, ni enviado a la cárcel. (La corrupción representa alrededor del 5 % del Producto Interno Bruto, es decir, más de 150 mil millones de pesos anualmente. (¡Y Danilo lo sabe!).

Qué “¿cuál corrupción?” ¿Y el caso de Joao Santana, principal asesor y jefe de campaña del propio presidente Danilo? ¿Y los vínculos de funcionarios al más alto nivel con la constructora brasileña Odebrecht? ¿Y las mafias que operan en el Palacio Nacional, una con los permisos de importación y otra en la Oficina Supervisora de Obras del Estado? ¿Y la compra de los aviones Súper Tucano por el cual fueron citados militares y senadores acusados de haber recibido un soborno por 3.5 millones de dólares? ¿Y lo que ocurrió en el Ministerio de Educación antes de la llegada de Andrés Navarro?

Un día como hoy, el año pasado, el periódico hoy publicó una nota que decía: “En República Dominicana se han presentado más de 250 casos de corrupción en el Estado en los últimos 25 años, con escándalos nacionales e internacionales y de los que menos de cinco expedientes han tenido condena en los tribunales, frustrando el interés de los sectores de la sociedad que aspiran a que la impunidad sea erradicada. No aparece una sola institución dominicana exenta de corrupción en todo este tiempo y desde el Estado se incurre en corrupción con medicamentos falsificados, con compras sobrevaluadas, con la entrega de contratos sin licitación y con sobornos para gestionar pagos”.

Participación Ciudadana publicó un libro enumerando todos los casos de corrupción sin que en ningún de ellos se haya hecho justicia. Y es que en los gobiernos del PLD la corrupción no ha tenido límites. Solo hay que ver las declaraciones jurada de bienes que han declarado los funcionarios, todas millonarias, que nadie quiere, ni se atreve a investigar a pesar de ser un mandato de la Constitución en su artículo 146.

 El presidente Balaguer dijo en una ocasión que la corrupción solo se detenía en la puerta de su despacho. Sinceramente, ahora no sé si  habrá alguna puerta donde se detenga.


Juan Taveras Hernández 
Juan TH en voz alta

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Tiembla de miedo la cleptocracia gobernante?


¿A qué le teme el PLD?
Sí, ¿a qué le teme el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que no quiere una Junta Central Electoral (JCE)  y un Tribunal Superior Electoral (TSE) independientes, integrados por hombres y mujeres sin militancia partidaria? ¿Cuál es el temor si de todos modos tienen ventaja frente a la oposición por el simple hecho de que el 24% de los inscriptos en el padrón reciben beneficios del Estado que ellos controlan absolutamente?

¿Acaso el PLD no es el partido con un mayor número de militantes (Más de dos millones, según dice) lo que lo convierte en una poderosa maquinaria electoral?

Si además de tener mayoría entre la gente, maneja a su antojo el poder Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial, y la prensa,  ¿a qué le tiene miedo? ¿Por qué no propia la elección de árbitros que le garanticen credibilidad al proceso electoral y a sus resultados? ¿Por qué el PLD insiste en una JCE y un TSE apéndices del Comité Político? ¿Por qué quiere hombres y mujeres que no reúnen el perfil, pero que pertenecen al oficialismo?

Me lo he pregunto una y otra vez: ¿A qué le teme el PLD? ¿Será que no está seguro de su fortaleza ni del respaldo popular y por eso anhelan jueces parciales como los actuales para volver con los fraudes electorales?

 ¿A qué le tiene miedo el PLD? ¿Al hartazgo de la gente, al cansancio, a la pobreza en que se encuentra el pueblo? ¿Qué es lo que atemoriza al PLD? ¿Una eventual derrota en el 2020 en vista de que no tiene un candidato sólido ya Danilo Medina no puede presentarse otra vez y si lo decidera provocaría una crisis de incalculable consecuencias? ¿Ese es el miedo?

Sin Danilo en el escenario electoral, gastando y malgastando los recursos del Estado como lo hizo en las elecciones pasadas, con la imagen de Leonel Fernández en el suelo y el gobierno en su contra, no hay mucho qué buscar en el PLD. Reinaldo Pared Pérez (Pechito) –por ejemplo-  que cree contar con el respaldo de Danilo por razones familiares y personales, es un candidato sin arraigo, ni raíces populares, sin discursos y carisma. Un candidato pesado.

Por esas y otras razones es que el PLD quiere jueces que respondan a sus intereses, que reciben órdenes, orientaciones, que no sean capaces de pensar y de actuar con cabeza propia; el PLD quiere borregos, peleles y lacayos, sin personalidad,  para continuar con los fraudes como única manera de continuar en el gobierno.

El PLD no cree en democracia, ni en libertades;  cree que en política lo único verdadero, el único principio válido es el dinero que sirve para comprar voluntades porque para ellos lo único que importa son los resultados. En el PLD no hay sentido ético ni moral, el PLD es una entidad  corrompida. No es un partido, es una corporación con espíritu de cuerpo.

¿A qué le teme el PLD que no quiere tribunales independientes? Creo que a su debilidad. Le teme al surgimiento de un gobierno decente, que se acoja a la constitución y las leyes combatiendo la corrupción con todas sus consecuencias. ¿A qué le teme al PLD? ¡A perder el poder!

Como lo que es igual no es ventaja, la Oposición, unidad como está, tiene que continuar luchando ganando las calles si es preciso, para que los jueces de la JCE y el TSE sean independientes, sin militancia partidaria, hombres y mujeres honestos. De lo contrario, que no haya gobernabilidad ni paz duradera.



Juan Taveras Hernández (Juan TH)

jueves, 15 de septiembre de 2016

Pocas voces quedan en los medios de comunicación con sentido crítico


Prensa controlada
Sin medidas restrictivas, sin amenazas, encarcelamientos, torturas o asesinatos, el gobierno ha logrado controlar una buena parte de los medios de comunicación y de los periodistas que laboran en ellos. El llamado “cuarto poder” ha sucumbido al igual que el Legislativo y el Judicial ante el poder supremo que ejerce el presidente de la República.

Ningún poder, que no sea el del presidente de la República, se sostiene por sí mismo. Todos dependen de la voluntad, de su capricho, anhelo y ambición del Ejecutivo. Su palabra está por encima de todo ordenamiento jurídico. A la cárcel irán los que no tengan el apoyo del presidente; se convertirá en millonario de la noche a la mañana sin jugar la lotería el que reciba del presidente los contratos o cargos más jugosos; será ministro o viceministro, embajador o cónsul, coronel o general, jefe  incluso de los bomberos, el que esté “pegado” con el “jefe”.

 El presidente hace y deshace con el dinero del presupuesto nacional como si fuera suyo, como si formara parte de su herencia; de su patrimonio. Por lo tanto decide, sin consultar a nadie, a quien se lo da y a quien se lo quita; él decide quién merece una vivienda y quien no; quien requiere de un empleo y quién no. Las visitas “sorpresas” constituyen una prueba fehaciente de la anulación total de las instituciones del Estado.

El Congreso es una caricatura de mal gusto donde yacen los principios de los fundadores de la República; la Judicatura es otra caricatura donde fueron sepultados los ideales de Juan Pablo Duarte; el “cuarto poder” podrá tener “cuarto” (dinero), pero no poder.

En ese cambalache de lodo y estiércol, en ese pantano que hiede a materia fecal, donde estamos todos, la corrupción es el elemento fundamental que ha servido para prostituir grandes sectores políticos, económicos y sociales sin mayores reparos, y sin escrúpulo alguno para mantener al pueblo postrado en su miseria material y espiritual.

No concibo el periodismo, ni la comunicación, sin críticas al poder que suele ser usurpado en nuestro país fruto de elecciones fraudulentas, como tampoco concibo intelectuales neutrales, a los que nada le hiede ni le huele,  ni abogados imparciales acuartelados en la mentira de que todo ciudadano tiene derecho a una defensa técnica cumpliendo con el debido proceso no importa que sea corrupto, ladrón, asesino, narcotraficante o violador de niños y niñas. ¡No!

En medio de tanta podredumbre, de tanta degradación ética y moral, la prensa tiene que jugar un papel principalmente crítico,  beligerante y vertical en la defensa de los mejores valores de la sociedad, no cómplice, ni socia de los vicios que impiden el establecimiento de un verdadero estado de derechos y de una auténtica democracia que impida que el Estado lo encarne el Presidente, como si fuera Dios.

Gracias al poder omnipotente del presupuesto nacional, la mayoría de los periódicos, la radio y la televisión, de los periodistas y los comunicadores, le imponen al país una corriente de opinión pública que incluye o excluye temas diariamente para desinformar y desorientar al pueblo de tal modo que un escándalo sustituye al otro sin mayores consecuencias.

Por ejemplo, para sacar de la prensa el tema de los aviones Tucano que involucra senadores, políticos y generales,  cerraron tres clínicas privadas que luego abrieron sin dar mayores explicaciones.

Pocas voces quedan en los medios de comunicación con sentido crítico. Se pueden contar precariamente con los dedos de las manos.

(Penosamente las bocinas se han convertido en el denominador común en la comunicación de masas del país, haciéndole un terrible daño ético y moral al pueblo dominicano patrocinado por el gobierno del PLD).


Juan Taveras Hernández (Juan TH)

miércoles, 17 de agosto de 2016

Súper Tucano, Odebrecht y la Justicia


De Odebrecht a los Tucano
Lo supe desde un principio: Tanto amor entre los gobiernos de Brasil y de la República Dominicana no era el resultado del flechazo de Cupido. No se trató de “amor a primera vista”.  No se trataba de negocios legítimos entre dos estados que mantenían relaciones beneficiosas. ¡No!

La “canchanchanería” entre los presidentes Lula da Silva y Dilma Rousseff con Leonel Fernández y Danilo Medina tenía un trasfondo que en algún momento saldría a la luz pública, como en efecto ha sucedido.

Muchos funcionarios de los gobiernos del PLD yendo y viniendo de Brasil; Leonel Fernández y su entorno vuelto loco y sin idea comprando aviones brasileños sobrevaluados en medio de la oposición de grandes sectores nacionales; el publicista Joao Santana (preso por corrupción) principal asesor de campaña de Danilo; la presidente Rousseff filmando un spot promoviendo la candidatura de Danilo, en un hecho insólito;  la visita de Lula, besos y los abrazos, mientras  Odebrecht obtenía los contratos de obras millonarias… (Como diría Amengual: “Sea Usted el jurado”)

Una caricatura del periódico Diario Libre ilustra la situación: Leonel dice: “Mira Danilo, te traje un regalo!!” Una carretilla de construcción cargada con carbón ardiendo. (Las plantas de Punta Catalina que se afirma fueron sobrevaluadas en más de mil millones de dólares por  Odebrecht). Danilo riposta: “Qué bien… yo te traje otro!!”. Un avión Tucano en miniatura. Un suvenir

Se afirma que tras la compra de los Súper Tucano hubo un soborno de 3.5 millones de dólares, más de cien millones de pesos, para distribuirlos entre legisladores para que aprobaran la compra de las naves.

Los dominicanos nos hemos enterado de los detalles del escándalo de corrupción porque la prensa de Estados Unidos y de Brasil lo informaron, de lo contrario no habría trascendido en nuestro país porque una parte de la prensa está secuestrada por el gobierno.

En unas declaraciones plausibles, Reinaldo Pared Pérez (Pechito), ha pedido que los 32 senadores del 2008 sean investigados, incluyéndolo. (Ojalá) Dicen que en el caso de los Tucano no están “todos los que son, ni son todos los que están”, que se debe ir más arriba, mucho más…

A los Tucano le seguirán Joao Santana, Marcelo Odebrecht, las plantas a carbón de Punta Catalina, Baní,  puentes, elevados y carreteras. (No desesperéis)

“El juego no termina hasta que no se acaba”. En un mundo como el de hoy es imposible guardar secretos, sobre todo cuando hay negocios y millones de dólares por el medio.

Pronto la prensa internacional revelará otros escándalos que salpicarán a gente importante que aún no han sido debidamente aclarados, como el de Figueroa Agosto,  Nelson Solano, a quien le dieron 5 mil millones de dólares en obras, y Arturo del Tiempo Márquez, entre otros acusados de narcotráfico y otros crímenes tanto en Estados Unidos como en España.

La justicia dominicana, en manos del PLD,  no sentará en el banquillo de los acusados a todos los involucrados no importa su investidura. ¡Jamás! Espero, sin embargo, que la de Estados Unidos y Brasil, lo hagan.

Estoy harto de tanta complicidad y de tanta impunidad. ¡Carajo!



Juan Taveras Hernández (Juan TH)
Caricatura: Samuel Priego / Diario Libre

jueves, 14 de julio de 2016

Salud pública, médicos y el PLD


Apoyando la lucha de los médicos
El presidente y la vicepresidente de la República tienen seguros médicos internacionales que abarcan a sus familiares más cercanos; los ministros y viceministros, diputados, senadores, jueces de las Altas Cortes, los altos mandos policiales y militares; directores y demás funcionarios de alguna importancia, también los tienen. Antes cualquier eventualidad viajan a Estados Unidos o un avión ambulancia los viene a buscar.

Todos los miembros del Comité Político y buena parte del Comité Central del PLD, tienen seguros médicos internacionales que utilizan ante un resfriado, próstata inflamada, diabetes, presión arterial, dolor de cabeza o cualquier otro malestar.

(La ministro de Salud, que organizó huelgas históricas contra el gobierno de Balaguer siendo dirigente del Colegio Médico, hoy se opone a ellas y le niega a los médicos sus justas reivindicaciones, negándose tristemente a sí misma)

Es rutina de esos señores y señoras, ciudadanos de primer nivel,  viajar para hacerse exámenes generales en centros  de salud de Estados Unidos, España o cualquier otra nación desarrollada. No solo los políticos lo hacen, también los empresarios porque saben que el sistema de salud que han creado para los dominicanos de segunda, tercera y quinta categoría, que es la mayoría, no sirve.

Es el pueblo, con su pobreza, su miseria y su ignorancia, quien cubre los servicios médicos internacionales de los funcionarios públicos.

A los gobiernos del PLD no le importa la salud de los pobres; no les preocupa en lo más mínimo. La inversión en el sector no alcanza ni siquiera el dos por ciento del Producto Interno Bruto, mientras Costa Rica y Cuba, por ejemplo, superan el 10%. ¡Viva Fidel Castro!

(Singapur, pequeño país asiático, tiene el tercer mejor sistema de salud del mundo con menos de cinco millones de habitantes y el cuarto mejor sistema de educación, lo cual explica su increíble desarrollo y crecimiento)

El gobierno de Danilo Medina y el PLD se opone rabiosamente al 5% del PIB recomendado por organismos internacionales. De igual manera le niega un salario justo a los profesionales de la salud. Un médico gana 30, 35 o 40 mil pesos mensuales, pero una “chapeadora” recibe más de cien mil pesos; un tránsfuga cien y 200 mil; los funcionarios de los bancos del Estado, incluyendo el Central, tienen sueldos que superan el millón sin incluir determinados privilegios.

El gobierno gasta alrededor de 30 mil millones de pesos en “nominillas”. Un senador recibía y volverá a recibir millones de pesos todos los meses por el “barrilito” sin incluir  exoneraciones de vehículos de lujo, seguridad, alimentos, bebidas, etc.

En el Estado hay más de 600 mil empleados, 300 mil,  sobran. El gasto del gobierno es excesivo, pero no acepta racionalizarlo ni restringirlo para hacerlo más eficiente y poder cumplir con los profesionales de la salud y el magisterio, por ejemplo.

Durante la campaña electoral que recién concluyó, el gobierno gastaba 18 millones de pesos diario en propaganda y bocinas; más de 77 millones en asfalto,  gastó mil 500 millones en los escáneres que le otorgaron 12 o 14 senadores al presidente Danilo para que obtuviera su Congreso... El despilfarro fue descomunal.

Pero el gobierno dice que no hay dinero para el 5% del PIB en salud, ni para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los galenos, ni para aumentarles el salario dignamente como lo merecen y como sucede en casi todos los países del mundo.

El 5% del PIB que reclaman los sectores más sensatos y progresistas del país, incluyendo el Colegio Médico Dominicano, es justamente lo que se lleva la corrupción gubernamental todos los años, según han determinado organismos internaciones.

En otras palabras, el dinero de la salud del pueblo se lo roba el gobierno con un manto de impunidad.

Por eso y mucho más, debemos apoyar total y absolutamente la lucha de los médicos.



Juan Taveras Hernández (Juan TH)

martes, 15 de marzo de 2016

Rafael Acevedo es un fraude a la conciencia nacional

                Rafael Acevedo, CEO de Gallup Dominicana y sembrador de confusiones y dudas.

No sé ustedes, pero yo lo dudo
Cuando el mes de enero la encuesta Gallup Hoy no le gustó al comando de campaña del candidato a la reelección, Danilo Medina, porque vislumbraba una segunda vuelta 51 a 35.7,  convocó una conferencia de prensa para expresar su disgusto,  revelando que el señor Rafael Acevedo, que también le trabaja a ellos, pero con otro nombre comercial, previamente le había hecho otra encuesta que lo favorecía en los porcentajes.

“Queremos solicitar al señor Rafael Acevedo que le diga al país en cuál de las dos encuestas se puede creer”, dijeron en la ocasión.

Yo me hago la misma pregunta: ¿En cuál de las dos encuestas se puede creer señor Acevedo? ¿En la de enero que daba 51 a 35.7 o la de ahora que, en medio de los escándalo de corrupción que involucran directamente al presidente Danilo Medina en el expediente de su asesor de propaganda y publicidad, Joao Santana, preso en Brasil por corrupción y lavado de activos, entre otros, le da un 60/30 como previamente había exigido parte del Comité Político del PLD?

No sé ustedes, pero me parece que nos están tomando el pelo, que creen que somos más tontos de la cuenta, que se nos puede engañar tan fácilmente, que la tesis de que “el mal comido no piensa” es verdad.

No sé ustedes que pensaran, pero yo creo que la encuesta del señor Acevedo, que igual le trabaja al periódico Hoy con el nombre de Gallup y al mismo tiempo al partido de gobierno con otro nombre empresarial, es un fraude a la conciencia colectiva, un intento de combatir y cambiar la percepción en la opinión pública y en la población, aquella de que Danilo baja y Luís sube.

Salga a la calle y pregunte en cualquier lugar donde haya gente sencilla, trabajadores, empleados públicos, estudiantes, campesinos, choferes y amas de casa. Haga ese ejercicio y verá que la gente está echando el grito al cielo con el costo de la vida, el desempleo, la corrupción y la inseguridad.

No sé ustedes, pero yo considero que a la encuesta 60/30 debieron bajarle algo a Danilo y subirle algo, aunque fuera poco, a Luís Abinader para que fuera, dudosa, pero algo creíble. ¿No les parece?

No sé ustedes, pero siento que la encuesta de Acevedo fue hecho a la medida de Danilo y el PLD, como “a pedir de boca”, pues ni siquiera refleja descontento o división en el partido oficial ya que casi el 92% votaría por el presidente. ¡Se le fue la mano!

No sé ustedes, pero estimo que la encuesta es una burla a la inteligencia ajena, un atropello al sentido común y una falta de respeto a los lectores y los electores, que por más brutos que seamos, aún nos queda una pizca de razonamiento.

No sé ustedes, pero yo estoy esperando la convocatoria del Comité Político del PLD para expresar su satisfacción por los “resultados” de la encuesta y al mismo tiempo su agradecimiento al señor Acevedo. Mientras yo le pregunto, como lo hizo el Comando de Campaña de Danilo, ¿en cuál encuesta se puede creer?

No lo sé, lo que sí sé es que en los países de verdad, donde  por lo menos existe ley de partidos, las encuestas están prohibidas, dos y hasta tres meses antes de las elecciones, justo para evitar manipulaciones mediáticas.

(Claro, con los cienos de millones de pesos que invierte diario el gobierno en propaganda y publicidad es mucho lo que se puede comprar, no solo encuestas y encuestadores…)

No sé ustedes, pero estimo que nos quieren coger de pendejos, otra vez.


Juan Taveras Hernández
Juan TH

lunes, 14 de marzo de 2016

Cronología Danilo Medina, Lula, Joāo Santana y Brasil

                    Danilo Medina, caminando en una calle de Brasil, y detrás se ve parcialmente a Joao Santana.

La sospecha de Juan TH en el 2011
El tres de agosto del 2011, el periodista Juan TH, en su columna del vespertino “El Nacional”, se preguntaba qué buscaba  Danilo en Brasil. Comentó: “El PLD le ha tomado a Brasil un amor extraño, sospechoso. Empresas brasileñas están en la construcción de puentes, elevados, túneles y carreteras”. El veterano analista fue el primero en alertar sobre aquel singular viaje.

Quiero ayudarle a resolver aquella interrogante, aunque a estas alturas del escándalo las tenga resuelta. De todas maneras, le organizaré algunos datos, y así podrá darse el gusto de exclamar ¡más claro no canta un gallo!

Ah, y de pasada, coloco una fotografía del viaje, tenebrosa, premonitoria – o auspiciosa; depende si has quedado favorecido o engañado. He aquí  la secuencia.

2002, afianzado Leonel en el poder. Odebretch construía gran parte de  las obras de infraestructura en este país de forma monopolista.
2011, el candidato Medina visita brevemente Brasil con el propósito de granjearse el  apoyo político de Lula Da Silva y Dilma Rousseff.  (En esa estadía se toma la fotografía  del entonces candidato seguido de cerca por Joao Santana,  sombra del futuro mandatario.)

2012, la campaña presidencial del PLD resulta ser una copia exacta de la brasileña. El consultor Santana ya había tomado plena posesión de la propaganda estatal.

2013, Lula Da Silva aterriza en el país con el propósito, en apariencia, de   intercambiar abrazos con su amigo el presidente dominicano.

2014, se firma el contrato para la construcción de dos plantas de carbón con Odebretch. El resto de licitantes y los partidos de  oposición acusan al gobierno de cometer graves irregularidades durante el proceso.

2015, se acusa al expresidente Da Silva de haber financiado sus viajes a  Cuba, Angola y República Dominicana, a través de la constructora Odebretch, con el propósito de cabildear contratos y mostrarse  generoso con importantes políticos de esas naciones.

El “mercadeiro” Santana seguía instalado en palacio dirigiendo a su antojo la campaña reeleccionista de Danilo Medina.  En las oleadas de chisme políticos viajaban rumores sobre la procedencia de los fondos para pagar a tan costoso asesor.

2016, el consultor de nuestro presidente es apresado en Río de Janeiro. Confiesa tener cuentas “off shore”, y una o dos compañías dominicanas vinculadas con el Estado.

2016, marzo, “O Ministério Público de São Paulo (MP-SP) denunciou à Justiça, nesta quarta-feira (9), o ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva por crimes de estelionato, falsidade ideológica, organização criminos e lavagem de dinheiro…”

2016, marzo, el periódico “O Globo du Brasil”, hace pública una información donde se afirma que Joao Santana recibía de Odebretch dinero para dos tipos de servicio. Uno que  cubriría gastos de campaña para Lula y Dilma, y otro para los “amigos del lulismo”.  Denuncian que  la relación de Santana con la poderosa constructora era clave dentro de  una red criminosa de lavado y soborno: manejaba y escogía candidatos intentando multiplicar contrataciones para la compañía. (O Globo du Brasil)

Una colaboración especial entre agentes suizos, norteamericanos y brasileños devela que ejecutivos de Odebretch utilizaban cuentas en paraísos fiscales para pagar sobornos y campañas en el exterior.   Cuentas  manejadas por Marcelo Odebretch, condenado a diecinueve años de cárcel la semana pasada. (O Globo du Brasil)

En otras palabras, Juan TH tenía razón: hubo “gato entre macuto” en aquella visita del candidato a Brasil en el  2011.


Segundo Imbert Brugal
Acento

domingo, 14 de febrero de 2016

Qué ganas tengo de irme de este país de mierda y no volver nunca! ¡Ni muerto!

                  El protector de "compadres", de corruptos.


¡Náuseas!
No me sorprenden los actos de transfuguismo y traición de algunos políticos de la oposición. Pero me producen asco y unas ganas inmensas de vomitarle en la cara mi desprecio y repulsa. Me producen pena y vergüenza. Criticaron mil veces con palabras hirientes la traición de Miguel Vargas y su grupo que actuaron como Caballos de Troya para impedir el triunfo de Hipólito Mejía en 2012, para ahora caer mansamente en sus brazos, sin justificación política o ideológica válidas.

No entiendo cómo determinadas personas pueden caer tan bajo, descomponerse y desdoblarse ética y moralmente, comportarse como ratas sin el mayor disimulo, sin importarle lo que digan sus amigos, sus viejos compañeros, sus hijos y demás familiares. Cómo pueden presentarse ante los medios de comunicación y hablar ante las cámaras sin que se les caiga la cara.

Irse al PRD es irse al PLD. Apoyar a Miguel Vargas es respaldar la reelección de Danilo Medina. Votar blanco es votar morado. Y eso no se hace por amor a la patria. Los tránsfugas no son altruistas en ninguna parte del mundo. Cobran por su traición. (La reelección era mala hasta hace unos días, ahora es buena. Danilo era malo, ahora bueno. Miguel era un traidor, ahora es un santo barón)

Ya lo decía el Padre de la Patria: “mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los verdaderos y buenos dominicanos seremos siempre víctima de sus maquinaciones.”

Danilo Medina está demostrando que no tiene escrúpulos, que los tiró en el zafacón junto con los principios mientras eructaba placenteramente tras comer con gula tiburones podridos como los que habitan en los pantanos malolientes de la política y de los partidos.

No tengo dudas de que ese hombre que tiene en el pecho la banda tricolor es capaz de las ofensas y los atropellos más inimaginables si contribuyen a lograr sus propósitos de mantenerse en el poder hasta que le quede un hálito de vida.

Cumplirá 4 años en el poder; ahora viene por cuatro más, luego se “sacrificará” por cuatro más porque “el pueblo lo reclama”, y así sucesivamente hasta que muera; ya sea por vejez o por otras razones. No se detendrá porque su resentimiento social y su avaricia no caben en los 48 mil kilómetros cuadrados de este pedazo de isla.

Leonel Fernández, forjador de ese monstruo, de lo cual no tendrá tiempo suficiente en la vida para arrepentirse, al ver como su ex amigo y ex compañero de partido se vengaba vinculándolo al narcotráfico y comprando, con el dinero del presupuesto nacional, al comité político del PLD, al comité central, al Congreso, a la Justicia, a la Policía, a las fuerzas armadas, a la Junta Central Electoral, al Tribunal Superior Electoral, a los partidos opositores o a los dirigentes convertidos en ratas que estaban en el mercado al precio que fuera, advirtió que el país estaba a las puertas del Trujillo del siglo 21.

Pocos le creyeron entonces, pero su presagio parece cumplirse irremediablemente ante los ojos de todos los ciudadanos, como una maldición maldita.

El daño moral que el Partido de la Liberación Dominicana le ha hecho al país es irremediable y perdurará hasta muchos años después de haber desaparecido.

Si Danilo logra finalmente reelegirse con el dinero del Estado, con la complicidad de la Junta Central Electoral y el Tribunal Superior Electoral y la fuerza bruta de los organismos represivos del Estado, el pueblo llorará lágrimas de sangre.

¡Qué ganas tengo de irme de este país de mierda y no volver nunca! ¡Ni muerto!


Juan Taveras Hernández (Juan TH)

jueves, 14 de enero de 2016

Un presidente honesto no hace fraudes, no compra votos, ni vulnera la voluntad popular


El Gobierno más honesto
Francisco Ulises Espaillat y Juan Bosch pueden ser considerados los presidentes más honestos que ha tenido la República Dominicana, tal vez  -no lo sabemos- porque sus mandatos fueron demasiado breves; el primero de cinco meses y el segundo de siete. Pero ambos exhibieron prendas éticas y morales a lo largo de sus vidas.

Otros mandatarios podrán estar en la corta lista de honorables. No los citaré porque le corresponde a los historiadores señalarlos como lo han hecho con Espaillat y Bosch, y como posiblemente lo harán con don Antonio Guzmán, para solo añadir otro nombre.

Un deshonesto no puede encabezar un gobierno honesto. Es imposible. Su “ADN” se lo impedirá. (¿?)

Un presidente honesto no anuncia en su toma de posesión un “borrón y cuenta nueva” para que los corruptos de su partido no terminen en la cárcel y sus bienes incautados como lo ordena la Constitución en su artículo 146.

Un presidente que anuncia la cancelación de sus  funcionarios “hasta por el rumor público”, y  no lo hace a pesar de los rumores y denuncias de corrupción en todas las dependencias del Estado, no puede autocalificarse campeón de la honestidad.

Un presidente honesto ordenaría al Procurador General de la República investigar todas las denuncias de prevaricación hechas por Participación Ciudadana y otras entidades de la sociedad civil en los últimos 20 años y sometería a la justicia a los responsables, caiga quien caiga.

Un presidente honesto habría hecho valer la promesa de Juan Bosch  de que ningún miembro del PLD se haría rico con el dinero del Estado, que no se robaría un peso del dinero del pueblo. (Y todo sabemos que se han robado hasta la esperanza del pueblo)

Un presidente honesto habría cancelado a los funcionarios (más del 70%) que no han hecho su declaración jurada de bienes como manda la ley, ni permitiría que el director de ética de su gobierno cometiera perjurio cuando lo hizo.

Un presidente honesto no permitiría el “barrilito” ni el “cofrecito” de senadores y diputados a través de los cuales reciben cientos de millones de pesos todos los años, acto bochornoso reñido con la ética y la moral.

Un presidente honesto no mantendría las “nominillas” a través de las cuales cerca de 20 mil personas cobran sin trabajar, ni auspiciaría las botellas millonarias que han elevado extraordinariamente el gasto público.

Un presidente honesto no habría impedido que la justicia actúe en el caso de la Oficina Supervisora de Obras del Estado (OISOE) donde una joven y su hermano tenían un poder plenipotenciario y no han sido investigados seriamente por “una orden de arriba”, ni habría reprimido las “cadenas humanas” que exigen justicia.

Un presidente honesto no habría comprado la modificación de la Constitución para beneficio propio, ni pactado con personajes como Félix Bautista entre otros, garantizándoles impunidad en los tribunales.

En un gobierno honesto no quedan sin sanciones ejemplares los verdaderos jefes de la mafia del poder judicial, del Ministerio Público y la Policía, en complicidad con mercenarios del derecho de todos conocidos.

Un presidente honesto no utiliza los recursos del Estado como si fueran suyos fomentando el clientelismo y el transfuguismo, no envilecería compañeros de su propio partido para obtener mayoría en el Comité Central y el Comité Político, ni permitiría que sus funcionarios gastaran fortunas de las instituciones que dirigen para promover candidaturas de amigos y relacionados incluyendo esposas, hijos y  amantes.

Un presidente honesto no roba, pero tampoco permite que otros lo hagan en su nombre ni en su gobierno, sin pagar las consecuencias.

Un presidente honesto no hace fraudes, no compra votos, ni vulnera la voluntad popular con los recursos del Estado.


Juan Taveras Hernández (Juan TH)