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domingo, 12 de febrero de 2017

Revuelta civil o anulación de elecciones, no hay de otra!


Esta no es una confrontación cualquiera
Una encuesta de Gallup le da a Danilo Medina una popularidad del 52% igual que en 2016 le dieron 63% para las elecciones. No es para reírse, ni tampoco para llorar. El PLD repite, una y otra vez aquellas acciones y medidas que le salen bien. Medina no tiene ningún 52% pero eso es lo que ellos quieren que nosotros creamos. Nunca tuvo un 63% pero esa era la percepción que ellos necesitaban. Así instrumentaron el fraude electoral ya diseñado, para que la gente creyera que el resultado de las elecciones se correspondía con las predicciones de las encuestas que el PLD usa no para reflejar situaciones sino para inducirlas.

Ya las plumas pagadas empezaron la defensa del señor Medina. Tiraron un primer pelotón de plumíferos cuya vinculación con el gobierno no ha sido tan notoria. Saben que algunos nombres que antes emplearon en vez de sumar, restan. La defensa de Medina la asumirán esas voces pagadas. Quieren evitar que Medina salga a defenderse a sí mismo porque ellos lo consideran indigno de su investidura y peligroso porque elimina la intermediación necesaria para disponer siempre de un chivo expiatorio.

Acudirán al desmentido del expediente acusatorio sin referirse a él. Si una encuesta dice que Medina tiene un 52% no hay que ponerse a discutir sobre los detalles del caso ODEBRECHT porque el dato mismo tiene la intención de mostrar un prestigio inexistente. Discutir detalles del caso implica de alguna manera validarlo. Ellos no quieren hacer eso. Cero detalles, varias encuestas fabricadas y pasemos la página.

La acusación de corrupción en Punta Catalina que ellos creen directamente vincula ODEBRECHT al señor Medina, esperan disolverla con el acuerdo confidencial de la procuraduría. Convenientemente, el gobierno y sus voceros deciden ignorar que la información acusatoria y comprometedora procede de la confesión judicialmente validada en EEUU y Brasil de la misma ODEBRECHT y que, los 92 millones pagados en soborno (¿a quiénes sobornaron?) son apenas la punta del iceberg detrás o debajo de la cual está otro número aterrador: 56 de cada 100 dólares facturados por ODEBRECHT fueron a parar a los bolsillos de los funcionarios (¿cuáles fueron?) y nunca a las obras que supuestamente estaban contratadas. Estamos en presencia de un robo descomunal en su monto, descarado en su forma y documentado en todas sus partes porque ha sido la misma empresa la que así lo atestiguó. Quieren reducir el caso al delito de ODEBRECHT y resolverlo en una multa ocultando el entramado de corrupción, los funcionarios involucrados y la red que, desde Joao Santana y quizás antes, vincula al señor Medina con esta corrupción.

El Dr. Francisco Álvarez Valdez en ACENTO atacando al Procurador, la ilegalidad del acuerdo y las limitaciones del mismo precisa: “Una cosa es pagar una multa y otra cosa muy diferente es resarcir los daños ocasionados a la víctima, que en este caso es el Estado dominicano (el pueblo dominicano). La suma indemnizatoria debe incluir (a) los beneficios que la propia Odebrecht ha confesado que ha obtenido de los contratos corruptos y que ascienden a 163 millones de dólares, (b) las sobrevaluaciones en las obras que aún se encuentran sin cuantificar, y (c) el costo financiero del dinero público que estuvo manejando Odebrecht por largo tiempo”. Pero el caso contiene una confrontación de mayor envergadura en la que el poder apuesta a ganar tiempo y al olvido mientras la sociedad civil define sus intenciones, precisa un objetivo y tensa sus fuerzas para conseguirlo.

El gobierno necesita disolver el escándalo, desacreditar la denuncia y desmovilizar la protesta para regresar a lo de siempre; buscan intimidar a sus opositores levantando el espectro de amenaza a la paz, la democracia, las instituciones y el estado de derecho, que ellos violan y aspiran a hacerlo sin enfrentar el reclamo ciudadano. El gobierno quiere más de lo mismo, que siga la fiesta, justamente, lo que ha indignado a tanta gente.

La sociedad civil necesita mantener la protesta, levantar el ánimo de la población, dar demostraciones reiteradas de fuerza y de determinación que, en buena ley, deberían obligar a cualquier gobierno a rectificar, a un presidente a renunciar, a un congreso a actuar, a una judicatura a proceder. No obstante la oportunidades que han tenido todavía habrá que darle otras. Pero sabemos que eso no sucederá.

Entonces . . 
El gobierno crea una situación extraordinaria en materia de violación de la ley porque se convierte en abanderado del delito. La población protesta pero esas protestas, si continúan –y deberían continuar- en ausencia de una respuesta satisfactoria también van a crear una situación extraordinaria en medio de la cual, el gobierno del señor Medina sea obligado a escoger entre: la revuelta civil fuera de control, sangrienta y de resultados impredecibles o el equivalente a un revocatorio anulando las elecciones, o en una ligera modificación de aquello convocando a nuevas elecciones para el 2018.

La gente tiene miedo a la palabra crisis, desobediencia, tumbar gobiernos, pedir renuncias, etc. Entonces será esa misma gente, esa misma sociedad la que, tarde o temprano, por hastío llegue a la conclusión de que por las vías institucionales previstas no tiene nada que esperar. Si así fuera, el único culpable es el propio gobierno y lo es por partida doble: por estar en falta y por negarse a corregir.

Muchas personas, entendieron y simpatizaron con la propuesta de anular las elecciones que mencioné en artículo anterior pero preguntaban: ¿cómo podría hacerse eso si la figura no existe en la Constitución y el revocatorio fue expresamente excluido de la reforma?

En nuestra historia constitucional se ha visto como una constitución es sustituida por otra mediante una asamblea constituyente aún cuando ese mecanismo no estaba consagrado. La base de eso es que si la soberanía corresponde al pueblo que mediante el poder constituyente la crea , esta, que es mayor que el poder constituido es omnipotente y dinámico , no se ata a como haya sido su expresión en el pasado.

Cuando un gobierno además de su origen ilegítimo viola reiteradamente la Constitución, el pueblo no tiene porque reducir su pedimento a los límites impuestos por la Constitución violada. En presencia de una crisis extraordinaria de gobernabilidad – que es donde esto debería desembocar- el gobierno debe ser presionado hasta el límite y ser forzado a elegir entre la matanza o la renuncia. Pero antes de llegar ahí, el pueblo tiene que estar dispuesto a darse a respetar en el reclamo de sus derechos y demostrarlo. El gobierno hará todo lo posible por impedir esa crisis extraordinaria. La sociedad civil si de verdad está harta y hastiada de abusos, deberá hacer todo lo posible por producirla.

Cada país vive sus propias crisis a su manera. Pero no hay nada nuevo bajo el sol y nada decimos, pensamos ni hacemos que no haya sucedido ya antes. Pero, con lo que nos ha hecho el PLD y lo que hemos permitido nosotros que nos hagan, bien merece el país una crisis de envergadura. Si los dominicanos quieren reclamar para si algo de respeto y enarbolar la dignidad y la vergüenza que sus presidentes, legisladores, jueces y funcionarios no tienen, tendrá que hacérselo saber a esos señores en cada foro internacional, en cada instancia legal aunque estén compradas y en la calle,. No hay de otra.


Melvin Mañón

miércoles, 18 de enero de 2017

Odebrecht representa un enorme reto para el país, para la ciudadanía, para el Gobierno, para el Ministerio Público, para la Justicia...


Odebrecht y la justicia dominicana
Ya la justicia norteamericana llegó a la conclusión de que Odebrecht sobornó a funcionarios dominicanos para obtener obras y esta conclusión fue confirmada por la confesión de la propia empresa brasileña, por lo que ahora le toca el turno a la justicia dominicana y prima en el ambiente el escepticismo y la indignación.

El inicio de la investigación comenzó retrasado, pues el rumor público, nacional e internacional, hace largo tiempo que difundía la corrupción generada por Odebrecht en varios países, incluyendo la República Dominicana. Fue necesario aguardar que las investigaciones en Estados Unidos produjeran resultados concretos, como fue el documento de acusación presentando por los fiscales norteamericanos en diciembre pasado, para que entonces se iniciara la investigación en la mayoría de los once países donde la justicia norteamericana reveló que la empresa había sobornado a funcionarios públicos.

Desde entonces la mayoría de los países afectados por los sobornos confesos de Odebrecht (Angola, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú, Venezuela y República Dominicana), han iniciado investigaciones, a sabiendas de que no podían hacer otra cosa dada la magnitud del escándalo.

El Procurador General de la República citó a Odebrecht en diciembre. Como el principal ejecutivo local de esta empresa estaba fuera del país hasta principios de enero, se fijó la cita para el martes 10 de enero. Se corría el riesgo de que la empresa aprovechara el tiempo para borrar de sus archivos locales, físicos y digitales, toda evidencia relacionadas a los sobornos ya confesados.

La entrevista se llevó a cabo a puertas cerradas, como debe ser, y el resultado fue la ratificación de que en nuestro país hubo soborno por un monto de al menos 92 millones de dólares, que fueron entregados al empresario dominicano Ángel Rondón. El documento de la justicia norteamericana dice con respecto al caso dominicano: “… ODEBRECHT pagó sobornos a un intermediario encargado de interactuar con el gobierno, bajo el entendido de que el intermediario pasaría los fondos, en parte, a funcionarios del gobierno…”. La Procuraduría otorgó un plazo de tres días a la empresa para que entregara la evidencia que tuviera al respecto e identificara a los funcionarios públicos sobornados. Este lunes, la empresa entregó los documentos que ahora la Procuraduría estudia.

De inmediato se citó al señor Ángel Rondón para el día siguiente, miércoles 11 de enero, pero al ser divulgado a través de los medios el nombre de la persona que había distribuido los sobornos, se le dio tiempo para que pudiera disponer de cualquier evidencia a su conveniencia.

Es importante resaltar que aquellos comunicadores identificados con el gobierno salieron en su mayoría a defender al señor Rondón, de una manera a veces agresiva, incluso insultando al Procurador General de la República, lo que es un hecho bastante elocuente.

Le tocó el turno para ser interrogado al señor Angel Rondón, que compareció junto a sus abogados José Antonio Columna y Tony Delgado, y presentó su tesis (o coartada) de que efectivamente recibió los 92 millones de dólares (o una suma similar), pero por concepto de comisión en su calidad de Representante Comercial de Odebrecht en el país.

El caso es tan malo que no pudieron presentar otro argumento más creíble. La Procuraduría le pidió que presentara las pruebas del contrato, el recibo de los fondos, pero sobre todo el destino de los mismos, pues ese dinero debió entrar en cuentas bancarias personales o de compañías bajo control del señor Rondón, y debe permanecer allí o haber sido transferido de cualquier forma a un destino cierto que debe ser demostrado.

La Procuraduría deberá solicitar, por los canales correspondientes, las evidencias de que el señor Rondón, o la compañía suya que haya hecho las operaciones, declaró cada año los ingresos recibidos de Odebrecht por este concepto, que pagó el ITBIS y el impuesto sobre la renta correspondiente y que posee toda la documentación contable que sustenta su afirmación. El señor Rondón confronta aquí el mismo problema que tuvo Félix Bautista, cuya situación fiscal difería radicalmente de sus proyectos inmobiliarios multimillonarios, pero recordemos también que por una situación similar cayó preso Al Capone. Y es que sea a título personal o a través de la compañía que firmó el contrato con Odebrecht, esos pagos por “comisiones” debieron ser declarados anualmente a la DGII para los fines de pago de los impuestos correspondientes.

El señor Rondón ha tenido tiempo de organizarse para resistir un allanamiento sin mayores consecuencias, pero tiene un problema mayor que resolver: podrá demostrar que el dinero entró en sus cuentas, pero no hacia dónde fue dirigido, excepto que un incendio haya devorado los documentos relacionados con tales transferencias. Y aquí está la fortaleza de las autoridades que dirigen la investigación: deberán requerir la colaboración de la Superintendencia de Bancos para indagar el movimiento de esos fondos en la banca nacional, pero además, a través del órgano supervisor, solicitar colaboración de los órganos de los países donde estén radicados los banco a dónde fueron a parar los fondos en cuestión.

Ya las autoridades norteamericanas siguieron este camino y obtuvieron, por ejemplo, la colaboración del órgano supervisor bancario de Antigua, donde estaba radicado el banco comprado por Odebrecht para recibir y transferir los fondos de los sobornos (¡Pues hasta un banco compró!). La empresa brasileña trató de evitar que se entregara la información y ofreció 4 millones de dólares en sobornos a las autoridades de Antigua, pero ya el escándalo era demasiado grande y no pudieron evitar que esa información fuera a parar a manos de los fiscales norteamericanos.

La ley dominicana permite al Estado recuperar el duplo de los valores utilizados para el soborno, que serían 184 millones de dólares. También se le podría reclamar que devuelva los beneficios obtenidos por los contratos corruptos, suma que asciende a 166 millones de dólares y además deberían revisarse los aumentos en los montos de las obras, que con toda seguridad comportan una seria sobrevaloración, todo lo cual sobrepasaría con creces los 400 millones de dólares.

Ninguno de los 17 contratos obtenidos por Odebrecht en el país desde el 2001 está exento de sospecha y existe la posibilidad de que todos o por lo menos una buena parte de ellos haya sido obtenidos a través de este esquema de corrupción, que se encuentra bastante generalizado en nuestro país y no es exclusivo de la empresa brasileña.

Este caso representa un enorme reto para el país, para la ciudadanía, para el gobierno, para el ministerio público, para la justicia. El Procurador General de la República está actuando y generando expectativas y debe estar consciente de que no puede defraudar a la ciudadanía que sigue con mucho interés este caso.  Ha sido, es y será un caso que seguirá vivo a pesar de los esfuerzos que se hagan por enterrarlo, pues seguirán llegando noticias de fuera que obligarán a tenerlo presente.



Francisco Álvarez Valdez
Acento

miércoles, 20 de abril de 2016

Por qué se teme un fraude electoral?


Una decisión equivocada de la JCE
Participación Ciudadana (PC) solicitó a la Junta Central Electoral (JCE) aprobar un conteo manual en una muestra, escogida por PC, del 10% de los colegios electorales, para verificar los resultados del conteo electrónico a través de su comparación, y la JCE rechazó esta petición y la sustituyó por hacer el conteo manual en una muestra mayor, de un 15%, pero escogida por ella y realizada no en los colegios sino en las juntas municipales, y mi interés es demostrar por qué esta decisión es equivocada y pone en peligro la observación electoral cuantitativa de PC.

Que el auditado sea su propio auditor, o controle una parte fundamental como la selección de la muestra que se auditará, impide que se obtenga el producto principal de este tipo de trabajos, que es la confianza de que todo marcha bien. Por eso, todas las compañías y negocios importantes tienen auditores externos, que cuando utilizan el sistema muestral, son ellos los que escogen la muestra y nunca la empresa auditada. Lo mismo ocurre en el sector público cuando la Cámara de Cuentas utiliza el sistema muestral.

Así ocurre también en las encuestas electorales independientes, en las cuales la muestra la escoge el encuestador y jamás terceros y menos con conflictos de interés, pues de lo contrario dejaría de ser independiente. El periódico Hoy contrató a Gallup, Diario Libre a Greenberg, SIN a Penn y ninguna de estas encuestadoras aceptarían jamás que sus contratantes elijan las muestras que utilizarán, y mucho menos que lo haga la JCE o cualquier partido político. La escogencia de la muestra es un trabajo científico sobre el cual descansa el éxito o el fracaso de la encuesta.

Los procesos de verificación, auditoría, encuestas, conteo rápido, cuando se hacen de manera independiente, siguen más o menos el mismo procedimiento de evitar conflictos de intereses para proteger el trabajo realizado.

¿Cuál es el conflicto de interés que tiene la JCE? Ella fue la que adquirió los equipos y programas para el escrutinio de los votos y ella es la que administra el proceso electoral y la responsable de que no haya incursiones electrónicas no autorizadas en los programas que utiliza. Por lo tanto sería pedirle a la JCE que diga si hizo bien su trabajo o no. Un verdadero conflicto de intereses, sin importar cuáles sean los miembros de la JCE.

La JCE así lo ha reconocido en el pasado y en el presente. En el año 2000 la JCE solicitó a PC y a CAPEL, la realización de una auditoria al padrón electoral, donde los auditores tuvieron absoluta independencia con respecto a todo el mundo y sobre todo a la propia JCE y a los partidos políticos. ¿Por qué no lo hizo ella misma? Porque ella había hecho el padrón y no podía ser juez y parte.

En el presente la JCE ha contratado a una entidad sudamericana para auditar el padrón, lo que se hará en forma aleatoria (no es posible ir a cada uno de los más de 6 millones de inscritos a preguntarle personalmente) y esa muestra no la escogerá la JCE, pues sería un despropósito y ninguna entidad seria y que se respete lo permitiría. Pero nadie alegará que la JCE está cediendo sus responsabilidades exclusivas, pues está haciendo lo correcto, lo que no quiere hacer en el caso de PC.

Pero apenas hace unos días la JCE informó que la OEA auditará los equipos y programas que se utilizarán para el conteo electrónico y aunque no se conocen los detalles es muy probable que lo haga también sobre la base de una muestra aleatoria que no escogerá la JCE sino la OEA, como debe ser en este tipo de procedimientos técnicos.

La JCE podría elevar la muestra de colegios a un 50%, pero mientras se empeñe en ser ella que escoja la muestra, le está restando valor científico a los resultados, pues el otro 50% podría ser manipulado porque se conoce cuáles son los colegios que la integran. El riesgo es que el auditado le diga al auditor que audite solo aquellos colegios donde todo esté bien. En esas condiciones la observación cuantitativa pierde su razón de ser, pues se le estaría pidiendo a la observación que confirme datos que no puede verificar personalmente.

Se ha argumentado que PC quiere suplantar a la JCE y la respuesta es no. El conteo de votos manual no lo haría PC, ni ha pedido hacerlo en ningún momento, como han puesto a correr por ahí, y sería realizado por las autoridades de cada colegio en presencia de los delegados de los partidos y de los observadores nacionales e internacionales.

Lo que quiere PC es tener la misma facultad que va a tener la OEA con la auditoria a los equipos y programas y que va a tener la compañía sudamericana en la auditoria del padrón: escoger la muestra. No sería otra cosa que otorgarle la misma facultad que PC ha tenido en cada elección presidencial desde 1996, de escoger la muestra para hacer su conteo rápido, pero ahora no solo con la finalidad de producir su conteo rápido sino con el propósito adicional de verificar los resultados del conteo electrónico.

Creo que no existen condiciones para fraudes electrónicos en estas elecciones, pero el auditor como el observador, no están para confiar, para creer, y su trabajo debe realizarse siempre al margen de cuáles sean los seres humanos que administren lo que se audita u observa. A mis alumnos siempre les digo que cuando una parte les diga que confíe, le respondan que no fueron a la universidad a aprender confianza, sino a aprender a plasmar por escrito, en la forma más completa posible, los acuerdos entre las partes.

A nadie le gusta ser observado, por eso PC siempre ha tenido una relación no exenta de ciertas tensiones con todas las JCE desde 1996, pues no se trata solo de decir las cosas que les gustaría escuchar a los observados, sino también llamar la atención sobre aquellas que ameritan corrección o explicación.

A pesar de esta normal situación entre observado y observador, todas las JCE del pasado han respetado el rol de PC y han facilitado su trabajo, lo que no ha ocurrido con la JCE presidida por Roberto Rosario, que parece tener diferencias con PC que permanecen en el tiempo y salen a relucir en cada proceso electoral.

En las elecciones del 2012, siendo yo Coordinador General de PC, la JCE colocó todo tipo de obstáculo, incluso llamar criminales y narcos a nuestros observadores, o hacer filas interminables por varios días en horas laborables para obtener su carnet de observador, y contra viento y marea observamos y realizamos nuestro conteo rápido con la misma exactitud de siempre, validando el buen trabajo que hizo la Junta Central Electoral, pero demostrando que PC es capaz de hacer un trabajo profesional, objetivo, sin permitir que influyan las malquerencias que pudieran existir.

Para estas elecciones los obstáculos comenzaron postergando todas nuestras solicitudes. La de acreditarnos como observadores, depositada en diciembre, ahora es que se viene a aprobar; la del conteo manual sometida en febrero, ahora es que se viene a rechazar; la información del padrón electoral que solicitamos en febrero, aún no ha sido respondida; le hemos solicitado que los carnets para acreditar a nuestros observadores, sean entregados a la organización para que ésta los distribuya y no se nos ha respondido; le hemos pedido la información de los códigos de los colegios electorales, indispensable para escoger la muestra (para la observación de la calidad del proceso), y aún no hay respuesta. A todo esto estamos a 24 días de las elecciones.

En estos momentos solo soy un voluntario de PC y no soy su vocero, por lo que no puedo hablar a nombre de la organización y este artículo solo refleja mi opinión personal. También debo desmentir el rumor puesto a circular de que mis posiciones se deben a que aspiro a ser miembro de la JCE en agosto próximo. Así como tuve que señalar que no aspiro y no seré juez de la Suprema
Corte de Justicia, posición que debería corresponder solo a jueces de carrera, tampoco aspiro a ser miembro de la JCE. No tengo méritos para alcanzar estas posiciones, pero además siempre hay muchos candidatos para ocuparlas, y muy pocos para trabajar desde sociedad civil, donde me quedaré. Tienen pues la seguridad aquellos que aspiran, que yo no seré su competencia. Aporten ahora un poco de buena fe para que el proceso de observación electoral se pueda llevar a cabo sin más obstáculos.


Francisco Álvarez Valdez
Acento

viernes, 4 de diciembre de 2015

Exprocurador general Radhamés Jiménez daba órdenes a jueza


Jueza Awilda Reyes lo dijo a Participación Ciudadana 
El exprocurador general de la República, Radhamés Jiménez, fue quien supuestamente ordenó a la jueza Awilda Reyes Beltré dejar en libertad al regidor y devolver 20 millones de dólares a la compañía constructora de la torre Atiemar.
Según Participación Ciudadana la suspendida magistrada de la Cuarta Sala Penal del Distrito Nacional, se comunicaba con Jiménez a través del exmiembro del Consejo del Poder Judicial, Francisco Arias Valera y que un día cuando ella salía de impartir docencia de la universidad Apec, ambos funcionario le estaban esperando allí.

Francisco Álvarez dijo al Ministerio Público que de acuerdo a lo que le expresó Reyes Beltré, ella recibía presiones por parte de Valera para liberar al regidor por Pedro Brand, Erinson de los santos Solís y que una noche el exjuez fue a su casa cuestionándola por qué ella estaba dilatando el proceso.

Asegura que la jueza, todo según lo que ella les dijo en la reunión que sostuvieron el 25 de noviembre, le manifestó a Valera que había hablado con el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Germán Mejía, y que este desmintió que él había dado instrucciones para fallar el caso Atiemar y que la respuesta que le dio el consejo fue que “era lógico que el presidente de la Suprema lo negara, pues nunca lo reconocería frente a otras personas”.

Explicó que en ese momento Arias Valera “le puso su teléfono celular para que conversara con el Dr. Radhamés Jiménez, quien le confirmó las instrucciones” y que antes de irse de su casa le dijo que en esa ocasión “había un regalo para ella y le dejó un paquete sobre la mesa”.

Indicó que debido a las críticas que recibió tras la libertad del regidor comenzó a ponerse más nerviosa por lo que le reclamaba protección a Valera y que a instancia de él se reunió tres veces en la oficina de abogados de Radhamés y que él le argumentaba que se trataba de un “tema político que ya él estaba resolviendo y que no ocurriría absolutamente nada”.

“La magistrada Reyes nos informó que llevó un bolso de mujer conteniendo el paquete que le había llevado a su casa el consejero Arias Valera, que el dinero fue tomado por el secretario del Consejo del Poder Judicial, colocado sobre una mesa, contado y fotografiado, que posteriormente, el presidente de la Suprema Corte habría dicho que le llevaran ese dinero a Radhamés, lo que fue objetado por uno de los presentes, no identificado por ella”, Álvarez relató a los investigadores en referencia a la reunión que sostuvo ella y Arias Valera con el presidente de la suprema corte el 2 de noviembre.

¿Dónde está el dinero que recibió?

“Como nadie quería quedarse con el dinero, le solicitaron que se lo llevara. Ella y su compañero Harold Echavarría, se llevaron el dinero, pero temiendo que fuera una trampa para hacerle un allanamiento en su casa y encontrarle el dinero decidieron ocultarlo fuera de su casa, en un lugar que no nos fue revelado”, dijo la jueza Reyes Beltré a PC. Álvarez expresó que ella les dijo que recibía las órdenes de Valera en nombre de Mariano Germán y también del exprocurador.



Hogla Enecia

martes, 1 de diciembre de 2015

Órdenes superiores las impartían Mariano Germán Mejía y Francisco Arias Valera

Mariano Germán Mejía, presidente de la Suprema Corte de Justicia y el exjuez, Francisco Arias Valera, acusados por la jueza Awilda Reyes de impartirle instrucciones para favorecer narcos y sicarios.

Participación Ciudadana revela las confesiones de la jueza Awilda Reyes
Participación Ciudadana reveló este martes que la jueza Awilda Reyes le confesó que las "órdenes superiores" que alegamente recibió fueron del exjuez Francisco Arias Valera supuestamente en nombre el presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Mariano Germán Mejía.

Francisco Álvarez, miembro de la entidad, dijo que la magistrada Reyes le manifestó que para ordenar la devolución de los 20 millones de dólares a la compañía constructora de la Torre Atiemar, así como para dejar en libertad al regidor por Pedro Brand, Erinson de los Santos Solís, recibió órdenes directas del exmiembro del Consejo del Poder Judicial, quien para el último caso, además de darle la orden, fue a su casa y le entregó el sobre que contenía el dinero.

Dijo que la magistrada argumentó que los 350 mil pesos fueron devueltos a Arias Valera en una reunión que sostuvieron con Germán Mejía, así como otros miembros del Poder Judicial y el director de la Carrera Judicial, Justiano Montero, el 2 de noviembre de este año.

Explicó que el recibo de la devolución fue firmado por Arias Valera y que la magistrada Reyes puso su nombre y no su firma registrada ante la Suprema Corte de Justicia.

Álvarez dijo que la magistrada Reyes le manifestó que ese día fue librada  un acta del encuentro, el cual ella firmó y que además se tomaron evidencias fotográficas  del mismo.

Señaló que contra Arias Valera habían varias denuncias de jueces que lo señalaban como la persona que daba órdenes para favorecer a imputados por hechos delictivos y que eran conocidos en el Consejo del Poder Judicial.

Álvarez dijo que de acuerdo a lo que dijo la jueza Reyes, el presidente de la Suprema en ese encuentro llevó las cartas de renuncias tanto de ella como de Arias Valera, pero que en ese momento ambos reusaron firmarlas y que, además, fue enfático en decir que él no mandó a Arias Valera a darle instrucciones a ella, sobre ningún proceso.


Hogla Enecia Pérez
elCaribe

miércoles, 30 de septiembre de 2015

El Presidente no cumplió con el Protocolo por la Transparencia


La tragedia de la OISOE: Un acuerdo incumplido de Danilo Medina
Tiene alguien que perder la vida para que en este país prestemos atención a  situaciones que debieron ser corregidas y no lo son porque por encima de la vida humana está el interés político partidario, la corrupción, el clientelismo, la forma fácil de hacer política.

Un mal día de diciembre de 1986 a Joaquín Balaguer, el padre del uso de la corrupción para fines políticos, se le ocurrió que no bastaba una Secretaría de Obras Públicas y que le era más conveniente duplicar este ministerio al margen de la ley, a puro decreto, y crear una entidad que ejecutaría funciones similares, pero que despacharía desde el Palacio Nacional, con recursos del presupuesto correspondiente a la presidencia, que siempre han estado protegidos por el presidencialismo que afecta a este país.

Se le dio el rimbombante nombre de Oficina Coordinadora y Fiscalizadora de Obras del Estado, para que todo el mundo creyera que no construiría sino que fiscalizaría a los constructores, aportando una transparencia inexistente en esa área, pero la verdadera finalidad era facilitar la repartición de obras públicas a allegados con fines políticos con fondos de la presidencia que nadie se atrevía a fiscalizar.

De esta manera la OISOE convirtió al presidente de la República, a quien reporta su director, en un ministro de obras públicas, fomentando el clientelismo y la corrupción desde el propio despacho presidencial y sobre todo dificultando el control de los fondos públicos que desde allí se manejan.

Balaguer salió del poder pero no su engendro y así llegó Leonel Fernández, luego Hipólito Mejía, Fernández de nuevo y finalmente Danilo Medina y parece que a todos la idea de Balaguer les pareció maquiavélicamente genial y no hicieron nada por dictar un decreto eliminando la OISOE y pasarle todas sus actividades al Ministerio de Obras Públicas, como sería lo correcto.

Por el contrario, en 1987 se dicta otro decreto creando la Oficina Supervisora de Obras del Estado. Durante el gobierno de Hipólito Mejía, el mismo 16 de agosto de 2000, se traspasan las responsabilidades y activos de la Oficina Coordinadora a la Oficina Supervisora, consolidando el modelo balaguerista, cuando debió eliminarse.

Como se trató de una entidad creada para el fraude, la corrupción, el engaño, no pasó mucho tiempo sin que su mala fama se incrementara, lo que de tiempo en tiempo ha originado protestas por la duplicidad que entraña, sin que las mismas hayan hecho efecto en el mandatario de turno.

Los escándalos en la OISOE se han repetido a través del tiempo, llegando a coronarse como el espacio más corrupto bajo la dirección de Félix Bautista, tal como lo  narra la acusación presentada por la Procuraduría General de la República contra el actual Senador por San Juan de la Maguana, que cita cuentas a través de las cuales pasaron alrededor de 26 mil millones de pesos. Estudios realizados por Participación Ciudadana asignaban un cero a la OISOE en las evaluaciones sobre transparencia en las entidades públicas, pues esta entidad se creó para el fraude no para la transparencia.

El actual presidente Danilo Medina quiso distanciarse de la corrupción rampante del gobierno anterior de su propio partido, pero no lo ha logrado pues de nuevo la OISOE se ha convertido en piedra de escándalo, primero con la reconstrucción del hospital Darío Contreras y luego con repetidas prácticas corruptas relacionadas a la asignación de obras, que llevaron al suicidio al Arquitecto David Rodríguez García.

La historia del Arq. Rodríguez no es nueva y la he escuchado a través de los años como una práctica consuetudinaria: asignar una obra y cobrar comisiones para agilizar el pago de las cubicaciones.

El presidente Medina debe estar consciente del daño tremendo que la OISOE le ha hecho a su gobierno, y a su propia imagen, con tanto esmero cuidada, pues se trata de fraudes en la construcción de hospitales y de escuelas. Recordemos cómo se impulsaba desde el gobierno los concursos o sorteos para la asignación de este tipo de obras, sobre todo de escuelas,  que se realizan por todo el país gracias a que el Ministerio de Educación por fin logró el 4% del PIB y tenía fondos para un programa de esta naturaleza. Se anunciaban verdaderos concursos, que beneficiarían a profesionales de las comunidades donde se construirían las obras y no a los sempiternos contratistas del Estado.

Pero pocos se percataron que esos constructores eran mucho más vulnerables, pues la mayoría no poseían recursos propios y por lo visto varios cayeron en las garras de los corruptos, con la vieja práctica de pagar comisiones para sacar el pago de las cubicaciones, y con métodos más novedosos, como prestarle recursos a altas tasas de interés. Cuando terminaban las obras muchos contratistas debían más de lo que recibían.

He escuchado casos de pura irresponsabilidad, en los cuales los funcionarios públicos animan a los contratistas a endeudarse para avanzar las obras, no durante el tiempo previo a la primera cubicación, sino a través de todo el tiempo de la construcción, por lo que los costos financieros y los atrasos en los pagos terminan tragándose los potenciales beneficios y dejando endeudados a los contratistas, y logrando un financiamiento gratuito para el Estado a costa de la estabilidad financiera y emocional de los contratistas, creando condiciones ideales para el chantaje y la extorsión. Al margen de la corrupción que se pueda esconder detrás de este sistema, esto atenta contra la dignidad humana tantas veces mencionada en nuestra Constitución.

Es una vergüenza que sea ahora cuando los ministerios de Obras Públicas y de Educación y la OISOE declaren que crearán una mesa para agilizar los pagos a los contratistas, sobre la sangre derramada por el Arq. Rodríguez. Esta declaración incrimina  a los funcionarios públicos que se preocupaban en la terminación de las obras para que el presidente pudieras inaugurarlas, pero no por el pago puntual a los contratistas. En el caso del Arq. Rodríguez la escuela que construyó fue inaugurada hace un año, pero el pago solo se le vino a realizar apresuradamente luego de su muerte.

Lo que ocurrió no debió haber ocurrido si el presidente Medina hubiese cumplido con el Protocolo por la Transparencia que firmó el 7 de mayo de 2012, con Participación Ciudadana y Transparencia Internacional, en el que se comprometió a “auspiciar la eliminación de la duplicidad existente en varios órganos de la administración pública, suprimiendo cuantas instituciones sea excedentes.” Para el caso de la OISOE el presidente Medina ni siquiera necesitaba de una ley, pues así como se creó por decreto podía eliminarse por decreto.

¿Habrá que esperar nuevas víctimas para hacer lo que nunca se ha hecho?


Francisco Álvarez Valdez
Acento

miércoles, 19 de agosto de 2015

Luces y sombras del Gobierno de Danilo Medina


Los tres años claro-oscuros de Danilo
El presidente Danilo Medina acaba de arribar al tercer aniversario de un gobierno claro-oscuro, con el pronóstico cierto de dedicar el último año a una campaña por la reelección que enfatizará los matices claros de su gobierno, dejándole a la oposición resaltar el lado oscuro.

El principal logro del actual gobierno se concentra en el área de la educación, sobre todo gracias al cumplimiento de la promesa electoral de asignar y ejecutar el 4% del PIB a este sector.  La construcción de escuelas, la tanda extendida, el Plan Nacional de Alfabetización Quisqueya  Aprende Contigo, se inscriben en los aspectos positivos de este gobierno.

Es cierto que falta mucho por hacer en educación, que no se han dedicado suficientes recursos para mejorar la calidad de los maestros y maestras, que la mayor parte de los recursos se ha ido a la infraestructura y a la tanda extendida, que no todo ha sido claro en la forma en qué se han invertido estos recursos, que se deben mejorar los planes de estudio y un largo etcétera,  pero por algún lado había que comenzar y todo lo que se ha hecho hasta ahora era necesario y no aguantaba más postergación. Ahora lo que cabe es presionar para que se ponga atención a las áreas más desatendidas y se entienda que los resultados en este tipo de inversión no se ven a corto plazo, que hay que tener paciencia y que lo importante es continuar invirtiendo en educación, mejorando siempre la calidad del gasto.

También ha habido logros importantes gracias al éxito de proyectos puntuales como el 911, a pesar de que la inseguridad ciudadana ha crecido en vez de disminuir.  Algo similar ha pasado con contrataciones públicas, donde ha habido mejorías notables gracias al interés que Gustavo Montalvo puso desde el inicio y sobre todo a la gestión de Yokasta Guzmán, pero por igual siguen existiendo prácticas incorrectas en esta materia como se demostró en los casos de la OISOE y de INAPA, sin más consecuencias que la destitución de los funcionarios (aunque esto pueda verse como un logro en comparación con gobiernos anteriores).

El sostenido crecimiento de la economía sigue siendo un pilar de los gobiernos del PLD, y no ha sido distinto en el de Danilo, lo que es positivo, pero lamentablemente no ha podido ser acompañado con la reducción de la pobreza, para lo cual se debe lograr una mejor distribución de los resultados de ese crecimiento. Por el contrario, de lo que sí ha estado acompañado ese crecimiento, y mal acompañado, es del aumento extraordinario de la deuda pública para enfrentar los déficits presupuestales que comenzaron en el 2007 y no han podido ser eliminados luego de una cadena de casi nueve años consecutivos.

Si por lo menos el endeudamiento hubiese traído reducción significativa de la pobreza, como ocurrió en Brasil por algunos años, quién sabe si hubiese valido la pena, pero no ha sido así y este endeudamiento solo ha contribuido a sostener un gasto público en el que el clientelismo es la estrella que más brilla, desde hace varios años sobre un fondo morado.

El grave problema es que el modelo no es sostenible, lo que augura nuevas reformas tributarias en el futuro cercano para buscar más fondos para pagar el servicio de la deuda, pero sobre todo para seguir manteniendo la voracidad de un sistema netamente clientelista. No importa que el candidato Medina declare a través de sus voceros que no habrá aumento de impuestos, o que el candidato de la oposición declare lo mismo, pues el camino por el que vamos no dejará más alternativa. Así ocurrió con el enorme déficit dejado por Leonel Fernández, que obligó a Medina a estrenar su gobierno aumentando los impuestos, aunque la culpa recayera, como siempre, sobre el gobierno anterior, pero con la variante de que esa vez el anterior era del mismo partido.

Esto de que en un nuevo gobierno no se aumentarán los impuestos luce tan creíble como la promesa de que no se utilizaran los recursos públicos en la campaña electoral. Basta ver el enorme gasto publicitario del gobierno en los actuales momentos, la foto sonreída del presidente con la mano en alto, vestido de blanco, con la banda presidencial, en las publicaciones que anuncian constantemente la inauguración de obras, sobre todo de escuelas. Debemos estar a punto de lograr el record Guinness  de la foto más publicada en medios impresos en el mundo entero.  Sé que esto es un buen negocio para los medios de comunicación, pero es muy mala inversión para el pueblo, que le sacaría mejor provecho a estos recursos invirtiéndolos en mejorar la calidad de los profesores, por ejemplo. Total, esto es más de lo que siempre se ha hecho en nuestro país. Nada distinto.

Otra de las áreas desatendidas en lo que tiene que ver con recursos económicos ha sido el sistema de justicia, tanto en la parte del ministerio público como del poder judicial. Este sistema no solo enfrentó la infiltración de los intereses políticos partidarios a través de la forma en que fueron designados los jueces de las altas cortes, sino que ha sido sometido a una fuerte estrechez presupuestaria en los últimos ocho años, lo que le ha impedido mejorar el servicio que se ofrece a la ciudadanía, aumentando la fuerte  mora judicial.

Sin embargo, tanto en el ministerio público como con los jueces la esperanza  sigue estando  puesta en la carrera, que obliga a apostar por los jóvenes que ingresan a las carreras tanto la judicial como la del ministerio público, y luego de la formación correspondiente comienzan a ocupar posiciones y a subir en sus respectivos escalafones. Todavía se debe consolidar este proceso pero estoy convencido de que es la clave para que a la vuelta de unos años tengamos una buena base sobre la cual descanse el sistema de justicia. Los jueces formados por la Escuela ya rondan el 50% de la matrícula total.

Entre las sombras de estos tres años está nuevamente la corrupción y su mano derecha, la impunidad. No hay duda de que existe una diferencia entre Danilo y Leonel. Leonel parecía que no vivía en el país y por lo tanto no escuchaba ni veía los casos más escandalosos de corrupción, pues no movía un solo dedo, ni siquiera para destituir a los funcionarios involucrados, lo que por lo  menos hace Danilo.

Danilo comenzó con un fuerte compromiso contra la corrupción, firmando el Protocolo por la Transparencia con Transparencia Internacional y Participación Ciudadana, aprobando el Código de Pautas Éticas, reformulando la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental y fijándole nada menos y nada más que 42 funciones especificas.  Sin embargo, el presidente no le ha dado seguimiento a su agenda anticorrupción, la cual ha caído en el descrédito por su incumplimiento. Basta observar que la gran mayoría de las funciones de la Dirección de Ética no se cumplen. El artículo 7 del Decreto 486-12, obliga  “a los servidores públicos obligados a presentar la Declaración Jurada de Bienes, entregar un informe financiero anual, a fin de evaluar la consistencia con su declaración”, lo que tampoco se ha cumplido, devaluando el compromiso del presidente Medina en esta materia.

La justicia sigue mostrando su impotencia y en un país con una alta tasa de corrupción de acuerdo con índices internacionales, sigue sin haber un solo alto funcionario preso por corrupción, y los casos que se presentan son descartados casi siempre sin llegar a juicio de fondo, sin importar si la culpa es de fiscales o de jueces.

A pesar de las tonalidades oscuras del actual gobierno, y gracias a sus tonalidades claras, pero sobre todo gracias a la enorme inversión en publicidad y a ese gasto netamente clientelista que le caracteriza, con más de medio millón de personas en la nómina pública y más de dos millones recibiendo algún tipo de asistencia social, la mayor parte de la cual jamás ayudará a sacar a sus beneficiarios de la pobreza, el presidente Medina es hoy el presidente mejor valorado en toda Latinoamérica y, de acuerdo con las últimas encuestas,  marcha en este momento hacia una cómoda reelección. La conclusión podría ser que la gente está perdiendo la esperanza en los partidos, que ya no hace diferencia entre sus líderes y por eso no quiere inventar y prefiere un malo conocido que uno bueno por conocer.


Francisco Álvarez Valdez
Acento

viernes, 14 de agosto de 2015

Sugieren a Félix Bautista entregar a diario declaraciones juradas de bienes



Félix Bautista no puede estar por encima de la ley
El senador por San Juan de la Maguana Félix Bautista no es un ciudadano cualquiera, el solo hecho de que un expresidente de la República (durante tres periodos) lo haya tildado de hijo putativo le da una importancia que otros no tienen en un país de 10 millones de habitantes.

Si bien es cierto que su título universitario de ingeniero tiene un asterico en los récords por un supuesto plagio a su tesis de grado, hasta que no se haga una investigación que determine la verdad es ingeniero y él firma como ingeniero. Está considerado como uno de los políticos más ricos del país, basado en las acusaciones que le hace el Ministerio Público a través de la Procuradoría General de la República donde se incluyen parte de sus activos conocidos.

Como dijimos anteriormente es actualmente senador de la República por la provincia San Juan de la Maguana, con cinco años ejerciendo y uno que le resta en la posición; posiblemente por los acuerdos internos que se han realizado en su partido repita como candidato al mismo puesto. Fue director de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE), donde manejó miles de millones de pesos en obras de construcción, rehabilitación y asignación de contratas.

Ostenta desde hace años el importante cargo de Secretario de Organización del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), puesto directivo que ha retenido a pesar de todos los incidentes que ha tenido que sortear por los cuestionamientos que se le han realizado a sus gestiones en posiciones públicas.

Es articulista del periódico Listín Diario, el decano de la prensa nacional. Es el presidente de una fundación que según se ha anunciado socorre a niños pobres y a personas que ameritan de una mano amiga.

Desde 2004 está inscrito como contribuyente de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), la declaración jurada de bienes es un documento obligatorio para todo los funcionarios públicos y el diario Acento le ha solicitado que le entregue sus declaraciones juradas de bienes sin ningún resultado.

El abogado Francisco Álvarez sugiere al senador por la provincia San Juan de la Maguana, Félix Bautista, entregar su declaración de bienes a Acento, para que explique el origen de su fortuna y es entendible que una figura de la envergadura de Bautista no puede estar por encima de la ley, no debe violar las leyes como senador de la República porque esto podría conllevar su destitución como legislador e inhabilitación para poder aspirar de nuevo en un futuro.


Jeannelle Koss / Desde La República Dominicana
Foto: Acento


miércoles, 27 de mayo de 2015

Un discurso de división


Un Leonel irreconocible
Leonel Fernández siempre ha sido una persona que, además de su inteligencia y formación, ha exhibido una sangre fría impresionante, pero en su discurso de este lunes en la noche lució irreconocible, adoptando una posición de división, agresiva, definitivamente  inapropiada para el cargo que ostenta de presidente del PLD. Claro que era obvio que hablaba no el presidente del partido sino el aspirante a la candidatura presidencial.

Ni Danilo Medina con su silencio, ni Leonel Fernández erigiéndose en guardián de la Constitución podrán convencer a nadie de que buscan algo distinto de, uno, la permanencia en el poder y el otro el regreso al poder, además, claro está, del liderazgo indiscutido del partido de gobierno.

Por esa razón creo que Leonel falló en querer presentarse como un individuo que no aspira a cargo público alguno, que solo se opone a la reforma constitucional por razones de principios, cuando todo el mundo sabe que ha estado soplando fuerte para que los vientos lo empujen al palacio presidencial y que su oposición a la reforma se debe a que para lograr sus propias ambiciones tiene que cerrarle el paso a las ambiciones del presidente Medina.

Cuesta mucho trabajo digerir que Leonel está asumiendo esta causa basado exclusivamente en el respeto a la Constitución, pues se siente “en la obligación moral de ser su guardián, su vigilante y su centinela”.

Esta posición de Leonel no es coherente con su práctica, mientras ejerció como presidente de la República, de violar la Constitución sin pena alguna. Para muestras en dos tiempos diferentes están el contrato de la Sun Land y el déficit fiscal del año 2012. El hecho de que ese déficit haya sido realizado, en parte, para lograr que Danilo Medina alcanzara la presidencia de la República no implica una circunstancia atenuante de su responsabilidad sino por el contrario, es una circunstancia agravante de la misma.

Leonel no puede olvidar que la Constitución del 2010 establece en su artículo 238 los criterios para la asignación del gasto público, y ese texto constitucional fue pisoteado por él a mansalva para gastar en el año 2012 más dinero que el aprobado por el Congreso, sin ningún tipo de planificación, programación o evaluación. Ese gasto excesivo e inconstitucional no solo ocurrió durante el periodo electoral sino que se extendió luego de las elecciones y hasta que bajó de la silla presidencial, en una clara muestra de que desde ese momento estaba promocionándose y acumulando capital a través de sus funcionarios de más confianza, para volver a la presidencia.

El discurso muestra a un Leonel lacerado, que enseña sus heridas sin problemas (“se ha intentado degradarme, deshonrarme y hacerme añicos”) y aunque no lo dice de manera directa, es claro que identifica a Danilo como responsable, pues éste es el destinatario del discurso.

La sangre fría de Leonel desaparece y utiliza frases que todo el mundo sabe que van dirigidas contra Danilo aunque no lo diga expresamente. Por ejemplo, dice que se están utilizando ardides y argucias para violar la Constitución, que se pretende interpretar la misma en forma aviesa o acomodaticia, que una modificación constitucional no debe favorecer al gobernante de turno, que él respeta la Constitución, infiriendo que el otro no lo hace, que mañana puede surgir algún aventurero que quiera volver a modificar la Constitución para perpetuarse en el  poder haciendo un símil con Trujillo, que hay hombres que viven sin decoro, que un hombre que oculta lo que piensa o no se atreve a decir lo que piensa no es un hombre honrado (citando a Martí).

Leonel, como político sagaz, no podía pasar por alto que la gran mayoría de los que escucharan o leyeran su discurso, iban a pensar que todas esas frases y otras tantas, estaban dirigidas a su rival político que le disputa no solo la presidencia de la República sino también el liderazgo del partido.

De todo lo dicho por Leonel solo pude rescatar una idea que pudiera dejar entrever cierta posibilidad de negociación en el futuro, y es cuando se refiere a una “propuesta” de modificar la Constitución para ponerle un candado al tema del periodo presidencial, estableciendo una súper mayoría de las tres cuartas partes de los miembros de cada Cámara para aprobar la ley que declara la necesidad de una reforma sobre ese tema, así como una mayoría similar para que pueda ser aprobada por la Asamblea Revisora y de que en el referendo ratificatorio  se aumente el porcentaje mínimo de participantes de 30 a 60 por ciento.

Estoy plenamente de acuerdo con estas ideas, pero la gente se preguntará por qué Leonel no las introdujo en la Constitución del 2010, y me atrevo a pensar que no lo hizo porque no quería cerrarse definitivamente la posibilidad de modificar la Constitución para ser candidato en el 2012. Si 27 senadores lo visitaron en el 2011 para pedirle que se reeligiera y se recogieron 2.4 millones de firmas para tales fines que se presentaron en un acto ¿solemne? en el Palacio de los Deportes, era porque estaba midiendo cómo soplaban los vientos en ese momento y por lo visto no le eran favorables.

En mi opinión la reelección ha sido una maldición para nuestro país y no es que sea mala per se, es que no tenemos suficiente institucionalidad para evitar sus consecuencias dañinas, como las que ocurren en este momento, en que todo gira en torno a la reelección y nadie presta atención a temas muchísimos más importantes, como por ejemplo el escandaloso caso del Hospital Darío Contreras.

A este país no le conviene una oposición dividida, como la que hemos tenido por tanto tiempo, pero tampoco un partido de gobierno, cual que sea, dividido. El discurso de Leonel lamentablemente fue un discurso de división.


Francisco Álvarez Valdez
Acento

miércoles, 20 de mayo de 2015

Leonel Fernández debería saber que está en desventaja


La encrucijada del león
Que a nadie le quepa duda de que en estos momentos en el PLD se libra un pulso entre Danilo Medina y Leonel Fernández por la candidatura presidencial y el liderazgo del partido que ha colocado a Leonel Fernández en la encrucijada más difícil de su carrera política.

Con la decisión del Comité Político de apoyar la modificación de la Constitución para eliminar la prohibición de la reelección, Danilo ha colocado a Leonel  en la necesidad de elegir entre dos caminos posibles: o respeta la disciplina del Partido y apoya la modificación a la Constitución para allanarle el camino a Danilo hacia un segundo mandato, o desobedece la línea bajada por el Comité Político y los legisladores leonelistas bloquean la reforma constitucional. Todos los temas estrictamente jurídicos que se discuten (referéndum, mayoría de la ley que declare la necesidad de la reforma), nada tienen que ver con este pulso, pues con requisitos más o menos estrictos el pulso seguirá  y por tanto cualquier decisión de los tribunales no incidirá en la suerte de este proceso.

No cabe duda de que Danilo ha colocado a Leonel en una posición muy difícil, porque de persistir en sus aspiraciones presidenciales para el 2016, lo estaría obligando a sacrificar, como autor intelectual,  uno de los tesoros más preciados del PLD, que lo ha distinguido de los demás partidos: la disciplina partidaria, heredada directamente de Juan Bosch. Con la agravante de que Leonel tendría que sublevarse contra su propia autoridad pues es el presidente del partido.

Podría alegarse que ya eligió el camino del rompimiento de la disciplina partidaria debido a las posiciones públicas asumidas por sus legisladores, pero la realidad es que el Rubicón solo se cruzará  cuando el Senado de la República deba votar sobre el proyecto de ley que declara la necesidad de la reforma. Por esa razón ambas partes están jugando al tiempo, como si compitieran en una carrera de vehículos en dirección  a un precipicio y ganará quien pise el freno de último, es decir aquel que demuestre que tiene la sangre más fría.

De Leonel escoger el camino de replegarse, estaría confirmando lo que en este momento es una realidad palpable: el control del partido lo tiene Danilo. Pero Leonel sabe perfectamente que dejar a Danilo cuatro años más en la presidencia de la República implicaría no solo no acceder a la misma en el 16, como es claramente su intención, sino además la consolidación de Danilo como líder del partido, generando serias interrogantes sobre su futuro político. Para evitarlo, tendría que lograr importantes concesiones de Danilo no solo en posiciones congresuales y municipales sino también dentro del partido.

Pero Danilo no está tampoco en una situación muy cómoda. Si Leonel no cede no podría obtener la candidatura presidencial y podría llevar al partido al riesgo de la división. Sin embargo, aunque no pueda ser candidato presidencial todavía estaría en juego el liderazgo del partido. Por eso, podría verse obligado a tener un candidato que se oponga a Leonel en la elección del candidato del partido. Ninguno de los demás candidatos ha demostrado tener las condiciones de arrastre para enfrentar a Leonel Fernández, por lo que este camino no es seguro. Pero permitir el acceso de Leonel Fernández a la presidencia de la República, luego de esta confrontación, abre una serie de interrogantes sobre la suerte futura de Danilo y sus seguidores, por lo que podría abrirse la posibilidad de sancionar disciplinariamente a Leonel para evitarlo.

La imposición sin acuerdo de cualquiera de los dos abriría serias interrogantes sobre el futuro de aquel que no se imponga, y del propio partido, por lo que tal vez esto los empuje a negociar para definir el candidato, sea uno de ellos o un tercero, y claro que si fuese uno de ellos, al otro habría que garantizarle  su futuro con el control congresual, municipal y partidario. Existen aspiraciones de que aquel que no sea candidato también controle el Consejo Nacional de la Magistratura para decidir los cambios que se producirán en las altas cortes a partir de 2016, lo que es casi imposible de lograr pues el diseño constitucional actual tiene por finalidad que el presidente de la República lo controle.

Leonel Fernández sabe que en un país como el nuestro, con una institucionalidad tan frágil, que él no cambió luego de doce años de presidencia, el poder presidencial suele imponerse por encima de cualquier prurito moral y hasta legal. Él sabe, como lo ha dicho, que quien hace los favores (o entrega los sobres, o hace los cheques) ahora no es él sino otro. Fernández está perfectamente consciente de este poder pues lo ha utilizado a su favor con largueza y ahora le están aplicando un poco de su propia medicina. Por eso Leonel debería saber que está en desventaja. El Estado puede vencerlo.

Francisco Álvarez Valdez
Editorial Acento
Acento

lunes, 6 de abril de 2015

Pobre de espíritu queda el Juez leal y libre y poderoso el jefe del berenjenal


El juez leal
No, la sentencia no ha sido sorpresa, pero ilusos como yo acunamos diminutas fantasías imaginando a un juez reivindicador de las instituciones judiciales, de la misma manera que lo han hecho magistrados españoles al iniciar un giro trascendental en la política ibérica, convencidos de la impostergable necesidad de abatir la impunidad. Es verdad, todavía quedan la apelación y los jueces probos de la Suprema Corte de Justicia. Ya veremos.

Lo que no cambiará es el drama personal del autor del dictamen: un hombre en la medianía de edad, de prestigio profesional, catedrático, honrado y discreto. Político exitoso, pero manchado por quienes lo rodean en el Comité Central y por haber sido indiferente ante tantos desmanes exhibidos frente a sus narices. Su toga está algo raída. Tuvo la oportunidad de recomponerla y retornar a sus irreprochables orígenes. No lo hizo. ¡Qué pena!

Impertérrito, basando su sentencia en retorcijones legales, aplicó la “Jurisprudencia de la corrupción” – detallada magistralmente en este periódico por el jurista Francisco Álvarez Valdez en su última entrega – que facilita la libertad de cualquier bandido. Antes de pronunciar el veredicto, escogió la lealtad, no la evidencia.

Ni dictadores ni gánsteres toleran deslealtades en su entorno; en ellas les va el fracaso, la cárcel o la derrota. En esas organizaciones es insulto el adjetivo desleal. Tratan de anular el discernimiento, aniquilar la individualidad. La disensión se castiga y la sumisión se premia.

Lástima que un ciudadano con las condiciones intelectuales y personales de ese magistrado, escogiera ser el héroe de una cofradía política y no el de toda una nación. No pudo condenar, quizás no lo dejaron o simplemente no quiso. Cualquiera que fuesen las razones, él es el responsable ante la ciudadanía y la historia.

Para mí, más que la sentencia del “No Ha Lugar”, la gran tragedia es la del juez. Personas y propósitos hay que por abyectos no podemos guardarles fidelidad. Si les mantenemos devoción irrestricta somos, sin apelación, secuaces. Desde el mismo instante en que la adhesión es incondicional dejamos de ser libres. La lealtad, entonces, pasa a convertirse en complicidad.

Resulta difícil zafarse de esos prolongados vínculos psicológicos que formamos con personas y grupos durante largo tiempo. A veces, no podemos desprendernos de ataduras infractoras y quedamos doblegados por ellas. Sólo una causa superior, acompañada de una regia voluntad, puede lograr superar el compromiso y liberar al individuo. En esta ocasión, al parecer, el destino de este país no fue razón suficiente para romper lealtades ni hubo voluntad para hacerlo.

Nos hemos quedado en la estacada al no oír decir a un juez, alto y sonante, “Yo no dejo de amar al César, pero amo a Roma mucho más”, expresión ésta que Shakespeare pone en boca del desleal Brutus, y que recientemente nos la hizo recordar Pedro Delgado Malagón en “¡Cuídate de los Idus de marzo!”, uno de sus últimos artículos. Mientras tanto, pobre de espíritu queda el Juez leal, y libre y poderoso el jefe del berenjenal.

Segundo Imbert Brugal
Acento

miércoles, 1 de abril de 2015

Una enorme fortuna que seguirá siendo ilícita


Jurisprudencia de la corrupción
En los últimos tiempos se ha acentuado el esfuerzo de algunos jueces de realizar interpretaciones legales que favorecen la consolidación del ambiente de corrupción y de impunidad que rodea a la administración pública, conformando lo que algunas personas, como Laura Acosta, han titulado la “jurisprudencia de la corrupción”.

Lo peligroso de esta tendencia es que no solo se dictan sentencias que favorecen a los corruptos de cada caso concreto sino que las mismas pretenden establecer precedentes que beneficien a los futuros corruptos, y aún más allá de los casos de corrupción.

Y esto ocurre a contrapelo del drástico mandato del artículo 146 sustantivo, que proscribe la corrupción, sanciona a los funcionarios públicos no solo que distraigan para sí los fondos públicos sino también a aquellos que proporcionen ventajas a sus asociados, familiares, allegados, amigos o relacionados, pero que además obliga a los funcionarios públicos a probar el origen de sus bienes y que permite a la ley disponer, para la corrupción, de prescripciones diferentes y hasta de un régimen de beneficios procesales restrictivos. Esta disposición debió haber cambiado la forma de ver al imputado por corrupción por parte de los jueces, pero no ha sido así.

El caso del Ing. Víctor Díaz Rúa es un ejemplo clásico de lo planteado. La facultad de archivar una investigación corresponde exclusivamente al ministerio público, pero entonces aparece un juez que interpreta la norma procesal penal para arrogarse la facultad de anular todo el resultado obtenido de una investigación en curso porque no se ha mantenido informado al imputado de los resultados de la misma, pero como eso no era suficiente para impedir que se continuara la investigación, se arroga también una facultad que no le pertenece y ordena el archivo definitivo a pesar de ausencia de disposición legal expresa que lo permita. Esta decisión fue confirmada en apelación y ahora está pendiente por ante la Suprema Corte de Justicia.

Este “precedente” abre nuevas oportunidades a los corruptos, pues si no puede comprar al fiscal para que archive definitivamente el caso, como ha ocurrido en casos de enorme relevancia, todavía queda una segunda oportunidad: comprar al juez. Aclaro que comprar las voluntades de jueces y fiscales no solo ocurre a cambio de dinero, sino también por simpatías, agradecimientos, lealtades de todo tipo y hasta extorsión, pero al fin de cuentas el resultado es el mismo: se está torciendo la voluntad de una autoridad para obtener una decisión al margen del propio criterio que podrían tener estos jueces o fiscales.

Otro ejemplo de este nuevo compendio titulado “jurisprudencia de la corrupción” es el caso de Elías Wessin Chávez, que fue favorecido primero con auto de no ha lugar, posteriormente revocado por una decisión en apelación que lo mandó a juicio de fondo. El Código Procesal Penal dispone que solo las decisiones que ponen fin al proceso son recurribles y cuando se envía a juicio de fondo no se está poniendo fin al proceso, por lo que la decisión no debería ser recurrible, pero a pesar de esto la Suprema Corte de Justicia, con una finísima y creativa interpretación de la norma, acogió un recurso presentado por Wessin Chávez y revocó la decisión que lo envió a juicio de fondo. Finalmente, otro tribunal dictó el no ha lugar que se buscaba.

En el más reciente caso de Félix Bautista no fue posible, a pesar de un mandato constitucional expreso, obligar al senador a probar el origen del inmenso patrimonio que tiene, que fue expuesto en la acusación en su contra y que el juez ordenara en su sentencia que dicha prueba debe realizarla el imputado en un juicio de fondo para que los jueces de fondo puedan derivar las consecuencias de lugar, sea de descargo sea de condena.

Dentro de la jurisprudencia de la corrupción también se inscribe aquella usada en la decisión del caso de Félix Bautista, que establece que ningún funcionario público podría ser nunca jamás condenado penalmente sin una auditoría de la Cámara de Cuentas que establezca las faltas cometidas. Una de las consecuencias de esta interpretación será mantener secuestrada la Cámara de Cuentas pues sin ella no hay condena posible.

Esta tesis pro corrupción parte de la interpretación de la sentencia del Tribunal Constitucional TC-0001-15, que por su redacción podría entenderse en el sentido de que solo a través de auditorías de la Cámara de Cuentas podría establecerse la responsabilidad penal de los funcionarios en el manejo de los fondos públicos.

Esta forma de interpretar la ley a favor de la corrupción es lo que ha permitido al magistrado Moscoso Segarra disponer que en el caso de Félix Bautista: “… no ha aportado el Ministerio Público una auditoría de dicho órgano – la Cámara de Cuentas- que sirva de instrumento legal con aptitud probatoria suficiente con miras a determinar algún mal manejo de la susodicha institución que constituya una transgresión al orden penal dominicano…..La necesidad de una auditoría para poder impulsar una acusación penal, en casos como el de la especie, es un imperativo legal….”.

De esta manera el ministerio público puede tener conversaciones telefónicas grabadas con autorización judicial, pruebas fotográficas y de video, testigos, pruebas de las transferencias de la cuenta de la entidad pública a la cuenta privada del funcionario público, que prueben la corrupción de un funcionario público y de nada servirá si no tiene una auditoría de la Cámara de Cuentas, pues de acuerdo con esta interpretación cualquiera otra infracción penal puede probarse por todos los medios menos la corrupción.

El Código Procesal Penal distingue perfectamente entre investigación, persecución y juzgamiento, pero la jurisprudencia de la corrupción ha definido que nadie puede ser investigado dos veces por un mismo hecho, a pesar de que lo dispuesto por la Constitución es que “ninguna persona puede ser juzgada dos veces por la misma causa”. Y esa jurisprudencia ha sido acogida por el magistrado Moscoso Segarra para sepultar las investigaciones realizadas por el ministerio público contra el senador Félix Bautista.

Otro de los tantos temas que ya se incluyen dentro de la jurisprudencia de la corrupción es el atinente al secreto bancario, utilizado por el magistrado Moscoso Segarra para invalidar certificaciones emitidas por la Superintendencia de Bancos sobre las cuentas bancarias de los imputados en el caso Félix Bautista pues se obtuvieron sin orden de un juez competente. Y lo hace contradiciendo una práctica que él mismo ayudó a forjar desde el ministerio público aplicando literalmente la Ley de Lavados que él ayudó a redactar, a través de la cual los fiscales son considerados “autoridad judicial competente” para solicitar información de los bancos a través de la Superintendencia de Bancos, siguiendo el procedimiento establecido en la Ley Monetaria y Financiera. Son numerosos los casos en todas las materias en que se han dictado sentencias, muchas ya definitivas, en que se ha seguido este camino que la jurisprudencia de la corrupción ha cerrado.

La excusa de esta nueva interpretación que favorece la corrupción es que se está protegiendo el derecho a la intimidad, que es un derecho fundamental, sin realizar la distinción que se ha hecho en materia de acceso a la información pública o del derecho al honor y buen nombre, en los casos de acciones por difamación e injuria, donde a los funcionarios públicos se les da un trato diferenciado para proteger no al funcionario sino a la función pública y a los bienes públicos.

El No Ha Lugar del magistrado Moscoso Segarra en el caso de Félix Bautista se inscribe en esta tendencia de llevar el garantismo procesal a sus niveles más extremos, en algunas ocasiones absurdos, lo que no hace otra cosa que darle la razón a aquellos que señalan que las nuevas normas procesales se han redactado para favorecer a los delincuentes.

La decisión en el caso de Félix Bautista ayudará a levantar conciencia de la ruta hacia el despeñadero que sigue nuestro país. El propio senador ha ayudado a la causa con falsas promesas de aprovechar la audiencia preliminar para demostrar el origen de sus bienes (lo que no hizo), con la arrogancia de enrostrarle al país con el símbolo de la “L”, desde el mismo salón de audiencia, lo que le ha permitido sortear todos los procesos judiciales en su contra, pero sobre todo con una enorme fortuna, expuesta en la acusación, que seguirá siendo ilícita ante la ciudadanía y las autoridades hasta que un juez de fondo decida lo contrario, pues a él corresponde aportar la prueba.

Francisco Álvarez Valdez
Acento

miércoles, 25 de marzo de 2015

Guillermo Moreno: tercera fuerza política nacional


La posición electoral de Guillermo Moreno
En este momento tenemos los números de tres encuestas serias que indican que Guillermo Moreno es una realidad y que su posición no se trata de algún error en la forma en que se hicieron las preguntas a los encuestados o a cualquier otro error técnico en las encuestas, por lo que la ciudadanía, y estoy seguro que todos los demás partidos, prestarán ahora mucho más atención al fenómeno en que se ha convertido este seguro candidato por Alianza País.

Primero fue la Gallup-Hoy, que midió en 23.8% la preferencia electoral de Guillermo Moreno en caso de que Danilo Medina no figure como candidato, que cae a un importante 10.5% cuando Danilo figura en la boleta. Fueron muchos los comentaristas y analistas que se rieron de estos resultados, señalando que era imposible que Guillermo alcanzara cifras dobles en las encuestas, pero entonces se publicaron los resultados de Penn Shoen and Berland para el Grupo SIN, que en ausencia de candidato reeleccionista le otorgaba a Guillermo un nada despreciable 11%, sin importar quién fuera el candidato del PRM.

Finalmente, en esta semana se ha dado a conocer los resultados de la encuesta Greenberg Quinlan Rosner para Diario Libre, que coloca a Guillermo con un 15% sin Danilo, y con un 9% con Danilo.

Con los resultados de tres encuestas de esta categoría resulta claro para aquel que quiera ver que Guillermo Moreno está siendo tomado en cuenta por electorado, y que si se revisan las encuestas anteriores de estas mismas firmas, se trata de un fenómeno en ascenso, sin que en este momento esté claro cuál sería su techo.

¿Cuáles han sido los factores que han impulsado esta notable mejoría en las preferencias electorales de Guillermo Moreno?

Guillermo ha demostrado que es un trabajador incansable, que entiende que la política debe trabajarse en las bases, donde están cuantitativamente los votos que eligen presidentes, y por eso, según ha informado, tiene un largo tiempo trabajando sin mucho ruido en el terreno, en contactos personales, a través de una campaña que ha titulado “Un millón de amigos”. Pero este trabajo político no es suficiente para explicar el repunte que ha logrado en las encuestas.

En un artículo anterior señalaba que los dos grandes temas en esta campaña electoral que comenzó, como siempre, a destiempo, son el “peligro haitiano” y la “corrupción”. Leonel Fernández decidió abanderarse con el primer tema e ignorar el segundo, pero ocurre que la corrupción es un tema que ha venido captando la atención pública como nunca antes y así lo han medido las encuestas. Hace diez años la corrupción administrativa ni siquiera se mencionaba entre los temas que generaban preocupación de la ciudadanía, pero en estos momentos, ya está entre los seis primeros temas.

Por ejemplo, Gallup-Hoy de febrero de 2014 colocaba como los primeros temas de preocupación ciudadana la delincuencia, la inflación y el alto costo de la vida, el desempleo, y luego le siguen los apagones, la educación y la corrupción administrativa. En un tercer grupo se colocaba el problema de los haitianos ilegales.

La relevancia que ha tomado el tema de la corrupción administrativa puede ser una de las principales razones que haya impulsado el crecimiento electoral de Guillermo Moreno por cuanto se le conoce por su trayectoria como ex fiscal del Distrito Nacional, y su intento de investigar a Joaquin Balaguer por el caso Orlando Martínez más allá de las conveniencias políticas del entonces presidente Leonel Fernández, quien lo destituyó por esta razón.

Hace algo más de dos años Guillermo Moreno se concentró en el sometimiento a la justicia de Leonel Fernández y de su Fundación Global a través de un expediente que contenía prueba documental de temas que nunca fueron aclarados y que seguramente serán objeto de atención esta campaña electoral. Este expediente no generó consecuencias judiciales, pero sí políticas, pues desde entonces el tema de la corrupción persigue a Leonel Fernández, y favorece el posicionamiento electoral de Guillermo Moreno. En esa época algunos analistas criticaban a Guillermo Moreno indicando que así no crecería electoralmente.

Con Leonel Fernández como candidato no cabe duda de que el tema de la corrupción ocupará mucho espacio, con las denuncias de Quirino, el caso de Víctor Díaz Rúa, el caso de Félix Bautista (sin importar la decisión que adopte esta semana el magistrado Moscoso Segarra), con Funglode, el déficit fiscal del 2012, los Tucanos, y otros casos que hasta del propio litoral de Leonel alega que saldrán a la opinión pública en forma de rayo con fines políticos electorales. Ese es el escenario ideal para Guillermo Moreno.

Un tercer factor que ha favorecido a Guillermo Moreno ha sido la división del PRD y el panorama aún incierto de lo que sucederá entre Hipólito Mejía y Luis Abinader en el PRM. Greenberg identifica claramente cómo Guillermo capta votos de ese litoral de la oposición.

Tomando en cuenta la personalidad de Guillermo Moreno es muy difícil que la oposición pueda unificarse en la primera vuelta, y menos ahora luego del resultado de las encuestas, pero esa unificación podría lograrse para una segunda vuelta, sobre todo si es contra Leonel Fernández.

El fortalecimiento electoral de Guillermo Moreno es una buena noticia para el país, pues constituye una esperanza de alcanzar una oposición que juegue efectivamente su papel de contrapeso de aquellos que están en el poder (lo que no tenemos en este momento) y que amenace con desplazar a aquellos que no garanticen un mejor gobierno.

Sin embargo, Guillermo deberá trabajar todavía mucho más, esforzándose en que lo que se percibe como un proyecto político basado exclusivamente en su persona, sea transformado en un proyecto basado en planes concretos de gobierno apoyado por un conjunto de personas.

De todas formas sus números están ahí, en doble dígito, convirtiéndolo en la tercera fuerza política del país, por encima de los añejos PRSC y PRD, y solo superado por el momento por el PLD y el PRM.

Francisco Álvarez Valdez
Acento

miércoles, 18 de marzo de 2015

El sucio trabajo de los perros de la cleptocracia


Vinicio Castillo o la degradación de la política
Los insultos y desconsideraciones que Roberto Rodríguez Marchena, Gustavo Montalvo y otros miembros del actual gobierno, incluyendo al propio presidente Medina,  vienen recibiendo desde hace mucho tiempo de parte del diputado Vinicio Castillo, refleja claramente cómo se ha venido degradando la forma de hacer política en la República Dominicana.

La Fuerza Nacional Progresista, el partido del diputado Castillo, se ha convertido en la política dominicana en el encargado de degradar la discusión de los temas a niveles en los que se hace imposible llegar a acuerdos debido a los insultos, las descalificaciones y las desconsideraciones. Se trata de un papel que este partido lleva desempeñando muchos años, primero a través del protagonismo del Dr. Marino Vinicio Castillo y ahora de su hijo Vinicio Castillo.

Esta degradación ha llegado hasta el punto de perder el sentido común y ufanarse de esta condición de fuerza de choque verbal, pues he escuchado al diputado Castillo atribuirse con orgullo el “mérito” de ser el responsable de salir a enfrentar al “enemigo”, pero lo hace  con todo género de descalificaciones. Leí recientemente un tuit del diputado Castillo criticando al vocero de la presidencia, Roberto Rodríguez Marchena con la siguiente expresión: “Tenía tanto miedo que cuando iba a un programa, le decía Don Hipólito al jefe del PPH!”. El diputado confunde la cortesía, la decencia, con la valentía y así es como hace política. ¡Qué pena!

Hay políticos que no deben llegar a la presidencia y ni siquiera a posiciones importantes de dirección de la administración pública, y si llegaren habría que lamentarse, porque el país en sus manos viviría en una pelea continua, entre insultos, acusaciones y contra acusaciones, sin resolver los problemas y por el contrario agravándolos.  Son personas que otras las usan a su conveniencia, para realizar esos trabajos que degradan no solo la política sino a aquellos que los realizan, que solo encuentran simpatías en quienes los mandan, o en personas de su misma categoría y también, por qué no, en personas de buena fe confundidas por el verbo encendido y elocuente.

Algunos amigos me han criticado porque me esfuerzo por tratar con cortesía a todo el mundo, incluyendo a los corruptos y a los que incluso me han ofendido, o a mi familia o amigos. Para mí es un tema de educación doméstica. Por ejemplo, siempre he tratado con cortesía a mi profesor, el Dr. Marino Vinicio Castillo, y he reconocido lo buen abogado y mejor profesor que fue. Por igual a sus hijos y lo he hecho a pesar de que he recibido todas las críticas posibles de ellos por mi trabajo en Participación Ciudadana (PC) y a veces por mi trabajo como abogado. Cuento a continuación dos situaciones en las que me he visto involucrado con ellos.

En lo político, en una ocasión, mi profesor, el Dr. Castillo, intentó excusarse solo conmigo diciendo que los ataques no eran dirigidos contra mí sino contra PC,  a pesar de que en ese momento yo era Coordinador de la entidad.  Le respondí que todo ataque a PC era un ataque directo a mí, no pretendiendo que descontinuara los ataques, pues tenía derecho a pensar de manera diferente a nosotros, sino para que quedara claro que la excusa no era válida.

En lo profesional, una vez, cuando la firma de abogados en la que trabajo aceptó ser abogado del Banco Central en el caso contra Ramón Báez Figueroa, recibí la visita de Juárez Castillo. Les pedí a mis socios Roberto Rizik y Mary Fernández que me acompañaran en la reunión, en la que Juárez nos solicitó, muy amablemente, que renunciáramos a llevar ese caso porque el mismo conllevaría una gran confrontación a todos los niveles. Cuando escuchó con igual amabilidad nuestra respuesta negativa, nos señaló que todo el que se involucrara en el caso, incluyéndonos, sufriría las consecuencias, lo que él lamentaba en lo personal. Esta amenaza obviamente reforzó nuestra posición de seguir en el caso. Esos ataques personales llegaron con el tiempo y así leí acusaciones distorsionadas en mi contra en las primeras planas del Listín Diario. Ironías de la vida, en el  mismo periódico al que mi padre le dedicó parte de sus mejores años.

A pesar de todo seguí tratando a todos los Castillos con cortesía y decencia, e incluso alegrándome cuando comprobé como profesor el talento de su descendencia y este artículo no implica un cambio de actitud, pues aunque hago política no partidaria y ejerzo una profesión tan difícil como la abogacía, no pienso seguir el ejemplo de los miembros de la Fuerza Nacional Progresista.

El ejemplo a seguir lo ha dado Roberto Rodríguez Marchena, una de las principales víctimas de los insultos del diputado Castillo, que prefirió seguir su trayectoria de hombre decente y cortés, y en su ¡Basta ya! de la semana pasada, fue incapaz de insultar al diputado Castillo. Y estoy seguro que así seguirá a pesar de que la respuesta del diputado fue llamarlo  “garrapata”.  Y es que no podemos darnos el lujo de dejarnos arrastrar por el mal ejemplo.

También es hora de que nuestros líderes entiendan la necesidad de discutir las ideas y competir en las campañas electorales con decencia, sin utilizar a terceras personas para que hagan el trabajo sucio, que, por cierto, no son capaces de hacer ellos mismos, para luego exhibirse como personas decentes y ponderadas, a pesar de que son los autores intelectuales de tales bajezas. Y esta crítica no solo aplica al presidente Leonel Fernández, sino también al presidente Mejía y al actual presidente Medina, pues todos se han beneficiado en el pasado e incluso el presidente Fernández en el presente, de esta forma degradante de hacer política.

Francisco Álvarez Valdez
Editorial Acento
Acento