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miércoles, 7 de junio de 2017

Arraigo


El “arraigo” de los ladrones
¿A qué se refieren los abogados defensores, cuando hablan del “arraigo” de los acusados en la sociedad? Se refieren a la presencia que esa gente despliega (utilizando recursos del Estado) al distribuir las migajas que les sobran de sus robos entre la gente que los sigue, a cambio de silencio, votos, docilidad, complicidad y sumisión.

Ejemplos de gran arraigo social es el que tenía Quirino, en el Sur del país, donde le boroneaba a la gente menesterosa, una minúscula porción de sus excedentes en el narcotráfico, para comprar la complacencia de su entorno.

Lo mismo y a mucho mayor escala, hacían Pablo Escobar, en Colombia y El Chapo, en México.


Todos los políticos ladrones son especialistas desarrollando esos arraigos. Compran votos y simpatías a la gente, con lo que le roban a esa misma gente. Un gran festival con esas prácticas de falsa caridad es el que celebran todos esos estafadores durante las Navidades con las reparticiones de las cajitas de la miseria.

Las ONGs de los congresistas y de los funcionarios, financiadas con dinero del presupuesto nacional, son otro mecanismo de falsa asistencia social, mediante el que los funcionarios se roban los fondos y reparten unas sobras, que siempre son favores y no derechos.

El “esparcimiento” embrutecedor, de calidad ínfima, que proporcionaba Roberto Salcedo, con horrores como el Zooberto y otras mierdas parecidas, son ejemplos de estrategias de arraigo, por parte de autoridades corrompidas, que emboban a la población, mientras ellos sustraen los recursos.


Los pica pollos, los 500 pesos, la donación de ataúdes, el pago de recetas médicas, la botella de ron, las mujeres semidesnudas, cargadas como vacas, en las patanas con discolights durante las campañas, son todos ejemplos de cómo se arraigan los funcionarios y candidatos ladrones en la sociedad.


En la misma categoría de arraigos irregulares, con procedimientos engañosos y evaporación de recursos, se pueden incluir todas las iniciativas filantrópicas de Margarita Cedeño, por ejemplo.

Hay gente muy alienada, sin discernimiento, en estado de menesterosidad y domesticada para tolerar -y agradecer- estos agravios extra que sus victimarios les infringen; pero hay gente a la que no le luce simular, ni por medio segundo, que se deja engañar con estos simulacros.


El llamado “arraigo” es el producto del clientelismo, uno de los problemas más graves de un sistema político con una administración pública corrompida de arriba a abajo y dirigida por una mafia corporativa integrada por un grupo de ladrones impunes de nuestros recursos.


Sara Pérez
Somos Pueblo
Fotos: 
Acento
Intimidad 3 a 2 punto com

sábado, 27 de mayo de 2017

La administración pública debe sanearse y la justicia debe funcionar


No nos distraigamos en fricciones improductivas
Se puede ser comunista, socialista, demócrata, derechista, creyente, ateo, macho, hembra, homosexual, heterosexual, bisexual, abstemio, blanco, negro, "indio", "jabao", joven, adulto, envejeciente, pobre, clase media, rico...y estar de acuerdo en algo muy simple: la administración pública debe sanearse y la justicia debe funcionar.

Rechazar la corrupción y la impunidad es una bandera que puede y debe ser enarbolada por gente de todo pelaje ideológico y con todo tipo de creencias, preferencias y condiciones. El camino es cuesta arriba. No nos distraigamos en fricciones improductivas.



Sara Pérez
Periodista

lunes, 17 de abril de 2017

SA SA SARA / Audio


Si Jacob Staudenmaeir pudo dedicarle un vídeo a Emma Stone, yo puedo hacer lo mismo con Sara
Ni soy Jacob Staudenmaeir ni me gradúo de nada.
La historia es bien sencilla.
A Sara la leo desde siempre y siempre que la leo me provoca la misma reacción.

Jamás pude entender eso, solo sé que mi corazón late anormalmente y que la sangre en mis venas se vuelve loca. En estos días vi la película de Damien Chazelle, LA LA LAND, y tan pronto escuché la melodía del tema 'Late for the Date', me asaltó el mismo sentimiento que cuando leo a Sara.

Colecciono las fotos que publica de vez en vez y de cuando en cuando en su lugar, para ponerle cara a quien escribe tan espectacularmente. Hoy conjugué sus imágenes con la composición de Justin Hurwitz y éste fue el resultado.

¡Saludos allá en en el condado de Berks!



Marihal / DLRD
Tema: Late for the Date
Compositor: Justin Hurwitz
La La Land: Director, Damien Chazelle
Año: 2016
Producción:
Black Label Media
Gilbert Films
Impostor Pictures
Marc Platt Productions
Summit Entertainment

lunes, 27 de marzo de 2017

Voy a donde sé que me corresponde ir y no cobro para ir a parte alguna


Canción azul para La Marcha Verde
Hay quién pregunta que quién es que financia las marchas verdes. Les respondo, no en nombre mío, que no soy quién para responder nada, sino tomando una libertad que nadie me ha dado y en nombre y resumiendo los sentimientos y las repuestas de todos/as los que participan en esas marchas: Esto lo financio Yo.

Voy a las marchas con mis dientes, con mis uñas, con mis ojos, con mi sexo, con mis extremidades, con mis intestinos, con mi cabeza, con mi corazón, con mi conciencia, con mis temores y, sobre todo, con mis certidumbres.

Voy con mis sentimientos, con mi historia, con mis afectos, con mis deberes, con mis responsabilidades ideológicas, con mis reflexiones políticas, con mis deudas afectivas. Voy con mi alma.

Voy a las marchas con los zapatos que he comprado por mi cuenta, si los tengo; no con los cogidos, ni con los regalados con los bienes públicos: pero si alguna vez carezco de ellos, de todas formas, iré descalzo…Cuando falten los zapatos, me sobrarán los pies y bajo ellos, estará mi tierra, mi patria, mi continente, mi planeta, mi galaxia, mi universo…

No necesito que ningún político ladrón me regale potes de romo, ni me recrea un disco light para sicópatas, que paga el erario, ni ver culos de mujeres (tampoco de hombres) alquilados como cosas que ni siquiera he elegido; ni que me prometan botellas, ni que me alquilen como bocina.

Me moriría, si en alguna ocasión se probara mi pertenencia a cualquier podrida lista de parásitos, barrilitos, nominillas, encomendados para defender negocios e intereses ajenos al legítimo bien público, que no siempre tiene que ser popular…

No quiero que sean dádivas mi medicina, mi ropa, mi comida, mi escuela, mi desarrollo, mi supervivencia.

No moldeo, ni doblego, mi pensamiento, mi razón, mi creatividad, mi sentido de bondad, decencia y justicia, a la sumisión o docilidad a un único partido, dirigido por una insaciable pandilla de ladrones, sin ley y sin frenos.

Quiero leyes equitativas, institucionalidad, razón, bondad, justicia, transparencia, equidad.

No, yo no necesito que gente anguriosa y obtusa como Leonel Fernández, me diga para dónde tengo que ir.

No me inspira, ni  me representa, ni me convence, un insignificante mediocre, ignorante y enfangado, como Danilo.

Detesto a las alcancías y a los testaferros y desprecio la melcochosa incondicionalidad de los asalariados acríticos y sin más oficio que el aplauso a lo establecido o, peor aún, la agresión y el acoso hacia quienes no se han integrado a su sórdido corifeísmo

No quiero -ni necesito- que un Félix Bautista me pague ningún pasaje a parte alguna. Yo no soy Quirino. No anhelo las maletas de cuartos, ni las manutenciones que los Félix Bautista les llevan como parte de los mensajes a los Quirinos. O a los Del Tiempo. Ni las migajas para los menesterosos mantenidos como clientes de quinta, ni las de  los alquilados para los bandereos de campañas electorales, ni las raciones repartidas como bocinas perpetuas.

A mí no me paga la Odebrecht  -ni ninguna de sus equivalencias- la participación en una manifestación pública. No he acordado con esa multinacional, ni con cualquier otra, que financie campaña alguna como soborno, a cambio de concesiones sobrevaluadas.

Voy a donde sé que me corresponde ir. Y no cobro para ir a parte alguna. Me muevo gratis a donde me parece. Y no ruego por favores. Exijo derechos.


Sara Pérez
Diario de la Ciguapa
Acento

miércoles, 18 de enero de 2017

Yo sí voy a la marcha!


En apoyo a la marcha
Para este domingo, 22 de enero, se ha convocado  a las 10 de la mañana, en la  27 de Febrero con Máximo Gómez, en Santo Domingo (y en Broadway con 170 en Nueva York) una marcha contra la impunidad y la corrupción, que debe ser apoyada por todos los que creemos que tenemos la obligación de elevar, aunque sea un poco, nuestras expectativas con relación al desempeño del gobierno y de exigir de éste una administración con un mínimo de pulcritud y competencia.

Lo cierto es que las autoridades gubernamentales se han desbocado de tal forma, robando a dos manos, que es de temer que tengan varios records mundiales de sobrevaluaciones, desfalcos y estafas a cielo abierto, salarios exhorbitantes, hoyos fiscales, gastos irracionales, injustificados y sin respaldo, privilegios inauditos, depredaciones en las recaudaciones fiscales y negligencias estruendosas.

El gobierno dominicano simplemente tocó fondo en cuanto a lo flagrante de su corrupción, cuando la Odebrecht confesó haber pagado sobornos a cambio de la concesión de obras y el asunto no tiene, hasta el momento, ni una investigación fidedigna, ni un simulacro de auténtico interés, ni siquiera a los niveles más primarios.

La desmomificación de Agripino Nuñez, la cúspide del macuterismo nacional, para insuflarle vida, poniéndolo al frente en una nueva cruzada para solapar el latrocinio, puede servir para cualquier cosa (después de que le paguen espléndidamente por sus ajetreos) menos para darle credibilidad al enfangado gobierno.

Y es que se les ha ido la mano. Lo de las sobrevaluaciones de las obras realmente es para competir en olimpíadas. Un kilómetro de carretera en Alemania cuesta 116 mil dólares y ese es el precio promedio para todos los países europeos, con administraciones públicas más o menos saneadas. En lugares como España, donde la administración pública deja mucho que desear, la construcción de una carretera en la que el kilómetro costó el doble de los que cuesta en Alemania, generó escándalo y disgusto. En América Latina, donde la corrupción en la administración pública es el pan nuestro de cada día, y se vive distribuyendo coimas y falseando precios, las carreteras suelen costar siete veces lo que cuestan en Europa.

En República Dominicana, cada kilómetro de la carretera del Coral costó más de 5 millones de dólares, con lo que los dominicanos pagamos por esa obra más de 40 veces lo que realmente costó.

Aparte de la cuestionable licitación y de la imprudencia y de los inconvenientes medioambientales, desechados con exceso de prisa, las plantas a carbón de Punta Catalina, se desarrollan dentro del mismo molde y la sobrevaluación denunciada asciende a la exhorbitante suma 1,040 millones de dólares.

El costo del Metro daba para construir varias docenas de pirámides egipcias. Y de hecho, de ahí sacaron -de ñapa- una pirámide privada a la que llaman “El Metrico”. En la compra de los inútiles Tucano se robaron 87 millones de dólares con la sobrevaluación del precio.

El por ciento de la Educación, por el que tanto luchó la parte pensante de la población dominicana, se lo han tragado las propias autoridades son las sobrevaluaciones de los terrenos y de las construcciones.

Y es absolutamente todo que lo hacen así, mientras el país chapotea en sus miserias, en su inseguridad, en su falta de perspectivas por la precariedad educativa, el desmantelamiento institucional, la falta de un desarrollo potable y el retroceso político, con la elefantiasis ficticia y clientelar de un partido único al frente del gobierno.

Tolerarlo todo, con docilidad e indiferencia no es una opción. Anhelo un país distinto, donde se pueda vivir con algún margen razonable de seguridad, bienestar y justicia, así es que yo sí voy a la marcha, en contra de la corrupción y en repudio a la impunidad.



Sara Pérez
Acento

lunes, 16 de enero de 2017

Agripino Núñez Collado: quien preside la Comisión que investigará licitacion plantas de Punta Catalina

     Monseñor Agripino Núñez Collado.


Publicado originalmente por DLRD el 3 de noviembre de 2014 (dos años y dos meses atrás)

 Jueves 9 de junio de 2005
Agripino Núñez Collado: El mediador en su justa dimensión
READING, PA. - (Estados Unidos) - Si hay alguien que tiene razones para reírse hasta con las muelas de atrás, ante la situación social y económica que vive la República Dominicana, (exasperante y excluyente para la mayoría, pero singularmente próspera para algunos pequeños grupos), es el habilidoso rector de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, (PUCAMAIMA), monseñor Agripino Núñez Collado, cuyas dotes como genio empresarial de la Iglesia Católica nunca han sido debidamente ponderadas, al menos en público, ni por admiradores, ni por adversarios. Y el momento no puede ser más propicio para resarcir semejante injusticia.

Hace apenas unos días, el 23 de Mayo, el Aeropuerto del Cibao, S. A. dio a conocer que el monto de sus ganancias, durante su último año fiscal, alcanzó los  RD$ 357.46 millones, lo que convierte a esa empresa en una de las más exitosas de los últimos tiempos en la República Dominicana y a sus accionistas, en los felices recipientes de un margen de beneficio ascendente al 40 por ciento del valor al que, por lo menos algunos de ellos, compraron sus acciones.

Pero entre todos los dueños, para ninguno, el Aeropuerto del Cibao ha resultado ser un negocio tan redondo, como lo es para la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y para su rector Agripino, que sólo en el 2004 debieron recibir beneficios ascendentes RD$ 44 millones, 78 mil, 400 pesos, que es lo que les corresponde por la posesión de 111 mil, 956 acciones de la empresa, con la extraordinaria particularidad de no haber invertido un sólo centavo de su bolsillo en el proyecto.

Es un milagro del que se debe tomar nota, por si alguna vez hay que someter una solicitud de canonización de este destacado personaje, que si no se ha dedicado exclusivamente a ensalzar el nombre del Señor, es porque debe sacrificar su piadoso carácter, para concentrarse en el terrenal desafío de llenar las arcas de los representantes divinos, (incluyendo la propia), en el pequeño país del Trópico, azotado por la corrupción, la escasa institucionalidad, la falta de transparencia en la administración pública y en las empresas privadas, y el privilegiado acceso de ciertas élites insaciables a los recursos de la nación a la que tienen quebrada.

Fórmula infalible para el éxito económico

El secreto de los numerosos éxitos de Agripino en sus iniciativas empresariales, es tan simple como infalible: el gobierno pone la inversión, sacándola de las costillas del país y la PUCAMAIMA y/o Agripino reciben los beneficios. Al menos eso es lo que ha ocurrido en el caso del Aeropuerto del Cibao, que lejos de ser un hecho aislado, corresponde a un recurrente patrón de creación y acumulación de patrimonios privados.

En realidad, los casi 45 millones de pesos correspondientes a la PUCAMAIMA por las ganancias del año 2004 en el aeropuerto, debían estar ahora mismo en poder del Estado dominicano, que fue quien hizo la inversión por la que la PUCMM y Agripino reciben los dividendos

Las 111 mil, 956 acciones de la PUCAMAIMA , que la colocan en el segundo lugar entre los mayores accionistas de la empresa y hacen a esta universidad beneficiaria de suculentos ingresos, fueron adquiridas a cambio de las tierras en las que está ubicado el aeropuerto. Sin embargo, las tierras del aeropuerto no fueron compradas con dinero de la PUCAMAIMA, sino con dinero del Estado dominicano. Según se registra, el entonces presidente Joaquín Balaguer regaló los terrenos del aeropuerto a los empresarios involucrados en esa empresa, quienes a su vez, los cedieron a la PUCAMAIMA.

Como se trata de tejemanejes que, a pesar de ser de interés público, se tratan de forma semiclandestina, no se conocen los detalles del proceso mediante el cual los bienes públicos acabaron en manos de la PUCAMAIMA. No se sabe a solicitud de quién Balaguer regaló los terrenos propiedad del país a los empresarios, ni se ha establecido qué tan espontánea fue la iniciativa de los desprendidos empresarios de traspasar el regalo a la PUCAMAIMA.

De lo que sí tiene constancias la República Dominicana, en pleno, es de que la capacidad de cabildeos, presiones e influencias ejercidas por monseñor Agripino Núñez no se han detenido nunca ante las puertas de ningún despacho.

Los empresarios entienden perfectamente –porque sus múltiples y muy rentables experiencias así se lo han demostrado– que ceder a Agripino, a la PUCAMAIMA y/o a la Iglesia Católica, una parte del pastel sacado del Estado, los coloca en una posición de ventaja excepcional para exigirle al gobierno dádivas, prebendas y subsidios que hay que recortar al resto del país, porque los recursos existentes no dan para saciar a los políticos, empresarios, religiosos y militares y al mismo tiempo para atender las necesidades y urgencias de la población dominicana en términos colectivos.

Las acciones del Baninter

Otro de los bienes públicos que han ido a engrosar los patrimonios privados de un grupo de empresarios de Santiago, la PUCAMAIMA y Agripino, son las acciones que el fraudulentamente quebro Banco Intercontinental, (BANINTER), tenía en el Aeropuerto del Cibao.

El Gobierno dominicano, entonces presidido por Hipólito Mejía, decidió asumir el pago de más de 55 mil, millones de pesos que se habían evaporado entre las manos de los dueños y principales directivos de BANINTER.

En esas circunstancias, algunas de las propiedades de BANINTER pasaron al Estado dominicano, que se supone debía resarcir con ellas, al menos parcialmente, la tremenda pérdida de fondos públicos en la que incurría el gobierno, para tapar el hoyo financiero de un banco privado.

Sin embargo, el gobierno cedió las acciones de BANINTER que estaban en su poder, a los dueños del Aeropuerto del Cibao, mediante una transacción cuyos primeros detalles precisos, aparecieron hace apenas algunos días, en las memorias oficiales del año 2004, del Aeropuerto del Cibao S. A.

En la página 36 de esas memorias dice que “En el año 2004 fueron readquiridas 22 mil, 310 acciones del Banco Intercontinental, S. A., por encima de su valor nominal. Este valor de capital pagado en exceso fue de RD$17,690,000.00”.

El dato tiene un pequeño error matemático y dos imprecisiones de mayor envergadura. El error matemático, atribuible quizás a algún problema de la calculadora que usaron los dueños del aeropuerto para cuadrar los números, consiste en que si se pagan RD$17,690,000.00 por 22,310 acciones, cada acción sale por RD$793 pesos, es decir, RD$207 pesos menos que el valor nominal de cada acción del aeropuerto, que asciende a RD$1,000 pesos, según las propias memorias del aeropuerto correspondientes al año 2003. O sea, no se compraron las acciones por encima de su valor nominal, sino por debajo de él.

Eso conecta con la primera imprecisión de envergadura. El valor nominal de las acciones de una empresa casi nunca es sinónimo del valor real de la misma y mucho menos, si el margen de beneficio anual es de un 40 por ciento del valor nominal de las acciones, como en el caso del aeropuerto.

Así, aunque el valor nominal de una acción del Aeropuerto Cibao sea de RD$1,000 pesos, eso no quiere decir que alguien pueda comprar por RD$1,000 pesos ninguna acción de esa empresa. En realidad, con RD$1,000 pesos, lo único que puede comprarse en el Aeropuerto Cibao, son dos cafés, dos quipes y un llaverito de los que tienen la estampa de la Virgen de La Altagracia enchapada entre dos pegotes de plástico.

El valor real de las acciones del Aeropuerto Cibao lo determina el mercado, es decir, la relación entre oferta y demanda. Ahora mismo, es muy difícil establecer a cuánto asciende el valor real de las acciones del aeropuerto, porque para tener un número preciso se necesitaría una transacción concreta, en la que se establezca, por cuánto venderían los dueños y cuánto estarían dispuestos a pagar los adquirientes.

Los que escasean no son tanto los que deseen comprar, sino los que quieran vender. ¿Quién querría desprenderse de la copropiedad de una empresa tan exitosa en tan poco tiempo?

Muy pocas inversiones financieras, comerciales o industriales de la República Dominicana están dejando un margen de beneficio anual de un 40 por ciento sobre el valor nominal de las acciones, así es que quienes disfrutan de tan promisoria situación, no suelen tener interés, ni prisa, en salir de ella.

La excepción es el Estado dominicano, que vendió las acciones de BANINTER, a RD$ 793 pesos, un precio que se sabe ridículo no sólo con relación al valor real de las acciones, sino inferior incluso al valor nominal de las mismas. No todo el mundo tiene la suerte de encontrarse con esas gangas.

El negocio de capar perros

Esto es lo que lleva a la segunda imprecisión de envergadura:  ¿En qué fecha exacta se hizo ese negocio de capar perros? Lo que las memorias oficiales del Aeropuerto del Cibao dicen es que fue en el 2004, pero en ese año hubo un cambio de gobierno y no se sabe con certeza quién le hizo este regalo de las acciones del BANINTER a Agripino, la PUCAMAIMA y al grupo de empresarios de Santiago.

¿Fue el Presidente Leonel Fernández, que también ha decidido hacer un espléndido aporte de 25 millones de dólares al mismo grupo del aeropuerto, para que termine de construir con fondos públicos, una clínica privada en Santiago?

¿O sería Hipólito Mejía? ¿Es posible que el mismo presidente que decidió sacrificar al país para pagar la deuda privada del hoyo de BANINTER haya optado al mismo tiempo por regalar lo poco que se recuperó de ese naufragio?

Muchos, incluyendo algunos accionistas del aeropuerto, aseguran que fue Hipólito. Esto supondría que mientras el Cardenal (Su Eminencia Reverendísima Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo Primado de América), la Conferencia del Episcopado y algunos curas denunciaban desde los púlpitos, con sobradas razones, la corrupción, la irresponsabilidad y el desorden del gobierno de Mejía, por debajo de la mesa, algunos jerarcas de la Iglesia Católica, en representación de ellos mismos y de un grupo de empresarios santiaguenses, gestionaban y conseguían ante el Poder la entrega de bienes públicos, aparte de diversos privilegios, regalos y prebendas.

El Estado como sirviente doméstico (dícese “chopo” en la lengua popular más despectiva)

También durante el gobierno de Mejía  y según consta en las memorias más recientes del aeropuerto, la PUCAMAIMA, Agripino y los empresarios consiguieron la emisión de varios decretos destinados al provecho de los dueños del aeropuerto.

Uno de ellos, es el Decreto número 830-03 de fecha 22 de agosto del 2003, con el que se declaró de utilidad pública “en interés social, la adquisición por el Estado Dominicano de varias porciones de terrenos, propiedad de particulares ubicados frente a la terminal del Aeropuerto”.

O sea, los dueños del Aeropuerto del Cibao, (que son fundamentalmente, los dueños de la zona franca de Santiago y la PUCAMAIMA), no querían mantener como vecinos a la gente común que tenía propiedades en los alrededores de su empresa. Pero en vez de negociar con esos propietarios y comprarles sus tierras a quienes quisieran vender, les echaron el Estado encima, haciendo que este declarara los terrenos de utilidad pública, obligando a los dueños a vender y además, adquiriendo las propiedades ¡con dinero del Gobierno!.

Una simpática curiosidad sobre el funcionamiento de esta próspera empresa y de las condescendencias que se gasta el quebrado sector público para ayudar al buen funcionamiento de la exitosa empresa privada, es la cuenta por concepto de agua y basura que le ha concedido Ayuntamiento de Santiago.

La tarifa por agua y basura que paga cualquier familia de clase media en Santiago oscila entre 400 y 500 pesos al mes. En el 2004, el Aeropuerto del Cibao pagó 13,200 pesos al año por ese concepto. Su tarifa mensual  fue de 1,200 pesos en promedio, es decir lo mismo que pagarían por consumo de agua y recogida de basura, tres familias comunes.

La diferencia es que por el Aeropuerto del Cibao en el 2004, pasaron, entrando o saliendo, más de 700 mil personas, aparte del personal que trabaja permanentemente en esa empresa. No hay forma de que la basura que generan pasajeros y empleados y el agua que consumen, pueda equipararse a la basura que genera y al agua que gastan tres simples familias dominicanas, cuyos miembros sumarían un total de unas 15 personas.

La clave de los éxitos empresariales de Agripino y del grupo que se ampara bajo su acogedora sotana, radica en que la vara con que se les mide a ellos, no es la misma vara con que se mide al resto del país, y en que mientras a ellos se les sirve la comida con una palangana, el resto del país tiene que resolver con la ración de un gotero.


Sara Pérez
Clave Digital

miércoles, 13 de abril de 2016

Una prensa y unos periodistas subordinados al régimen


Detritus periodístico y elecciones
La República Dominicana asistirá en unas semanas a unas “elecciones” con graves y numerosas anomalías.

Con todas las instancias electorales secuestradas por el PLD, las elecciones amenazan con ser hoy el asfixiante vómito de la megalomanía de un partido.

Algunos de los fallos e inconvenientes más preocupantes, aunque no son exclusivos de este proceso,  sí llegan a él como una excepcional y multiplicada acumulación, cuya suma, evidencia un retroceso en las libertades públicas, los derechos humanos y políticos y del desempeño de las funciones de la prensa y con una mayor y marcada subordinación de los medios ante el gobierno, una pérdida de criticidad, una menor capacidad informativa y un lastimoso deterioro en el ejercicio de la comunicación y el periodismo.

Ha sido una política gubernamental deliberada, durante los gobiernos del PLD, la incorporación masiva de periodistas, comunicadores, presentadores, como dependientes directos del gobierno, tanto porque están en las nóminas oficiales, como porque son beneficiados con publicidad gubernamental, concedida en muchos casos, como parte de una repartición del botín.

Esto de la publicidad gubernamental usada con fines de compra de incondicionalidad político-partidaria durante la campaña electoral, llegó a niveles tan escandalosos en los dos primeros meses de este año, que el promedio en gasto publicitario gubernamental alcanzó la suma de 14 millones de pesos, diariamente. Y esos son gastos para maquillar la imagen del pésimo desempeño administrativo y de la corrompida y envilecedora gestión de Danilo Medina y del PLD.

Cuando se conocieron esos datos y en vecindad con el escándalo internacional, que estalló casi simultáneamente, involucrando al principal asesor de campaña, Joao Santana (ahora preso en Brasil), Danilo suspendió la publicidad gubernamental, excepto en los renglones que se identificaron como “indispensables”.

Están todavía pendientes para la prensa y para la sociedad dominicana, el tema de Joao Santana y de la Odebrecht y la medida en la que tanto el señor Santana como la empresa Odebrecht, actuaron y actúan en RD con el mismo modelo mafioso, por el que han sido cuestionados en Brasil y otros lugares, aparte de que hasta el momento, tampoco se ha identificado la fuente de pagos de los servicios del asesor de campaña.

El tema se suma al montón de asuntos pendientes, como los llamados “papeles de Panamá”, que surgen y se evaporan, sin ser cubiertos y examinados y sin que se apliquen sanciones, si corresponden, ni se busquen los correctivos para evitar delitos y crímenes amparados por un gobierno de delincuentes.

Periodistas, prensa y sociedad dominicana se aproximan a las elecciones, anegados en una propaganda del partido oficialista, que supera el 80 por ciento de la propaganda política que circula en el país, en una exhibición y un acoso apabullantes de corrupción, despilfarro y falta democracia, con la presencia un solo partido, tanto en los medios, como en la calle.

La medida de la suspensión de la publicidad gubernamental, que no deja de ser un chiste con su vigencia de un mes, es a primera vista positiva, en la coyuntura electoral, pero también es un arma de varios filos.

El gobierno es uno de los 10 mayores anunciantes en República Dominicana, así que una suspensión de la colocación de publicidad en los medios, afecta a éstos de forma dramática, descapitaliza la información servida desde la empresa privada, que de por sí suele dejar mucho qué desear y que suele ser una aliada del gobierno en el saboteo del acceso a la información de calidad y también coloca a más periodistas en situación de mayor vulnerabilidad, porque disminuye la oferta de trabajo.

La censura de varios medios a un vídeo de campaña, que fue producido por el principal partido de oposición, el PRM, denunciando los ampliamente documentados embustes de Danilo, no contribuye a despejar el panorama de las nebulosas relaciones prensa-gobierno y se añade como indicador del chantaje directo, que el gobierno está aplicando a los medios.

Dado el volumen de los recursos involucrados y la naturaleza de los gastos de publicidad gubernamental, esa condición del gobierno como uno de los 10 mayores anunciantes debía examinarse, parar reformular su naturaleza y dimensión. Por el momento, es una distorsión absurda y obviamente irregular de los atributos y funciones gubernamentales.

Los desafíos en una reestructuración de esos gastos, tendrían que incluir una reducción a límites razonables, una distribución más equitativa y transparente y con los fines institucionales que les corresponden y no para la promoción política y personalizada de funcionarios públicos y allegados.

El empleo de la publicidad gubernamental para pagar alabanzas al gobierno, no solamente tiene el inconveniente de que promueve una neutralización de  la función crítica primordial del periodismo y la comunicación, sino que desnaturaliza la función de esa publicidad, que debía ser de educación e información a la ciudadanía y no de propaganda política.

La incorporación masiva de comunicadores a la nómina estatal tiene los mismos efectos nocivos.

Esto ha evolucionado de tan mala forma, que muchos de los escenarios de la opinión pública formal están anegados de las llamadas “bocinas”, que se han convertido en parte del paisaje típico nacional.

Las irregularidades, la corrupción, los sobornos y las retribuciones de adherencias políticas, con designaciones en funciones públicas, que se pagan con bienes públicos,  tienen expresiones que denigran a los comunicadores  y debían avergonzar a quienes desde el gobierno propician estas situaciones tan lamentables.

     Cesar Medina, embajador de RD en Panamá, con asiento en Color Visión, canal 9.

Son indignantes los desparpajos como el que protagoniza César Medina, quien, designado como embajador en el extranjero, tiene una presencia pública como periodista, en RD, que no es propia de quien tiene que cumplir un trabajo en otro sitio.

Con frecuencia se registran expresiones de periodistas y comunicadores haciendo peticiones personales a funcionarios públicos  e incluso haciendo chantaje explícito en los espacios que ocupan.

La vulnerabilidad de los periodistas en términos laborales y su desamparo económico y social, han contribuido al éxito de la estrategia peledeísta de convertirlos, a unos en cotorritas del coro de alabanzas y a otros en bocinones sin fondo, tragando salarios, prebendas y privilegios.

La reducción de profesionalidad es conmovedora, igual que el envilecimiento y así como el poder ha enloquecido a las autoridades, también ha enloquecido a algunos comunicadores que se sienten envalentonados con los auspicios del poder.

Las bocinas, así, como las conocemos actualmente, multiplicadas hasta convertirse en una plaga, son un problema social rescatado del trujillismo, cuando ninguna cantidad de alabarderos y de elogios  en los medios, podía saciar la sed  de incondicionales del régimen.

El gobierno del PLD ha secuestrado lo que había de prensa y convertido a demasiados periodistas y comunicadores en un coro de lambones alquilados.

Eso forma parte del acaparamiento y la absorción por parte del gobierno del PLD, de sectores profesionales y culturales casi enteros, que ocupan cualquier espacio con vistas al público. Así como han incorporado a muchos periodistas y comunicadores, también han enganchado a botellas y/o premiado con el favor clientelista del estado, a los cantantes, músicos, bailarines, desde Fefita la Grande, hasta Mozart La Para.

Las elecciones del próximo 16 de mayo, encuentran una prensa excesivamente subordinada al gobierno y a una multitud de periodistas, dependiendo directamente del mismo, en unos casos, para una supervivencia llena de miseria y de indignidad y en otros, los menos, pero más ruidosos, para la acumulación de riquezas ilegitimas.

Hay que preguntarse qué clase gobierno y que tipo de gobernantes necesitan comprar un nubarrón de moscas para que cante sus hazañas y celebre sus virtudes.

*Extracto de la ponencia presentada en Nueva York, durante la celebración de la Semana del Periodista, en una actividad organizada por el Colegio Dominicano de Periodista, en la seccionar de esa ciudad.


Sara Pérez
Acento

jueves, 24 de diciembre de 2015

Radiografia de una sociedad en crisis


Adiós al rifero heróico
"Ya se robaron el buey, declararon propiedad de ellos a todos los camellos, violaron las gallinas, sobornaron a los reyes magos y dejaron desnudo al niño Jesús"
No deja de ser interesante, y muy ilustrativo, el mondonguerío sin lavar y con nudos, que con tanta meticulosidad y éxito promociona el PLD para la confusión de nociones y esferas, al evaluar funcionarios en acciones públicas y en entremezclar los naturales sentimientos compasivos, ante dramas sobrecogedores, con ponderaciones políticas relacionadas con cuestiones que atañen a la colectividad.

Hacen un duelo nacional, oficial, gubernamental, gastando nuestro dinero en manipulaciones pedestres, pero no está bien visto que se mencione el lastimoso desempeño público del homenajeado, en su recién descubierto rol de héroe. Vámonos a poner de acuerdo. Si el velorio compete estrictamente a  los huérfanos, a la viuda y a la familia, el sepelio no debía expandirse a un duelo nacional, pero si se trata de un funcionario público, ante cuya muerte se declara un duelo nacional (y aunque no se declare así) no es ocioso examinar, por lo menos, cuáles eran los oficios del bondadoso finado.

Estas Navidades, que debían encontrarnos en la mas armónica fraternidad, en torno a una mesa bien provista, disfrutando el tierno espíritu de estas fechas, con las cajitas navideñas, con salamis, pica-pica y espaguetis, muy por el contrario, nos haya a todos con los ojos hinchados y enrojecidos, envueltos en unos mocos oficiales morados, por el montaje -hipnótico, para la manada- de una gritadera con patatuses, orquestada por los compañeritos del partido en el gobierno.

Se supone, que todo el bullanguero espectáculo tenía por finalidad despedir a un joven político -mas bien politiquero- alcalde, Juancito Sport, quien resultó muerto por uno de sus enllaves, con quien tenía unos negocios de naturaleza no especificada, pero que involucraban al cabildo y se enmarcan en acápites hacia los que se ha decretado que no se puede mirar, como nepotismo, corrupción, inseguridad, violencia y quién sabe qué demonios más, porque solo el grupo de tígueres ladrones en el gobierno, sabrá cuántos hilos tiene el bollo.

Lo primero que es obligatorio decir de Juanito Sport es que era el alcalde de una alcaldía que no debía existir (les regalo la frase, para que se la pongan de epitafio) porque esa alcaldía es el resultado del desmembramiento de la ciudad de Santo Domingo, con el único objetivo de repartirla en trozos, entre los carroñeros, que estaban en posición de reclamar su porción.

Ante la trágica muerte, la cúpula del PLD, que no respeta a nadie, ni vivo, ni muerto, ni por nacer, ni enterrado y que no respeta nada, ni Constitución, ni leyes, ni privacidad de nadie, porque vive brechando ilegalmente las vidas personales de todos (sin detenerse a examinar la propia) y que ha hecho de la justicia un tiburón muerto y podrido, al que se ha tragado sin eructar, que no tiene sensibilidad absolutamente ante ninguno de los dramas espantosos que incentiva y acentúa; no podía dejar pasar la magnífica oportunidad de exprimir al joven muerto, para sacarle los jugos al cadáver. Se frotaban las manos de la alegría, con el inesperado loto que se sacaron, aunque había que poner caras largas y disimular.

Esos jugos, son aprovechables de múltiples formas: para diluir el escándalo de la trifulca rebatiñosa, con saldo de dos muertos, en las primarias del PLD, donde los aspirantes a candidatos, se mostraron dispuestos a asesinarse unos a otros, en aras de tener la oportunidad de servirle, y seguir sirviendo, muy desinteresadamente, al país, como hasta ahora han hecho.

La comiquísima “guerra de las sillas” del PRD, cuyas imágenes anduvieron el planeta entero, promocionando el perfil del salvajismo perredeísta, propio de la chusma sin clase, de repente se reivindica como un modelo de buenos modales, refinado comportamiento y estilizada elegancia, al compararse con los muertos de las primarias del bestializado PLD, en el que, con 12 años continuos en el poder y pretensión de eternidad, se han desatado las angurrias convulsas, propias del clientelismo caníbal con que se rigen y con el que agreden y con el que despellejan a esta sociedad.

Sumergida en los blandengerismos mocosos, de una falsa bonhomía, de una bondad fingida y que habla de “amor” con un puñal enterrado en el alma del país, que habla de concordia, armonía, perdón… bla, bla, bla, bla… mientras nos encañonan, nos pasan por encima. Se limpian la nalga con nuestros derechos y escupen y defecan sobre nociones como humanidad, sensibilidad, justicia, equidad.

Es mucha y fabricada y artificiosa, la dificultad,  al tratar de separar la parte privada de una tragedia que enluta a varias familias; de la parte de esa tragedia que es de interés público y que nos compete a todos.

No, la oficialidad (y los ñames a los que arrastra) no ve con simpatías el abordaje de todo el horror que esto significa y todo lo que destapa. No, no se deben mencionar la ilegitimidad de un cargo, ni los orígenes y evoluciones turbios de fortunas mafiosas, ni los desempeños ineptos, violentos, ni las tropelías de un funcionario público, por respeto y solidaridad a “los huérfanos” y la “familia” y a la “viuda” (que, por cierto, la de Juancito debía exigirle a algunos de los más extremistas en el coro de plañideros, que respeten su luto, que no se apresuren a montarla a caravanear y que no la ofendan, pretendiendo darle un cargo público, como una herencia).

La confusión es a todos los niveles, incluyendo el nivel de personas que por laborar para el gobierno, se sienten en la obligación de exhibir una imbecilidad de la que, algunos, no todos, carecen y asumen como sacrosanto deber, no entender nada que conlleve alguna crítica hacia la depravación absoluta en la administración pública.

Estamos en una cuartería conceptual arrabalizada -cuyo propulsor principal ha sido ese delincuente, criminal y ladrón, que una vez se quejó de que en el país que él presidía -y al que se resistió a otorgarle el 4% para la educación, establecido por ley y conquistado por la sociedad civil- no había con quién “conceptualizar”. Y vaya si tenía razón.

La brutalidad y el comemierdismo ante problemas políticos y sociales, como la corrupción, la impunidad, la falta de transparencia, la creación de una casta de privilegiados por un apartheid que funciona hasta para la proporción de servicios en las oficinas públicas, el botellerío, la inequidad en la distribución de ingresos, la decrepitud de la justicia, son reducidos a “envidia”, “resentimiento”, “odio”, como si se tratara de una reyerta en un patio.

En conclusión, que por obra y gracia del PLD, en República Dominicana, desaparecieron los problemas sociales y las críticas a los desastres gubernamentales y contra el robo público; para dar paso a lo que solo son animadversiones personales y resentimientos de frustrados, que aspiran a convertirse en…Lidio Cadet… o en la mula terca -según definición de Juan Bosch- Franklyn Almeida, o algo así. Yo, muy personalmente, siempre he querido ser Euclides Gutiérrez, esa luminaria tan excepcional, aunque solo sea para robarme la luz…

Han creado una muy conveniente mezcolanza en la que asuntos de derecho, problemas administrativos y atrocidades del poder, encuentran respuestas en refranes y dichos populares, oportunistas e hipócritas recomendaciones religiosas hechas por ateos malvados (porque hay ateos que son gentes decentes, pero estos son unos rastreros cínicos) y citas bíblicas mal hechas y mal interpretadas. Con poco esfuerzo, nos volvemos un estado islámico.

Se confunde el humanismo con la pusilanimidad y la bondad con la repartición de cajitas miseriosas, destinadas a gente desmigada a la que desprecian y cuya situación no les importa, ni les conmueve. Como tampoco le importan los huérfanos que andan en las calles, destrozados, abusados y criminalizados por el gobierno, cuya política ante esos huérfanos, es el exterminio.

Lo de caer con ataques ante la irreparable pérdida de nuestro heroico rifero, es bastante conveniente para diluir también el tema, pendiente de que se le conozcan todos los detalles, de las mafias dentro de la tan maltrecha Justicia, de los inspectores de migración dedicados a traficar con gente, del último préstamo aprobado por el congreso, para cerrar el año con broche de oro…

>Una tercera gran utilidad para el PLD de los jugos del cadáver de Juancito Sport es la imposición misma de Juancito como prototipo heroico, con todas las consecuencias desprendidas de esta incorporación de un aguantero de bancas de apuestas, al panteón patriótico dominicano, digo, en comparación con algunos otros de los que habitan y que habitarán ese Olimpo bastante pulgoso, hasta estamos progresando…

Juancito, como persona, efectivamente, merece el respeto que, como parte de esa camarilla, él jamás le tuvo a otros. Incluso como rifero, merece respeto, porque su oficio era una actividad legal, en la que participa, con mucho entusiasmo, el país casi en pleno.

Lo que no merece respeto, sino censura, es que los delincuentes del gobierno hayan incorporado la profusión de juegos de azar, en calidad de industria protegida e impulsada como una política pública, con multitud de rifas cada día y sembrando el país con esas letrinitas fraudulentas, donde se pudre la esperanza nacional.

Tampoco merece ningún respeto que ese filón económico se concediera como monopolio privilegiado, en pago por adherencias políticas. Y no merece ningún respeto el intento de impedir cualquier evaluación a cualquier funcionario publico, y menos, si este resulta muerto en un incidente que destapa irregularidades en el manejo de un cabildo, que no es un conuco personal, sino una institución pública.

Podemos seguir lloriqueando por Juancito Sport y llenar nuestros corazones con el amor, la consternación y la sensibilidad peledeísta, pero no perdamos de vista a los dirigentes, mientras se inclinan a rezar sobre el pesebre. Ya se robaron el buey, declararon propiedad de ellos a todos los camellos, violaron las gallinas, sobornaron a los reyes magos y dejaron desnudo al niño Jesús.


Sara Pérez
Diario de la Ciguapa
Acento

jueves, 17 de diciembre de 2015

Frases célebres: Sara Pérez (35... 40)


"Juro que no me alegraré si algún día, sentada a la diestra del Padre, comiendo los frutos del árbol de la sabiduría (que ya legalizaron en el cielo) llega alguien a informar que al Cardenal lo están friendo en una olla de alquitrán en una de las frituras del Infierno. O que ya el Diablo dispuso lo ordenado por Dios, de que pusieran al Cardenal de masajista -obligado a proporcionar finales felices a cualquiera que se lo solicite- en el elegantísimo, sofisticadísimo y exclusivísimo club privado que algunos miembros de la comunidad LGBT están construyendo en el penthouse de La Gloria".



"Tampoco seré feliz, si se dispone que a Vincho lo pongan, en el día, como encargado de limpiar letrinas en el barrio haitiano del Cielo y que en la noche, lo vistan de bailarina egipcia y lo destinen por toda la eternidad a abanicar a esos haitianos, con pesados abanicos de plumas de marabúes y que, además, deba apresuparse a preparar las jukas, con menú de opio, cocaína y crack -sin que puede él mismo disfrutar de una- cuando sus amos de lo ordenen".



"A pesar de ser así, cuando hice referencias en Facebook a la reciente muerte de Juancito Sport (después de muerto se llama Juan de los Santos) algunas personas interpretaron como alegría y “falta de respeto a la familia” lo que estaba muy lejos de ser una u otra cosa y además, algunos parecen confundir una serie de nociones, cada vez menos entendidas en la sociedad dominicana, donde prima un arroz con mango, propiciado desde el gobierno ( con estrategias como pronunciar el nombre de Dios en vano, utilizándolo como arma de chantaje y haciendo citas bíblicas, sacadas de contexto por los cabellos) para responder cuestionamientos jurídicos y asuntos de orden social, que debían asumirse con un poco más de responsabilidad y sin dar por sentado que toda la audiencia es idiota."



"¿Por qué el JA! ante el “duelo nacional”? Porque en duelo estábamos desde antes de que lo decretara la mosca muerta con dientes y estómago de cocodrilo que tenemos por “Presidente”. En duelo estábamos los que nos sentimos rodeados por una manada de hienas, peleando por nuestros despojos".


"En el ámbito político y social la familia de Juancito también merece todo respeto, en especial, los integrantes de la misma que no sean botellas del gobierno, ni tengan acceso irregular a recursos públicos".


"Por cierto, ¿cómo es que el matador era como “un hijo” para Juancito y trabajaba en las empresas “privadas” de éste, pero que también era contratista del mismo cabildo en el que Juancito era alcalde? Esa práctica, que suelen usar los alcaldes para robarse los recursos de los cabildos de los que son dueños, teniendo varios testaferros de sí mismos dentro de la institución, ¿ya es legal?

Porque antes de declarar los duelos nacionales, debían deshollinar un poco a los héroes homenajeados con ese recurso".


+ Expresadas todas en el diario Acento, en su artículo: Duelo Nacional por Juancito Sport: ¡JA!



Jeannelle Koss / Desde La República Domnicana

sábado, 5 de septiembre de 2015

Comercializando apariciones como si fuera La Virgen


Hechos y brinquitos de Danilo Medina
Ahí está él, con su cara de pendejo, pero con los dientes de un tiburón
¿Que cuál es el balance del gobierno de Danilo Medina, al arribar a sus tres años y estando a unos 11 meses de las próximas elecciones? El mismo que tenía a los tres días de instaurado y el mismo que tendrá dentro de tres años, dentro tres décadas y dentro de tres siglos, si siempre encuentra  el equivalente a la cantidad de millones del erario -y a la cantidad de sobornos para pagar adherencias- que gastó para comprarse la presidencia y para comprarse la reelección.

Con esos fines, también necesitará encontrar siempre un país exánime, que sumergido en la ignorancia y la pobreza -incluyendo a la parte imbuida en la pequeña felicidad del consumo excesivo de banalidades y tiestos- no tiene con qué defenderse de sus asaltantes y,  en gran medida, está domesticado para aceptar gobiernos inmundos, roñosos, presididos por lúmpenes, incapaces de resolver un solo problema y cuyo insolente desempeño público, no disimula la rampante y ramplona corrupción que lo contamina todo.

Tres años mas tarde del “nuevo gobierno” tenemos intacto lo más repugnante de los gobiernos de Leonel, esa horrible, cochambrosa e infecta casta pseudo dictatorial, obscenamente enriquecida, integrada por saqueadores entronizados en un poder ilegítimo y cuyas ejecuciones transgreden con absoluto desparpajo las leyes, los reglamentos y la propia finalidad del gobierno y sus dependencias.

El tercer aniversario del actual gobierno, encuentra al Presidente con su muy pulida fachada de mosquita muerta, que comercializa la gran virtud de hacer “apariciones” (como si fuera La Virgen) y monta su número de circo, saltando charquitos ante los flashes, pero protagonizando a plena luz del día y también en medio de las tinieblas -la de los apagones y la que acompaña a los negocios subrepticios- un aquelarre repugnante y desenfrenado de corrupción estruendosa, que no pueden ignorar ni los más incondicionales, porque cuando se pretende obviarlo, enciendes la televisión y te encuentras con los embajadores nombrados allende los mares, fungiendo de bocinas en el patio, para empezar.

El cumpleaños encuentra a Danilo metido hasta la coronilla en los pantanales -con las sobre valuaciones incluidas- de las plantas de carbón; en la falta de transparencia y en las asignaciones fraudulentas de la Odebrecht; en el atentado, estremecedor e imperdonable contra Loma Miranda -episodio que, como ningún otro, retrata a Medina con todas sus sobrecogedoras pústulas- y en la compra del beneplácito de los legisladores, la mayoría de ellos, muy notables, por la estolidez que desbordan, el carácter abusivo, la insaciable voracidad caníbal, por actuar una y otra vez en contra de los intereses del país y por abochornar no a los dominicanos, sino a la especie humana, cuando abren la boca.

El tal  “Querido”, y  Sonia Mateo, ese espanto flatulento a la que han puesto de “senadora” por Dajabón, son dos inmejorables ejemplos de la mafia politiquera soez y pervertida, que a voz de cuello reclama los trozos de un país, en pago por sus proselitismos a favor de un partido, que es una corporación mafiosa a la clara, sin necesidad de esconderse, porque no hay ninguna justicia a la qué temer, ni de la que esperar que retorne a sus dueños, las sustracciones de las que esos dueños han sido objeto. Y eso, por no mencionar, entre otros, al enrolexado Abel Martínez, que ha evolucionado hasta convertirse en Ken, el novio de La Barbie, con toda su dominicanidad de carterista visionario.

El tercer aniversario, encuentra a Don Danilo orquestando lo que está ya en agenda para cuando pasen las elecciones:  un nuevo aumento de impuestos para mantener a los potentados “Made in PLD” a los del anillo nuevo y a los del viejo y al medio millón de botellas.

Este cumpleaños ha hallado a Medina con las manos en la masa de los cuartos que cada semana el gobierno le roba -sin eructar- a la población, por el asalto en los precios del combustible, que no es un asalto de un solo tipo, sino por lo menos una docena de asaltos con diferentes nombres, protagonizados solo en ese renglón, aparte de la transgresión de las normas establecidas por el propio gobierno, para disponer los precios.

En lo que el natalicio no ha encontrado al gobierno, es aplicando algún programa sistemático y serio de manejo de catástrofes ante la sequía, ni cuidando las fuentes de agua, el cauce de los ríos y los bosques; sino aplicando la infalible estrategia de las cadenas de oración, para llenar las presas y rogando a Dios por un huracán, aunque perezca medio país con las inundaciones.

Esta festividad la estamos celebrando sobre las carreteras de uno de los países con más alto índice de accidentes de tránsito en el mundo y con uno de los sistemas de transporte más estúpidos e ineficientes del planeta, que cuando toma alguna iniciativa para colectivizar el transporte, lo hace sin planificación integral, sin definir eficientemente las prioridades y robando de tal forma, que Leonel (o su equivalente) puede hasta parir rascacielos, llamados “Metricos”.

La conmemoración debe un certificado de reconocimiento por la prolongada inseguridad, que nos hace pensar ochenta veces antes de sacar las narices de nuestras casas y por mantenernos con igual incertidumbre, aunque no salgamos para ningún sitio; mientras se aplauden las ejecuciones extra judiciales, aunque estas no contrarresten la delincuencia, sino que la acentúan, porque desde las instancias del poder y los organismos guardianes del “orden”, se propaga y prestigia la irrelevancia -e impunidad- de cualquier crimen.

Además, hay que entregarle un trofeo, por la epidemia de homicidios y de feminicidios que al parecer, no se considera un problema que atañe al gobierno y al Presidente, más que para teatrerismos macilentos.

Es indispensable entregar un gran trofeo (yo diría que del triple del tamaño del obelisco) por la incapacidad de desarrollar una política pública de control de natalidad y de educación sexual (para bregar con las hordas de adolescentes embarazadas y las hordas de muchachos iniciando su vida sexual, sin ninguna información fidedigna) y manteniendo al Cardenal como la voz cantante en todo asunto que involucre los órganos sexuales de la gente -entre una multitud de otras funciones- a pesar de que se supone que esta autoridad solo emplea los órganos sexuales suyos para comer, orinar y cagar.

Aquí tenemos a Don Danilo con una corte de tamboreros, güireros, merengueros, bachateros, dembowseros, cantantes, músicos buenos y malos (sobre todo malos) berreadores, soneros, bailarines, pintores, artesanos, escultores, “divas” con pantalones chicles, o mejor aún, sin ropa, para resultar más convincentes en la promoción del Mesías; todos, guindando del gobierno, reducidos a bufones menesterosos, que tienen que corearle al “Ministro” intermediario, para que le entreguen sus sinecuras,  en unos casos, completamente injustificadas, en otros, con una inequidad indigna y vergonzosa; en todos, sin institucionalidad y sometiendo a los artistas a la práctica del ruego y del tráfico de influencias, para que agradezcan como favor -y frecuentemente como migaja- lo que se les debe como derecho y lo que se les quita, con el monopolio de una cultura secuestrada, igual que la prensa, donde hay muy pocos Cristos, sin su correspondientes talegos de 30 monedas.

Ahí está él, con su cara de pendejo, pero con los dientes de un tiburón, reinando sobre un sistema completo de pensiones irregulares, unas exhorbitantes, a veces duplicadas y triplicadas, a veces paralelas a “empleos” vigentes; otras asignadas a quienes jamás han dado un golpe, muchas de miseria -o inexistentes- para quienes han trabajado cortando caña o en el magisterio.

El aniversario lo encuentra encabezando el sabotaje a la producción nacional, para conceder irregularmente permisos de importación, que enriquezcan a los compañeritos del “partido” -partido del que hace tiempo se habla en singular, como el único- y en prácticas de competencia desleal, apadrinadas desde el Palacio Nacional.

El cumpleaños feliz haya al flamante Presidente, al frente de un país con una Junta Central Electoral sin una mota de credibilidad, en manos de un Carajo petulante, prepotente,  que actúa como si aquello fuera su feudo y que incurre en extremos como el de no reconocer a Alianza País, el partido que tiene por candidato a Guillermo Moreno, que ha cumplido con todos los requisitos para ser reconocido.

¿Y saben lo que eso significa? Que quien preside el organismo de arbitraje electoral  del país no se molesta, mínimamente, en simular alguna imparcialidad, ni en exhibir alguna aptitud para sus funciones. Significa que ese tipo es un rastrero, un tíguere sin sentido de responsabilidad, que no tiene ninguna conciencia sobre su investidura, ni ningún respeto por el pueblo al que tiene que decirle quién gana las elecciones.

A estas alturas, el Presidente está en la cúspide de un país sin arbitraje no solo a lo interno, sino que además ha conseguido desvincularse parcialmente del arbitraje externo, que jamás ha sido todo lo puntual, desinteresado y justiciero que es necesario, pero que al menos proporcionaba una etérea posibilidad de intersección, en caso de que la totalidad, o una parte, de los habitantes de un país, consideraran violados ciertos derechos básicos previamente acordadas.

A Danilo se le han cumplido los tres años, con una deuda que quita el hipo y que tendrá consecuencias dramáticas. Es el Presidente que más se ha endeudado, y más temerariamente, en menor tiempo. Y  el año que falta para lo que él espera que sea un triunfo fulgurante y glorioso, no se caracterizará por el ahorro, sino por la dilapidación enloquecida, tal como hicieron en la campaña pasada y cuyos despelotes estamos pagando todos.

A sus tres años, los hospitales son un desastre que parecen los propios de una guerra y lo único visible que han generado algunos dramas espantosos, como la muerte de los 9 niños en una maternidad, son bullosas cancelaciones con naturaleza de show y páginas y páginas de declaraciones altisonantes ahogadas en la más evidente babosería.

El cumpleaños ha agarrado al Presidente gastando el dinero del 4% para la educación, sin transparencia, con un desorden infernal y con un orden de prioridades mal establecido, propiciando la dilapidación y el robo y asqueroseando la que probablemente es la mayor y más noble de las reivindicaciones sociales ganadas a pulso, por lo mejor de la sociedad dominicana, en las últimas décadas.

Estos tres años tienen dos enormes cerezas decorando el pastel: la continuidad del robo desenfrenado y la negación de la nacionalidad dominicana a personas nacidas en territorio dominicano, lo que es injusto, ridículo, contraproducente y disminuye los derechos de todos, permitiendo que el gobierno se ensañe, dejando absolutamente vulnerables a una parte de la población bajo su responsabilidad.

Que a nadie se le ocurra soplar las velitas, porque, encima, con la sempiterna crisis eléctrica, la oscuridad seria total, a menos que exploten las cuchucientas mil estaciones de gas propano que han regado por todas partes, con los controles que todos estamos en perfecta condición de describir, sin verlos.


Sara Pérez
DIARIO DE LA CIGUAPA
Acento

miércoles, 18 de febrero de 2015

Sara Pérez escribe carta pública al "Don" Quirino Ernesto Paulino Castillo


La talentosa y reputada periodista Sara Pérez, le envía una carta pública al narcotraficante confeso y quien cumplió pena en una cárcel de EE. UU. , Quirino Ernesto Paulino Castillo, la misiva es publicada por el diario Acento y DLRD la reproduce íntegramente para conocimiento de su contenido por todos nuestros visitantes. JK / DLRD
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Distinguido Don Quirino:

Como seguramente constará en sus archivos y/o en los archivos de su abogado, si son ustedes de los que coleccionan meticulosamente ese tipo de asuntos, cuando todos los periodistas, abogados, opinadores (muchos de ellos debidamente “engrasados” por usted) en República Dominicana, sentaron sus posiciones con respecto a su extradición, fui de las pocas que apoyó que fuera extraditado y juzgado en Estados Unidos, habida cuenta de sus acciones estaban internacionalizadas y varios países podían darse por afectados con ellas.

Eso no se debía a que estuviera de acuerdo absolutamente con nada de la política norteamericana en la supuesta “guerra” contra las drogas; sino porque tal vez habría alguna remota posibilidad de poner al descubierto los tejemanejes locales de  la política, el narcotráfico, la corrupción y el crimen, cuyos reales episodios siempre han estado arropados por las cortinas de humo y las campañas difamatorias de Vincho, quien ha hecho carrera esparciendo infundios y acusando a otros de lo que él -y Leonel- sí hacen y han hecho.

Años mas tarde de los desafortunados acontecimientos que dieron con usted en una cárcel de Estados Unidos y si efectivamente es quien se ha tomado la molestia de llamar a varios medios y ofrecer algunas explicaciones -pertinentes todas- me permito escribirle esta carta, para expresarle un absoluto respaldo y conformidad con su apreciación de que el ex-presidente Leonel Fernández es más delincuente que usted.

También deseo felicitarlo por haberle pagado a la sociedad al menos una parte de lo que el señor Fernández -y varios de sus allegados- todavía le deben y para reconocerle un par de virtudes de las que carecen quienes fueron sus olvidadizos y muy malagradecidos socios.

Incluso antes de que se hicieran públicos los ilustradores testimonios que se le atribuyen, ya una parte de la sociedad dominicana -e internacional- tenía algunas  muy legítimas sospechas, numerosas evidencias y más de una ruidosa prueba, sobre la verdadera naturaleza, la calidad de los hechos y la verosimilitud de palabra del ex-presidente Fernández, cuyas ejecutorias han sido lo bastante lumínicas  como para que lo que usted dice, luzca notablemente puntual. De no haber sido así, de todas formas, la floja defensa de su involucrado y la  recopilación de alabarderos de alquiler clamando por la buena reputación que Leonel no tiene, ni merece; abogan a favor de su versión, en vez de contrarrestarla.

Dejar un hoyo fiscal superior a 200 mil millones de pesos en solo un año (sin que se sepa a cuánto ascendió el hoyo de ocho años) es mucho más grave que rellenarse los hoyos de las caries de las muelas con un poco de dinero aportado por el narcotráfico, aunque incurrir en ambas acciones al mismo tiempo puede resultar un poco barroco.

¿Que unos paquetes de marihuana? No, pero eso tiene que ser menos grave que el estridente contrato con la Barrick Gold y es posible que el impacto en la salud pública hasta sea menos dramático que autorizar la descarga  de tóxicos en una fuente acuífera. Por lo menos el desastre total de los sistemas de educación y  salud debe resultar más pecaminoso que vender crack.

Traficar con drogas es definitivamente menos criminal y menos atroz, que abrazar la estrategia de la masacre de jóvenes como un alivio para la delincuencia común y soltarle la soga a las bandas de policías y militares matarifes, delincuentes, asaltantes y sicarios que ha dejado una dilatada estela de crímenes de la que no se sabe si lo más trágico son los crímenes en sí,  la indiferencia y prisa por olvidarlos o la naturalidad -o entusiasmo- con que la sociedad los digiere.

Prohijar el salvajismo extremo -con violencia, accidentes, mutilaciones y muertes- en el sistema de transporte público deteriora la calidad de vida colectivamente, con costos más desmesurados que los que pueden registrarse por consumo de heroína.
Vender cocaína y/o algo similar es más honradamente laborioso que contratar paleros con dineros públicos y añadirles licencias para el manejo de puntos de drogas, como bono extra, por salir a defender ladrones impunes y a agredir a quienes osen protestar contra ellos y exigir un poco de institucionalidad y adhesión a algunas leyes.

Sí, los Quirinos son menos delincuentes que los Leoneles, porque son las mulas de estos últimos cuando los Leoneles se deciden por un progreso de relumbrón artificial y nuevayores “chiquitos”, financiados con lo robado al Estado, el narcotráfico y el lavado.

Encabezar la corporación partidista mas depredadora y mafiosa que ha tenido el República Dominicana, también debe sumarse a los méritos delictivos del expresidente, así como sus expedientes con la Sunland y las maniobras para desarmar toda institucionalidad, enbolsillándose la justicia y toda instancia de arbitraje y mediación.

Especialmente interesantes resultan, señor Quirino, sus revelaciones sobre sus aportes a Funglode, que debe ser considerada uno de los principales cuerpos de delito, a través del cual se han lavado capitales y se distraen bienes públicos, según se detalla en el expediente recopilado por Alianza País y Guillermo Moreno.

Y no sólo son los hechos los que hacen de usted un delincuente de menor cuantía, en comparación con los gobernantes que han sido sus mantenidos y socios, sino la diferencia en los niveles de formación política e intelectual, que aunque están muy lejos de ser todo lo que pretende un allantoso como Leonel Fernández, si son lo suficientemente considerables como para hacerlo a él mucho más consciente que usted, en torno a las consecuencias de sus actos y a la incorrección de los mismos.

Usted, Don Quirino, sí tiene calidad moral para denunciar todo lo que sea cierto, sobre quien sea, ya que ha pagado una cuota por sus delitos y hasta ha perdido sus bienes, que se repartieron entre autoridades y políticos que sirven mucho menos que usted.

El que Leonel no sea un convicto, como usted, no necesariamente es una virtud, si lo más que puede evidenciar esa carencia, es la impunidad ante toda clase de excesos, corrupción, delitos y abusos.
Sí, tiene usted razón al exigir que se le reconozca la confrontación de su situación y el cumplimiento de las penalidades que les fueron impuestas.

De favor le pido que siga contando lo que recuerde de todas las administraciones en las que usted disfrutó del apoyo y la proximidad de las más altas autoridades y les suministró recursos. Diga los nombres de todos los que fueron a beber café, a comer su desayuno y a esperar que usted se levantara para pedirle maletines de dinero.

Procure conseguir los documentos y evidencias que el gobierno dominicano no haya destruido y preséntelos al público. Desenmascare a todos esos farsantes, ladrones y bandidos. Le hará un gran servicio al país y de ciudadano proscrito, hasta habría que considerarlo como ciudadano ejemplar, en vista de con quién se le mide. Dígalo todo. Ayude a drenar todos esos forúnculos.

Saludos deferentes y esperanzados.

Sara Pérez
Acento

miércoles, 7 de enero de 2015

Buenísimo Pablo Gómez Borbón, ¡buenísimo!



Si Sara Pérez puede… * (1)
No importa dónde nos conocimos, cómo se llamaba o cuándo empezamos a ofrecer nuestros cuerpos a la fornicación. Poco, que el Boulevard Saint Germain se convirtiera en el camino de mi perdición. Poco, que de una de sus ventanas se viera la Tour Eiffel y de otra la cúpula dorada de Los Inválidos ni que su apartamento estuviera decorado con gusto, que de sus paredes colgaran viejas acuarelas tan japonesas como el futón donde dormía, ya que nunca tuve el tiempo de admirarlos… Pero miento: En su cama nunca se dormía, su cama era el altar de la lujuria.

En su cama me refugiaba de la lluvia y de la nieve, del calor y del frío, de la falta de dinero y de ánimo, de la nostalgia de mi pueblo lejano y de la inhospitalidad de la Ciudad Luz y de la soledad que trataba de paliar caminando cada noche como una sombra por sus calles desiertas, admirando las fachadas majestuosas y esquivando las cagadas de perro.

Asumo que ella también intentaba escapar de quién sabe qué extraña soledad, soledad que no llenaban ni sus vestidos Chanel ni sus carteras Louis Vuitton ni su perfume de Guerlain. Pero me proyecto: Lo que no saciaba nunca era su apetito sexual.

Nunca quiso malgastar el tiempo en muestras de interés de oropel, ni en preludios, ni en copas de champagne, ni en escalas en los cojines de su sala ni en conversaciones de fantasía ni acercamientos en puntillas a la excitación: Íbamos derechitos a aquel futón, a aquel altar al Eros más exigente, al Eros más decadente. Íbamos derechitos a aquel futón a fornicar concienzudamente, a regodearnos en el deleite vicioso de nuestros cuerpos, a romper nuestros propios récords hedonistas.

Pero no cabe hablar de un nosotros. Desde el principio quedó claro que enamorarse no era una opción, que poco le importaba otra cosa que no fuera su placer, ni siquiera el mío, que yo no era más que un instrumento de su pasión, como tantos otros; que, como tantos otros, yo era la víctima, y ella la suma sacerdotisa de ese Baal, del cual su cama era la piedra de sacrificio, en la que le ofrendaba no mi sangre, sino mi sudor, mi semen y mi saliva. Desde el principio quedó claro que las reglas que componían ese contrato oral (y fálico y anal) las definía ella.

Primera regla: Nunca, absolutamente nunca, dormiríamos juntos.

Fui víctima de su sentencia desde nuestro primer encuentro, desde que me botó de su casa esa fría madrugada de febrero, en medio de una tormenta de nieve, de la que mi abrigo de poeta maldito no podía protegerme.

“Coger es cosa banal, pero dormir es algo demasiado íntimo”, me explicó condescendientemente.

Segunda regla: Nunca, absolutamente nunca, llamarla.

La espera era larga. No dejaba sonar mi teléfono más de una vez, anhelando que fuera ella, que me llamara porque la cita de esa noche se había cancelado a última hora o simplemente porque esa noche me tocaba a mí según su calendario o su antojo. Pero nunca era ella cuando lo esperaba. Y siempre cuando no lo hacía. Muchas veces me despertaba, y, somnoliento,  tenía que correr a través de aquel callejón oscuro, cercano de mi casa, en el que los drogadictos se drogaban y los amantes se amaban, para atrapar el último metro que pasara por la estación Richard Lenoir.

Cuando tocaba el timbre de la calle, ella no perdía tiempo con un C’est qui? y me abría su puerta. Yo subía las escaleras de dos en dos (porque no podía hacerlo de tres en tres) y cuando llegaba, sofocado, a su buhardilla, encontraba su puerta desierta: Sabía que ya me esperaba, desnuda, en su cama. A su lado, había a veces, una botella de vino blanco, una copa y un minúsculo tarro de beluga, que me brindaba, no como muestra de cortersía, sino como combustible para mi pasión.

Pero con ella no necesitaba afrodisíacos.

¿Por qué me transformaba en sátiro tan sólo al pensar en ella ? No era hermosa, pero tenía, aún, un cuerpo impecable, de estatua adolescente. Su piel tenía la blancura de leche salpicada de algunas gotas de café; sus senos, el tamaño justo de mi sed. Su sexo, nada que lo cubriera. Parecía  como si quisiera borrar su condición de flor de la tarde que, a punto de marchitarse, guarda todavía la última frescura y la última fragancia.

El combustible de mi pasión era tal vez su temperamento lascivamente recatado: Su manía de tratarme de Usted aún en la cama ( Aquel Vous baisez bien me volvía loco), su discreción en el combate, que traicionaba el rubor de sus mejillas y sus movimientos caldamente calculados, su costumbre de clavar sus pupilas en el centro de sus párpados entornados, su voluntad de cabalgarme, casi siempre, voluntad que confirmaba mi condición de instrumento; su empeño en no emitir ningún gemido, en no anunciarme a gritos – como lo exigía mi naturaleza morbosa – cada orgasmo, en mantener ese silencio obstinado que, más que pudibundez, reflejaba un placer únicamente centrado en ella, barril de Bourdeaux sin fondo, agujero negro que absorbía sus propios quejidos y resollos, y que atraía también los míos, que nada llenaba y del que nada se escapaba.

Nuestros embates me parecían eternos. En aquellas pira que eran su cama, la brea que me hacía arder era su tímida carencia de escrúpulos, su completa insouciance, la curiosidad  con la que a veces exploraba las posibilidades sexuales (remplisez-moi ça). Todo contribuía a unas proezas de las que yo era el primer sorprendido, siendo como soy poco dado a las tareas físicas, incluso para las placenteras.

Los huevos de esturión eran absolutamente innecesarios.

Pero todo lo bueno tiene su fin.

Todo terminó un viernes. Acaso porque la cercanía de la navidad me hacía sentir nostálgico, acaso porque me había tomado dos güisquis en las rocas para paliar mi soledad, tomé el teléfono y la llamé. Lo hice a sabiendas de que violaba una ley fundamental. Para excusarme, acaso para hacerme el gracioso, parafraseando su ma chatte a faim de votre bite, la saludé con un ma bite a soif de votre chatee.

“Violación de contrato. Contrato anulado”, me contestó secamente, antes de cerrar.

Yo me quedé parado, sombrío y sarazo, con el teléfono en una mano y un tercer güisqui en la otra, mientras me repetía la cantinela semanal del amigo Campbell:  “Friday night, the loneliest night of the week”.

*Publico este relato erótico envalentonado por los de Sara Pérez.

Pablo Gómez Borbón
Caleidoscopio
Publicado originalmente por el diario Acento