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sábado, 4 de julio de 2015

Con sabor a ingratitud


El sudor de Martelly fue sintomático
El presidente Danilo Medina pasó varias horas en Haití apoyando un proyecto de reforestación. Estaba contento, entusiasmado, compartiendo con el pueblo y su presidente, Michel Martelly. Sembraron árboles. Entre abrazos y discursos, prometió ayudarlos a devolver el verdor y esplendor al medio ambiente del vecino país.

Me llamó la atención el sudor que corría por el cuerpo del mandatario haitiano. Se puso de manifiesto a través de su chacabana. Las áreas de las axilas y el pecho estaban mojadas. Reconozco que las dos naciones, en la misma isla, padecen de un calor impresionante, más aun en la temporada ciclónica. Sin embargo, el presidente Medina, no sudaba. ¿Qué desbordó el sudor en Martelly? ¿Hay algo en el organismo o en la mente que influye en que una persona sude más que otra?

Pero, ¿qué es el sudor? Bueno, son gotas que se forman sobre las superficies de las cosas. He leído que regula la temperatura del cuerpo. Al entrar en contacto con el aire y evaporarse, disminuye el calor. Es como un medio de refrigeración corporal conocido como transpiración. Puede ser causado por una respuesta física a la excitación y al miedo, que aceleran el pulso cardíaco.

Sabemos que el esfuerzo físico, la gimnasia, caminatas, etc., hacen sudar. Sin embargo, viene a mi memoria el Dr. Joaquín Balaguer. Le gustaba caminar para ejercitarse. Lo hacia trajeado y con sombrero pero no sudaba. Consideraba que el calor era mental, que si se pensaba que estamos en un lugar frío, como Alaska, por ejemplo, no se sentía.

¿Qué hizo sudar a Martelly? Hay quienes aseguran que las angustias, inquietudes, temores, incertidumbres, las hipocresías, hacen sudar. Muchas personas cuando van a hablar en público, aun en aire acondicionado, sudan. En esta actividad, los mandatarios estaban en el mismo escenario, con las mismas metas, chacabanas, pero uno sudando copiosamente y el otro sin sudar.

¿Qué provocaría ese sudor ? ¡Quién sabe! Quizás estaba angustiado. ¿Sería que tenía fraguado el plan maquiavélico de prohibir la comercialización de algunos de nuestros productos? Es posible que supiera que después de recibir el apoyo para la reforestación, se iba a ver precisado a darle una bofetada dolorosa a su colega. Cualquiera suda, al escuchar decir al presidente Medina con sinceridad: “Tenemos viveros en todo el país y estamos dispuestos a compartirlos con ustedes para ayudarlos a recuperar los recursos naturales y el medio ambiente”, sabiendo que sin investigar bien, horas después le diría fríamente: “Prohíbo que envíe las aves, huevos y carne de tu país al mío. No los quiero, están contaminados, enferman”.

¿Qué planea Martelly hacer con los haitianos que viven aquí comiendo esos productos? ¿Los llevará de vuelta a Haití para cuidarlos? Mejor que no hablemos de contaminación. Aquí llegan enfermos, con parásitos, defecando por doquier, en trapos sucios andan por las calles, donde de una u otra forma reciben ayuda, sin pensar en que contaminan.

El dolor y la sorpresa de Danilo debió ser grande. Con sabor a ingratitud. A mi me dolió. ¿Desistirán también de recibir las plantas de los viveros? Indiscutiblemente que el sudor de Martelly fue sintomático.

Mientras tanto, sólo resta decir: “Señor, por aquel sudor copioso de sangre que sudaste en el huerto, ¡ten misericordia de nosotros!”.

Venecia Joaquín

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