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lunes, 3 de octubre de 2016

El "Estratega" Presidente y lo que quiso decir Jorge Mario Vargas Llosa

                                  Jorge Mario Pedro Vargas Llosa.

"La República Dominicana está situada en una isla, parte de la cual está ocupada por la República de Haití. Tal vecindad ha sido fuente de muchas desventajas. Desde luego, la mayor de ellas es quizás la tendencia, frecuente en países extraños, a imaginar que las dos naciones son similares". 

Pedro Henríquez Ureña

Sin variar ni un ápice su rumbo de `Traición a la República Dominicana todo el tiempo`, El "Estratega" Presidente Danilo 'Dañino' Medina Sánchez propició la entrega del Premio Nacional Pedro Henríquez Ureña a Jorge Mario Vargas Llosa autor del artículo periodístico publicado por el periódico El País, de España, titulado "Los parias del Caribe" pintando a haitianos ilegales y a descendientes de haitianos ilegales (y por ende igualmente ilegales) como supuestos ``parias`` y a nosotros los dominicanos como autores y gestores de un Estado racista y xenófobo, sin reparar dicho autor ex peruano y actualmente español en que la República Dominicana nació al concierto de las naciones independientes producto de una sangrienta lucha bélica, de una gesta independentista para poder sacudirnos del yugo del sojuzgamiento haitiano que se convirtió en una manta asfixiante de la Nación dominicana durante veintidós (22) truculentos años tras los haitianos aplastar inmisericordemente la Independencia del Estado de Haití Español proclamada por José Núñez de Cáceres a finales de mil ochocientos veintiuno (1821); y, por otro lado, autor del libro ``La Fiesta del Chivo`` en el cual denigra la honestidad de todas las mujeres dominicanas.

Pero como bien reza el refrán acuñado por alguien cuyo nombre no recuerdo al momento de escribir el presente artículo: ``La Historia a la callada se venga.``   En el caso de la presente especie esa venganza consistió y consiste en la siguiente expresión emanada de la mente y de los labios del propio Jorge  Mario Vargas Llosa tras recibir el referido inmerecido ``premio`` que le entregaron la noche del diecinueve (19) de Septiembre del dos mil dieciséis (2016):   ``Ese jurado se ha vuelto loco, me dije al enterarme de que me estaban reconociendo luego de lo ocurrido.``

¿Qué quiso decir Vargas Llosa con esa expresión? ¿Cuál o cuáles son los significados de esa expresión de él?   Calificó de loco a cada uno de los miembros de dicho ``jurado``. ¿Porqué calificó a ésos sujetos de ``locos``? ¿A qué se debió que él los calificara de ``locos``?   ¿Qué lo llevó a calificar de ``locos`` a elementos que buscaban empalagosamente ``realzarlo`` (¿?)?

Sencilla y claramente porque Vargas Llosa se quedó estupefacto de constatar que en la República Dominicana podía aparecer un grupo de personas compuesto de un material humano deleznable y repugnante en tanto cuanto viendo todo el excremento que él tiró contra la República Dominicana ésos individuos tenían la cachaza, el tupé de prestarse a laurearlo; que los elementos, sujetos o individuos que constituyeron dicho grupo o ``jurado`` (¿?) no tienen ningún valor ni dignidad alguna. Con eso Vargas Llosa reconoce implícitamente, pero demasiado claramente, que él no merecía ese premio, pero esta rata traidora que nos desgobierna, lo mismo que las ratas componentes del referido deleznable jurado calificado de loco,  ``piensan`` (¿?) que sí.

Estos últimos compraron un ticket o boleto para tener derecho a figurar en directo y en vivo en `La Historia Universal de la Infamia` como `Verdaderos Infames` al seleccionar para recibir un premio a alguien que lanzó ataques denigradores contra la República Dominicana y uno de los cuales constituye un ataque denigrador claramente tendente a `demoler a la República Dominicana`.   De ahí el porqué del calificativo de ``locos`` usado por Vargas Llosa respecto de éllos.

El calificativo en cuestión no es más que un eufemismo usado por Vargas Llosa por éste estar consciente de que el acto de ese grupo seleccionarlo fue un acto `infame` y muy específicamente `un acto de Traición a la República Dominicana` porque sólo alguien de naturaleza traidora a su propio país podría realizar eso.  Un eufemismo para aderezar el real término o los reales términos que corresponden en la especie.   Vargas Llosa siguió descubriendo así que en la República Dominicana, aparte de las ratas de cloaca Juan Bolívar Díaz y Huchi Lora, la cantera de traidores a la misma es una cantera grande.   El ``jurado`` (¿?) en cuestión, pues, recibió, con esa expresión de Vargas Llosa una bofetada en la propia cara ya que es demasiado claro que lo que él le quiso decir a cada uno de sus componentes es que valen menos que el excremento.

¿Quiénes fueron los sujetos componentes de dicho ``flamante`` (¿?) ``jurado`` (¿?) ``premiador`` (¿?)?   La respuesta es: Miguel de Mena, Arturo Victoriano, Liliana Winberg, Néstor Rodríguez y Luis O. Brea Franco, este último comisario del galardón literario y asesor general del ministro de Cultura. Además, como jurado de honor figuró la señora Sonia Henríquez Toledano Vda. De Hlito.   En efecto, dichos individuos, según reseña publicada por el periódico Diario Libre en fecha cuatro (4) de Febrero del dos mil dieciséis (2016), le dirigieron una comunicación escrita al entonces Ministro ``de Cultura`` José Antonio Rodríguez en la que entre otras cosas le dicen la siguiente abigarrada bizarría:   “Gracias por la libertad que nos ha dado de poder elegir con toda independencia, y por pensar siempre en el bienestar espiritual del país, por tratar de presentar un país plural, democrático, donde sabemos escuchar, y sabemos querer y sabemos compartir ideas”.  …``   (Ver ``El jurado del Premio Pedro Henríquez Ureña asegura actuó con libertad al seleccionar a Vargas Llosa``, en Diario Libre Digital, CULTURA, 04 FEB 2016)

Dicha respuesta de Vargas Llosa es importante porque dicho propio laureado por éllos los ha enmarcado en `La Historia Universal de la Infamia`, en la `Historia de la República Dominicana` y en la `Historia del Premio Nacional Pedro Henríquez Ureña` como toda una verdadera plata excremental para vergüenza no sólo de cada uno de éllos, sino también para vergüenza presente y futura de las respectivas familias y sus descendientes de cada uno de éllos.

Dicho referido grupillo conforma `La Banda de los Seis`.   Esta pandilla desvergonzada recibió de parte del propio Vargas Llosa todo un baño de excremento al que olerán para todo el resto de la vida de cada uno de éllos, lo mismo que para todo el resto de la vida de cada uno de los parientes de éllos.   Pretendieron exaltar a una persona con ciertamente un innegable gran talento literario, pero que asestó un puñetazo a la Soberanía de la República Dominicana y a la dignidad de las féminas dominicanas, y lo que recibieron de parte de él fue el calificativo de ``locos`` porque obviamente dicho por éllos laureado consideró que éllos meramente son desechos humanos.   A partir de esa fecha, diecinueve (19) de Septiembre del dos mil dieciséis (2016), ésas seis (6) personas que conforman  `La Banda de los Seis` van a tener que aprender a vivir con esa carga histórica aplastante que es esa lamentable opinión que respecto de éllos tiene su inmerecido e injustificado ``laureado`` (¿?).

Otra clara dimensión semántica que retrata dicha expresión de Vargas Llosa es que la misma quiere decir que él le está diciendo a ésos sujetos componentes de `La Banda de los Seis` que éllos pura y simplemente `no sirven`.   Esos individuos lo que hicieron fue sumergirse en la Infamia para navegar en ella para todo el resto de la vida.

Esa es la consecuencia esencial que sufre todo traidor a su propio país: el también sufrir el desprecio de aquél que ha mancillado al país traicionado y al pie del cual mancillador dichos traidores se han inclinado genuflexamente.   Es decir, ésos seis sujetos no valen `ni un centavo y ni un pepino guayado y ni siquiera una guayaba podrida` no sólo para sus connacionales dominicanos conscientes, sino tampoco para el propio Jorge Mario  Vargas Llosa.

De manera que, en síntesis, Vargas Llosa al recibir su `inmerecido` ``premio``, a su vez, les reciprocó a dichos componentes de dicho ``jurado`` `Traidor a la República Dominicana` constitutivo de `La Banda de los Seis`  con otro premio que en directo y en vivo en aquel escenario les otorgó a éllos el Nobel ex peruano y hoy español, y al cual premio que por reciprocidad  les otorgó él a éllos ya nos hemos referido precedentemente, por lo que reiterar lo ya dicho pecaría de clara súper abundancia.

PD.: Vaya nuestra eterna solidaridad para con la señora Raquel Valerio, esposa del brillante y admirado historiador dominicano Manuel Núñez, ante la violencia ejercida contra élla (en la entrega del referido inmerecido ``premio`` a Jorge Mario  Vargas Llosa) por sirvientes de este `Gobierno de la Traición a la República Dominicana que encabeza Danilo `Dañino` Medina Sánchez`  que, al parecer, a diferencia de otros servidores estatales, no se han dado cuenta de que Danilo `Dañino` Medina Sánchez es un gobernante ilegítimo por múltiples razones (Traición a la República Dominicana, violaciones a la Constitución, fraude electoral, etcétera), y que, por vía de consecuencia, ninguna de sus órdenes, ni las truculentas (como esa cometida contra la señora Raquel Valerio) ni las no truculentas, deben ni tienen que ser obedecidas por ninguno teóricamente bajo su mando como supuesto ``Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional`` (¿?), pues él está usurpando la Presidencia de la República Dominicana gracias a su clarísimo `secuestro de las instituciones del Estado`.


Lic. Gregory Castellanos Ruano
Santo Domingo.

sábado, 8 de agosto de 2015

La visión de Mario Vargas Llosa sobre el payaso Donald Trump


Racismo: Un millonario se divierte
A pesar de los dislates racistas de Donald Trump, Estados Unidos son la mejor prueba de que puede prosperar una sociedad multirracial, multicultural y multirreligiosa, que concede oportunidades a quien quiere trabajar
Entre los millonarios, como entre los demás seres comunes y corrientes, hay de todo: gentes de gran talento y esforzado trabajo, que han hecho su fortuna prestando una gran contribución a la humanidad, como Bill Gates o Warren Buffett, y que, además, destinan buena parte de su inmensa fortuna a obras de beneficencia y servicio social, o imbéciles racistas como el señor Donald Trump, ridículo personaje que no sabe qué hacer con su tiempo y sus millones y se divierte en estos días como aspirante presidencial republicano insultando a la comunidad hispánica de Estados Unidos —más de cincuenta millones de personas— que, según él, son una chusma infecta de ladrones y violadores.

Los dislates de un payaso con dinero no tendrían mayor importancia si las estupideces que Trump dice a diestra y siniestra en su campaña política —entre ellas figuran los insultos al senador McCain, que peleó en Vietnam, fue torturado y pasó años en un campo de concentración del Vietcong— no hubieran tocado un nervio en el electorado norteamericano y lo hubieran catapultado a un primer lugar entre los precandidatos del Partido Republicano. Por lo visto, entre éstos, sólo Jeb Bush, que está casado con una mexicana, se ha atrevido a criticarlo; los demás han mirado a otro lado, y por lo menos uno de ellos, el senador Ted Cruz (de Texas), ha apoyado sus diatribas.

Pero, por fortuna, la respuesta de la sociedad civil en Estados Unidos a las obscenidades de Donald Trump ha sido contundente. Han roto con él varias cadenas de televisión, como Univision y Televisa, las tiendas Macy’s, el empresario Carlos Slim, muchas publicaciones y un gran número de artistas de cine, cantantes, escritores, e incluso el chef español José Andrés, muy conocido en Estados Unidos, que iba a abrir uno de sus restaurantes en un hotel de Trump, se ha negado a hacerlo luego de sus declaraciones racistas.

¿Es bueno o malo que el tema racial, hasta ahora evitado en las campañas políticas norteamericanas, salga a la luz e incluso pase a ser protagonista en la próxima elección presidencial? Hay quienes consideran que, pese a las sucias razones que han empujado a Donald Trump a servirse de él —vanidad y soberbia— no es malo que el asunto se ventile abiertamente, en vez de estar supurando en la sombra, sin que nadie lo contradiga y refute las falsas estadísticas en que pretende apoyarse el racismo antihispánico. Tal vez tengan razón. Por ejemplo, las afirmaciones de Trump han permitido que distintas agencias y encuestadoras de Estados Unidos demuestren que es absolutamente falso que la inmigración mexicana haya venido creciendo sistemáticamente. Por el contrario, la propia Oficina del Censo (según un artículo de Andrés Oppenheimer) acaba de hacer saber que en la última década el flujo migratorio procedente de México cayó de 400.000 a 125.000 el año pasado. Y que la tendencia sigue siendo decreciente.

El problema es que el racismo no es nunca racional, no está jamás sustentado en datos objetivos, sino en prejuicios, suspicacias y miedos inveterados hacia el “otro”, el que es distinto, tiene otro color de piel, habla otra lengua, adora a otros dioses y practica costumbres diferentes. Por eso es tan difícil derrotarlo con ideas, apelando a la sensatez. Todas las sociedades, sin excepción, alientan en su seno esos sentimientos torvos, contra los que, a menudo, la cultura es ineficaz y a veces impotente. Ella los reduce, desde luego, y a menudo los sepulta en el inconsciente colectivo. Pero nunca llegan a desaparecer del todo y, sobre todo en los momentos de confusión y de crisis, suelen, atizados por demagogos políticos o fanáticos religiosos, aflorar a la superficie y producir los chivos expiatorios en los que grandes sectores, a veces incluso la mayoría de la población, se exonera a sí misma de sus responsabilidades y descarga toda la culpa de sus males en “el judío”, “el árabe”, “el negro” o “el mexicano”. Remover aquellas aguas puercas de los bajos fondos irracionales es sumamente peligroso, pues el racismo es siempre fuente de violencias atroces y puede llegar a destruir la convivencia pacífica y socavar profundamente los derechos humanos y la libertad.

Es muy probable que, pese a la incultura de que hace gala en todo lo que dice y hace el señor Donald Trump —empezando por sus horribles y ostentosos rascacielos— intuya que sus insultos a los estadounidenses de origen latino o hispano son absolutamente infundados y los perpetre a sabiendas del daño que eso puede hacer a un país que, dicho sea de paso, ha sido y sigue siendo un país de inmigrantes, es decir, de manera frívola e irresponsable. Saber hacer dinero, como ser un as en el ajedrez o pateando una pelota, no presupone nada más que una habilidad muy específica para un quehacer dado. Se puede ser millonario siendo —para todo lo demás— un tonto irrecuperable y un inculto pertinaz, y todo parece indicar que el señor Trump pertenece a esa variante lastimosa de la especie.

Pero sería también muy injusto concluir, como han hecho algunos a raíz de las intemperancias retóricas del magnate inmobiliario, que el racismo y demás prejuicios discriminatorios y sectarios son la esencia del capitalismo, su producto más refinado e inevitable. No sólo no es así. Estados Unidos son la mejor prueba de que una sociedad multirracial, multicultural y multirreligiosa puede existir, desarrollarse y progresar a un ritmo muy notable, creando oportunidades que atraen a sus playas a gentes de todo el planeta. Estados Unidos es el primer país de nuestro tiempo gracias a esa miríada de pobres gentes que, desesperadas por no encontrar alicientes ni oportunidades en sus propios países, fueron allí a romperse el alma, trabajando sin tregua y, a la vez que se labraban un porvenir, construyeron un gran país, la primera potencia multicultural de la historia moderna.

Al igual que los irlandeses, los escandinavos, los alemanes, los franceses, los españoles, los italianos, los japoneses, los indios, los judíos y los árabes, los hispanos han contribuido de manera muy efectiva a hacer de Estados Unidos lo que es. Si en cualquier país, hoy, resulta una sandez hablar de sociedades pulquérrimas, no mezcladas, lo es todavía más en Estados Unidos, donde, debido a la flexibilidad de su sistema que concede oportunidades a todos quienes quieren y saben trabajar, la sociedad se ha ido renovando sin tregua, asimilando e integrando a gentes procedentes de los cuatro puntos cardinales. En este sentido, Estados Unidos son la sociedad punta de nuestro tiempo, el ejemplo que tarde o temprano deberán seguir —abriendo sus fronteras a todos— los países que quieran llegar a ser (o seguir siendo) modernos, en un mundo marcado por la globalización. La existencia de un Donald Trump en su seno no debe hacernos olvidar esa estimulante verdad.

Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2015.

© Mario Vargas Llosa, 2015.
Tribuna
El País

domingo, 26 de abril de 2015

Si solo nos dejan dos caminos a elegir


Mil veces preferimos esto a lo otro
Unos años atrás cierto líder político perteneciente al grupo dominante que ha forzado a transformar una sociedad que se manejaba con la prudencia del siglo XIX en ciudadanos activos del siglo XXI advertía que aquellos que no estudiaran y que no se formaran intelectualmente quedarían rezagados e irremediablemente fuera del mercado laboral y de las bonanzas que proporciona el saber.

Tres lustros hemos quemado desde aquellas predicciones y miles de jóvenes se han titulado en diversas profesiones, han adquirido idiomas adicionales, formación en manejos de programas digitales de oficinas y redes sociales. Muchos tienen maestrías y hasta doctorados. Se han leído a Neruda, a Borges, al Gabo y a Vargas Llosa; y en su gran mayoría están desempleados, otros, en empleos informales con salarios de miseria que no tienen nada que ver con su formación académica o enganchados a improvisados comercios destinados al fracaso en un mercado competitivo y saturado como el que prima entre los que no tienen acceso al financiamiento y capital de aguante para los periodos anuales cíclicos de baja rentabilidad.

De una nación reglamentada tradicionalmente por principios éticos y morales, donde la decencia y la honorabilidad en su gran mayoría reinaban, nos hemos convertido en un pueblo indolente y egoísta, donde cada quien tienen como meta única salvarse a sí mismo, llegando incluso a ignorar a su propia sangre.

De la misma forma en que la cabeza (padre o madre) impone las reglas del juego internamente en un núcleo familiar, así mismo el Estado y las diferentes religiones son las que dictan las normas a seguir por una sociedad, que no es más que el conjunto de las familias de un país.

En los últimos 15 años hemos visto de todo, realizado ante nuestros ojos sin que entendamos el por qué de todo este abuso. En el año 2000 al asumir un nuevo gobierno la deuda pública dominicana era de US$3,680 millones, para el año 2004 fue aumentada significativamente a US$7,380 millones, según cifras aportadas en 2009 por José Javier, en Diario Libre. Al 2015, el Ministerio de Hacienda revela que la deuda pública consolidad dominicana alcanza la escandalosa cifra de más de US$27,000 millones de dólares, esta representa el 50% del PIB de la nación, en palabras llanas, RD debe la mitad de lo que vale su economía. Este desenfrenado endeudamiento a un promedio anual de US$1,500 millones se utiliza solo para pagar los intereses de los préstamos adquiridos y para sostener un clientelismo político que da sustento a los mandantes, según el economista Miguel Ceara-Hatton tomamos préstamos para pagar intereses de deudas, y esta sigue creciendo bestialmente.

Con una promesa de progreso y de bienestar para todos que no ha llegado en 15 años ni siquiera para aquellos que están más cerca de la corte, hoy vemos pasmados en lo que han convertido a nuestra otrora bella y habitable islita.

Cientos de miles de vagos mantenidos en unos programas sociales que nos cuestan miles de millones de pesos anualmente sin que se sepa si existe uno solo de esos privilegiados a quienes se le hayan resuelto definitivamente sus carencias diarias.

Metro, hospitales, carreteras, edificios públicos farónicos, obras multimillonarias financiadas con dinero ajeno sin que el país produzca para su mantenimiento o rehabilitación futura.

Una economía sustentada en servicios a otros, sin un aparato de producción tecnológico, de bienes o productos que generen las divisas para la creación de riquezas o empleos y para pagar lo adeudado.

Una delincuencia maldita y asesina que encuentra su caldo de cultivo en el desempleo y la pobreza creciente. Una justicia que apadrina la impunidad con fuerzas represivas que actúan del lado opuesto de la ley y líderes religiosos que accionan como políticos y políticos que se manejan como narcos.

Las autoridades que asumieron en 2012 las riendas del país a pesar de todas las limitaciones han sido un respiro para los dominicanos. Sería injusto no admitir que la decencia, la prudencia y el respeto que mana del poder actual han evitado una confrontación entre los dominicanos. Podríamos llenar cientos de cuartillas criticando al actual gobierno porque de pecados no está libre, pero las cosas han cambiado y la prepotencia, la altanería, el derroche y la vagabundería han sido contenidas, tan drástico ha sido el cambio que los más enconados opositores al Sistema nos hemos convertido en defensores de los actuales administradores de la cosa pública.

Si solo nos dejan dos caminos a elegir preferimos mil veces un Estado respetuoso y austero a que vuelva la incapacidad, el desorden, la corrupción desmedida, la parafernalia, el boato, la corte de la realeza. Mil veces preferimos continuar con esto a volver con lo otro, a pesar de todas las quejas y de todo lo que falta por corregir.


Juan Santos / Desde La República Dominicana

domingo, 29 de diciembre de 2013

Cardenal López Rodríguez no solo es racista

Foto: acento.com.do

Nicolás de Jesús López Rodríguez no solo es racista, es prepotente, deslenguado, altanero, despótico y lambón de la cleptocracia gobernante. Un verdadero 'vive bien', merecedor del repudio colectivo.

Mario Vargas Llosa lo embiste duramente
El Nobel de literatura Mario Vargas Llosa destacó el domingo los esfuerzos del papa Francisco por modernizar la iglesia católica y lo exhortó a reemplazar a los arzobispos de Lima y de Santo Domingo por cavernarios, en entrevista a la prensa limeña.

"Tengo muy buena opinión del papa. Está haciendo un esfuerzo que ojalá se traduzca en reformas reales para modernizar a la Iglesia, para devolverle la fuerza moral que en algunas épocas ha tenido y que ha sido muy importante", dijo Vargas Llosa en declaraciones al diario limeño La República.

El autor de "El héroe discreto", su más reciente obra, indicó también que el papa Francisco debería remover de sus cargos al cardenal peruano y arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, prelado del Opus Dei, y al cardenal dominicano Nicolás López Rodríguez, arzobispo de Santo Domingo.

"Yo creo que hay que esperar del papa Francisco que estas autoridades de la Iglesia que representan las cavernas vayan siendo removidas y reemplazadas por obispos, arzobispos que estén mucho más impregnados de la mentalidad de cercanía, de justicia social que representa aparentemente el papa Francisco", acotó Vargas Llosa, quien en 2010 fue galardonado con el premio Nobel de Literatura.

El escritor peruano, que se ha definido siempre como un agnóstico, señaló que "el cardenal Cipriani representa a la Iglesia más reaccionaria, intolerante, fanática y, entonces, hay que desear que la nueva política del Vaticano llegue al Perú también".

En cuanto al cardenal dominicano López Rodríguez, Vargas Llosa opinó que el "arzobispo de Santo Domingo increíblemente está apoyando leyes racistas que privan de la nacionalidad dominicana a cerca de 200.000 dominicanos por ser hijos o descendientes de haitianos, algo que me parece totalmente incompatible con lo que debería de representar la Iglesia Católica".

El Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa durante una conferencia de prensa en la Feria del Libro de Guadalajara, México, el 1 de diciembre de 2013.

AFP

jueves, 14 de noviembre de 2013

Nazis en República Dominicana 80 años después


Alemania, 10 de mayo de 1933


Alemania, 10 de mayo de 1933


Santiago, República Dominicana, 14 noviembre 2013


Santiago, República Dominicana, 14 noviembre 2013


¿Se equivocó el ilustrador de El País, Fernando Vicente?

¿Se equivocó el Premio Nobel de Literatura Don Mario Vargas Llosa? 
"La sentencia del Tribunal Constitucional dominicano es una aberración jurídica y parece directamente inspirada en las famosas leyes hitlerianas de los años treinta dictadas por los jueces alemanes nazis para privar de la nacionalidad alemana a los judíos que llevaban muchos años (muchos siglos) avecindados en ese país y eran parte constitutiva de su sociedad".

Luis Del Monte / Desde La República Dominicana

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Danilo Medina + Leonel Fernández


Dos ramas del mismo árbol
Que nadie se deje engañar por la tasa de aceptación que tiene hoy uno de los presidentes mejor valorados de América Latina, hombre del año de la revista Cambio 16. Su valoración es parte de la forma habilidosa con la cual la escuela de presidentes del PLD, creada por el ex presidente Leonel Fernández para asegurar la permanencia en el poder del partido morado, ha logrado   impactar en una sociedad conservadora en la que sus beneficiarios están ávidos de mantener el estatus quo hasta sus últimas consecuencias.

El presidente Medina, ofreciendo caramelos a los distintos sectores, ha tomado, en apariencia, el contra pié del comportamiento del presidente Fernández, con lo que lanza polvo en los ojos a una población que solo espera que le den algo y escuchar lo que quiere oír.

De esta manera se puede encubrir lo que está pasando en las demás instancias de poder ya que, sin duda alguna, el mandatario necesita mantener a su gente contenta para poder salir airoso del cónclave interno de su partido. Para eso tiene que hacer malabares tratando de satisfacer a todo el  mundo. Nada mejor que medidas de corte populista para amarrar sectores, mientras la mayor parte de los problemas no solamente no se resuelven sino se escapan de las manos.

Podría preocupar al gobierno y a una ciudadanía medianamente despierta la erosión de la capacidad recaudatoria del gobierno anunciada por el mismo director general de Presupuesto, a pesar de un paquete fiscal que supuestamente grava a todos y todas y, de manera más específica, a la clase media y a los asalariados que no pueden evadir de los impuestos.

No deja de ser motivo de alarma para algunos economistas que se siga tomando prestado para pagar deudas y para mantener los cofrecitos y barrilitos de nuestros congresistas, quienes reparten a su vez migajas a diversos sectores. Esta repartición de migajas, al igual que muchas de las acciones del presidente de la República, no va al fondo de los problemas. Por el contrario, solo nutre la visión clientelista del gobierno en detrimento de una política realmente democrática que favorezca de manera equitativa a los diversos integrantes de la sociedad.

Crea alarma en el sector educativo que apenas lanzado con gran despliegue el Pacto Educativo, estalle una barrida sin precedente en el MINERD, nombrando nuevo personal existiendo una  ley que establece que los puestos objeto de las designaciones se seleccionan mediante concursos y no por clientelismo.

Dan pena los esfuerzos vehiculados por el gobierno en  la prensa para hacer creer que nuestros equipos diplomáticos han salido airosos internacionalmente del inútil atolladero en el cual han metido al país. Convivimos en un mundo global e interdependiente donde necesitamos del turismo, de la cooperación internacional y de los tratados de comercio. Vargas Llosa y el CARICOM  podrán ser el blanco de  los cañones de los “patriotas y nacionalistas”, pero nadie puede negar lo bien fundadas que son sus denuncias.

Los favorecidos por el actual estado de cosas están atados a sus privilegios y prebendas y aceptan todo lo que viene del gobierno en la medida que ello no afecte sus privilegios. Por eso se tragan  el hecho que varios altos funcionarios, en vez de atender las responsabilidades a su cargo, se lancen a una campaña electoral a destiempo usando la gasolina, los recursos y el tiempo de trabajo que les paga el Estado.

Mientras tanto, el ex presidente  Leonel Fernández  recorre el mundo cosechando galardones, considerando que éstos le servirán para preparar su regreso a la presidencia, puesto que “le calienta” con su “savoir faire” el presidente Medina.

Elizabeth de Puig
puigeli@gmail.com
Acento.com.do
http://www.acento.com.do/index.php/blog/11606/78/Dos-ramas-del-mismo-arbol.html

domingo, 10 de noviembre de 2013

Relaciones con España en peligro


Un llamado al presidente Danilo Medina
¿ES ESTO DIPLOMACIA?
Hacemos un llamado al Presidente de la República para que preste atención sobre el curso que están tomando los acontecimientos ante la escasa diplomacia conque actúa su embajador ante ciudadanos españoles. Para defender la posición del gobierno dominicano y del país no hay que proceder como un matón, embistiendo medios de comunicación, descalificando intelectuales e inventando falacias contra allegados a este. El papelazo que estamos observando podría erosionar nuestras cordiales relaciones con medios intelectuales y de comunicación, no hay que ser un experto en relaciones exteriores para darnos cuenta que el proceder de nuestro representante diplomático está hiriendo la sensibilidad de muchas personas, allá y aquí. Si bien los encontronazos no han sido con el Palacio de la Moncloa, sí han sido con sus allegados y ciudadanos.

El artículo que publicó el Premio Nobel de Literatura, Don Mario Vargas Llosa, fue escrito con absoluta libertad como se estila en las democracias, dio su parecer sobre un hecho que afecta los derechos humanos, que nos atañen a todos en el planeta. Equivocado o no, no es motivo para que se le agreda de la manera salvaje que se le está haciendo y mucho menos que se le extienda la penalización pública hasta uno de sus vástagos. El diario El País sufrió un acoso parecido, se llevó hasta un fotógrafo para mostrarle al mundo que se le entregaba una copia de la Sentencia 168/13, del Tribunal Constitucional Dominicano al director de este medio. Este periódico le ha servido en innumerables ocasiones al país, inclusive el presidente del partido de este Gobierno, el partido en sí y sus candidatos presidenciales durante las últimas elecciones fueron muy beneficiados en ese diario. No es justo ni equitativo tratar así a gente e instituciones que no lo merecen.

Llama la atención que nuestro embajador en España anuncie con bombos y platillos que escribirá para el diario ABC de España. Se supone que un funcionario del país con categoría de embajador no debería estar laborando, opinando y cuestionando desde otras trincheras y empleos. Este caballero desde hace años es llamado el embajador en España con asiento aquí. Mantiene dos programas diarios de televisión a los que asiste regularmente. Escribe diariamente para un diario nacional y ahora lo hará también para uno español.

A nadie molesta la capacidad de trabajo y el talento del funcionario, pero habría que hacer una encuesta entre nuestros nacionales radicados en España para saber si su embajada le está dando un servicio de calidad. Con tantas ocupaciones como tiene nuestro embajador es de dudarse.

Este blog humildemente solicita que se llame a la cordura a nuestro embajador en España, no quisiéramos ver a nuestro país envuelto en conflictos con la madre patria ni continuar viendo el ridículo en que nos están colocando como nación. Eso que se está haciendo allí no es diplomacia.

Desde La República Dominicana

viernes, 8 de noviembre de 2013

Los corruptos han logrado erigirse en paradigmas y ejemplos a seguir


La entronización de la mentira y el engaño
José L. me dijo en una ocasión que un ismo habría permeado la vida política dominicana. Se trata de una suerte de característica del “Prócer del Jaya”, precedido por su sobrenombre incorporado al accionar político, fundamentado en la utilización sistemática del sofisma como ariete de convencimiento. En el fondo, una especie de fusión entre el goebbelismo y el maniqueísmo de la verdad y la tendencia a confundir con artificios para imponer “una verdad oficial”. Afirmaba mi elocuente interlocutor que ese instrumento nocivo se había hecho práctica habitual en el manejo de los órganos públicos, como una seria amenaza para la vida institucional del país.

Todo aquello parecía hiperbólico o quimérico; ahora se está viendo que no era una exageración o una alucinación personal. De hecho, estamos asistiendo a la glorificación de la mentira y el engaño a todos los niveles, lo cual ha traído como consecuencia un clima irrespirable de corrupción indetenible y de disolución social en todos los estratos de la sociedad. Estamos mucho más allá de la época de “Poderoso caballero es Don Dinero”, la inmortal obra de Francisco de Quevedo, que retrata la época en que le tocó vivir; y justo en el centro de una sociopatía, en la cual “aceptamos que las personas perversas son los más inteligentes y que los recatados son los desadaptados sociales”,_ como señalaba certera mente el siquiatra y sociólogo José Miguel Gómez, en bien ponderado artículo sobre el tema.

El descreimiento en las instituciones públicas y la desconfianza generalizada no son más que una resultante de la entronización del sofisma, que han convertido en poderosos al “Prócer del Jaya” y su compañía. Cónsono con el tema, me decía, antes de morir, el padre Alemán, brillante economista, pensador y catedrático, que él se preguntaba cómo el país podía andar cuando todo estaba mal, pero a su juicio, eso no era lo más preocupante, sino que nos acostumbrásemos a semejante distorsión. Yo pienso que si ese eminente intelectual viviese ahora de seguro estaría conteste conmigo en el sentido de que actualmente lo que a él le preocupaba entonces, cedería su lugar por algo mucho más grave, y es que los corruptos hayan logrado, por la impunidad que los protege, erigirse en paradigmas o ejemplos a seguir para las nuevas generaciones. Va a ser muy difícil, lamentablemente, revertir la situación imperante por medios democráticos. Estamos inmersos en un proceso involutivo en lo ético, en lo político, en lo económico y en lo social. El supuesto “progreso” se reduce al ámbito tecnológico y al campo de la información y la comunicación social, que traen consigo los aspectos secundarios de la esclavización y robotización cultural.

Vargas Llosa ha denominado a esta etapa de la evolución cultural, como “La Civilización del Espectáculo”, un encomiable intento intelectual para la comprensión de la realidad social que nos asfixia de cuyo apocalíptico final solo puede salvarnos una fuerza social emergente con verdadera vocación liberadora que desactive las trampas gatopardezcas – “hay que cambiar algo para que todo siga como está”- que entraban a la sociedad para alcanzar su pleno desarrollo.

José Manuel Morel Cerda
Caricatura: Harold Priego
Hoy Digital.com.do
http://hoy.com.do/la-entronizacion-de-la-mentira-y-el-engano/

jueves, 7 de noviembre de 2013

Estamos en una dictadura y todavía no nos hemos dado cuenta?

 Senador por la provincia Independencia, Juan Orlando Mercedes.

Pide al Senado quite medalla a Mario Vargas Llosa
Santo Domingo.- El senador de la provincia Independencia, Juan Orlando Mercedes, se mostró de acuerdo con que el Senado de la República le retire el reconocimiento a la medalla de plata otorgado al escritor Mario Vargas Llosa, por éste entrometerse en la política migratoria y criticar la sentencia del Tribunal Constitucional, que busca regularizar a los extranjeros ilegales en el país.

Diputado del PLD por la provincia de Santo Domingo, René Polanco.

Pide expulsen a los que no voten Presupuesto
Santo Domingo.- El diputado del PLD por la provincia de Santo Domingo, René Polanco, consideró la posición del senador Mateo como “un acto de indisciplina, pues está desoyendo a las autoridades del partido que ha mandado a votar por el Presupuesto”.

Precisó que el senador de Barahona está faltando el respecto al presidente Danilo Medina, quien ha sido benevolente ante los reclamos de algunos congresistas del PLD.

“Pienso que debe ser expulsado el senador Eddy Mateo”, apuntó, al tiempo que recordó que varios senadores y diputados fueron expulsados en situaciones similares en rebeldía a la línea política del partido.

“Ojalas que los dirigentes y el partido se pongan los pantalones para que lo expulsen”, puntualizó el diputado Polanco.
El Nacional: http://elnacional.com.do/senador-mateo-votara-por-presupuesto-piden-expulsen-los-que-voten/

La negativa de Euclides de entregar los estados de Segna afecta la imagen del Gobierno
DL iniciará un amparo para obtener la documentación del Superintendente
SANTO DOMINGO. La negativa del superintendente de Seguros y liquidador oficial de la empresa de seguros Segna, S. A., doctor Euclides Gutiérrez Félix, de entregar los documentos que determinan el estado actual de la liquidación de la compañía, afecta la imagen de transparencia que quiere ofrecer el gobierno que preside el licenciado Danilo Medina y la del Partido de la Liberación Dominicana.

Políticos y gente de la calle consultados por Diario Libre coincidieron en afirmar que no entienden la actitud del Dr. Gutiérrez Félix, que no sólo afecta su imagen personal, sino la del Gobierno y la de su partido.
Diario Libre: http://www.diariolibre.com/noticias/2013/10/30/i408948_negativa-euclides-entregar-los-estados-segna-afecta-imagen-del-gobierno.html



Human Rights advierte TC 168/13 viola la Carta de los Derechos Humanos
"La ley internacional deja claro que un Gobierno no puede implementar leyes que conduzcan a la creación de personas apátridas o parias".
Acento.com.do: http://www.acento.com.do/index.php/news/134660/56/Human-Rights-advierte-TC-168-viola-la-Carta-de-los-Derechos-Humanos.html

Cuidado con esas amenazas de los nacionalistas
El encono contra las magistradas Bonilla y Jiménez se origina en que ambas votaron en contra de la sentencia 168/13.

Mario Vargas Llosa sí tiene la razón al descalificar Sentencia 168 /13 y TC

  Manuel Atienza.

Una oportunidad perdida       
La lectura, hace unos días, de un artículo de Mario Vargas Llosa, “Los parias del Caribe”, me ha llevado a interesarme por una reciente sentencia del Tribunal Constitucional de la República Dominicana que está causando -y con razón- un considerable revuelo. La decisión del alto tribunal del pasado 23 de septiembre (168/13) niega la nacionalidad dominicana a los hijos de inmigrantes irregulares y ha merecido, por parte del gran escritor peruano, juicios de una extremada dureza. Así, califica la sentencia de “aberración jurídica”, “inspirada en las famosas leyes hitlerianas de los años treinta”, de “paralogismo jurídico”, etc. Y de quienes la dictaron afirma que “a la crueldad e inhumanidad de semejantes jueces se suma la hipocresía”; aunque señala también que “los dos jueces disidentes” del tribunal  “salvaron el honor de la institución y de su país oponiéndose a una medida claramente racista y discriminatoria”.

 ¿Tiene razón Vargas Llosa al descalificar de esa manera al tribunal y a la sentencia?  Mi respuesta, después de haber leído con detalle la justificación de la decisión (de unas 150 páginas), es que sí; lo que prueba, por cierto, una vez más, que el sentido común, el sentido de la justicia y la técnica jurídica no pueden ir por caminos muy separados. O sea, que no hace falta ser un experto en Derecho para darse cuenta de que ciertas decisiones de los tribunales, simplemente, no pueden tener cabida en nuestros ordenamientos jurídicos porque, si la tuvieran, el Derecho de los Estados constitucionales no podría ser considerado como una institución, una práctica, racional encaminada a la obtención de decisiones razonablemente justas. Hay, ciertamente, algunas cuestiones de detalle, de precisión jurídica, que podrían aducirse en relación con ese artículo, pero ninguna de ellas reviste verdadera importancia. Yo diría que la principal corrección a introducir es que los miembros disidentes del tribunal no fueron “dos jueces”, como afirma Vargas Llosa, sino “dos juezas”, lo cual podría tener algún significado cuando se advierte que, de los trece magistrados firmantes de la sentencia, sólo tres eran mujeres. Por lo demás, el voto disidente de una de ellas, Katia Miguelina Jiménez Martínez, es un notable ejemplo de argumentación jurídica: un modelo de buena técnica jurídica al servicio de una causa justa.  Lo que no puede decirse del voto mayoritario, por más que deba reconocerse en el mismo un  buen oficio jurídico pero, ay, encaminado a justificar lo injustificable. Y pasemos ya de las (des)calificaciones al análisis.

 El caso había sido planteado por una mujer, Juliana Deguis Pierre, hija de padres (braceros) haitianos, pero  nacida en la República Dominicana, en 1984, y que había vivido siempre en este último país; como escribe Vargas Llosa: “nunca ha salido de su tierra natal. Jamás aprendió francés ni créole y su única lengua es el bello y musical español de sabor dominicano”.  En el año 2008, provista de su acta de nacimiento, solicitó por primera vez su cédula de identidad y electoral, pero las autoridades (la Junta Central Electoral) no sólo le denegaron esa petición, sino que le quitaron el acta de nacimiento por entender que la misma se había expedido de manera irregular, “porque sus apellidos son haitianos”. Juliana Deguis Pierre recurrió entonces la decisión ante los tribunales alegando que la misma  vulneraba sus derechos fundamentales y solicitando en consecuencia que se le entregase el acta y la cédula, pero no consiguió su propósito. El caso llegó finalmente, en revisión de la sentencia de amparo, ante el Tribunal Constitucional que, en lo esencial, ratificó las anteriores decisiones por entender que Juliana Deguis Pierre no cumplía con las condiciones para obtener la cédula de identidad y electoral establecidas por el Derecho dominicano.

Más en concreto, los pasos que constituyen el razonamiento central del tribunal vendrían a  ser estos: 1) La norma aplicable al caso es el artículo 11.1 de la Constitución de la República Dominicana de 1966 que establece que son nacionales dominicanos: “Todas las personas que nacieren en el territorio de la República, con excepción de los hijos legítimos de los extranjeros residentes en el país en representación diplomática o los que estén de tránsito en él”. 2) Se plantea entonces un problema de interpretación en relación a cómo haya de entenderse la expresión “los que estén de tránsito en él”, y el tribunal acude, para resolverlo, a una ley de inmigración de 1939, que hace una clasificación de extranjeros entre inmigrantes y no inmigrantes; a su vez, dentro de esta última categoría, la ley incluye cuatro grupos de personas: los visitantes en viajes de negocios, estudio, recreo o curiosidad; las personas que transiten a través del territorio de la República en viaje al extranjero; las personas que estén sirviendo algún empleo en naves marítimas o aéreas; y los jornaleros temporeros y sus familias. La clasificación tiene una consecuencia muy importante, pues  los extranjeros inmigrantes “pueden residir indefinidamente en la República”, mientras que la ley establece que “a los no inmigrantes les será concedida solamente una admisión temporal”; es más, en relación con la última subcategoría de no inmigrantes, la de los jornaleros temporeros, la ley precisa que “serán admitidos en el territorio dominicano únicamente cuando soliciten su introducción las empresas agrícolas y esto en la cantidad y bajo las condiciones que prescriba la Secretaría de Estado de Interior y Policía, para llenar las necesidades de tales empresas y para vigilar su admisión, estadía temporal y regreso al país de donde procedieron”. 3) La expresión de la Constitución de 1966, “los [extranjeros] que estén de tránsito en él [en el país]” hay que entender entonces que significa los extranjeros “no inmigrantes”. 4) A esta última categoría pertenecen los  padres de Juliana Deguis Pierre, que eran unos de esos “jornaleros temporeros”. 5) Por lo tanto, Juliana Deguis Pierre cae dentro de la excepción señalada por el artículo de la Constitución de 1966: ella no es nacional dominicana.

A ese argumento central, el tribunal añade algunos otros que juegan, por así decirlo, un papel de refuerzo. Los más importantes parecen ser los siguientes: 1) En el caso de las niñas Yean y Bosico contra República Dominicana, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó, en 2005, a este país por haber violado el derecho a la nacionalidad y a la igualdad ante la ley (las niñas eran también hijas de haitianos a las que se había negado la nacionalidad dominicana), pero esa decisión se habría basado en una serie de errores: haber confundido la categoría de “extranjeros transeúntes” con la de “extranjeros en tránsito”; no haber tenido en cuenta que, en materia de nacionalidad, “los Estados deben contar con un nivel de discrecionalidad importante” o, dicho de otra manera, que aquí debería jugar el concepto de “margen de apreciación” (a favor de los Estados) introducido por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos; no haber tenido en cuenta tampoco que esa categoría de “extranjeros en tránsito” no es privativa del Derecho dominicano, sino que figura también en el Derecho colombiano y en el chileno. 2) La decisión del tribunal constitucional en el caso de Juliana Deguis Pierre (como en el de las niñas Yean y Bosico) no supone convertir a esas personas en apátridas, puesto que, según el Derecho haitiano, ellas tendrían derecho a obtener esa nacionalidad. 3) Tampoco se estaría aplicando retroactivamente el Derecho, esto es, lo que toma en cuenta el tribunal no es la categoría (que figura en una ley de 2004 y en la Constitución de 2010) de “extranjeros que residen ilegalmente en el territorio dominicano” sino, como hemos visto, la de “extranjeros en tránsito” de la Constitución de 1966. 4) Y menos aún podría aducirse que a Juliana Deguis Pierre se le estaría privando de un derecho (la nacionalidad dominicana) que se le habría reconocido en el acta de nacimiento, porque la misma se habría expedido irregularmente; como dice la sentencia recurrida en revisión: “los hechos ilícitos no pueden producir efectos jurídicos válidos a favor del promotor ni del beneficiario de la violación”.

Empecemos entonces por examinar la solidez de estos últimos argumentos. El primero supone, por un lado, cometer la falacia de evadir la cuestión, puesto que la decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos tiene fuerza vinculante para los tribunales (para todas las autoridades) de los países que han firmado la Convención, y éstos no pueden dejar de aplicarla porque discrepen de la misma, por más que sus discrepancias pudieran basarse en buenas razones. Pero es que además, y por otro lado, esas razones aducidas por el tribunal son realmente muy malas razones. La supuesta confusión entre “extranjeros transeúntes” y “extranjeros en tránsito”, de haber existido, no juega ningún papel relevante en la argumentación de la Corte interamericana. Lo que sí es relevante, y lleno de sentido,  es el criterio establecido por este último tribunal, según el cual, “para considerar a una persona como transeúnte o en tránsito, independientemente de la clasificación que se utilice, el Estado debe respetar un límite temporal razonable, y ser coherente con el hecho de que un extranjero que desarrolla vínculos en un Estado no puede ser equiparado a un transeúnte o a una persona en tránsito”. Por lo demás, el concepto de “margen de apreciación”, tal y como lo usa el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (y como lo usaría cualquier persona razonable), tiene, naturalmente, sus límites; para hablar claro, puede entenderse que un país establezca, amparándose en esa idea, medidas migratorias más estrictas que otros, pero no podría aceptarse que una de ellas consistiera, por ejemplo, en discriminar por razón de raza o de sexo. Y por lo que se refiere a la última de las razones, a la de que “otros también lo hacen”, parece obvio que no puede ser una buena razón si lo que hacen estuviera mal; pero es que, además, todo hace pensar que el Tribunal Constitucional dominicano se equivoca al pensar así y comete, ahora, una nueva falacia, la de la equivocidad: pues lo injustificado no es usar el criterio de estar de paso en un país o no estar domiciliado en él para negar la nacionalidad a alguien, sino entender que una persona que ha  nacido y vivido toda su vida (en el caso de la mujer de la sentencia, casi 30 años) en un país, esté “en tránsito” en el mismo o se le niegue la posibilidad de tener en él un “domicilio legal”; y, por lo que se puede leer en la sentencia, ni Colombia ni Chile (pero sí la República Dominicana) estarían en esa situación.

En fin, el resto de los que he llamado “argumentos de refuerzo” no merecen tampoco mucho más crédito que el anterior. Por lo que se refiere a que las personas (varios cientos de miles) a las que se les estaría negando la nacionalidad dominicana no quedarían apátridas, es inevitable recordar lo que decía Vargas Llosa, respecto a la crueldad, inhumanidad e hipocresía que destila la sentencia. Pues, obviamente, no se trata aquí de una cuestión formal, de que a alguien se le pueda calificar de una u otra forma, sino de una cuestión sustantiva, de si a alguien se le coloca o no en una situación de vulnerabilidad; tiene por ello toda la razón una de las juezas disidentes cuando, en su fallo, escribe: “se promueve [con la sentencia de la mayoría] la condición de apátrida de la recurrente Juliana Deguis, por cuanto ésta tendría que someterse a un procedimiento cuya duración la dejaría desprovista de personalidad jurídica y vulnerable, situación que se agrava pues la recurrente no tiene ningún vínculo con Haití, y está siendo no sólo desnacionalizada, sino forzada a ser haitiana”. Sobre si se está aplicando o no retroactivamente el Derecho, el tribunal estaría también incurriendo en una especie de quid pro quo: pues lo importante, en materia de  derechos fundamentales, no es si el Derecho se está aplicando  retroactiva o irrretroactivamente, sino si se está aplicando el Derecho  (las normas -y la interpretación de las mismas-) más favorable para la protección y tutela del derecho de que se trate. Y sobre el uso del principio de que “nadie puede obtener provecho como consecuencia de un acto ilícito suyo” no queda de nuevo más remedio que volver a recordar la triada de los epítetos (crueldad, inhumanidad e hipocresía) traídos a colación por el escritor peruano: ni Juliana ni sus padres (que no habrían presentado sus cédulas de identidad al inscribirla en el registro) cometieron ningún ilícito sino que, en todo caso, la irregularidad habría que atribuírsela a las autoridades del país; de manera que el principio que en realidad se estaría aplicando aquí es el de que “los individuos son responsables por las irregularidades –se trate o no de actos ilícitos- cometidas por las autoridades”.

Pero, con todo, lo peor, el punto más débil, de la sentencia no está ahí, sino en lo que he llamado el argumento principal. Y lo está porque, para interpretar el artículo 11 de la Constitución de 1966, el Tribunal Constitucional apela, como hemos visto, a las clasificaciones de extranjeros establecidas en una ley de 1939 sin darse cuenta, al parecer, de que las mismas implican una clara discriminación hacia las personas de una cierta condición, e integran un caso que podría denominarse “de libro” de lo que supone atentar contra el principio de dignidad humana. Un principio esgrimido en los dos fallos de las juezas disidentes que se refieren para ello a diversos artículos de la Constitución vigente en la República Dominicana, la cual considera  a este principio –o a este valor- como el fundamento de todos los derechos fundamentales. Pues bien, si el lector vuelve ahora a leer (quizás ni siquiera haga falta, pues lo recordará) lo que esa ley decía sobre las condiciones de admisión de los jornaleros temporeros en la República Dominicana no tendrá ninguna dificultad para darse cuenta, a sensu contrario, de lo que Kant entendía por respetar la dignidad humana, por reconocer a alguien como persona: tratarle como un fin en sí mismo y no como un simple instrumento al servicio de otros, en este caso, al servicio de las empresas agrícolas. Y ese atentado contra la dignidad se plasma –podríamos decir, normativamente- en el trato discriminatorio que supone incluir en una misma categoría, considerar como iguales a efectos de obtener la ciudadanía dominicana, a grupos de personas que están en condiciones muy distintas; o, mejor dicho, las tres primeras subcategorías de los “extranjeros no inmigrantes” obedecen a un mismo principio (son individuos que no tienen arraigo en el país), mientras que en relación con la cuarta (la de los jornaleros temporeros) la razón para incluirlos ahí es otra muy distinta: son individuos arraigados en el país (hasta el punto de que han podido nacer en él y haber vivido en el mismo durante décadas) pero a los que, simplemente, no se desea reconocer como ciudadanos, como iguales. El propósito de discriminación no podría estar más a las claras.

Pues bien, si la República Dominicana es un Estado de Derecho, un Estado constitucional, parece obvio que no puede considerarse como Derecho válido de ese Estado a ninguna norma (o interpretación de una norma) que implique un trato discriminatorio e indigno. Dicho si se quiere de manera más técnica: la “regla de reconocimiento” del Derecho dominicano nos dice que es Derecho válido en ese país las normas contenidas en su Constitución (de 2010), las dictadas posteriormente de conformidad con lo ahí establecido, y las existentes con anterioridad, en la medida en que no hayan sido explícitamente derogadas o bien se opongan a lo establecido en la Constitución. Que una ley promulgada durante los ominosos gobiernos de Trujillo (gobernase formalmente él o alguien que obedeciese a sus dictados) y en un momento de auge de las leyes raciales en el mundo contenga elementos contrarios a los más elementales derechos humanos no puede constituir, desde luego, una sorpresa para nadie. Lo que sí resulta chocante es que eso no lo hayan advertido once magistrados de un tribunal constitucional cuyo rol fundamental es precisamente el de velar por la constitucionalidad de las leyes.

Alguna vez he pensado que ser miembro de un tribunal constitucional supone tener una gran fortuna moral, pues sitúa a la persona que desempeña esa función en una posición privilegiada para hacer justicia. Es por ello triste constatar que once de los trece miembros del Tribunal Constitucional de la República Dominicana han dejado pasar esa oportunidad de actuar no de manera heroica, sino en conformidad con lo que el Derecho y la justicia requeriría. Toda una oportunidad perdida.

Manuel Atienza
La Mirada de Peitho
http://lamiradadepeitho.blogspot.com/2013_11_01_archive.html

Manuel Atienza: Catedrático en Filosofía del Derecho de la Universidad de Alicante, ha sido nombrado doctor honoris causa por diversas universidades latinoamericanas, siendo este campo el que lo llevó a una intensa actividad investigadora y docente, cuya síntesis es su libro ”Curso de argumentación jurídica”. DLRD


martes, 5 de noviembre de 2013

Excomunista KKKonsuelo Despradel brilla en todos los escenarios


Una advertencia a KKKonsuelo
La excomunista, exreformista, experredeísta y actual aliada y defensora del régimen, KKKonsuelo Despradel, es una destacada comunicadora que está en todas partes; trabajadora incansable. De madrugada en televisión dando pelas, en la tarde, en la radio repartiendo boches y vejaciones a los oyentes de la emisora que se comunican con el programa que coordina. Los sábados en la frontera o cualquier otro punto del país y los domingo arengando contra el pueblo haitiano.

La dinámica KKKonsuelo es fanática de las causas que defiende y eso es loable, pero debe tener cuidado. Ayer domingo donde ella estaba presente se arengó ¡Muerte a los traidores! y ¡Muerte a los haitianos!, no estoy diciendo que ella lo dijo, sino que estaba presente y no censuró esos letreros y esas arengas.

Eso es muy peligroso, con los ánimos caldeados, en un afán sin sentido de estar bajo las candilejas, sin quererlo, podría provocar una situación de consecuencias impredecibles. KKKonsuelo está definida ya, todos sabemos por sus actuaciones pasadas y presentes quién es, como sabemos que es incapaz de desearle una tragedia a este país le hago la advertencia de lo que ella está provocando sin darse cuenta.

Por lo pronto, su discurso de ayer quedará para la posteridad y voy a dejarlo por escrito en estas mismas líneas:


Consuelo dice las ONG ejecutan plan de EE.UU
La periodista Consuelo Despradel denunció que desde los Estados Unidos existe un plan diseñado para dañar a la República Dominicana. Llamó a la población a defender la soberanía y a no permitir más humillaciones de parte de esas ONG,  de las cuales dijo que son patrocinadas por los Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá. Despradel acusó a las organizaciones Participación Ciudadana, Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus), los Jesuitas y el Centro Bonó, de ser agentes de esas potencias extranjeras que viven de la pobreza del pueblo haitiano. “Le quiero pedir a esas diputadas que dicen ser patriotas y no lo son, que vayan al hospital de Bánica y vean cómo llegan las haitianas a parir en un hospital que solo recibe 600 mil pesos de subvención”, dijo Despradel. También calificó de “malagradecido” al escritor Mario Vargas Llosa, por publicar un artículo criticando la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional.

Jeannelle Koss / Desde La República Dominicana
Fuente y foto: elCaribe

domingo, 3 de noviembre de 2013

Frases célebres: Mario Vargas Llosa

Nicolás de Jesús López Rodríguez, considerado por Mario Vargas Llosa como uno de los dos arzobispos más antidemocráticos y reaccionarios de América Latina.

"Yo creía que los peruanos teníamos, con el Cardenal Juan Luis Cipriani, el triste privilegio de contar con el arzobispo más reaccionario y antidemocrático de América Latina, pero veo que su colega dominicano le disputa el cetro".
+ Expresada en su artículo: Los parias del Caribe. Mario Vargas Llosa es uno de los intelectuales más prestigiosos del mundo. Premio Nobel de Literatura 2010 y uno de los más leídos escritores de habla hispana de la historia.

Jeannelle Koss / Desde La República Dominicana

Vargas Llosa califica de crueles e inhumanos a jueces del Tribunal Constitucional dominicano


Los parias del Caribe
COLOCAN BANDERA NAZI DEBAJO DEL MAPA DONDE REINA LA CLEPTOCRACIA DOMINICANA
PIEDRA DE TOQUE. La sentencia del Tribunal Constitucional de la República Dominicana sobre el caso de Juliana Regis Pierre es un desatino que niega la nacionalidad a los hijos de inmigrantes irregulares
Juliana Deguis Pierre nació hace 29 años, de padres haitianos, en la República Dominicana y nunca ha salido de su tierra natal. Jamás aprendió francés ni créole y su única lengua es el bello y musical español de sabor dominicano. Con su certificado de nacimiento, Juliana pidió su carnet de identidad a la Junta Central Electoral (responsable del registro civil), pero este organismo se negó a dárselo y le decomisó su certificado alegando que sus " apellidos eran sospechosos ". Juliana apeló y el 23 de septiembre de 2013 el Tribunal Constitucional dominicano dictó una sentencia negando la nacionalidad dominicana a todos quienes, como aquella joven, sean hijos o descendientes de " migrantes " irregulares. La disposición del Tribunal ha puesto a la República Dominicana en la picota de la opinión pública internacional y ha hecho de Juliana Deguis Pierre un símbolo de la tragedia de cerca de 200.000 dominicanos de origen haitiano (según Laura Bingham, de la Open Society Justice Initiative) que, de este modo, la mayoría de ellos de manera retroactiva, pierden su nacionalidad y se convierten en apátridas.

La sentencia del Tribunal Constitucional dominicano es una aberración jurídica y parece directamente inspirada en las famosas leyes hitlerianas de los años treinta dictadas por los jueces alemanes nazis para privar de la nacionalidad alemana a los judíos que llevaban muchos años (muchos siglos) avecindados en ese país y eran parte constitutiva de su sociedad. Por lo pronto, se insubordina contra una disposición legal de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (de la que la República Dominicana forma parte) que, en septiembre de 2005, condenó a este país por negar su derecho a la nacionalidad a las niñas Dilcia Yean y Violeta Bosico, dominicanas como Juliana, e igual que ella hijas de haitianos. Con este precedente, es obvio que, si es consultada, la Corte Interamericana volverá a reafirmar aquel derecho y la República Dominicana tendrá que acatar esta decisión, a menos que decida —algo muy improbable— retirarse del sistema legal interamericano y convertirse a su vez en un país paria.

Hay que señalar, como lo hace The New York Times el 24 de Octubre, que dos miembros del Tribunal Constitucional dominicano dieron un voto disidente y salvaron el honor de la institución y de su país oponiéndose a una medida claramente racista y discriminatoria. El argumento utilizado por los miembros del Tribunal para negar la nacionalidad a personas como Juliana Deguis Pierre es que sus padres tienen una " situación irregular ". Es decir, hay que hacer pagar a los hijos (o a los nietos y bisnietos) un supuesto delito que habrían cometido sus antepasados. Como en la Edad Media y en los tribunales de la Inquisición, según esta sentencia, los delitos son hereditarios y se transmiten de padres a hijos con la sangre.

A la crueldad e inhumanidad de semejantes jueces se suma la hipocresía. Ellos saben muy bien que la migración " irregular " o ilegal de haitianos a la República Dominicana que comenzó a principios del siglo veinte es un fenómeno social y económico complejo, que en muchos períodos —los de mayor bonanza, precisamente— ha sido alentado por hacendados y empresarios dominicanos a fin de disponer de una mano de obra barata para las zafras de la caña de azúcar, la construcción o los trabajos domésticos, con pleno conocimiento y tolerancia de las autoridades, conscientes del provecho económico que obtenía el país —bueno, sus clases medias y altas— con la existencia de una masa de inmigrantes en situación irregular y que, por lo mismo, vivían en condiciones sumamente precarias, la gran mayoría de ellos sin contratos de trabajo, ni seguridad social ni protección legal alguna.
Uno de los mayores crímenes cometidos durante la tiranía de Generalísimo Trujillo fue la matanza indiscriminada de haitianos de 1937 en la que, se dice, varias decenas de miles de estos miserables inmigrantes fueron asesinados por una masa enardecida con las fabricaciones apocalípticas de grupos nacionalistas fanáticos. No menos grave es, desde el punto de vista moral y cívico, la escandalosa sentencia del Tribunal Constitucional. Mi esperanza es que la oposición a ella, tanto interna como internacional, libre al Caribe de una injusticia tan bárbara y flagrante. Porque el fallo del Tribunal no se limita a pronunciarse sobre el caso de Juliana Deguis Pierre. Además, para que no quede duda de que quiere establecer jurisprudencia con el fallo, ordena a las autoridades someter a un escrutinio riguroso todos los registros de nacimientos en el país desde el año 1929 a fin de determinar retroactivamente quiénes no tenían derecho a obtener la nacionalidad dominicana y por lo tanto pueden ser ahora privados de ella.
Si semejante paralogismo jurídico prevaleciera, decenas de miles de familias dominicanas de origen haitiano (próximo o remoto) quedarían convertidas en zombies, en no personas, seres incapacitados para obtener un trabajo legal, inscribirse en una escuela o universidad pública, recibir un seguro de salud, una jubilación, salir del país, y víctimas potenciales por lo tanto de todos los abusos y atropellos. ¿Por qué delito? Por el mismo de los judíos a los que Hitler privó de existencia legal antes de mandarlos a los campos de exterminio: por pertenecer a una raza despreciada. Sé muy bien que el racismo es una enfermedad muy extendida y que no hay sociedad ni país, por civilizado y democrático que sea, que esté totalmente vacunado contra él. Siempre aparece, sobre todo cuando hacen falta chivos expiatorios que distraigan a la gente de los verdaderos problemas y de los verdaderos culpables de que los problemas no se resuelvan, pero, hemos vivido ya demasiados horrores a consecuencias del nacionalismo cerril (siempre máscara del racismo) como para que no salgamos a enfrentarnos a él apenas asoma, a fin de evitar las tragedias que causa a la corta o a la larga.
Afortunadamente hay en la sociedad civil dominicana muchas voces valientes y democráticas —de intelectuales, asociaciones de derechos humanos, periodistas— que, al igual que los dos jueces disidentes del Tribunal Constitucional, han denunciado la medida y se movilizan contra ella. Es penoso, eso sí, el silencio cómplice de tantos partidos políticos o líderes de opinión que callan ante la iniquidad o, como el prehistórico cardenal arzobispo de Santo Domingo, Nicolás de Jesús López Rodríguez, que la apoya, sazonándola de insultos contra quienes la condenan. Yo creía que los peruanos teníamos, con el Cardenal Juan Luis Cipriani, el triste privilegio de contar con el arzobispo más reaccionario y antidemocrático de América Latina, pero veo que su colega dominicano le disputa el cetro.
Quiero mucho a la República Dominicana, desde que visité ese país por primera vez, en 1974, para hacer un documental televisivo. Desde entonces he vuelto muchas veces y con alegría lo he visto democratizarse, modernizarse, en todos estos años, a un ritmo más veloz que el de muchos otros países latinoamericanos sin que se reconozca siempre su transformación como merecería. El segundo de mis hijos vive y trabaja allá y entrega todos sus esfuerzos a apoyar los derechos humanos en ese país, secundado por muchos admirables dominicanos. Por eso me apena profundamente ver la tempestad de críticas que llueven sobre el Tribunal Constitucional y su insensata sentencia. Éste es uno de esos momentos críticos que viven todos los países en su historia. Lo fue también cuando ocurrió el terrible terremoto que devastó a su país vecino, Haití, en enero de 2010. ¿Cómo actuó la República Dominicana en esa ocasión ? El Presidente Leonel Fernández voló de inmediato a Puerto Príncipe a ofrecer ayuda y ésta se volcó con una abundancia y generosidad formidables. Yo recuerdo todavía los hospitales dominicanos repletos de víctimas haitianas y los médicos y enfermeras dominicanos que volaron a Haití a prestar sus servicios. Esa es la verdadera cara de la República Dominicana que no puede verse desnaturalizada por las malandanzas de su Tribunal Constitucional.
 © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2013.
 © Mario Vargas Llosa, 2013.

martes, 30 de abril de 2013

Dominicano Junot Díaz es entrevistado por el diario español El País


     Junot Días / Pascal Perich

"Cada joven es un objetivo de las corporaciones"

Junot Díaz, el ‘chico terrible’ de la literatura estadounidense que ha dado voz a los hispanos, premio Pulitzer y escritor por casualidad, repasa con acidez la política y la narrativa del Imperio

Junot Díaz charlará con los lectores el próximo día 1 a las 18.00


Junot Díaz nació en Villa Juana, una barriada pobre de Santo Domingo, el 31 de diciembre de 1968. Tenía nueve años cuando su familia se trasladó a una zona industrial de Nueva Jersey. Su padre, policía durante la dictadura de Rafael Trujillo, había emigrado a Estados Unidos unos años antes, manteniéndose considerablemente alejado de los suyos durante todo aquel tiempo. Díaz descubrió el milagro de los libros por su cuenta. Recorría a pie las cuatro millas que separaban su casa de la biblioteca pública, donde una funcionaria guio sus primeros pasos como lector. A punto de entrar en los Marine, recibió una carta en la que se le comunicaba que había sido admitido en una modesta universidad. Su infancia y adolescencia estuvieron presididas por el signo de la pobreza y las duras condiciones de trabajo que tenían que arrostrar los miembros de su comunidad. Es de eso de lo que escribe. La publicación de su primer libro, Los boys, un volumen de cuentos, señaló la aparición de una voz como jamás se había dado antes en la tradición literaria norteamericana. Tardó 11 años en publicar su siguiente libro, La maravillosa vida breve de Óscar Wao, novela que fue galardonada con el Pulitzer en 2007. Su tercer libro, Así es como la pierdes (Mondadori), se publica en España el 2 de mayo.
PREGUNTA: ¿Cómo ha pasado el día?
RESPUESTA: Leyendo manuscritos de los finalistas del Premio Pulitzer, que se anunciarán mañana.
P: ¿Ha sido alto el nivel de calidad de este año?
R: Altísimo, los miembros del jurado estamos de acuerdo en que ha sido un año muy potente.
R: No entre quienes ya conocían mi obra, pero el prestigio del premio ha proyectado mi nombre a otra dimensión. Por lo que se refiere a la escritura en sí, sigue siendo tan jodidamente difícil como siempre.
P: Su lengua materna es el español, pero escribe en inglés. ¿Cuál es su relación con los dos idiomas?
R: Cuando llegué a este país perdí el español y de adulto dediqué un gran esfuerzo a intentar recuperarlo. La sensación de pérdida es muy aguda y dolorosa. El inglés siempre ha sido una sombra gigantesca que se cernía sobre el español, pero también es cierto lo contrario. La sombra del español se cierne sobre el inglés. Para mí, hablar bien español siempre ha sido una obsesión, pero lo cierto es que mi español es mediocre, cosa que genera en mí un enorme sentimiento de culpa. Por otra parte, cuando hablo español soy otro, mi personalidad es distinta, más ligera.
P: ¿Qué pasaba en la cabeza y el corazón del niño que era cuando llegó a este país?
R: Me dio la sensación de haber llegado a otro planeta. La expresión choque de civilizaciones cobra pleno sen­tido si se aplica al contraste entre el noreste de Estados Unidos y el Caribe. El recibimiento que se nos dio fue muy hostil. Lo que más recuerdo es el odio. Odiaba tener que ir a la escuela, odiaba salir de casa y encontrarme en América. Todo me daba miedo. Miraba a mi alrededor y me parecía estar en un país de locos, y me decía: ya sé que nosotros llegamos aquí para mejorar nuestras vidas, pero, coño, esto es demasiado.
P: Sus historias levantan testimonio del sufrimiento de su comunidad. Me viene a la cabeza la escena de Otra vida, otra vez en la que un trabajador muere aplastado entre los engranajes de una máquina y todo el mundo trata de borrar las huellas del accidente.
R: Incluso dentro de la comunidad latina a la que pertenezco hay una considerable ignorancia de esas cosas. La generación de mi madre padeció todo aquello. El sufrimiento de esa generación es algo que no se ha explorado nunca. Piense en lo difícil que tuvo que ser para un niño vivir algo que solo ahora como adulto alcanzo a comprender someramente.
P: ¿Cómo era su entorno familiar?
R: Ultraconservador. Mi padre era policía militar y le parecía bien la dictadura de Trujillo. En mi familia casi todo el mundo tenía algo que ver con el ejército. Mi hermana mayor se casó con un tanquista, mi hermano estuvo en el ejército hasta que el cáncer lo apartó del servicio activo. Mi hermano el pequeño y dos sobrinos son marines y han combatido en Afganistán e Irak. Yo me libré de milagro. Entre los marines que venían a reclutar chicos a mi colegio había uno con el que me entrevisté como cuarenta veces. Me salvó la carta de una universidad en la que me comunicaban que me habían aceptado.
P: ¿Recuerda sus primeras lecturas?
R: Cuando tenía siete u ocho años cayó en mis manos una serie de biografías de los grandes iconos de la nación norteamericana, gente como Abraham Lincoln o Thomas Edison. Solo había tres mujeres. Lo que me más me impactó de aquellas biografías fue el trasfondo violento del país. Todo remitía a alguna guerra. Había una mitología bélica que lo presidía todo y que a mí me perturbaba profundamente. Luego hubo otro tipo de lecturas que ejercieron una influencia muy profunda en mí, como los primeros libros de Arthur Conan Doyle y las novelas de ciencia ficción de H. G. Wells.

P: Su afición por ciertas formas de la literatura popular, el cine y el cómic son muy importantes en su manera de entender la escritura.
R: Me encantan los llamados subgéneros, las novelas de terror, de ciencia ficción, el género romántico, aunque lo que más me gusta leer son los libros de historia. Como jurado de los Pulitzer, es esa la categoría en la que soy más combativo. Sobre todo me interesan los recodos más ocultos de la historia y sus manifestaciones más extremas, las situaciones excepcionales. Se da una conexión entre lo que ocurre en esos momentos históricos excepcionales y la importancia de los subgéneros literarios, que exploran los aspectos menos conocidos de una manera que no está al alcance de la literatura realista.
P: ¿Puede profundizar en esa idea?
R: La llamada literatura realista es muy limitada a la hora de explorar ciertos problemas. En mi opinión, el realismo, como estrategia narrativa, falla miserablemente a la hora de explicar circunstancias como, pongamos por caso, una guerra civil, situación en la que se destruye el tejido cívico de la sociedad. Por la herida que deja abierta una guerra civil se escapan emanaciones fantasmagóricas muy difíciles de atrapar. El realismo no sabe qué hacer con eso. Es incapaz de captar las dimensiones más sutiles de todo un entramado de emociones fugitivas, sentimientos espectrales que se producen en situaciones históricas extremas. Lo mismo ocurre con las novelas de dictadores. Si se escriben en clave realista, no logran atrapar el fondo de terror, lo más problemático de las heridas que abren las dictaduras.
P: ¿Es esa la razón por la que abordó en clave no realista la historia del trujillato en La maravillosa vida breve de Óscar Wao?
R: Es que de otra manera habría sido imposible. En eso consiste el fallo de La fiesta del Chivo, que por lo demás es una excelente novela.Vargas Llosa fracasa en el intento de llegar al fondo de la historia de un episodio muy importante de la historia de mi país. No consigue capturar en modo alguno los matices más sutiles de lo que significa vivir en una sociedad secuestrada como lo fue aquella.
P: ¿Qué opinión le merece la manera de abordar la dictadura de Trujillo que lleva a cabo Julia Álvarez, escritora latina de origen dominicano que escribe en inglés, igual que usted, en En el tiempo de las mariposas?
R: Me parece mucho más lograda, en el sentido de que consigue llegar al corazón de un asunto sumamente turbio y misterioso. Julia Álvarez cuenta la historia aterradora del secuestro, violación y asesinato de las hermanas Mirabal, realizando un retrato de las prácticas de Trujillo como depredador sexual en clave de feminismo gótico, lo cual le da una enorme agilidad a su narración. Hacer de mi país una suerte de territorio fantasmagórico, cuyo centro de gravedad es el motivo de las violaciones, la brutalidad de las transgresiones sexuales perpetradas por el dictador. Así revive un tropo muy característico de la literatura gótica escrita por mujeres. Julia Álvarez aborda con suma inteligencia una situación en la que toda una sociedad enloquece febrilmente ante el poder del cuerpo femenino. Llega así mucho más lejos que llevando a cabo una servil narración de los hechos.
P: ¿Cuáles son sus referentes literarios?
R: En mi caso, quienes mejor me han ayudado a entender el verdadero ser de este país son las escritoras negras. Siempre he pensado que si alguien comprende a un nivel profundo por qué ocurren ciertas cosas son ellas. Les debo lo que soy como escritor. Mi pasado, mi presente y mi futuro lo explica perfectamente alguien como Toni Morrison.
P: ¿Qué opinión le merecen Cormac McCarthy, Thomas Pynchon, Don DeLillo o Philip Roth, todos ellos varones de raza blanca?
R: Son los mejores escritores vivos de Estados Unidos. Hablar de alguien como Jonathan Franzen, pongamos por caso, no tiene el menor interés, pero hablar de Cormac McCarthy sí. McCarthy ha entendido el verda­dero ser de América como muy pocos. Comprende las terribles raíces apocalípticas que llevan a la locura inenarrable, carismática, escatológica, que subyace a la realidad del país, y que de repente explota en las noticias que nos sorprenden en los periódicos como una bofetada. ¿Y qué quiere que le diga de Philip Roth? Yo soy de Nueva Jersey, y no es posible escribir sobre Nueva Jersey sin tener en cuenta a Philip Roth. Es un narrador formidable, formalmente muy interesante. Cierto que sus personajes femeninos son para darle de bofetadas, pero sus panoramas novelísticos son fascinantes. No, no, no… Cormac McCarthy es muy importante para mí. Philip Roth es muy importante para mí.
P: ¿Y Don DeLillo?
R: Inconmensurable. De hecho, creo que a pesar del reconocimiento de que goza, no se le ha valorado suficientemente. La deuda de la literatura norteamericana para con Don DeLillo es inmensa. Y lo mismo vale para Doctorow.
P: ¿Y qué hacemos con alguien tan difícil e inclasificable como Thomas Pynchon?
R: Pynchon es lo máximo. Es necesario decir que esa generación hizo los deberes con nota, man. Hay mucho que reconocer y emular en el trabajo de esos tigres. Cuando lees a Pynchon por primera vez es como si te hubiera dado un calambre. No sabes lo que ha pasado, pero luego te das cuenta del milagro. Jamás se me ocurrió pensar que fuera posible escribir una literatura tan delirante que se puede decir que raya en la locura y, sin embargo, al final todo encaja perfectamente.
P: ¿Qué opinión le merece Annie Proulx?
R: Me encanta Annie. Es tan jodidamente buena que resulta ridículo. Sus novelas son joyas, pero sus cuentos son todavía mejores. Es una de las grandes cuentistas de este país.
P: ¿No cree que se podría escribir la historia de la narrativa norteamericana hablando solo de los cuentistas?
R: Sin duda, una de las mayores aportaciones de la literatura norteamericana al resto del mundo es la tradición del relato breve. Hay verdadero fervor por este estilo, y no lo digo solo por los creadores. Hay revistas especializadas dedicadas exclusivamente a ello, así como un gran público lector que es devoto del género, siempre lo ha habido.
P: Aunque usted ha sido muy crítico con él, considera que la llegada de alguien como Obama a la Casa Blanca es un hito en la historia reciente de este país.
R: Para mí, la elección de Obama es un ejemplo más de la voz de los jóvenes que están hartos de cómo se están llevando las cosas a escala mundial. La misma inquietud que instaló a un negro en la Casa Blanca es la que sacudió en su día la plaza de Tahrir en El Cairo o los indignados de Wall Street.
Todo eso no es más que el principio de un vasto movimiento que recorre todo el mundo. Es algo subterráneo que está poniendo en relación un montón de fuerzas aparentemente inconexas, a los jóvenes con las fuerzas progresistas díscolas que hay en las maquinarias de los partidos, todo al margen de las estructuras de poder establecido. Estamos atravesando un momento histórico cuyas consecuencias apenas hemos empezado a vislumbrar. La presencia de Obama en la Casa Blanca, con todos los fallos y decepciones de su gestión, no es más que un síntoma. Que Estados Unidos pudiera tener un presidente negro era algo inimaginable hace muy poco tiempo, pero lo más importante es repetir hasta la saciedad que el motor de todos esos cambios es la frustración de las nuevas generaciones, que han comprendido que las cosas no pueden seguir como hasta ahora. Asuntos como el matrimonio gay o la presencia de gais en ciertas instituciones son también síntoma de la misma necesidad de cambio. Y no estamos más que al principio. Creo que la historia nos deparará a todos una sorpresa gigantesca pronto.
R: Estamos atrapados en los engranajes de la maquinaria aterradora de los servicios de inmigración, que ataca no solo a los sin papeles, sino incluso a los inmigrantes legales. El desencadenante fueron los atentados del 11 de septiembre de 2001. El ataque se convirtió en una especie de referéndum que dio lugar a un pogromo contra los latinos. Es un odio tóxico que no sé muy bien cómo describir, una especie de movimiento xenófobo que se ha extendido por todo el país. Me causa un placer inmenso ver a los republicanos atrapados en una situación de la que no se pueden zafar. La reforma de la ley de inmigración se va a aprobar, vamos a tener algo mucho mejor de lo que hay ahora, y más vale que se den prisa para hacerlo antes de que Hillary Clinton se presente a las próximas elecciones, que según las predicciones va a ganar. Les va a doler más que una estaca clavada en el corazón de un vampiro, pero no tienen otro remedio.
P: ¿Cuál es la raíz de ese miedo?
R: La resistencia a modificar la estructura del poder político. A fin de conservar su su­premacía, la mejor estrategia es demonizar a un sector concitando el odio de los electores contra él. Y mientras tanto, abandonan por completo a sus bases, al electorado constituido por los blancos pobres, cuyo voto nunca les falla. No mejoran sus condiciones, recortan los programas sociales, pero a cambio les dan una compensación psicológica, haciéndoles creer que son unos privilegiados por no ser negros o hispanos, sino miembros de la raza superior. A sus hijos los mandan a las guerras que tienen por todo el mundo como carne de cañón. Resulta increíble que un nacionalismo supremacista tan extremo funcione, pero es así.
P: Usted es profesor de escritura creativa en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). ¿Sus estudiantes leen?
R: No. Están todo el día enganchados a sus maquinitas, pendientes de las redes sociales. MIT es un lugar muy sofisticado. Los estudiantes inventan aplicaciones con la misma facilidad con la que hacemos café.
P: ¿Y no puede ser que hayamos llegado a un punto de la historia de la cultura en la que la lectura ha dejado de ser relevante?
R: Sinceramente, no lo creo. Todavía tiene que venir alguien capaz de demostrarme que existe un espacio de deliberación y pensamiento mejor que un libro.
P: Pero usted mismo me acaba de decir que sus estudiantes no leen.
R: Creo que habría que situar esto en un contexto más amplio. La Universidad como institución ha dejado atrás los valores de la educación para sustituirlos por un modelo de negocios. Mis estudiantes creen que están allí para conseguir un puesto de trabajo.
P: ¿Qué sentido tiene que estudien escritura creativa?
R: La mayoría de los que se matriculan lo hacen por motivaciones narcisistas. Además que creen que escribir bien es algo que está al alcance de cualquiera, a diferencia de lo que puede ocurrir con oficios que exigen un serio esfuerzo y dedicación como la danza o la música, pongamos por caso. Da la sensación de que se matriculan porque hay una terrible demanda de escritores, como si todo el mundo leyera un promedio de 500 libros al año y no hubiera suficientes títulos para saciar la increíble sed de los lectores, cuando la situación real es la contraria. Nadie lee, pero anda el diablo, hay un maldito reguero de escritores sueltos por ahí. La realidad es que la literatura es una tarta cada vez más pequeña que hay que repartir entre muchos.
P: ¿Por qué es cada vez más pequeña?
R: Porque las corporaciones invierten miles de millones de dólares para asegurarse de que sea así. En 1983, cuando yo era todavía un adolescente, el Gobierno federal imponía severas restricciones a la publicidad destinada a los jóvenes. Había franjas horarias y medidas precautorias destinadas a proteger a la gente joven. Hoy día son víctimas de un ataque masivo. Cada joven es un objetivo ambulante sobre el que las corporaciones se lanzan despiadadamente a fin de asegurarse que no les queda un solo momento libre. Para cada instante de ocio hay un artilugio de consumo al que son adictos. Los jóvenes son consumidores a quienes no se deja en paz un solo instante. ¿Cómo van a desarrollar la capacidad necesaria para disfrutar el arte con la tranquilidad que exige la contemplación estética cuando los están bombardeando con productos edulcorados de bajísimo valor nutritivo, entretenimiento basura? El problema de Estados Unidos es que el país está enganchado al consumo de bazofia cultural, por la sencilla razón de que es lo que las corporaciones necesitan para seguir ganando dinero de manera incontrolada. Piénselo bien: cada vez que un joven abre un libro es tiempo que pasa sin pulsar botones, sin entrar en Facebook, sin pedir papel higiénico por Amazon. Si a una chica o a un chico les da por leer poesía, se salen de la cadena de producción de dinero y obtención de beneficios. A las corporaciones les resulta insoportable la idea de que nadie le dedique a una novela las 20 o 30 horas que exige su lectura. Las multinacionales han secuestrado la imaginación de los jóvenes y no les van a dejar volver a la lectura. No. Fucking. Way.
P: ¿Cómo ve la situación de la industria editorial?
R: Hay un tiburón en la bañera que amenaza con devorarlo todo; me refiero a Amazon. Yo escribo muy despacio. Cuando publiqué mi primer libro, en 1996, las cosas no se hacían por Internet. Los manuscritos me llegaban por correo, los revisaba y los devolvía. En 2007, cuando publiqué Óscar Wao, Amazon ya formaba parte del panorama, aunque no era el monstruo insaciable de ahora. Todavía existía Borders, pero aún no había redes sociales. La gente no sabía qué era un tuit. Y ahora publico Así es como la pierdes y todo es a través de las redes sociales. Barnes and Noble está en sus últimos estertores, Amazon es una bestia negra de dimensiones incalculables y todo el mundo lee en Internet. No quiero pensar en cómo serán las cosas cuando publique mi próximo libro. Y no es todo: con cada cambio de modelo tecnológico, la cosa empeora para el autor. Cada avance parece tener como objetivo perjudicar al creador. Scott Turow publicó un editorial en The New York Times denunciando la situación: los escritores ganan cada vez menos pese a que los beneficios que generan son cada vez mayores. 

Junot Díaz charlará con los lectores el próximo día 1 de mayo a las 18.00. El día 4 participa en el Festival Primera Persona del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).

Eduardo Lago / elpais.es
http://elpais.com/elpais/2013/04/29/eps/1367237169_171617.html

Lea la entrevista digital a Junot Díaz con los lectores de El País.es, aquí.