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lunes, 20 de julio de 2015

Neofacismo asalta el Estado



Le saldrá el tiro por la culata
La política del gobierno de Danilo Medina sobre la cuestión haitiana es el mismo guión empleado por Goebbels en la Alemania nazi para manipular a la población contra los judíos, los comunistas, los gitanos, los homosexuales, etc., para santificar y justificar el genocidio en los campos de exterminio nazi.

Solo hay que leer el decálogo propagandístico de Goebbels, que era el ministro de propaganda de Hitler, para darse cuenta que es igual a la política que aplica actualmente el gobierno del PLD.

No están equivocados los que caracterizan la política del gobierno del PLD respecto al tema haitiano como nazista, porque es a todas luces una política neo fascista, que ha despertado los sentimientos más primitivos de odio, racismo, discriminación y xenofobia en los sectores mas cavernarios y manipulables de la población. Y esto está ocurriendo en pleno siglo XXI cuando estas prácticas fueron ejemplarmente erradicadas en la Sudáfrica del apartheid y en los Estados Unidos de la segregación racial.

Esa política neo fascista del gobierno pretende desviar la atención de los grandes temas nacionales como lo son: la corrupción y el saqueo de las arcas nacionales, la inseguridad ciudadana, el empobrecimiento cada vez mayor del pueblo dominicano, la sumisión del gobierno ante las imposiciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la impagable deuda externa, la impunidad de los funcionarios del pasado gobierno acusados de actos de corrupción, la entrega de nuestro oro a la transnacional Barrick Gold a precios de vaca muerta, la destrucción de nuestros recursos naturales, particularmente las pretensiones del gobierno de entregar Loma Miranda para su explotación a una transnacional minera, etc.

La política anti haitiana del gobierno es condenable desde todo punto de vista. Su objetivo es subir la puntuación de simpatías en los afanes reeleccionistas de Medina, pero sobre todo, convertir el neo fascismo en la ideología oficial del PLD, partido que hace mucho tiempo abandonó el boschismo y se lanzó a los brazos del trujillismo y el balaguerismo!

Esa política neo fascista del gobierno dominicano, que le ha llevado al descrédito nacional e internacional, tendrá un efecto bumerán y al final de la jornada le saldrá el tiro por la culata!


Johnny Guerrero
El Día

viernes, 8 de noviembre de 2013

Los corruptos han logrado erigirse en paradigmas y ejemplos a seguir


La entronización de la mentira y el engaño
José L. me dijo en una ocasión que un ismo habría permeado la vida política dominicana. Se trata de una suerte de característica del “Prócer del Jaya”, precedido por su sobrenombre incorporado al accionar político, fundamentado en la utilización sistemática del sofisma como ariete de convencimiento. En el fondo, una especie de fusión entre el goebbelismo y el maniqueísmo de la verdad y la tendencia a confundir con artificios para imponer “una verdad oficial”. Afirmaba mi elocuente interlocutor que ese instrumento nocivo se había hecho práctica habitual en el manejo de los órganos públicos, como una seria amenaza para la vida institucional del país.

Todo aquello parecía hiperbólico o quimérico; ahora se está viendo que no era una exageración o una alucinación personal. De hecho, estamos asistiendo a la glorificación de la mentira y el engaño a todos los niveles, lo cual ha traído como consecuencia un clima irrespirable de corrupción indetenible y de disolución social en todos los estratos de la sociedad. Estamos mucho más allá de la época de “Poderoso caballero es Don Dinero”, la inmortal obra de Francisco de Quevedo, que retrata la época en que le tocó vivir; y justo en el centro de una sociopatía, en la cual “aceptamos que las personas perversas son los más inteligentes y que los recatados son los desadaptados sociales”,_ como señalaba certera mente el siquiatra y sociólogo José Miguel Gómez, en bien ponderado artículo sobre el tema.

El descreimiento en las instituciones públicas y la desconfianza generalizada no son más que una resultante de la entronización del sofisma, que han convertido en poderosos al “Prócer del Jaya” y su compañía. Cónsono con el tema, me decía, antes de morir, el padre Alemán, brillante economista, pensador y catedrático, que él se preguntaba cómo el país podía andar cuando todo estaba mal, pero a su juicio, eso no era lo más preocupante, sino que nos acostumbrásemos a semejante distorsión. Yo pienso que si ese eminente intelectual viviese ahora de seguro estaría conteste conmigo en el sentido de que actualmente lo que a él le preocupaba entonces, cedería su lugar por algo mucho más grave, y es que los corruptos hayan logrado, por la impunidad que los protege, erigirse en paradigmas o ejemplos a seguir para las nuevas generaciones. Va a ser muy difícil, lamentablemente, revertir la situación imperante por medios democráticos. Estamos inmersos en un proceso involutivo en lo ético, en lo político, en lo económico y en lo social. El supuesto “progreso” se reduce al ámbito tecnológico y al campo de la información y la comunicación social, que traen consigo los aspectos secundarios de la esclavización y robotización cultural.

Vargas Llosa ha denominado a esta etapa de la evolución cultural, como “La Civilización del Espectáculo”, un encomiable intento intelectual para la comprensión de la realidad social que nos asfixia de cuyo apocalíptico final solo puede salvarnos una fuerza social emergente con verdadera vocación liberadora que desactive las trampas gatopardezcas – “hay que cambiar algo para que todo siga como está”- que entraban a la sociedad para alcanzar su pleno desarrollo.

José Manuel Morel Cerda
Caricatura: Harold Priego
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/la-entronizacion-de-la-mentira-y-el-engano/

sábado, 24 de marzo de 2012

Cómo constituir un régimen dictatorial?

     Joaquín Balaguer.
    
Decía Marx, y tenía razón, que la historia siempre se repite
Se le atribuye a Herodes El Grande, Rey de Judea (73-4 a.c.) haber expresado “si quieres perpetuarte en el poder hazte inmensamente rico y lleva el pueblo a la miseria”. Siendo todavía un niño escuchaba incesantemente estas sentenciosas palabras en boca de un enardecido tío en plena era de Trujillo. De aquel monarca judío, absoluto, receloso y cruel, aunque abanderado del “progreso” (modernizó las ciudades de su reina y reedificó el templo de Jerusalén), no resultaba nada extraño haberse promovido con semejantes términos.

                            Juan Domingo Perón. 

Con un antecedente tan remoto como el precitado, parecería impensable que a más de dos siglos de distancia en el tiempo surgiera alguna posibilidad de que se reeditara una situación similar. Pero decía Marx, y tenía razón, que la historia siempre se repite, unas veces como tragedia, y otras como comedia, de modo que para construir un régimen despótico en este siglo XXI, resulta necesario tomar como punto de partida, la existencia real de una estructura socio-política que presente todas las características de Estado parcelado por la incidencia de variados intereses grupales y personales (de índole política, social, o del crimen organizado), para impulsar la necesidad de reunificar y concentrar en su seno a todos los poderes del Estado, incluyendo a los denominados “Poderes fácticos” (“el Dictador moderno” a que hacía alusión recientemente el reconocido escritor y columnista estadounidense, Daniel Lansberg).

En este momentun es que comienza la acción que ha de ponerse en práctica, mediante el empleo desembozado del dinero con fines estrictamente proselitistas. Ahora bien, esto solo se logra con las técnicas apropiadas y siguiendo un rigor metódico y sistemático.

Se trata de una fórmula tan ingeniosa como perversa, lo que en biología se le conoce como el “cultivo axémico”, que consiste en reunir en un solo organismo a todas las células u organismos extraños (mutatis mutandi, el partido único u omnipotente).


     Víctor Paz Estensoro.

Claro que esto no podría lograrse sin el accionar de un perfecto engranaje que vaya amalgamando los más variados elementos: en el encendido mismo, hacer abstracción total a parcial de la Constitución y las leyes; el desorden generalizado, o como dicen algunos, un “desorden organizado”, que reclame el recurso de la mano dura; una demagógica y engañosa explotación de la pobreza, el analfabetismo y la incultura de gran parte de la población para formar un ejército numerosísimo de desempleados y parásitos sociales que vivan y estén subordinados al Estado, mediante actos de “caridad” y falsas promesas de redención (este ingrediente populista es de vital importancia a los efectos deseados); la ausencia total de escrúpulos o sentimentalismos; el contubernio o la acción para hacer compromisarios a importantes sectores socialmente influyentes, del proyecto perseguido, mediante el otorgamiento de prebendas, concesiones, exenciones y canongías de todo tipo; el control de los medios de comunicación y de los comunicadores, utilizando los mismos métodos de conquista y “persuasión”. Estos son solo algunos de resortes que hay que manipular para alcanzar, primero, el poder, y posteriormente, el poder absoluto.

Esta “epopeya”: en cualquier época pretérita, solo se alcanzaba mediante el uso de la fuerza, ahora, en nuestros tiempos, se precisa de algunos ajustes técnicos en la maquinaria del ejercicio del poder, con el empleo del chantaje emocional, por un lado, y de una propaganda Goebbeliana sobre el colectivo (la magia comunicacional que arteramente montara Joseph Goebbels, el Ministro de Propaganda del Tercer Reich, para su Führer, Adolfo Hitler, a los fines de que la estructura del poder concentrado se mantenga efectivamente funcional).


                      Getulio Vargas.

Hay que evitar, por supuesto, caer en los excesos, para estar a tono con el tiempo presente, que para eso existe el Populismo (el “pan y el circo” moderno), material al uso tanto en los regímenes dictatoriales (Perón en Argentina, Paz Estesoro en Bolivia, Getúlio Vargas en Brazil, Balaguer en nuestro país, etc.), como en los regímenes democráticos (Roosevelt, en los Estados Unidos, Rómulo Betancourt en Venezuela, entre otros). De modo que, hay que olvidarse de cualquier parecido con Trujillo, Hitler, Mussolini, o la “asamblea de tiranos”, a que hacía alusión Voltaire, en su famoso Diccionario Filosófico, que por demás es una figura estigmatizada y desacreditada.

Hay que procurar que los elementos enumerados con carácter puramente enunciativo estén en su sitio y funcionando normalmente, con el beneplácito de la comunidad internacional, que tan maleable y receptiva puede ser en esos casos. Cabe destacar, como colofón, algo que debe tenerse presente, y es que Latinoamérica corre pareja y está signada por la simultaneidad de sus procesos políticos históricos, desde las guerras de independencia. De ahí que el surgimiento de los regímenes caudillescos, así como la de los dictadores se da en la misma época; igual ocurre, con la aparición de los golpes de Estado, las dictaduras militares y las aperturas democráticas.

Ahora se habla de una corriente acerca de lo que parece una tendencia que apunta hacia “el dictador moderno” y se señalan cuatro países de la región, incluyendo el nuestro, que aparentemente están siguiendo esa proclividad, que viene a propósito con el tema planteado en este artículo. Aquí están expuestas a grandes rasgos las líneas maestras, el manual, que deberá seguirse para imponer semejante proyecto, haciendo deliberada abstracción de las excepcionales condiciones del líder capaz de ejecutarlas.
Manuel Ramón Morel Cerda
Hoy Digital.com.do

miércoles, 28 de octubre de 2009

Joseph Goebbels principios



Joseph Goebbels fue un genio de la propaganda que puso al servicio de los nazis. Por su vigencia, copio aquí sus principios acerca de la manipulación de la opinión pública, para ayudar a entender la realidad nacional:


 1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.


2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.


3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan". 


4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.


5. Principio de la vulgarización. "Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar".


6. Principio de orquestación. "La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas". "Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad".


7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.


8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.


9. Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.


10. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.


11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piense "como todo el mundo", creando impresión de unanimidad.